Mar 26, 2025 | Ganadería, Noticias, Vacunos
Si te gusta la cerveza, deberías leer al Dr. Juan Pascual, que explica el vínculo del ganado con la bebida mundialmente popular.
Montevideo | Todo El Campo | ¿Qué tienen que ver las vacas con la cerveza?, se preguntó el Dr. Juan Pascual, veterinario, divulgador sobre temas vinculados a la ganadería y la carne a través de libros, artículos, exposiciones y redes sociales.
Todo tiene que ver, porque “gracias a las vacas podemos producir cerveza sin contaminar, aprovechando recursos y haciendo un planeta más habitable”, escribió en su red social X (J. Pascual, @JuanPascual4).
Para hacer cien litros de cerveza se necesitan unos 20 kilos de cebada; y en el mundo, “aproximadamente el 35% de toda la cebada cosechada se usa para hacer cerveza”.
Para que sea útil para la fabricación de cerveza, “la cebada debe hacerse germinar y tostarse, el tipo de tostado le da el bouquet característico a cada cerveza”.
España, país de donde es el Dr. Pascual, produce por año, 40 millones de hectolitros, lo que equivale a 4.000 millones de litros (1 hectolitro son 100 litros). Ese volumen equivale a 800.000 toneladas métricas cebada ya germinada y tostada que, una vez hecha la cerveza, no sirve para nada, a no ser por las vacas.
Pascual propone poner “en perspectiva de qué volumen estamos hablando”, sin duda una cantidad inmensa. Para comprender el volumen de esas 800.000 toneladas, imaginemos que la colocamos en camiones de 26 toneladas: necesitamos 31.000 de esos vehículos; cada uno de los cuales mide 12 metros de largo, por lo que uno al lado del otro nos da una fila de 370 kilómetros.
Por tanto, es una cantidad muy importante de la que deberíamos deshacernos una vez que la cerveza ya está elaborada. Es aquí donde las vacas -y también las ovejas- cumplen un papel fundamental.
Las opciones son solo dos: tirar ese residuo de cebada a un vertedero o convertirlo en alimento para ganado. Esto último es lo que se hace: “Se utiliza como alimento para vacas y ovejas”.
“El ganado recicla y sin él tendríamos miles de millones de toneladas de todo tipo de restos vegetales que tendríamos que tirar. El ganado nos ayuda a no contaminar y a convertir lo inservible en alimentos de primera calidad”, escribió Pascual.
Agregó que “por cada kilo de vegetales que nos comemos se producen 4 que no podemos comer: los granos del trigo pesan un 10% del total de la planta, lo mismo pasa con el maíz”, y “hay mil ejemplos más”, todo lo que “el ganado recicla”.
OBJECIONES: COMPOSTAJE Y EXCREMENTOS.
En los comentarios sobre el razonamiento del Dr. Pascual, alguien sugirió -a manera de crítica- que estaba obviando el uso de la cebada tostada en compostajes: “La palabra compostar no está en su diccionario”, presentando el compostaje como solución para las 800.000 toneladas de residuo vegetal, solo en España, a lo que el profesional contestó que su explicación obedece “a lo que hace el mercado”, pero si el objetor cree que allí hay un buen negocio, debería aplicarlo en su beneficio. Pero parece obvio que si fura un negocio viable, ya habría quienes se ocuparían de él.
Otra objeción es que “las vacas también producen desechos más difíciles de eliminar”, en referencia a los excrementos.
La respuesta de Pascual fue que “los excrementos del ganado son clave para fertilizar campos y praderas en las que pastan. Según la FAO, el 50% de los fertilizantes del planeta son a base de estiércol. Sin animales deberíamos aumentar en un cien por ciento la síntesis química de nitrógeno, y eso sí sería contaminante”.
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El residuo de la cerveza se denomina bagazo, subproducto resultante del procesado de esta bebida, rico en proteínas y fibra alimentaria.
Foto de bagazo de cerveza, de Universidad Politécnica de Valencia.
May 25, 2024 | Opinión
Si los criadores continúan con esta tendencia de aumentar el tamaño de la hacienda, sus costos productivos se continuarán incrementando y sus márgenes económicos reduciendo. Estarán, en la práctica, subsidiando a los corrales y a las plantas frigoríficas a costo de su propio resultado económico.
Dr. Guillermo de Nava | Montevideo | Todo El Campo | Días pasados salió un titular de prensa en que el Dr. Álvaro Ferrés afirma: “Hay que empezar a producir carcasas más pesadas”. Para ser precisos, lo que afirma el Dr. Ferrés es que hay que acentuar una tendencia y aumentar aún más esos pesos de las carcasas, desde que los datos oficiales indican que los pesos de faena en Uruguay ya se vienen incrementando sostenidamente desde hace, al menos, 25 años.
No sorprende que el colega, en su calidad de directivo de una asociación nacional que nuclea a los encierros de engorde en Uruguay, haga esta afirmación. Álvaro, -un profesional respetado y talentoso al que le tengo, por cierto, simpatía-, solo está defendiendo los intereses de la asociación que representa. Lo que en realidad llama sí mucho la atención es la total ausencia de actores principales en nuestro país que hagan lo que hace el Dr. Ferrés para los encierros y defiendan lo que verdaderamente les sirve a los criadores; me refiero a voceros que expliquen el biotipo animal que habría que buscar en los sistemas criadores uruguayos para mejorar sus indicadores productivos y económicos. Casi un 80% de todas las declaraciones juradas de Dicose tienen vacas de cría que ocupan 11,6 millones de hectáreas, el 82% del área dedicada a la ganadería en nuestro país. Estos datos muestran la relevancia para nuestro país que haya más referentes e instituciones analizando y defendiendo conceptos fundamentales que hacen a la transformación eficiente del pasto natural en terneros.
Como aquellos no aparecen, pido permiso para explicar lo que está pasando cuando las carcasas son cada vez más pesadas.
El peso de las carcasas está altamente correlacionado con el peso adulto de las vacas. Las vacas más pesadas tienen mayores requerimientos nutricionales. Se deben manejar a una menor carga animal en los campos. Mantener las vacas más pesadas es más costoso. Las vacas más pesadas son menos eficientes porque tienen que comer más kilos de pasto para producir un kg de ternero al destete. Para los que están preocupados con los gases de efecto invernadero, se debe apuntar que las emisiones son mayores con una menor proporción de alimento usada para producción en relación al mantenimiento. El impacto ambiental de la cría se reduce cuando mejoran los indicadores reproductivos. Las vacas más grandes suelen tener menores tasas de preñez y tienen menor longevidad y habilidad de permanencia en los rodeos, todo lo cual hace que terminen destetando un menor peso total de terneros en su vida productiva.
Si los criadores continúan con esta tendencia de aumentar el tamaño de la hacienda, sus costos productivos se continuarán incrementando y sus márgenes económicos reduciendo. Estarán, en la práctica, subsidiando a los corrales y a las plantas frigoríficas a costo de su propio resultado económico.
En términos generales, la única forma viable de producir carcasas más pesadas es con apareamientos terminales en donde, tanto los machos como las hembras, se destinan para la invernada. Estos cruzamientos terminales, para ser económicamente sustentables, necesitan madres moderadas de tamaño, muy fértiles, funcionales y adaptadas al sistema criador; vacas que, una vez terminada una larga vida productiva, tendrán que sacrificarse yendo a faena sin que las carcasas registren pesos tan altos.
Así que, con mucho respeto, voy a parafrasear al Dr. Álvaro Ferrés, pero parándome dentro del cerno mismo de un sistema criador, o sea desde los intereses de la mayoría de los establecimientos ganaderos de nuestro país, para afirmar sin ambages “hay que empezar a producir vacas más fértiles, más rústicas, más camperas”.
Foto de Thomas Oldenburger | Unsplash.
Ene 12, 2024 | Ganadería, Hacienda, Mercados
Paraguay/TodoElCampo-La planta Frigomerc, de la firma Minerva Foods, realizó el pasado 3 de enero el primer envío de carne bovina vía aérea desde Paraguay a Estados Unidos, a través del vuelo AV212 de la aerolínea Avianca, tal y como recoge la compañía en su página web.
De momento, y tal y como recogen medios locales, el titular del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), José Carlos Martin, señaló que fueron menos de 100 kilogramos de carne enviados, ya que el envío vía aérea se realiza aún a modo de prueba, en el marco del proceso de exportación.
Frigomerc es una de las nueve plantas habilitadas por EEUU para exportar proteína y también fue la primera en realizar embarques del producto a dicho mercado.
Mientras tanto, el Frigorífico Concepción, que también inició con envíos a EEUU, realizó sus primeras exportaciones vía aérea el domingo 7 de enero, según afirmaron desde el área de prensa de la firma.
Estos envíos llegan tras el anuncio oficial el pasado 9 de noviembre de la habilitación a la carne paraguaya de Estados Unidos, confirmando que cumple con los altos estándares y regulaciones requeridos. Según afirmó el titular del Senacsa, para este primer año se proyecta exportar 10.000 toneladas de proteína local.
Ene 4, 2024 | Economía, Ganadería, Hacienda, Mercados
De acuerdo con un estudio de la Universidad de Kansas
EEUU/TodoElCampo-Desde la Universidad de Kansas se ha realizado recientemente una encuesta a consumidores en la que se les preguntaba por aquello que consideraban como más importante a la hora de tomar decisiones para comprar carne de vacuno en los supermercados y carnicerías.
«Los cuatro factores que los consumidores tienen más en cuenta están relacionados con que la carne se vea fresca, el precio de los cortes, su sabor y la seguridad alimentaria del producto, asegura el economista agrícola de K-State, Ted Schroeder, en un podcast reciente de Cattle Chat . «Los consumidores simplemente esperan que la carne que compran tenga estas cualidades».
«Desde el punto de vista de la producción de carne de vacuno, los consumidores dan mayor importancia al bienestar animal a la hora de tomar decisiones de compra, por encima de las preocupaciones por los gases de efecto invernadero», dijo Schroeder.
Añadió que es importante recordar que no todos los consumidores clasifican sus prioridades de la misma manera.
«Los consumidores son heterogéneos, lo que significa que hay nichos de mercado presentes incluso para atributos de productos de bajo rango», dijo Schroeder.
También dijo que los formuladores de políticas deben ser conscientes de los costos asociados con regulaciones adicionales relacionadas con la producción de ganado vacuno.
“Queremos producir carne de vacuno que sea rentable, respetuosa con el medio ambiente y socialmente aceptable, y todo eso es bueno. Pero tenemos que tener cuidado al imponer regulaciones a la industria para que cumpla con ciertos criterios porque eso agregará costos, y sabemos que el precio es uno de los factores más importantes que impulsa las compras de carne de vacuno por parte de los consumidores”, dijo Schroeder.
Tener una demanda constante de carne vacuna se alinea con el objetivo de sostenibilidad económica de la industria, dijo Phillip Lancaster, nutricionista de ganado vacuno de K-State y experto en sostenibilidad del Beef Cattle Institute de la universidad.
«Desde la perspectiva de la industria de la carne de vacuno, categorizamos la sostenibilidad en tres pilares: económico, social y ambiental», dijo Lancaster.
Definió la sostenibilidad económica como la rentabilidad a nivel del rancho, mientras que la sostenibilidad social se relaciona con la percepción del público sobre cómo los productores de carne cuidan a los animales. La sostenibilidad ambiental abarca la salud del suelo, la calidad del agua y las emisiones de gases de efecto invernadero.
Fuente:Eurocarne
Ene 2, 2024 | Granos, Hacienda, Mercados
Faxcarne/TodoElCampo – Los precios de la hacienda para faena en el Mercosur cierran el año 2023 con tendencia dispares. Mientras se mantienen las subas en Brasil y Uruguay, se dieron correcciones a la baja en Paraguay y, fundamentalmente, Argentina.
El Índice del Novillo Mercosur bajó un centavo de dólar en la semana a US$ 3,27 el kilo carcasa.
En Brasil el mercado sigue firme en reales y la valorización del tipo de cambio potenció la tendencia en dólares. El boi gordo subió 4 centavos de dólar a US$ 3,13 el kilo carcasa, el valor más alto en más de 7 meses, desde mediados de mayo.
En Argentina hubo una leve corrección a la baja del novillo de exportación en pesos argentinos que se sumó a la devaluación de 2,6% del tipo de cambio para los exportadores. El novillo de exportación bajó 22 centavos en la semana a US$ 3,57 el kilo carcasa, incluyendo el impuesto a la exportación que, por el momento, sigue siendo de 9%.
En Uruguay el mercado sigue en alza, con los novillos especiales comercializándose a US$ 3,30 el kilo.
En Paraguay la industria presiona los precios a la baja y reduce la faena; el macho terminado cotiza a US$ 3,30-3,35 el kilo.