Mientras Rusia no tiene cómo consumir todo el trigo que produce, tampoco puede exportarlo por los daños en sus puertos del mar Negro como consecuencia de la guerra con Ucrania.
Montevideo | Todo El Campo | Según un nuevo informe de SovEcon -consultora rusa especializada en el mercado de granos y cereales en el mar Negro-, las exportaciones rusas de trigo están cayendo drásticamente en agosto, ya que las interrupciones en los principales puertos del mar Negro siguen restringiendo los envíos.
El recorte en la estimación es de 1,0 millones de toneladas métricas, hasta los 2,2 millones frente a los 4,5 millones de hace un año y un promedio de los últimos cinco años de 5,0 millones de toneladas.
La última vez que Rusia exportó menos trigo en el octavo mes del año fue en 2010, cuando los envíos totalizaron solo 1,6 millones de toneladas métricas. Ese año, el gobierno impuso una prohibición a la exportación de cereales a partir del 15 de agosto tras una grave sequía, indica el informe de SovEcon.
La estimación actual de la consultora parte de la base de que al menos algunas terminales del mar Negro reanudarán sus operaciones antes de finales de agosto. Si las interrupciones persisten, las exportaciones podrían caer por debajo de 2,2 millones de toneladas métricas, lo que podría provocar nuevas revisiones a la baja.
Debido a la guerra con Ucrania, todas las terminales de grano en Novorossiysk, el mayor puerto comercial de Rusia, permanecen cerradas para la carga de buques, al igual que la terminal de Taman. Varios buques graneleros han sido alcanzados por drones en los últimos días, y la disponibilidad de carga sigue estando muy limitada.
El cuello de botella en las exportaciones también está ejerciendo una presión creciente sobre el mercado interno ruso. Desde junio, los precios del trigo para consumo humano han caído alrededor del 18% en moneda rusa (rublos). La cosecha está generando grandes volúmenes de trigo de la nueva cosecha en el mercado, mientras que la demanda de exportación sigue estando muy limitada. Los compradores nacionales están retrasando sus compras ante la previsión de nuevas bajadas de precios. No prevemos ninguna medida eficaz que pueda impulsar significativamente la demanda interna.
Mientras tanto, la drástica reducción de la disponibilidad de trigo en Rusia está resultando cada vez más un factor que favorece los precios internacionales del trigo.
Lo que SovEcon describe es que mientras en Rusia el precio interno del trigo se desmorona por sobre stock, las continuas perturbaciones en el mar Negro impulsarían al alza el producto.
Dufour Commodities | Soriano | Todo El Campo | El mercado uruguayo de granos forrajeros atraviesa hoy un momento de bisagra, en el que conviven dos lecturas casi opuestas de lo que va a pasar con el precio. Quien tiene maíz, trigo o cebada forrajera para vender mira para atrás y analiza la zafra 2025/26 que está terminando (si bien aún quedan chacras de maíz de segunda por levantar), y la demanda de los corrales, tambos y granjas avícolas que no para de crecer, y concluye que los precios tienen más para subir que para bajar. Quien tiene que comprar ese grano, principalmente maíz, mira hacia adelante, a la siembra 2026/27 que se anuncia récord, y apuesta a que en pocos meses va a poder comprar más barato. Los dos puntos de vista parten de datos reales; lo que cambia es desde donde se mira el mercado y la necesidad de comprar o vender en un momento determinado.
Miremos para atrás, en pocos años el consumo de maíz de la ganadería vacuna uruguaya pasó de 200.000 a cerca de 1.000.000 de toneladas anuales, empujado por la intensificación del engorde a corral. A eso se suman la industria lechera y la avícola, que consumen alrededor de 500.000 toneladas cada una, lo que deja una demanda total en el eje de los 2 millones de toneladas frente a una producción 2025/26 bastante mermada por motivos ya conocidos. Ese desbalance se traduce en maíz que hay que importar, de Argentina y Paraguay, para suplir el faltante de la producción nacional: hasta ahora llevamos importadas el triple de toneladas que en igual período de 2025, con valores ya de por si encarecidos por la escasez de camiones tanto en Argentina como en Paraguay. Sin lugar a dudas, tanto este factor como la sinergia que se da entre chacra (granos forrajeros), corrales y demanda firme en general le dan un sostén más que importante a los precios. Para el tenedor de grano, mientras haya que importar, el precio a nivel local no puede caer mucho por debajo de ese costo de importación, y mientras la ganadería siga con esta firmeza no ve motivos para que la demanda afloje ni para vender antes de que el mercado convalide mejores precios, siempre y cuando se pueda permitir esperar, claro está. De hecho, a comienzos de este mismo año ya se vio ese comportamiento: vendedores pidiendo hasta US$ 240/250 por tonelada mientras el mercado apenas convalidaba US$ 215-220, una brecha que refleja justamente esa expectativa de que conviene esperar.
Ahora, la segunda parte de la foto es que los operadores de semillas ya proyectan un piso de 300.000 hectáreas de maíz para 2026/27, con intención de adelantar la siembra a fines de agosto, traccionada en primer lugar por la demanda firme que mencionábamos antes y, por otro lado, por la expectativa de un año Niño que históricamente favorece las lluvias para el maíz de primera. Lo que se quiere decir con esto está claro, el nivel de precios actual se sostiene por una demanda muy firme, pero también porque la producción nacional no alcanza y hay que importar, y ese sostén dura solo mientras esa necesidad de importar se mantenga.
A todo esto, además, se le suma un comodín, la calidad de la cosecha de la zafra de invierno en transcurso y el potencial derive, más que nada de trigo y cebada, al circuito forrajero (sumado al hecho además que en proporción, el área de cultivos destinados directamente a forraje viene creciendo estos últimos años), donde compite o complementa de cierta forma al maíz en la formulación de las dietas.
En la zafra anterior ese rechazo fue bajo, sobre todo en cebada, lo que dejó relativamente poco volumen forrajero disponible. Todos los años son distintos, pero si la cosecha de trigo y cebada tiene problemas de calidad, una porción mayor de esos granos se volcaría al mercado forrajero a precios por verse, aumentando la oferta de sustitutos disponibles para los corrales y tambos, justo en el tramo en que el maíz nuevo todavía no está disponible.
La competencia por los granos es una excelente noticia para el productor agropecuario, una demanda en el mercado interno tan fuerte por granos forrajeros, sin lugar a dudas le pone un nivel alto de exigencia al negocio exportador para hacerse del producto, por ejemplo, en trigo.
En definitiva, al final del día la conclusión que sacamos es que siempre el mercado se acomoda, es oferta y demanda.
GANADERÍA.
Sin lugar a dudas el rubro ganadero pasa por un excelente momento, nadie se imaginó los precios actuales; semana a semana nos sorprendemos con alguna suba, tanto en el ganado gordo como en la reposición.
La primavera ya está en la puerta, no hay fríos anunciados, solo faltan unos días de sol para que realmente se establezca, lo que sin dudas va a retraer la oferta de ganados de reposición en busca de meterle más kilos. Hoy están muy demandadas todas las categorías de ganado para el campo, tratando de hacerse de ganados que salen del invierno con pocos kilos, así como de ganados preñados próximos a parir. La oferta por otro lado es poca y con pretensiones de precios.
Ganado gordo con entradas cortas y valores récord que no dejan de subir, se avizora una primavera muy prometedora en lo que a producción de forraje se refiere por lo que los ganados de campo se irán aprontando rápido, aunque no creemos que haya una gran oferta.
MERCADOS.
Los mercados de granos se encuentran bastante convulsionados con subidas y bajadas semana tras semana, por eso los precios fluctúan entre valores que muchas veces sorprenden y no corresponden a los argumentos existentes para dichas determinaciones.
TRIGO. En el caso del trigo, por ahora se encuentra distante de los precios a que aspiran los productores, a pesar de que las proyecciones de cosecha del hemisferio norte muestran grandes pérdidas por las sequias en Europa y algo en EE.UU., también los problemas de tráfico marítimo en el mar Negro principal vía para la salida de los granos de Rusia y Ucrania.
CEBADA. El caso de la cebada es diferente, pues su referencia es el 100% del precio trigo diciembre Chicago, el cual ha dado opciones de cierres en los casi 270 dólares por tonelada y se mantiene en el eje de los 240/250 dólares.
COLZA/CARINATA. Por ahora vienen siendo los cultivos que mejor desempeño han tenido en cuanto a precios, en colza se llegaron a valores sobre 565 dólares y en carinata por encima de los 605 dólares, estuvieron un par de semanas por debajo pero ahora están volviendo esos valores.
SOJA 27. En cuanto a soja futuro, las fijaciones que se han realizado son mayoritariamente por rentas, hoy por hoy las primas que se usan están por encima de lo que gustaría a los vendedores, por lo tanto, la decisión es la de esperar a que mejoren.
En la región, Argentina aumentara en el eje de 3% su área de siembra, y en Brasil por primera vez en años el área estimada de siembra aumentara mínimamente, de todas formas se espera otra cosecha récord por encima de los 180 millones de toneladas, aquí tener en cuenta que el agua que se pronostica para los cerrados (estados de mayor productividad sojera) es inferior a la normal y por contra para los estados del sur se pronostica agua en exceso, hay que esperar que termina pasando con estas proyecciones.
INSUMOS.
FERTILIZANTES. Los valores de los fertilizantes de invierno nos tuvieron expectantes debido a las alteraciones de precios sufridas por el conflicto (aún inconcluso) entre Estados Unidos e Irán y el cierre del canal de Ormuz. El nutriente más afectado fue el nitrógeno, el cual pasó de comercializarse en el entorno de los US$ 470/tonelada (urea azufrada a cosecha de invierno) llegando a aumentar casi un 100% en su punto más alto. Luego del pico vino una baja abrupta en cuestión de 30 días haciendo que el valor se ubicara en los US$ 550/tonelada aproximadamente. Actualmente se encuentra estabilizado rondando los US$ 560/tonelada. Sobre los demás nutrientes, el que destaca es el fósforo que sigue con valores altos desde hace bastante tiempo ya y no se esperan bajas para zafra de verano que se aproxima, sino más bien lo contrario. A modo de referencia, la tonelada de 18-46 a cosecha de verano se ubica en sobre los US$ 970/tonelada.
AGROQUÍMICOS. Los agroquímicos están estables hace un buen tiempo. El conflicto entre Estados Unidos e Irán generó un aumento del precio del petróleo, que sumado al cierre del estrecho de Ormuz, hizo que el precio de los fletes subiera bastante. Afectando más que nada a los productos de bajo costo como pueden ser el glifosato, amina, paraquat, diquat, etc. Esto hizo que hubiese una suba en el precio de estos productos del entorno del 10% al 20% (dependiendo el producto). En la actualidad los precios volvieron a estar estables y no se esperan grandes variaciones respecto a lo que fueron los precios del verano anterior.
SEMILLAS. Este es el rubro donde podemos encontrar las variaciones más significativas pensando en las siembras de verano. El precio de la semilla de maíz se mantuvo prácticamente igual a la zafra anterior. En los casos que hubo alguna variación fue mínima y en general a la baja. Donde sí vamos a tener variaciones de precios es en la semilla de soja. Si bien a la fecha de redactar este informe no se conocen los valores, los proveedores coinciden en que el precio va a ser entre 10% y 15% mayor que la zafra anterior. Este aumento se vería argumentado por la mala zafra de soja que hubo, principalmente en la zona núcleo, lo que haría suponer que el uso propio de esta semilla debería ser menor a un año normal. Esto generaría un aumento de la demanda, otro factor que posibilita el aumento del precio de la semilla de soja.
Todos los gobiernos quieren poner el tema en agenda pero no se termina de resolver porque no hay voluntad política para hacer lo que hay que hacer.
Montevideo | Todo El Campo | Los seguros agrícolas van ganando espacios en las conversaciones y consideraciones de los productores, sin embargo, lo que sabemos de esa herramienta parece poco o insuficiente. Para entender más sobre el tema el Ing. Gonzalo Gutiérrez fue entrevistado en el programa Diario Rural de CX4 Radio Rural, quien se refirió a los distintos tipos de seguro y cuáles son los problemas que dificultan su uso masivo.
Comenzó explicando que como toda actividad económica, los seguros tienen un fin de lucro por parte de las compañías de seguros, ese lucro surge de la diferencia entre lo que se le cobra al productor y se le paga ante un siniestro, esa ecuación en promedio tiene que dejar una diferencia a favor. O sea que hay que cobrar más de prima que lo que se paga.
En Uruguay, el sector que más prima genera dentro de la agropecuaria, es el agrícola, que enfrenta distintos riesgos -granizo, heladas, vientos, excesos de lluvias, sequías- y las compañías se plantean asegurar determinada área contra determinados riesgos, y pagar de determinada manera los daños.
Los seguros se dividen en dos tipos: los de daño directo, que se paga el daño causado por aquella eventualidad por la que se contrató y no por otra, y los de multirriesgo que cubren una totalidad de evento y lo único que se valora es el rendimiento final del cultivo.
El sector de seguros agrícolas es una cartera que tiene comprometida su rentabilidad por distintos motivos, pero esos seguros cada vez son más caros para las mismas coberturas, o sea que cubren menos por el mismo dinero.
Eso pasa porque los seguros agrícolas multirriesgo se piden cada vez más debido la demanda de financiamiento que tiene el sector agrícola, pero son seguros que en caso de siniestralidad ésta es muy alta lo que hace que las compañías de seguros no los tengan o los ofrecen en condiciones que puedan contener las pérdidas; y por otro lado el cambio climático genera tormentas cada vez más violentas que causan daños cada vez más significativos, lo que deteriora la cartera agro.
Por esas razones y a diferencia de Uruguay, en el mundo se subsidia mucho el seguro agrícola. No solo Uruguay no subsidia sino que además no contamos con información de base que permita calcular el costo de asegurar determinado establecimiento.
Asimismo, en Uruguay no se puede mover una vaca si antes no se atienden 40 documentos y papeles, pero en la agricultura sí se pueden mover camiones de grano y nadie pregunta su origen ni quien es el productor. Esa falta de datos genera que tengamos una carencia de información muy grande sobre cómo son los rendimientos de los distintos cultivos y ese dato es la base para una prima de riesgo correcta para el sector.
Por tanto, mientras posterguemos la decisión de armas una buena base de datos de rendimientos por zona y chacra, de aquí a 5 o 6 años para atrás “vamos a seguir patinando en los mismos lodos sin que podamos salir por más que todos los gobiernos quieren poner el tema en agenda pero no se termina de resolver porque no hay voluntad política para hacer lo que hay que hacer, sostuvo.
Gutiérrez se refirió también a las pérdidas y a la lógica de funcionamiento de los seguros, que terminan siendo un socio con el productor pero éste sólo lo valora ante eventos adversos.
Si el productor sólo contrata el seguro cuando hay advertencia de un evento adverso y no lo hace cuando esa adversidad no está, lo que está haciendo es trasladando las pérdidas al seguro. Las empresas aseguradoras necesitan que se las contrate todos los años y por la misma cantidad de hectáreas y no solo cuando se cree que va a haber algún problema o alguna amenaza.
El punto es que el agricultor no adopta el seguro todos los años porque la relación rentabilidad-precio le parece desfavorable al considerar que es un seguro muy caro, y eso hace que no haya una base consistente de cotizante.
Asimismo, cuando la rentabilidad es mala, el productor recorta gastos y en esa reducción una de las cosas que saca son los seguros.
Por otra parte, hay sectores como el de la granja en que los riesgos son mucho más concentrados porque la producción se ubica en zonas específicas, y cualquier tormenta que pasa concentra las pérdidas. Eso fue lo que pasó en el último temporal.
ENTREVISTA COMPLETA.
Producción periodística de Horacio Jaume y Estela Apollonio – Programa Diario Rural -CX4 Radio Rural.
Instituciones como el Senasa, INTA, Inase y Asagir fortalecen su trabajo conjunto contra esta plaga cuarentenaria para preservar la producción nacional de girasol.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | El jopo (Orobanche cumana) es una maleza parásita que afecta al cultivo de girasol y puede ocasionar importantes pérdidas en su rendimiento. La Argentina se mantiene libre de la plaga considerada cuarentenaria por su impacto potencial, siendo fundamental la prevención para preservar la producción nacional de este cultivo.
Desde el año 2024 rige la alerta fitosanitaria declarada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) para prevenir el ingreso al país del jopo del girasol e impulsar el trabajo interinstitucional sobre esta problemática además de fortalecer las acciones de preparación ante una posible incursión de la plaga en el territorio nacional.
En ese marco, el Senasa junto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) desarrollaron un plan de contingencia específico para actuar de forma rápida ante una eventual detección de la plaga en nuestro país.
Las acciones de prevención, contemplan también tareas de monitoreo, capacitaciones y articulación con organismos públicos, instituciones técnicas y representantes de la cadena productiva como la Asociación Argentina de Girasol (Asagir).
En tal sentido, se recuerda que en esta época del año la principal acción de prevención es la utilización de semillas fiscalizadas por el Instituto Nacional de Semillas (Inase) que garantiza su sanidad.
Asimismo, el organismo sanitario tiene establecidos requisitos fitosanitarios específicos para la importación de semillas de países con presencia de la plaga, con el fin de prevenir su ingreso al país por esa vía.
A medida que avanza el ciclo del cultivo, el monitoreo comienza a tomar importancia, focalizando la atención en la aparición de una planta similar a un espárrago en la base del tallo del girasol, así como de plantas con retraso en el crecimiento, cambios de color o aspecto debilitado. Al extraer la planta, puede observarse que las raíces del jopo permanecen unidas a las del cultivo.
Ante cualquier sospecha de su presencia, es importante comunicarse a través del Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo) del Senasa.
La notificación temprana es una herramienta clave para preservar la condición fitosanitaria de la Argentina.
Se recomienda registro, señalización y coordinación entre productores para reducir riesgos en la aplicación de fitosanitarios y asegurar la convivencia entre agricultura y apicultura
Montevideo | Todo El Campo | Poniendo énfasis en la reducción de riesgos, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) difundió recomendaciones para el manejo de apiarios trabajando en cultivos agrícolas.
Se apunta a reducir riesgos en la convivencia entre apicultura y agricultura.
Destaca la necesidad de planes de contingencia ante aplicaciones de fitosanitarios, la responsabilidad compartida entre agricultores y apicultores, y la obligatoriedad de registrar colmenas en el RNPC con señalización visible.
También se subraya la importancia de la comunicación previa con responsables de predios y el conocimiento básico de cultivos y plagas.
El MGAP recuerda que la coordinación y el diálogo son claves para proteger abejas, asegurar la calidad de la miel y garantizar buenas prácticas productivas.
1) PLAN DE CONTINGENCIA.
Disponer de capacidad para traslados o manejos adecuados frente a un aviso de aplicación. Tener un plan de manejo de contingencias si esto no es factible (confinamiento, cobertura, etc.).
2) RESPONSABILIDAD COMPARTIDA.
Contemplar que la responsabilidad por las Buenas Prácticas de Manejo y convivencia, son responsabilidad tanto del agricultor como del apicultor.
3) DOCUMENTACIÓN Y REGISTRO.
Todo apiario debe estar declarado en el Registro Nacional de Propietarios de Colmenas (DJ anual correspondiente). Las colmenas deben contar con el RNPC impreso y claramente visible de cada colmena. Los apiarios deben ser visibles e identificables.
4) SEÑALIZACIÓN Y COMUNICACIÓN.
Colocar al menos dos carteles opuestos por apiario, claramente visibles, indicando el RNPC y teléfono celular de contacto. Mantenga su información de contacto en cada
5) CONOCIMIENTO DEL ENTORNO AGRÍCOLA.
Acordar claramente la ubicación de cada apiario con el responsable del predio.
Conocer y presentarse con el responsable de los cultivos, no solamente con el propietario del predio.
Informarse y aprender de los aspectos básicos del cultivo, así como de los predios linderos a sus apiarios
Informarse e identificar las plagas que pueden afectarlos, cómo y cuándo se controlan.
Conocer los parámetros con los que se determinan la aplicación de productos de control de dichas plagas
RECORDAR.
La comunicación y el acuerdo previo son la mejor herramienta para prevenir problemas.
Una apicultura responsable protege las abejas, la calidad de la miel y los productos apícolas
ASISTENCIA: Departamento de Apicultura-Dilave. Tel: 22204000 int 151105 y 151106 – 092191185
La expansión de la agricultura, particularmente de la soja, se desarrolló mayoritariamente sobre áreas que ya estaban destinadas a esa producción.
Asunción, Paraguay | Todo El Campo | A más de 20 años de la implementación de la Ley de Deforestación Cero en la Región Oriental, Paraguay cuenta con evidencia técnica que demuestra que es posible incrementar la producción agrícola respetando los bosques.
Los reportes del Instituto Forestal Nacional (Infona), elaborados a partir del Sistema Nacional de Monitoreo Forestal y del análisis del cambio de uso del suelo, muestran que la expansión de la agricultura, particularmente de la soja, se desarrolló mayoritariamente sobre áreas que ya estaban destinadas a la producción antes de la entrada en vigencia de la normativa.
Los datos oficiales indican que el 94,5% de la superficie cultivada con soja en la Región Oriental corresponde a áreas que no fueron deforestadas después de diciembre de 2004, año en que comenzó a regir la prohibición de transformar bosques nativos para uso agropecuario. Este resultado desmiente la percepción de que la soja constituye un monocultivo extensivo asociado a la deforestación en esta región del país y evidencia que el crecimiento del cultivo se produjo principalmente mediante la incorporación de tierras que ya formaban parte del sistema productivo nacional.
“La vigencia de la legislación, posteriormente fortalecida y actualizada, consolidó un modelo de producción que combina el desarrollo económico con la conservación de los recursos naturales. Paralelamente, el Infona continúa fortaleciendo el Sistema Nacional de Monitoreo Forestal, que permite verificar de manera periódica y transparente la evolución de la cobertura boscosa y los cambios en el uso del suelo mediante herramientas de monitoreo satelital”, indicó Santiago Bertoni, exministro de Agricultura.
Asimismo, explicó que estos avances forman parte de una estrategia más amplia de sostenibilidad ambiental impulsada por Paraguay y acompañada por el sector productivo. Entre ellos se destacan la implementación de sistemas de trazabilidad y monitoreo territorial, fortalecimiento de los mecanismos de restauración forestal, la promoción de la Ley de Servicios Ambientales, la adopción de buenas prácticas agrícolas, la siembra directa, el manejo integrado de suelos y el cumplimiento de exigencias ambientales cada vez más rigurosas para acceder a los mercados internacionales.
“Estas acciones reflejan el compromiso de los productores con una agricultura cada vez más eficiente y responsable”, subrayó. Para la producción nacional, estos resultados representan un respaldo objetivo a un modelo que ha permitido consolidar a Paraguay como uno de los principales exportadores mundiales de soja sin expandir la frontera agrícola sobre los bosques de la Región Oriental durante las últimas dos décadas. La combinación de políticas públicas, innovación tecnológica y el compromiso de los productores demuestra que la competitividad y la sostenibilidad pueden avanzar de manera conjunta, fortaleciendo la imagen del país como proveedor confiable de alimentos producidos bajo estándares ambientales cada vez más exigentes. (Fuente UGP)