Para Uruguay es importante participar en ámbitos que reúnen ciencia, industria y tomadores de decisiones, en un contexto marcado por el avance de movimientos antiganadería.
Montevideo | Todo El Campo | En la ciudad de Daejeon, Corea del Sur, se realizó, del 9 al 14 de agosto, el 72º Congreso Internacional de Ciencia y Tecnología de la Carne (ICoMST 2026), evento que Uruguay realizó en 2014 y que volverá a realizar en 2031.
La ingeniera Marcia del Campo, entrevistada en el programa Diario Rural – CX4 Radio Rural, dijo que no es un congreso únicamente científico sino que también participa la industria y de tomadores de decisiones, por lo que “es clave estar ahí”, además de que Uruguay “ha logrado una presencia bastante protagónica en lo que es la comisión de organización”.
Señaló que “desde 2020 el congreso mantiene una estructura y el primer día hay que estar súper atentos y hacer como una actualización sobre qué está pasando con la ganadería y el consumo de carne en el mundo”.
En el mundo “hay un movimiento antiganadería, especialmente anticonsumo de carne y anticonsumo de carnes rojas por todo lo que tiene que ver con la agenda global de sostenibilidad, de algunas empresas que han surgido a nivel internacional que intentan acabar con la ganadería. Esas cosas nos obligan a estar cada vez más más atentos a la forma en que trabajamos y a la forma en que comunicamos cómo hacemos las cosas”, y por eso “el primer día es básicamente una actualización de todo lo que está pasando, cómo ha evolucionado el consumo en los distintos países”.
Los días siguientes, segundo, tercero y cuarto, la temática ingresa “en la parte de calidad, de tecnologías aplicada a lo que es la producción de carne y a lo que es calidad intrínseca y también procesos”, pero en el último día “se vuelve a hacer como una como un panorama general del futuro, de hacia dónde vamos, y otra vez surge que a pesar de todos los adelantos que hay a nivel de lo que es laboratorio o producción en sí de carne, no olvidarnos de estas amenazas que estamos teniendo en lo que tiene que ver con sostenibilidad, con bienestar animal y exigencia de los consumidores”.
Por otra parte, señaló que los asuntos que suceden en Uruguay, como los frigoríficos involucrados con residuos de medicamente, incluso el problema que involucró un barco con ganado en pie, son temas que se saben en esos eventos y de los cuales los participantes están enterados, temas que “afectan la imagen del país”.
ENTREVISTA COMPLETA.
Producción periodística Estela Apollonio, programa Diario Rural – CX4 Radio Rural.
El Dr. Otero enfatizó que “la ciencia tiene que ser el principal insumo para la definición de las políticas públicas”.
Montevideo | Todo El Campo | El Dr. Manuel Otero sostuvo que la agricultura está atravesando “una transformación impulsada por la ciencia, la innovación, la agricultura digital, la robótica y la inteligencia artificial”, y subrayó su convencimiento de que América Latina y el Caribe “tienen la oportunidad de estar a la vanguardia e impulsar una agricultura cada vez más dinámica, innovadora e intensiva en conocimiento”.
El exdirector general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura – IICA (de 2018 a 2026) que siempre ha puesto en valor y lugar de destaque el rol de la agricultura de América Latina y el Caribe insistió sobre ese papel protagónico y fundamental que se traducen en beneficio para la región, pero también para la humanidad en cuanto que somos productores de alimentos.
“No hay seguridad alimentaria sin una agricultura dinámica y próspera”, complementó.
Agregó que “la transición” del sector agrícola es “enorme” y eso “está determinado en buena media por una nueva frontera del conocimiento, donde los temas biológicos, de robótica, la agricultura digital y de precisión, pero sobre todo la inteligencia artificial está cambiando nuestras vidas”.
Por eso, y esta es una de sus afirmaciones más importantes, “la ciencia tiene que ser el principal insumo para la definición de las políticas pública; eso es absolutamente clave; tiene que haber un trabajo de corresponsabilidad para seguir generando alimentos cada vez más seguros, confiables, en los tiempos adecuados”.
La agricultura atraviesa una transformación impulsada por la ciencia, la innovación, la agricultura digital, la robótica y la IA.
🌎 Estoy convencido de que América Latina y el Caribe tienen la oportunidad de estar a la vanguardia e impulsar una agricultura cada vez más… pic.twitter.com/7NrT6Gxj3b
Mientras Uruguay y varios países de la región reducen el hambre a menos del 2,5%, Haití y Cuba siguen atrapados en la inseguridad alimentaria.
Montevideo | Todo El Campo | Permanentemente escuchamos hablar de la seguridad alimentaria, de lo importante que es y cuánto deberíamos valorarla. En este portal de noticias solemos hacer referencia a ese concepto porque creemos que la capacidad de producir y acceder a los alimentos es fundamental a la hora de satisfacer las necesidades de la población.
Entendemos por seguridad alimentaria aquella situación en la que todas las personas tienen acceso en todo momento a alimentos suficientes, seguros y nutritivos, adecuados a sus costumbres y necesidades, para llevar una vida saludable y activa.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la seguridad alimentaria requiere el cumplimiento de cuatro dimensiones principales, estas son: disponibilidad, acceso, utilización bilógica y estabilidad.
Disponibilidad, es que haya alimentos en cantidad y calidad suficiente, pero (y esto es clave) dependiendo principalmente de la producción nacional y las reservas. También de las importaciones, sin embargo, esto último constituye un talón de Aquiles.
Se entiende por acceso que todas las personas puedan comprar o producir esos alimentos; en este punto influyen otras variables como los precios, el ingreso y las condiciones sociales imperantes.
La utilización biológica es que cada consumidor, su organismo, debe poder aprovechar los nutrientes, entrando a regir el acceso y uso de agua potable, la higiene de los productos y la diversidad en la dieta, además de la buena salud de quien consume.
Estabilidad es mantener en el tiempo las dimensiones anteriores, y que cualquier situación adversa no la rompa, como por ejemplo sequías, inundaciones, crisis económicas, problemas sanitarios o cualquier tipo de conflictos.
Nuestro país cumple con la seguridad alimentaria y lo hace de verdad, porque ante diferentes crisis los alimentos no dejan de estar en la mesa de los hogares uruguayos. Esto es mérito de todos.
En la región no hay país que sufra inseguridad alimentaria, aunque no se puede decir lo mismo cuando ampliamos la mirada e incluimos Centroamérica y el Caribe.
El 3 de agosto, el Ec. Máximo Torero Cullen, economista jefe de la FAO, escribió en un artículo (*) que “Brasil, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Guyana y Uruguay han reducido el hambre a menos del 2,5%”.
Otros países han tenido mejoras considerables, aunque superan ese 2,5%: “Desde mediados del decenio de 2000, Bolivia ha reducido su tasa del 27,6% al 19,5%; Colombia, del 11,0% al 4,1%; el Perú, del 17,9% al 5,7% y Panamá, del 14,8% al 4,7%.
En el párrafo siguiente Torero agregó: “El hambre disminuye cuando las políticas agrícolas, económicas y sociales se refuerzan mutuamente. La protección social preserva el poder adquisitivo. Las inversiones en el sector agrícola incrementan la productividad. Las infraestructuras rurales conectan a los agricultores con los mercados. Las comidas escolares y las transferencias monetarias protegen a las familias vulnerables al tiempo que generan demanda de alimentos producidos localmente”.
INSEGURIDAD ALIMENTARIA EN EL CONTINENTE: HAITÍ Y CUBA.
En el continente, los problemas más serios de inseguridad alimentaria están en el Caribe, y Haití es el caso más serio con el hambre que pasó del 47,7% al 51,4% y más del 50% de la población enfrenta una inseguridad alimentaria aguda.
También Cuba arrastra inseguridad alimentaria desde hace décadas. Un informe de la BBC (**) publicado el 25 de agosto puntualiza que la isla “cuenta con abundante tierra fértil, temperaturas cálidas, frecuentes lluvias, acceso al mar por los cuatro costados y una población relativamente pequeña”, sin embargo casi no tiene alimentos propios.
En Uruguay hay miles de cubanos que se han instalado y han asumido muchas de nuestras costumbres y formas de vida, pero cuando uno habla con ellos, muchos expresan que al llegar una de las cosas que más les llamó la atención es la libertad de poder comprar los alimentos que desean consumir en cualquier supermercado y sin ningún tipo de libreta que los limite.
Sin decirlo claramente, lo que expresan es que aquí ven -quizá por primera vez en sus vidas- la seguridad alimentaria de la que tanto hablamos y de la gozamos sin valorarla debidamente.
Nuestro país ha demostrado que asegurar los alimentos en la mesa de las familias es posible, mientras que otros países nos recuerdan que sin políticas coherentes, sin voluntad política, y sobre todo sin productores trabajando en el campo, eso nunca será posible.
Drones que vigilan bosques, robots que inspeccionan espacios de riesgo y sistemas que anticipan fallas ya operan en el agro, la energía, los puertos y la industria uruguaya.
Montevideo | Todo El Campo | La inteligencia artificial (IA) en Uruguay dejó de ser un experimento aislado y ya se integra en operaciones críticas de agro, energía, puertos e industria. Con el modelo AI First de Sonda, se combinan agentes inteligentes, analítica avanzada y robótica autónoma para anticipar fallas, vigilar bosques, reducir riesgos laborales y optimizar logística.
Los beneficios más visibles son la seguridad de los trabajadores (robots que ingresan a espacios peligrosos en lugar de personas) y la eficiencia operativa, como detectar incendios forestales a tiempo o prever cortes de energía. El desafío central está en la gobernanza y ciberseguridad, ya que cada dispositivo autónomo abre nuevas puertas de ataque y plantea preguntas sobre regulación y responsabilidad.
En síntesis: la IA en Uruguay ya no es un piloto, sino una herramienta concreta que protege vidas, mejora servicios y exige marcos sólidos de integridad y control.
La siguiente nota explica el modelo de inteligencia artificial que combina agentes inteligentes, analítica avanzada y robótica ya se despliega en el país para anticipar fallas, cuidar infraestructura crítica y sacar a las personas de tareas de riesgo. Una especialista en transformación digital repasa qué cambia en el día a día del agro, la energía, los puertos y la industria
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DRONES QUE VIGILAN BOSQUES, ROBOTS QUE EVITAN ACCIDENTES: ASÍ ES LA IA QUE YA TRABAJA EN URUGUAY.
Hasta hace poco, la inteligencia artificial en las empresas uruguayas se limitaba, en la mayoría de los casos, a un chatbot que respondía consultas o a algún proyecto piloto aislado. Esa etapa está quedando atrás. Hoy la IA empieza a instalarse dentro de la operación diaria de organizaciones públicas y privadas: detecta un incendio forestal antes de que se propague, avisa que una pala eólica necesita mantenimiento antes de que falle, o evita que una persona tenga que entrar a un tanque o un espacio confinado para hacer una inspección. que respondía consultas o a algún proyecto piloto aislado. Esa etapa está quedando atrás.
Ese es el terreno que ocupa AI First, el modelo con el que Sonda despliega en América Latina -y en Uruguay en particular- una arquitectura que combina tres capacidades: agentes inteligentes que ejecutan tareas dentro de procesos de negocio (AgentIA), analítica que transforma datos en alertas tempranas (Analytics) y robótica autónoma que lleva la inteligencia artificial al terreno físico (RobOps). El objetivo, coinciden en la compañía, no es reemplazar personas sino cambiar qué hacen: menos tiempo revisando planillas o recorriendo instalaciones de riesgo, más tiempo tomando decisiones con información confiable.
DE LOS BOSQUES A LOS PUERTOS: LA IA EN EL TERRENO.
El caso más directo se ve en el campo. “El problema uruguayo es de superficie: miles de hectáreas con pocos ojos disponibles”, describe María Emilia Araujo, manager Digital Factory de Sonda Uruguay.
Para Araujo, la escala del país juega a favor: “Uruguay tiene condiciones que lo vuelven un laboratorio ideal, por su densidad de conectividad alta, su escala manejable y una infraestructura crítica geográficamente dispersa. Esa combinación permite pilotear rápido y escalar”.
La matriz energética uruguaya, mayoritariamente renovable, implica activos distribuidos y sensibles: parques eólicos, plantas solares, líneas de transmisión y redes de agua potable. Ahí, la inspección con termografía y sensores LiDAR aéreos permite anticipar fallas antes de que ocurran y detectar pérdidas en las redes de distribución. “El retorno acá es medible: es un indicador que todo operador mira, las horas de indisponibilidad evitadas”, señala la ejecutiva de SONDA. En la práctica, eso se traduce en menos cortes de suministro y una respuesta más rápida cuando algo empieza a fallar, antes de que el usuario final note el problema.
La logística portuaria y las zonas francas son otro terreno donde el modelo ya se aplica: inventario autónomo de patios, verificación de contenedores por visión artificial y gemelos digitales que anticipan la congestión antes de que se forme. Para un país cuya economía depende en gran medida del comercio exterior, esa anticipación se traduce en operaciones más previsibles y menos tiempos muertos, algo que impacta tanto a las empresas exportadoras como a quienes trabajan en la cadena logística.
SACAR A LA PERSONA DEL LUGAR DE RIESGO.
En la industria -celulosa, frigoríficos, refinación- el argumento central no es la productividad sino la seguridad de los trabajadores. “Los robots entran al espacio confinado, al tanque, a la altura. Sacamos a la persona del lugar de alto riesgo, donde no debería estar, y la ponemos a decidir sobre los datos analizados y recabados”, explica Araujo. Es, quizás, el beneficio más concreto del modelo para quienes trabajan todos los días en plantas industriales: menos exposición física a situaciones peligrosas y más participación en el análisis y la toma de decisiones.
La propia Araujo es cauta respecto de dónde está el verdadero desafío: “El robot es la parte visible y la menos difícil. El valor está en la orquestación, en el modelo analítico y en la ciberseguridad, porque cada dispositivo autónomo es también una puerta de ataque nueva.” Por eso, apunta, RobOps no funciona de manera aislada: “El dron levanta el dato, la analítica anticipa la falla, el agente dispara la orden de trabajo. Recién ahí hay operación y valor agregado para el negocio”.
QUIÉN RESPONDE CUANDO LA IA SE EQUIVOCA.
El avance de sistemas que toman decisiones de forma autónoma trae también preguntas sobre regulación, ética y ciberseguridad, un debate que en Uruguay involucra tanto al sector privado como al Estado. En ese contexto, Sonda Uruguay obtuvo recientemente la certificación internacional ISO 37001 contra el soborno y la corrupción. Araujo es clara sobre sus alcances: “La ISO 37001 no certifica un modelo de IA. Ninguna norma antisoborno lo hace. Sería deshonesto vender el certificado como un sello de calidad algorítmica.”
Lo que sí certifica, dice, es algo distinto: que la organización tiene una gobernanza sólida, algo que hoy falta en buena parte del debate público sobre IA autónoma. “Todos discuten qué modelo usar, muy pocos discuten quién responde cuando el modelo se equivoca”, plantea. Y traslada la lógica de la norma antisoborno al terreno de la inteligencia artificial: evaluar el riesgo antes de operar y calibrar los controles según su magnitud -no es lo mismo un asistente que resume documentos que un sistema que prioriza expedientes de personas-; definir niveles de autonomía según la criticidad, de modo que el agente ejecute hasta donde el riesgo lo permite y, de ahí en más, proponga para que una persona apruebe; dejar registro auditable de cada decisión, con su versión, sus datos de origen y su autorización; y habilitar un canal para que un operador pueda señalar que “esto está decidiendo mal” sin costo personal.
Para el sector público, agrega Araujo, esa integridad deja de ser un tema interno de la empresa proveedora: “Cuando el Estado incorpora un sistema que prioriza, califica o asigna recursos, la integridad del proveedor pasa a ser un asunto de política pública.” Ninguna certificación alcanza por sí sola, aclara: la ISO 37001 aporta integridad, la ISO 27001 aporta seguridad de la información, y ambas deben dialogar con el marco normativo uruguayo -la Estrategia Nacional de IA, la normativa de protección de datos personales y el trabajo que Agesic viene desarrollando para incorporar la dimensión de la IA al Marco de Ciberseguridad.
Más allá de cada sector, el cambio que describe Sonda apunta en una misma dirección: automatizar las tareas repetitivas y de riesgo para que las personas dediquen su tiempo a analizar, supervisar y decidir. Es, en definitiva, la promesa detrás de AI First: que la inteligencia artificial deje de ser una curiosidad de laboratorio y empiece a notarse en cosas concretas -un corte de luz que no llega a ocurrir, un incendio forestal detectado a tiempo, un trabajador que ya no tiene que subir a una torre para revisar un cable.
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Montevideo | Todo El Campo | El remate 319 de Pantalla Uruguay es hoy jueves 27 de agosto en el Club de los Industriales de Montevideo, con una oferta destacada de 6.651 vacunos distribuidos en 134 lotes.
La amplia oferta de terneros y terneras confirma la fortaleza de la reposición
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El financiamiento: 90 días previa aprobación crediticia o 0,5% de descuento mensual por pago contado.
Clientes Itaú tienen la opción de 90 días a tasa cero.
El ganado vacuno está asegurado en totalidad contra muerte y abigeato por el Banco de Seguros del Estado.
La sanidad es de Boehringer Ingelheim.
El pago a vendedores es al contado y sin descuento financiero, como desde hace más de dos décadas.
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