Análisis del Instituto Nacional de Carnes (INAC): el mercado de lengua bovina en Japón, contexto y ganancia potencial para Uruguay
Japón es el principal importador de lenguas bovinas a nivel mundial y Uruguay obtuvo la habilitación sanitaria para exportar este producto a este mercado el pasado 4 de noviembre.
Ese logro de esta habilitación tiene un impacto económico estimado de entre 15 y 25 millones de dólares anuales aproximadamente.
JAPÓN EN EL MERCADO INTERNACIONAL.
Japón es el principal importador de lengua bovina a nivel mundial y el comprador más atractivo en términos de precios.
Este país históricamente representa más de la mitad del mercado importador. En 2021 marcó un récord histórico con 340 millones de dólares importados. En términos de precios, Japón paga valores que más que duplican los de otros exportadores relevantes. Como referencia, mientras que el mercado nipón registra precios de 8.500 USD/T, Hong Kong paga 2.400 USD/T y Rusia 3.500 USD/T.
Japón importa aproximadamente 40.000 toneladas anuales.
Los principales abastecedores de Japón son Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda.
El hecho de que sea un mercado con pocos oferentes se explica por los altos estándares de este país en materia sanitaria.
En materia arancelaria, la tasa por defecto para las lenguas es de 12,8%. Los exportadores mencionados anteriormente pagan 5,1% (EEUU por TLC bilateral, Australia y Nueva Zelanda por ser miembros del CPTPP).
Uruguay no tiene ninguna preferencia arancelaria para exportar a este mercado.
SITUACIÓN DE URUGUAY.
Actualmente, Uruguay produce alrededor de 3.200 toneladas de lenguas, de las cuales 70% se exportan y el resto permanece en el mercado interno. La exportación de lengua representa ingresos anuales de US$ 9 millones.
Hasta 2018, el principal destino fue China, mercado que representó el 60% de las colocaciones uruguayas. Actualizaciones en el protocolo sanitario impidieron la entrada de lenguas bovinas uruguayas a partir de 2019. Posteriormente Rusia pasó a ser el mercado más relevante, representando 80% de las exportaciones uruguayas de este producto. La pérdida del mercado chino explica en parte la caída del precio promedio de exportación de la lengua uruguaya: en 2019 de redujo 25% respecto a los valores de 2018.
IMPACTO ECONÓMICO DE LA HABILITACIÓN DE LENGUAS EN JAPÓN.
La habilitación de la lengua en Japón es la gestión de acceso a mercados de mayor retorno para la cadena de carne bovina para este producto específico. Acceder a este mercado implica capturar los precios más altos disponibles en el mercado internacional. Considerando los precios registrados entre enero de 2021 y el tercer trimestre de 2022, y suponiendo sólo el redireccionamiento del actual volumen orientado al mercado externo, la ganancia potencial de la habilitación de lenguas en Japón se ubica entre 15 y 25 millones de dólares anuales para la cadena cárnica uruguaya.
“Desde hace unos meses venimos trabajando con el equipo de Lula en la construcción de un banco central regional”, dijo Sergio Massa,
Hébert Dell’Onte | En Argentina, los militantes y simpatizantes kirchneristas están encantados con el triunfo de Luiz da Silva (Lula) en Brasil. La afinidad ideológica los entusiasma y hace creer que es motivo suficiente para poder navegar juntos en las difíciles aguas contemporáneas. Es probable que algo de eso haya, pero la amistad ideológica no siempre acompaña los intereses las necesidades de los países, en Uruguay lo sabemos bien, pero ese es otro tema. El hecho es que luego de las elecciones en Brasil, en Argentina se ha vuelto a hablar de dos iniciativas que de concretarse impactarán fuertemente en la región: una es la posibilidad de que ambos países lleguen a una moneda común, el denominado “peso real”; y lo otro la creación de un banco central regional con la integración de varios países.
Sobre el “peso real” hay que hacer algunas aclaraciones y consideraciones. La primera aclaración es que la unificación de ambas monedas es una iniciativa de la cual ya se habló en el pasado. No es un invento del kirchnerismo ni del Partido de los Trabajadores, ya lo habían conversado el expresidente argentino Mauricio Macri y el saliente brasilero Jair Bolsonaro.
Lo segundo para decir sobre esa eventual nueva moneda regional, es que incluye sólo a dos países del Mercosur dejando afuera a Paraguay y Uruguay, con lo cual el discurso del fortalecimiento del bloque al que algunos se aferran, se cae. Y en ercer lugar lo más importante: el ministro argentino de Economía, Sergio Massa, ya rechazó esa posibilidad porque la moneda de su país no está en condiciones.
BANCO CENTRAL REGIONAL O SUPRANACIONAL.
Massa descarta la creación de una moneda única, pero confía en la creación de un banco supranacional que garantice la estabilidad en las monedas de la región, informaron algunos medios argentinos
El propio Massa, entrevistado por El Destape Radio, consideró que “para la relación de Argentina y Brasil el triunfo de Lula es muy alentador”.
También informó que “desde hace unos meses venimos trabajando con el equipo de Lula en la construcción de un banco central regional, supranacional, con un régimen de comercio regional. Eso como bloque nos va a favorecer y la presidencia de Lula lo va a acelerar, y para la economía de Argentina, de Brasil, Bolivia, Paraguay y de la región en general (se generará) un instrumento para competir en el mundo de bloques que hoy nos toca vivir”.
Esa iniciativa va a “fortalecer a ambos países de cara al comercio mundial”, subrayó.
Massa descartó la idea de una moneda única en la región porque hay una mayoría favorable a “las monedas individuales”, no obstante, “la idea de un instrumento común por encima, una especie de garante de las monedas”, léase un banco central regional, “es una idea que aparece mucho”.
En el siguiente video acceda a la entrevista completa a Massa. En los primeros 2 minutos trata el tema mencionado. Foto interior captura de Twitter de programa de Todo Noticias TN. Foto principal Twitter de Sergio Massa.
El precio de los combustibles se mantendrá sin cambios en noviembre, pese a suba internacional del petróleo.
Luego de dos bajas mensuales consecutivas, el Poder Ejecutivo resolvió mantener en noviembre las tarifas de los principales combustibles, más allá de que le evolución internacional que refleja el precio de paridad de importación (PPI) indicaba un incremento, informó el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM). La decisión busca favorecer a los consumidores y continuar apuntalando la recuperación de la economía.
El indicador de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) pautaba subas: el precio de la nafta Súper 95 debería aumentar $ 2,8 por litro, mientras que el gasoil 50S debería hacerlo $ 4,9 por litro para alinearse con los valores de paridad de importación, sin embargo esos incrementos no se darán.
El supergás continuará al precio actual, sensiblemente inferior al del mercado internacional dado el factor social a la hora de decidir sobre el mismo.
La decisión del Gobierno se fundamenta en el compromiso de éste de continuar apalancando la recuperación económica y minimizar el impacto de la escalada de los precios de los energéticos en las cadenas productivas.
Por otra parte, Ancap informó sobre “la brecha generada entre el ingreso real” del ente y el ingreso teórico PPI determinado por la metodología definida por el Poder Ejecutivo.
En el caso de la nafta Súper 95, en setiembre, la brecha entre ingresos fue de US$ 36,8 millones. Para el gasoil 50-S, la brecha entre ingresos fue de US$ 76,3 millones. Y para el supergás, el subsidio acumulado a setiembre fue de US$ 72,9 millones (ver graficas correspondiente a los tres tipos de combustibles).
“El aumento de producción acumula más de un año, pero las proyecciones económicas del Gobierno y analistas privados indican un menor ritmo de crecimiento”.
El nuevo reporte del Índice Líder de Ceres (ILC) destaca “cierta estabilidad en octubre”, cumpliendo así “diez meses seguidos de tasas positivas”. Sin embargo, se advierte que “el resultado del mes da una tasa levemente por encima de cero (de 0,1%) que, de converger a la neutralidad en los próximos meses, podría señalar una desaceleración en la economía”.
“El aumento de producción acumula más de un año, pero las proyecciones económicas del Gobierno y analistas privados indican un menor ritmo de crecimiento”, señala.
El siguiente es el reporte del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) para el sector agropecuario y la industria manufacturera.
EL ILC REGISTRA ESTABILIDAD EN OCTUBRE Y LOGRA ALCANZAR DIEZ MESES SEGUIDOS DE TASAS POSITIVAS.
El Índice Líder de Ceres registra cierta estabilidad en octubre y logra alcanzar diez meses seguidos de tasas positivas. El resultado del mes da una tasa levemente por encima de cero -de 0,1%- que, de converger a la neutralidad en los próximos meses, podría señalar una desaceleración en la economía. No obstante, para comprobarlo habrá que esperar los registros de noviembre y diciembre.
El aumento de producción acumula más de un año, pero las proyecciones económicas del gobierno y analistas privados indican un menor ritmo de crecimiento.
El nuevo dato del indicador de anticipo de tendencia económica mostró relación con el Índice de Difusión (ID) que en octubre fue 60%. Este indicador considera la proporción de variables del ILC con tasas positivas en cada mes, por lo que algo más de la mitad de las variables del ILC crecieron en octubre.
• Los cultivos de invierno sufren la falta de aguas, y la siembra histórica puede no traducirse en gran cosecha.
• El sector ganadero sigue padeciendo caídas en el precio del ganado gordo, pero continua en valores altos.
• La producción industrial aumentó en agosto (desestacionalizado) contra julio.
• La construcción sigue firme tanto en obras grandes como en viviendas.
• La recaudación en DGI por IVA cayó en setiembre (desestacionalizado) pero es mayor a igual mes de 2021.
• El consumo de energía eléctrica industrial aumentó en setiembre y se mantuvo en residencias.
• Las ventas de nafta cayeron y las de gasoil aumentaron en setiembre contra agosto, desestacionalizado.
• En el acumulado del año, las ventas de combustibles fueron mayores que en igual periodo de 2020 y 2021.
• La movilidad, tanto en el tránsito como en los lugares de trabajo, se mantuvo en altos niveles en octubre.
• El transporte de pasajeros que parte de la terminal Tres Cruces creció en setiembre.
• El movimiento en rutas (según registros de peajes) creció en setiembre frente a agosto, desestacionalizado.
La economía uruguaya creció 4,4% en 2021 y se espera un crecimiento para este año de al menos al 5%, muy por encima de la proyección oficial de 3,2% al comenzar el año. Esto confirma una recuperación firme después de la recesión iniciada en 2019 y la brusca caída por la emergencia sanitaria de 2020. Desde 2015 hasta la primera mitad de 2019, la producción local registró una fase de cierto estancamiento, y en los últimos meses de ese año cayó en recesión, lo que se agravó en marzo 2020 por el impacto del Covid-19.
El ILC fue efectivo para anticipar estos cambios de ciclo, así como la salida de aquella caída con un aumento de actividad de cuatro meses seguidos (julio a octubre 2020). Luego, registró oscilaciones entre noviembre de 2020 y marzo de 2021, y comenzó una nueva fase alcista a partir de abril, que se mantiene hasta la actualidad, aunque el último dato da la primera señal de posible enfriamiento de la economía.
El Índice de Difusión, durante 2021, fue 80% en enero, 40% en febrero, 50% en marzo y abril, 80% en mayo, 70% en junio, 90% en julio y en agosto, 70% en setiembre, 60% en octubre, 50% en noviembre y 70% en diciembre. En 2022 fue de 60% en enero, febrero, marzo, 70% en abril, mayo y junio, 60% en julio, 80% en agosto, 60% en setiembre y 60% en octubre.
El ILC es un indicador adelantado del nivel de actividad, que se utiliza para predecir cambios en el ciclo económico.
Ceres procesa una amplia base de datos económicos y extrae para su Índice Líder aquellas variables que, por su comportamiento, permiten anticipar la tendencia del Producto Bruto Interno (PBI). Para ello, incorpora variables de todos los sectores: agropecuario, industrial, comercio y servicios, energía, transporte, financiero, empleo y otros.
El agro da señales mixtas, con la carne a la baja y unas modestas precipitaciones que salvaron los cultivos de invierno previo a la cosecha. De todos modos, el sector habrá tenido un 2022 sólido, compuesto por un primer semestre extraordinario y un segundo semestre mejor al promedio.
Las exportaciones de bienes llegaron a US$ 1.036 millones en setiembre casi igual que el mismo mes del año pasado, y alcanzaron US$ 10.423 millones en el acumulado de los tres primeros trimestres, que representan un crecimiento interanual de 30,8%. Casi la mitad del monto mensual estuvo compuesto por las exportaciones de celulosa (19,6%) carne vacuna (19,2%) y lácteos (9,8%).
Después de un descenso brusco a mediados de año, la faena viene subiendo lentamente mes a mes, aunque no lo suficiente para empardar con las cifras del año pasado. En el acumulado del primer semestre, la faena de 2022 superaba a la del año anterior en 1,4% ─20.000 cabezas─ pero, extendiendo el acumulado hasta el 22 de octubre (último dato disponible), arroja una disminución interanual de 5,9% ─algo más de 123.000 animales─. Desde que inició la segunda mitad del año, hubo caídas interanuales de 28,5% en agosto, 20,3% en setiembre y 19,4% en octubre (hasta el día 22).
El precio de referencia del novillo gordo cayó a menos de US$ 3,5 por kg. La cotización se precipitó en el último bimestre tras permanecer poco más de 5 meses superando los US$ 5 por kg. En China, a un enfriamiento de la actividad y cuarentenas forzosas para contener el nivel de contagios de Covid-19, se le suma un escenario de devaluación de su moneda nacional, el yuan, que lastima el poder de compra de sus ciudadanos para hacerse de productos importados. Es el determinante principal de una demanda debilitada, que tiene su corolario en la cotización de la carne. Sin embargo, el precio de exportación todavía está alrededor de US$ 4.900 por tonelada y lo que está golpeando más a los precios que marcan los frigoríficos es la sequía.
Entrada la primavera, se acerca la cosecha de los cultivos de invierno, con precipitaciones mucho menos cuantiosas que lo ideal. Si bien la lluvia llegó justo para salvar las cosechas en los últimos días, hubo disparidades marcadas de acuerdo a las regiones del país; por ejemplo, este domingo muchos pluviómetros en el norte registraron más de 40 mm, mientras en el sur y suroeste del territorio ninguno marcó más de 5 mm. Este panorama da lugar a diferencias sustanciales entre los rendimientos de aquellos productores que trabajan con riego y aquellos que no. El riego, a pesar de haberse expandido en los últimos años, sigue siendo una materia pendiente en el país para alcanzar umbrales más altos de producción y amortiguar mejor los vaivenes climáticos. Con motivo de la sequía y la falta de forraje, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) declaró la emergencia agropecuaria por 90 días. Dentro del marco de la emergencia el MGAP otorgará financiamiento y fardos a productores de escala familiar.
Gracias a la poca lluvia reciente, los cultivos de invierno llegarán a la cosecha, aunque con rendimientos menores a los de los últimos dos años. Para fortuna de los agricultores, los valores de los granos volvieron a niveles comparativamente prometedores para la ocasión: la colza marca casi US$ 550 por tonelada y el trigo volvió a subir de US$ 300. Al mismo tiempo, la soja se sostiene en el entorno de US$ 510 por tonelada.
En setiembre, las exportaciones por productos lácteos (en dólares) fueron 34% superiores a igual mes de 2021. La remisión de leche a plantas industriales en ese mes aumentó con respecto a agosto (1,5% desestacionalizado) y fue 1,5% superior a un año atrás. En términos acumulados, cayó 1,5% contra los nueve primeros meses de 2021.
Las solicitudes de exportación de madera cayeron 3,5% en setiembre con respecto a agosto (en términos desestacionalizados) y en la comparación interanual están 4,7% por debajo. En términos acumulados, hay una disminución de 12,3% respecto a los nueve primeros meses de 2021. En cuanto a las exportaciones de celulosa, tuvieron un aumento interanual de 6% en setiembre.
INDUSTRIA MANUFACTURERA.
La producción industrial lleva más de un año por encima de los niveles prepandemia. Sin embargo, el aumento se da con menos personal y menos horas trabajadas, ambas por debajo de sus niveles de 2019.
La producción industrial de agosto aumentó 5,2% respecto al mes anterior en términos desestacionalizados, y se encuentra 9,3% por encima de agosto 2021.
El núcleo manufacturero (producción industrial sin refinería ni zonas francas) aumentó 9,1% en agosto, con respecto al mes anterior (desestacionalizado) y fue 5,8% superior a agosto 2021.
La producción de alimentos en agosto, en términos desestacionalizados, disminuyó 0,9% respecto a julio, y se encuentra 11,4% por encima de agosto 2021.
La producción de bebidas creció 13,6% en agosto, con relación a julio (desestacionalizado) y fue 4,1% mayor a agosto 2021.
El personal ocupado en la industria cayó 0,1% en agosto respecto al mes anterior (desestacionalizado) y se encuentra 2,1% por encima del nivel de agosto de 2021.
Por su parte, las horas trabajadas en agosto aumentaron 8,2% con relación al mes anterior (desestacionalizado) y fueron 2% mayores que en el mismo mes de 2021.
Es un bono pionero porque es innovador, único en el país y en el mundo, destacó Arbeleche. Añadió que es la primera vez que las finanzas y el ambiente se entrelazan.
Del total de la emisión, unos 1.000 millones de dólares fueron realizados a cambio de efectivo y la demanda superó ampliamente el monto emitido, mediante 188 inversionistas de Estados Unidos, Europa, Asia, y Latinoamérica.
A pesar del contexto de alta incertidumbre global, Uruguay logró conseguir financiamiento de gran escala, a plazos intermedios, mediante un instrumento innovador, destacó la ministra Azucena Arbeleche.
Tal como informa el sitio oficial de Presidencia, Arbeleche realizó el anuncio en la tarde de este viernes 21 en Torre Ejecutiva, acompañada por los ministros de Ambiente, Adrián Peña, y de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini; el subsecretario de Ganadería Agricultura y Pesca, Ignacio Buffa, y la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Carolina Ache.
La emisión al mercado global de un nuevo bono indexado a indicadores de cambio climático (BIICC) fue realizada este jueves 20, en dólares, y con vencimiento final en 2034. Asimismo, se realizó una oferta de recompra de bonos globales en dólares de menor plazo.
Entre los objetivos de la operación están completar las necesidades de fondos del Gobierno en el mercado internacional, y vincular la estrategia de financiamiento soberana con los objetivos ambientales de Uruguay, con la implementación de un nuevo mecanismo simétrico de ajuste en la tasa de interés que indexa el costo de capital al logro de las metas climáticas y de conservación del capital natural del país.
Además, la operación apuntó a diversificar la base de inversionistas y mitigar el riesgo de refinanciamiento y aumentar los plazos promedio de la deuda.
En el diseño del bono participaron los ministerios de Economía y Finanzas; Ambiente; Ganadería, Agricultura y Pesca; Industria, Energía y Minería, y Relaciones Exteriores. El proceso obtuvo la asistencia técnica y financiera del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
La transacción se ejecutó en un solo un día y comprendió, además de la emisión de un nuevo BIICC global en dólares con vencimiento final en 2034, la oferta de recompra de los bonos globales en dólares con vencimiento final en 2024, 2027, y 2031, conocidos como «bonos elegibles».
La emisión alcanzó unos 1.500 millones de dólares, de los cuales 1.000 millones de dólares fueron a cambio de efectivo, mientras que el remanente fue emitido para recomprar bonos elegibles. La demanda total llegó a unos 3.960 millones de dólares, con interés de 188 inversionistas de Estados Unidos, Europa, Asia, Uruguay y otros países de Latinoamérica. Unas 40 cuentas participaron por primera vez en una operación de Uruguay y muchas de ellas con un foco específico en emisiones de bonos sostenibles.
Es un bono pionero porque es innovador, único en el país y en el mundo, destacó Arbeleche. Añadió que es la primera vez que las finanzas y el ambiente se entrelazan, y la primera vez que en Uruguay se define un costo de financiamiento ligado al comportamiento ambiental. Para ello, hubo un largo trabajo de interacción con los inversores, indicó.
OBJETIVOS AMBIENTALES: REDUCCIÓN DE GASES DE EFECTO INVERNADERO Y CONSERVACIÓN DE BOSQUES.
La ministra explicó que el bono lanzado al mercado implica dos objetivos ambientales asociados. El primero de ellos es la reducción de gases de efecto invernadero y el segundo la conservación de bosques nativos. “El costo de la deuda tomada por Uruguay ayer estará ligado al cumplimiento de esos objetivos”, apuntó.
A su vez, esas dos metas adoptan los indicadores de los compromisos alcanzados en el Acuerdo de París y se medirán en 2025. Lo que está mostrando Uruguay con este producto innovador es que el ambiente importa y que tienen una consecuencia concreta si se cumplen o no, indicó.
Además, el instrumento permitirá al país disponer de una mayor información climática, con medición en una base anual, en el caso de los gases de efecto invernadero, y cada 4 años en lo que refiere a la forestación.
Consideró que es un instrumento importante porque, por un lado, alcanza al bienestar de los uruguayos, y por otro, porque el sello de calidad ambiental será cada vez más solicitado a la hora de concretar inversiones, productos y exportaciones.
AGENCIA RATING AND INVESTMENT INFORMATION, CALIFICACIÓN BBB+
En igual sentido, Arbeleche valoró como una señal de credibilidad y confianza en Uruguay, el aumento de la calificación crediticia a BBB+, realizado por la agencia japonesa Rating and Investment Information. Es importante porque hace que nuestro financiamiento sea más barato en términos relativos y permite destinar esos recursos en áreas prioritarias para el país, señaló.
Según el FMI, el mundo está “en el perfil de crecimiento más flojo desde 2001”, con una desaceleración que será “del 6,0% en 2021 a 3,2% en 2022 y 2,7% en 2023”.
Hébert Dell’Onte | Todo indicar que 2023 no será un buen año. Las perspectivas económicas globales no son buenas: China, el motor del mundo; Alemania, el motor de Europa; y Estados Unidos, la economía más importante del planeta, más los pronósticos del FMI, todo nos muestran una realidad preocupante y nuestro país, pequeño e insignificante en el concierto internacional, debería estar preparado para soportar lo que se viene.
CHINA VA A DEJAR DE SER LA FÁBRICA DEL MUNDO.
Santiago Rubio director de estrategia de inversión de CaixaBank dijo que China “ha perdido dos de sus motores clásicos de crecimiento, que eran la inversión inmobiliaria residencial y el gran beneficio que le aportaba la globalización como fábrica del mundo”.
Al ser entrevistado por El Economista, Rubio explicó hace algunas semanas que “en el primer caso, la burbuja se está desinflando y no es previsible que vuelva a liderar el crecimiento”. En el segundo caso, “el proceso de desglobalización, con la invasión de Rusia a Ucrania, va a ser un catalizador y va a ser negativo para China, porque nadie va a querer tener componentes importantes de su cadena de producción en un país que en un momento determinado puede hacer algo como ha hecho Rusia”.
Agregó que China “no va a poder crecer como antes de la invasión de Ucrania”, pero eso aún “no ha calado en el mercado”. No obstante, “el proceso de desglobalización va a ser duradero, al igual que lo fue el de la globalización. Es un tema que nos va a acompañar durante años y va a tardar tiempo en incorporarse plenamente en nuestra visión del mundo. China va a perder esa capacidad de ser la fábrica del mundo”, aseguro.
Para ese país “la desaceleración está ahí”, y “volverá a crecer cuando se reduzca la política de Covid cero”, de todas formas, “no será como antes”.
ALEMANIA ENTRARÁ EN RECESIÓN.
La guerra iniciada con la invasión de Rusia a Ucrania desató en Europa una fuerte crisis energética que en el caso de Alemania significaría, en 2023, una recesión con la economía cayendo 0,4% y la inflación trepando al 7%, según los pronósticos del Gobierno difundidos el jueves 13 de octubre.
Robert Habeck, ministro de Economía alemán dijo que la crisis energética no es fácil y que está dejando de ser solo energética para convertirse en “una crisis económica y social”.
La causante de este nuevo quiebre económico y social es la restricción del gas ruso y los precios elevados de las energías que empujan la inflación afectando la producción industrial. Cabe esperar un menor consumo, dijo el Ministerio de Economía.
Habeck considera que el presidente ruso, Vladimir Putin, busca desestabilizar Europa, y en ese objetivo desestabilizar Alemania sería clave. Para lograrlo Rusia comenzó a recortar el suministro de gas natural por el mar Báltico en junio, y en setiembre lo detuvo por completo, informó La Vanguardia. Si bien las reservas alemanas están al 95%, ese país deberá ahorrar gas para llegar al invierno europeo.
Habeck aclaró que la contracción económica es grave pero no tanto como esperaban algunos expertos.
Agregó -y anunció- que Alemania superará la dependencia de la energía rusa, pero en tanto eso no se logre el Gobierno estableció una protección de 200.000 millones de euros para asistir los precios de la energía que consuman las empresas y hogares, hasta 2024.
ESTADOS UNIDOS TAMBIÉN SUFRIRÁ RECESIÓN.
Sobre Estados Unidos, Santiago Rubio dijo que la recesión “es algo relativo” porque ese país “tiene una economía con un vigor enorme. El problema que tiene la Reserva Federal es que su manera de enfriar la demanda es a través de los segmentos más sensibles a la subida de tipos, que es la inversión residencial, pero no es uno de los sectores pujantes, con lo cual la capacidad de enfriar la economía americana es más limitada así que en EE.UU. a lo mejor no empezamos a ver signos de debilidad económica hasta el segundo trimestre” de 2023.
Por otra parte, el miércoles 12, el presidente estadounidense Joe Biden admitió que en 2023 ese país sufrirá una recesión, aunque será “muy leve”, vaticinó. Pero recesión al fin.
En declaraciones a CNN expresó: “No creo que haya una recesión. Si es así, será una recesión muy leve. Es decir, bajaremos un poco”.
El diario Ámbito, en su sección económica, informó que Bank of America dijo esta semana que la batalla de la Reserva Federal para aplastar la inflación al continuar aumentando agresivamente las tasas de interés hará que la economía estadounidense comience a perder decenas de miles de empleos al mes a partir de principios del próximo año.
Añadió que las preocupaciones sobre la inflación, y la mayor probabilidad de aumentos todavía mayores de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, han estado asustando a Wall Street nuevamente y elevando los rendimientos de los bonos a largo plazo. Y aunque puede que no dure mucho, los precios de la gasolina continúan aumentando nuevamente en la mayor parte de EE.UU.
EL FMI ADVIRTIÓ ENLENTECIMIENTO DE LAS ECONOMÍA MÁS IMPORTANTES.
Para coronar el panorama que ya es muy poco alentador, la directora del Fondo Monetario Internaciol (FMI), Kristalina Georgieva, dijo que todas las economías importantes del mundo se están desacelerando.
El FMI publicó en su web el documento “Perspectivas de la Economía Mundial”, en cuya introducción señala: “La actividad económica mundial está experimentando una desaceleración generalizada y más acentuada de lo previsto, con la inflación más alta registrada en varios decenios”.
“La crisis del costo de vida, el endurecimiento de las condiciones financieras en la mayoría de las regiones, la invasión rusa de Ucrania y la persistencia de la pandemia de Covid-19 inciden notablemente en las perspectivas”.
Los pronósticos indican un “crecimiento mundial que se desacelerará de 6,0% en 2021 a 3,2% en 2022 y 2,7% en 2023. Exceptuando la crisis financiera mundial y la fase aguda de la pandemia de Covid-19, este es el perfil de crecimiento más flojo desde 2001”.
La inflación mundial pronosticada por el FMI pasará del 4,7% (en 2021) a 8,8% en 2022, para luego descender a 6,5% (en 2023) y 4,1% (en 2024).
FMI MEJORA PREVISIÓN SOBRE AMÉRICA LATINA A 3,5%.
Debo aclarar que lo anterior son pronósticos globales. Para la región -América Latina y el Caribe- el FMI espera que en 2022 el crecimiento sea del 3,5%; y para 2023 de 1,7%.
La mejora de 2022 se explica por “los precios favorables de las materias primas, las condiciones de financiamiento externo aún ventajosas, y la normalización de las actividades en los sectores de contacto (humano) intensivo”. Se entiende por sectores de contacto humano intensivo a restaurantes, transporte, tiendas.
Foto de peatonal Sarandí de Montevideo | Fotografía de René García, Twitter @garciarene1212