Uruguay desperdicia 1 millón de toneladas de alimentos por año.

Uruguay desperdicia 1 millón de toneladas de alimentos por año.

En Uruguay el 11% de los alimentos disponibles para consumo humano se pierde o desperdicia cada año, lo que represente cerca de 1 millón de toneladas anuales. Para corregirlo, el Parlamento y la FAO colaboran para reducir las pérdidas.

Cuatro expertos de la Organización de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (FAO) aportaron datos para legislar en reducción de pérdidas y desperdicio de alimentos en la Comisión Especial de Derecho a la Alimentación del Parlamento uruguayo.

Las pérdidas y desperdicios de alimentos representan un desafío en el trabajo de los países para transformar los sistemas agroalimentarios, especialmente en un contexto de alza de precios de los alimentos y aumento del hambre e inseguridad alimentaria a nivel global”, indicó la oficial superior de Políticas de FAO para América Latina y el Caribe, Daniela Godoy.

La gran mayoría de los uruguayos no somos conscientes de lo que significa y el grado de importancia que tiene el desperdicio de alimentos en nuestro país. Capaz que el principio de todo, sabiendo lo que queremos lograr, es que tenemos que tratar de comunicar por qué tenemos un problema para después pensar en la solución”, declaró el Coordinador del Frente Parlamentario contra el Hambre de Uruguay y presidente de la Comisión, el diputado Armando Castaingdebat.

Para la FAO, las pérdidas de alimentos hacen referencia a la disminución de la cantidad o calidad de los alimentos como consecuencia de las decisiones y acciones de los proveedores de alimentos en la cadena, sin incluir la venta al por menor, los proveedores de servicios alimentarios y los consumidores.

En tanto, los desperdicios de alimentos son la disminución de la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los minoristas, los servicios alimentarios y los consumidores.

Reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos debe ser una prioridad en la agenda global y en la de los países de América Latina y el Caribe, porque no solo tiene efectos en la inseguridad alimentaria, también tiene graves consecuencias sociales y económicas, y un gran impacto ambiental” precisó la especialista de la FAO en Pérdidas y Desperdicio de Alimentos, Sara Granados.

También estuvieron presentes para brindar elementos para el trabajo de la comisión, varios integrantes del equipo de la FAO en Uruguay que siguen este tema y, de manera virtual, otros miembros del equipo regional de la organización.

Pérdidas y desperdicios de alimentos en Uruguay: US$ 600 millones.

La experiencia internacional sugiere que reducir la pérdida y desperdicio de alimentos contribuye a mejorar el acceso económico a los alimentos y por lo tanto fortalece la seguridad alimentaria.

La información disponible sobre este tema en el país fue elaborada por la Fundación Ricaldoni a iniciativa de la FAO.

Un estudio publicado en 2017 establece que el volumen de pérdidas y desperdicios de alimentos están en el entorno del 11% de la oferta de alimentos disponible para consumo humano. Esto representa alrededor de 1 millón de toneladas por año, con un valor estimado de 600 millones de dólares, con base en la materia prima.

Además, el estudio publicado por la FAO indica que el 66% de las pérdidas y desperdicios se produce en las etapas de producción y poscosecha. En cuanto a al volumen de esas pérdidas por producto, se estableció que se trata de un 25% de cereales, 20% de lácteos, 19% de caña de azúcar, 15% de oleaginosos, 12% de frutas y hortalizas y 8% carne.

Los últimos datos del Estado de la Seguridad alimentaria y la nutrición relativos a Uruguay indican que la prevalencia de subalimentación (o hambre) pasaron de 3,9% en el periodo 2004-2006 a estar por debajo del 2,5 en 2018-2020 y la inseguridad alimentaria grave se redujo levemente de 6,8 % en 2014-16 a 6,7% en 2018-2020.

Sin embargo, la inseguridad alimentaria moderada o grave aumentó de 21,6% en 2014-16 a 23,5% de la población en 2018-2020.

OCDE-FAO: Hay un gran potencial de expansión para la producción de alimentos en América Latina y el Caribe.

OCDE-FAO: Hay un gran potencial de expansión para la producción de alimentos en América Latina y el Caribe.

Informe conjunto de OCDE y FAO señala que en la región habrá una crecimiento de la producción agrícola y que en 2031 representará el 18% de las exportaciones mundiales de alimentos.

Santiago, Chile | Según el nuevo informe Perspectivas Agrícolas de la OCDE-FAO, se prevé que la producción agrícola y pesquera en América Latina y el Caribe crezca un 14% en los próximos diez años.

El informe explica que alrededor del 64% de este crecimiento emanará de la producción de cultivos, el 28% del sector ganadero y el 8% restante de la pesca.

Para 2031, la región seguirá siendo el mayor productor de soja del mundo, representando el 53% de la producción mundial. La contribución de la región a la producción mundial de cereales es menor, pero su participación en la producción de maíz aumentará a casi el 18% para 2031.

La producción avícola representará más del 55% del crecimiento de la producción de carne para 2031, y la producción bovina y porcina representarán el 29% y el 16%, respectivamente. La producción pesquera se recuperará de una modesta contracción en los últimos diez años, para registrar un crecimiento del 12% para 2031.

Se espera que continúen los aumentos de la productividad, con aumentos de rendimiento promedio de alrededor del 10% proyectadas para 2031 para la mayoría de los principales cultivos.

LAS EMISIONES DE GEI CRECERÁN MARGINALMENTE.

El nuevo informe OCDE-FAO proyecta que las emisiones de gases de efecto invernadero crecerán marginalmente, en un 0,1% por año, durante la próxima década. La mayor parte de este aumento provendrá de la producción de cultivos, donde las emisiones aumentarán un 3,2% durante los próximos diez años, en comparación con un aumento del 2,3% de la producción ganadera.

Sin embargo, en relación con el valor neto de la producción agrícola, las emisiones por unidad de valor de producción disminuirán, aunque a un ritmo más lento que en el pasado.

LOS CONSUMIDORES ESTÁN CAMBIANDO LENTAMENTE SUS PATRONES DIETÉTICOS.

También advierte que la calidad de los alimentos que consumen los segmentos de bajos ingresos de la población regional tiende a verse afectada por los persistentes desafíos de la pobreza, y que la inestabilidad macroeconómica y los precios de los alimentos pueden tener un impacto considerable en la seguridad alimentaria de la región en la próxima década.

Tras un descenso a corto plazo, influido por el impacto de la pandemia en el poder adquisitivo, se prevé que la ingesta calórica media per cápita aumente en el mediano plazo hasta alcanzar las 3077 kcal/día en 2031. Esto supone un aumento de 60 kcal/día desde los niveles de 2019-21, y se atribuye principalmente al consumo de productos de origen animal.

A pesar de una disminución en el consumo, América Latina y el Caribe seguirá siendo la región con mayor consumo de azúcar en el mundo per cápita. Se espera que la ingesta de proteínas per cápita aumente a 89 g/día para 2031, un aumento de 3,1 g/día. Los productos animales contribuirán con la mayor parte de este aumento -más del 70%- principalmente por un mayor consumo de productos lácteos.

Se prevé que el consumo de carne per cápita aumente solo un 3,3% durante la próxima década. El consumo de pescado, que per cápita es solo alrededor de la mitad del promedio mundial, aumentará solo 1 kg/cápita, hasta alcanzar los 10 kg.

EL COMERCIO ABIERTO ES CRUCIAL PARA EL SECTOR AGROALIMENTARIO DE LA REGIÓN.

El informe de la OCDE-FAO señala que, para 2031, se espera que la región represente el 18 por ciento de las exportaciones mundiales de alimentos.

El sólido crecimiento de la oferta permitirá a la región consolidar su posición como un importante exportador: Para 2031, la región representará el 61% de las exportaciones mundiales de soja, el 59% de azúcar, el 45% de harina de pescado, el 43% de maíz, el 40% de carne de res y aceites de pescado, 32% de aves y 25% de etanol.

Dada la importancia de la región en el mercado internacional, el grado de apertura al comercio tendrá consecuencias significativas para el sector y para la seguridad alimentaria global.

Foto de Mariana González | FAO.

Reducir los costos comerciales puede ayudar a impulsar el desarrollo sostenible.

Reducir los costos comerciales puede ayudar a impulsar el desarrollo sostenible.

En el documento “El estado de los mercados de productos básicos agrícolas” se examinan formas de mejorar la contribución del comercio a la seguridad alimentaria, la resiliencia y los objetivos ambientales.

Un sistema agroalimentario mundial robusto y bien integrado puede ayudar a todos los países a resistir dificultades sin precedentes, como quedó patente durante la pandemia de la enfermedad por coronavirus (Covid-19) a principios de 2020, cuando los mercados agroalimentarios mundiales demostraron tener una notable resiliencia.

“Estamos comprometidos a trabajar juntos” escribe el Sr. QU Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el prólogo de “El estado de los mercados de productos básicos agrícolas (2022) (*) uno de los informes principales de la FAO presentado el miércoles 29 de junio.

La guerra en curso en Ucrania, que afecta a una región de gran importancia para la seguridad alimentaria mundial, está haciendo que aumente la incertidumbre y potenciando el riesgo de que los mercados agroalimentarios mundiales se fragmenten y de que se magnifiquen las amenazas del hambre, ya de por sí muy serias debido al Covid-19, los países en conflicto y las crisis humanitarias en todo el mundo.

En la nueva edición del informe se examina la forma en que puede hacerse frente a los retos del desarrollo sostenible, tanto presentes como futuros, mediante iniciativas multilaterales y regionales que se refuercen mutuamente. Esto se hace con la mirada puesta en los mercados agroalimentarios mundiales, la resiliencia de los sistemas agroalimentarios, el crecimiento económico y los resultados relacionados con el medio ambiente, teniendo presente que no se puede esperar que las políticas comerciales aborden plenamente todas las compensaciones recíprocas que todo ello conlleva y que se requieren medidas complementarias.

Al redactar el informe, la FAO elaboró modelos para detectar patrones entre los flujos comerciales bilaterales, los precios relativos y los obstáculos geográficos y para determinar los principales factores que impulsan el comercio, como la ventaja comparativa y los costos comerciales. Las conclusiones del informe se examinarán en el 75º período de sesiones del Comité de Problemas de Productos Básicos, el comité técnico más antiguo de la FAO, que tendrá lugar próximamente, en julio de 2022.

INTEGRACIÓN REGIONAL.

El informe tiene la finalidad de orientar a los encargados de la formulación de políticas para que encuentren formas de velar por que las políticas comerciales salvaguarden la seguridad alimentaria y la nutrición a nivel mundial, respeten el medio ambiente y refuercen la resistencia a perturbaciones como conflictos, pandemias y fenómenos meteorológicos extremos.

Hoy, son más los países que comercian entre sí y el mercado agroalimentario mundial está más equilibrado que en 1995. Aun así, la geografía del comercio pone de manifiesto que, aunque la riqueza mundial haya crecido, la proporción que corresponde a los países de ingresos bajos no ha cambiado apenas y las diferencias entre los países en lo que refiere a la productividad agrícola pueden ser enormes.

Dado que el proceso de globalización viene perdiendo fuelle desde 2008, la integración regional del comercio agroalimentario ha pasado a ser mayor, a menudo debido a acuerdos comerciales y promovida por factores como la proximidad geográfica y preferencias similares. Sin embargo, hasta hace poco, esto venía ocurriendo en menor medida en el África subsahariana.

Uno de los motivos es que los mayores costos comerciales -que guardan relación con los aranceles, los seguros, los procedimientos de exportación e importación, los retrasos en frontera y la necesidad de cumplir numerosas normas y medidas no arancelarias- pueden obstaculizar la integración y afectar a la transformación estructural de las economías. En los países de ingresos bajos, la suma de los costos comerciales puede añadir hasta un 400% al precio final de un producto, porcentaje muy superior al de los artículos intercambiados por países de ingresos altos.

En este contexto, el establecimiento de la Zona de Libre Comercio Continental Africana será importante para el crecimiento económico y el desarrollo de la región. Con todo, deben establecerse políticas complementarias que permitan que la ventaja comparativa se materialice sin marginar a los pequeños agricultores, quienes ven limitada su capacidad de aumentar la eficiencia y competir en mercados más abiertos.

Otra de las conclusiones del informe es el valor de la diversificación de los socios comerciales en lo que respecta a reducir la vulnerabilidad ante posibles perturbaciones, especialmente para los países con una elevada dependencia de las importaciones de productos alimenticios.

En conjunto, el comercio agroalimentario puede mejorar la eficiencia en el uso de la tierra y el agua, pero también puede tener efectos ambientales negativos. Las reglas comerciales multilaterales y el creciente número de acuerdos comerciales regionales contemplan disposiciones relativas al medio ambiente que, cuando son jurídicamente vinculantes, pueden ayudar a enfrentar los efectos ambientales del comercio.

No obstante, en el informe se afirma que las externalidades ambientales de alcance mundial, como las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático, se abordan con mayor eficacia a través de enfoques multilaterales, con reglas comerciales que ayuden a ampliar el alcance de políticas que tienen en cuenta los costos totales de esos efectos.

El informe, que se publica cada dos años, presenta las cuestiones relativas a los mercados de productos básicos de forma objetiva y accesible para los responsables de la formulación de políticas, los observadores de dichos mercados y las partes interesadas en la evolución de los mercados de productos básicos agrícolas y en las consecuencias que tienen para los países en diferentes niveles de desarrollo económico.

(*) El texto se puede leer en línea o descargar aquí: Versión resumida de El estado de los mercados de productos básicos agrícolas 2022 (fao.org)

En una devastada Mariúpol, la horticultura familiar se abre paso en la Ucrania oriental.

En una devastada Mariúpol, la horticultura familiar se abre paso en la Ucrania oriental.

Larysa nunca había trabajado como agricultora, pero con ayuda de vecinos supo salir adelante, comenzando su camino como agricultora doméstica para garantizar la seguridad alimentaria de su familia.

FAO | La guerra sorprendió a Larysa Zueva mientras estaba haciendo su turno en un hospital psiquiátrico en Mariúpol, en Ucrania sudoriental. Permaneció más de un mes con su nieto en el refugio del hospital junto con unas 200 personas más. A pesar de los ataques, su trabajo en el hospital continuaba. Cuando se cortó el suministro de gas, recurrieron a una hoguera para cocinar, logrando así seguir alimentando y cuidando a sus pacientes.

“Los bombardeos eran muy intensos, por lo que no pudimos abandonar la ciudad durante la primera evacuación, pero el 22 de marzo, finalmente lo conseguimos”, dijo Larysa.

Larysa y su nieto viajaron cinco días hasta llegar a Pushkarivka, en la provincia de Dnipropetrovsk, al norte de Mariúpol, donde los bombardeos no eran constantes. Natalia, una antigua compañera de trabajo de la hija de Larysa, les recibió y les ayudó a establecerse.

“Mi apartamento en Mariúpol quedó totalmente destruido. No hay ningún sitio al que podamos volver. Nuestra hermosa y moderna ciudad, así como nuestro hogar, han desaparecido”, explica Larysa.

Ahora, ella y su nieto han alquilado una casa y ya han comenzado a cultivar la tierra. Poco a poco se van acostumbrando a su nuevo hogar, el huerto y los nuevos paisajes.

Ella nunca había trabajado como agricultora, pero los vecinos le ayudaron y le dijeron qué era lo que tenía que hacer y cómo.

Larysa Zueva.

“La gente aquí es muy atenta; nos dan consejos sobre cómo cultivar la tierra. Ayer plantamos fresas. Y también hemos comprado semillas de pepino y tomate. Hoy hemos recibido de la FAO papas de siembra, que vamos a plantar. Estamos plantando hortalizas, ya que nadie sabe qué sucederá a continuación”, añadió Larysa.

“En este momento, es absolutamente crucial ayudar a los agricultores, en particular agricultores en pequeña escala, que cultivan en huertos domésticos y producen alimentos para su propio consumo”, declaró el Sr. Pierre Vauthier, Oficial designado responsable de la FAO en Ucrania. “La respuesta de la FAO incluye el suministro de insumos agropecuarios junto con dinero en efectivo para ayudar a los pequeños agricultores y ganaderos más afectados a respetar los plazos del calendario agrícola. Este apoyo permitirá a los hogares producir hortalizas, cereales, leche, carne y huevos para alimentarse”.

La FAO trabaja en Ucrania desde 2003. Tras el inicio de la guerra, la Organización ha dispuesto un Plan de respuesta rápida para ofrecer asistencia agrícola y garantizar la seguridad alimentaria a las personas más afectadas por el conflicto.

En el marco del Plan de respuesta rápida, la FAO ha pedido un total de US$ 115,4 millones para ofrecer apoyo a 979.320 agricultores en pequeña escala y productores medianos de aquí a diciembre de 2022.

Hasta la fecha, se han recibido contribuciones financieras de Australia, Bélgica, el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF) (proyectos de respuesta rápida), Francia, la Fundación Louis Dreyfus, el Fondo Humanitario para Ucrania, el Japón, la Oficina de Asistencia Humanitaria de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la Unión Europea.

De la distribución de la FAO, Larysa recibió 50 kg de papas de siembra que ayudarán a cultivar en torno a 600 kg de papas para consumo familiar propio o para su venta.

Aunque no prevé que pueda regresar a su Mariúpol natal, sigue sin perder la esperanza y agradece sinceramente la asistencia y los insumos agrícolas.

“En cuanto acabe la guerra, me gustaría comprar esta casa”.

En total, la FAO ha entregado 862 toneladas de papas de siembra a 17.740 hogares en 10 provincias del país, en el este, el sur, el centro y el oeste de Ucrania. La distribución llegó a tiempo para la campaña de siembra de patata a mediados de mayo, lo que garantizará que esta fuente de alimento tan nutritiva se pueda cosechar en setiembre.

La familia de Larysa es uno de los 3.690 hogares en Dnipropetrovsk que han recibido asistencia del Programa de respuesta humanitaria de la FAO. La distribución de papas de siembra se realizó en colaboración con el Servicio de asesoramiento agrícola de la Organización Pública Regional de Dnipropetrovsk, un asociado local para la ejecución.

Se invita a las agencias de noticias y los medios de comunicación a reproducir y reutilizar tales historias y fotografías relacionadas con el crédito correspondiente. También se agradece un enlace a la historia original.

La historia original y las fotos relacionadas se pueden encontrar en:  De la devastada Mariúpol al cultivo en huertos domésticos en Ucrania oriental | Historias de la FAO | Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

Se puede acceder a todas las historias aquí: Articulos | Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (fao.org)

En mayo volvió a caer el índice de alimentos de la FAO.

En mayo volvió a caer el índice de alimentos de la FAO.

Los valores igual se mantienen altos. Bajaron los lácteos y aceites vegetales; subieron los cereales y la carne.

El último informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), correspondiente a los valores de mayo, se ubicó en un promedio de 157,4 puntos, es decir 0,9 puntos (un 0,6%) menos que en abril. Es la segunda disminución mensual consecutiva, aunque aun así se encuentra 29,2 puntos (un 22,8 %) por encima del valor registrado en el mismo mes del año pasado.

El descenso de mayo obedeció a una disminución de los índices de precios de los aceites vegetales y los productos lácteos, mientras que el índice de precios del azúcar también cayó, aunque en menor medida. Los índices de precios de los cereales y la carne aumentaron.

CEREALES. EL TRIGO SUBE POR LA GUERRA Y LA PROHIBICIÓN INDIA DE EXPORTAR.

El índice de precios de los cereales de la FAO registró en mayo un promedio de 173,4 puntos, 3,7 puntos (un 2,2%) más que en abril y 39,7 puntos (un 29,7 %) por encima de su nivel de mayo de 2021.

Los precios internacionales del trigo subieron por cuarto mes consecutivo, con un aumento del 5,6% en mayo, hasta ubicarse en promedio un 56,2% por encima de su valor del año pasado y apenas un 11% por debajo del récord alcanzado en marzo de 2008.

La suba del trigo fue consecuencia de la prohibición de las exportaciones anunciada por la India unida a la preocupación por la situación de los cultivos en varios de los principales países exportadores, así como a las perspectivas de disminución de la producción en Ucrania a causa de la guerra.

Por el contrario, los precios internacionales de los cereales secundarios disminuyeron un 2,1% en mayo, pero se mantuvieron un 18,1% por encima de su valor de hace un año.

Si bien la ligera mejora de la situación de los cultivos en los Estados Unidos de América, los suministros estacionales en la Argentina y el comienzo inminente de la cosecha principal de maíz en el Brasil ocasionaron una reducción del 3,0 % de los precios del maíz, estos se mantuvieron un 12,9 % por encima del nivel registrado en mayo de 2021.

Del mismo modo, en mayo también cayeron los precios internacionales del sorgo, con una disminución del 3,1%, mientras que los efectos derivados de la fortaleza de los mercados de trigo y la preocupación por la situación de los cultivos en la Unión Europea contribuyeron a un aumento del 1,9 % de los precios de la cebada.

Los precios internacionales del arroz aumentaron por quinto mes consecutivo en mayo. Las cotizaciones se reforzaron en todos los segmentos del mercado más importantes, pero los aumentos mensuales fueron menos pronunciados (un 2,6 %) en el caso de las variedades de arroz índica más comercializadas, ante los abundantes suministros, especialmente en la India.

CARNE: MÁXIMO HISTÓRICO.

La carne en el indicador de la FAO se situó en un promedio de 122,0 puntos en mayo, con un aumento de 0,6 puntos (un 0,5%) respecto de abril, con lo que marcó un nuevo máximo histórico, impulsado por la acusada subida de los precios mundiales de la carne de aves de corral, que contrarrestó con creces la disminución de los valores de las carnes de porcino y ovino.

En mayo subieron los precios de la carne de aves de corral a causa de las continuas perturbaciones en la cadena de suministro en Ucrania y de los recientes casos de gripe aviar en un contexto de aumento repentino de la demanda en Europa y Oriente Medio.

Por otra parte, los precios internacionales de la carne de bovino se mantuvieron estables, ya que los mayores suministros procedentes del Brasil y Oceanía fueron suficientes para satisfacer una demanda mundial persistentemente elevada.

Por el contrario, los precios mundiales de la carne de porcino cayeron a raíz de las abundantes disponibilidades exportables, especialmente en Europa occidental, unidas a la débil demanda interna y las expectativas de que se libere carne de porcino del régimen de ayuda al almacenamiento privado de la Comisión Europea.

Los precios internacionales de la carne de ovino también descendieron, como consecuencia de las fluctuaciones de los tipos de cambio.

LÁCTEOS, PRIMERA DISMINUCIÓN EN 8 MESES.

El valor de los lácteos de la FAO tuvo en mayo una caída respecto a abril y el promedio se ubicó en 141,6 puntos, 5,1 puntos (un 3,5%) menos que en el mes anterior.

Es abril la primera disminución tras ocho meses consecutivos de aumentos, pese a lo cual aún se encuentra 20,5 puntos (un 16,9%) por encima de su nivel de mayo del año pasado.

Cayeron los precios mundiales de todos los productos lácteos, siendo los de la leche en polvo los que más disminuyeron, como resultado de un menor interés de compra por la incertidumbre del mercado derivada de la prolongación del confinamiento en China, pese a la persistente escasez de la oferta mundial.

La manteca también descendió notablemente a raíz del debilitamiento de la demanda de importaciones sumado a una cierta mejora de los suministros procedentes de Oceanía y a las limitadas ventas internas en Europa.

Mientras tanto, la solidez de las ventas al por menor y la gran demanda de los restaurantes con motivo de las vacaciones de verano en el hemisferio norte impidieron que los precios del queso disminuyeran de modo significativo, pese al debilitamiento de la demanda mundial de importaciones.

ACEITES VEGETALES.

El índice de los aceites vegetales de la FAO se situó en un promedio de 229,3 puntos en mayo, una disminución intermensual de 8,3 puntos (un 3,5%), aunque se mantuvo marcadamente por encima de su nivel de hace un año.

La disminución mensual obedece principalmente a la bajada de los precios de los aceites de palma, girasol, soja y colza.

Los precios internacionales del aceite de palma se debilitaron de forma moderada en mayo.

Aparte del racionamiento de la demanda, la supresión de la breve prohibición de las exportaciones de aceite de palma en Indonesia ejerció una presión adicional a la baja sobre los precios, aunque la persistente incertidumbre acerca de las perspectivas de exportación del país contuvo un mayor descenso.

Paralelamente, las cotizaciones mundiales del aceite de girasol cayeron desde los recientes máximos históricos, mientras continúan acumulándose reservas en Ucrania debido a las dificultades logísticas.

Los precios internacionales de los aceites de soja y colza también disminuyeron ligeramente en mayo, deprimidos principalmente por la apatía de la demanda de importaciones habida cuenta de los elevados costos de los últimos meses.

AZÚCAR.

En mayo el precio del azúcar de la FAO fue de un promedio de 120,3 o sea 1,3 puntos (un 1,1%) menos que en abril. Es la primera disminución tras los acusados incrementos registrados en los dos meses anteriores. La reciente disminución mensual de las cotizaciones internacionales del azúcar fue motivada por la escasa demanda mundial de importaciones y las buenas perspectivas de disponibilidad mundial, debido sobre todo a una excelente cosecha en la India.

El debilitamiento del real brasileño frente al dólar de los EE.UU. y la bajada de los precios del etanol dieron lugar a una ulterior presión a la baja sobre los precios mundiales del azúcar. Sin embargo, la incertidumbre acerca de la producción de la campaña actual en el Brasil, el mayor exportador de azúcar del mundo, impidió que se produjeran disminuciones más sustanciales de los precios.

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