No hay evidencia que respalde la información dada por cierta sobre la prohibición de China para la carne de Australia y Nueva Zelanda.
Este fin de semana el mundo de la carne recibió la notica de que China podría suspender en el corto plazo todas las importaciones de carne de Australia y Nueva Zelanda. De suceder el mercado cárnico global sería impactado con consecuencias graves en los suministros y valores en todo el mundo. Pero al parecer tal cosa sólo fue una noticia falsa más publicada por un medio de hongkonés, que tuvo eco por el mal manejo periodístico de algunos medios australianos y neozelandeses que tomaron la información como cierta y la publicaron sin confirmar su veracidad, ni siquiera cuestionaron la seriedad de un medio absolutamente desconocido y por tanto de dudosa credibilidad.
Ahora se analiza qué fue lo que sucedió y no se descarta que hubiera un intento de manipulación de precios, pero no parece creíble esa posibilidad.
Beef Central (Australia) publicó que una de las explicaciones del rumor estaría en el “intento de manipular los precios de la carne en el período previo a setiembre hasta el período intensivo de compra de carne por el Año Nuevo Chino (el próximo año se celebrará el 22 de enero)”. Pero esa teoría falla en que falta mucho tiempo para la celebración tradicional china. “Cualquier perturbación o ‘miedo’ habría tenido que durar meses, en lugar de días, para tener un efecto real en los precios” durante el período señalado.
Un exportador australiano que Beef Central no identificó, dijo que “los temores en torno a la seguridad alimentaria siguen siendo uno de los principales motivadores de las compras chinas. El volumen de exportación de todos los países exportadores de carne de vacuno a China en los últimos tres meses ha disminuido. No han importado tanta carne de res este año como lo han hecho en los cuatro años anteriores”. De todas formas, “dadas las sensibilidades, es importante que Australia haga bien su mensaje”, opinó.
LA BASE DEL ENGAÑO.
Beef Central señala como “la base” de la información falsa “un artículo publicado en una página web de diseño crudo con sede en Hong Kong llamada weixin.qq.com, sin conexión con ninguna fuente creíble del Gobierno, la regulación, los medios de comunicación o el grupo de análisis de mercado”.
Esa página web (enlace al final del artículo) se describe a sí misma como “Informe Mundial de Importaciones de Carne”, pero nadie con quien habló Beef Central tenía ningún conocimiento previo del servicio, ni del sitio web.
El artículo publicado el domingo por weixin.qq.com advertía que “China acaba de anunciar una suspensión temporal del despacho de aduanas y los despachos de carga para todos los productos australianos y neozelandeses, incluidos la carne, los productos lácteos, los productos agrícolas y más”.
Continúa: “A partir de hoy, toda la carga que llega está a la espera de un nuevo aviso en la terminal. Los productos australianos en el almacén de primer nivel tienen prohibido ser enviados fuera del almacén, y los productos que llegan a Hong Kong están prohibidos en el despacho de aduanas”.
“En la actualidad, Aduanas no ha emitido un anuncio oficial, pero se han notificado los vínculos comerciales relevantes”.
Beff Central subraya que “Ni los importadores chinos de carne ni los exportadores australianos, ni el Gobierno australiano ni los organismos reguladores, han recibido ninguna notificación de este tipo” mencionada en el artículo supuestamente periodístico
Y se pregunta: “¿Alguien se molestó en comprobar la veracidad de la fuente original?”, para luego llamar a ser diligentes con la tarea periodística: “Si hay algo que aprender de este desafortunado episodio, no es simplemente tomar ‘palabras escritas en un idioma extranjero en la web’ como evangelio, sin aplicar primero la debida diligencia”.
Ignacio Bartesaghi estuvo de acuerdo: “Uruguay avanzando con China de forma adelantada al resto de los socios del Mercosur y priorizando los asuntos económicos y comerciales sin mezclar lo geopolítico”.
Hébert Dell’Onte | El Cr. Enrique Iglesias, exministro de Relaciones Exteriores de Uruguay (1985/1988) y expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo -BID (1988/2005)), dijo que el mundo avanza a un acuerdo de libre comercio con China: “Creo que todos los países (del Mercosur) deberían tener tratado con China”, expresó, y vaticino que “en algún momento lo van a tener”.
Si todos los países del Mercosur participan nos da un mayor poder de negociación, argumento.
Añadió que la negociación de Uruguay con China no debería ser negativo para el Mercosur y que el Gobierno debe resolver esa situación, pero “el ingreso de Uruguay permitiría a los demás países una experiencia de negociación con China que resulta buena para todos, de manera que el país pudiera ser una experiencia piloto en un tema tan importante para todos”.
Agregó que para evitar roces entre los países o bloques, el acuerdo y las negociaciones se deben limitar a lo comercial.
El doctor en Relaciones Internacionales Ignacio Bartesaghi estuvo de acuerdo con los comentarios de Iglesias, y así lo escribió en sus redes sociales: “Así es”, afirmó.
“Uruguay avanzando con China de forma adelantada al resto de los socios del Mercosur y priorizando los asuntos económicos y comerciales sin mezclar lo geopolítico”.
Los comentarios del Cr. Iglesias fueron hechas luego de su participación, como orador central, en los 42 años de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), que tuvo lugar en la sede del organismo regional en Montevideo.
MAYOR PROTAGONISMO DE AMÉRICA LATINA.
Por otra parte, el exministro pidió a América Latina una mayor participación en los temas que afectan al mundo en la actualidad.
“Confieso que me da pena ver cómo acontecen las cosas en el mundo y América Latina no ha adoptado posiciones públicas más unidas, coherentes, que nos permitan realmente incidir en las grandes preocupaciones que hoy tiene la humanidad”, dijo en su exposición en Aladi.
Celebración del 42 Aniversario de la ALADI: Sesión Extraordinaria del Comité de Representantes
💬 Conferencia de Enrique Iglesias, Ciudadano Ilustre de la Asociación Latinoamericana de Integración pic.twitter.com/qHMFYf4Tr2
Uruguay se anima a dar los pasos que los temerosos vecinos y socios del Mercosur no.
Hébert Dell’Onte | Los avances de Uruguay respecto a un posible tratado de libre comercio (TLC) con China y la posición de nuestros socios en el Mercosur ha generado abundante información sobre ese país, su comercio, economía y otros aspectos variados. Se trata del motor del mundo, que a menor o mayor ritmo no ha dejado de funcionar en ninguna de las crisis que el mundo ha sufrido desde los últimos años incluyendo la pandemia. Cuando otros mercados se retrotrajeron, China continuó comprando y vendiendo.
El Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) publicó un recomendado análisis sobre China, fundamental para comprender el peso de su economía en el mundo y su proceso de crecimiento vinculado a la apertura al mundo que la convirtió en la segunda economía global.
Como comentario al margen, cada vez más analistas observan cómo el nuevo orden mundial se va conformando con Estados Unidos y China liderando en lo económico, tecnológico y militar.
Volviendo al CED, el análisis señala que “en 1990, la participación del país asiático en el PIB mundial era menor al 2%”, ahora “representa casi el 20% de la economía global, muy cerca de Estados Unidos”, y agrega: “Incluso, ajustando por paridad de poder de compra, el gigante asiático es la principal economía del planeta. Así como muchos analistas afirman que el siglo XIX fue de Gran Bretaña y el siglo XX de Estados Unidos, los datos sugieren que el XXI podría representar el siglo de China”.
“Entre 1982 y 2011, China creció a un promedio anual de 10%”, luego de lo cual hubo una disminución, “pero de todas formas se observaron variaciones superiores a 7% en promedio entre 2011 y 2018”. Desde ese año, a pesar de la guerra comercial con Estados Unidos, la pandemia y otros factores estructurales, las tasas fueron del entorno de 5%. “Cifras altas en cualquier comparación”.
El modelo de ese crecimiento, se basó en la “inversión, la manufactura industrial y la incidencia de sectores de baja tecnología”, pero “en los últimos años” eso cambió y el enfoque está en “el consumo, sectores industriales de alto valor agregado y los servicios”.
También se destaca el aumento de la población y de los ingresos per cápita, crecimiento de la clase media y reducción de la pobreza.
China es “la aspiradora del mundo”, dice el CED, con importantes importaciones de materias primas y alimentos. “A modo de ejemplo, el gigante asiático tiene una incidencia cercana al 60% en las importaciones mundiales de soja o leche en polvo, así como casi el 40% de las importaciones de carne bovina, con Uruguay como origen destacado en el entorno del 15%”.
Los acuerdos comerciales con otros países o bloques han sido determinantes.
“En 2004, China firmó su primer TLC con la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (Asean), conformado por Tailandia, Indonesia, Malasia, Singapur y Filipinas. Posteriormente, tuvo lugar la firma de acuerdos con otros países asiáticos, algunos latinoamericanos (Chile, Perú y Costa Rica) y un par de europeos (Suiza e Islandia). Actualmente, China mantiene 16 TLC firmados (entre ellos con competidores uruguayos: Australia y Nueva Zelanda) y 6 en proceso de negociación, entre los que se encuentran Ecuador y Uruguay”.
Respecto a la relación Uruguay-China, el CED señala que “en 2021, el saldo de balanza comercial fue de US$ 1.307 millones, correspondiente a US$ 3.303 millones por exportaciones y US$ 1.996 millones por importaciones”.
EL RIEGO DE URUGUAY.
El problema para Uruguay -si es que se puede considerar problema- es que las exportaciones de bienes uruguayos a China han tenido poca diversificación.
Según el CED, indica que “el potencial riesgo es ganar concentración y dependencia con quién ya es nuestro principal cliente. No obstante, la escala de la economía china y sus crecientes demandas y necesidades, hacen de esta eventual limitante una ventana de oportunidad para ampliar nuestro comercio, diversificar nuestros productos y consecuentemente ampliar la frontera de posibilidades de producción de muchos sectores agroindustriales”.
LA OPORTUNIDAD PARA EL MERCOSUR.
El documento del CED también se refiere al anuncio hecho por el presidente Luis Lacalle sobre su intención de avanzar también con el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (CPTPP) que incluye a países como Australia, Nueva Zelanda, Japón, Canadá, México, Singapur, entre otros.
Por otro lado, “en las últimas décadas, el Mercosur, no logró prácticamente ningún acuerdo con países que representan destinos significativos para sus exportaciones” y aun hoy “continúa sin lograr ningún tipo de acceso preferencial” a mercados relevantes.
Dicho en otros términos -y analizando el texto del CED-, el Mercosur y Uruguay dentro del bloque, están muy rezagados respecto al mundo que ha ido tejiendo una serie de tratados que beneficia a sus países miembros, muchos de ellos competidores directos de lo que Uruguay y el Mercosur producen.
El liderazgo de Uruguay en ese sentido, convirtiéndose en el removedor de esta zona del mundo, lejos de ser una amenaza para el Mercosur es una oportunidad.
Uruguay se anima a dar los pasos que los temerosos vecinos y socios del Mercosur no.
Una cosa parece cierta y de sentido común: si logramos avanzar en un TLC con China y simultáneamente con el CPTPP, todo el Mercosur querrá sumársenos, habría que tener la mirada demasiada corta para no hacerlo y mirar desde afuera.
DOCUMENTO COMPLETO DEL CENTRO DE ESTUDIOS PARA EL DESARROLLO.
Para Cancillería, la firma del protocolo será una contribución a la diversificación de las exportaciones uruguayas a China.
China, el principal importador mundial de sorgo con compras por US$ 3.000 millones sólo en 2021, comunicó a Uruguay su conformidad con el texto base del Protocolo de Requisitos Fitosanitarios para la exportación de sorgo desde nuestro país a ese destino.
El Ministerio de Relaciones Exteriores destacó que el paso dado “se trata de un avance significativo hacia la habilitación de las ventas nacionales de este producto al país asiático”.
“Este paso es resultado de las excelentes relaciones entre ambos países y de la articulación conjunta de los ministerios de Relaciones Exteriores de Uruguay y de Ganadería, Agricultura y Pesca, también de nuestro país, con la embajada de Uruguay en China.
La firma del protocolo será una contribución a la diversificación de las exportaciones uruguayas a China.
“Una vez firmado, el protocolo fortalecerá aún más los lazos comerciales y de amistad entre Uruguay y China -destacó Cancillería- sobre la base de la cooperación, el desarrollo verde, la inocuidad y la seguridad alimentaria y el bienestar de ambas sociedades”.
La firma del protocolo llega, además, cuando Uruguay y China están en un proceso de acercamiento comercial de cara al tratado de libre comercio.
DESTINO DE LA PRODUCCIÓN NACIONAL.
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca informó que la producción local de sorgo se utiliza básicamente para la elaboración de aguardiente, azúcar, y vinagre; esto se debe a que las variedades de sorgo que se cultivan son ricas en taninos.
El grano de sorgo importado por China se utiliza para la alimentación animal. Los principales países proveedores en el año 2021 fueron Estados Unidos, Argentina, Australia, Myanmar, México y Francia.
El arancel aplicado por China es bajo, alrededor de 2%.
El consumidor chino joven optará por los productos locales por lo que Fonterra no espera que la firme demanda del mercado crezca en volumen.
Miles Hurrell, presidente ejecutivo de Fonterra, dijo que el mercado de China es enorme y diverso, sin embargo no cabe esperar que el volumen general continúe creciendo, aunque sí se espera que en el mediano y largo plazo la demanda China sea firme.
Los consumidores chinos más jóvenes prefieren comprar productos lácteos producidos localmente, señaló Hurrell al Seminario Anual de Negocios de China en Auckland.
“Me quito el sombrero ante el gobierno chino por la forma en que han construido esa reputación de confianza en la seguridad alimentaria en los productos lácteos producidos en el país”, dijo, y agregó: “¿Quién hubiera pensado hace 10 o 15 años que los consumidores preferirían las marcas nacionales a las internacionales?”.
Respondiendo a una pregunta sobre la dependencia excesiva de China como mercado, Hurrell dijo que no espera que ese mercado continúe creciendo en volumen.
Nueva Zelanda tiene una producción de leche estable o en declive y otros mercados están llegando a China. “No se espera que nuestros volúmenes en China aumenten, pero no veo que disminuyan en el corto plazo”, especuló.