Los productores lecheros no reciben buenas señales.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La semana pasada se dieron dos hechos relevantes para la lechería nacional, no productivos, sino políticos, y ambos vinculados al presidente de la República, Yamandú Orsi.
El primero fue el encuentro de las gremiales del sector con el mandatario, hecho ocurrido en la Torre Ejecutiva el jueves 11. También participaron instituciones como el Instituto Nacional de la Leche (Inale) y el Instituto Nacional de Colonización (INC), pero la reunión -pedida por los productores y que Orsi demoró varios meses en responder- fue ante todo la oportunidad que el sector productivo tuvo de plantear sus inquietudes y desafíos.
El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, no estuvo presente, tampoco el subsecretario Matías Carámbula, lo cual es raro si tenemos en cuenta que desde el gobierno se ha subrayado en los discursos la importancia de la lechería nacional.
El segundo fue la reunión del presidente Orsi con la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL), ocurrido en la Torre Ejecutiva el viernes 12 (foto de portada).
“Durante el encuentro, se abordó la situación actual del sector lácteo en Uruguay”, informó la página web de Presidencia en una escueta publicación acompañada de una fotografía.
DIFERENCIAS Y SEÑALES POLÍTICAS RELEVANTES.
Que el mandatario reciba a productores como a trabajadores de la industria láctea, parece justo y por tanto correcto. Sin embargo, es importante marcar algunas diferencias entre una y otra reunión, que pueden pasar desapercibidas, pero son señales políticas relevantes.
La primera es que la reunión con los productores fue el primer encuentro de éstos con Orsi, a pesar de que se había solicitado hace varios meses, mientras que con los trabajadores se trata de la segunda reunión, solicitada y concedida en mucho menor tiempo, lo que deja ver la preferencia hacia uno en perjuicio de otro.
Otra diferencia es que en la reunión de Orsi con los productores no estuvo presente el ministro Fratti, pero en la reunión con los representantes de FTIL sí estuvo el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, además del presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala.
¿No hubiera sido positiva la presencia Fratti pero también del ministro de Trabajo en la reunión con los productores que también son -ante todo- trabajadores?, y por supuesto, generan miles de puestos de trabajo directos e indirectos en todo el país, contribuyen con la alimentación de la población y hacen que al país ingresen millones de dólares en exportaciones.
Por otra parte, desde el punto de vista político, no es inocente que el titular del sindicalismo y del MTSS, ambos del Partido Comunista, compartan una reunión con uno de los sindicatos más radicales e intolerantes que posee el país.
Y una tercera observación que puede parecer sin importancia pero lo es porque indica lo que es relevante para quienes nos gobiernan: hasta el momento de escribir esta columna (domingo 14/12 en horas de la tarde) ni en la página web de Presidencia, ni en sus redes sociales, se informó sobre la reunión de Orsi con los productores, pero sí lo hizo con FTIL.
La información, y cómo se brinda a la población también es una forma de marcar posicionamientos, y quien dirige la comunicación institucional de Presidencia seguro lo sabe, y actúa en consecuencia.
Que un hecho de ese tipo no aparezca en la web de Presidencia ni del MGAP es una forma de transmitir la poca importancia que se le da a la producción. En política, lo que se quiere destacar como positivo se informa, y aquello que no se informa es como si no sucediera.
Se ha dicho que el presidente Orsi no tiene una agenda para la lechería, quizás quienes eso afirman se equivocan y en realidad la agenda es no tenerla.
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Foto de portada: reunión encabezada por el presidente Orsi, el ministro Castillo y el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, con representantes de FTIL.
Decir que el Procría “empezó a caminar” no es una frase vacía. Significa que una parte importante de la ganadería uruguaya comienza a ordenarse, a discutirse, a mirarse con más claridad.
Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro | Minas, Lavalleja | Todo El Campo | El programa Procría ya está en marcha y, más allá de la noticia formal, lo que realmente importa es lo que empieza a pasar en el campo. Porque los programas no cambian la realidad por decreto: cambian cuando el técnico llega al predio, cuando se empieza a mirar el rodeo con otros ojos, cuando los datos dejan de ser promesas y pasan a ser información de verdad. Es ahí donde se enciende algo distinto.
Lo primero que surge es orden. La cría puede ser lenta en resultados, pero es muy rápida en mostrar cuándo se trabaja bien. Cuando los tactos se hacen a tiempo, cuando la entorada se planifica, cuando las vacas se clasifican como corresponde y el campo natural se maneja con criterio, el sistema empieza a respirar. No hay milagros ni secretos, hay proceso. Y cuando el proceso se sostiene, la productividad aparece como una consecuencia natural.
El contexto acompaña. Los precios de la reposición vienen fuertes, la faena tiene estabilidad, y eso le da margen al productor para animarse a ajustar cosas que quizá llevaba tiempo postergando. Pero lo realmente transformador no es el precio, sino el funcionamiento en grupos. Ahí es donde pasa la magia.
En un grupo, los productores comparan estrategias, se muestran datos, comparten decisiones y, casi sin darse cuenta, se empujan unos a otros a trabajar mejor. Lo que antes era una duda se convierte en una convicción porque otro ya lo probó. Las excusas empiezan a desarmarse cuando alguien del grupo demuestra que se puede. El técnico aporta método; el grupo aporta motor. Esa combinación es la que hace que la cría, que siempre fue de tiempos largos, pueda moverse más rápido.
A medida que el programa avance, no se esperan fuegos artificiales, pero sí un cambio sostenido. Rodeos más ordenados, registros más claros, decisiones más oportunas, más terneros logrados por vaca entorada, menos vacas “a ver qué pasa”. El impacto económico llega después, como resultado de un sistema que se vuelve previsible. Y para la ganadería familiar, la previsibilidad es casi tan valiosa como un buen precio.
Lo más profundo, sin embargo, no está en los porcentajes, sino en la cultura de gestión que empieza a instalarse: dejar de trabajar por intuición y empezar a trabajar por indicadores; dejar de reaccionar y empezar a anticipar; dejar de hacerlo solo y empezar a hacerlo acompañado. Ese cambio cultural es la verdadera capacidad instalada que puede quedar en los predios cuando el programa termine.
Por eso, decir que el Procría “empezó a caminar” no es una frase vacía. Significa que una parte importante de la ganadería uruguaya comienza a ordenarse, a discutirse, a mirarse con más claridad. Significa que la cría, ese rubro que sostiene al productor familiar desde siempre, está entrando en un proceso de mejora continua que puede marcar una diferencia real en los próximos años.
La cría no cambia de un día para otro. Cambia cuando se empieza a trabajar distinto. Y hoy, en muchos predios, eso va a empezar a pasar.
El director de Ceres dijo que para el país “el panorama no es especialmente optimista sino de preocupación”.
Montevideo | Todo El Campo | El miércoles 3 de diciembre, con la presencia de 500 empresarios, el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) realizó la jornada denominada “Uruguay en un laberinto complaciente”, cuya presentación estuvo a cargo del Ec. Ignacio Munyo
Munyo, director ejecutivo de Ceres, dijo al programa Diario Rural (CX4 Rural) que una de las cosas planteadas fue la situación de la coyuntura económica y las perspectivas en el marco país y el contexto internacional que afecta mucho al Uruguay, que tiene una “realidad compleja, de estancamiento en lo productivo en general, con la economía sin crecimiento en la segunda mitad del año y con dudosa perspectiva de crecimiento para 2026. Habrá que ver cómo hace Uruguay para acelerar” su crecimiento, agregó, considerando que hay un “estancamiento en reformas estructurales” desde hace muchísimos años.
“El panorama no es especialmente optimista sino de preocupación”, definió.
El estancamiento económico de Uruguay tiene muchos factores: el contexto internacional que puede jugar a favor o en contra, según sople el viento; también hay factores internos y uno muy claro es el encarecimiento relativo del país, porque estamos 18% por debajo del tipo de cambio real de lo que tuvo en promedio de lo que va del siglo (los últimos 25 años). El dólar afecta al sector exportador, agregó Munyo, aunque aclaró que no es el único componente de la competitividad del país, pero es relevante cuando no se hacer reformas que afecten positivamente la competitividad.
Explicó que “en los últimos años Uruguay se ha encarecido significativamente, y las perspectivas planteadas en el presupuesto” a estudio y debate en el Parlamento en estos días, “es que se mantenga exactamente igual, lo cual es preocupante”.
Asimismo, destacó la situación del mes de octubre pasado, al que llamó “octubre negro” debido a los conflictos en el puerto de Montevideo, con 11 días con cortes, de los cuales 8 fueron días de cortes totales y 3 días de cortes parciales, lo que generó que el movimiento de contenedores cayera 40% respecto a octubre de 2024, con incumplimientos internacionales flagrantes y gravísimos, con afectación de la cadena de suministro, pérdida de reputación para las empresas, y todo en un puerto que cuesta los exportadores 4 veces más el puerto de Río Grande en Brasil o San Antonio en Chile.
“Tenemos una situación de competitividad grave que urge desde hace mucho tiempo, que sea compensada con cambios internos”, remarcó, entonces “la agenda más complicada del país es cómo acelerar un crecimiento con un costo que no baja sino que suben y los anuncios del Ministerio de Trabajo van en la línea de subir y no alivianar los costos, y con un dólar que nos deja muy caros”.
Hay “falta de reacción de este gobierno y de los anteriores, que no logran procesar las reformas que el país necesita”, añadió Munyo, que “en gran parte van atadas a la gestión pública”.
Otra realidad es que “el Estado no deja de crecer”, y “el presupuesto de este gobierno presenta un 10% más de aumento del gasto público, que en los últimos 25 años más que se duplica: es dos veces y medio per cápita superior a lo que era hace 25 años”, lo que hace que sea “intolerable para el sector productivo el pago de ese aumento del gasto que además en su mayoría es ineficiente”.
Uruguay tiene un funcionario público cada 12 personas, cuando en países avanzados hay uno por cada 20 personas, y hay casos en que atiende a 32. “El de Uruguay es de los niveles más intensos de funcionarios públicos por persona y eso genera una mochila pesada para el sector productivo, porque hay que pagarlo, y en promedio los salarios públicos son 50% más altos que los del sector privado”.
PROPUESTAS NEGATIVAS.
Consultado sobre el impuesto al 1% más rico que propone el PIT-CNT, la reforma que obligaría a las empresas a avisar antes de cerrar o despedir gente, y la reducción del horario laboral, el Ec. Munyo dijo que “todas son muy mala señal para la inversión” porque “van en la misma línea de hacer más costoso y menos competitivo a Uruguay” ya que “agregamos más costos al sector productivo cuando ya está en la línea de flotación o por debajo”.
Cuando se plantean esas reformas, quien lo hace “está pensando en los trabajadores, en las personas que necesitan apoyo, pero es un camino equivocado, que no funciona ni va a funcionar”, razonó.
“También creo que no hacer nada tampoco sirve, Uruguay está trancado y hay que hacer reformas, que según pensamos deben tomar otro rumbo”, enfatizó.
ENTREVISTA COMPLETA.
Entrevista de Estela Apollonio | Diario Rural (CX4 Rural).
La plaga de las cotorras, los caminos rurales y la tozudez de algunos sindicatos son problemas serios que exigen atención y solución, pero mientras la solución no llega se van agravando y empeorando.
Montevideo | Todo El Campo | En la nota editorial del miércoles 3 de diciembre en el programa Diario Rural (CX4 Rural), el periodista y conductor del mismo, Horacio Jaume, reflexionó sobre algunos de los temas que están en agenda y que son causa de preocupación del sector agropecuario nacional.
Las cotorras como plaga causante de importantes perjuicios; los caminos rurales y los sindicatos, son los temas que abordó y sobre los cuales Todo El Campo les presenta a sus lectores el audio original y el texto que recoge los conceptos vertidos.
UNA PLAGA DE DIFÍCIL COMBATE.
Uno de esos temas pasa por el daño que causan las cotorras, una plaga difícil de combatir y que causa serias pérdidas. Los esfuerzos hechos para su combate no han logrado los resultados esperados.
Hemos averiguando y nos enteramos del desmantelamiento del Departamento de Plagas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, por lo cual no hay ninguna dependencia que se ocupe a abordar y generar soluciones a ese tipo de problemas.
Por mucho tiempo el MGAP contó con una cuadrilla que quemaba los nidos de las cotorras, con un producto determinado. El último que intentó hacer una importación de ese producto fue el exministro Carlos Uriarte, pero después no se insistió más sobre el tema, a pesar de que hay gente que lo padece y sufriendo daños mayúsculos.
A nivel del MGAP se debería buscar la forma de amortiguar tanto daño, y plantear alternativas para su combate.
LOS CAMINOS.
En el tema de los caminos rurales, la primera conclusión que se puede sacar es que por la evolución que ha tenido el país, ya no pueden ser mantenidos de la misma forma que hasta unos años. La razón es que por ellos circulan muchos más camiones que a su vez tienen más kilos, y porque si aspiramos a un país mejor, lo que vamos a tener es más camiones y más tránsito. Por lo tanto, hay que buscar alguna solución.
Una de las alternativas es que los días de lluvia no se transite por ellos. Hay producciones que permitirían hacer efectiva esa medida que consiste en esperar que el camino se seque retomando luego el tránsito, pero también hay veces que no se puede esperar y hay que circular porque lo exige la producción.
Sabemos que es un problema a solucionar, se han buscado opciones posibles, pero están lejos de ser definitivas. Las alternativas son para ir llevando la situación, pero son remiendos y no una solución final.
LOS SINDICATOS, UNA HERRAMIENTA MAL USADA.
Un tercer tema es lo que tiene que ver con los sindicatos. Nadie duda que son necesarios, lo hemos dicho, el problema radica en que son una herramienta mal usada que termina siendo un gran problema.
Se necesita equilibrio, se necesita que los trabajadores tengan su voz para tratar los temas con las patronales, eso es indudable y no lo podemos ignorar. El problema se da cuando esos sindicatos empiezan a ser usados políticamente, busca otra cosa diferente que su cometido principal, y pasan a ser herramientas de sectores políticos que lo único que originan son más problemas.
En Conaprole el origen del problema es una planta que hay en Rivera y que cooperativa consideró que dejó de ser rentable y sin solución. Esa planta involucra a 28 obreros, que Conaprole iba a redistribuir en otras áreas laborales, pero el sindicato no aceptó esa solución y tomó medidas que afectaron a toda la cooperativa.
En un diálogo que mantuvimos con uno de los representantes del sindicato de Conaprole, nos decía que la medida tomada en el conflicto no perjudicaba la producción y que ellos tuvieron el cuidado necesario para que no se deba tirar leche. Sin embargo, quedó demostrado que eso que nos dijo no era cierto y que hubo perjuicios en la producción como en el recibo de la materia prima en planta.
¿Cómo Conaprole no va a tener derecho a cerrar una planta por considerar que ya no es rentable y que hace perder dinero y perjudica a todos? Eso que es tan sencillo no es entendido por el sindicato que toma medidas inentendibles sin que se sepa de dónde sale el derecho de llevar esas medidas adelante.
Cuando uno ve esas actitudes puede tomar como ejemplo lo que se vivió en la pesca: un conflicto de más de 80 días, por el cual se dejó de ganar unos US$ 40 o US$ 50 millones, además de que se violaron acuerdos firmados.
Algunos sindicatos han adquirido un poder sin freno a sus actitudes, a pesar de que los argumentos sobran, y por una soberbia difícil de entender son capaces de provocar ese tipo de problemas y pérdidas.
¿Cómo se puede lograr poner un límite? Porque además el Ministerio de Trabajo que sería la herramienta, está ocupado por alguien que simpatiza con esa orientación sindical. Se podría partir de la base que el ministro Juan Castillo conoce del tema y por tanto ser capaz de valorar si el daño que se causa con las medidas sindicales es de tal grado que tendría la autoridad para decirles “muchachos, esto no se puede hacer”, e instar a los sindicatos a buscar otras vías para manifestar sus opiniones, pero no hacer lo que se está haciendo porque así se perjudica a todos
¿Cómo es posible que alguien, usando una herramienta válida, termine haciendo algo negativo para todos?
Lo primero que hay que entender que los más perjudicados son los sindicatos, y hay que escucharlos para darse cuenta que lo que menos les interesa es contra quien están actuando, porque no es un problema laboral, es un problema político. Y si es política, luchen políticamente, pero no usen la herramienta del sindicato para sacar ventajas y dañando una producción que es muy importante para nuestro país, que sabemos lo que significa y que es muy difícil reparar ese daño ocasionado.
Si a estas cosas no se le dan la importancia que tienen por parte de quienes administran el país, en este caso la administración Orsi, si no logran encausar estos problemas, va a ser muy difícil poder gobernar.
Cuando prima la tozudez, la soberbia, la falta de criterio, es muy complicado razonar, y si no se buscan soluciones a ese tipo de problemas, cada vez va a ser peor.
Horacio Jaume | Montevideo | Todo El Campo | Después de mucho batallar nuestro país fue aceptado para comenzar a trabajar en el mercado denominado Transpacífico.
Una gestión que comenzó con la administración del expresidente Luis Lacalle Pou y continuada por la actual del presidente Yamandú Orsi, poniendo de manifiesto una política de Estado que indudablemente funcionó acertadamente.
Es bueno resaltar este hecho ya que muchas veces hemos criticado la política exterior.
Cuando estamos mas que satisfechos por este acontecimiento, la contracara de la moneda son los conteiners que fueron devueltos porque la carne tenía residuos de un producto que se usa para combatir la garrapata, quedando de manifiesto los errores que se cometieron al no cumplir con los tiempos de espera para que esto no aconteciese.
Cuesta mucho abrir los mercados. La confianza no se compra en la esquina, se gana. Y se pierde muy fácil, basta un error.
Nuestro país sabe que nunca vamos a poder competir con nuestros vecinos en volumen, por lo tanto, la calidad y la certeza es donde nos podemos distinguir. Ese es el partido que debemos jugar y estamos en condiciones para competir, siempre y cuando sepamos que no podemos cometer ese tipo de errores.
Ayer la moneda estadounidense tuvo una suba insignificante.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo| A fin de año el dólar llegaría a los $ 41,00 según las respuestas más optimistas de la última encuesta de expectativas económicas del Banco Central del Uruguay (BCU). Los menos optimistas creen que estará $0,40 más bajo, a $ 39,60. El promedio es de $ 40,18.
La pregunta es si en lo que queda del año habrá una recuperación del valor capaz de llevarlo por encima de los $ 40 (o acercarse), pero a la luz de la evolución, no parece posible.
La misma encuesta estima que 2026 finalizará con el dólar a $ 43,10 según las expectativas más optimas, y a $ 40,02 las de menor expectativas. El promedio $ 41,49.
En ningún caso se espera un salto, en ningún sentido, del billete estadounidense, por lo que la estabilidad es el concepto que prima entre los encuestados. El término “estabilidad” conlleva un sentido positivo y lo es en sí mismo, pero en este caso indica que todo continuará igual que hasta ahora (un dólar chato), lo cual sería totalmente positivo si no fuera por el atraso cambiar que está presente sobre el sector productor y exportador como una silenciosa espada de Damocles.
Salir de esa “estabilidad” cambiaria no significa ingresar en un período inestable o de disparada del dólar, sino comenzar a corregir el desorden que significa un dólar a un valor desfasado con la realidad. Para los gobernantes la tarea es desagradable y poco popular, por eso la evitan o postergan, además de que cualquier cosa que se haga en ese sentido puede afectar la inflación -entre otras cosas-, que se muestra positivamente estable y eso es bueno para la economía del país, de los emprendimientos, las familias y las personas.
Las principales instituciones agropecuarias -Federación Rural, ARU, CAF, entre otras-, han manifestado reiteradamente que un dólar barato es un problema y algunos analistas lo definen como una “trampa” o “engaño” porque abarata los productos al consumidor pero enlentece o frena el crecimiento del país con repercusiones negativas directas en las inversiones y la creación de puestos de trabajo, a partir de lo cual se da un efecto dominó adverso.
AYER EL DÓLAR SUBIÓ 0,02%.
El jueves cerró con el dólar a $ 39,77, informó la Bolsa Electrónica de Valores del Uruguay, loque significó una imperceptible suba de 0,02%.
En lo que va del mes, el dólar tuvo una caída de 0,05%, y en el año del 9,73% (-$ 4,29)