INAC refuerza vínculos en China y acuerda promoción de la carne uruguaya.

INAC refuerza vínculos en China y acuerda promoción de la carne uruguaya.

Autoridades del Instituto mantuvieron encuentros en Beijing para evaluar la situación comercial y coordinar acciones frente a las restricciones aplicadas.

Montevideo | Todo El Campo | El viernes 22 continuó en Beijing, China, la agenda oficial de la delegación del Instituto Nacional de Carnes (INAC) y del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay.

INAC informó sobre tres importantes encuentros.

MEDIDAS APLICADAS POR CHINA Y COOPERACIÓN.

Durante la mañana, la delegación mantuvo un encuentro con el presidente de la China Meat Association (CMA), Chen Wei, en el que se analizaron temas relacionados con la situación del mercado local e internacional, las medidas de salvaguarda aplicadas por China y las oportunidades de cooperación entre ambas instituciones, especialmente en materia de sostenibilidad.

En ese marco, INAC y CMA firmaron una iniciativa conjunta de promoción denominada “Pure Joy”, orientada a fortalecer la difusión y posicionamiento de la carne uruguaya en el mercado chino.

TEMAS TÉCNICOS Y SANITARIOS.

En horas de la tarde se desarrollaron dos reuniones de alto nivel. Por un lado, una instancia técnica con autoridades de General Administration of Customs of the People’s Republic of China – Administración General de Aduanas de China (GACC), en la que participaron representantes del MGAP, entre ellos el director de Industria Animal, Diego Domínguez, la directora de la División de Laboratorios Veterinarios (Dilave), Alejandra Suanes, y el coordinador del Plan de Residuos Biológicos, Diego Moreira.

En dicha reunión se abordaron distintos temas técnicos y sanitarios pendientes entre ambas autoridades.

REUNIÓN POLÍTICO-TÉCNICA.

Paralelamente, se llevó adelante una reunión político-técnica entre la delegación de INAC, el embajador de Uruguay en China, Aníbal Cabral, y representantes del Ministerio de Comercio de China (Mofcom), donde se repasó el proceso de salvaguarda aplicado por China, la participación técnica e institucional de INAC durante el mismo, la situación actual del mercado y la experiencia del Instituto en la administración de cuotas y cupos comerciales internacionales.

Invertir en salud animal genera retornos de hasta un 86% anual.

Invertir en salud animal genera retornos de hasta un 86% anual.

Finalizó la 93 Sesión Anual de la OMSA. La salud animal está entre las inversiones más productivas para la sociedad.

Montevideo | Todo El Campo | Ayer viernes 22 de mayo, finalizó la 93ª Sesión General Anual de la Organización Mundial de la Salud Animal (OMSA) que tuvo lugar en París desde el lunes 18.

El evento reunió a más de 1.305 participantes, incluidos representantes de 130 miembros, así como representantes de organizaciones internacionales y regionales, países y territorios observadores, actores clave y varios ministros.

Durante los cinco días del evento, participantes de todo el mundo asistieron a las discusiones del evento. Los delegados nacionales adoptaron nuevas resoluciones y se comprometieron a garantizar que la Organización siga siendo adaptable y receptiva a los desafíos del mañana.

Un foro dedicado a la salud animal, Invertir en la salud y el bienestar animal para asegurar el futuro de todos* exploró las barreras que impiden el desarrollo y uso de vacunas en las estrategias de prevención y control de enfermedades.

Invertir en la salud animal, invertir en las personas. Alrededor del 60% de las enfermedades infecciosas humanas conocidas se originan en animales, y el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos tienen origen animal.

A pesar de esos altos porcentajes, la inversión sigue en un mínimo histórico. La salud animal recibe tan solo el 0,6% del gasto mundial en salud a pesar de las crecientes crisis de enfermedades.

Invertir en la salud animal va más allá de protegerlos. Es una inversión en las personas: sus ingresos, su seguridad alimentaria y sus oportunidades. Es una inversión en sistemas que deben mantenerse estables incluso a medida que evolucionan. La protección de las personas comienza antes que la clínica: comienza con sistemas de salud animal más sólidos.

Además, invertir en la salud animal es una de las decisiones económicas más efectivas que pueden tomar los países. Estudios muestran retornos de inversión de hasta un 86% anual, situando la salud animal entre las inversiones más productivas para la sociedad.

Además, se publicó la segunda edición de El estado de la salud animal mundial, ofreciendo una visión general basada en la evidencia del panorama global de la salud animal. El informe, en línea con el tema del Foro de Salud Animal, también destaca el impacto de priorizar a los Servicios Veterinarios y la capacidad de la plantilla para construir un futuro más seguro y resiliente para todos.

(*) Foro de Salud Animal: Invertir en la salud y el bienestar animal para asegurar el futuro de todos – 93ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados

(**) El Estado de la Sanidad Animal Mundial – WOAH – Organización Mundial de Sanidad Animal

El presidente Yamandú Orsi asistirá al Congreso de la Federación Rural.

El presidente Yamandú Orsi asistirá al Congreso de la Federación Rural.

Rafael Normey realizó una invitación amplia a asistir al Congreso, que el sábado 30 será abierto.

Montevideo | Todo El Campo | Rafael Normey, presidente de la Federación Rural (FR) publicó un video en las redes sociales de esa institución de cara al próximo congreso que se realizará los días 29 y 30 de mayo en Salto.

El video, de poco menos de dos minutos, es acompañado de un texto en el que la FR confirma la presencia del presidente Yamandú Orsi junto con la vicepresidente Carolina Cosse, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Gratti y el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone.

En el video, Normey se pregunta qué tiene que ver el congreso de la Federación Rural con el día a día de lo pasa en el campo y en los establecimientos. “Tiene muchísimo que ver”, continuó.

“Por un lado desde lo colectivo por el hecho de compartir con nuestros pares”, pero también en “generar la visión de una conciencia agropecuaria y de lo que necesita el sector agropecuario para crecer”.

“Por otro lado, la necesidad imperiosa de generar todos los mecanismos necesarios para que el país crezca y el sector agropecuario en eso tiene mucho que ver porque Uruguay es un país netamente agropecuario”, subrayo. “Si al agro le va bien, al Uruguay le va bien”.

Con esa visión es que se realiza el congreso, donde se tratarán todos los temas de interés y que nos importan, agregó Normey.

El presidente de la Federación rural, finalizó invitando “a todos el 29 y 30 de mayo”, precisando que el sábado 30 será abierto.

LA PRESENCIA DE ORSI.

El video de Normey es acompañado por un texto en el que anuncia que el sábado 30 el 109° Congreso de la Federación Rural contará con la presencia del presidente Yamandú Orsi, la vicepresidenta Carolina Cosse, y los ministros de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, y su par de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti.

Oddone y Fratti cotarán con un espacio de disertación e intercambio, respectivamente.

Es importante la presencia del presidente Orsi porque con él se espera que concurran varias autoridades del gobierno entre el público presente, amplificando el mensaje y todo lo que en la oportunidad se exprese.

Artículo relacionado: El ministro Oddone participará del Congreso de la Federación Rural. | Todo El Campo

La madera que respira: el secreto invisible de los árboles.

La madera que respira: el secreto invisible de los árboles.

Los árboles transforman lo invisible en vida: extraen carbono del aire, lo convierten en madera y nos devuelven oxígeno puro.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Muchas personas saben cómo se “alimentan” los árboles, otro tanto quizá lo sospeche, pero la mayoría nunca se puso a pensar en eso y solo tienen conciencia de que son buenos para la salud del planeta y de todos los que estamos sobre él, ignorando de dónde toman la materia que les da forma, los mantiene erguidos y esa fortaleza que ni un elefante puede derribar.

Si al alzar, en alguna avenida de cualquier ciudad del mundo, comenzamos a parar a las personas que por allí pasan y les preguntamos de dónde sacan los árboles su fortaleza y en base a qué crecen y se desarrollan, alcanzando algunas especies troncos tan anchos que se necesitan varios brazos para completar su diámetro y camiones de mucha fuerza y potencia para trasladarlos, seguramente muchos, la mayoría, no sabrán qué contestar.

Algunos dirán que el árbol nace y crece a partir de la semilla, y tienen razón, otros podrían decir que de la tierra, y así como las vacas y las ovejas transforman el pasto en carne, los árboles transforman la tierra en madera. Esto último parece más disparatado, pero seguramente muchos así lo creen.

Este planteo nos lleva directamente a Jan Baptista van Helmont (12/enero/1580 – 30/diciembre/1644), un médico, filósofo, místico y químico. Uno de sus experimentos más famosos fue el que desarrolló para entender cómo se forma la masa y el cuerpo de los árboles.

Van Helmont, dispuesto a resolver el misterio, tomó una maceta con un peso y una cantidad concreta de tierra y plantó en ella un árbol. Durante 5 años de su vida, únicamente le añadió agua y, una vez finalizado el experimento, volvió a pesar tanto la tierra restante como el árbol por separado. El árbol había aumentado unos 75 kilogramos. Sin embargo, sólo se habían perdido unos 50 gramos de tierra de la maceta, por lo que dedujo que la estructura del árbol no se generaba por el consumo de tierra.

Lo primero que se le ocurrió a van Helmont -con toda lógica- fue pensar que era el agua la que aportaba esa fortaleza, y eso explicaría la importancia de las raíces. Pero se descubrió que tampoco es el agua la responsable, aunque sí cumple con un rol fundamental.

El agua está compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno (H2O). Lo que hace el árbol es separar el hidrógeno del oxígeno: utiliza el primero y libera el segundo a la atmósfera, purificando el aire y asegurando que todos los seres vivos contemos con oxígeno suficiente para poder respirar. De ahí que las zonas arboladas sean denominadas como “pulmones”.

¿Entonces la madera es básicamente hidrógeno? La respuesta es que no, pues la madera no está hecha de hidrógeno, además de que se necesitaría mucha de esa sustancia para formar un árbol. La clave está en el carbono.

Mientras que el nitrógeno, fósforo y potasio que llegan al árbol gracias a las raíces representan apenas el 2% de la masa total de cada ejemplar, el carbono está en un 50% del peso del árbol seco.

A la pregunta que dio origen a este artículo, la respuesta es que el árbol se alimenta del aire, de un gas invisible, sin olor, que flota en la atmósfera y que se llama dióxido de carbono, CO2.

Aquí se dan dos maravillas de la naturaleza que son: primero, la colaboración no consciente pero real (consciente ahora que lo sabemos) entre los seres vivos que respiramos -los humanos entre ellos- y los árboles, porque todo el tiempo exhalamos CO2 que el árbol toma para fortalecerse a través de su madera y nos devuelve oxígeno limpio; y segundo la madera es básicamente aire solidificado.

En definitiva, los árboles toman dióxido de carbono del aire a través de pequeños poros en sus hojas llamados estomas. El CO2 entra en el árbol, éste rompe la molécula, separa el carbono y lo utiliza como materia prima, enlazando átomos de carbono en moléculas largas y complejas. Esas moléculas se convierten en glucosa, celulosa, lignina, las fibras rígidas de la madera. El oxígeno sobrante se libera de nuevo a la atmósfera. El árbol está desmontando moléculas invisibles del aire, quedándose con el carbono y devolviendo el oxígeno.

INVESTIGACIONES POSTERIORES.

Ese carbono se convierte en madera sólida y tangible y para el sol y su luz jugaron un papel clave en lo que conocemos como fotosíntesis, no descubierta hasta más de cien años después del experimento de van Helmont.

Joseph Priestley (24/marzo/1733 – 06/febrero/1804) descubrió en 1771 que las plantas liberan oxígeno al aire, aunque no entendía del todo el papel de la luz.

Jan Ingenhousz (08/diciembre/1730 – 07/setiembre/1799 completó, en 1779, el rompecabezas al descubrir que el oxígeno solo se libera cuando las plantas están expuestas a la luz solar.

Cornelius Bernardus van Niel (04/noviembre/1897 – 10/marzo/1985) descubrió en la década de 1920 el mecanismo exacto por el cual el oxígeno liberado proviene del agua y no del dióxido de carbono.

Con datos de Ciclos del Tiempo (Facebook), National Geographic y Britannica.

Bioeconomía en América Latina y el Caribe: una generación que quiere transformar la ciencia en rentabilidad rural.

Bioeconomía en América Latina y el Caribe: una generación que quiere transformar la ciencia en rentabilidad rural.

Existe una “desconexión enorme” entre el campo y la ciudad, con “mucha gente que nunca vio cómo se produce un alimento, y eso influye en sus decisiones como consumidores”.

San José, Costa Rica | Todo El Campo | Hay una nueva generación de emprendedores rurales latinoamericanos y caribeños que ya no habla solamente de producir más alimentos. Piensa, con naturalidad, en biomasa, trazabilidad, bioinsumos, captura de carbono, biodiversidad y economía circular.

Para ellos, transformar residuos agrícolas en energía, seguir el recorrido de un producto desde el campo hasta el consumidor o desarrollar microorganismos que mejoren cultivos dejó de ser un concepto futurista o académico: empieza a formar parte de una nueva manera de pensar los negocios vinculados al agro y a los territorios rurales.

Más de 1.100 proyectos provenientes de veinte países de América Latina y el Caribe respaldan esas afirmaciones.

Se trata de la respuesta al concurso de agrobioemprendimientos de impacto Latam 2025, impulsado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y Fontagro, cuyos resultados se revelaron en abril y que terminó convirtiéndose en una radiografía de un ecosistema mucho más amplio de lo esperado.

Lejos de ser una competencia acotada a proyectos de innovación agrícola, la convocatoria desbordó las previsiones iniciales de sus organizadores y dejó en evidencia la amplitud del fenómeno: desde bioinsumos y biomateriales hasta soluciones de captura de carbono, bioenergía y nuevos bioproductos aplicados a alimentos, salud o cosmética.

El fenómeno no se limita a la región. El Foro Económico Mundial estima que la bioeconomía global ya alcanza un valor cercano a los cuatro billones de dólares y que más de cincuenta países cuentan con estrategias específicas para su desarrollo, en un proceso impulsado por nuevas tecnologías en biología sintética, ingeniería y modelos de producción descentralizados.

EL NUEVO ESCENARIO DEL “TRABAJO INTELIGENTE”.

En distintos puntos del continente y más allá, esa transformación empieza a verse en las prácticas cotidianas de nuevos productores y emprendedores rurales muy jóvenes. Durante una de las entrevistas que forman parte de la serie Líderes de la Ruralidad, del IICA, Mackenzie Fingerhut, un joven agricultor en Canadá, resumía perfectamente uno de los costados más interesantes de la nueva economía rural.

Existe una “desconexión enorme” entre el campo y la ciudad, con “mucha gente que nunca vio cómo se produce un alimento, y eso influye en sus decisiones como consumidores”. Por eso Mackenzie apuesta a la trazabilidad y la transparencia.

“Hay proyectos que permiten escanear un código QR en un paquete de harina o una botella de cerveza y ver toda la historia del producto: dónde se sembraron los ingredientes, cómo se procesó, quién lo produjo”. Se trata, enfatizaba durante la charla con el IICA, de una herramienta que “genera confianza”.

En otra entrevista de la serie, los también muy jóvenes Akiesha Fergus y Ryan Khadou, una pareja basada en Saint Kitts and Nevis, mostraban que ni siquiera las fuertes limitaciones de infraestructura y las amenazas climáticas detienen a esta nueva generación. “Nuestro lema es ‘trabajar de manera inteligente’”, aplicando nuevas herramientas y conocimientos. No hace falta “trabajar duro” como se hacía hace muchas décadas, ahora “es una cuestión de ciencia y de tecnología, de lograr mejores resultados en los cultivos” y “de entender el ambiente y la tierra”, completó Fergus.

LOS NEXOS DE LA AGRICULTURA.

Esta evolución marca un quiebre respecto a la foto que devolvían los análisis sectoriales de hace apenas unos años. En 2019, un reporte del BID Lab titulado Mapa de la innovación Agtech en América Latina y el Caribe ya identificaba los primeros síntomas de un ecosistema en formación, aunque todavía lo describía como un sector emergente y con un crecimiento muy concentrado. Sin embargo, la brecha entre aquel diagnóstico y la realidad actual es notable: lo que el BID analizaba entonces como una tendencia incipiente, se transformó hoy en una ola de madurez que desbordó cualquier previsión inicial.

La diferencia fundamental reside en que el enfoque dejó de ser una “agenda verde” o una declaración de intenciones para convertirse en una estructura de costos y oportunidades. Para esta nueva generación de empresarios rurales, la sustentabilidad no es un concepto accesorio, sino un activo financiero: la biomasa ya no se gestiona como un residuo, sino como la materia prima de un nuevo modelo de negocio basado en la circularidad y el agregado de valor en origen.

Durante la presentación de los resultados del concurso, las autoridades de los organismos impulsores validaron este cambio de paradigma. Muhammad Ibrahim, director general del IICA, destacó en aquel momento la importancia de promover a los agrobioemprendedores para “construir un mundo de innovación en las zonas rurales que permita integrar cada vez más jóvenes y mujeres en el uso sostenible de la biodiversidad”.

Según señaló, el concurso buscó “contribuir al escalamiento de iniciativas que construyen un nexo de la agricultura con la energía, la salud y el cuidado del ambiente”, demostrando que la bioeconomía “no es solo un concepto teórico, sino que produce productos concretos que benefician a las personas”.

SARGAZO, BIOMASA Y MICROORGANISMOS.

Repasemos los casos de algunos de los jóvenes que resultaron premiados en el concurso del IICA y Fontagro, como SOS Biotech, en República Dominicana. Elena Martínez, cofundadora y directora tecnológica de la firma, explicó que el proyecto nació para recolectar y procesar el sargazo —la macroalga que castiga las costas del Caribe— y extraer de él «todos los compuestos bioactivos posibles».

 A través de un sistema de recolección montado en barcos artesanales que ya entrenó a más de 130 pescadores locales, la empresa logró recuperar más de 16.000 toneladas de alga para convertirlas, mediante un «proceso cerrado» sin residuos, en bioestimulantes y sustratos que ya utilizan los agricultores dominicanos.

Para Martínez, la proliferación invasiva de estas algas, aunque generó una crisis, representó «una gran oportunidad de diversificación de la industria en la región». Con certificaciones ya obtenidas para desembarcar en los mercados de Estados Unidos y España, la startup demostró que es posible reemplazar compuestos sintéticos y derivados del petróleo mientras se mitiga un daño ambiental, confirmando que el sargazo es, en definitiva, una herramienta que «puede ayudar incluso a lidiar con la contaminación en diferentes industrias».

Otro de los proyectos destacados fue Carbonlytics, una solución desarrollada por ingenieros colombianos que utiliza drones y analítica avanzada para medir la biomasa de los cultivos con una confiabilidad superior al 95%. El sistema permite cuantificar el carbono capturado para la certificación de créditos, lo que abre una nueva fuente de ingresos para los agricultores. Según explicaron sus creadores, el objetivo es generar un «doble impacto, social y ambiental», permitiendo que quienes trabajan el suelo aprovechen las «soluciones sostenibles que generan sus tierras».

Desde la Argentina, otro agroemprendimiento reconocido en el concurso, la startup Prix Biotech, viene de registrar un hito científico: la edición genética de biofertilizantes comerciales para aumentar la productividad de cultivos como la soja y la alfalfa. Nicolás Ayub, investigador principal de la startup, recordó que, junto a sus colegas, trabaja para «potenciar características funcionales ya existentes en los microorganismos, lo que nos permite desarrollar soluciones biológicas más eficientes, con menor huella ambiental y mayor consistencia en campo, logrando procesos de fertilización más rápidos y a menor costo».

UNA BIOECONOMÍA LATINOAMERICANA QUE BUSCA MADURAR

Lo que hasta hace algunos años aparecía en los radares financieros como una tendencia incipiente, se consolidó en una red de negocios donde la ciencia aplicada dicta las nuevas reglas de competitividad. El volumen de postulaciones y la sofisticación de los ganadores del concurso confirmaron que la región dejó de ser una mera exportadora de materias primas para convertirse también en laboratorio a cielo abierto de soluciones globales. Para esta generación, el éxito ya no se mide solo en toneladas por hectárea, sino en la capacidad de gestionar la complejidad biológica de los campos. Con un ecosistema que ya produce resultados medibles, la bioeconomía latinoamericana demostró que está madurando como para liderar la transición hacia un modelo productivo donde la eficiencia y la regeneración sean, finalmente, las dos caras de la misma moneda.

Leguminosas nativas y microbiología: un proyecto del Iibce para potenciar el campo uruguayo. 

Leguminosas nativas y microbiología: un proyecto del Iibce para potenciar el campo uruguayo. 

El proyecto busca identificar y caracterizar bacterias del suelo capaces de estimular el crecimiento de estas plantas.

Montevideo | Todo El Campo | Investigadores del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce) lideran un proyecto seleccionado en la convocatoria Innovagro de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), orientado a fortalecer el uso de leguminosas nativas en sistemas productivos. 

La iniciativa, titulada “Valorizando lo invisible: selección de rizobios y otros microorganismos promotores del crecimiento de leguminosas forrajeras nativas”, comenzó el 30 de marzo y está dirigida por Raúl Platero y Cecilia Taulé, informó el Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Participan también Federico Battistoni, Ionel Hernández y Melisa Magallanes, del Departamento de Bioquímica y Genómica Microbianas del Iibce; Magdalena Vaio, Felipe Lezama y Rafael Vidal, de la Facultad de Agronomía; Natalia de Almeida, de la UTEC Durazno; y Pedro Lage, de la empresa Calister S.A.

El campo natural, o bioma de pastizal, que cubre más del 60% del territorio nacional, constituye la principal base forrajera de la ganadería y aporta servicios ecosistémicos esenciales. En ese contexto, las leguminosas nativas cumplen un rol clave, aunque sus especies y la interacción con microorganismos han sido poco estudiadas. 

OBJETIVOS.

El proyecto busca identificar y caracterizar bacterias del suelo capaces de estimular el crecimiento de estas plantas. A partir de nódulos de especies como Adesmia y Desmanthus, se evaluará su capacidad de mejorar el desarrollo vegetal y se analizarán las respuestas de distintas poblaciones. El objetivo es seleccionar combinaciones eficientes entre microorganismos y leguminosas que favorezcan la implantación y el crecimiento inicial de los cultivos forrajeros, aportando herramientas para sistemas más sostenibles y basados en la biodiversidad local.  Los avances se difundirán a través de los canales institucionales y en instancias de intercambio con la sociedad, como la Semana de la Ciencia y Tecnología, el Día del Patrimonio y jornadas con productores y técnicos, definió el MEC.

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