El director de Ceres dijo que “son 120 millones que no amerita porque el funcionamiento del INC no tiene razón de ser”.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La Rendición de Cuentas quitará al Instituto Nacional de Colonización US$ 10 millones, lo que fue valorado como una medida positiva pero insuficiente por el director del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ec. Ignacio Munyo.
Entrevistado en Aire Rico de FM Del Sol, expresó que la reducción del presupuesto de Colonización es “una medida totalmente adecuada”, sin embargo consideró que se pudo “ser más agresivos” en la disminución de gastos.
“Agreguemos que para este período de gobierno el problema no es María Dolores y los US$ 32 millones”, sino que “hay US$ 120 millones de compras previstas de campos para el INC. Eso habría que cortarlo a cero”.
“Son 120 millones que no amerita porque el funcionamiento del INC no tiene razón de ser”, opinó.
Argumentó que el Instituto “no funciona bien, los beneficiarios no reciben un beneficio, el ingreso promedio de los colonos no alcanza para una canasta de bienes y servicio de subsistencia, son niveles muy bajos de ingresos”.
Por tanto “se podría estructurar mucho mejor esos recursos cambiando el modelo, vendiendo parte de la tierra que hoy están y que son muchas, son 400.000 hectáreas, US$ 2.000 millones de recursos públicos subutilizados en asignaciones a colonos que podrían estar mucho mejor estructurando el sistema de otra forma y ahorrando muchísimos recursos para el Estado”.
Pasaje de la entrevista en que el Ec. Munyo se refiere a Colonización | Aire Rico, FM Del Sol.
HENRY: EL RECORTE NO COMPROMETE A COLONIZACIÓN.
Alejandro Henry, presidente de Colonización, dijo que si la Rendición de Cuentas se aprueba sin modificar, el organismo no realizará nuevas compras de tierras en lo que resta del año. Sin embargo, subrayó que el recorte no comprometerá el funcionamiento del Instituto, dado que es “autosustentable”.
En declaraciones a La Diaria agregó: Colonización contaba con unos US$ 30 millones anuales para la adquisición de tierras, por lo que la reducción representaría aproximadamente un tercio de los recursos disponibles.
Aun así, aseguró a citado diario capitalino, la meta fijada para el quinquenio -incorporar 25.000 hectáreas- no se verá alterada, aunque el proceso de compras se “ralentizará”. El jerarca recordó que en 2025 se adquirió más del doble de lo previsto, con unas 11.000 hectáreas incorporadas en el primer año de gestión. En lo que va de 2026, añadió, el INC ya sumó 900 hectáreas adicionales.
Entrevista completa al Ec. Munyo en Aire Rico, FM Del Sol. Programa conducido por Diego Zas, Nico Batalla y Jorge Balmelli.
El número de vacas de cría se mantendría en unos 4,4 millones.
Montevideo | Todo El Campo | En su columna de los martes en el programa Diario Rural (CX4 Radio Rural), el Ing. Agr. Esteban Montes aportó números de cara a la próxima declaración jurada que se realizará a partir del 1° de julio.
De su análisis se desprende la importante presencia de animales jóvenes y las vacas de cría.
La faena en ejercicio va a ser de 2,2 millones de cabezas, expresó Montes. En el ejercicio 2022-2023 los niveles fueron un poco inferiores, de 2.150.000; con la particularidad que en 2022 el inicio fue a un ritmo que el marcado no sostuvo cayendo el nivel de faena en el segundo semestre y el primero de 2023.
En los ejercicios 2014-2015 y 2015-2016 también se dieron faenas del entorno de 2.150.000 animales, apuntó.
La exportación en pie, en 370.000 cabezas. Partiendo de ese dato y de lo difundido en el Taller de Gestación recientemente realizado, y haciendo una diferencia de 12% de esos datos con los terneros declarados, el número de terneros sería de 3 millones, aproximadamente, lo que llevaría el stock a 11.800.000.
El número de vacas de cría se mantendría en unos 4,4 millones.
En novillos habría una recuperación. Al 30 de junio de 2025 había 1,8 millones y hoy estaríamos en los 2 millones de novillos de todas las categorías.
Los novillos de más de 3 años, estarán en niveles históricamente bajos, menos de 300.000 cabezas; los de 2 a 3, también registrarían un total históricamente bajo, menos de 500.000 reses, cuando hasta 2019 estuvieron en el entorno de las 600.000 y antes en 800.000. Y los novillos de 1 a 2 años tocarían niveles récord superiores, lo cual se corresponde con el ingreso de terneros del año pasado que fue histórico, y por eso estaríamos en el orden de 1.270.000 millones de cabezas, contra 900.000 del año pasado.
En vaquillonas pasa lo mismo: las de más de 2 años registrarán una cifra históricamente baja de 340.000 cuando lo habitual eran 400.000 o 5.000, e incluso por arriba de las 500.000. Las de 1 a 2 años serán 1,4 millones, cifra históricamente alta, lo que se explica por la misma razón que los novillos.
En conclusión, 2026 va a mostrar las consecuencias del ingreso histórico de terneros el año pasado, con récord en categorías de 1 a 2 años. Se mantiene el stock de vacas de cría y es de esperar que este año se tenga la tercera parición consecutiva cercana a los 3 millones de terneros de acuerdo al último dato del Taller de Gestación.
Durante junio, la Dirección General de Servicios Ganaderos desplegó una intensa agenda de actividades dirigida a productores, encargados de establecimientos y profesionales de la salud animal.
Montevideo | Todo El Campo | Mientras productores intercambiaban experiencias sobre el uso responsable de garrapaticidas en distintos puntos del país, técnicos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) recorrieron establecimientos, compartieron herramientas para prevenir residuos en carne y capacitaban a veterinarios en la elaboración de planes de saneamiento.
Las actividades se desarrollaron en departamentos y contextos diferentes, pero que responden a una misma estrategia: fortalecer el Plan Nacional de lucha contra la Garrapata a través de la capacitación y el trabajo en los lugares.
Durante junio, la Dirección General de Servicios Ganaderos (DGSG) desplegó una intensa agenda de actividades dirigida a productores, encargados de establecimientos y profesionales de la salud animal. El objetivo fue fortalecer las capacidades para el control sostenible de la garrapata, promover el uso responsable de los productos veterinarios y reducir el riesgo de residuos en carne, uno de los pilares para preservar la confianza de los mercados y la sanidad de la producción nacional.
Una de las principales líneas de trabajo estuvo dirigida a los productores. En ese marco, técnicos de la DGSG participaron en las reuniones anuales de pastoreadores organizadas por UPM, realizadas en Guichón, Quebracho, Soriano, Río Negro, Sarandí del Yí y Santa Clara de Olimar.
En esos encuentros se abordaron aspectos vinculados a las buenas prácticas en el uso de garrapaticidas, los tiempos de espera, la prevención de residuos y la importancia de mantener actualizada la Planilla de Control Sanitario.
La recorrida continuó con nuevas jornadas de capacitación en Salto, Tomás Gomensoro y Artigas, donde se profundizaron los mismos contenidos, promoviendo la incorporación de herramientas prácticas para el manejo sanitario de los establecimientos y reforzando la importancia de la prevención como estrategia para enfrentar la garrapata.
El trabajo de extensión también incluyó una jornada técnica realizada el 16 de junio en el Parque Campanero de Lavalleja bajo el lema “Controlar la garrapata evitando residuos en carne: un compromiso compartido”. Organizada junto al Centro Médico Veterinario de Lavalleja y con la participación de diversas instituciones del sector, la actividad reunió a productores, veterinarios y técnicos para analizar buenas prácticas en la administración de garrapaticidas, los mecanismos de prevención de residuos, el marco legal vigente y las responsabilidades compartidas en la cadena productiva. La propuesta combinó exposiciones técnicas, trabajo en grupos y un conversatorio interinstitucional.
La agenda de junio también contempló la formación de los profesionales que acompañan los procesos sanitarios en los establecimientos. Los días 23 y 24 de junio, la sede de INIA Tacuarembó fue escenario del Curso de Acreditación en Planes de Saneamiento–Garrapata, organizado conjuntamente por la Dirección General de Servicios Ganaderos, la Plataforma de Investigación en Salud Animal de INIA y la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República.
Durante dos jornadas, veterinarios y técnicos profundizaron en temas como la biología y epidemiología de la garrapata, el control integrado de parásitos, la resistencia a los garrapaticidas, los hemoparásitos, el uso de la hemovacuna y la elaboración de planes de saneamiento. La capacitación culminó con una instancia práctica en el establecimiento La Sebiana, donde los participantes trabajaron sobre la correcta aplicación de acaricidas, el manejo de animales centinela y el análisis de casos reales para diseñar estrategias de control adaptadas a las distintas realidades productivas.
Más allá de cada actividad, la agenda de junio reflejó una forma de trabajo. El Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata apuesta a que el conocimiento circule, se adapte a las realidades de cada establecimiento y se transforme en decisiones concretas dentro del predio. La articulación entre productores, veterinarios, instituciones académicas y organismos públicos busca construir una estrategia sanitaria sostenida en el tiempo, capaz de enfrentar la resistencia a los garrapaticidas, reducir el riesgo de residuos en carne y fortalecer uno de los principales activos de la ganadería uruguaya: la confianza en su condición sanitaria.
La sanidad apícola aparece como un elemento central, no solo para la supervivencia de las colonias, sino también para sostener la productividad y la calidad de los sistemas agroalimentarios.
Montevideo | Todo El Campo | Una revisión científica liderada por la investigadora de Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), PhD. Belén Branchiccela, pone sobre la mesa un tema estratégico para la producción agropecuaria, la seguridad alimentaria y la biodiversidad: la salud de las abejas. El trabajo, recientemente aceptado para su publicación en la revista científica Apidologie*, analiza la situación sanitaria de las abejas melíferas en América Latina y los retos pendientes para fortalecer la sostenibilidad de la apicultura regional.
La publicación, titulada “Plagas y patógenos de las abejas melíferas en América Latina: breve revisión histórica, situación actual y retos pendientes”, fue desarrollada en el marco de la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas y reúne información sobre las principales enfermedades, plagas y amenazas que afectan a las colonias en la región.
América Latina alberga cerca de ocho millones de colonias de abejas melíferas y produce cerca de 70.000 toneladas de miel por año. Sin embargo, el estudio advierte que las pérdidas anuales de colonias oscilan entre el 20% y el 50% según el país, siendo las infecciones causadas por plagas y patógenos una de las principales razones detrás de esta problemática.
La relevancia de las abejas, sin embargo, trasciende ampliamente a la producción de miel. “Tres cuartas partes de la alimentación mundial depende de la polinización animal”, explicó Branchiccela. El estudio destaca que la polinización realizada por insectos tiene un valor económico estimado de US$ 22.900 millones en América Latina, siendo las abejas el principal grupo polinizador. En este contexto, la sanidad apícola aparece como un elemento central, no solo para la supervivencia de las colonias, sino también para sostener la productividad y la calidad de los sistemas agroalimentarios.
En ese sentido, la investigadora señala que hay sectores productivos, como la fruticultura, que tienen mayor conciencia sobre los beneficios de la polinización. Sin embargo, en otros sistemas más agrícolas aún faltan datos y herramientas que permitan valorar adecuadamente el aporte de la polinización. “Probablemente, muchas de las brechas productivas que existen actualmente en ciertos sistemas agrícolas estén asociadas, en parte, a la falta de polinizadores”, afirmó Branchiccela.
Para abordar este último punto, desde INIA se plantearon líneas de trabajo específicas en su Plan Estratégico. El objetivo es generar información que permita poner estos datos sobre la mesa y avanzar hacia manejos más ajustados y compatibles con sistemas productivos, que contribuyan tanto a la sostenibilidad de los polinizadores, como a mejorar la productividad y la sustentabilidad de los sistemas agrícolas.
Por otra parte, la publicación ubica a Uruguay entre los países con mayor disponibilidad de información científica vinculada a la sanidad apícola en la región, junto a Argentina, Brasil, Chile y México. Según explica, estos países combinan una fuerte relevancia económica de la apicultura, perfil exportador y mayores niveles de inversión en ciencia y tecnología. Sin embargo, la información disponible sigue siendo parcial, heterogénea y limitada para la toma de decisiones.
En particular para Uruguay, aún quedan desafíos por abordar. Las pérdidas de colonias a nivel nacional se estiman entre un 20% y un 30% anuales. Los problemas sanitarios son uno de los factores asociados. “La infestación con el ácaro Varroa destructor es sin dudas la principal amenaza sanitaria y la mayoría de los productores deben aplicar acaricidas para evitar las pérdidas coloniales y mitigar las mermas en la producción”, explicó Branchiccela.
Frente a este escenario, INIA está desarrollando desde hace años líneas de investigación orientadas al control sanitario de las colmenas, incluyendo estudios sobre eficacia de tratamientos, residuos en mieles, momentos óptimos de aplicación y estrategias complementarias para reducir el crecimiento poblacional del ácaro.
Además, la revisión plantea la necesidad de fortalecer los programas nacionales de monitoreo sanitario y epidemiológico, asegurar continuidad en la inversión en ciencia y tecnología, mejorar la transferencia de conocimiento hacia los apicultores y avanzar en estrategias coordinadas entre investigación, sector productivo y organismos públicos.
“En mercados internacionales cada vez más exigentes, la competitividad no depende únicamente del volumen exportado, sino también de la capacidad de demostrar trazabilidad, inocuidad, sostenibilidad y respaldo científico en los sistemas de producción”, apuntó Branchiccela, quien destacó además que la sanidad de las colmenas “es un factor clave para sostener la competitividad y la reputación de la miel uruguaya”. Explicó que el uso predominante de acaricidas orgánicos y el bajo uso de antibióticos a nivel local representan fortalezas sanitarias y diferenciales comerciales.
Finalmente, la investigadora llamó a generar mayor conciencia sobre el valor de la polinización y su impacto en la producción de alimentos. “La salud de las abejas debería importarnos a todos, porque cumplen un rol fundamental mucho más allá de la producción de miel. Son esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas y para la producción de muchos alimentos que consumimos a diario”, concluyó.
Hasta hace poco, Australia permaneció libre del subtipo que ahora se identificó, a pesar de las generalizadas incursiones internacionales.
Montevideo | Todo El Campo | El 20 de junio, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) fue notificada de la primera detección de la gripe aviar de alta patogenicidad (HPAI) H5N1 en Australia en un ave marina salvaje, un skua pardo migratorio (Stercorarius antarcticus). Técnicamente, el virus está relacionado con los H5N1 HPAI del clado 2.3.4.4b, que es el mismo subtipo que circula predominantemente en aves de corral, aves salvajes y mamíferos a nivel mundial. Las autoridades de salud animal están llevando a cabo una vigilancia general y dirigida reforzada para determinar la extensión de la infección. Se ha iniciado una investigación epidemiológica.
HPAI H5N1 ha provocado un panzoótico global desde 2021, afectando a aves silvestres, aves de corral y múltiples especies de mamíferos. Hasta hace poco, Australia permaneció libre de este subtipo en particular a pesar de las generalizadas incursiones internacionales.
Desde su aparición, este subtipo H5N1 ha cruzado continentes, llegando a América del Norte y del Sur en 2022 y extendiéndose a las islas antárticas en 2023. Desde entonces se ha detectado en nuevas especies hospedantes como el ganado vacuno y los mamíferos marinos, ha causado infecciones humanas esporádicas, ha provocado una actividad excepcionalmente alta en aves silvestres en 2025 y ahora se está reportando en Australia por primera vez.
OMSA reconoce la notificación inmediata de Australia y la felicita por su compromiso de larga data con la transparencia y la protección de la salud animal global.
La constatación de la enfermedad confirma la incursión de esta línea viral de circulación global en la fauna de una subregión que había permanecido libre de este subtipo a pesar de su extensa propagación internacional en otras regiones y subregiones. El riesgo para la avifauna australiana, especialmente para las especies endémicas, es significativo.
Esta detección subraya consideraciones críticas:
La detección precoz sigue siendo nuestra línea de prevención más fuerte. La detección temprana y la notificación oportuna, vinculada a medidas de respuesta temprana, son esenciales para limitar la propagación de la HPAI y reducir su impacto en la avicultura, la ganadería, la fauna, los medios de vida y la salud humana. Este evento demuestra el valor de los sistemas de vigilancia sostenidos, la capacidad de laboratorio y la conciencia de campo para identificar amenazas emergentes.
La transparencia y la solidaridad fortalecen la preparación global. Informes oportunos a través de WAHIS Permite a los países acceder a información oficial, evaluar riesgos y coordinar respuestas basándose en evidencia científica fiable.
La preparación requiere una inversión sostenida. La preparación se construye mejor antes de una emergencia. Acontecimientos recientes demuestran el coste de esperar. Según el informe Estado de la Salud Animal Mundial 2026 de la WOAH, se notificaron más de 2.000 brotes de HPAI en 64 países y territorios entre 2025 y 2026, lo que resultó en la pérdida o sacrificio de más de 140 millones de aves de corral. Al mismo tiempo, la salud animal sigue recibiendo solo una pequeña fracción —0,6%— de la inversión global en salud. Servicios veterinarios sólidos, laboratorios bien equipados, colaboración con los Laboratorios de Referencia de WOAH, sistemas de vigilancia efectivos, personal formado, colaboración con One Health, redes internacionales de experiencia como OFFLU y planes de preparación ante emergencias no surgen durante una crisis: se construyen mediante inversiones sostenidas a lo largo del tiempo. La inversión nacional e internacional continua siendo esencial para reducir el impacto de la HPAI y otras amenazas emergentes para la salud animal.
Colaboración multisectorial. Este evento también pone de relieve la importancia de mantener redes sólidas de colaboración científica y de implicar a los actores antes de que surjan emergencias. Gobiernos, Servicios Veterinarios, laboratorios, investigadores, autoridades de vida silvestre, autoridades de salud pública, la industria y las organizaciones internacionales desempeñan roles complementarios en el fortalecimiento de la preparación y la respuesta.
LLAMAMIENTO DE LA OMSA.
El llamamiento de la OMSA pasa por:
Mantener una vigilancia reforzada de la gripe aviar en aves domésticas y salvajes y considerar HPAI en el diagnóstico diferencial para otras especies animales silvestres o domésticas susceptibles.
Reportar casos de HPAI en todas las especies animales, incluidos mamíferos domésticos y salvajes, a OMSA a través de su Sistema Mundial de Información sobre Salud Animal (WAHIS). Las secuencias genéticas de los virus de la gripe aviar deberían compartirse en bases de datos públicas.
Colaborar con las autoridades de salud pública, las autoridades de vida silvestre y otros socios relevantes mediante un enfoque One Health para fortalecer la vigilancia, la evaluación de riesgos, la preparación y la respuesta.
Considera la vacunación avícola como posible medida complementaria de control de la gripe aviar; prevenir la introducción y propagación de la enfermedad implementando estrictas medidas de bioseguridad en las explotaciones avícolas y empleando bien las prácticas de producción e higiene al manipular productos de origen animal. Las medidas relevantes incluyen especialmente mantener a las aves alejadas del contacto con aves silvestres, garantizar una buena higiene en los alojamientos y equipos avícolas, e informar a los servicios veterinarios sobre enfermedades y muertes de aves.
Proteger a los humanos y otros mamíferos potencialmente susceptibles (tanto salvajes como domésticos). Las personas en contacto cercano o expuestos a la fauna siempre deberían tomar medidas de precaución para evitar contagiarse y minimizar el riesgo de transportar el virus de forma mecánica.
Evitar implementar restricciones comerciales injustificadas. Las medidas de gestión del riesgo de importación deben estar justificadas científicamente y estar en línea con las normas internacionales de la OMSA.