Dinamitar el sistema político es dinamitar la democracia, ya tenemos experiencias en ese sentido y creo que no nos ha gustado, a nadie.
Hébert Dell’Onte | Luego de varias horas de debate e intercambio finalizó la interpelación a los ministros del Interior y Relaciones Exteriores, Luis A Heber y Francisco Bustillo, sin que oficialismo y oposición se pusieran de acuerdo. Era de esperar que eso sucediera.
Pasadas algunas horas de finalizada la instancia parlamentaria es bueno rescatar el tono con que se expresaron los principales protagonistas. Tanto el senador interpelante, Mario Bergara (Frente Amplio), como los ministros mencionados supieron actuar con altura, que no significa estar de acuerdo, sino desarrollar la polémica en los términos políticos acordes a sus investiduras, como han sido los grandes debates guardados en las mejores memorias y anales parlamentarios por casi 200 años.
Lo mismo podemos decir de la participación de la mayoría de los senadores, cada uno defendiendo eso en lo que cree, según su estilo y perfil, pero sin golpes bajos.
Sin embargo en todo hay excepciones, y ese buen debate también tuvo sus momentos rastreros con alguno tirando barro buscando salpicar, con tal de que alguien del otro lado salga manchado.
En su participación, el senador Daniel Caggiani (Frente Amplio), hizo varias consideraciones, muchas de ellas de recibo, hasta que se dejó llevar por la tentación de lo fácil y dijo que “todo este episodio huele muy mal, yo siento olor a podrido. La sensación que tengo es que se destapó la olla y hay una gran caja de Pandora, comenzaron a salir acontecimientos ocultos y que agravan aún más” la situación.
Los dichos del legislador solo pueden interpretarse como una maniobra evidente que busca sembrar la duda sobre un posible vínculo de las autoridades del Gobierno -o del Gobierno, directamente- con el narcotráfico. Una acusación disimulada, no frontal, para la cual no tiene pruebas, pero tampoco escrúpulos.
A partir de ese momento el hilo del debate perdió el nivel de la buena política y derrapó. Siempre hay algunos que incautos o no tanto que toman del hilo y cinchan para sacar algún rédito afín a sus intereses.
Ayer en uno de los informativos centrales y más visto del país, uno de los conductores dijo que con la interpelación “quedó vinculado el narcotráfico a la política”, a lo cual su colega le contestó: “Exacto, y de hecho durante la interpelación hubo referencias a eso”.
Esas “referencias” son el barro lanzado a partir de las expresiones del senador Caggiani con ausencia total de pruebas, lo cual es muy grave dado la sensibilidad del tema. Dinamitar el sistema político es dinamitar la democracia, ya tenemos experiencias en ese sentido y creo que no nos ha gustado, a nadie.
Foto de Daniel Caggiani en la interpelación | Captura de pantalla canal YouTube del Senado.
Los productores de maní plantearon sus problemas al director de la Granja y rápidamente se encontraron soluciones.
Hébert Dell’Onte | Esta semana ingresó carne de vacuno de Brasil, un producto de calidad y que proviene de una región de ese país que tiene una categoría sanitaria más alta a la de Uruguay lo que es una garantía para nosotros.
No faltó quienes criticaran la resolución de importación: ¿Por qué comprar carne cuando Uruguay la produce y de calidad?, plantearon los críticos con la decisión del Gobierno.
La respuesta al “¿por qué?” es el precio. Se busca bajar en un 20% el precio local, o sea una medida que pone al ciudadano en el centro.
Un tema del que poco se ha dicho, salvo en los últimos días en que se generó una corriente informativa con relativa intensidad, es la producción manicera. Los uruguayos somos consumidores de maní pero nunca nadie se pregunta de dónde proviene. Pues bien, Uruguay lo produce en cantidades suficientes como para cubrir buena parte de la demanda local, además de tener muy buena calidad, como todo lo que hacen nuestros productores agropecuarios cualquiera sea el rubro al que se dediquen.
Son manos uruguayas, de pequeños y algún mediano productor, todos familiares, las que plantan, cosechan, limpian y embolsan, todo hecho aquí.
Lamentablemente este año el mercado local fue invadido -literalmente- por maní brasilero al punto de que nuestros productores tienen su producción guardada en sus chacras, establecimientos o galpones porque no hay quien se los compre.
Y en este caso la importación no fue para que el ciudadano pague menos porque consumidor final lo paga igual o más que el local, y además, la calidad del importado es claramente inferior.
En una actitud inteligente, los productores hicieron escuchar su voz y plantearon la problemática que enfrentan al director de la Granja, Nicolás Chiesa, quien se trasladó a Cerro Largo a fin de escuchar los planteos del sector y analizar soluciones. Y las encontraron.
A partir de ahora, nuestro maní tendrá preferencia en el mercado local y no se volverá a importar en tanto haya suficiente para cubrir la demanda. Consumido éste y si es necesario se cubrirá el faltante con compras en el exterior.
La media de es de toda justeza, y es bueno para todos que la gente hablando se entienda, que los productores de todos los rubros tengan contacto directo con quienes gobiernan.
Los que critican la importación de carne, dense cuenta que es para abaratar la canasta familiar y no perjudica a ningún eslabón de la cadena, no como el maní a los pequeños productores familiares sobre lo cual parece reinar la indiferencia de la opinión pública.
#Ahora una muy buena reunión con productores de #maní 🥜 en Noblia (Cerro Largo), intercambiando sobre la medidas para ayudar al desarrollo del cultivo y la protección de la producción familiar en este rubro. @MGAPUruguay#Digegrapic.twitter.com/aa6y5AP34t
En un mundo tan interconectado económica y comercialmente, los mayores riesgos son en el ámbito económico y del comercio.
Hébert Dell’Onte | La cuerda de la política internacional y la geopolítica está tensa como en épocas de la Guerra Fría, una expresión que los más jóvenes seguramente no conocen, pero que varias generaciones transcurrieron su adolescencia y juventud escuchándolo permanentemente en los medios de comunicación, leyéndolo en libros y viéndolo en las películas de Hollywood. La Guerra Fría era la Espada de Damocles pendiendo sobre la cabeza de la humanidad, con potencias que se armaban y desarrollaban tecnologías de alto poder destructivo.
Llegaron los años 80 y cayó el Muro de Berlín, la Unión Soviética se disolvió (aunque los errores del Partido Comunista siguen siendo justificados y defendidos) y un nuevo orden mundial pareció establecerse. Pero ese orden mundial no prosperó, y si en algún momento lo hizo ya desapareció.
La humanidad observa ahora cómo se conforma un nuevo equilibrio con China y Estados Unidos equilibrando la balanza mientras que Rusia quiere incidir con una Europa decadente, Latinoamérica rezagada y África siempre postergada.
Mientras tanto en el mundo pasan cosas no comerciales que afectan el comercio y el mercado mundial. Lo vimos y lo estamos sufriendo con la guerra en Ucrania. Pero también lo político incide, y en este aspecto la crisis de Taiwán no es inocua.
Ya sabemos cuánto daño ha causado la invasión de Rusia a Ucrania. El mundo descubrió que ese país que pocas veces fue noticia, es un área agrícola tan destacada que ante una situación de crisis se reciente el mundo entero, se disparan los precios y hay países a los que le faltará el alimento.
De igual forma el trance al que está siendo sometido Taiwán expone al mundo a una situación delicada porque el estrecho de Taiwán es una importante vía mundial de buques tanqueros (se llama así a los buques que trasladan petróleo y sus derivados, gas, productos químicos) con un tránsito de unos 11 millones de barriles diarios (mb/d) de petróleo, de los que 9 mb/d (80%) es crudo, 1,5 mb/d (14%) son productos refinados limpios y 0,5 mb/d (6%) fueloil, informó Mundo Marítimo, sitio web especializado en información marítima global.
Sin embargo, hay quienes confían en que el impacto de una situación adversa en Taiwán sobre el movimiento de buques tendría una trascendencia menor ya que hay caminos alternativos para evitar el estrecho. Incluso un “improbable cierre del estrecho” causaría una “interrupción mínima de los mercados mundiales”, según un análisis de la petrolera BRS Tanker.
No obstante lo anterior, la “amenaza económica es mayor que la bélica”, advierte Mundo Marítimo y se sustenta en el fundado temor de BRS Tanker: No estaría en la consideración china ni estadounidense un conflicto armado, pero ambos países son -además de potencias armadas- potencias económicas, y es mucho más probable que en caso de haber un conflicto éste se desarrolle en ese ámbito en lugar del bélico. “A corto plazo, cualquier confrontación entre EE.UU. y China sería de orden económica” y ese es, para BRS Tanker “el mayor riesgo para los tanqueros y la economía global en general. De hecho, la reciente guerra comercial (durante la administración de Donal Trump) entre ambos países condujo a un menor crecimiento económico mundial y a una menor demanda” de ciertos petroleros.
Por otra parte, Mundo Marítimo señala que las tensiones con China podrían hacer que Taiwán incremente la compra de petróleo a pesar del alto precio, para asegurarse energía.
“Teniendo en cuenta las importaciones históricas de petróleo de Taiwán, esto vería un aumento en la demanda de tanqueros limpios de otras partes de Asia y Medio Oriente y la demanda de tanqueros de crudo desde Medio Oriente”, concluye.
En conclusión, en un mundo tan interconectado económica y comercialmente, los mayores riesgos son en el ámbito económico y del comercio. En la antigüedad fue el comercio entre los pueblos lo que impulsó el crecimiento, reforzó economías y atenuó riesgos bélicos, porque cuando los países comercian también interactúan y de esa forma se conocen, liman asperezas y acerca posiciones. Hoy parece ser al revés, pero la convivencia en paz -en todos los sentidos posible- antes que una consecuencia del comercio es el resultado de una actitud humana que por estos tiempos parece sernos ajena.
Ayer se informó que la en el próximo Mundial la selección utilizará prendas confeccionadas con lana Merino de Crilu.
Hébert Dell’Onte | El fútbol puede y debe ser mucho más que patear una pelota. De hecho lo es, y para decirlo de forma resumida en cuatro palabra, el futbol es pasión. Pero flaco favor le haríamos a ese deporte si nos quedáramos con esa definición imprecisa.
Para Uruguay es mucho más que las pasiones sumadas de tres millones y medio de habitantes, es una ventana por la cual el mundo se entera, masivamente, que en este continente hay un país de pequeñas dimensiones llamado Uruguay.
Y como en todo, quienes tengan un poco de curiosidad buscarán en sus celulares o computadoras dónde está ese país, y se encontrarán con las maravillas que nosotros conocemos porque de aquí somos, pero que no siempre valoramos por la misma razón, porque de aquí somos.
En definitiva, el fútbol bien entendido no es sólo ganar, eso es parte, pero también es una expresión cultural, y un medio para expresar lo que somos, y -esto es muy importante- mostrar lo que somos, compartirlo con el mundo y celebrar cuando el mundo asume como propio algo que es nuestro. ¿O no celebramos cuando un simpático Antoine Griezmann adoptó el mate gracias a la influencia de los jugadores uruguayos en España?
A los argentinos le pasó lo mismo con Paul Pogba, estrella Manchester United y campeón del mundo en Rusia, cuando se lo vio y fotografío con termo y mate de una marca argentina. En ambos casos fue el fútbol imponiendo allá lejos algo tan nuestro, y eso nos cae muy bien.
Esos ejemplos son solo anécdotas agradables. Hay otros que tienen un valor mayor.
El Instituto Nacional de la Carne (INAC) ha sabido aprovechar el prestigio de la selección uruguaya en el exterior para difundir y dar a conocer nuestras carnes llegar a consumidores nuevos. En eso INAC ha sido muy inteligente usando el tango, el ballet y hasta el candombe como aliado.
Ayer, en el mismo sentido de lo anterior, se informó que la en el próximo Mundial la selección utilizará prendas confeccionadas con lana Merino de Crilu.
Primero la carne, ahora la lana, es el camino, hacer de un deporte que es pasión en el mundo, un canal de conocimiento de todo lo bueno que tenemos para ofrecer.
Uruguay se anima a dar los pasos que los temerosos vecinos y socios del Mercosur no.
Hébert Dell’Onte | Los avances de Uruguay respecto a un posible tratado de libre comercio (TLC) con China y la posición de nuestros socios en el Mercosur ha generado abundante información sobre ese país, su comercio, economía y otros aspectos variados. Se trata del motor del mundo, que a menor o mayor ritmo no ha dejado de funcionar en ninguna de las crisis que el mundo ha sufrido desde los últimos años incluyendo la pandemia. Cuando otros mercados se retrotrajeron, China continuó comprando y vendiendo.
El Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) publicó un recomendado análisis sobre China, fundamental para comprender el peso de su economía en el mundo y su proceso de crecimiento vinculado a la apertura al mundo que la convirtió en la segunda economía global.
Como comentario al margen, cada vez más analistas observan cómo el nuevo orden mundial se va conformando con Estados Unidos y China liderando en lo económico, tecnológico y militar.
Volviendo al CED, el análisis señala que “en 1990, la participación del país asiático en el PIB mundial era menor al 2%”, ahora “representa casi el 20% de la economía global, muy cerca de Estados Unidos”, y agrega: “Incluso, ajustando por paridad de poder de compra, el gigante asiático es la principal economía del planeta. Así como muchos analistas afirman que el siglo XIX fue de Gran Bretaña y el siglo XX de Estados Unidos, los datos sugieren que el XXI podría representar el siglo de China”.
“Entre 1982 y 2011, China creció a un promedio anual de 10%”, luego de lo cual hubo una disminución, “pero de todas formas se observaron variaciones superiores a 7% en promedio entre 2011 y 2018”. Desde ese año, a pesar de la guerra comercial con Estados Unidos, la pandemia y otros factores estructurales, las tasas fueron del entorno de 5%. “Cifras altas en cualquier comparación”.
El modelo de ese crecimiento, se basó en la “inversión, la manufactura industrial y la incidencia de sectores de baja tecnología”, pero “en los últimos años” eso cambió y el enfoque está en “el consumo, sectores industriales de alto valor agregado y los servicios”.
También se destaca el aumento de la población y de los ingresos per cápita, crecimiento de la clase media y reducción de la pobreza.
China es “la aspiradora del mundo”, dice el CED, con importantes importaciones de materias primas y alimentos. “A modo de ejemplo, el gigante asiático tiene una incidencia cercana al 60% en las importaciones mundiales de soja o leche en polvo, así como casi el 40% de las importaciones de carne bovina, con Uruguay como origen destacado en el entorno del 15%”.
Los acuerdos comerciales con otros países o bloques han sido determinantes.
“En 2004, China firmó su primer TLC con la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (Asean), conformado por Tailandia, Indonesia, Malasia, Singapur y Filipinas. Posteriormente, tuvo lugar la firma de acuerdos con otros países asiáticos, algunos latinoamericanos (Chile, Perú y Costa Rica) y un par de europeos (Suiza e Islandia). Actualmente, China mantiene 16 TLC firmados (entre ellos con competidores uruguayos: Australia y Nueva Zelanda) y 6 en proceso de negociación, entre los que se encuentran Ecuador y Uruguay”.
Respecto a la relación Uruguay-China, el CED señala que “en 2021, el saldo de balanza comercial fue de US$ 1.307 millones, correspondiente a US$ 3.303 millones por exportaciones y US$ 1.996 millones por importaciones”.
EL RIEGO DE URUGUAY.
El problema para Uruguay -si es que se puede considerar problema- es que las exportaciones de bienes uruguayos a China han tenido poca diversificación.
Según el CED, indica que “el potencial riesgo es ganar concentración y dependencia con quién ya es nuestro principal cliente. No obstante, la escala de la economía china y sus crecientes demandas y necesidades, hacen de esta eventual limitante una ventana de oportunidad para ampliar nuestro comercio, diversificar nuestros productos y consecuentemente ampliar la frontera de posibilidades de producción de muchos sectores agroindustriales”.
LA OPORTUNIDAD PARA EL MERCOSUR.
El documento del CED también se refiere al anuncio hecho por el presidente Luis Lacalle sobre su intención de avanzar también con el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (CPTPP) que incluye a países como Australia, Nueva Zelanda, Japón, Canadá, México, Singapur, entre otros.
Por otro lado, “en las últimas décadas, el Mercosur, no logró prácticamente ningún acuerdo con países que representan destinos significativos para sus exportaciones” y aun hoy “continúa sin lograr ningún tipo de acceso preferencial” a mercados relevantes.
Dicho en otros términos -y analizando el texto del CED-, el Mercosur y Uruguay dentro del bloque, están muy rezagados respecto al mundo que ha ido tejiendo una serie de tratados que beneficia a sus países miembros, muchos de ellos competidores directos de lo que Uruguay y el Mercosur producen.
El liderazgo de Uruguay en ese sentido, convirtiéndose en el removedor de esta zona del mundo, lejos de ser una amenaza para el Mercosur es una oportunidad.
Uruguay se anima a dar los pasos que los temerosos vecinos y socios del Mercosur no.
Una cosa parece cierta y de sentido común: si logramos avanzar en un TLC con China y simultáneamente con el CPTPP, todo el Mercosur querrá sumársenos, habría que tener la mirada demasiada corta para no hacerlo y mirar desde afuera.
DOCUMENTO COMPLETO DEL CENTRO DE ESTUDIOS PARA EL DESARROLLO.
La evidencia disponible en Uruguay y en América Latina y el Caribe muestra que es perfectamente posible impulsar modelos ganaderos sostenibles sobre pasto natural que aumentan la producción y reducen al mismo tiempo sus emisiones de gases.
Andrés González | FAO | La evidencia disponible en Uruguay y en América Latina y el Caribe muestra que es perfectamente posible impulsar modelos ganaderos sostenibles sobre pasto natural que aumentan la producción y reducen al mismo tiempo sus emisiones de gases.
Uno de los grandes anuncios hechos durante la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP26), fue el compromiso de más de 100 países de reducir en un 30% sus emisiones de gas metano para el año 2030.
Hacer realidad el acuerdo -el cual incluye a 19 países de América Latina y el Caribe- requiere acciones concretas e integrales. Una de ellas es la reducción de las emisiones de metano de la ganadería, a través de innovación tecnológica, incentivos y alianzas con productores.
El metano, con el potencial de generar un calentamiento global considerablemente más alto que el dióxido de carbono (aproximadamente 80 veces mayor), tiene una vida media en el aire de solo 8 años, lo que se considera una corta duración comparada con la del dióxido de carbono que puede permanecer décadas en la atmósfera.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) está apoyando 30 proyectos ganaderos en 12 países de la región, los cuales han tenido resultados asombrosos, generando, en algunos casos, incrementos superiores al 50% en el rendimiento productivo y reduciendo, al mismo tiempo, en 20% las emisiones de gases de efecto invernadero.
En Uruguay, los resultados del primer año de trabajo de campo del proyecto Ganadería y Clima muestran en promedio un aumento del ingreso neto en un 20%, de la producción de carne en un 10% y en un 15 % en la producción de carne ovina, además de una reducción del 16 % de la intensidad de emisiones por kilo de carne producido y un descenso del 5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero.
La presentación de estos datos se realizó el pasado 10 de junio, en la Expo Sostenible que organizó el Ministerio de Ambiente en Montevideo, demostrando que la ganadería sobre pastizales y el cuidado del ambiente pueden ir de la mano.
Estos logros y otros alcanzados en la región han sido fruto de mejoras en la gestión del ganado, en el cuidado de los pastos y en el tratamiento de residuos orgánicos y desechos para generar energía a través de la biomasa.
También son producto de la recuperación de nutrientes, donde los residuos orgánicos se utilizan como fertilizantes para abonar el suelo. Esto no solo permite cambios sustantivos a nivel de emisiones, sino también una mayor rentabilidad, beneficiando directamente a familias de pequeños productores. Los proyectos apoyados por la FAO también han mejorado la sanidad del ganado y han minimizado los gastos en agroquímicos, lo que permite generar ahorros económicos significativos.
En los últimos dos años, hemos trabajado con productores, asociaciones gremiales, gobiernos, comercializadores, consumidores, ambientalistas, científicos y organizaciones internacionales para demostrar que la ganadería sostenible es beneficiosa para todos.
Para la FAO, el objetivo final es lograr emisiones cero a nivel neto; es decir, lograr que la producción de la ganadería no emita más gases de efectos invernadero que lo que logran capturar los árboles y pastizales utilizados para dicha producción.
América Latina y el Caribe aporta hoy el 44% de las exportaciones globales de carne de res y el 42% de las exportaciones de pollo. En países como Argentina, Brasil, México, Paraguay y Uruguay, la industria ganadera hace un aporte clave a sus economías.
La FAO estima que la demanda mundial de carne aumentará 14% en la próxima década. Este aumento puede ser muy positivo para los 14 millones de hogares de pequeños productores, para quienes la ganadería es su sustento. Pero para responder a esa demanda y ser amigable con el medioambiente, sostenibilidad es una precondición.
Durante la 37ª Conferencia Regional de la FAO, los países de la región plantearon la necesidad de transformar los sistemas agroalimentarios para que sean más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles. Para lograrlo, será clave mejorar la producción de alimentos de nuestra región.
La evidencia disponible en Uruguay y en América Latina y el Caribe muestra que es perfectamente posible impulsar modelos ganaderos sostenibles sobre pasto natural que aumentan la producción y reducen al mismo tiempo sus emisiones de gases.
Tal como dijo el ministro de Ganadería Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, en una instancia de trabajo regional sobre producción ganadera sostenible en la que Uruguay ejerce la presidencia, la ganadería de América Latina “está dispuesta y preparada para dar respuesta a los retos actuales” planteados por la crisis que afecta la disponibilidad y precio de los alimentos. La FAO lo sabe.
Estos modelos no solo permiten ganancias económicas, sociales y medioambientales, sino también una mayor resiliencia frente a eventos climáticos extremos y la restauración de los servicios ecosistémicos. Es más que urgente dar a conocer y tener en cuenta esta realidad y -sobre todo- actuar cada vez más en función.
Fuente FAO – Columna originalmente publicada en Montevideo Portal. Foto principal de establecimiento El Baqueano.
(*) EL AUTOR – Andrés González, oficial de Ganadería, Sanidad Animal y Biodiversidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).