Desde niños pequeños hasta personas mayores, la leche puede contribuir a una vida sana y activa.
FAO | Cada día, la leche y los productos lácteos proporcionan alimentación esencial a miles de millones de personas en todo el mundo. Desde niños pequeños hasta personas mayores, la leche puede contribuir a una vida sana y activa. Gracias a su composición rica en nutrientes, la leche es el tercer principal proveedor de proteínas y el quinto principal proveedor de energía, de manera que mejora la nutrición mundial y fortalece la salud humana.
Los retos que enfrentan los sistemas agroalimentarios hoy en día son importantes. Producir más alimentos para alimentar a una población en aumento es solo una parte del panorama. Lo que realmente se requiere es garantizar el acceso a nutrientes esenciales y adecuados para todos. La leche y los productos lácteos pueden contribuir en gran medida a lograr un mundo sin hambre.
La producción lechera mundial ha crecido primordialmente en respuesta al aumento de la demanda de los consumidores, lo que repercute en la sostenibilidad de los sistemas lácteos. La FAO y la Global Dairy Platform están trabajando en asociación para lograr que la producción lechera sea más sostenible y potenciar la contribución de los productos lácteos a la mejora de los sistemas agroalimentarios.
Las cinco formas en que el sector lácteo nos beneficia y contribuye a la salud de los sistemas agroalimentarios son: Seguridad alimentaria y nutricional; ofrece medios de vida e impulsa el crecimiento económico; promueve una salud; la conservación de la biodiversidad y los recursos genéticos; y reduce las emisiones de gases de efecto invernadero.
LOGRAR LA SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL.
La leche y los productos lácteos son aliados fundamentales contra el hambre y la inseguridad alimentaria. Tienen un alto contenido de macronutrientes (carbohidratos, grasas y proteínas), así como de micronutrientes esenciales como vitamina A, vitamina B12, calcio y magnesio. El consumo de leche y productos lácteos se ha asociado a un mayor crecimiento lineal tanto en las poblaciones más ricas como en las más pobres.
Considerando que cientos de millones de personas aún no tienen acceso a una alimentación adecuada y nutritiva y padecen privación crónica de alimentos, malnutrición y carencias de nutrientes, la leche y los productos lácteos son una buena fuente de nutrición en todas las etapas de la vida.
OFRECER MEDIOS DE VIDA E IMPULSAR EL CRECIMIENTO ECONÓMICO.
Los sistemas lácteos proporcionan medios de vida a cientos de millones de personas en todo el mundo. También contribuyen directamente a los medios de vida de más de 500 millones de personas extremadamente pobres, muchas de las cuales son pequeños productores de lácteos.
De los 570 millones de explotaciones agrícolas que hay en el mundo, más de una de cada cuatro tiene al menos un animal lechero, como vacas, búfalos, camellos, cabras y ovejas. Las vacas son, con mucho, el animal lechero más común tanto en países de ingresos altos como en países de ingresos bajos y medianos. Se prevé que la demanda de productos ganaderos, impulsada por el crecimiento demográfico y económico, sobre todo en los países de ingresos bajos y medianos, aumente sustancialmente en los próximos 30 años. Al promover las mejores prácticas para la gestión del ganado, la FAO está ayudando a garantizar que este aumento de la demanda se gestione de manera sostenible.
PROMOVER UNA SALUD.
La salud humana está estrechamente relacionada con la salud y el bienestar de los animales, así como del medio ambiente. Mejorar la sanidad animal es fundamental para la salud de los seres humanos y del planeta; este concepto se conoce como Una Salud y forma parte del enfoque holístico que promueve la FAO. Además, las enfermedades animales limitan la producción y reducen la contribución de la ganadería a los medios de vida resilientes, al crecimiento económico y a la seguridad alimentaria.
Tanto la salud humana como la sanidad animal se han beneficiado históricamente del uso de antimicrobianos. Sin embargo, el uso de antimicrobianos en el ganado es ahora casi tres veces mayor que en la medicina humana. Con el aumento de los niveles de resistencia a los antimicrobianos y las consecuencias conexas en todo el mundo, los sistemas ganaderos deben reorientar sus respuestas hacia la sostenibilidad de forma que se reduzca la necesidad de estos fármacos. La FAO apoya la mejora de la prevención de enfermedades y los tratamientos veterinarios, las buenas prácticas agrícolas y los programas de vacunación para proteger la sanidad de los animales lecheros, al tiempo que ayuda a los agricultores y pastores a reducir el uso de antimicrobianos y a gestionar el riesgo de resistencia a estos abordando las causas fundamentales.
CONTRIBUIR A LA CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD Y LOS RECURSOS GENÉTICOS.
La mayoría de la gente es consciente de los efectos del ganado en los recursos naturales y las emisiones de gases de efecto invernadero, pero no muchos saben de qué manera los sistemas ganaderos sostenibles pueden contribuir a la conservación de la biodiversidad y los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura. Cuando se gestiona de manera sostenible, la ganadería puede contribuir a importantes funciones ecosistémicas, como el ciclo de los nutrientes, el almacenamiento del carbono orgánico del suelo y a la conservación de los paisajes agrícolas.
La Alianza de la FAO sobre evaluación ambiental y desempeño ecológico de la ganadería (LEAP), por ejemplo, ofrece una plataforma mundial para que gobiernos, agricultores, encargados de formular políticas, productores e investigadores de todo el mundo debatan y elaboren directrices para evaluar los efectos del ganado en el medio ambiente.
REDUCIR LAS EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO.
La producción lechera aumentó en todo el mundo un 30% entre 2005 y 2015. Si se hubiera mantenido la situación existente, las emisiones de gases de efecto invernadero habrían aumentado un 38%. Sin embargo, el crecimiento de la producción se logró en parte gracias a las mejoras en la eficiencia y la producción de leche, por lo que las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron solo un 18 % durante este período. El sector lácteo está trabajando para aprovechar estas mejoras en su respuesta al calentamiento mundial y para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.
La buena noticia es que hay muchas oportunidades para reducir las emisiones del ganado. “Pathways to Dairy Net Zero” por ejemplo, es una nueva iniciativa para el clima presentada por un grupo de partes interesadas del sector lácteo, impulsada por la Global Dairy Platform con el apoyo de la FAO, para abordar la contribución de los sistemas lácteos al calentamiento mundial mientras se siguen proporcionando, al mismo tiempo, alimentos nutritivos y medios de vida a millones de personas.
La FAO, la Global Dairy Platform y otros asociados están trabajando para crear un futuro sostenible para los productos lácteos y para los sistemas agroalimentarios en su conjunto. Si se mantienen los trabajos en pos de la sostenibilidad, los productos lácteos pueden desempeñar un papel importante para lograr un mundo sin hambre.
Junto a Sociedad para la Cooperación Internacional Alemana, la FAO está promoviendo el intercambio de conocimiento regional, buenas prácticas, y la promoción de políticas públicas que buscan potenciar la protección de polinizadores como abejas, mariposas y polillas.
En el marco de la conmemoración del Día Mundial de las Abejas este 20 de mayo, la FAO y la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ – Sociedad para la Cooperación Internacional Alemana) -como agencia implementadora- anunciaron que están trabajando en un proyecto para potenciar la protección de insectos polinizadores.
El proyecto es financiado por el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza, Seguridad Nuclear y Protección al Consumidor (BMUV), con fondos procedentes de la Iniciativa Internacional del Clima (IKI).
La iniciativa “Acción regional para mejorar la protección de los insectos polinizadores y los servicios de polinización en América Latina y el Caribe (Poli-LAC)”, proyecta impulsar el intercambio de conocimiento regional a través de una plataforma virtual y la instalación de buenas prácticas con polinizadores, además de la promoción de políticas públicas.
El programa -que está en etapa de desarrollo- sería aplicado en un principio, en Brasil, Costa Rica, México y Perú -ya que han venido avanzando en la concientización e implementación de normativas vinculadas al cuidado de polinizadores-, pero se espera que se extienda a toda la región.
Según cifras del Informe de Evaluación sobre Polinizadores, Polinización y Producción de Alimentos (2016), más del 75% de los principales tipos de cultivos alimentarios del mundo dependen, en cierta medida, de polinizadores como las abejas, abejorros, mariposas, polillas, aves, murciélagos, y otras especies.
“Sin embargo, amenazas como la deforestación, el uso indiscriminado de pesticidas y el cambio climático están impactando en su labor, clave para el mantenimiento de los sistemas agroalimentarios y de la biodiversidad”, explicó Andrés González, oficial de Sanidad Animal, Ganadería y Biodiversidad de la FAO.
PLATAFORMA REGIONAL.
Durante marzo y abril de este año, la GIZ y la FAO realizaron una serie de entrevistas a instituciones políticas, ONGs, instituciones académicas, mesas de pueblos indígenas, instituciones del sector privado y empresarial de la región, para recopilar información, en el marco del proyecto Poli-LAC.
Este análisis arrojó la necesidad de contar con una plataforma que permita intercambiar conocimiento científico y técnico generado localmente, uno de los objetivos del proyecto.
Además, en el marco de la iniciativa, se espera integrar este conocimiento en la aplicación de prácticas amigables en zonas piloto propuestas por los mismos países.
FOCO EN LOS PAÍSES.
Respecto de la aplicación de la iniciativa en los países, en Brasil existe un Plan de Acción Nacional de Conservación de Polinizadores que está siendo elaborado por el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad. Este se lanzará durante el 2022, y contempla leyes para la protección de las abejas melíferas, productos como la miel, normativas ambientales, y una ley de pago por servicios ambientales.
En ese país, el proyecto regional de la FAO y de la GIZ, apoyado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento, y con la participación del sector público y académico, permitiría apalancar el Plan Estratégico Nacional de Biodiversidad.
México, es pionero en el tema de cuentas ambientales y valoración de servicios ecosistémicos, incluida la polinización. De hecho, elaboraron la Estrategia Nacional para la Conservación y uso Sustentable de los Polinizadores. En ese marco, el plan de acción a ser implementado junto a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, podría potenciar la estrategia nacional planteada por ese país.
En Costa Rica existe un marco para conservar y gestionar de forma sostenible que se plasma en la Ley de Biodiversidad, reglamentos, políticas, programas y en mecanismos financieros. Dicho país se ha comprometido a desarrollar una estrategia nacional para la protección de las especies polinizadoras, y existen esfuerzos dirigidos por el Estado para documentar a los polinizadores, como la Declaratoria de Interés Público de la Apicultura como actividad de importancia para el desarrollo ambiental, social y económico, entre otros. El plan de acción permitiría, junto al Ministerio de Medioambiente y Energía, y el Ministerio de Agricultura y Ganadería, robustecer aún más ese foco.
En Perú, el Ministerio del Ambiente conduce y promueve, desde el 2010, la elaboración de instrumentos técnicos relacionados a la caracterización de los servicios ecosistémicos para proponer acciones para su conservación, recuperación y uso sostenible. Entre ellos, se encuentran los Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos. La iniciativa de la FAO y la GIZ, permitiría contribuir aún más a potenciar ese trabajo.
El escarabajo de la colmena es una “amenaza global para la apicultura”, según publicó la FAO en 2018 en su página web.
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) recomienda la vigilancia en colmenas ante detección de escarabajo en Paraguay.
La recomendación es para mantener la vigilancia en Uruguay de las colmenas al cierre y la preparación para el invierno se relaciona con la reciente aparición del pequeño escarabajo de la colmena PEC (aethina tumida) en Juan Caballero, Paraguay.
Ante sospecha de la presencia de escarabajos en las colmenas o en su entorno, comunicarse con las oficinas de la Dirección General de la Granja (Digegra): digegraapicultura@mgap.gub.uy – Tel.: 2304.74.22 internos 226 – 230 – 231.
Cabe señalar que escarabajo es una “amenaza global para la apicultura”, según publicó la FAO en 2018 en su página web. “El poder de propagación del insecto es muy alto, y en menos de 20 años ha logrado avanzar desde su ingreso a los Estados Unidos hacia México, El Salvador, Nicaragua y recientemente Brasil”, expresa el organismo internacional
“Una de las principales estrategias implementadas en Argentina es la conformación de una red nacional de vigilancia activa, desarrollada en forma conjunta por las distintas instituciones vinculadas con el sector apícola”, agrega.
Después del récord logrado en marzo, el indicador tuvo un ligero paso atrás, informó el organismo. La baja se debe a la caída de los aceites vegetales y los cereales. La carne volvió a subir y marca un nuevo techo histórico.
El monitoreo que mensualmente hace la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre el valor de los alimentos, tuvo un baja en abril del 0,8% y su ubicó en 158,5 puntos su valor promedio, un descenso de 1,2 puntos respecto a marzo que el indicador llegó a su mayor puntaje histórico.
La caída del índice en abril fue liderada por una importante disminución del subíndice de precios de los aceites vegetales, junto con un ligero descenso del subíndice de precios de los cereales. Paralelamente, los subíndices de precios del azúcar, la carne y los productos lácteos registraron un aumento moderado.
CEREALES, BAJARON 0,4%.
El índice de precios de los cereales de la FAO registró en abril un promedio de 169,5 puntos, 0,7 puntos (un 0,4%) por debajo del récord alcanzado en marzo.
Los cereales secundarios registraron una caída del 1,8% en abril, lo cual obedeció a un descenso del 3,0% de los precios del maíz cuando los suministros estacionales procedentes de las cosechas en curso en la Argentina y el Brasil ayudaron a aliviar la presión sobre los mercados.
El sorgo también registró una caída del 0,4%, mientras que la escasez de la oferta empujó un 2,5% al alza los precios de la cebada.
Los precios internacionales del trigo evolucionaron al alza en abril, aunque con una diferencia mínima, incrementándose un 0,2%.
Si bien el bloqueo de los puertos que sigue en pie en Ucrania y la preocupación acerca de la situación de los cultivos de 2022 en los Estados Unidos de América hicieron que los precios se mantuvieran elevados, la subida se vio moderada por el aumento de los envíos de la India, unas exportaciones de la Federación de Rusia mayores de lo previsto y una ligera disminución de la demanda mundial como resultado de los precios elevados.
El arroz tuvo un incremento del 2,3% respecto de los niveles de marzo, sostenidos por una combinación de fuerte demanda local en varios de los países exportadores asiáticos, adquisiciones por parte de compradores del Cercano Oriente y China y contratiempos meteorológicos en las Américas.
PRODUCTOS LÁCTEO: TREPARON 0,9%.
Los productos lácteos subieron 0,9% y se ubicaron en 147,1 puntos promedio, esto es un alza de 1,3 puntos desde marzo, lo que representa el octavo mes consecutivo de aumento y empuja al índice 28,0 puntos (un 23,5%) por encima de su valor de hace un año.
El mes pasado prosiguió la tendencia ascendente de los precios de los productos lácteos, impulsada por la persistente escasez de la oferta mundial, ya que la producción lechera en Europa occidental y Oceanía siguió registrándose por debajo de sus niveles estacionales.
Las cotizaciones internacionales de la manteca fueron las que más subieron, como consecuencia de la escasez de la oferta, en particular los bajos niveles de las existencias, especialmente en Europa occidental, ante el aumento repentino de la demanda de entregas a corto plazo, debido en parte al actual desabastecimiento de aceite de girasol y margarina.
Pese al descenso de las adquisiciones en el extranjero, la constante demanda interna y los bajos niveles de las existencias en Europa empujaron al alza los precios mundiales de la leche desnatada en polvo y del queso.
Por el contrario, los precios de la leche entera disminuyeron moderadamente, debido sobre todo a una desaceleración de la demanda en China.
LA CARNE MARCA UN NUEVO RÉCORD.
La carne llegó a 121,9 puntos de promedio, 2,7 puntos (un 2,2%) arriba de marzo y llegó a un nuevo récord.
La continua fortaleza de los precios derivó de la subida de los precios mundiales de las carnes de aves de corral, cerdo y vacuno.
El aumento de los precios de la carne de aves de corral obedeció a la sólida demanda que se produjo en un contexto de escasez de la oferta mundial como consecuencia de las perturbaciones a las exportaciones procedentes de Ucrania y de los crecientes brotes de gripe aviar en el hemisferio norte.
Los precios de la carne de cerdo siguieron subiendo, aunque de forma menos acusada que en marzo, a causa de la prolongada limitación de la oferta de cerdos de matanza en Europa occidental y la elevada demanda interna en los grandes países productores.
Los valores de la carne de vacuno aumentaron moderadamente, debido al volumen elevado de las exportaciones del Brasil, pese a la escasa oferta de ganado de matanza. Con este aumento, los precios de este tipo de carnes alcanzaron un nuevo récord.
En cuanto a la carne de ovino, los confinamientos relacionados con la pandemia y las demoras en los puertos de China llevaron a una disminución de las adquisiciones de carne por parte del país, lo que hizo que los precios descendieran ligeramente.
ACEITES VEGETALES.
El promedio de los aceites vegetales bajó 5,7% a 237,5 puntos con una pérdida de 14,3 puntos (un 5,7%) respecto del récord registrado en marzo, de todas formas se mantuvo marcadamente por encima del nivel de hace un año.
El descenso se debió a la bajada de los precios mundiales de los aceites de palma, girasol y soja, que compensó con creces la subida de las cotizaciones del aceite de colza.
Los precios internacionales del aceite de palma registraron una caída moderada en abril, al verse deprimidos sobre todo por la atonía de las importaciones mundiales ante los elevados costos, así como por las perspectivas de debilitamiento de la demanda en China. No obstante, la incertidumbre acerca de las disponibilidades exportables de Indonesia, el principal exportador de aceite de palma del mundo, contuvo un mayor descenso de los precios internacionales.
Mientras tanto, los precios mundiales de los aceites de girasol y soja también disminuyeron respecto del mes anterior, lo cual estuvo ligado en gran medida al racionamiento de la demanda a raíz de los precios récord registrados últimamente.
Por el contrario, los precios del aceite de colza se mantuvieron firmes en abril, a causa de la persistente escasez de la oferta mundial.
EL ETANOL IMPULSÓ LA SUBA DEL AZÚCAR.
El indicador de la FAO también se refiere al precio del azúcar que en abril registró un promedio de 121,8 puntos, 3,9 puntos (un 3,3%) más que en marzo.
El incremento de los precios del etanol en el Brasil, sumado al continuo fortalecimiento del real brasileño frente al dólar estadounidense siguió impulsando el aumento de los precios mundiales del azúcar. La preocupación por el lento inicio de la cosecha de 2022 en el Brasil también favoreció la subida.
La declaración también llama a los países a monitorear los precios de los alimentos, y ampliar las medidas de protección social y la cooperación internacional.
El Parlatino, organismo regional, permanente y unicameral, integrado por los parlamentos de los países de América Latina y el Caribe, reclamó que los gobiernos del continente legislen para favorecer a los más vulnerables y solicitó acciones urgentes ante el alza de precios de los alimentos, con lo cual se suma a la alerta de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La mesa directiva del Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino) lanzó una declaración pública dirigida a sus 23 países miembros, para que actúen con sentido de urgencia ante la histórica alza en el índice de precios de los alimentos de la FAO.
Silvia Giaccoppo, presidenta del organismo multilateral dijo que “debemos aunar esfuerzos para promover leyes y políticas públicas que permitan mitigar los efectos de la subida de precios de los alimentos en nuestra región y en el mundo, enfocándonos en las personas en mayor situación de vulnerabilidad”.
En la declaración, el organismo parlamentario más grande de América Latina y el Caribe afirma que se requieren “soluciones colectivas que permitan no dejar a nadie atrás” ante el alza explosiva de los precios de los alimentos.
En marzo, el índice de precios de los alimentos de la FAO alcanzó promedio de 159,3 puntos, su nivel más elevado desde su creación en 1990. El índice dio un salto gigante en solo un mes, creciendo 12,6% con respecto al nivel de febrero.
Durante la pasada reunión del G20, la FAO solicitó la creación de un Fondo de Financiación de las Importaciones de Alimentos (FFIA) de alcance mundial, con el fin de ayudar a los países más pobres a afrontar la escalada de los precios ocasionada por la guerra en Ucrania.
El FFIA (que también tiene por objeto incrementar la producción y la productividad agrícolas mundiales de manera sostenible), es una de las seis propuestas de políticas presentadas por la FAO en respuesta a la crisis de Ucrania y sus impactos sobre los precios de los alimentos y los fertilizantes.
“El hambre e inseguridad alimentaria incrementó entre 2019 y 2020 en contexto de pandemia. El alza de los precios de alimentos, y los impactos económicos, sociales y ambientales pueden producir un impacto profundo en el hambre y la malnutrición en todas las formas”, indicó la oficial de Políticas de Seguridad Alimentaria de la FAO, Daniela Godoy.
“Por tanto, es más importante que nunca que todos los sectores puedan desarrollar políticas públicas y acciones para la transformación de los sistemas agroalimentarios”, agregó.
MEDIDAS URGENTES CONTENIDAS EN LA DECLARACIÓN.
Parte de las recomendaciones contenidas en la declaración del Parlatino incluyen fortalecer el trabajo del Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe, promover el acceso a los mercados nacionales e internacionales y apoyar la agricultura familiar.
La declaración también llama a los países a monitorear los precios de los alimentos, y ampliar las medidas de protección social y la cooperación internacional.
“Hoy más que nunca es necesario profundizar y fortalecer alianzas como la que existe entre el Parlatino y la FAO para apoyar a los países a crear legislación que les permita reaccionar de forma rápida a crisis como el alza de los precios de los alimentos”, dijo Luis Lobo del Programa España – FAO para América Latina y el Caribe.
La alianza Parlatino-FAO cuenta con el permanente acompañamiento de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), y el Programa Mesoamérica sin Hambre Amexcid – FAO.