El Dr. Ignacio Arrospide del Departamento Técnico de Biogénesis Bagó, dijo que la resistencia parasitaria está, en mayor o menor medida, en todos los establecimientos ganaderos de Uruguay.
Podemos ver la resistencia parasitaria “desde diferentes ópticas”: la del productor que entiende que el producto que antes le daba resultado ya no es así; o el veterinario que la puede definir como el parásito que sobrevive; o un investigador o genetista puede encontrar genes que mutaron. Pero cualquiera que sea el caso “sí podemos observar que todos compartes un punto en común”, y es que “por diferentes razones aquellos parásitos que no sobrevivían a un tratamiento ahora resisten y no se logra el efecto deseado”, explicó el Dr. Arrospide.
“En el origen de la resistencia intervienen varios factores: por un lado los parásitos dosificados que lograron sobrevivir al tratamiento; por otro lado el estado nutricional de los animales” y ese es un dato importante; y “por último los animales que por alguna razón no fueron dosificados”.
La ciencia puede trabajar sobre los últimos dos casos, “ahí vemos que no todo está perdido y que tenemos herramientas para mantener el control”, aseguró Arrospide, quien advirtió que “lo mismo puede ocurrir con los antibióticos, por lo que debemos concientizarnos y hacer un uso racional de los principios activos”.
PARÁSITOS EN LAS PASTURAS.
Los parásitos “también están en las pasturas” pero “nosotros actuamos sobre los que están dentro del animal que son los que presentan una menor proporción. Para hacer un buen control debemos saber qué droga es la más eficaz y eso es una historia diferente en cada establecimiento”.
El siguiente paso es “establecer un programa de principios activos, de potreros y de categoría animal, siempre apoyados con el técnico asesor y un laboratorio de diagnóstico para los análisis de HPG, evitando el abuso de los tratamientos y no dar oportunidad a los parásitos de provocar pérdidas productivas”.
Como los parásitos infectan a los animales y éstos las pasturas, “a medida que intensificamos los sistemas de producción nos lleva a tener una mayor frecuencia de dosificaciones transformándose en un círculo vicioso interminable”.
LOMBRITEST.
Por lo tanto, “nunca debemos olvidar la presencia permanente de la tríada diagnóstico, manejo con el equipo de trabajo y control de la carga animal y parasitaria”.
El equipo de trabajo debe diseñar un programa de control donde se haga la elección de las drogas y para eso tenemos el lombritest” que evalúa qué principio activo es más eficaz.
“Es difícil pensar en un control sin la herramienta de los antihelmínticos y menos en nuestros sistemas pastoriles. Esto deberíamos complementarlo con manejo y rotación de potreros y pasturas lo más limpio posible, de animales y categorías con seguimiento de HPG y de rotación de drogas” según el resultado del lombritest. Así se evaluará cuál es el momento más adecuado para hacer la aplicación y utilizarla de manera más eficiente.
Otro punto importante es “evitar el ingreso de animales resistentes con una dosificación al ingreso de nuestro establecimiento”.
Se debe “ir monitoreando el programa y enviar muestras previas a la dosificación para evaluar si justifica o no la aplicación y 12 o 14 días posterior mandar muestras al laboratorio para dar seguimiento, siempre con la premisa de que hay que convivir con los parásitos, al menos dentro de nuestros sistemas pastoriles tradicionales ya que la erradicación por ahora no está en el menú de opciones”.
El técnico señaló que a veces se ven diarreas que se asocian a parásitos internos, y “en cierta medida es correcto, el punto es que cuando vemos esas diarreas ya se perdió una cantidad considerable de kilos, y surge el importante concepto de la parasitosis subclínica que no tiene ninguna manifestación externa de la enfermedad y es cuando se compromete quizá la mitad de los kilos que perdería el animal. Es ahí donde está el desafío y la relevancia de una evaluación temprana”.
“La base de este programa es el diagnóstico, y el apoyo veterinario es indispensable”, finalizó.
La situación de Corrientes es la más crítica, por su extensión y por la voracidad con la que está avanzando el fuego. Provincias como Formosa, Chaco y Entre Ríos también han estado sufriendo incendios de gran magnitud, destruyendo potreros, aguadas e instalaciones.
Rosgan | Rosario, Argentina | Desde mediados de enero a la fecha, el mapa argentino comenzó a mostrar situaciones bien diferenciadas. Luego del fuerte golpe de calor sufrido en gran parte del territorio nacional hacia fines de diciembre y primeros días de enero, en un contexto de alta demanda hídrica, varias zonas productoras han logrado revertir dicha condición mientras que, en otras, la situación continuó agravándose.
Las lluvias recibidas en provincia de Buenos Aires, La Pampa, Sur de Santa Fe y Córdoba trajo en su mayoría gran alivio a situación, aunque en otras, más puntuales, ha provocado importantes excesos.
En total contraste, la situación en el NEA y el NOA (nordeste noroeste argentino, respectivamente) y continúa siendo devastadora no solo por la sequía extrema sino por incendios que avanzan ya de manera incontrolable sobre una amplia zona del noreste nacional. Según un reciente informe dado a conocer por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Corrientes, solo en esa provincia el fuego ya arrasó más de 500.000 hectáreas expandiéndose a un elevado ritmo, más de seis veces desde mediados de enero.
Si bien hoy la situación de Corrientes es la más crítica, por su extensión y por la voracidad con la que está avanzando el fuego, provincias como Formosa, Chaco y Entre Ríos también han estado sufriendo incendios de gran magnitud, destruyendo potreros, aguadas e instalaciones que demandarán una alta inversión para reconstruir.
A nivel productor, esta situación también abre dos realidades: la de aquellos criadores que tienen la posibilidad de salir a buscar otros campos y mover rápidamente la hacienda para evitar mayor mortandad y la de otros, de menor escala y recursos, cuyo destino indefectiblemente será liquidar o incluso, en los casos más extremos dejar morir los animales en el campo ante la falta total de asistencia concreta frente a semejante emergencia.
En varias zonas ya se habla de la peor seca de la historia. Sin embargo, todos recordamos la seca de los años 2008/09 y el duro golpe que significó para el stock ganadero nacional no solo para aquel ciclo sino también para sucesivos como consecuencia de múltiples factores que comienzan a desencadenase a partir de este tipo de eventos. En efecto, para fines de 2010 el stock ganadero nacional se ubicaba debajo de los 49 millones de animales, lo que significó una pérdida de 10 millones de cabezas en tan solo tres años.
En primera instancia, luego de la mortandad de animales registrada hacia fines de 2008 y las pérdidas a nivel reproductivo que recién se vieron plasmados en los indicadores del siguiente año, lo que se registró en 2009 fue una fuerte liquidación de hacienda ante la imposibilidad de retención que ofrecían los campos. La tasa de extracción -el nivel de faena sobre el total de cabezas en stock a inicios del ciclo- alcanzó durante ese año el 29%, pasando de una faena de 14,6 millones de animales en 2008 a 16,1 millones en 2009. Es decir que, por efecto de las condiciones ambientales imperantes, durante aquel año debieron enviarse a faena 1,4 millones de animales más que durante el año previo.
Sin embargo, el patrón que se observa en este tipo de procesos, que es el que sin dudas mayor impacto a largo plazo genera, es una mayor presión de liquidación sobre las hembras. Durante aquel año, el 67% (961 mil animales) de lo que podría considerarse como faena forzada o incremental (1,4 millones de animales) fueron hembras, esto es vacas, vaquillonas y terneras que no pudieron continuar en sus fases de producción, resultando en una dramática pérdida de terneros en los años posteriores. En solo un año, 2009, se perdieron cerca de 2 millones de vacas del stock y 4 puntos en el porcentaje de destete de terneros el cual se contrajo del 56% al 52%.
A diferencia del período 2008/09 donde la situación de seca encontraba a la ganadería en lo que podríamos llamar un principio de liquidación que, posteriormente se vio exacerbado en este este contexto, hoy partimos de un nivel en línea con lo que supondría un stock de equilibrio. Tras los picos registraos en 2019 y 2020, actualmente la participación de las hembras fluctúa en torno al 45% de la faena total.
Si bien los datos de faena del mes de enero aun no están mostrando indicadores de alerta en este sentido, puesto que la faena de vacas estacionalmente sigue siendo baja, ya es posible observar una leve tendencia al crecimiento, que podría acelerarse en los próximos meses.
Por el momento están saliendo anticipadamente las recrías que no se están pudiendo terminar. En efecto las categorías que prácticamente se mantuvieron sin cambios durante enero, en un contexto de menor faena general fueron precisamente novillitos y vaquillonas, donde las salidas en muchos casos fueron producto de procesos de recría acortados.
Probablemente a partir de los números de febrero y marzo comience a verse mayor proporción de vacas saliendo de los campos con destino a faena e de incluso vaquillonas que no ingresarían como reposición. En este sentido, la enorme pérdida que dejará este período en muchas zonas productoras, ya sea por mortandad de hacienda, como pérdida de forrajes y rendimiento de los granos, sin considerar siquiera las situaciones más extremas de daños en instalaciones provocadas por incendios, harán que la liquidez de los productores se vea más limitada respecto de años anteriores, llevando a muchos de ellos a desprenderse de parte de la hacienda como herramienta para generar los recursos financieros que no estarían ingresando por producción.
Actualmente las zonas más afectadas reúnen cerca de 15 millones de animales, casi un tercio del stock nacional, según los últimos datos disponibles a diciembre de 2020. Por mínimo que resulte este desprendimiento, será sin dudas un nivel de oferta muy significativo que comenzará a ingresar al mercado a partir de los próximos meses. Muy probablemente, gran parte de esa hacienda que deberá salir de los campos en muy malas condiciones termine en líneas de faena mientras que un porcentaje menor, podrá ser trasladado a otros campos donde continuar en producción.
Sabemos que el efecto de esta seca sin dudas ha afectado los porcentajes de preñez logrados durante el actual ciclo, algo que recién impactará en la zafra de terneros del próximo, en 2023.
Ahora bien, el segundo gran golpe dependerá del grado de liquidación de hembras que termine registrándose este año, puesto que ello condicionará de manera directa la cantidad de vientres que lleguen a servicios durante la primera 2022, las pariciones 2023 y, por ende, la posterior zafra 2024. Una sucesión de eventos que comenzarán a desencadenarse en función de lo que se observe en materia de liquidación en los próximos meses.
La iniciativa indica que los responsables de perros que causen la muerte a animales de producción, deberán pagar diez veces el valor según las cotizaciones de Consignatarios; y se establecen multas de hasta 100 UR por el no cumplimiento de las normas.
Hébert Dell’Onte | El diputado Rafael Menéndez (Cabildo Abierto) presentó ante el Parlamento un proyecto de ley que busca “minimizar los daños de las jaurías a la producción nacional”.
El texto de 9 artículos y determinan la prohibición de salidas de sus predios, en horas de la noche, aquellos animales que no estén castrados y chipeados.
Los ciudadanos que viviendo en zonas rurales castren y chipen sus perros, quedarán exentos de pagar la patente de sus animales.
También incorpora a la declaración jurada de semovientes, la de perros con datos y fotos de éstos.
Los responsables de aquellos perros que causen la muerte a animales de producción, deberán pagar diez veces el valor según las cotizaciones de Consignatarios.
Los tenedores de perros que incumplan con lo establecido serán pasibles de multas que irán de 5 a 100 UR por animal en infracción.
LOS 9 ARTÍCULOS DEL PROYECTO DE LEY.
Art. 1. A efectos de evitar perjuicios hacia personas u otros animales, se establece la obligación a propietarios y tenedores de perros que no estén castrados y chipeados, de mantener a éstos en condiciones que impidan su salida del predio durante el período comprendido entre la puesta y la salida del sol.
Art. 2. Dichas condiciones estarán sujetas a las normas de bienestar animal, establecidas por el Instituto de Bienestar Animal.
Art. 3. Los propietarios de perros que habiten en zonas rurales que castren e identifiquen mediante chip sus animales a partir de la promulgación de la presente ley, estarán exentos del pago de la patente anual de perros, de los que presenten dicha condición.
Art. 4. Se incorporará a la declaración jurada anual de semovientes, la declaración de tenencia de perros en donde se especificarán cantidades, sexo, edad y pelaje y si el animal se encuentra castrado y chipeado. Se incorporarán dos fotos de cada perro del establecimiento (una de frente y otra de perfil) las cuales podrán ser utilizadas para identificar a los animales que hayan causado daños.
Art.5. Los propietarios o tenedores de perros a los cuales se los identifique como causantes de daños a otros animales de producción estarán obligados a una indemnización equivalente a diez veces el valor del animal muerto o herido a causa de los daños infringidos.
El valor de referencia será el establecido por la última publicación de la Asociación de Consignatarios de Ganado del mes donde se produjo el daño. Si los animales objetos de las mordeduras fueran de pedigre, su valor lo determinará el mercado en la comercialización de animales de similar condición.
Art.6. Todo perro que sea transportado en un vehículo deberá estar chipeado y contar con la cédula otorgada por el INBA correspondiente.
Art. 7. El Ministerio del Interior quedará facultado para efectuar las inspecciones, solicitar la documentación correspondiente y determinar las sanciones por incumplimiento, sin perjuicio de lo establecido en el artículo 125 del Código Rural.
Art. 8. Serán de entera responsabilidad de las Intendencias Departamentales, el control de los perros que habiten en los vertederos municipales, así como los daños causados por los mismos.
Art.9. Los propietarios o tenedores de perros que incumplan con lo establecido en la presente ley serán pasibles de multas que irán de 5 a 100 UR por animal en infracción, monto será administrado por el INBA y destinado al programa de fortalecimiento de albergues.
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El proyecto ingresó ayer a la Cámara de Diputados y el valor actual de la unidad reajustable (UR) es de $ 1.373.
El Ing. Lautaro Pérez, gerente de Marketing del Instituto Nacional de Carnes se refirió a los mercados estratégicos para la carne uruguaya y la tendencia mundial de las carnes. También explicó los “niveles de acción del INAC y la tendencia mundial de los precios en un ciclo al alza que comenzó en 2020.
El Instituto Nacional de Carnes (INAC) ha mantenido una “actividad continua en China por la oficina que se abrió allí hace más de un año, pero en el resto de los países todas las actividades que tienen que ver con la construcción de marca y la promoción se hizo a través de las embajadas. Esperamos que pasada esta última ola del Covid volvamos” a el trabajo natural en todos los países, dijo el Ing. Lautaro Pérez, gerente de Marketing de esa institución.
“El énfasis lo hacemos en los países que son el centro de la estrategia que son China por lo que significa por el potencial del mercado, Japón, el sudeste asiático, Corea del Sur. Japón sigue siendo marginal pero el año pasado Uruguay tuvo un aumento importante” de los envíos con un “desarrollo bastante interesante y hay un trecho en el que seguir”, comentó. Otro país que forma parte “del foco estratégico de Uruguay es Estados Unidos”.
En cuanto a la Unión Europea, éste bloque presenta “un esquema de mantenimiento porque el acceso de Uruguay está incambiado y va a ir disminuyendo”. A su vez está Brasil que también forma parte de ese “mantenimiento”, y por último hay países con “más desarrollo como los de Medio Oriente con los que vamos a tener algunas actividades”, anunció.
Esos países que miramos “son los que tienen el mayor atractivo que está dado por el tamaño y el crecimiento” que muestran, y “ahí entran a jugar los factores de acceso”.
LOS NIVELES DE ACCIÓN DEL INAC.
El 20 de enero INAC realizó en China un webinario de carne ovina dirigido a operadores del sector comercio, fue la primera actividad realizada en aquel país enfocado exclusivamente en la carne ovina (foto). Consultado al respecto, Pérez dijo que el resultado lo dejó “altamente conforme y que es un debe” de Uruguay el desarrollo de la carne ovina para China que es el principal importador del mundo y es el principal importador de carne ovina de Uruguay, además de que tiene “un enorme potencial de desarrollo, pero hay que conocerlo y trabajarlo”.
Explicó que no es posible “estar en todos los mercados con el mismo énfasis, entonces parte de la estrategia exige seleccionar y focalizar los esfuerzos y la inversión” que se vaya a realizar. Cada mercado requiere un esfuerzo “distinto”.
Así, cuando uno dice “carne ovina en China, el trabajo tiene que ve con los usuarios de carne como empresas de procesamiento, distribuidores mayoristas, pero no tanto a nivel de consumidor del cual todavía estamos lejos”.
Con la carne vacuna ocurre que “sí estamos cerca del consumidor y hay más potencial de desarrollo, entonces los esfuerzos que hay que hacer son diferentes y lo que tratamos de hacer es focalizarnos en los países donde el atractivo es mayor y en distintos niveles”.
Esos niveles están compuestos por diferentes escalones de acción. Uno incluye “el procesamiento de la carne y del sector de servicios a los restaurantes, después están los supermercados y las tiendas minoristas, y por otro lado lo que tiene que ver con el consumidor y la llegada a él que por el avance digital es posible hacerlo”.
A nivel de comercio “hay otras acciones” que “Uruguay ha realizado como las ferias y otro tipo de actividades que son una parte más” de los niveles que desarrolla INAC.
De todas formas, “es importante ir hacia adelante en esa cadena” de distintos escalones y “trabajar con los operadores de los restaurantes, con cocineros, chefs, con los operadores carniceros en los supermercados, las carnicerías y el consumidor”.
Volviendo a China y la carne ovina, Pérez dijo que ese país “es un importador gigante” para ese tipo de carne, con “más de US$ 2.000 millones de importación”. Las particularidades que tiene es que “está muy condicionado a la producción interna”. El stock interno excede los 300 millones de cabezas, y “el gran desafío es que a veces ocurren variaciones importantes en du producción y eso hace que se alteren los precios en forma rápida, entonces hay una volatilidad mayor que en otros países, pero es estructuralmente deficitario, lo va a seguir siendo, y precisa una importación continua a lo largo de todo el año para satisfacer ese desabastecimiento”.
Las compras chinas son de carcasas y eso “nos viene muy bien para complementar otros mercados importantes que tenemos como el brasilero”.
ACERCAMIENTO DE ARGENTINA CON CHINA.
La semana pasada el presidente argentino Alberto Fernández visitó China y se reunión con autoridades de ese país.
Sobre el acercamiento que pretende el país vecino, el Ing. Pérez dijo que “las carnes están saliendo de una situación atípica con la salida temporal de Brasil cuando era el 40% de suministro de carne a China, y a eso se sumó lo que sucedió con Argentina y Australia. Todo eso generó una situación sumamente anormal y hora se está volviendo a un cause más esperable, y en ese contexto se dan movimientos estratégicos y fundamentales entre los que está el acercamiento de Uruguay con China y lo que hace Argentina que ve las mismas oportunidades que vemos todos en el suministro de proteínas cárnicas”, incluyendo la vacuna, el cerdo y las aves.
PERSPECTIVAS PARA 2022.
Respecto a qué esperar en este año, dijo que “el balance en términos de formación de precios es positivo, esto quiere decir que va a seguir habiendo mayor demanda de carne”.
Durante la pandemia el efecto estuvo “más del lado de la oferta que de la demanda, ésta ha continuado y aumentó, eso va a seguir ocurriendo este año y particularmente cuando se activen los mercados” una vez que la situación sanitaria se supere.
Para este año “esperamos una demanda firme, pero el cambio principal que trajo la pandemia fue en las restricciones de la oferta en varios países, restricciones logísticas, los procesos de inflación como en Estados Unidos, y también en Estados Unidos hay graves problemas para la producción y el procesamiento de la carne porque no hay gente para las industrias, no hay camioneros, no hay gente para mover la mercadería y los productos. Eso generó un desbalance entre la oferta y la demanda” que a su vez derivó en “precios altos”.
Brasil y Chile son dos ejemplos de países de la región que tuvieron alto valor en las importaciones de carne.
Estamos esperando un 2022 “firme y con buenas expectativas” y que países como China “vayan a la normalización y salga de la anormalidad del año pasado”.
Según analistas internacionales, todos los commodities agropecuarios han entrado en un ciclo al alza: “El ciclo 2015/2020 se mantuvo estable y hacia abajo, y a partir de 2020/2021 con proyecciones por 5 años, estamos en un nuevo ciclo de precios al alza, son datos que hay que tomar con precaución, pero estoy haciendo referencia a los estudios y proyecciones internacionales de los commodities agropecuarios”, señaló.
Consignatarios informó ayer los nuevos valores de las haciendas correspondientes a la quinta semana (del 30 de enero al 5 de febrero) con subas generalizadas.
El comentario de la Asociación de Consignatarios de Ganado para el ganado gordo fue que “se mantiene el buen nivel de faena con alta participación de ganado de corral, a pesar de esto continúa un mercado dinámico en entradas y valores que verifica su firmeza”.
Esa situación descrita se reflejó en los valores que presentaron subas de los novillos, vacas y vaquillonas especiales.
El novillo en pie subió cuatro centavos de dólar de US$ 2,34 a US$ 2,38; a la carne de US$ 4,45 a US$ 4,53 (+US$ 0,08).
La vaca en pie de US$ 2,01 a US$ 2,04 (+US$ 0,03); a la carne de US$ 4,21 a US$ 4,32 (+US$ 0,11).
Y la vaquillona en pie pasó de US$ 2,15 a US$ 2,19 (+US$ 0,04); a la carne subió desde US$ 4,27 a US$ 4,37 (+US$ 0,10).
Los valores promedios quedaron de la siguiente forma: Novillo en pie US$ 2,29 (+US$ 0,03 respecto al precio de la semana anterior). A la carne US$ 4,55 (+US$ 0,10).
La vaca en pie US$ 1,96 (+US$ 0,03). A la carne US$ 4,23 (+US$ 0,09).
La vaquillona en pie US$ 2,16 (+US$ 0,04). A la carne US$ 4,35 (+US$ 0,10).
REPOSICIÓN: POCA OFERTA, MERCADO FIRME Y ALTAMENTE DEMANDADO.
El comentario para la reposición fue que hubo “poca oferta” con un “mercado firme altamente demandado”.
Los valores promedios fueron: el ternero subió de US$ 2,46 a US$ 2,54; la ternera de US$ 2,12 a US$ 2,23; y la vaca de invernada de US$ 1,79 a US$ 1,84.
LOS OVINOS MANTIENEN LA DEMANDA.
Para los ovinos el comentario fue que la faena está “estable” y “el mercado firme y demandado”.
Subieron el cordero hasta 35 kilos, el cordero pesado y los capones, los borregos y las ovejas se mantuvieron a igual valores que la semana pasada.
Los valores fueron los siguientes: Cordero hasta 35 kilos US$ 4,11 (+US$ 0,03); cordero pesado US$ 4,17 (+US$ 0,09); capón US$ 3,80 (+US$ 0,02).
Se mantuvieron sin cambio los borregos US$ 3,87, y las ovejas a US$ 3,60.
No se portó valor para el cordero mamón que la semana pasada cotizó a US$ 3,99.
CRECE LA FAENA.
La faena de vacunos fue de 53.951 cabezas, 1.457 más que la semana anterior.
La industria frigorífica de Australia se vio afectada por una ola de infecciones de Ómicron, la última variante de Covid-19, entre los empleados; en Brasil, las exportaciones lograron un récord en enero.
Históricamente, Brasil y Australia han sido los principales productores y exportadores de carne de vacuno ocupando la cima del ranking mundial de comercio de proteína roja.
Los exportadores brasileños comenzaron enero con buen pie, batiendo un récord histórico para el primer mes del año, con 140.540 toneladas de carne fresca enviadas en el período, un aumento del 10,7% sobre el monto de diciembre/2021 y un aumento del 31% en comparación con enero/2021.
A su vez, los exportadores australianos iniciaron el nuevo ciclo anual cosechando uno de los peores resultados mensuales de su historia.
Las exportaciones del país desde Oceanía alcanzaron solo 43.400 toneladas el mes pasado, un 13% menos que una cifra ya muy baja registrada en enero de 2021 y un 33% más baja que el promedio de enero de cuatro años antes, según el portal Beef Central.
El informe agrega que las industrias de procesamiento de carne en el este de Australia se han visto afectadas por una ola de infecciones por la variante Ómicron entre los miembros del equipo después de que las compañías regresaron a trabajar en enero.
Como resultado, hubo una caída dramática en los rendimientos de los refrigeradores, con algunas fábricas que informaron reducciones del 30% al 50% en las operaciones a principios del mes pasado.
Todos los principales mercados de exportación se vieron afectados el mes pasado.
Japón, el mayor cliente de carne de Australia por volumen e ingresos, ha tomado solo 10.200 toneladas en el último mes.
Este resultado representó, en cantidad, una caída del 39% respecto a diciembre y una caída del 19% respecto a las negociaciones de enero de 2021.
A su vez, Estados Unidos (país que ha ido incrementando sus compras de carne brasileña) importó solo 6.700 toneladas de proteína australiana.
Esta cantidad fue menos de la mitad del comercio registrado en diciembre (15.300 toneladas), y un 4% por debajo del volumen de enero del año pasado.
A pesar de la alta demanda que condujo al período del Año Nuevo Chino, las exportaciones de carne de res de Australia al gigante asiático alcanzaron solo 8.800 toneladas en enero/2022, un 36% menos que en diciembre y un 5% por debajo de las cifras de enero del año pasado.
En comparación con el mercado surcoreano, los envíos australianos aumentaron un 10% en enero pasado en comparación con el mismo mes de 2021 a 9.300 toneladas de carne refrigerada y congelada.
Sin embargo, en comparación con el resultado obtenido en diciembre/2021 (15.200 toneladas), las ventas del mes pasado al mercado surcoreano cayeron un 39%.
Indonesia compró 1.500 toneladas de carne australiana en enero/2022, menos de la mitad del volumen visto en la misma época del año pasado.
Los diez países que conforman la región de Oriente Medio representaron la compra de 1.100 toneladas de carne de vacuno australiana el mes pasado, menos de la mitad del comercio registrado en diciembre y un 45% por debajo del observado en enero del año pasado.
El volumen total enviado al Reino Unido alcanzó solo 40 toneladas, mientras que el bloque de la Unión Europea (UE) representó solo 440 toneladas en enero/2022, un 18% menos que en el mismo mes de 2021.
PRONÓSTICO PARA 2022.
Impulsado por el proceso de reconstrucción del rebaño de ganado, se espera que las exportaciones de carne de vacuno de Australia crezcan un 11% este año (o casi 100,000 toneladas) a aproximadamente 1 millón de toneladas en comparación con el volumen calculado en 2021, predice Meat & Livestock Australia MLA (*).
El récord de pesos de canal esperado este año también contribuirá a una mayor disponibilidad de carne para la exportación, agrega el MLA.
La entidad predice que el peso promedio de las canales de ganado adulto alcanzará los 311 kg este año, impulsado por una mayor dependencia de la alimentación de granos y la reducción de las matanzas de hembras.
Este número es superior a los 283 kg registrados en 2019, un año dañado por la sequía en las regiones australianas, que resultó en la liquidación del escuadrón de vacas.
(Fuente: artículo de Denis Cardoso en Portal DBO. Foto de Actualidad Ganadera).