El MGAP confirmó un caso en aves de traspatio y activó medidas de control en todo el país. La producción comercial no está afectada, no hay riesgo para la salud humana y se refuerzan protocolos de bioseguridad.
Montevideo | Todo El Campo | Ante la detección de un cado de influenza aviar, confirmado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) en aves de traspatio en el departamento de Colonia, se declaró la emergencia sanitaria en todo el país.
La Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (Cupra) emitió un comunicado en el que trata de transmitir la gravedad del tema en sus justos términos, a la vez que busca comunicar tranquilidad en la población y la avicultura nacional, remarcando que la producción comercial no está comprometida y llamando a reforzar la bioseguridad y alerta temprana.
En el comunicado señala que no se han detectado casos en aves de producción industrial, concentradas en otras zonas.
También enfatiza en que el evento no representa peligro para las personas, y que las autoridades trabajan en el predio afectado.
Asimismo, destaca la importancia de la detección temprana y el compromiso permanente del sector avícola con la sanidad, la inocuidad y la profesionalización.
COMUNICADO COMPLETO.
La Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (Cupra) se mantiene en alerta y en permanente coordinación con las autoridades sanitarias ante la confirmación, por parte del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), de un caso de influenza aviar en aves de traspatio en el departamento de Colonia y la declaración de emergencia sanitaria en todo el territorio nacional.
La Cámara desea transmitir tranquilidad a la población y destacar que, al momento, no se han detectado casos de influenza aviar en aves de producción comercial. El evento confirmado, detectado en una zona lejana a donde se concentra la mayor parte de la producción industrial nacional, corresponde a aves de traspatio y las autoridades se encuentran trabajando en el predio y la zona, realizando las medidas sanitarias y la investigación correspondientes.
Asimismo, Cupra reitera que eventos como este no representan un riesgo para la salud humana.
Cupra mantiene contacto permanente con el MGAP y seguirá monitoreando la evolución de la situación sanitaria, acompañando las medidas dispuestas por las autoridades para contener y controlar el evento y proteger la producción avícola nacional.
En este contexto, la Cámara recuerda y refuerza la importancia de extremar el cumplimiento de las medidas de bioseguridad por parte de todos los actores vinculados a la producción avícola. Estas medidas son fundamentales para prevenir el ingreso y la propagación del virus y preservar la sanidad de la producción nacional.
La detección y notificación temprana de cualquier sospecha sanitaria es una herramienta fundamental para contener la enfermedad. Cupra exhorta a los productores y tenedores de aves a mantenerse atentos y dar aviso inmediato a las autoridades ante la aparición de síntomas compatibles o mortalidad inusual.
El sector avícola uruguayo mantiene su compromiso permanente con la sanidad animal, la bioseguridad, la calidad y la inocuidad de sus productos. Siendo estos aspectos fundamentales del proceso de profesionalización que está llevando a cabo todo el sector enmarcado en el Compromiso Nacional por la Agricultura.
Mientras el impulso al hidrógeno pierde intensidad y el gas natural vuelve al centro de la agenda regional, América Latina enfrenta una decisión estratégica: aprovechar una solución inmediata o construir una verdadera autonomía energética.
Montevideo | Todo El Campo | La semana pasada, durante Hyvolution Chile 2026*, me resultó difícil no percibir un cambio de clima. El hidrógeno continuaba presente en las exposiciones, en iniciativas tecnológicas concretas y en algunos proyectos que siguen avanzando. Sin embargo, el impulso político que lo había acompañado durante los últimos años parecía sensiblemente menor. Persisten esfuerzos valiosos, pero más aislados y con una capacidad todavía limitada para movilizar inversiones y transformar la matriz productiva.
La impresión no es exclusivamente chilena. Ya había percibido señales similares en Uruguay y en otros ámbitos regionales. Tampoco parece ser solamente una percepción surgida de congresos o conversaciones sectoriales. Después de varios años de anuncios, hojas de ruta y objetivos extraordinariamente ambiciosos, la economía mundial del hidrógeno atraviesa una etapa de revisión.
La Agencia Internacional de Energía señala que el impulso inversor se debilitó durante 2025: las nuevas decisiones finales de inversión disminuyeron después de dos años de crecimiento, mientras la falta de demanda firme, los costos, las barreras regulatorias y la infraestructura insuficiente continúan demorando los proyectos. La distancia entre los anuncios y las instalaciones efectivamente comprometidas sigue siendo considerable. Al mismo tiempo, la demanda mundial de hidrógeno continúa concentrada casi enteramente en sus usos tradicionales y abastecida, en su inmensa mayoría, mediante combustibles fósiles.
Esto podría interpretarse como la corrección natural de expectativas excesivas. Toda transformación tecnológica atraviesa períodos de entusiasmo, aprendizaje y selección. El hidrógeno no ha desaparecido ni ha dejado de ser necesario para descarbonizar determinados procesos. Lo que se debilita es la idea de que bastaba anunciar grandes capacidades de producción para que aparecieran automáticamente compradores, financiamiento e infraestructura.
Sin embargo, en el Cono Sur aparece simultáneamente otra señal: mientras el hidrógeno pierde intensidad en la agenda pública, el gas natural recupera centralidad con una velocidad considerable.
EL REGRESO DEL GAS.
El desarrollo de Vaca Muerta está modificando nuevamente el mapa energético regional. Argentina procura ampliar la producción, mejorar su infraestructura interna, consolidar mercados vecinos y desarrollar capacidades de exportación. En 2024 sus exportaciones de combustibles y energía crecieron un 22,3 %, y Chile fue el principal destino, con US$ 2.844 millones.
El movimiento no se limita a Chile. Argentina y Brasil elaboraron una hoja de ruta para evaluar distintas vías de exportación de gas argentino hacia el mercado brasileño. Entre las alternativas analizadas aparecen rutas a través de Bolivia, Paraguay y Uruguay, además de una conexión directa. El propio gobierno argentino presenta esta estrategia como una oportunidad para consolidar un mercado regional apoyado en Vaca Muerta, infraestructura de transporte y nuevas inversiones privadas.
En Uruguay vuelve a discutirse el aprovechamiento del Gasoducto Cruz del Sur y el acceso a gas argentino para sustituir combustibles líquidos más caros, respaldar el sistema eléctrico y atender consumos industriales. En Chile, las interconexiones construidas durante el ciclo anterior recuperan valor.
Nada de esto es necesariamente inconveniente. El gas argentino puede reducir costos, desplazar derivados del petróleo más caros y contaminantes, mejorar la seguridad de abastecimiento y fortalecer la integración regional. Sería un error analizarlo exclusivamente desde una posición defensiva o ideológica.
La pregunta relevante es otra: ¿estamos utilizando el gas como un recurso de transición, dentro de una estrategia de transformación energética, o estamos comenzando a reconstruir alrededor suyo una nueva dependencia de largo plazo?
Las infraestructuras nunca son neutrales. Un gasoducto, una central térmica o una gran instalación de procesamiento no solamente resuelven una necesidad presente. También crean compromisos financieros, intereses económicos y decisiones operativas que condicionan el futuro. Cuanto mayor es la inversión, mayor es la presión posterior para prolongar su utilización. El beneficio inmediato puede transformarse en dependencia de trayectoria.
UNA CONVERGENCIA DE INTERESES.
Después de la invasión rusa a Ucrania, Europa tuvo que priorizar su seguridad de abastecimiento, diversificar proveedores y ampliar rápidamente sus compras de gas natural licuado. La Unión Europea no abandonó la transición: mantiene objetivos renovables, instrumentos para el hidrógeno y políticas de descarbonización industrial. Pero la urgencia de sustituir el gas ruso, contener los costos y preservar la competitividad alteró inevitablemente la velocidad y la jerarquía de sus decisiones.
Muchas hojas de ruta latinoamericanas fueron construidas suponiendo que Europa importaría rápidamente grandes cantidades de hidrógeno renovable y derivados, y que esa demanda habilitaría contratos, financiamiento y economías de escala. Cuando los compradores no aceptaron las primas necesarias y las decisiones se demoraron, quedaron expuestas las debilidades de estrategias excesivamente dependientes de la exportación.
Estados Unidos, por su parte, reforzó explícitamente su expansión energética. Durante 2025 eliminó barreras regulatorias para proyectos de exportación de GNL y autorizó o reautorizó volúmenes significativos. Su Departamento de Energía utiliza abiertamente la expresión energy dominance para describir esta orientación.
En Argentina, la necesidad de monetizar Vaca Muerta, atraer inversión y generar exportaciones coincide naturalmente con ese escenario. La cercanía política del gobierno de Javier Milei con Estados Unidos forma parte del contexto, pero sería apresurado concluir que existe una estrategia coordinada para desplazar al hidrógeno en América Latina. Tampoco es necesario probarla para reconocer el riesgo.
Los países exportadores buscan mercados; los propietarios de infraestructura procuran conservar el valor de sus activos; Europa necesita seguridad y energía competitiva; Argentina busca inversión y divisas; y los países vecinos encuentran una solución inmediata. Esa convergencia puede desplazar capital y atención política hacia la infraestructura conocida, aun sin coordinación explícita.
ELECTRIFICAR PRIMERO.
Existe también un componente cultural. Durante más de un siglo aprendimos a imaginar la energía desde grandes centros de producción: yacimientos, refinerías, centrales, ductos y puertos. Incluso cuando pensamos en hidrógeno, solemos reproducir ese modelo mediante megaproyectos destinados a exportar moléculas a miles de kilómetros.
Pero la transición no exige sustituir cada combustible por hidrógeno. La primera prioridad debe ser utilizar directamente electricidad renovable siempre que sea posible. Las baterías, la gestión de demanda, las interconexiones y otras formas de almacenamiento pueden resolver buena parte de la variabilidad de corto plazo.
El hidrógeno adquiere sentido después: cuando la electricidad no puede emplearse directamente; cuando un proceso necesita una molécula; cuando debe sustituirse hidrógeno fósil; cuando se requiere almacenar energía durante períodos prolongados; o cuando la resiliencia justifica disponer de una reserva energética propia.
Tampoco todo desarrollo necesita comenzar con plantas gigantes y nuevas redes de transporte. En determinados casos, el hidrógeno puede producirse cerca del consumo y crecer modularmente con la demanda. Esto no elimina las economías de escala. Obliga, en cambio, a considerar el transporte evitado, la sustitución de combustibles caros, la continuidad operativa, la exposición cambiaria y las capacidades que permanecen en el territorio.
LA OPORTUNIDAD LATINOAMERICANA.
Para países importadores de petróleo como Uruguay o Chile, parte del flujo destinado a combustibles externos puede transformarse gradualmente en inversión en activos duraderos: generación, almacenamiento, redes, sistemas de control y equipos de conversión. La autonomía no consiste en fabricar inmediatamente cada componente, sino en ampliar progresivamente el valor, el conocimiento y las decisiones que permanecen en el país.
Bolivia abre otra pregunta: ¿pueden sus gasoductos, conocimientos y reservorios depletados adquirir nuevas funciones dentro de una integración que combine gas durante la transición, electricidad renovable, biometano, hidrógeno y otros vectores? No todo activo será reconvertible, pero tampoco debería descartarse sin estudiarlo.
La minería puede ofrecer, a su vez, demandas reales y localizadas capaces de viabilizar generación renovable, microredes, baterías e hidrógeno en territorios alejados. Si se planifican adecuadamente, esas inversiones podrían beneficiar también a comunidades y actividades cercanas.
América Latina no necesita elegir dogmáticamente entre gas e hidrógeno. Necesita definir para qué utiliza cada recurso y qué estructura económica construye alrededor de él. El gas puede sustituir combustibles líquidos, reducir costos y respaldar sistemas renovables. Pero debería incorporarse evitando la sobredimensión y el bloqueo de alternativas futuras.
La desaceleración del hidrógeno tampoco debería conducirnos a abandonar su construcción. Debería llevarnos a revisar las hojas de ruta, moderar expectativas exportadoras y concentrarnos en demandas domésticas y regionales verificables.
En ediciones anteriores de SOIL reflexionamos sobre cómo un sistema aparentemente eficiente puede ser frágil cuando depende de pocos proveedores, grandes infraestructuras o cadenas logísticas extensas. El renovado protagonismo del gas vuelve especialmente actual aquella pregunta.
Las transiciones no se producen solamente cuando aparece una tecnología competitiva. Necesitan una decisión colectiva sobre qué capacidades queremos cultivar y qué dependencias no queremos perpetuar.
El gas puede ayudarnos a transitar la próxima etapa. Pero no debería hacernos olvidar que América Latina posee los recursos para algo más ambicioso: construir una plataforma energética, industrial y tecnológica propia, capaz de transformar abundancia natural en autonomía, resiliencia y desarrollo.
Esta reflexión nace de lo que he observado durante los últimos meses en distintos espacios de intercambio regional, pero no pretende cerrar el debate. Por el contrario, me interesa conocer cómo se está percibiendo este cambio en otros países, instituciones y sectores.
¿Estamos aprovechando el gas como una herramienta para avanzar hacia una economía energética diferente o estamos comenzando a construir una nueva dependencia?
Las importaciones chinas desde África fueron de US$ 28.720 millones en mayo y junio (+23,5%); y en el primer semestre de 2026 las exportaciones de electromecánicos de China a África sumaron US$ 79.000 millones (+28,8%).
Montevideo | Todo El Campo | Si China juega sus fichas en África, por alguna razón será, no deberíamos perder la oportunidad de analizar qué la lleva a esa jugada para tratar de comprender mejor el mundo que nos rodea.
Con fecha del domingo 6 de setiembre, CGTN (China Global Television Network), el brazo internacional de la televisión estatal china, creado para difundir la perspectiva de Beijing al mundo, publicó un informe sobre cómo el mercado chino impulsa el crecimiento africano.
Productos africanos en supermercados chinos: platas de Kenia, piñas de Benín y mandarinas de Sudáfrica ya son parte habitual de la oferta en China.
Política de arancel cero: desde mayo 2026, China extendió este beneficio a los 53 países africanos con relaciones diplomáticas, abriendo nuevas oportunidades de exportación.
Crecimiento del comercio agrícola: las importaciones chinas desde África alcanzaron US$ 28.720 millones en mayo-junio, un aumento del 23,5% interanual.
Frutas específicas: importaciones de paltas (+130%), manzanas (+89,6%) y naranjas (+27,9%) muestran el dinamismo del sector.
Primer envío bajo arancel cero: en mayo, 24 toneladas de manzanas sudafricanas ingresaron a China, marcando un hito en la nueva política.
Transformación industrial en África: El caso de las paltas en Kenia muestra cómo la demanda china impulsa procesamiento, empaquetado y cadenas de valor más sofisticadas.
Participación de empresas chinas: Inversión y apoyo técnico fortalecen la confianza de agricultores africanos y expanden áreas de cultivo.
Facilitación comercial adicional: China implementó “canales verdes” y autorizaciones regionales para productos como ajíes secos, café, nueces y productos acuáticos.
Impacto en Zimbabue: el primer envío de arándanos en julio abrió un mercado clave y generó mejoras en infraestructura de frío, certificación y empleo.
Dimensión estructural: expertos destacan que el arancel cero no es una medida puntual, sino parte de una estrategia de cooperación a largo plazo que apoya la industrialización africana y ofrece previsibilidad para inversores.
El informe de CGTN subraya que el mercado chino funciona como motor de modernización agrícola e industrial en África, con beneficios concretos en exportaciones, empleo y cadenas de valor.
CÓMO EL MERCADO GIGANTE DE CHINA IMPULSA EL CRECIMIENTO AFRICANO.
Si entra hoy en un supermercado en China y puede que encuentres más que productos nacionales familiares. Paltas de Kenia, piñas de Benín y mandarinas ácidas de Sudáfrica están cada vez más ocupando las estanterías de los supermercados en todo el país.
Estos productos agrícolas africanos frescos y de alta calidad están evolucionando de importaciones de nicho a favoritos del consumidor generalista, sirviendo como ejemplos vívidos del auge del comercio China-África y de la cooperación inclusiva en la que todos ganan.
Respaldado por las políticas preferenciales de cero aranceles de China, su acceso sin precedentes al mercado y una apertura de alto estándar, el mercado chino supergrande está liberando dividendos tangibles en el desarrollo, potenciando la mejora agrícola africana y trayendo oportunidades sólidas y a largo plazo para los países del sur global.
Desde mayo de este año, China ha ampliado su tratamiento de aranceles cero para cubrir los 53 países africanos con los que mantiene relaciones diplomáticas, creando nuevas oportunidades para que África impulse las exportaciones y la industrialización en medio de los vientos globales en contra del proteccionismo.
Los datos oficiales muestran un crecimiento explosivo en el comercio agrícola bilateral. Según la Administración General de Aduanas de China, las importaciones chinas desde África alcanzaron los 193.800 millones de yuanes (unos 28.720 millones de dólares) en mayo y junio, un aumento del 23,5% interanual. Las importaciones de paltas, manzanas y naranjas se dispararon un 130%, 89,6% y 27,9%, respectivamente.
MERCADO EN EXPANSIÓN.
A la medianoche del 1° de mayo, 24 toneladas de manzanas sudafricanas frescas pasaron por aduanas en el puerto de Shenzhen Bay, en China, convirtiéndose en el primer envío en beneficiarse del tratamiento de aranceles cero de China para 53 países africanos.
Desde entonces, las paltas kenianos, el vino sudafricano, los arándanos zimbabuenses y otras especialidades africanas de calidad han llegado a las estanterías de los supermercados de toda China, acercando los beneficios del tratamiento a la vida diaria de los consumidores.
En los últimos años, a medida que la cooperación agrícola China-África sigue profundizándose -especialmente tras la implementación de medidas arancelarias cero por parte de China para los países africanos-, la cadena industrial de la palta en Kenia ha acelerado su transición hacia el procesamiento profundo.
Abarcando el cultivo, adquisición, procesamiento y exportación de fruta fresca, una industria emergente basada en la palta está tomando forma en las tierras altas de África Oriental. La participación de las empresas chinas se ha convertido en un motor clave detrás de la transformación y mejora de las industrias agrícolas locales.
A medida que las empresas chinas intensifican sus líneas de producción, un número creciente de agricultores locales ganan confianza en el cultivo de palta y están dispuestos a ampliar sus áreas de cultivo. Las medidas de arancel cero han reducido significativamente los costos arancelarios para las empresas que exportan al mercado chino, permitiéndoles destinar más fondos a la formación y el apoyo técnico a los agricultores locales.
Más allá de las reducciones arancelarias, China ha ampliado el acceso al mercado para las exportaciones africanas en los últimos años mediante “canales verdes” y otros instrumentos de facilitación del comercio. Desde finales de abril, China ha implementado una autorización regional unificada de cuarentena para ajíes secos africanos, granos de café, anacardos y productos acuáticos silvestres, eliminando la necesidad de negociaciones bilaterales fragmentadas para cada producto.
Impulsado por el trato arancelario preferencial, Zimbabue envió su primer lote de arándanos a China en julio. El envío supone un logro histórico para el sector hortícola de Zimbabue, abriendo la puerta a uno de los mayores mercados de consumo del mundo.
El tratamiento de cero aranceles es una de las oportunidades comerciales más significativas que se han ofrecido a los exportadores zimbabuenses en los últimos años, escribió Allan Majuru, director ejecutivo del organismo nacional de promoción comercial ZimTrade, en una columna periodística en junio.
“El acceso a China abre espacio para un aumento de la producción, una infraestructura de cadena de frío más fuerte, un mejor envasado, más capacidad de certificación y un empleo ampliado a lo largo de la cadena de valor”, afirmó Majuru.
BÚSQUEDA DE LA MODERNIZACIÓN.
Los datos oficiales mostraron que las exportaciones de productos electromecánicos de China a África alcanzaron los 534.110 millones de yuanes (unos 79.000 millones de dólares) en la primera mitad de 2026, un aumento del 28,8% interanual. Alrededor del 75% de las exportaciones chinas a África son bienes de capital e intermedios, principalmente insumos productivos que apoyan la industrialización y la modernización agrícola de África.
Yu Jia, investigador en el Instituto de Nueva Economía Estructural de la Universidad de Pekín en China, afirmó que el tratamiento de aranceles cero no es una concesión arancelaria puntual y a corto plazo, sino que marca una nueva etapa en la cooperación económica y comercial entre China y África, impulsada por la apertura institucional.
“Para las empresas africanas y los inversores multinacionales por igual, la previsibilidad en sí misma es un recurso valioso para el desarrollo”, afirmó Yu.
“Lo que ofrece China es mucho más que ayuda. Ofrece oportunidades vitales para que África logre su propia transformación mediante la producción, el comercio y el avance industrial”, comentó Charles Onunaiju, director del Centro de Estudios sobre China en Nigeria.
África cuenta con un perfil demográfico joven y abundantes recursos laborales, lo que le otorga un sólido potencial para lograr la industrialización, añadió Onunaiju.
CGTN con adaptaciones para Todo El Campo. Foto de portada: académicos africanos conocen productos frutales especiales procesados expuestos en un parque industrial de ciencia y tecnología agrícola en Zhangzhou, provincia de Fujian, sureste de China, el 23 de mayo de 2026 | VCG.
China cubrió cientos de kilómetros de desierto con paneles solares para producir electricidad. Una década después, debajo creció tanta vegetación que necesita 20.000 ovejas para controlar las pasturas y mantener la limpieza del predio.
Montevideo | Todo El Campo | En China, el gigantesco parque fotovoltaico de Talatan, en Qinghai, nació para aprovechar uno de los lugares más soleados y áridos de China. Más de diez años después los paneles, además de producir energía, han cambiado el microclima del suelo: frenan el viento, reducen la evaporación y han favorecido el regreso de la vegetación.
El gigantesco complejo solar situado en el condado de Gonghe, en la provincia de Qinghai, se extiende sobre unos 609 kilómetros cuadrados. Allí, en 2012, China comenzó a desarrollar una gran base fotovoltaica que continúa ampliando con cada vez más recursos y esperan superar los siete millones de paneles, capaces de producir electricidad suficiente para unos cinco millones de hogares.
Lo curioso es que al instalar los paneles, debajo o detrás de ellos comenzaron a crecer pastos en lo que ha sido un desierto árido por muchos años. Ese crecimiento de pasturas llevó a que se necesitaran miles de ovejas para mantener la limpieza del predio.
El proyecto solar Talatan se encuentra a casi 3.000 metros de altitud y presenta condiciones especialmente duras, que incluyen precipitaciones escasas, elevada radiación solar y una evaporación anual que multiplica varias veces la cantidad de lluvia. Un estudio de Scientific Reportssitúa la precipitación media anual de la zona en unos 246 milímetros frente a una evaporación de más de 1.700 milímetros.
A finales del siglo XX, la tasa de desertificación de la zona alcanzaba el 98,5%. Los fuertes vientos levantaban arena que, además de dificultar el crecimiento vegetal, se temía pudieran dañar las instalaciones solares. Para combatir el problema, los responsables del parque comenzaron a sembrar hierba y otras especies capaces de estabilizar el suelo.
Sin que los ingenieros que trabajaron en el tema se lo esperaran, los paneles se convirtieron en aliados claves de la desertización de la zona al actuar como cortavientos y proyectar sombra sobre el suelo, reduciendo la radiación directa y la pérdida de agua.
Según datos de teledetección de un equipo formado por State Power Investment Corporation y la Universidad Tecnológica de Xi’an, citados por Xinhua, la velocidad del viento cayó un 50%, la evaporación de humedad del suelo se redujo un 30% y la cobertura vegetal llegó al 80% en las zonas estudiadas del parque.
Además, el agua empleada periódicamente para limpiar los equipos termina humedeciendo el suelo, lo que es de gran utilidad a la vegetación, con efectos positivos sobre la humedad, las propiedades físicas y químicas del suelo y las comunidades vegetales y microbianas
Los investigadores de la zona han descubierto que generan mejores condiciones ambientales dentro del parque, con efectos sobre la humedad, las propiedades físicas y químicas del suelo y las comunidades vegetales y microbianas. En conjunto, el desarrollo fotovoltaico ha tenido un gran impacto positivo sobre las condiciones ecológicas locales.
Un estudio de Scientific Reports sobre sistemas agrovoltaicos en el desierto de Hobq descubrió que había mayor humedad, materia orgánica, nitrógeno y actividad microbiana en los terrenos donde los paneles se combinaban con vegetación.
Por otro lado, contra todo plan o pronóstico, la vegetación comenzó a crecer demasiado, haciéndose necesario trasladar ovejas para mantener el lugar limpio, además de proporcionar alimento a las majadas. El círculo virtuoso es claro: los animales comen la vegetación entre las estructuras sin necesidad de herbicidas ni maquinaria, mientras sus excrementos aportan materia orgánica al terreno.
Es importante tener en cuenta no solo la parte económica, sino la parte humana, cuidando a su gente; la parte de sustentabilidad, cuidando todo el desarrollo del sistema.
Paysandú | Todo El Campo | El viernes 4 se llevó la jornada de campo de Conaprole en el departamento de Paysandú, en el establecimiento Ñutuya SRL, ubicado en Cangüe. Juan Javier Parra, director de Conaprole, comentó el evento y destacó el lado humano, social y sobre todo la presencia de la familia con muchos jóvenes que son los que aseguran el recambio generacional.
La jornada semestral de Conaprole no solo es el aporte técnico que es muy importante, sino la posibilidad de visitar un predio con características muy particulares como es tener tres socios que arrancan de cero y lo que significa la parte social de Conaprole, reflexionó Parra.
Esa actividad social se vio reflejada en la concurrencia de “mucha familia, más de 350 personas”, productores, sus señoras, sus hijos y “mucha gente joven” que “nos regocija particularmente” considerando que “la lechería es familiar en Uruguay y en Conaprole; el 70% de nuestros productores sigue siendo familiar”.
Sobre el establecimiento, Parra dijo que “son tres productores que se juntan y forman una sociedad para producir sin más propósito que la producción en sí misma y el crecimiento”.
El comienzo fue la agricultura y en una cooperativa de ese momento, Calpa. Ese fue el inicio desde el cual “crecieron y se diversificaron, al siguiente año tenían ganadería, y a los 10 años desarrollaron la lechería” generando “estabilidad a todo un sistema”.
En la lechería, ese sistema es “simple, cuidadoso con el ambiente, cuidadoso con la gente, con el personal, y cuidadoso con el ecosistema y los animales. Acá hay mucho aprendizaje y hay mucho para llevarnos y poder traducir en cada uno de los establecimientos”, reflexionó Parra que valoró especialmente “el trabajo en sociedad, con visión, con un objetivo claro y de futuro”.
A su vez, insistió en la trascendencia de tener “en cuenta no solo la parte económica, sino la parte humana, cuidando a su gente; la parte de sustentabilidad, cuidando todo el desarrollo del sistema” que en casos como el analizado “la lechería, la agricultura y la ganadería se cuidan una a la otra”. Así se explica el “crecimiento de una empresa que hoy llega a las 5.000 hectáreas”.
RECAMBIO GENERACIONAL.
Consultado específicamente sobre el recambio generacional en un año difícil para el sector, Parra reflexionó: “La calidad de vida y la calidad del trabajo son fundamentales en cualquier rubro. En la lechería en particular. Yo llegué a ordeñar a mano, sé lo que es el esfuerzo, el sacrificio y la responsabilidad de cumplir, porque hay que cumplir con la familia, pero hay que cumplir con los animales también”.
Son cosas que “tenemos que buscar: la simplicidad, la armonía en el trabajo y simplificarlo cada vez más. Hoy se mostró una muy buena forma de hacerlo, hay otras. Claramente la tecnología y la tecnificación han llegado desde hace muchos años y cada vez avanzan a pasos más rápidos, y eso va a llevar a que nos dé herramientas para acercar a los jóvenes. De alguna forma tenemos que seducirlos, atraerlos, para que sigan con esta tan noble producción”.
“Hoy vimos un establecimiento de unas características muy particulares que logra atraer (a los jóvenes), porque la gente que trabaja en el establecimiento es joven; si bien hay gente mayor, había muchachos de 20 o 22 años, y no es fácil que vayan a trabajar a un tambo. Bueno, en esta jornada eso se vio”.
En el final de la entrevista, Parra subrayó el papel de la familia, que “sigue siendo la célula fundamental de la sociedad y la célula fundamental de la lechería”.
Juan Parra es ingeniero agrónomo, productor lechero de San Ramón y director de Conaprole.