Entre otras se profundizará el conocimiento sobre la interacción planta-microbioma y su posible aplicación en alternativas más sustentables a los fertilizantes químicos.
Montevideo | Todo El Campo | El Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) desarrollará una investigación que se centrará en el microbioma de la festuca, una gramínea clave en la producción forrajera del país, y en particular en una bacteria del género Streptomyces con potencial para promover el crecimiento vegetal.
El proyecto es financiado por el Fondo Clemente Estable de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), con el liderazgo de Federico Battistoni, junto a Cecilia Taulé, Raúl Platero, Andrés Costa y Enzo Calzada, en colaboración con la Universidad de la República a través de la Facultad de Ciencias y la Facultad de Química.
La investigación titulada Descifrando las bases moleculares de la interacción entre la cepa Streptomyces albidoflavus UYFA156 y plantas de Festuca arundinacea tendrá una duración de 36 meses y busca profundizar en el conocimiento de cómo los microorganismos asociados a las plantas influyen en su crecimiento y salud, y aportará conocimiento sobre la interacción planta-microbioma y su posible aplicación en alternativas más sustentables a los fertilizantes químicos.
El estudio se centrará en el microbioma endofítico de la festuca, una gramínea forrajera ampliamente utilizada en Uruguay por su tolerancia a sequías y heladas. En particular, se investigará el rol de una bacteria del género Streptomyces capaz de promover el crecimiento vegetal, con el objetivo de identificar las señales moleculares involucradas en estas interacciones.
Los resultados aportarán conocimiento fundamental sobre el funcionamiento del holobionte planta —la interacción entre la planta y su microbioma— y podrían contribuir al desarrollo de alternativas más sustentables a los fertilizantes químicos en la producción agropecuaria.
El proyecto será llevado adelante por el Laboratorio de Interacción Planta-Microorganismos del Departamento de Bioquímica y Genómica Microbianas del IIBCE, en articulación con la Universidad de la República, a través de la Facultad de Ciencias (Laboratorio de Microbiología de Suelos) y la Facultad de Química (Laboratorio de Microbiología Molecular).
El proyecto busca generar conocimiento clave para promover una producción más sostenible de alimentos saludables, reduciendo el uso de agroquímicos y fortaleciendo la adopción de bioinsumos.
Montevideo | Todo El Campo | Comenzó un proyecto liderado desde el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce) para estudiar el uso de bioinsumos de elaboración predial en la producción hortícola y su rol en la transición agroecológica.
La iniciativa fue aprobada en el marco del Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), y el equipo trabajará en la caracterización de biopreparados como los microorganismos eficientes nativos (MEN) y macerados de ortiga, evaluando sus efectos sobre cultivos y microbiota del suelo.
La investigación estará liderada por Federico Battistoni y Natalia Bajsa (de Iibce) y contará con un equipo interinstitucional integrado por Raúl Platero, Cecilia Taulé (Iibce), Patricia Vaz, María Morel (Facultad de Ciencias, Udelar), Gastón Azziz, Fabiana Pezzani, Paula Colnago y Mariana Scarlato (Facultad de Agronomía, Udelar). Además, está apoyado por Entrebichitos, la Red de Agroecología del Uruguay, Fitobioma y Ecosativa.
El proyecto busca generar conocimiento clave para promover una producción más sostenible de alimentos saludables, reduciendo el uso de agroquímicos y fortaleciendo la adopción de bioinsumos en Uruguay. Se trata de una línea de trabajo que continúa y amplía experiencias previas del equipo en Uruguay y la región que incluyen proyectos sobre uso de bioinsumos en sistemas productivos.
El monitoreo de diez años del grupo rana toro en Uruguay aporta claves para control y prevención.
Montevideo | Todo El Campo | “¿Cómo se expande una especie invasora?”, es la pregunta que se hace el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce) en su cuente de Facebook, al hacer referencia a un estudio publicado en Journal of Applied Ecology en el que participó Nadia Kacevas del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva del Iibce y que analizó durante casi 11 años el avance de la rana toro en el norte de Uruguay.
Sobre la rana toro, los investigadores constataron que la invasión avanza sostenidamente, siendo un hallazgo relevante que la conectividad del paisaje aumenta la colonización.
RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN.
Los resultados muestran que la invasión crece de forma sostenida y que no todas las poblaciones aportan igual: las de abundancia intermedia son las que más favorecen la dispersión hacia nuevos tajamares.
Además, la conectividad del paisaje juega un rol clave: los tajamares más conectados a sitios invadidos tienen mayor probabilidad de ser colonizados.
ESTRATEGIAS DE CONTROL.
Esos hallazgos permiten identificar áreas prioritarias y afinar las estrategias de control, con información clave para anticiparse al avance de la especie.
El trabajo es fruto de un monitoreo sostenido por más de una década por parte del grupo rana toro en Uruguay, a través de una colaboración interinstitucional de investigadores del Museo Nacional de Historia Natural, la organización Vida Silvestre Uruguay, el Cenur Litoral Norte y el CURE de la Udelar, que incluyó, además a la Universidad de la República, UTEC (Universidad Tecnológica del Uruguay) y al propio Iibce.
IMÁGENES.
En las imágenes, que son parte del proyecto de investigación, se ven tajamares que fueron parte del estudio, ranas toro encontradas en los tajamares, y muestras analizadas en laboratorio. Mas fotografías: Facebook de Iibce.
Estrategias como la suplementación nutricional pueden ayudar a mitigar estos efectos, aunque los resultados dependen de múltiples factores ambientales y de manejo.
Montevideo | Todo El Campo | Un nuevo estudio con participación de la investigadora del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce), Karina Antúnez, junto a Belén Branchiccela del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y Ciro Invernizzi de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, profundiza sobre la nutrición de las abejas melíferas y cómo influye en la salud y productividad de esos insectos.
El trabajo muestra que los cambios en el uso del suelo y la menor diversidad de polen pueden generar estrés nutricional, debilitando las colonias y haciéndolas más vulnerables a enfermedades.
Además, aborda desafíos locales, como el caso de las plantaciones de eucalipto en Uruguay, donde la abundancia de néctar no siempre se traduce en una nutrición equilibrada.
Comprender la relación entre ambiente, nutrición y salud es clave para proteger a las abejas y avanzar hacia una apicultura más sostenible.
UN EQUILIBRIO DELICADO ENTRE AMBIENTE, NUTRICIÓN Y SALUD.
El trabajo científico analiza el estado actual del conocimiento sobre la nutrición de las abejas melíferas, los principales desafíos que enfrentan y las líneas de investigación necesarias para mejorar su salud y productividad.
El estudio fue publicado en la revista Agrociencia Uruguay.
Las abejas (Apis mellifera) cumplen un rol fundamental como polinizadoras a nivel global, pero en los últimos años su nutrición se ha vuelto un tema central de investigación. Esto se debe, en gran medida, a los cambios en el uso del suelo, que reducen la diversidad y calidad del polen disponible y afectan directamente la salud de las colonias.
El trabajo revisa cómo las abejas obtienen y procesan sus nutrientes, principalmente a partir del néctar y el polen, y cómo estos recursos impactan tanto a nivel individual como en la dinámica de toda la colonia.
Uno de los aspectos clave es que la nutrición de las abejas depende fuertemente del ambiente en el que viven. La intensificación agrícola y la expansión de monocultivos limitan la variedad de recursos florales, lo que puede generar estrés nutricional y aumentar la vulnerabilidad frente a enfermedades.
Además, el estudio destaca que la nutrición incide en la supervivencia de las abejas, pero también en su comportamiento, su sistema inmune y la capacidad productiva de las colmenas.
¿QUÉ SUCEDE EN URUGUAY?
La investigación también aborda escenarios relevantes para Uruguay, como las plantaciones de Eucalyptus grandis, que si bien pueden ofrecer abundante néctar, el polen disponible no siempre cubre los requerimientos nutricionales de las abejas, lo que puede derivar en colonias debilitadas y mayores niveles de infección por patógenos.
En este contexto, estrategias como la suplementación nutricional pueden ayudar a mitigar estos efectos, aunque los resultados dependen de múltiples factores ambientales y de manejo.
El trabajo identifica la necesidad de profundizar en el conocimiento sobre la calidad nutricional del polen, su interacción con las abejas y el desarrollo de herramientas que permitan evaluar el estado nutricional de las colonias.
Comprender estas complejas interacciones entre abejas, ambiente y prácticas apícolas será clave para avanzar hacia una producción más sostenible y para proteger a estos insectos esenciales para los ecosistemas.