La Dirección de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pecsa (MGAP) adoptó medidas de prevención y contención ante la plaga Candidatus Liberibacter spp, una bacteria asociada a la enfermedad de los cítricos conocida como huanglongbing o greening. La resolución, que lleva la firma del director general –ingeniero agrónomo Leonardo Olivera Uriarte— reconoce que “el sector citrícola está atravesando por una acelerada reconversión, con la introducción de nuevas variedades y nuevas plantaciones que se están llevando a cabo en el país” y que debe efectuarse de manera segura.
Los cítricos representan el principal rubro frutícola de exportación del país y corresponde al 1,5% del Valor Bruto de Producción (VBP) del sector agropecuario, con aproximadamente 15.000 hectáreas plantadas que ocupan a unos 16.000 trabajadores. El 60% trabaja directamente en tareas agrícolas y el 40% restante lo hace en el sector industrial. La iniciativa ministerial considera la necesidad de adoptar medidas que permitan el desarrollo del sector, la prevención y contención de dicha bacteria, a fin de asegurar la sanidad, calidad, correcta conservación y manipulación de los vegetales, sus partes o frutos.
Resolución
La resolución señala la “obligatoriedad de declarar y registrar ante la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) a toda plantación de cítricos a realizársele cambio de copa. Dicha declaración la deberán realizar los propietarios, poseedores o tenedores de predios a cualquier título”. Agrega que “cuando el cambio de copa sea realizado por una empresa contratada a tal fin, la empresa también estará obligada a realizar una declaración ante la DGSA de dicha labor”.
En su declaración, el productor deberá especificar ubicación y padrón o padrones catastrales ocupados, especies plantadas, superficie ocupada por cada especie, variedad, y número de plantas sobre las cuales se realizará el cambio de copa. Asimismo, el productor deberá acreditar que el material a utilizar proviene de lugares habilitados por la DGSA y solicitar al Instituto Nacional de Semillas (INASE) autorización del traslado del material vegetal, indicando el origen y destino del material de propagación (guía de tránsito).
El origen del material a injertar deberá ser de plantas de viveros certificados o de montes implantados no mayores a cinco años, en tanto el productor o la empresa contratada deberá certificar el origen de las plantas dadoras de varetas. La citada dirección inspeccionará la Unidad de producción dador de varetas, en busca de plagas relevantes y, para autorizar la extracción, deberán estar libre de Diaphorina citri y HLB.
El material deberá provenir de un vivero certificado, que las varetas se extraigan de la zona Sur del país y de plantaciones comerciales certificadas de menos de cinco años. Si las varetas se extraen del norte del país, además de provenir de plantaciones certificadas de menos de cinco años, deben estar libres de Diaphorina citri. En caso de detectar este insecto y no haber otra opción posible, se extraerán muestras para análisis de HLB y se deberá realizar el control químico de la plaga. No se permitirá extraer varetas de un cambio de copa anterior o de plantaciones viejas. Es decir, la planta dadora de varetas tendrá dos partes: porta injerto e injerto único. La DGSA llevará el registro geo-referenciado de los cambios de copa y su incumplimiento dará lugar a la aplicación de sanciones.
Como consecuencia de la guerra en Europa del este, los biocombustibles vuelven a posicionarse fuertemente, pues evitan la dependencia de los precios del petróleo.
Hébert Dell’Onte | Montevideo | Todo El Campo | El libro Estado de los biocombustibles líquidos en las Américas del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) describe la evolución de los últimos años y las perspectivas de los biocombustibles líquidos en países de las Américas donde se consumen de forma significativa. La obra señala que en el “contexto geopolítico, donde la guerra entre Rusia y Ucrania ha impactado fuertemente en el aprovisionamiento de las energías fósiles, causando fuertes alzas de precios en los combustibles derivados del petróleo, los biocombustibles vuelven a posicionarse fuertemente en la escena, impulsados por su contribución a la seguridad energética”.
El texto de 94 páginas comienza señalando que los biocombustibles líquidos fueron pensados en “promover su desarrollo en conexión con el sector agropecuario y en eliminar la importación de petróleo y sus derivados”.
La agenda ambiental dio más relevancia a los biocombustibles que “pasaron a desempeñar un rol importante” en el proceso de “descarbonización del sector del transporte, especialmente el terrestre”.
Con los años la producción y el consumo de biocombustibles se han “incrementado en forma sostenida”, pero es en 2020 “el primero de los últimos 20 años en que simultáneamente se reducen el consumo y la producción de biocombustibles” debido a la pandemia.
En 2021 y según los datos del primer semestre de 2022, se retoma el consumo y por ello también la producción. IICA señala que “se destaca que las Américas han tomado la iniciativa en la producción de biocombustibles, cuyo desarrollo ha sido verdaderamente promisorio, pues producen el 88% del bioetanol del mundo y el 36% del biodiésel. El uso de los biocombustibles se ha diseminado a lo largo del hemisferio con varias experiencias exitosas”, subraya el informe.
URUGUAY. PRODUCCIÓN, CONSUMO Y PRECIO.
Respecto a Uruguay, IICA señala que la ley 18.195 (Ley de Agrocombustibles) de 2007 fue la que fomentó y reguló la producción, la comercialización y la utilización de los agrocombustibles. Pero “la legislación uruguaya ha mostrado avances y retrocesos en materia de biocombustibles. Actualmente solo se mantiene la mezcla obligatoria mínima de bioetanol con 8,5%”.
La producción anual de biodiesel, “del 2012 al 2015 la producción experimentó un crecimiento” a 57.000 metros cúbicos, pero en 2016 baja a 54.000 “manteniéndose sin aumentos hasta el 2021. Pese a la dinámica en los últimos 5 años, la producción de biodiesel uruguaya crecería un 109% en total desde 2012”.
Sobre el consumo, “Uruguay no importa ni exporta biodiésel” (solo exportaciones marginales), por tanto, lo que produce es lo que consume en el mercado interno: “La dinámica del consumo se equipará a la dinámica de la producción”.
En la producción de bioetanol, “contrario a la de biodiesel existe una tendencia al alza en los últimos 10 años”. En 2015 y 2016, la producción experimentaría las tasas de crecimiento interanuales significativas, creciendo “por encima del doble de los valores de 2014. En 2021, el crecimiento interanual sería del 9% en comparación con el año 2020, por otra parte, el crecimiento porcentual del 2012 al 2021 fue de 243”.
Como con el biodiésel, Uruguay no importa ni exporta bioetanol y toda su producción va al consumo interno, por lo que las líneas de tendencia del consumo frente a las de la producción son similares en ambos casos.
PRECIOS. BIODIÉSEL. El precio del biodiésel en Uruguay, “ha mostrado una tendencia de estabilidad relativa a lo largo de los últimos tres años. De enero de 2019 hasta marzo de 2021, el precio se ha mantenido en promedio a los US$ 1,20 por litro. Sin embargo, a partir de abril de 2021, el precio ha aumentado gradualmente hasta finalizar el año con US$ 2,02 por litro”.
BIOETANOL. El bioetanol “ha tenido un comportamiento fluctuante” en su precio durante los últimos tres años, partiendo de su cotización en la planta de Paysandú. En febrero de 2019, llegó a registrarse un precio de US$ 1,04 por litro, pero en abril cayó hasta llegar a US$ 0,87. En 2022, los precios se han incrementado con respecto al año previo, adicionalmente, hay precios diferenciales para la planta industrial de Bella Unión y la de Paysandú.
La falta de lluvias condiciona todos los cultivos, pero se anuncian lluvias para Navidad y eso es una buena noticia.
Montevideo | Todo El Campo | Aunque justos de agua, lo positivo es que los cultivos están naciendo, dijo el Ing. Agr. Alexis González, agregó que “alguna soja de segunda se debió resembrar, pero los cultivos se están armando y precisamos una buena agua de 60 o 70 milímetros porque los cultivos de invierno se la llevaron y abajo está medio seco”.
González, que es gerente de Dalmas Agro, precisó que “este año la empresa va a estar en las 7.000 hectáreas, vamos a tener un crecimiento grande, pasando de las 5.500 hectárea del año pasado. Salieron algunos campos nuevos y ahora estamos sembrando el último campo”, agregó.
Este año las sembradoras salieron detrás de las cosechadoras porque “se nos atrasó un poco la siembra de la soja de primera a causa de la seca no nos permitía sembrar y estuvo complicado a fines de octubre y principios de noviembre. Nosotros somos de sembrar en seco, pero tuvimos que parar porque no entraban las máquinas por la falta de agua”. Lo que pasó fue que luego de la lluvia que finalmente llegó “se acumuló todo el trabajo, terminamos con la de primera y salimos atrás con la de segunda”.
MAÍZ.
En el maíz de primera tuvimos “un atraso de siembre de un mes”, contó: “Por lo general sembramos a partir del 15 de setiembre, pero este año no había condiciones para implantar, esperamos un pronóstico de agua y terminamos sembrando el 15 de octubre”.
Ahora el cultivo viene bien, se le está por hacer la segunda urea que será esta semana, pero lo malo es que la floración será en enero que no es lo mejor aunque dependerá de las lluvias”.
El maíz de segunda que se sembró a fines de noviembre ya está nacido “y va por la primer urea”, sin embargo el área restante “se empezó a sembrar esta semana y quedan 80 hectáreas, estimándose que en las próximas horas se terminará”.
COSECHA DE INVIERNO: DEL SUSTO A LA SORPRESA GRATA.
Al analizar el resultado de los cultivos de invierno González dijo que está “gratamente sorprendido” porque “no esperábamos el rinde que tuvimos, y en un momento estábamos asustados por lo que podríamos secar. Pero cuando entraron las máquinas los cultivos se comportaron muy bien”.
Precisó que “productivamente fue un muy buen año, pero económicamente sería un empate o perder algo, muy poquito”, lo que no está definido porque faltan cerrar todos los números.
Ese resultado que se acerca más al empate que a la pérdida leve “no está mal porque tenemos la renta paga, el fertilizante que era muy caro y que infló muchos los costos también está pago, por lo que el empate es bueno considerando la situación en que estábamos. Escapamos de un golpe muy fuerte porque al ser tan altos los costos necesitábamos muchos kilos para lograr emplatar, más aún cuando los precios de los granos bajaron”.
COLZA: BUEN VALOR HISTÓRICO.
Sobre la colza dijo que tuvo una baja importante de precio respecto al año pasado, pero “históricamente se mantiene en un valor muy bueno”, ahora hay que analizar como que da el rendimiento de equilibrio.
INCORPORACIÓN DE RIEGO.
Por otra parte dijo que se comenzaron los estudios y análisis para incorporar el riego en un área menor para el total que se trabaja, no obstante es una superficie importante, unas “90 hectáreas en la zona de Conchillas”, departamento de Colonia.
ENTREVISTA COMPLETA AL ING. ALEXIS GONZÁLEZ.
Maíces de primera en la zona de Colonia. Sembrados fuera de fecha óptima, por falta de humedad, pero van evolucionando lindo. Veremos qué les depara el futuro!!! pic.twitter.com/qESRCD1T1p
La declaración que cuenta con la firma del ministro uruguayo Fernando Mattos, señala que los temas de biotecnología deben ser tratados en sus ámbitos específicos y dentro del alcance del Convenio sobre Diversidad Biológica.
Montevideo | Todo El Campo | Los ministros de Agricultura de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, países integrantes del Consejo Agropecuario del Sur (CAS) señalaron que los temas de biotecnología agropecuaria deben analizarse y resolverse desde una mirada científica y descartaron la adopción de políticas que afecten injustificada o arbitrariamente el comercio internacional de productos agroalimentarios.
El CAS, es un foro ministerial de consulta y coordinación de acciones regionales de importantes países productores y exportadores de alimentos, que tienen la responsabilidad de seguir contribuyendo decisivamente a la seguridad alimentaria global, señaló en una declaración que es necesario lograr un desarrollo sostenible y competitivo de la agricultura, incorporando los avances científicos y tecnológicos de forma segura.
La declaración que cuenta con la firma del ministro uruguayo Fernando Mattos, señala que los temas de biotecnología deben ser tratados en sus ámbitos específicos y dentro del alcance del Convenio sobre Diversidad Biológica, adoptado en 1992.
Según ese Convenio, la comunidad internacional reconoce los beneficios de la biotecnología y que, a través de análisis de riesgo, es posible hacer un manejo seguro, imprescindible “para evitar políticas o normativas que puedan afectar de forma injustificada o arbitraria el comercio internacional de los productos agroalimentarios y generar perjuicios a los países productores y exportadores, en especial a los países en desarrollo, como los de nuestra región”, informó el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) en su página web.
25 AÑOS DE EXPERIENCIA EN BIOTECNOLOGÍA.
La declaración, que además de Mattos la firmaron Juan José Bahillo (secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina), Marcos Montes (ministro de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento de Brasil), Esteban Valenzuela (ministro de Agricultura de Chile) y Santiago Bertoni (ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay), señala que los países firmantes tienen más de 25 años de experiencia en el análisis de riesgos de organismos genéticamente modificados (OGM) y tienen marcos regulatorios que velan por el uso seguro de las nuevas tecnologías sobre la base de principios científicos sólidos, que garantizan la bioseguridad de sus productos.
Actualmente, estas naciones promueven la adopción de nuevas tecnologías de mejoramiento genético, llamadas en su conjunto New Breeding Techniques (NBT), incluyendo la edición génica, las que no necesariamente derivan en productos genéticamente modificados.
Las NBT son nuevas herramientas para contribuir a la producción agroalimentaria, que permiten una mayor eficiencia en el uso de los recursos, mejoran la calidad de los productos y ayudan a alcanzar el desarrollo sostenible, tanto en su aspecto ambiental, como económico y social.
Además, existe una democratización en el desarrollo de estas tecnologías, ya que son aplicadas tanto por el sector público como por las pequeñas y medianas empresas.
PREOCUPACIÓN.
Los ministros expresaron su preocupación por la connotación negativa a la utilización de la biotecnología moderna que implica la utilización sesgada de ciertos conceptos en los documentos de trabajo de la COP 15, que no tienen en cuenta las oportunidades de mejora del uso bioseguro que estas tecnologías representan.
Por lo anterior el documento señala: ““Exhortamos a los organismos internacionales a brindar cooperación técnica y apoyo financiero para el desarrollo de las agrobiotecnologías, de acuerdo con las necesidades y prioridades de nuestros países del CAS”.
CAS tiene como misión definir las prioridades de la agenda agropecuaria y tomar posiciones comunes sobre temas de interés regional. El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) ejerce la secretaría ejecutiva del organismo.
Cabe consignar que Uruguay está ejerciendo la presidencia pro tempore de CAS.
El técnico visitó Mozambique y Kenia donde analizó los sistemas arroceros.
Montevideo | Todo El Campo | El Ing. Agr. Gonzalo Zorrilla visitó África en el marco de una iniciativa del Fondo Latinoamericano para el Arroz de Riego (FLAR) que le solicitó un trabajo de consultoría en la región este de aquel continente, concretamente en los países de Mozambique y Kenia y en relación a otros países como Tanzania y Uganda. La iniciativa estuvo asociada a una solicitud de IRRI (Instituto del Arroz, con sede en Filipinas) respecto a la investigación internacional y enfocada a países con mayores problemas, lo que incluye a los africanos.
Entrevistado en el programa Diario Rural (radio Rural), Zorrilla dijo que IRRI “está embarcado en promover la siempre directa”, o sea llevarla a esos países para que “salgan del trasplante, es decir ese clásico sistema asiático que también está presente en África y que consiste en preparar el barro y luego meterse allí para ir plantando”.
En ese contexto es que se trató de “explorar oportunidades de cooperación para llevar adelante esos cambios tecnológicos” y con ese fin “estuve una semana en Mozambique y otra en Kenia”, en los primeros días de diciembre.
MOZAMBIQUE.
Lo que encontré fue “una realidad diferente, además de que ambos países son muy distintos entre sí”, contó. “Mozambique es un país enrome con 800.000 kilómetros cuadrados, 30 millones de habitantes, con muchas regiones selváticas que hacen que la presión poblacional en las zonas más o menos desarrolladas sea muy alta”.
En lo productivo “es un país con muchas carencias en la parte arrocera. Son 630.000 productores arroceros de menos de media hectárea, promedio nacional de 1,2 toneladas por hectáreas, 90% de secano y con una importación para el consumo general de más de 400.000 toneladas por año”.
En materia de investigación “hay una limitante tremenda”.
“Las mayorías de los productores pequeños son manuales, las que trabajan en el campo son las mujeres, tienen campos lindos, con agua, pero no tienen tractos entonces se les pasa la fecha de siembra que es muy parecida a la nuestra”, describió el técnico.
La presencia china es real: “20.000 hectáreas están arrendadas por el Gobierno a una empresa china por 50 años, o sea que la inversión china es verdad, no pueden exportar sino que tienen que producir para el mercado interno pero los chinos están invirtiendo fuertemente en territorios productivos en África”.
Zorrilla en Mozambique, distrito de Chókwé
Destacó que del área arrocera hay 70.000 hectáreas que se pueden regar, producto de la colonia portuguesa (Mozambique se independió en 1975), pero solo el 20% de esa superficie está en uso.
“En esas zonas de riego extensivo habría muchas posibilidades de mejorar”, peo es un área insignificante frente a los 600.000 productores que tiene el país con media hectárea, una realidad “que no vimos porque están a más de 2.000 km de la capital”, lo que también habla de las extensiones del territorio.
FUENTES DE AGUA – Sobre las fuentes de agua de Mozambique, Zorrilla dijo que “la gran mayoría de la gente vive en zonas que llueve mucho en un periodo del año y tiene un pedacito de tierra de menos de media hectárea”, trabajando “todo es a mano”.
Mucho de lo producido que da en la casa y con importante pérdida poscosecha: “La mitad queda en la casa, se pela al viejo estilo con un mortero de madera, golpeándolo para sacarle la cáscara, eso hace que las estimaciones de pérdidas de grano luego de la cosecha sea el 30 o 40%, y si sobra algo se vende”.
El desafío pasa por “promover cambios tecnológicos, es un desafío de gran escala porque requiere de mucha fuerza local institucional” ya que “no hay nadie que pueda venir de afuera a solucionar esos problemas, se puede opinar y dar ideas, pero hay que tener una capacidad interna que yo no vi”, advirtió.
La pregunta obligada es cuál sería la solución para comenzar a trabajar los cambios necesarios. Zorrilla dijo que “técnicamente hay posibilidades de hacer cosas muy sencillas como nivelar, aunque sea con un palo pesado cinchado por un burro que hay muchos, ajustar el método de siembra, la mejora varietal. Pero es difícil enfrentarse a 600.000 productores en lugares remotos en los que no hay ni carreteras, es un desafío de largo aliento”.
KENIA.
La de Kenia “es una realidad bien diferente”, es un país de 500.000 kilómetros cuadrados y 56 millones de personas, 3 vece más grande que Uruguay pero con más de 10 veces de población.
Plantan 50.000 hectáreas de las cuales 35.000 tienen sistema de riego y todo eso produce el 10% de lo que consumen, o sea 900.000 toneladas anuales importan de Pakistán.
En la ciudad de Mwea, al pie del monte Kenia que da nombre al país, Zorrilla observó 45.000 hectáreas con sistema de riego que en 1948 hicieron los ingleses (país del cual Kenia era colonia hasta su independencia en 1963), de las cuales 30.000 son por gravedad con canales de hormigón primario, secundario, terciario. “Dividieron en 30.000 parcelas de 1 ha cada una, las nivelaron a cero y en cada hectárea pusieron una familia, es un sistema que funciona y bien”.
Además, los keniatas “encontraron un nicho de mercado porque a la gente le gusta el arroz aromático, por alguna razón hay mucha migración india que llevó el arroz aromático y se adaptó una variedad. En esas 30.000 hectáreas se planta esa variedad y en el mercado interno de Kenia vale casi US$ 2.000, y el arrocero recibe US$ 800 por la tonelada” “Ahí hay un pequeño nicho, y en una zona desértica es como si fuera un vergel”.
Canales de riego en Kenia
El problema es “el exceso de intensidad, hay problemas sanitarios, y el caracol manzana que se lo mandamos nosotros, es el caracol de rio nuestro que para ellos es un problema serio”.
Finalmente, Zorrilla señaló que Kenia es un país ganadero por lo que “el pasto es muy valioso y el negocio de la paja de arroz es más febril que el grano, se veía gente levantando paja de arroz a mano, y maquinaria haciendo fardos”.
Montevideo | Todo El Campo | En Uruguay el área de colza ronda las 345.000 hectáreas, según el proyecto de teledetección del cultivo que realiza Urupov.
Según datos aportados por Urupov, total del área sembrada es de 345.000 hectáreas, de las cuales, el 65% se centra en 4 departamentos: Soriano 79.618 hectáreas (23% del total); Río Negro 50.501 hectáreas (14,6%); Colonia 49.282 hectáreas (14,3%); y Paysandú 44.373 (12,9%).
Otros departamentos suman 121.169 hectáreas (35,2%).