Montevido/TodoElCampo-El 17 de enero se reunirá la Comisión de Emergencias Agropecuarias para analizar si se extiende la declaración de emergencia agropecuaria en ganadería, lechería, horticultura, fruticultura y agricultura, que rige desde octubre de 2022, anunció el ministro de Ganadería, Fernando Mattos, este jueves 12 en una recorrida por la zona oeste de Montevideo y Canelones afectadas por la sequía.
“Las condiciones están dadas para que se tenga que renovar la declaración de emergencia agropecuaria por 90 días más», anunció Mattos en rueda de prensa e informó que el próximo martes 17 se reunirá en la sede del ministerio la Comisión de Emergencias Agropecuarias para analizar la situación.
«Estamos en el tercer año consecutivo de sequía y los pronósticos no prevén precipitaciones en las próximas semanas que puedan revertir esta situación», subrayó
En 2022 la medida se concretó en octubre, dos meses antes de lo que se hizo en 2021, dijo Mattos, y agregó que en estos 90 días las precipitaciones fueron muy escasas y el agua subterránea está menos disponible para los sistemas de riego. «Hay un 99% de posibilidades de que se declare la emergencia agropecuaria por 90 días más», adelantó.
En otro orden, mencionó la situación del sector de la fruticultura que, además de la pérdida de valor comercial de la cosecha, disminuyó su producción en más de un 40%. Si bien los predios están dotados de las instalaciones de riego adecuado, la falta de disponibilidad es significativa, dijo.
Asimismo, aseguró que seguirá recorriendo el país para estar cerca de los productores, escuchar sus necesidades, y así tomar las mejores decisiones para ofrecerles soluciones. «Los productores afectados por la sequía están haciendo un esfuerzo productivo muy importante para salir adelante», reconoció.
Respecto al reclamo de productores en cuanto a la afectación de cultivos por algunas aves plaga, dijo que los sistemas que se aplicaban hasta ahora están totalmente descartados, ya que no acompañaban el cuidado del ambiente y del bienestar animal. No obstante, aseguró que es un tema complejo que la cartera analiza para lograr respuestas.
EEUU/TodoElCampo.El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) publicó un informe en el cual muestra que en 2022 las exportaciones agroindustriales estadounidenses destinadas a China alcanzaron un récord histórico de 36.400 millones de dólares.
Si bien el documento informa tal evento como un logro, lo cierto es que evidencia el enorme nivel de dependencia de China que tiene el agro de EE.UU., algo que, en la actual coyuntura geopolítica, puede representar un factor de riesgo mayúsculo para los “farmers”.
En 2022 la soja representó casi la mitad de las exportaciones agroindustriales de EE.UU. a China con un récord de 16.400 millones de dólares. Si la cuestión relativa a Taiwán –un territorio que el gobierno de Xi Jinping considera propio, pero que es apoyado por EE.UU.– estalla en algún momento del año, el primer objetivo chino con EE.UU., a modo de represalia, será seguramente la soja.
Y eso no es una hipótesis descabellada, porque ya sucedió en el pasado reciente. A comienzos de julio de 2018 –recordemos– China comenzó a aplicar un arancel adicional del 25% al poroto de soja estadounidense (entre otros muchos productos) como represalia por la imposición de aranceles equivalentes por parte de EE.UU. a un conjunto de productos industriales chinos. Debido a las características del mercado global de soja, eso implicó una suerte de “retención” o descuento del valor FOB de la soja estadounidense (Golfo de México), que llegó a registrar un récord histórico de 90 u$s/tonelada en septiembre de ese año respecto de la soja brasileña (Paranaguá).La soja es, por el volumen de negocios, la cuestión más crítica, pero el cultivo más comprometido es –por lejos– el sorgo, que en 2022 con ventas a China por 2200 millones de dólares representó casi el 90% de las compras totales del cereal realizadas por la nación asiática.
El heno de alfalfa también alcanzó un récord de $ 660 millones, un 28 por ciento más en comparación con el año anterior, mientras que los volúmenes fueron un 14 por ciento más altos.
Otro producto comprometido son los fardos de alfalfa, que en 2022, con ventas a China por 660 millones dólares, representaron más de la mitad de las exportaciones totales de EE.UU. (buena parte se emplean en megatambos chinos).
El año pasado las exportaciones de maíz de EE.UU. a China superaron los 4800 millones de dólares. En este caso, la nación asiática representa el 25% del negocio global, un cliente importante, pero no crítico.
En cualquier caso, un conflicto abierto entre China y EE.UU. derivado de la cuestión taiwanesa seguramente provocaría –tal como sucedió durante la gestión de Donald Trump– represalias comerciales chinas hacia los productos agroindustriales estadounidenses, lo que obligaría a la nación asiática a redirecionar la mayor parte de sus necesidades de commodities del agro hacia Sudamérica.
Maldonado/TodoElCampo-La producción de maíz dulce para consumo humano es muy intensiva y demanda manejos y gestión de insumos y recursos diferentes al cultivo de maíz con otros destinos.
Los hermanos Sierra, Nelson y Alberto productores del departamento de Maldonado desde hace más de 25 años, nos plantearon algunos desafíos en la nutrición del cultivo. Es por eso que en esta zafra los hemos acompañado en el uso de fertilizantes foliares y al suelo, complementarios a la fertilización basal.
Instalamos un ensayo para demostrar los beneficios del uso de este tipo de tecnologías, según la demanda del cultivo medida a través del análisis foliar, herramienta que creemos fundamental al momento de realizar recomendaciones.
Las soluciones recomendadas fueron, Fetrilon Combi 2, complejo de macronutrientes secundarios y micronutrientes (Mg, S, Zn, Fe, Mn, Cu, B, Mo) en una relación balanceada, de alta solubilidad y fácilmente asimilable.
Coron fertilizante nitrogenado con polimetilenureas que actúa como una fuente controlada de nitrógeno orgánico, de alta efectividad.
Nucleus K fertilizante potásico líquido de alta calidad de aplicación al suelo de rápida y eficiente absorción, fuente solubilizada y protegida para no ser neutralizada por las reacciones del suelo. Y por último el bioestimualnte Aminoterra Plus Zn, para mitigar cualquier estrés abiótico existente.
Junto con el Ingeniero Guillermo Aznarez, de la consultora ENTOAGRO, estaremos analizando los resultados del ensayo generados.
Foto: Recorrida del ensayo junto a Nelson y Alberto Sierra, los técnicos de CALIMA, Jose Silva y Javier Barrios, Fernando Carbone colega de Agroenfoque y Guillermo Aznarez de ENTOAGRO.
Por Gabriel Croce, Comercial de la empresa Agroenfoque.
Salto/TodoElCampo-Investigadores del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en conjunto con técnicos de la Universidad de la República y de institutos neozelandeses, elaboraron un estudio sobre las preferencias y motivaciones de los consumidores uruguayos sobre la carne, trabajo que fue publicado en la reconocida revista Meat Science.
El Ing. Fabio Montossi, uno de los investigadores que participó de dicho estudio, dijo que «el estudio brinda información que reafirma tendencias mundiales y en otros casos genera sorpresas», pero destacó que el país de la carne «lo importante es que estamos conociendo mejor a los consumidores de carne del Uruguay».
El trabajo marca que nuestro país se encuentra entre los 20 mayores consumidores de carnes en el mundo, pero reafirma que es el principal consumidor mundial de carne vacuna per cápita. El consumo aparente anual de carne para el 2021 es de 91,2 kilogramos por persona, la cual se distribuyen en el siguiente padrón: Bovina (46 kilos), Aviar (19,3 Kg), Porcina (19,3 Kg) y Ovina (2,2 Kg).
El lugar de residencia, la edad, el sexo, el nivel educativo y socioeconómico, no son factores que incidan en la frecuencia de consumo de carne bovina. Por su parte el menor nivel de ingresos económicos incide en un aumento del consumo de carne porcina y aviar, en tanto que el lugar de residencia es determinante para el consumo de carne ovina, que es más frecuentemente consumida en el interior del país.
Dietas
Los participantes de la encuesta realizada por los técnicos debieron responder sobre el tipo habitual de alimentación o dieta, en este sentido el 84% dijo no seguir una dieta especial, pero el 6,2% señaló ser vegano o vegetariano, el 2% seguir una dieta pescetariana y el 4,3% una dieta flexitariana. En este sentido, las mujeres, los jóvenes entre 18 y 20 años y personas con nivel de educación terciaria son más proclives a adoptar dietas veganas y vegetarianas. En tanto quienes han disminuido el consumo de carne en su dieta, han tomado la decisión en base a tres motivos, el cuidado del medioambiente, el bienestar animal y la salud humana.
Si bien en Uruguay aún no existe la presencia de análogos sintéticos a la carne, producidos en laboratorio, si existen sustitutos con proteínas de origen vegetal. En este caso el 33% de los encuestados se mostró proclive a sustituir la dieta, siendo mayoritariamente mujeres y personas con mayor nivel educativo. En el caso de la consumición de análogos sintéticos, únicamente l 17% se mostró predispuesto a probar estos productos, principalmente jóvenes y aquellos con alto nivel educativo.
Dispuestos a pagar más
En el mundo los consumidores, principalmente en la Unión Europea y Estados Unidos, están muy preocupados con el medioambiente y la producción de carne, por lo que existe una importante diversidad de certificaciones de los procesos productivos y de calidad de carne en particular. Estos sistemas de certificación tienen costos adicionales, por lo que en el mundo se paga más por este tipo de carnes, por lo que se consultó a los encuestados en Uruguay, si estaban dispuestos a pagar más por ello. En este sentido hubo una predisposición del consumidor uruguayo en pagar más por estas certificaciones, en particular aquellas que están asociados al proceso de producción, en el que se puede garantizar el bienestar animal, la producción a pasto, orgánica, sostenible, con marcas y trazable (que en nuestro país la trazabilidad individual es obligatoria). Estrategias diferenciales Los investigadores indican al final del estudio, que la información recabada en la encuesta realizada, «permite identificar públicos objetivos, para diseñar estrategias diferenciales de promoción del consumo de carne, destinadas especialmente a mujeres, jóvenes y personas con mayor nivel de educación e ingreso», así como también el aumento del consumo de carnes «en aquellas personas de menor ingreso». Recomiendan «informar a la población sobre los beneficios de la carne en la salud humana como parte de una dieta balanceada, los aspectos positivos de los sistemas de producción en Uruguay con relación al bienestar animal y el medio ambiente, así como su contribución a la sostenibilidad socioeconómica del sector productivo y del país».
Montevideo/TodoElCampo-En octubre de 2022 Uruguay realizó la primera emisión de bonos soberanos asociados a indicadores ambientales, que alinean la estrategia de financiamiento público con los compromisos nacionales de sostenibilidad y desarrollo económico bajo en carbono. Pese al contexto de incertidumbre a nivel global, Uruguay logró conseguir financiamiento a gran escala, a plazo intermedio, con un instrumento innovador y que fortalece los compromisos y el posicionamiento del país en cuanto a los objetivos y acciones de política para la sostenibilidad ambiental.
Con el objetivo de alinear la estrategia de financiamiento público con los compromisos ambientales del país, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), propuso la emisión soberana de un Bono Indexado a Indicadores de Cambio Climático (Biicc). De este modo, el país busca reforzar su compromiso con las acciones de política para enfrentar el cambio climático, procurando integrar los factores ambientales en el diseño y ejecución de la política económica a nivel macro.
El diseño del BIICC fue posible gracias a un trabajo coordinado entre la Unidad de Deuda, la Asesoría Macroeconómica y la Dirección de Política Económica del MEF, la Dirección de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente (MA), el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) y Opypa y la Dirección General Forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), en el marco del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático (Snrcc). También se contó con el asesoramiento técnico del Grupo BID y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Para el diseño del bono, el Grupo Biicc seleccionó dos indicadores, basados en la CDN presentada en 2017 en el marco del Acuerdo de París. La CDN incluye metas para el desarrollo de la economía con bajas emisiones a nivel nacional y también objetivos sectoriales para la mitigación y adaptación al cambio climático. Uruguay estableció metas de reducción en la intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y medidas para sostener el secuestro de carbono en plantaciones forestales y bosques nativos. Estas medidas son la base de los Indicadores clave de desempeño (KPI) que forman parte del diseño de los Biicc. Los indicadores seleccionados fueron: reducción de la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero expresado en CO2 equivalente por unidad de PBI, y conservación del área de bosque nativo respecto al año 2012. Con respecto al primer indicador, contempla esfuerzos de todos los sectores emisores de gases de efecto invernadero, que incluyen energía, transporte, procesos industriales, residuos y agropecuario, incluido el forestal. Con respecto al segundo indicador, la gestión de los bosques nativos por parte de la Dirección General Forestal del MGAP se ha desarrollado con éxito desde hace más de 50 años, al amparo de las leyes forestales. Uruguay se ha posicionado como un país que preserva las áreas de bosque nativo, valora los servicios ecosistémicos que aportan, incluyendo la conservación de su biodiversidad y la gestión sostenible de estos recursos.
Las metas de los indicadores propuestos se refieren al año objetivo 2025, que corresponde al plazo de vigencia de la primera CDN de Uruguay al Acuerdo de París. Estos representan compromisos ambiciosos, alineados con los objetivos de sostenibilidad del país. Para reforzar la ambición, el Biicc incluye, además, para cada uno de los KPI una meta de desempeño más ambiciosa que la establecida de forma incondicional en la CDN.
Desarrollo sostenible y cambio climático
La emisión de este bono soberano refuerza la trayectoria de desarrollo sostenible y bajo en carbono, impulsado por políticas de Estado del país en los últimos treinta años.
El Acuerdo de París prevé que el desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero no debe comprometer la producción de alimentos. Para Uruguay, como país agroexportador, es clave lograr una producción de alimentos que reduzca su impacto ambiental y a la vez contribuya a las metas globales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Por ese motivo, la emisión de Bonos Soberanos que incluyan la dimensión ambiental es muy positiva. En 2020, Uruguay elaboró su Estrategia Climática a largo plazo, donde propone escenarios para lograr la neutralidad en CO2 al año 2050. Este compromiso está alineado con los esfuerzos internacionales de promover un desarrollo bajo en carbono con trayectorias de descarbonización de las economías.
Para el sector agropecuario, que es la principal fuente de emisiones de GEI del inventario nacional de gases de efecto invernadero (Ingei), la estrategia a largo plazo propone continuar implementando prácticas de reducción de intensidad de emisiones y reconoce la importancia de conservar y aumentar los sumideros de carbono, como son los bosques nativos. Asimismo, la emisión de este bono refuerza la importancia de garantizar la integridad del ecosistema de bosque nativo, que además de ser un sumidero de carbono, es un repositorio de biodiversidad.
Estructura financiera y emisión del bono
La emisión de Biicc se concretó el 20 de octubre de 2022 y logró una excelente respuesta por parte de los mercados financieros internacionales. La emisión total fue por U$S 1.500 millones, de los cuales U$S 1.000 millones fueron a cambio de efectivo y los restantes U$S 500 millones se destinaron a recomprar otros títulos con vencimientos próximos en el tiempo (años 2024, 2027 y 2031).
La demanda total por el instrumento fue casi tres veces mayor. El bono tiene vencimiento en octubre de 2034 y es amortizable en tres pagos anuales, en los años 2032, 2033 y 2034. Pese a la actual inestabilidad de los mercados financieros internacionales, se logró un spread de 170 puntos básicos respecto al bono de referencia de Estados Unidos.
Desde el punto de vista de la estrategia de financiamiento soberano, con esta novedosa herramienta se logró diversificar y ampliar el pool de inversores en títulos de deuda del país. En efecto, participaron 188 inversores de Estados Unidos, Europa, Asia, Uruguay y otros países de América Latina y el Caribe.
Aproximadamente 40 cuentas participaron por primera vez en una operación de Uruguay, con especial interés en bonos sostenibles.
Aumento de casos de Covid-19 en China, clima en Argentina y la relacionadas a demanda por commodities agrícolas pautaran las decisiones de los operadores del mercado.
Brasil/TodoElCampo-Los futuros de trigo de la Bolsa de Comercio de Chicago subieron el jueves por la venta de cobertura y la compra de gangas después de caer a un mínimo de casi cuatro semanas, dijeron analistas.
El maíz y la soja alcanzaron mínimos de dos semanas debido a que las preocupaciones sobre la demanda y los obstáculos económicos, incluido el impacto de un aumento en los casos de Covid-19 en China, continuaron pesando sobre los mercados agrícolas. Los principales índices de Wall Street también cayeron por temores al aumento de las tasas de interés por más tiempo de lo esperado.
"En su mayor parte, esto es macro", dijo Ted Seifried, vicepresidente y estratega jefe de mercado de Zaner Ag Hedge. “Eso es un riesgo. Esa es una preocupación con China y la situación de Covid allí”.
El contrato de trigo más activo en el CBOT terminó 1,25 centavos para ubicarse en $7,4675 el bushel. El contrato fijó previamente su precio más bajo desde el 9 de diciembre en 7,36 dólares el bushel.
La soja más negociada cerró con una baja de 12,75 centavos a 14,7075 dólares el bushel después de tocar su nivel más bajo desde el 22 de diciembre a 14,65 dólares el bushel. El maíz alcanzó su nivel más bajo desde el 20 de diciembre a 6,4850 dólares antes de terminar 1 centavo más bajo a 6,5275 dólares el bushel.
"Hay muchas preguntas sobre la demanda, no solo de granos, sino de la demanda mundial de productos básicos en su conjunto", dijo Seifried.
Para el trigo, la disponibilidad de suministros abundantes y de bajo precio de Rusia y Ucrania está creando una dura competencia para otros exportadores mundiales, dicen los comerciantes.
Los comerciantes también monitorearon el clima en Argentina, el mayor exportador mundial de aceite y harina de soya, asolada por la sequía. Las lluvias recientes impulsaron las siembras de 2022/23 después de retrasos, dijo la bolsa de granos de Buenos Aires. Las próximas lluvias reducirán el estrés en los cultivos en las áreas sur y oeste, dijo Commodity Weather Group.
Reuters