Creep feeding sobre campo natural, su desempeño clave en la producción.

Creep feeding sobre campo natural, su desempeño clave en la producción.

El Ing. Bianchi subrayó que el creep feeding puede convertirse en una herramienta decisiva para mejorar la eficiencia de los sistemas ovinos extensivos, aportando competitividad y sostenibilidad al sector.

Gianni Bianchi Olascoaga | Montevideo | Todo El Campo | En la última entrega nos referimos a la importancia de la lactancia en el crecimiento de los corderos y a cómo la alimentación de la oveja determina, en buena medida, su producción de leche y, por lo tanto, el crecimiento durante las primeras semanas de vida.

Nuestro objetivo era alcanzar al menos 25 kg al destete, con ganancias de 150–180 g/día. Sin desconocer que, con alimentación adecuada y cruzamientos con razas carniceras, estas ganancias pueden llegar a 250 g/día, permitiendo obtener corderos de más de 40 kg a los 5 meses. Una situación que logran muy pocos sistemas.

En esta lámina se presentan resultados de 5 años de investigación del Grupo de Ovinos y Lanas de la EEMAC sobre creep feeding en campo natural. Con una carga de 6 ovejas con sus corderos/ha y un 66% de mellizos, los corderos suplementados alcanzaron 134 g/día, frente a 95 g/día en los no suplementados. Esto se tradujo en 31 frente a 26 kg de peso final.

La respuesta fue mayor en los mellizos —50%— que en los únicos —30%— y también aumentó cuando existía escasez de forraje. Por eso, deberíamos preguntarnos: ¿en qué situaciones el suplemento genera una respuesta productiva realmente interesante?

Y aquí aparece, para mí, uno de sus mayores valores: el momento en que se producen los kilos. El cordero está en una etapa de elevada capacidad de crecimiento, continúa recibiendo leche y tiene bajos requerimientos de mantenimiento. En la experiencia de EEMAC, esto se logró con aproximadamente 18 kg de ración por cordero durante 3 meses.

La comparación económica no debería ser simplemente 18 kg de ración vs. 0, sino: ¿qué recursos necesitamos para producir esos mismos kilos después?

Durante la recría se puede suplementar con PC sobre campo natural o usar praderas, verdeos, cultivos forrajeros —sorgo BMR o soja— e incluso confinamiento. Alternativamente plantear el creep feeding sobre pasturas sembradas.

Todas son alternativas posibles, pero difícilmente permitan obtener, con la misma cantidad de recursos, los resultados que se obtienen con el cordero al pie de su madre y en campo natural.

Precisamente, en esta última situación se plantea una lógica diferente: focalizar una pequeña cantidad de alimento solo en el animal que queremos hacer crecer, aprovechando una ventaja que el sistema ya tiene: la oveja está lactando sobre pastizal nativo y el cordero está mamando.

Su valor no está solo en la conversión del suplemento, sino en producir kilos en una etapa de alta capacidad de crecimiento, con una cantidad baja de insumos externos.

Esos kilos adicionales deben evaluarse por su impacto productivo: terminar los corderos únicos, adelantar la salida de los mellizos o permitir que una cordera alcance el peso necesario para ingresar a la reproducción en su primer otoño.

En definitiva, el creep feeding es una herramienta que está llamada a jugar un papel clave en los sistemas extensivos predominantes de producción ovina.

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EL AUTOR.

El Ing. Agr. Gianni Bianchi Olascoaga es doctor técnico en producción ovina. Sus comentarios y artículos son publicados en diversas revistas y medios de comunicación, entre ellos Todo El Campo. Se le puede seguir en Gianni Bianchi Olascoaga | LinkedIn

Pruebas PISA, no nos engañemos con ser los mejores del continente, el mundo es lo que importa.

Pruebas PISA, no nos engañemos con ser los mejores del continente, el mundo es lo que importa.

En la Expo Prado, el presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales puso el tema en debate.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Conocido el resultado de Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (conocido como PISA) correspondiente a 2025, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y desde varios sectores de la educación y la política se presentó el resultado como positivo porque efectivamente lo es si lo comparamos con lo que está pasando en la región, pero eso no puede llevaros a engaño porque la realidad es que comparados con el mundo no nos fue bien y el indicador global (no regional) debería ser causa de preocupación para las autoridades.

El nivel educativo de la región es bajo, eso es lo primero que hay que entender y asumir; y si queremos tener un lugar de reconocimiento en el mundo, tenemos que avanzar varios casilleros hasta llegar a los estándares de los van en la punta.

Una nota publicada en la página web de ANEP informó sobre las pruebas PISA 2025 diciendo en el título que en Uruguay “evidencian mejora en Ciencias y estabilidad en Matemática”. El título es verdadero, pero si somos sinceros con nosotros mismos y si asumimos el problema que tenemos en educación, deberíamos reconocer que no debemos compararnos con la región ni con nosotros mismos, sino con el mundo, porque es ahí -en el mundo- donde se ven los resultados verdaderos.

El Ing. Leonardo Loureiro, presidente de la Confederación de las Cámaras Empresariales (CCE), planteó el tema en una exposición que realizó en la Expo Prado 2026 el viernes 11 de setiembre. Dijo que en la región Uruguay se destaca positivamente, pero que si nos comparamos con el mundo y con los países con los cuales competimos, estamos muy atrasados.

Partiendo de su observación bien podríamos decir que celebrar una posición de destaque en relación a los países del América Latina es un engaño de una realidad que no nos muestra el verdadero lugar en el que nos encontramos. Lo transparente es advertir que estamos mal y que venimos rezagados. Si no cambiamos, si no mejoramos, nuestros adolescentes y jóvenes no van a estar a la altura de las exigencias del mundo, y el resultado final no será nada halagüeño.

En lugar de contrastar con los países del continente y festejarnos porque estamos mejor posicionados, lo sabio sería cotejar cómo nos ven desde el exterior.

Un artículo de la BBC tituló: “Los preocupantes datos sobre el estado de la educación en América Latina que revela la última prueba PISA”, y no es el único medio que informó en ese sentido. El País de Madrid publicó: “Los países de Latinoamérica retroceden en el informe PISA 2025”.

Si se repasa medios australianos y neozelandeses, también estos ven a América Latina como una región en retroceso educativo estructural, aunque con Uruguay y Chile como excepciones relativas pero insuficientes frente a estándares globales.

Aquí no se trata de desconocer lo logrado, sino de asumir que ser los mejores de la región no nos llevará a ninguna parte; no alcanza con eso. La autocrítica dura debe primar, en un mundo tan competitivo de nada sirve ser el mejor entre resultados mediocres.

LOS RESULTADOS.

Las tres áreas evaluadas en las pruebas PISA 2025 fueron Ciencia, Lectura y Matemáticas.

En ellas tres China se posicionó como líder (en las jurisdicciones de Beijín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang) junto a Singapur. Le siguen Maco, Taiwán y Japón.

En Ciencias encabezan China (jurisdicciones de Beijín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang) con 597 puntos, seguida de Singapur (560 puntos), Macao (541 puntos) y Japón (538 puntos). Entre los diez primeros también están Estonia, Corea del Sur, Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda.

Uruguay obtuvo 445 puntos.

En Lectura, los líderes son Singapur (535), seguido de China (Beijín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang), Taiwán, Japón, Corea del Sur, Irlanda, Estonia, Nueva Zelanda, Australia y Canadá.

Uruguay obtuvo 423 puntos.

Matemáticas, es liderada por China (Beijín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang) con 612 puntos, seguida por Singapur (563 puntos), Macao (549 puntos), Taiwán (546 puntos) y Japón (525 puntos). Por detrás están Corea del Sur, Hong Kong, Estonia, Suiza y Polonia.

Uruguay tuvo 405 puntos.

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Foto de portada de StockSnap – Pixabay.

Agricultura: producir hoy, cuidar el mañana y asegurar el relevo.

Agricultura: producir hoy, cuidar el mañana y asegurar el relevo.

“Hablar de agricultura es hablar de trabajo, de esfuerzo y de compromiso, pero también de futuro”.

Fernando Sanabia Viscoski | Canelones | Todo El Campo | El pasado 9 de setiembre se conmemoró el Día Mundial de la Agricultura, una fecha que invita a reconocer y valorar la tarea de quienes trabajan diariamente con la tierra para producir uno de los recursos más importantes para la humanidad: los alimentos.

Hablar de agricultura es hablar de trabajo, de esfuerzo y de compromiso, pero también de futuro. Detrás de cada cultivo, de cada cosecha y de cada alimento que llega a nuestra mesa, existe una persona que tomó la decisión de producir, muchas veces enfrentando condiciones climáticas adversas, dificultades económicas, incertidumbre y mercados cada vez más exigentes.

La agricultura ocupa un lugar fundamental en la seguridad alimentaria mundial. Y ese rol se vuelve todavía más importante frente a una población que continúa creciendo y a un escenario productivo marcado por el cambio climático, la disponibilidad limitada de agua y otros recursos naturales y la necesidad de producir más, pero de una manera responsable.

Por eso, el desafío de la agricultura actual no puede ser solamente aumentar los rendimientos. El verdadero desafío es producir de manera sostenible, cuidando los recursos que harán posible seguir produciendo mañana.

CUIDAR EL SUELO PARA SEGUIR PRODUCIENDO.

Dentro de las herramientas que hoy adquieren mayor importancia se encuentra la agricultura de conservación, basada fundamentalmente en tres pilares: la mínima perturbación del suelo, la cobertura permanente y la diversificación de los cultivos.

Reducir la labranza y los movimientos mecánicos permite conservar mejor la estructura del suelo y disminuir la pérdida de humedad. Mantener la superficie cubierta mediante rastrojos, residuos orgánicos o cultivos de cobertura ayuda a protegerla frente al sol, el viento y las lluvias intensas.

A su vez, diversificar los cultivos, mediante rotaciones y asociaciones, contribuye a mejorar la fertilidad, favorecer la biodiversidad y reducir determinados problemas sanitarios.

No se trata simplemente de incorporar una nueva técnica. Se trata de entender que el suelo no es un recurso inagotable, sino el patrimonio productivo sobre el cual se construye el futuro de la agricultura.

A esto debemos sumar un uso cada vez más eficiente del agua, la incorporación de tecnologías, la agricultura de precisión, la genética, la digitalización y todas aquellas herramientas que permitan tomar mejores decisiones y utilizar los recursos de manera más eficiente.

La innovación, entonces, no debe ser entendida como un reemplazo del productor, sino como una herramienta para que pueda producir mejor.

UNA AGRICULTURA PREPARADA PARA NUEVOS DESAFÍOS.

El cambio climático ya forma parte de la realidad productiva. Sequías, excesos de lluvias, temperaturas extremas y cambios en los ciclos productivos obligan a repensar muchas de las decisiones que durante generaciones fueron tomadas de determinada manera.

La agricultura tendrá que adaptarse.

Pero adaptarse no significa abandonar lo que sabemos, sino combinar el conocimiento acumulado por generaciones de productores con la ciencia, la tecnología y la innovación.

En nuestra región, y particularmente en Uruguay, esto adquiere una importancia enorme. La agricultura y la producción agropecuaria no solamente generan alimentos: generan empleo, movimiento económico, arraigo y oportunidades para miles de familias.

Por eso, cuando hablamos de agricultura, también estamos hablando de país.

¿QUIÉN VA A PRODUCIR DENTRO DE 20 O 30 AÑOS?

Sin embargo, hay una pregunta que considero imprescindible hacer.

¿Quién va a producir dentro de 20 o 30 años?

Podemos hablar de agricultura de precisión, inteligencia artificial, nuevas variedades, maquinaria cada vez más eficiente, conservación de suelos, manejo responsable del agua y producción sostenible.

Todo eso es necesario.

Pero existe un recurso que muchas veces queda fuera de la discusión y que es tan importante como el suelo, el agua o la tecnología: las personas.

Si no logramos que nuevas generaciones encuentren en la agricultura y en el medio rural una verdadera oportunidad de vida, todos esos avances corren el riesgo de quedarse sin quienes los lleven adelante.

El relevo generacional no puede ser un tema secundario. Tiene que formar parte de cualquier discusión seria sobre el futuro de la agricultura.

Porque no alcanza con cuidar el suelo si no cuidamos también a quienes lo trabajan.

No alcanza con incorporar tecnología si no conseguimos que haya jóvenes dispuestos a aprender, innovar y producir.

No alcanza con hablar de soberanía alimentaria si cada vez son menos las familias que encuentran condiciones para continuar produciendo alimentos.

EL FUTURO DE LA AGRICULTURA TAMBIÉN SE CONSTRUYE HOY.

El Día Mundial de la Agricultura debe servir para homenajear a quienes producen, pero también para reflexionar sobre qué agricultura queremos para las próximas generaciones.

Una agricultura que produzca más, pero que cuide el suelo.

Que utilice el agua de manera responsable.

Que incorpore innovación y tecnología.

Que sea capaz de adaptarse al cambio climático.

Que genere oportunidades económicas.

Y, fundamentalmente, que sea capaz de ofrecer un proyecto de vida para quienes vienen detrás.

Porque la sostenibilidad no es solamente ambiental. También debe ser económica, social y generacional.

El gran desafío es lograr que producir alimentos siga siendo una actividad viable, digna y atractiva para las nuevas generaciones.

En definitiva, cuidar la agricultura es cuidar el suelo, el agua, los alimentos y también a las personas que hacen posible que todo eso exista.

Y quizás ese sea uno de los mayores desafíos que tenemos por delante: no solamente producir para alimentar al mundo de hoy, sino construir las condiciones para que alguien quiera seguir produciendo mañana.

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EL AUTOR. Fernando Sanabia Viscoski es licenciado en Gestión Agropecuaria. Posgrado en agronegocios. Productor agropecuario

A 25 años del 11 de setiembre en que las torres fueron derribadas.

A 25 años del 11 de setiembre en que las torres fueron derribadas.

Aquel día quedó grabado en la memoria colectiva como una prueba del horror. Sin embargo, la historia demuestra que el conocimiento de nuestra brutalidad no nos ha salvado de perpetuarla.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | ¿Dónde estabas vos el 11 de setiembre de 2001?, esa es la pregunta que muchos han hecho estos días y hacen hoy, porque todos nos acordamos dónde estábamos, qué estábamos haciendo o de qué forma nos enteramos del atentado contra las emblemáticas torres gemelas del World Trade Center ubicadas en el corazón de Nueva York.

Mucho se ha dicho sobre el tema. Los canales de televisión y emisoras de radios de todo el mundo suman una infinidad de horas abordando el asunto; también se han escrito millones de artículos periodísticos en diarios, revistas, o sitios web en diversos formatos -crónicas, investigaciones, reportajes, editoriales-, se han hecho documentales, películas, se publicaron toneladas de libros, se han escrito poesías y canciones de reconocidos artistas como Bruce Springsteen o Paul McCartney, entre otros.

25 años después seguimos hablando y escribiendo sobre lo mismo, y así continuará siendo, por siempre, porque fue tal el impacto de aquella sensación de horror que nos invadió a todos los que cerca o lejos estuvimos ahí para observar lo que sucedía, que sentimos la necesidad de transmitirlo a las generaciones futuras con la esperanza de que no vuelva a ocurrir.

En 1948, el antropólogo estadounidense Melville Herskovits acuñó el término enculturación, entendiendo por tal concepto el proceso mediante el cual una persona aprende, interioriza y pone en práctica (consciente o inconscientemente) las normas, tradiciones, lenguaje y costumbres de su propia cultura.

Gracias a esa transmisión y adaptación los humanos tienen una capacidad de supervivencia mayor. Sin embargo, cuando observamos cómo está el mundo y nuestra sociedad, las esperanzas de haber aprendido lo destructivos y dañinos que las personas podemos ser con nuestros iguales parecen desvanecerse o convertirse en una ilusión sin sentido.

Si observamos, en la historia no ha habido un solo momento en que la humanidad o parte de ella no estuviera embarcada en algún conflicto cruento. La belicosidad está en nuestra naturaleza y por eso una y otra vez volvemos a caer en la espiral de violencia que nos ha caracterizado desde el comienzo de los tiempos.

No por casualidad la Biblia nos cuenta que el primer acto de violencia entre seres humanos fue de los más terribles que alguien puede imaginar: el fratricidio que en ese caso puntual tuvo la envidia como motivación. Creyentes o no, el punto es que desde siempre la humanidad ha sido violenta y eso se explica por una razón: el mal existe.

El atentado de las torres gemelas hace 25 años fue una muestra más de cómo hay personas capaces de cometer crímenes atroces, arrastrando a inocentes en su locura de maldad. Lo sabemos porque la historia lejana como reciente nos lo ha enseñado, pero nos comportamos como si lo ignoráramos.

Pensar los temas que son de política de Estado.

Pensar los temas que son de política de Estado.

Esten Montes reflexionó sobre los desafíos que la coyuntura pone frente a Uruguay, que debe responder con políticas de Estado definidas y claras.

Montevideo | Todo El Campo | En su columna del martes en el programa Diario Rural de CX4 Radio Rural, Esteban Montes realizó comentarios y reflexiones sobre diferentes asuntos del país a partir del evento Apertura de mercados y su impacto en el agro realizado el 27 de agosto en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) y organizado por Blasina y Asociados, motivado en el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.

Montes señaló que Uruguay pasó 50 años con restricciones a las exportaciones, lo que fue superado y quedó en el pasado, esperando que no se retomen tales medidas más ahora que nuestro país ha optado por la senda exportadora, lo que es lógico si pensamos que más del 70% de las exportaciones de bienes son de productos agropecuarios.

Para Uruguay las exportaciones son muy relevantes, agregó, y tenemos las condiciones para producir, además de que somos pocos y queremos seguir siendo pocos.

Por otro lado, a nivel mundial no somos operadores importantes en cuanto a volumen, pero eso no tiene que ser una debilidad sino que lo inteligente es pensar cómo explotar ese volumen reducido y es ahí donde la diferenciación es un camino muy importante.

La firma del acuerdo Mercosur – Unión Europea es auspicioso, pero se debe dimensionar las normas y exigencias que plantea el bloque europeo.

Valoró positivamente las señales y mensajes del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) en el sentido de que hay que ver las características de los sistemas productivos de Uruguay y adaptar las normas a nuestros sistemas de producción, porque los sistemas de producción son diferentes en todo el mundo. La estrategia está en buscar las formas para ver cómo se pueden cumplir las exigencias sin desconocer la realidad de nuestro país.

En ese sentido hay una oportunidad para el sector arrocero mostrando cómo se produce arroz en Uruguay y las características que tiene. El volumen habilitado es de 60.000 toneladas, lo que es muy poco. Aunque poco hay que pensar en cómo sacar provecho a ese total.

Los lácteos presentan una disyuntiva diferente sobre si el efecto del acuerdo será positivo o negativo, con las denominaciones de origen como parte de cosas a resolver.

En las denominaciones de origen Uruguay tiene cosas para hacer, continuó Montes, y debemos pensar por ejemplo en el queso Colonia, el Cordero Serrano, la Lana Fina de Basalto, entre otras. Ese es el camino para diferenciarnos.

En otro orden, dijo que hace tiempo que se habla del cambio de la matriz energética, algo en lo que acá se trabaja bien sabiendo que somos importadores de petróleo y para no depende de él, además de ser una apuesta en fuentes renovables y limpias.

Sin embargo se plantean impuestos, a partir de febrero de 2027, a los vehículos eléctricos, lo que es una contradicción.

Es un tema que se debería a discutir a fondo, sobre cómo agregar valor a las cosas y diferenciarnos para jugar en primera, sin volver sobre cosas innecesarias como si vacunamos o no contra la aftosa, la exportación en pie o la trazabilidad.

Lo que debe hacer Uruguay es dar confianza y certeza a los consumidores de alto poder adquisitivo para poder entrar en sus nichos.

AUDIO COMPLETO.

Producción periodística Horacio Jaume, Diario Rural, CX4 Radio Rural.

El Parlamento está en deuda con el Inale y la lechería.

El Parlamento está en deuda con el Inale y la lechería.

Bien podría decirse que al Inale se le acerca el ocaso financiero institucional sin que el Parlamento actúe, aunque todos los políticos de todos los partidos pronuncien lindos discursos sobre la importancia de la lechería en nuestro país.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | A la hora de los discursos, todos los dirigentes políticos de peso, de todos los partidos, coinciden en la importancia que la lechería tiene para el país en tres grandes dimensiones: productiva, económica y social. Sin embargo, a la hora de llevar esos discursos a hechos políticos concretos, fallan.

Ambas cámaras, senadores y diputados, fallaron durante el debate y la votación del presupuesto -aprobado en diciembre de 2025- al no otorgar al Instituto Nacional de la Leche (Inale) la financiación necesaria para su funcionamiento y cumplimiento de cometidos. Ahora, en el debate y votación de la rendición de cuentas vuelven a fallar. La Cámara de Diputados ya votó negativamente, la esperanza está en que la Cámara de Senadores revea la votación y apruebe el financiamiento al Instituto. Toda la lechería está a la espera.

En la rendición de cuentas el Poder Ejecutivo propuso (artículo 346) otorgar esa financiación genuina a través de fondos generados por el propio sector y que otorgaría al Inale unos 35 millones de pesos, pero no obtuvo la votación mínima necesaria.

Que Diputados rechazara esa iniciativa que es pedida por el Inale pero también por todas las instituciones y gremiales vinculadas a la lechería, generó profundas molestias y hasta desazón enl los productores y la institucionalidad del sector.

El presidente del Inale, Ricardo de Izaguuirre ha expresado que durante la campaña electoral de 2024 los reclamos de las gremiales apuntaban a que ese Instituto contara con un presupuesto genuino relacionado a la producción y exportación, sin tener que estar pidiendo y dependiendo de Rentas Generales, porque la lechería puede generar dichos fondos. Así se lo hicieron saber a todos los dirigentes políticos que en su momento expresaron conformidad.

Justino Zavala, destacado gremialista y directivo de la Agremiación de Tamberos de Canelones (ATC) dijo que es “increíble” que “toda la oposición” en la Cámara de Diputados votara “en contra del financiamiento genuino del Inale, y advirtió que se poseen “muy pocos recursos para sostener al Instituto”.

Bien podría decirse que al Inale se le acerca el ocaso financiero institucional sin que el Parlamento actúe, aunque todos los políticos de todos los partidos pronuncien lindos discursos sobre la importancia (verdadera) de la lechería en nuestro país.

Y le dan la espalda no por falta de conocimiento. No solo escucharon a las gremiales de productores durante la campaña electoral, sino que, además, las han recibido en las comisiones de Ganadería en ambas cámaras parlamentarias y en cada instancia de intercambio que se ha generado en diversos ámbitos.

No hay parlamentario que no pueda decir no tener conocimiento o que le faltó información, la tienen y están avisados.

Algunos datos y conceptos que se han manejado a nivel parlamentario, y que el presidente de Inale ha expresado en el marco del debate sobre la rendición de cuenta, son:

  • La lechería es un sector estratégico, 80% familiar, y en el caso de la quesería es 90% artesanal.
  • El 75% de la leche se procesa de forma cooperativa. Bajo ese sistema existen todos los sistemas de investigación que se realizan en conjunto con INIA, la Universidad, las gremiales, el LATU y con el Inale.
  • Es un sector exportador y en crecimiento: de US$ 324 millones en 2007 pasó a US$ 965 millones en 2025.
  • A pesar del crecimiento en las exportaciones, en los últimos 10 años, el 25% de los productores dejaron el sector, muchos de ellos de carácter familiar.
  • Cada peso que entra en el sector se multiplica por 1,35 en el sector primario y 1,25 en el industrial.

Además, no se pide nada que no pertenezca o que no tenga en la lechería su origen, ya que la financiación surge de las exportaciones del propio sector.

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