Desde 2017, Estados Unidos ha perdido más del 17% de los establecimientos productivos familiares.
Washington, EE.UU. | Todo El Campo | Estados Unidos anunció este miércoles 22 un conjunto de medidas para fortalecer la industria de la carne en el país, reforzando y priorizando el papel fundamental del ganadero estadounidense.
Desde 2017, Estados Unidos ha perdido más del 17% de los establecimientos productivos familiares, más de 100.000 operaciones en la última década.
Además, el rodeo nacional se encuentra en su nivel más bajo en 75 años, mientras que la demanda de carne de res por parte de los consumidores ha crecido un 9% en la última década.
Pero como aumentar el tamaño del rodeo lleva tiempo, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) está invirtiendo para que los mercados sean menos volátiles para los ganaderos a largo plazo y más asequibles para los consumidores.
Del anuncio de las nuevas medidas participaron la secretaria de Agricultura, Brooke L. Rollins; el secretario del Interior, Doug Burgum; el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr.; y la administradora de Pequeñas Empresas, Kelly Loeffler,
Brooke Rollins expresó que “la cadena de suministro de alimentos de Estados Unidos es una prioridad de seguridad nacional para la Administración Trump”, y afirmó su “compromiso por garantizar que el pueblo estadounidense tenga una fuente asequible de proteínas y que los ganaderos estadounidenses tengan un entorno económico sólido que les permita seguir operando durante generaciones”.
“En USDA protegemos nuestra industria ganadera e incentivamos a nuevos ganaderos a que se dediquen a la noble vocación de la ganadería”. Por esa razón, desde “hoy, el USDA acelerará de inmediato las reformas desregulatorias, aumentará la capacidad de procesamiento, incluyendo la incorporación de más carne de res criada localmente a las escuelas, y trabajará con todo el gobierno para corregir las barreras de sentido común que han impedido a los ganaderos durante mucho tiempo, como las restricciones obsoletas al pastoreo”.
Doug Burgum comentó: “En el Departamento del Interior, estamos reduciendo drásticamente la burocracia y restaurando el acceso al pastoreo en tierras públicas para apoyar el sustento de los estadounidenses que trabajan arduamente en la industria ganadera”.
“Gracias al presidente Trump, esta administración está tomando medidas decisivas para apoyar a los agricultores y ganaderos estadounidenses, de modo que puedan mantener a las familias estadounidenses con carne de res de alta calidad, finalizó”.
“Nos enfrentamos a una epidemia de enfermedades crónicas en este país, relacionada principalmente con los alimentos que consumimos”, declaró el secretario de Salud y Servicios Humanos, Kennedy.
“Con el presidente Trump, estamos restaurando los alimentos integrales como base de la dieta estadounidense y acabando con el estigma de décadas de antigüedad contra las grasas saturadas naturales en la carne de res y los productos lácteos. Fortaleceremos la industria ganadera estadounidense para que las familias puedan elegir alimentos ricos en nutrientes y mínimamente procesados. En resumen: no podemos lograr que Estados Unidos vuelva a ser saludable sin los agricultores y ganaderos estadounidenses”.
“Casi la mitad de la fuerza laboral del USDA, alrededor de 42.000 empleados, ahora están suspendidos. Si bien los servicios esenciales como las inspecciones de carne y aves de corral y las protecciones fronterizas continuarán, el trabajo que sustenta la innovación de semillas, el financiamiento agrícola y la conservación se ha detenido”.
Washington, Estados Unidos | Todo El Campo | No es la primera vez que leemos en los diarios o escuchamos en la radio que el gobierno de Estados Unidos está cerrado. ¿Qué significa eso?
Lo primero a precisar es que no es gobierno sin la administración la que cierra, lo que quiere decir que suspende todos sus servicios federales, salvo los esenciales, por falta de financiación. Los servicios que dependen de cada estado no se ven afectado directamente.
El cierre ocurrió a partir de la hora cero del martes 1° de octubre a raíz de que el parlamento se estacara sin avanzar sobre determinados financiamientos en los que demócratas y republicanos no se han puesto de acuerdo.
La situación puso al país en un punto de mucha incertidumbre porque nadie sabe hasta cuándo se extenderá. La última vez que ocurrió algo así fue a fines de 2018 y comienzos de 2019, con una extensión de casi 40 días.
Además, tiene consecuencias gravísimas para miles de personas con despidos masivos en agencias y oficinas federales, la toma de licencias temporales y sin salario, o quizá continuidad laboral pero sin recibir el pago hasta que se aprueben los dineros.
En la vida diaria del estadounidense común, el cierre de la administración significa trastornos que van desde el cierre de parques y museos nacionales hasta retrasos en los préstamos federales para pequeñas empresas y eventuales compradores de vivienda, hasta retrasos en los aeropuertos.
¿CÓMO AFECTA AL AGRO DE EE.UU?
Aimee Nielson, editora de Seed World Latin America explicó en una nota editorial (video en inglés al final del artículo), cómo y de qué forma el cierre de la administración afectará a la agropecuaria estadounidense, pudiendo causar daños de largo alcance.
“Para la agricultura, y la industria de semillas, el momento no podría ser peor”, dijo Nielson.
“Casi la mitad de la fuerza laboral del USDA, alrededor de 42.000 empleados, ahora están suspendidos. Si bien los servicios esenciales como las inspecciones de carne y aves de corral y las protecciones fronterizas continuarán, el trabajo que sustenta la innovación de semillas, el financiamiento agrícola y la conservación se ha detenido”.
“Las inspecciones de certificación de semillas y las aprobaciones regulatorias entraron en pausa”; “los ensayos federales de investigación se congelan a mitad de temporada, lo que amenaza con borrar meses de trabajo”; “ y los datos clave del USDA, como los informes del estado de los cultivos, las ventas de exportación y las estimaciones de oferta y demanda, se suspenderán, dejando a los mercados y productores sin información para la toma de decisiones”.
Eso impacta en las compañías y el mercado de semillas, con “retrasos en los lanzamientos de productos e incertidumbre regulatoria”, lo que se traduce en que los productores verán demoras en trámites burocráticos en momentos en que deben tomar decisiones de siembra y cosecha.
“Este cierre también choca con otra fecha límite de alto riesgo: la expiración de las autoridades de la ley agrícola. Si bien muchos programas de leyes agrícolas son obligatorios y continúan automáticamente, otros, incluidas las iniciativas de conservación y ciertos programas relacionados con las semillas, requieren autorización y asignaciones anuales. Sin la acción del Congreso, la capacidad del USDA para administrar algunos de esos programas también caducó” a partir del 1° de octubre.
Determinar qué malo es todo lo anterior, continuó Nielson, “dependerá de cuánto dure”, porque si la administración consigue el financiamiento y el país vuelve a activarse en pocos días, el daño es reversible y manejable. Sin embargo, en caso de extiende a semanas, -ya estamos a jueves 9- los retrasos aumentarán, los ensayos podrían perderse, las inscripciones de conservación no cumplirán con los plazos y los mercados sufrirán por la falta de datos”.
Aún puede ser peor: “Si se extiende más allá de un mes, el daño podría volverse estructural” con programas que “necesitarán correcciones graduales y las compañías de semillas y los agricultores pueden enfrentar reveses duraderos”.
“Las semillas no esperan a la política” y “los ciclos de reproducción, las ventanas de siembra y las presiones de plagas no se detienen porque Washington no puede ponerse de acuerdo”, reflexionó.
“Cuanto más dure el cierre, mayor será lo que está en juego para cada agricultor, cada investigador y cada compañía de semillas”, concluyó.
Las granjas solares subsidiadas han dificultado el acceso de los agricultores a las tierras agrícolas al hacerlas más caras y menos disponibles.
Washington, EE.UU. | Todo El Campo | Brooke L. Rollins, titular del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) anunció que ese organismo no permitirá el uso de paneles solares fabricados por adversarios en el extranjero, y que dejará de financiar, con dineros de los contribuyentes, inversiones de paneles solares en tierras agrícolas productivas el USDA.
El anuncio fue hecho por Rollins junto al gobernador de Tennessee, Bill Lee, la senadora Marsha Blackburn, el senador Bill Hagerty, el representante John Rose y el subsecretario del USDA, Stephen Vaden.
Uno de los argumentos esgrimidos fue que las granjas solares subsidiadas han dificultado el acceso de los agricultores a las tierras agrícolas al hacerlas más caras y menos disponibles. Vale aclarar que es la misma situación que denuncian productores e instituciones de productores españoles sobre las inversiones masivas de paneles solares que han costado miles de hectáreas productivas.
Volviendo a Estados Unidos, en los últimos 30 años solo Tennessee ha perdido más de 1.2 millones de acres (más de 485.000 hectáreas) de tierras agrícolas y se espera que pierda 2 millones de acres (más de 809.000 hectáreas) para 2027.
El problema no es solo en Tennessee, desde 2012, los paneles solares en las tierras agrícolas de todo el país han aumentado en casi un 50%.
Rollis explicó: “Nuestras principales tierras de cultivo no deben desperdiciarse y reemplazarse con paneles solares subsidiados por el nuevo acuerdo verde. Ha sido desalentador ver nuestras hermosas tierras de cultivo desplazadas por proyectos solares, especialmente en áreas rurales que tienen un fuerte patrimonio agrícola”.
Además, “una de las mayores barreras de entrada para los agricultores nuevos y jóvenes es el acceso a la tierra. Las granjas solares subsidiadas han dificultado el acceso de los agricultores a las tierras agrícolas al hacerlas más caras y menos disponibles”, dijo.
“Ya no permitimos que las empresas usen el dinero de sus contribuyentes para financiar proyectos solares en tierras agrícolas estadounidenses de primera calidad, y ya no permitiremos que los paneles solares fabricados por adversarios extranjeros se utilicen en nuestros proyectos financiados por el USDA”, enfatizó la funcionaria.
El gobernador de Tennessee, Bill Lee, complementó: “Los habitantes de Tennessee saben que nuestras tierras de cultivo son nuestra seguridad nacional, nuestro futuro económico y la herencia de nuestros hijos. Tuvimos el honor de dar la bienvenida a la secretaria Rollins a Tennessee esta semana, y estoy agradecido por su liderazgo para defender las tierras de cultivo de Estados Unidos de adversarios extranjeros y proteger nuestro suministro de alimentos”,
“Las tierras de cultivo de Tennessee deben usarse para cultivar los cultivos que alimentan a nuestro estado y país, no para albergar paneles solares fabricados por países extranjeros como la China comunista”, lanzó a su turno el senador Blackburn.
Continuó comentando que “el presidente (de estados Unidos Donald) Trump tiene razón al poner fin a estos subsidios del Green New Deal que desperdician el dinero de los contribuyentes mientras amenazan la seguridad alimentaria de país. Aplaudo a esta administración por invertir en las comunidades rurales de Tennessee y empoderarlas para prosperar en los próximos años”.
Glenn Thompson, presidente del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes y congresista estadounidense por el estado de Pensilvania valoró que Rollins “entiende que la seguridad alimentaria es seguridad nacional, y preservar las tierras agrícolas de primera calidad para la producción agrícola es un componente clave para proteger nuestro suministro de alimentos”.
“Apoyo firmemente la acción” del USDA y de Trump, en el sentido de “quietar prioridad a las fuentes de energía no confiables y proteger nuestras principales tierras de cultivo para la producción de alimentos que tanto se necesitan”, acotó el representante de Maryland, Andy Harris, que prosiguió señalando: “Poner fin a los subsidios derrochadores de la Nueva Estafa Verde de los contribuyentes que han aumentado los costos de energía y han sacado las tierras agrícolas de la producción están muy atrasados. Esta acción protege las tierras agrícolas tan importantes para nuestra economía de la costa este, fortalece la agricultura estadounidense y pone nuestra independencia energética en primer lugar”.
Tom Tiffany, diputado por Wisconsin, fue contundente al señalar: “La tierra que alimenta a Estados Unidos nunca debe sacrificarse por experimentos de energía verde poco confiables subsidiados por dólares de los contribuyentes. Con esta acción, el USDA está dejando en claro que la agricultura, no los paneles solares fabricados en el extranjero, pertenece a las tierras agrícolas de Estados Unidos. Este paso garantiza que nuestra tierra, suministro de alimentos y tradiciones rurales estén protegidos para las generaciones venideras”.
Agustín Scott, representante de Georgia, asegura que es un concepto errado hablar de “grana solar, no existe tal cosa”.
PROTECCIÓN DE LAS TIERRAS AGRÍCOLAS ESTADOUNIDENSES. Proteger las tierras agrícolas tendrá repercusiones claras y rápidas, al corregir las distorsiones del mercado y los costosos impuestos a los contribuyentes en cuanto se están reduciendo los subsidios a la energía.
El gusano barrenador se extendió al norte de México hacia la frontera con Estados Unidos, puede infestar a cualquier animal de sangre caliente, incluido el ser humano.
Montevideo | Todo El Campo | Las autoridades sanitarias de Estados Unidos dieron a la Administración de Alimentos y Medicamentos la facultad de autorizar rápidamente a veterinarios y agricultores a tratar o prevenir infestaciones de del ganado con medicamentos animales que pueden estar aprobados para otros fines o disponibles en otros países, dijo el martes el Departamento de Salud y Servicios Humanos.
Desde hace décadas no se registran casos de bichera en Estados Unidos, aún así, el gobierno y los ganaderos anticipan y se preparan para infestaciones que podrían reducir el rodeo del país y elevar los precios de la carne de vacuno, informó Reuters.
El gusano barrenador (o bichera) es una mosca parásita que se alimenta de ganado y animales salvajes vivos, puede infestar a cualquier animal de sangre caliente. Luego de haberse ubicado en México, Estados Unidos ha decidido actuar.
Como se ha informado, la mejor estrategia para combatir el gusano barrenador es la cría de moscas estériles que reducen la población reproductiva de moscas silvestres. Sin embargo, los expertos afirman que se necesitarían muchas más moscas estériles de las que se pueden producir.
El tiempo apremia y es importante actuar con rapidez, pero la construcción de instalaciones para aumentar la producción de moscas puede dos años o más , y mientras esas infraestructuras se van armando, los productores ganaderos deberían acceder a medicinas, pero en Estados Unidos no hay medicamentos aprobados por la FDA para este parásito (FDA es la agencia que regula y controla los medicamentos en Estados Unidos).
Sin embargo, y ante la necesidad de estar prontos para responder cuando la mosca ingrese a Estados Unidos, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) autorizó a la FDA a emitir Autorizaciones de Uso de Emergencia que permiten el uso de medicamentos veterinarios no aprobados formalmente para tratar o prevenir el gusano barrenador, publicó Reuters.
Consultada la FDA, esta no respondió de inmediato a una pregunta sobre si las farmacéuticas ya han solicitado autorizaciones de emergencia, pero precisó que “sigue siendo muy bajo el riesgo para la salud humana en Estados Unidos”; de todas formas, “la posible amenaza futura para las poblaciones animales y la cadena de suministro de alimentos requiere una acción proactiva”.
Cuando el HHS declara que una autorización de uso de emergencia es apropiada, la FDA puede permitir productos médicos no aprobados o usos no aprobados de productos médicos para combatir enfermedades graves o potencialmente mortales, si no hay alternativas disponibles. El ejemplo más reciente fue en 2020, ese año el HHS autorizó el uso de emergencia de medicamentos durante la pandemia de Covid-19.
Es importante detectar la presencia de bichera en el ganado de forma temprana, para poder usar medicamentos de forma no conforme con las instrucciones de la etiqueta, explicó Tristan Colonius, director veterinario del Centro de Medicina Veterinaria de la FDA, durante un seminario web realizado hace unos días.
La prontitud permitirá a veterinarios y ganaderos acceder a los productos con mayor rapidez, en lugar de esperar un proceso de revisión más largo por parte de la FDA.
El profesional afirmó que la FDA estaba evaluando revisiones bibliográficas de productos aprobados para otros usos para determinar cuáles podrían ser eficaces contra el gusano barrenador. La agencia también busca productos con aprobaciones específicas para el gusano barrenador, añadió.
En mayo, el grupo de productores de ganado R-CALF USA solicitó a la FDA que permitiera a los ganaderos alimentar a sus animales con ivermectina como medida de precaución ante el posible regreso del gusano barrenador. El USDA ha utilizado con éxito el medicamento antiparasitario para controlar el desplazamiento hacia el norte de la garrapata de la fiebre del ganado, otra plaga que puede ser mortal para el ganado, según R-CALF.
El USDA anunció una inversión de hasta US$ 750 millones en la construcción de una planta en Texas que produce moscas estériles; la que estaría pronto recién entre dos y tres años. Demasiado tiempo.
Rollins dijo que es “el Proyecto de Ley Grande y Hermoso (así se le ha dado en llamar) marca el inicio de una nueva era dorada para Estados Unidos y la agricultura estadounidense”.
Washington, EE.UU. | Todo El Campo | La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke L. Rollins, elogió la ley One Big Beautifull, una ley promulgada por el presidente Donald Trump que evita que países como China y Brasil inunden el mercado compitiendo con productos locales. La norma se trata de un extenso proyecto de presupuesto, ahora ley, ya que fue aprobado por el Parlamento.
Rollins dijo que es “el Proyecto de Ley Grande y Hermoso (así se le ha dado en llamar) marca el inicio de una nueva era dorada para Estados Unidos y la agricultura estadounidense”.
Es una ley “histórica” que “proporciona un alivio fiscal inmediato a agricultores, ganaderos y habitantes rurales de Estados Unidos al aumentar el límite de gastos para pequeñas empresas”.
Se “refuerza la red de seguridad agrícola, facilita el acceso a seguros de cosechas y protege a dos millones de explotaciones agrícolas familiares del impuesto a las sucesiones”, agregó la titular del USDA.
Continúa afirmando que “prioriza a los agricultores estadounidenses al evitar que países como China y Brasil inunden nuestros mercados con materias primas para biocombustibles que compiten con la soja, el sorgo y el maíz cultivados en Estados Unidos”, además de extender un crédito fiscal “para combustibles limpios para mejorar nuestra seguridad energética nacional”.
También “amplía los programas de apoyo a los agricultores que alimentan, abastecen de combustible y visten a Estados Unidos, esta legislación también combate el fraude y el despilfarro generalizados en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP)”.
Según Rollins, el proyecto de ley “es una victoria para los agricultores, ganaderos, comunidades rurales y contribuyentes estadounidenses”, y se basa en la promesa “Estados Unidos Primero”, la cual fue “fue hecha y está cumplida”.
OBJECIONES.
Desde la oposición se ha dicho que con esa nueva ley, el Gobierno de Trump aumentará la riqueza de primer nivel, erosionará la atención médica para los pobres y aumentará el déficit en 3 billones de dólares. Es una iniciativa que combina reducciones de impuestos, aumentos del gasto en defensa y seguridad fronteriza, y recortes a las redes de seguridad social. Quienes defienden en SNAP aseguran que es una herramienta de ayuda a las personas pobres para que puedan pagar los alimentos. 40 millones de estadounidenses reciben actualmente beneficios a través de ese programa, que desde el Ejecutivo se señala como un despilfarro.