Con imágenes satelitales, un estudio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires halló, para un mismo instante, diferencias térmicas de hasta 23 °C entre el norte y el sur porteño. Una de las causas es la distinta cantidad de vegetación en cada zona. Remarcan la necesidad de tener más plazas y parques.
Sebastián Tamashiro | SLT-Fauba* | Argentina | El asfalto quema durante las olas de calor en la ciudad y los parques y plazas pueden ser un refugio, ya que su vegetación atenúa las temperaturas elevadas. Un estudio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) registró, en un mismo momento durante el mes de febrero de 2020, temperaturas tan distintas como 19 °C en el norte de la ciudad y 42 °C en el sur, y señaló que la superficie vegetada es la responsable principal de esta gran amplitud. Además, indicó que gran parte de la ciudad tiene espacios vegetados escasos y pequeños, y que su distribución entre los distintos barrios se relaciona con factores socioeconómicos.
“Las ciudades suelen tener temperaturas más elevadas que sus entornos rurales. Este fenómeno se conoce como efecto ‘isla urbana de calor’ y se da por diferentes causas. Una es la falta de vegetación urbana, ya que, entre otros beneficios, las áreas verdes disminuyen la temperatura del aire. El problema es que en lugar de espacios vegetados se colocan grandes superficies impermeables, como concreto y asfalto, que retienen más calor y lo liberan a lo largo del día y la noche”, explicó Paula Galansino a partir de su tesis de grado para la Licenciatura en Ciencias Ambientales (LiCiA) de la Fauba.
“El efecto isla de calor ocurre en distintas ciudades argentinas, y en mi tesis quise observarlo dentro de la Ciudad de Buenos Aires. Por un lado, analicé si el fenómeno es igual de intenso en las diferentes zonas de la ciudad; por otro, cómo se distribuye la vegetación urbana. Además, estudié si existe una relación entre ambas propiedades, o sea, si la vegetación regula la temperatura dentro de la ciudad. Con estas ideas en mente revisé imágenes satelitales de todos los veranos entre el 2015 y el 2020”, contó Galansino, cuyo estudio dirigió María Semmartin, docente de la cátedra de Ecología de la Fauba.
Galansino seleccionó la imagen del mediodía del 3 de febrero del 2020 y encontró que la diferencia entre la temperatura mínima y la máxima dentro de CABA superó los 20 °C. “En ese momento, la temperatura superficial promedio de la ciudad —que tiene un vínculo estrecho con la temperatura del aire— fue casi de 36 grados. Lo curioso es que mientras en algunos lugares la temperatura era 19 grados, en otros era 42. A grandes rasgos, las temperaturas más bajas se registraron en el norte de la ciudad, y las más altas, en el sur”. ¿A qué se debió tal diferencia?
GRIS, GRIS Y VERDE PORTEÑO.
“La temperatura fue menor en las zonas de la ciudad con mayor área vegetada”, remarcó Paula, y agregó: “Lo medimos a través del índice de vegetación normalizado —también conocido como IVN—, que se calcula a partir de información satelital y que brinda indicios sobre qué tipo de cobertura puede tener una superficie determinada. Si el IVN es 0, eso indica un suelo desnudo o con cemento o con asfalto, mientras que valores cercanos a 1 sugieren que el suelo tiene vegetación. Mis resultados mostraron que a partir de una cierta proporción de área vegetada —para ser exacta, un IVN de 0,4—, si se aumenta esa superficie verde, la temperatura superficial disminuye”.
Como parte de su trabajo, Galansino determinó que la mayor parte de CABA tiene áreas vegetadas escasas y reducidas, que no logran aliviar las altas temperaturas. “Dividí la ciudad en cuatro unidades. Las 1 y 2 agrupan el centro y el sur, representan el 80% de la ciudad y mostraron valores de IVN menores a 0,2, tienen la menor superficie ocupada por vegetación, de un 12.5% y un 20.1% respectivamente, y el menor área promedio de parche vegetado, de 900 metros cuadrados. Las 3 y 4 incluyen espacios verdes extensos del norte de la ciudad como los bosques de Palermo y también los grandes parques y reservas del sur. Abarcan casi el 20% de CABA, tienen más del 45% de su superficie vegetada y valores de IVN mayores a 0,4”.
LA CIUDAD DESDE LAS NECESIDADES.
Paula Galansino afirmó que en muchas ciudades del mundo, el acceso a espacios verdes se vincula al nivel de ingresos, y que esta tendencia también se da en CABA. “Encontré que los barrios con mayor porcentaje de hogares con necesidades básicas insatisfechas, principalmente en el centro-sur de la ciudad, tienen la menor cantidad de superficie vegetada y sufren temperaturas más altas. Para obtener estos resultados consulté el índice de necesidades básicas insatisfechas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), que da información sobre las características de los hogares, como su acceso a servicios básicos como agua, luz y cloacas, y sobre sus habitantes, como las actividades que desempeñan, entre otras cuestiones”.
Las olas de calor tienen consecuencias comunes sobre los habitantes de la ciudad, pero no afectan a todos por igual. “Las temperaturas elevadas pueden causar problemas de salud. Las personas aumentan el consumo energético para refrigerar o para ventilar sus hogares, y esto tiene dos aristas. Primero, que la sobredemanda de electricidad produce cortes de luz, y segundo, que los aparatos eléctricos o los valores de las facturas no son accesibles a todo el mundo”, sostuvo la licenciada.
“Por otro lado, aumenta la posibilidad de transmisión de enfermedades, ya que el calor favorece el desarrollo de los animales o los insectos que las transmiten. El mosquito que transmite el virus del dengue, el Aedes aegypti, es un ejemplo clarísimo. Se sabe que hay más dengue en el sur de la ciudad, donde las temperaturas son más altas”, advirtió.
ECOLOGÍA URBANA.
Para Galansino, los recursos que tiene la gestión son limitados y se deberían destinar hacia las zonas de la ciudad que están expuestas a mayores temperaturas y tienen menor acceso a parques y plazas. “Hay que pensar en el futuro y agregar vegetación que atenúe los picos de calor en esos lugares y al mismo tiempo se deben tomar medidas urgentes para mejorar las condiciones de las personas que allí viven, como, por ejemplo, asistencia para refrigerar sus hogares o reforzar la atención médica cuando hay olas de calor”.
“La cuestión de los espacios verdes es compleja. Hay que tener en cuenta que al colocar plazas en una zona también aumenta el precio de las viviendas y de los alquileres, y este cambio puede desplazar a los y las vecinas que viven allí”, reflexionó Paula. “A nivel global, las poblaciones son cada vez más urbanas. En nuestro país, más del 90% de las personas vivimos en ciudades. Hay mucho para pensar para que las ciudades garanticen una buena calidad de vida para todas las personas que vivimos en ella y no solo para algunas”.
Para cerrar, Semmartin, investigadora de la Fauba y ex directora de la LiCiA, se refirió a la investigación en ecología urbana en el contexto del cambio climático. “Estudiar la ciudad desde el punto de vista de la ecología requiere profundizar en temas como el clima, el suelo y el agua. Desde Fauba sabemos solucionar problemáticas de ámbitos rurales y podemos perfectamente hacer lo mismo en ambientes urbanos. Hoy en día, el cambio climático nos obliga a pensar y diseñar las mejores soluciones basadas en traer la vegetación y la naturaleza a los sistemas urbanos. El trabajo de Paula deja abiertas un montón de preguntas y de líneas para investigar”.
(*) Sobre la Tierra (SLT) divulga conocimiento e investigaciones de la universidad pública argentina. El autor del artículo, Sebastián Tamashiro es Lic. En Ciencias Ambientales y redactor de SLT. Foto de Montevideo | Ingar.
El aumento de febrero se debió a los incrementos de los lácteos, los cereales y la carne, además de los aceites vegetales.
En febrero el índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) fue de 140,7 puntos, es decir, 5,3 puntos (3,9%) más que en enero y 20,7 puntos (24,1%) por encima de su nivel respecto a febrero de 2021.
Los guarismos alcanzados representan un nuevo máximo histórico, que supera el máximo anterior de febrero de 2011 en 3,1 puntos.
FAO explicó que “el aumento de febrero se debió a los grandes incrementos de los subíndices de precios de los aceites vegetales y los productos lácteos. Los precios de los cereales y la carne también se incrementaron, mientras que el subíndice de precios del azúcar cayó por tercer mes consecutivo”.
CEREALES.
Subieron los precios de los principales cereales como los segundarios, por lo que el índice de precios tuvo un promedio de 144,8 puntos, 4,2 puntos (3,0%) más que en enero y 18,7 puntos (14,8%) más que hace un año.
TRIGO. Los precios mundiales del trigo se incrementaron un 2,1%, debido en gran medida a las nuevas incertidumbres sobre los suministros mundiales en el contexto de las perturbaciones en la región del mar Negro, que podrían dificultar las exportaciones de Ucrania y Rusia, dos de los principales países exportadores de ese grano.
MAÍZ. El maíz se incrementó 5,1% en términos intermensuales, impulsados por una combinación de preocupaciones continuadas sobre la situación de los cultivos en la Argentina y el Brasil, el aumento de los precios del trigo y la incertidumbre en relación con las exportaciones de maíz de Ucrania, uno de los principales exportadores.
SORGO Y CEBADA. Entre otros cereales secundarios, los precios de exportación tanto del sorgo como de la cebada se incrementaron desde el mes pasado también, aumentando un 5,9% y un 2,7%, respectivamente.
ARROZ. Los precios internacionales del arroz aumentaron 1,1% en febrero, sostenidos principalmente por la apreciación de las monedas de algunos exportadores con respecto al dólar estadounidense y la fuerte demanda de arroz aromático por parte de compradores asiáticos del Cercano Oriente.
LÁCTEOS.
El índice de los lácteos tuvo un promedio de 141,1 puntos, o sea 8,5 puntos (6,4%) más que en enero, lo que constituye el sexto mes consecutivo de aumento y sitúa al índice 28,0 puntos (24,8%) por encima del valor registrado en el mismo mes del año pasado.
En febrero, se incrementaron las cotizaciones internacionales de todos los productos lácteos representados en el índice, impulsadas por la creciente escasez en los mercados mundiales debido a unos suministros de leche menores de lo previsto en Europa occidental y Oceanía.
Aparte de los limitados suministros mundiales, la persistente demanda de importaciones, especialmente de Asia septentrional y Oriente Medio, dio lugar a pronunciados aumentos de los precios de la leche entera en polvo y el queso.
Los precios internacionales de la leche desnatada en polvo también se incrementaron significativamente, a causa del descenso del volumen de entregas de leche para las fábricas de leche en polvo en Europa occidental, mientras que los precios de la mantequilla recibieron un espaldarazo como resultado de la elevada demanda de suministros al contado.
CARNE.
El índice de precios de la carne promedió en 112,8 puntos, 1,2 puntos (un 1,1%) más que el mes anterior y 15,0 puntos (un 15,3%) por encima de su nivel de hace un año.
CARNE DE VACUNO. En febrero, las cotizaciones internacionales de la carne de vacuno alcanzaron un nuevo récord, impulsadas por una fuerte demanda mundial de importaciones en el contexto de suministros escasos de ganado listo para el sacrificio en el Brasil y una elevada demanda de reconstitución de la cabaña ganadera en Australia.
CERDO. En la carne de cerdo los precios también aumentaron, a consecuencia del incremento de la demanda interna y los reducidos suministros de carne porcina en la Unión Europea y los Estados Unidos de América.
OVINOS. Las cotizaciones de la carne de ovino se debilitaron por cuarto mes consecutivo debido a los elevados suministros exportables en Oceanía.
AVES. Entretanto, los precios de la carne de aves de corral cayeron ligeramente debido a la reducción de las importaciones de China tras el fin de la Fiesta de la Primavera y a la disminución de la demanda interna en el Brasil.
ACEITES.
En los aceites vegetales, el precio se situó en un promedio de 201,7 puntos en febrero, lo cual representa un aumento de 15,8 puntos (un 8,5%) respecto del mes anterior y marca un nuevo récord. El fortalecimiento continuado de los precios se derivó principalmente del aumento de los precios de los aceites de palma, de soja y de girasol.
GIRASOL Y SOJA. Los valores mundiales del aceite de soja siguieron aumentando debido al deterioro de las perspectivas de producción de soja en América del Sur.
Los precios internacionales del aceite de girasol también se incrementaron notablemente, impulsados por la inquietud ante las perturbaciones en la región del mar Negro, las cuales podrían ocasionar una reducción de las exportaciones. El aumento de los precios del crudo también empujó al alza el conjunto de aceites vegetales.
AZÚCAR. El índice de precios del azúcar de la FAO cayó a 110,6 puntos promedio en febrero, esto es 2,1 puntos (un 1,9%) menos que en enero, lo que constituye el tercer descenso mensual consecutivo y el nivel más bajo desde el pasado mes de julio.
“A menudo se asume que lo orgánico equivale a más seguro, pero nuestro estudio encuentra que este no es el caso”.
Alexa Viani | Universidad de Melbourne | Las concentraciones muy bajas del popular insecticida orgánico spinosad tienen profundos efectos en las especies de insectos beneficiosos, incluida la pérdida de visión y la neurodegeneración, según una nueva investigación dirigida por la Universidad de Melbourne.
El estudio, publicado en eLife, utilizó la mosca del vinagre Drosophila para analizar el impacto de la exposición crónica a bajas concentraciones (0,2 partes por millón) de spinosad y los impactos fisiológicos resultantes en el cerebro y otros tejidos.
Spinosad se usa comúnmente para controlar plagas de insectos, incluidos trips, minadores de hojas, ácaros, mosquitos, hormigas y moscas de la fruta, tanto en entornos comerciales como domésticos.
«En cuestión de 20 días, pequeñas dosis de spinosad pueden tener un impacto alarmante en los cerebros de Drosophila adulta. La observación de secciones de tejido cerebral bajo microscopio demostró que había un promedio del 17% de los cerebros de moscas destruidos debido a la exposición», dijo el Dr. Felipe Martelli de la Universidad de Monash, quien completó este trabajo como parte de su doctorado en la Universidad de Melbourne.
«Las neuronas que cumplen funciones vitales mueren dejando grandes vacuolas, sacos llenos de líquido, en el cerebro. Esto conduce a la neurodegeneración, ceguera y cambios de comportamiento en las moscas adultas del vinagre. Debido a las similitudes genéticas y bioquímicas de la Drosophila con otros insectos, la investigación indica que estos impactos podrían traducirse en otros insectos beneficiosos como las abejas», dijo el Dr. Martelli.
Como sustancia natural producida por una bacteria del suelo, a menudo se piensa que el spinosad es menos dañino para los insectos beneficiosos y se usa con frecuencia como una alternativa a los insecticidas sintéticos, dijo el coautor del estudio, el profesor Philip Batterham, de la Escuela de Biociencias y el Instituto Bio21 de la Universidad de Melbourne.
«A menudo se asume que lo orgánico equivale a más seguro, pero nuestro estudio encuentra que este no es el caso. Spinosad ahora está registrado para su uso en más de 80 países, y representa un riesgo mucho mayor para los insectos beneficiosos de lo que se pensaba anteriormente. Preocupantemente, los bajos niveles de concentración utilizados en este estudio es lo que se encontraría comúnmente en las aguas subterráneas o en el aire a través de la exposición incidental».
«Sobre la base de un trabajo anterior de nuestro grupo de investigación que utiliza técnicas similares a este estudio, se encontró que spinosad tiene un impacto negativo mucho mayor en las moscas del vinagre en dosis mucho más bajas que el imidacloprid, un insecticida sintético que ha sido prohibido en Europa por sus impactos en insectos no objetivo, incluidas las abejas melíferas «, dijo el profesor Batterham.
«Si bien este estudio no tiene como objetivo culpar a spinosad, sí muestra que tener una etiqueta orgánica no siempre significa más seguro. Todos los insecticidas, sin importar su fuente, deben ser estudiados rigurosamente para detectar cualquier impacto ecológico no deseado», dijo el profesor Batterham.
Una colaboración entre la Universidad de Melbourne, Baylor College of Medicine en Houston y la Universidad de Texas, este estudio se suma a un creciente cuerpo de evidencia que indica que los insecticidas están contribuyendo a la disminución global en el tamaño de la población de muchas especies de insectos beneficiosos.
La investigación del Dr. Martelli se vio reforzada por la oportunidad de hacer experimentos en el laboratorio de un líder mundial en neurociencia, el profesor Hugo Bellen en el Baylor College of Medicine.
«La aplicación de insecticidas a gran escala es un arma primaria en el control de plagas de insectos en la agricultura, pero sabemos que en todo el mundo las poblaciones de insectos están disminuyendo en tamaño en aproximadamente un uno por ciento cada año; esta disminución se produce en gran medida en los insectos que no son plagas», dijo el profesor Batterham.
«Cuando miras la desaparición de especies de insectos, es casi como sacar bloques al azar de una torre Jenga; sus ecosistemas desestabilizadores los hacen vulnerables al colapso».
El evento será transmitido en vivo por el canal de YouTube de CAF.
Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) distinguirá a tres mujeres que realizan una labor destacada en diversos ámbitos. Las mujeres a ser reconocidas serán: Azucena Arbeleche (ministra de Economía y Finanzas), Milagros Rodríguez (en la foto, ganadora del Concurso Mujeres Esquiladoras organizado por la cooperativa El Fogón) y Graciela Fernández (presidente de Cooperativas de las Américas).
A través de esta iniciativa, se busca visibilizar y homenajear a mujeres que cuentan con una destacada trayectoria en ámbitos. La actividad se realizará en el marco del Consejo Directivo de la Federación, contando además con la participación de mujeres referentes y directivas de nuestras cooperativas socias.
Desde sus inicios, CAF ha desarrollado distintos programas, proyectos y actividades para apoyar a las mujeres vinculadas al sistema cooperativo agrario, y fomentar su inclusión en los espacios de decisión y de gestión de las cooperativas.
En el marco del evento por el 8M, la Federación presentará el proyecto Diagnóstico y propuesta para el abordaje de género en las Cooperativas Agrarias Federadas, que será implementado durante el presente año por la Facultad de Agronomía (Udelar) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO).
Este estudio permitirá conocer en profundidad la situación actual en lo que refiere a la participación de mujeres en el cooperativismo agrario, para luego diseñar posibles estrategias para su abordaje.
Expertos de Brasil expresaron sus preocupaciones porque la guerra y las sanciones a Rusia podrían obstaculizar la producción y el comercio de ese país. La falta de fertilizantes y el precio de los insumos son los principales temores.
Las sanciones impuestas a Rusia, como la exclusión de bancos del sistema de pago internacional Swift
y el congelamiento de parte de las reservas internacionales, pueden imposibilitar el envío de productos de ese país a Brasil e incluso retrasar la llegada de mercancías que ya están camino de Brasil.
Especialistas en el área de comercio exterior opinan que el mayor riesgo para Brasil en este momento es no garantizar la entrega de fertilizantes, productos que representaron el 62% de las importaciones procedentes de Rusia en 2021.
Las exportaciones, por otro lado, podrían ser absorbidas por otros países, ya que el país extranjero representó apenas el 0,6% del mercado externo para los brasileños el año pasado.
Otro factor que podría afectar el comercio exterior es la decisión del martes de los gigantes navieros Maersk y MSC, que detendrán temporalmente todo el transporte de contenedores hacia y desde Rusia.
Ayer el Brent llegó a los US$ 125, luego tuvo un leve descenso. En abril, países petroleros, incluida Rusia, elevarán la producción de crudo.
Hébert Dell’Onte | La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), sus aliados e incluso Rusia (OPEP+) acordaron elevar la producción a partir de abril en 400.000 barriles diarios, se informó a través de un comunicado fechado este miércoles.
Con esa medida, la producción de OPEP+ será de 41.694 millones de barriles por día frente los 41.294 de marzo.
El grupo entiende que la suba que ha tenido el petróleo en el mundo se debe a motivos geopolíticos, lo que se traduce a la invasión de Rusia a Ucrania.
¿EL BRENT LLEGARÁ A US$ 150?
Este lunes Todo El Campo informó que a calificadora Moody’s advirtió que el Brent se podría disparar hasta los US$ 150 por barril en un caso de una invasión prolongada de Rusia a Ucrania.
Los pronósticos de Moddy’s son de los más negativos que han circulado a nivel internacional y sería un récord, pero a la luz de esta incipiente tendencia no parece descabellado.
El miércoles el Bren tuvo una nueva disparada y llegó a precios que no alcanzaba hace 8 años (2014) con un máximo de US$ 125 el barril que luego bajó a US$ 116,56 (a las 23.30 horas de Uruguay) pero sigue siendo un precio excesivamente alto para todos los países del mundo, especialmente para los compradores como Uruguay.
¿QUÉ ESPERAR DEL MERCADO PETROLERO?
El mundo entero mira día a día cómo evoluciona el conflicto, cómo se comporta el Brent y qué cambios tiene el dólar en el mundo. Aquí en Uruguay se hacen las mismas observaciones y al final de día se mira también a cuánto cotiza el billete norteamericano.
De cualquier forma, poco se puede hacer y lo que se puede hacer no depende de Uruguay.
La mayor producción decidida por OPEP+ ayudaría a mantener el precio internacional, pero surgen dos preguntas inquietantes: para el salto que ha tenido el precio internacional, ¿el aumento de 400.000 barriles diarios son suficientes para estabilizar el precio?, y de ser así, ¿por cuánto tiempo?