Diego Guigou repasa las claves del manejo productivo actual, el aporte estratégico de la fertilización orgánica con estiércol y el panorama para los cultivos de invierno a las puertas de una cosecha clave para el sector.
Soriano | Todo El Campo | El viernes 2 se realizó ADP Zone 2026. El Ing. Agr. Diego Guigou, comentó en el programa Diario Rural de CX4 Radio Rural el evento que ya es referencia del agro nacional.
El sector agropecuario se encuentra atravesando un proceso de transformación profunda, marcado por la búsqueda constante de eficiencia productiva, la sostenibilidad en el manejo del suelo y la incorporación de tecnologías de vanguardia. En el marco de un encuentro técnico y empresarial enfocado en los desafíos de la agricultura actual, referentes del sector repasaron las principales oportunidades y los criterios clave para potenciar la cadena de valor agroindustrial.
Uno de los ejes centrales planteados durante la jornada fue la visión sistémica del trabajo agrícola, sintetizada en el concepto del +1. Esta filosofía propone que cada eslabón de la producción debe asumir la responsabilidad de transformar, agregar valor y multiplicar el potencial del insumo recibido antes de entregarlo a la siguiente etapa.
“No es una suma, es una multiplicación”, destacó Guigou. Si todos tenemos ese concepto claro y tratamos de hacerlo mejor, logramos potenciar toda la cadena, destacó.
“SI TODOS APLICAMOS EL CONCEPTO DEL +1, LA AGRICULTURA NO SUMA, MULTIPLICA”.
Estela Apollonio: Tu vínculo con el sector productivo viene de muy atrás. ¿Cómo ha sido esa trayectoria personal y profesional en el campo?
Diego Guigou: Como siempre digo, he tenido la oportunidad desde muy chico de estar relacionado a esta actividad y de poder elegir lo que me gusta. Capaz que si no hubiese nacido en el campo y no hubiese tenido la posibilidad de vivir todo esto, no me habría gustado; pero realmente me apasiona. Es un privilegio haber mamado todo esto desde chico. Hoy los desafíos van aumentando porque hay muchas oportunidades, la empresa afortunadamente viene en crecimiento y atravesamos una transformación de la agricultura.
En el evento mencionaba el concepto del eslabón en la cadena agrícola. Se trata de ser un eslabón que tiene que ser cada vez más fuerte: ser eficientes y ser campeones mundiales en lograr un bajo costo por tonelada producida, como nos gusta llamarlo. Pero, sobre todo, agregándole mucho valor al eslabón que sigue. Y el que sigue es un producto cada vez más diversificado: puede ser un grano de trigo para hacer harina, un grano de cebada para cerveza, alimento para los corrales de engorde, o ahora el nuevo concepto de los biocombustibles, que nos van a transportar en el futuro y que estamos mirando con muchas expectativas. Ese eslabón recibe, tiene que transformar, multiplicar y pasar al siguiente. Ahí es donde encontramos el concepto de +1 que es el que nos convoca hoy. Si todos tenemos esa idea clara y tratamos de hacer lo mejor, no es una suma, es una multiplicación.
Estela Apollonio: Hay una responsabilidad central con respecto al recurso suelo, pensando en que las nuevas generaciones necesitarán seguir produciendo sobre él.
Diego Guigou: Exactamente. Por eso la mirada del +1 en la agricultura la tenemos todos los que trabajamos en esto, porque queremos el largo plazo. Destacaba mucho la relación con los dueños de los campos, que son quienes posibilitan esa relación, y es muy bueno que entiendan la importancia de cuidar ese suelo. Eso es algo intrínseco. Pero también, cuando vemos algunos problemas reales -por ejemplo, la necesidad de encalado y otras tareas pendientes-, si miramos el panel de control general, los suelos están hoy mucho mejor que como los tomamos hace un tiempo, tanto en el resto de los indicadores como en las oportunidades de rotar, fertilizar con estiércol o encalar. Hay una mirada positiva y constructiva que agrega mucho. Claro que hay situaciones que atender; cuando uno generaliza están las partes muy buenas y las muy malas, y como dice el dicho en el promedio se ahogan los enanos, así que hay que atender muy bien las particularidades.
Estela Apollonio:Se ve mucha gente joven participando en estas jornadas y un desarrollo importante fuera de la capital. ¿Cómo observas esa descentralización y las oportunidades en el interior?
Diego Guigou: Yo fui a hacer la carrera a Montevideo porque Agronomía se estudia allá, y uno piensa: “Bueno, agricultura, vamos a Montevideo…”. Ahí te das cuenta de que hay muchos compañeros que capaz no tuvieron la oportunidad de estar tanto en el campo, pero esto es apasionante. En Dolores vemos constantemente que se construyen edificios, se hacen nuevas rutas y viene toda esta ola de biocombustibles que, si la aprovechamos como país, representa una oportunidad gigantesca. Tenemos una ganadería fuerte, calidad de vida en el interior que ha mejorado mucho y gente joven con ganas de aprender.
Estela Apollonio: La tecnología también juega un rol decisivo hoy. ¿Cómo se está adaptando la empresa a la irrupción de la inteligencia artificial?
Diego Guigou: Estamos trabajando en las distintas unidades. El área de ganadería va a presentar un caso de cómo están coordinando los procesos.
El problema actual es que tenemos un bombardeo permanente de información: hay muchísimos datos. La oportunidad principal de la inteligencia artificial hoy es agarrar todos esos datos y transformarlos rápidamente en oportunidades de mejora. Es imposible que una persona pueda leer e interpretar rápidamente mil análisis de suelo. Si le metemos los mil análisis a la IA y la entrenamos, simplifica enormemente la tarea y nos ayuda a decidir. Son herramientas que en nuestra época de estudiantes no existían y que abren nuevas oportunidades profesionales.
Estela Apollonio: En cuanto al manejo agronómico, ¿cómo se compone hoy la rotación de cultivos; son tres cada dos años?
Diego Guigou: El promedio de intensidad que manejamos es de 1,66 cultivos por año. En esta zona del país la intensidad es más alta; en el noroeste, por razones climáticas, los cultivos de invierno cuestan un poco más y se va más por el lado de las coberturas, pero el promedio es de 1,66 de rotación.
A veces no nos damos cuenta de que en otras partes del mundo, por nieve o sequía, no se puede hacer un doble cultivo. Nosotros tenemos la oportunidad de transformar los recursos disponibles.
Aunque no tengamos suelos de dos metros de profundidad como en algunas zonas de Argentina, aquí tenemos suelos ondulados de 40 a 50 centímetros donde el agua se escurre, pero sí tenemos la capacidad de capturarla en tiempo real generando fotosíntesis y produciendo continuamente. Eso es una oportunidad que el país está aprovechado.
Los cultivos de invierno son el motor de las empresas en esta zona; incluso están logrando mejores ingresos y incrementos de productividad superiores a los de verano. El maíz, por ejemplo, ha cambiado muchísimo respecto a lo que hacía mi abuelo hace 7 u 8 años, gracias a la demanda y a que ganamos eficiencia en costos.
Estela Apollonio: Comentabas también el aprovechamiento del estiércol de los corrales.
Diego Guigou: Sí, la fertilización con estiércol nos generó algunos desafíos al inicio. Es la curva de aprendizaje típica: la piedra, el problema operativo, cómo repartirlo, cuándo hacerlo, si hay que incorporarlo o mover el suelo. Hoy estamos solucionando esos inconvenientes y dándonos cuenta de que, en un contexto mundial con guerras y donde el fósforo vale cada vez más, poder generarlo nosotros mismos, transportarlo y ponerle números nos da tremendos beneficios. Por ejemplo, el estiércol aporta tanto zinc que nos permite dejar de aplicar fertilizante foliar con zinc en el resto de los cultivos. La solución está in situ; el tema es cómo la hacemos viable.
Estela Apollonio: ¿Cómo están los cultivos?
Diego Guigou: Los cultivos están muy lindos. Estuvimos expectantes por los pronósticos del año, pero hasta ahora en esta zona no ha pasado nada grave, salvo algunas tormentas puntuales con granizo.
Estamos ansiosos por cosechar.
Las primeras colzas se empezarán a cosechar hacia fines de octubre, aunque los días fríos actuales enlentecen un poco el tramo final. Noviembre va a ser un mes muy movido por la gran superficie de colza en el país. Si el clima se mantiene, va a permitir un muy buen llenado de grano tanto en colza como en trigo, logrando una zafra de mucha área.
El gran reto será la capacidad logística y de trabajo de las empresas: cosechar rápido para evitar pérdidas por eventos climáticos e inmediatamente sembrar la soja y el maíz de primera en fecha óptima.
La agricultura de precisión dejó de ser un diferencial para convertirse en una necesidad para el productor.
Asunción, Paraguay | IP Paraguay | Todo El Campo | La agricultura de precisión avanza en Paraguay con la incorporación de tecnologías orientadas a mejorar la eficiencia, reducir costos operativos y optimizar el trabajo en el campo. Entre estas soluciones se encuentra CenterPoint RTX Fast, un servicio de corrección GNSS (Sistema Global de Navegación por Satélite) que permite alcanzar precisión centimétrica sin la necesidad de instalar una estación base propia en el establecimiento.
En una entrevista para los Medios del Estado, Luiz Roberto Cabral, gerente de Ventas para Sudamérica de Trimble, explicó que la agricultura de precisión dejó de ser un diferencial para convertirse en una necesidad para el productor, debido a la importancia de aprovechar mejor cada pasada, hora de máquina e insumo utilizado.
“Cuando trabajamos en superficies extensas, pequeños desvíos que se repiten durante cientos de hectáreas pueden representar más combustible, más tiempo de trabajo y un uso menos eficiente de semillas, fertilizantes y otros insumos”, señaló.
MAYOR EFICIENCIA EN LAS TAREAS AGRÍCOLAS.
De acuerdo con Cabral, la precisión permite reducir variaciones y mantener una operación más consistente durante las distintas etapas del proceso productivo, como la preparación del suelo, la siembra, la fertilización, la pulverización y la cosecha.
El uso de recorridos más precisos y repetibles ayuda a disminuir superposiciones y pasadas innecesarias. Esto puede traducirse en un mejor aprovechamiento del combustible, de las horas de maquinaria y de los insumos empleados en las labores agrícolas.
“Cuando uno piensa en grandes superficies, pequeñas mejoras que se repiten a lo largo de toda la operación pueden terminar teniendo un impacto importante en eficiencia”, afirmó.
ACCESO A PRECISIÓN CENTIMÉTRICA.
CenterPoint RTX Fast permite recibir correcciones de alta precisión mediante señales satelitales y/o conexión IP. El servicio está disponible en Paraguay, Brasil y Uruguay, y busca simplificar el acceso a tecnologías que anteriormente requerían una infraestructura propia.
Según explicó el representante de Trimble, tradicionalmente era necesario instalar estaciones base, radios y otros componentes dentro o cerca del establecimiento para alcanzar determinados niveles de precisión. Esto implicaba costos de inversión, instalación y mantenimiento, además de una mayor complejidad operativa.
“Con un servicio como CenterPoint RTX Fast reducimos esa dependencia de infraestructura propia. El productor puede concentrarse mucho más en el uso de la tecnología y en la operación de su maquinaria”, indicó.
UNA TECNOLOGÍA PARA PRODUCTORES DE DISTINTAS ESCALAS.
La evolución de estas soluciones también contribuye a ampliar el acceso a la agricultura de precisión. La reducción de la infraestructura necesaria disminuye una de las principales barreras de entrada para productores y contratistas que trabajan con una o pocas máquinas.
“Cada vez menos la agricultura de precisión es una tecnología principalmente para grandes productores. Uno de los principales cambios que estamos viendo es justamente una democratización de la agricultura de precisión”, sostuvo Cabral.
En ese sentido, la disponibilidad de servicios de corrección satelital y por Internet permite incorporar herramientas de alta precisión de forma más sencilla, de acuerdo con las características de cada operación.
CONECTIVIDAD Y CONTINUIDAD OPERATIVA.
La conectividad cumple un papel central en este modelo, ya que la maquinaria necesita mantener la precisión durante toda la jornada de trabajo. CenterPoint RTX Fast cuenta con alternativas de recepción mediante señal satelital y/o IP, lo que permite reducir la dependencia de una única infraestructura local.
No obstante, el desempeño puede variar según el equipo utilizado, la ubicación y las condiciones específicas de operación. Por ello, la elección de la solución debe considerar las necesidades de cada establecimiento y tipo de trabajo.
POTENCIAL PARA EL SECTOR AGRÍCOLA PARAGUAYO.
Paraguay cuenta con una importante actividad agrícola y extensas superficies productivas, factores que favorecen la incorporación de tecnologías destinadas a optimizar los recorridos de maquinaria y el uso de insumos.
Para Cabral, la posibilidad de mantener trayectorias precisas y repetibles permite organizar mejor las operaciones y puede acelerar la adopción de herramientas de precisión entre productores de diferentes escalas.
“Para un mercado agrícola como Paraguay, esto puede contribuir a acelerar la incorporación de herramientas de precisión entre productores de diferentes escalas”, manifestó.
AUTOMATIZACIÓN Y USO DE DATOS.
El futuro de la agricultura de precisión estará marcado por una integración cada vez mayor entre posicionamiento de alta precisión, automatización, conectividad y análisis de datos.
El representante de Trimble explicó que las máquinas agrícolas serán progresivamente más precisas y automatizadas, al tiempo que generarán información útil para la toma de decisiones.
“El verdadero potencial está en integrar esa precisión con toda la gestión de la operación agrícola”, afirmó. En su opinión, el objetivo es utilizar la tecnología para producir de manera más eficiente, optimizar recursos y simplificar las tareas en el campo.
“El objetivo es que la agricultura de precisión sea una herramienta cotidiana del productor y no una tecnología reservada únicamente para operaciones de gran escala”, concluyó.
Con la expansión de CenterPoint RTX Fast a Paraguay, Trimble amplía su cobertura en una región estratégica y complementa su presencia en América del Norte, Europa y Asia.
Trimble es una empresa de tecnología industrial que desarrolla soluciones de posicionamiento, modelado, conectividad y análisis de datos. Sus herramientas son utilizadas en sectores como la agricultura, la construcción y el ámbito geoespacial, con el objetivo de mejorar la productividad, la calidad, la seguridad, la transparencia y la sostenibilidad.
Para todos los países del mundo, los objetivos ambientales no son independientes ni ajenos a la producción de alimentos a través de la agropecuaria, la granja o la pesca.
Montevideo | Todo El Campo | Parece ser que las políticas productivas de alimentos -léase agricultura, pecuaria, granja, pesca- son contrarias a las políticas del cuidado del medio ambiente. Nada más falso.
El debate es universal y afecta a todos los países del mundo entre los que está Uruguay.
Un artículo de NFU Scotland (National Farmers Union of Scotland), la principal organización gremial que representa a los agricultores y ganaderos escoceses, afirma que si en verdad importa la seguridad alimentaria, hay que respaldar la producción; pero además, si importan los objetivos climáticos y comunitarios, hay que apoyar a quienes trabajan la tierra y producen alimentos.
Tras años de debate sobre el futuro de la agricultura, NFU Scotland reclama que el foco deje de estar en el diseño de políticas y pase a la entrega efectiva de apoyos. En Escocia, la Ley de Agricultura y Comunidades Rurales de 2024 y el Plan de Apoyo Rural ya trazaron el marco, pero ahora lo urgente es garantizar que los recursos lleguen a los agricultores y a los crofters activos. (En Uruguay no existen una figura idéntica a los crofters pero serían pequeños productores familiares que trabajan tierras ajenas).
El artículo subraya que la producción de alimentos y los objetivos ambientales no son metas separadas, sino interdependientes. Sin respaldo económico real, advierte, será imposible sostener la seguridad alimentaria, cumplir con los compromisos climáticos y mantener la vitalidad de las comunidades rurales.
Es oportuno aclarar que en Uruguay los sectores productivos no piden respaldo económico de ningún tipo, sus reclamos -a diferencia de lo que pasa en otros países, principalmente europeos- pasa por reglas claras y fundamentalmente libertad para trabajar.
Volviendo a NFU Scotland, la organización insiste en que la nueva arquitectura de apoyo debe ser simple, proporcional y accesible, evitando burocracia excesiva que excluya a los pequeños productores.
Sostienen que las empresas agrícolas también se ven afectadas por las decisiones tomadas a nivel parlamentario sobre fiscalidad, costos de empleo, comercio, migración, energía y otros mecanismos económicos. La viabilidad de la agricultura no puede separarse de las decisiones políticas.
El mensaje final es contundente y universal: si importa la seguridad alimentaria, hay que respaldar la producción; si importan los objetivos climáticos y comunitarios, hay que apoyar a quienes trabajan la tierra.
El autor, Rattan Lal (en la foto) es un reconocido investigador de temas agrícolas, argumenta que el conocimiento y las experiencias desarrolladas en las Américas son un faro.
Rattan Lal* | Montevideo | Todo El Campo | La humanidad enfrenta una paradoja. Nunca hemos tenido tanto conocimiento científico y tecnológico para producir alimentos, pero nunca ha sido tan evidente la necesidad de transformar la manera en que los producimos.
La Revolución Verde fue uno de los grandes éxitos del siglo XX. El aumento de los rendimientos agrícolas permitió alimentar a miles de millones de personas y evitar las hambrunas que muchos consideraban inevitables. Pero ese éxito tuvo costos. La intensificación de la agricultura también contribuyó a la degradación de los suelos, a una utilización creciente de agua e insumos y a impactos.
El desafío del siglo XXI es diferente. Debemos producir más, con menos. Más alimentos con menos tierra. Más productividad con un uso más eficiente del agua. Más prosperidad para los agricultores, pero más carbono almacenado en los suelos, mayor biodiversidad y ecosistemas más saludables.
Esta transformación debe estar en el centro de la próxima etapa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). América Latina y el Caribe tienen mucho que aportar. La región es uno de los pilares de la seguridad alimentaria mundial y un enorme laboratorio de innovación agrícola.
Argentina, Brasil y otros países han desarrollado sistemas productivos que incorporan ciencia, tecnología, agricultura de precisión, siembra directa, mejoramiento genético y nuevas prácticas de manejo de los recursos naturales.
El bioma conocido como “Cerrado brasileño” constituye un ejemplo extraordinario. La investigación científica y décadas de innovación permitieron transformar una región considerada de limitado potencial agrícola en uno de los grandes centros de producción de alimentos del planeta.
La lección no consiste en trasladar mecánicamente ese modelo a otras regiones. La lección es que la ciencia puede transformar restricciones naturales en oportunidades para el desarrollo.
África necesita hoy una revolución agrícola propia. No existe una receta universal. Pero existe un principio universal: la ciencia debe orientar las decisiones.
He dedicado gran parte de mi vida científica a demostrar que la salud del suelo está inseparablemente vinculada con la salud de las plantas, los animales, las personas, los ecosistemas y, en definitiva, del planeta. No puede existir seguridad alimentaria duradera con suelos degradados.
Por eso considero especialmente importante la experiencia de “Suelos Vivos de las Américas”, una iniciativa que desarrollamos junto con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) durante la gestión del argentino Manuel Otero.
La iniciativa reunió ciencia, gobiernos, agricultores, empresas y organizaciones de la sociedad civil alrededor de una idea fundamental: aumentar la producción y proteger el medio ambiente no son objetivos contradictorios. Los suelos saludables pueden almacenar carbono, conservar agua, fortalecer la biodiversidad, mejorar la resiliencia y, al mismo tiempo, sostener la productividad agrícola.
La experiencia adquirida en las Américas comenzó luego a proyectarse hacia África. Las innovaciones desarrolladas durante décadas en lugares como el Cerrado de Brasil pueden ofrecer conocimientos valiosos para las sabanas africanas. Ese intercambio resume lo que debería significar la cooperación internacional moderna: no imponer modelos, sino compartir conocimientos y construir soluciones.
La FAO posee una combinación extraordinaria de conocimiento, presencia internacional y capacidad de convocatoria. Pero las instituciones internacionales solo justifican plenamente su existencia cuando ese capital se transforma en beneficios concretos para sus países miembros y para las personas a quienes deben servir. En agricultura, eso significa llegar hasta el productor.
La FAO del futuro debe estar más cerca de los agricultores, científicos, empresas, universidades y responsables de tomar decisiones. Debe identificar soluciones que funcionan, conectarlas con quienes las necesitan y ayudar a adaptarlas y multiplicarlas. Necesitamos menos distancia entre el conocimiento y el campo.
Durante mis años de colaboración con el IICA tuve la oportunidad de trabajar estrechamente con Manuel Otero y observar su manera de entender la cooperación agrícola.
Otero promovió alianzas entre científicos, productores, gobiernos y sector privado y defendió una cooperación internacional orientada hacia resultados concretos. Nuestra experiencia conjunta mostró que una organización internacional puede actuar como puente entre la ciencia y las políticas públicas y llevar conocimiento de una región a otra.
Ese tipo de experiencia adquiere particular relevancia ante los desafíos que enfrenta la FAO.
La organización necesita profundizar su vínculo con sus países miembros, colocar a los agricultores en el centro de sus acciones, fortalecer las alianzas con la ciencia y el sector privado y conectar más eficazmente las experiencias exitosas.
La trayectoria de Otero ofrece una perspectiva concreta sobre cómo abordar esa transformación. Su posible candidatura a director general de la FAO habilitaría un completo paquete de soluciones para los desafíos que la organización enfrenta.
Pero el desafío trasciende a cualquier persona. Lo que está en juego es qué FAO necesita el mundo.
Necesitamos una organización capaz de liderar una nueva revolución agrícola: basada en la ciencia, que permita producir más con menos; que restaure los suelos en lugar de degradarlos y que genere prosperidad.
El conocimiento ya existe. Las experiencias también. Necesitamos la capacidad de convertirlas en acción.
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(*) El autor, Rattan Lal, es especialista en suelos, ganador del Premio Mundial de la Alimentación 2020. Fuente del artículo diario Clarin de Buenos Aires; también fue publicado en otros diarios del continente.
Las presentaciones tendrán el componente productivo en las diversas áreas de trabajo de ADP, pero también un componente humano con un cierre a cargo de Hernan Casciari
Montevideo | Todo El Campo | El viernes 2 de octubre se realizará ADP Zone 2026. La Lic Sofía Guigou, gerente Comercial y de Marketing de Agronegocios del Plata – ADP se refirió a ese importante evento al ser entrevistada en el programa Diario Rural de CX4 Radio Rural.
Se realizará en la ciudad de Dolores, como es tradicional, y este año se desarrollará el concepto “+1” que señala “el verdadero valor de cada paso” por lo que “proponemos mirar un poquito más allá del resultado o de lo que estamos haciendo”, explicó; y eso “lo queremos trasladar a la ganadería, a la agricultura y también a las decisiones que tomamos en el día a día”, partiendo de la base de que “ese +1 es positivo para el cliente”.
Las presentaciones tendrán el componente productivo en las diversas áreas de trabajo de ADP, pero también un componente humano con un cierre a cargo de Hernan Casciari, que se caracteriza por su capacidad de contar historias y vivencias. Esas historias tendrán que ver con el +1 planteado.
ADP Zone comenzará a las 08.00 horas con el bloque agrícola a cargo de Martín Díaz Zorita y Diego Guigou. Analizarán varios datos para tomar mejores decisiones sustentables.
Seguidamente Serio Pieroni presentará información de Uruguay más focalizado en la genética agrícola.
En el bloque ganadero, que es el que continuará, expondrá Lee Leachman, haciendo planteos vinculados a la genética animal y cómo esa genética nos ayuda a mejorar la eficiencia.
Cerrando, Marcos Fava Neves se referirá al futuro de los granos para la agricultura y la ganadería.
Cierra, como fue dicho, Hernán Casciari.
DATOS.
Evento: ADP Zone 2026.
Día y hora: viernes 2 de octubre, comienza a las 08.00 horas y finaliza a las 14.00 horas con un almuerzo.
Lugar: planta de ADP en Dolores (Ruta 21, km 318 y camino perimetral Juan Manuel Blanes. Soriano).
Ambos países trabajan para potenciar complementariedades, con participación del IICA.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | Con la participación del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Argentina y Brasil trabajan en profundizar un acercamiento. Uno de los temas es el de los fertilizantes: Brasil considera que Argentina puede ser el principal proveedor.
“Brasil está listo para comprar los fertilizantes que produzca Argentina. En 2025 nuestra producción agropecuaria utilizó 50 millones de toneladas de fertilizantes e importamos el 92% de ellos, la mayor parte del hemisferio norte. Sabemos que Argentina nos puede abastecer, gracias a las enormes reservas de gas natural que tiene en el yacimiento de Vaca Muerta”, dijo el viceministro de Agricultura y Ganadería de Brasil, Cleber Soares.
El funcionario compartió un acto en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires junto al secretario de Agricultura y Ganadería de Argentina, Sergio Iraeta, quien coincidió en que su disponibilidad de gas natural le permitirá al país aumentar la producción de fertilizantes nitrogenados y, particularmente, abastecer a Brasil de urea para su producción agrícola.
Acompañado por los representantes del IICA en Argentina y Brasil, Fernando Schwanke y Gabriel Delgado, respectivamente, Cleber Soares se reunió además en Buenos Aires con el empresario Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, que está construyendo una planta de urea en la ciudad de Bahía Blanca. Este proyecto prevé una inversión de US$ 2.700 millones y tendrá capacidad para producir 2,1 millones de toneladas por año.
AUMENTO DE PRECIOS.
“La producción agropecuaria de Brasil está en niveles récord. En 2025 se generaron 169.000 millones de dólares de exportaciones y este año esperamos un crecimiento de entre el 3,5 y el 5,1% por ciento. El agro representa el 28% del Producto Interno Bruto (PIB) brasileño y genera 38 millones de empleos”, dijo Soares.
“Pero los aumentos de precios de los fertilizantes –agregó- representan un gran problema para los agricultores y para el país. El precio de la urea se ha disparado en pocos meses y por eso hemos buscado suministro alternativo en Nigeria, Angola y China. Pero necesitamos urgentemente trabajar con Argentina. Podemos ser socios cada vez más seguros”.
Iraeta, por su lado, aseguró que Argentina tiene el gas natural necesario para producir la urea suficiente para cubrir las necesidades de su agricultura y un excedente para exportar a Brasil. “El intercambio comercial y de conocimientos es esencial para los dos países. También tenemos que estar juntos para enfrentar las barreras arancelarias al comercio de alimentos, ya que podemos ser mucho más fuertes que si lo hacemos de manera individual”, afirmó.
Tanto Iraeta como Cleber Soares hicieron hincapié en el papel que la agricultura de países como Argentina y Brasil está destinada a jugar en los próximos años no solo en la seguridad alimentaria –en el contexto de una demanda creciente de proteínas y granos-, sino también en la seguridad energética y la sostenibilidad globales.
Los fertilizantes son insumos esenciales para la producción agrícola, que han aumentado su precio a nivel global debido a disrupciones que afectaron la producción y el comercio. Es un tema que ha impactado en la agricultura del continente y en el cual el IICA trabaja para dar respuestas coordinadas entre los gobiernos y los diversos actores del sector.
En el evento en la Bolsa de Cereales se presentaron las proyecciones de la campaña gruesa argentina 2026/27, que prevé una cosecha de niveles muy importantes. También se realizó el Outlook del Mercosur, unión aduanera que comprende a Paraguay y Uruguay, junto a Argentina y Brasil. Una de las oradoras del encuentro fue la directora de Cooperación Técnica del IICA, Valeria Piñeiro, junto a funcionarios y representantes del sector privado. (IICA).