A diferencia de Uruguay, en Nebraska (EE.UU.), el riego es una cuestión de supervivencia productiva (estabilidad de rendimientos), en nuestro país se discute más como un seguro de clima y una herramienta para potenciar el rendimiento.
Montevideo | Todo El Campo | Con una economía basada en la producción agropecuaria, el estado de Nebraska está ubicado en el medio oeste de Estados Unidos. Como región agrícola, el riego juega un rol clave, por lo que solo ese estado posee entre 55.000 y 60.000 pivotes centrales, y el 85% del agua proviene del acuífero Ogallala, una de las reservas subterráneas más grandes de América. Este modelo ha permitido sostener la producción de maíz y soja, pero también genera preocupación por la sostenibilidad del recurso hídrico.
El acuífero Ogallala, se extiende por unos 450.000 km² y atraviesa varios estados (Nebraska, Wyoming, Colorado, Kansas, Oklahoma, Texas y Nuevo México).
Además de maíz y soja, también riega pasturas para producción ganadera.
El sistema se desarrolló a partir de crisis de sequía en el siglo XX, como respuesta para sostener la economía agrícola.
A diferencia de Uruguay, en Nebraska, el riego es una cuestión de supervivencia productiva (estabilidad de rendimientos), en nuestro país se discute más como un seguro de clima y una herramienta para potenciar el rendimiento.
Nebraska demuestra que la trazabilidad del uso del agua es la única forma de garantizar la sostenibilidad a largo plazo.
LA SEQUÍA DE LOS AÑOS 30 Y EL DUST BOWL.
Las sequías más significativas en Nebraska ocurrieron durante la década de 1930 (Dust Bowl), especialmente en 1934, considerada la más seca. Otras sequías importantes incluyeron mediados de los años 50, la década de 1960, 1988-1990 y los eventos más recientes se registraron en 2012 y el período 2020-2022.
El Dust Bowl (tazón de polvo) fue un devastador desastre ecológico y económico en las grandes llanuras de EE.UU. durante la década de 1930. Consistió en sequías severas y masivas tormentas de polvo causadas por prácticas agrícolas intensivas y la destrucción de la pradera natural, lo que provocó que el suelo se convirtiera en polvo y fuera arrastrado por el viento.
Abarcó aproximadamente de 1930 a 1940, afectando principalmente a Oklahoma, Kansas, Texas, Colorado y Nuevo México. Consistió en la combinación de sequía prolongada y malas prácticas agrícolas a grados excesivos, lo que causó la eliminación de la cobertura vegetal, dejando la tierra expuesta a la erosión, principalmente eólica.
A su vez, se generaron las denominadas “lluvias negras” de polvo que oscurecieron el sol, enterraron cultivos y generaron graves problemas respiratorios en la salud humana.
El resultado, una profunda crisis económica debido al fracaso agrícola y la migración forzada de aproximadamente 3 millones de personas.
El 14 de abril de 1935 se produjo la tormenta más devastadora, conocida como el Black Sunday (Domingo Negro).
En conclusión, Dust Bowl fue un fenómeno que agravó la ya difícil situación de la Gran Depresión en Estados Unidos, pero los agricultores entendieron que el riego les podía otra oportunidad, y así fue que lo adoptaron siendo hoy un instrumento clave en el desarrollo de la agricultura local.
EL LEGADO DE FRANK ZYBACH.
A partir de 1940, el agricultor nebrasqueño Frank Zybach (nacido 10 de julio de 1894 – fallecido 19 de agosto de 1980) inventó el método de riego por pivote central, inspirado por un vecino que utilizaba un tractor con aspersores para regar sus campos.
Zybach desarrolló un sistema de riego formado por una estructura en línea con dos torres, equipada con tuberías, cables y aspersores. En 1949 poseía un equipo de cinco torres sobre ruedas, capaces de regar hasta 40 hectáreas, pero no fue hasta 1952 que Zybach patentó un sistema que ampliaba el alcance a un radio de 182,88 metros cubriendo un diámetro de 135 hectáreas de terreno.
Actualmente, y el riego tiene todo que ver con esto, la agricultura es el motor económico de Nebraska. Con 44.000 establecimientos, el agro genera 25.000 millones de dólares anualmente a la economía estatal. El sector es líder en producción de maíz, ganado vacuno y etanol, generando además exportaciones que superan los 10.000 millones de dólares anuales.
Estados Unidos produce unos 13 millones de barriles de crudo al día, lo que lo coloca como líder, seguido de Arabia Saudita (10 millones) y Rusia (9 millones). También es el principal consumidor.
Washington, Estados Unidos | Todo El Campo | La guerra revela situaciones confusas del mercado. En este caso, el petróleo. Porque mientas el combustible ha comenzado a subir en todo el mundo a impulso del petróleo debido a la guerra en Irán, los ciudadanos estadounidenses se preguntan por qué, siendo su país el mayor productor mundial, también allí hay un incremento de los valores a la hora de llegar el tanque.
Los datos más recientes disponibles de la Administración de Información Energética (EIA), del año 2023, indican que Estados Unidos produce unos 13 millones de barriles de crudo al día, lo que lo coloca como líder, seguido de Arabia Saudita (10 millones) y Rusia (9 millones).
Un informe de la cadena estadounidense CBS News, indica que el miércoles 18, el precio medio de la gasolina en Estados Unidos subió a 3,84 dólares por galón (1 galón estadounidense son 3,7 litros), frente a los 2,92 dólares de hace un mes, según la American Automobile Association (AAA); y el galón de diésel ha subido a más de 5 dólares, el nivel más alto desde finales de 2022.
LA EXPLICACIÓN DEL ALZA.
La cuestión es que Estados Unidos exporta gran parte del petróleo que produce, al tiempo que es un importante importador, y el mayor consumidor mundial de petróleo, incluso más que China.
Por otra parte, es el mercado internacional el que marca el precio, sin importar la procedencia del petróleo, dijo el Ec. Bernard Yaros de Oxford Economics. Textual expresó: “El mercado global marca el precio. La procedencia del petróleo con el que llenamos los depósitos de gasolina no importa”.
Estados Unidos exporta unos 11 millones de barriles de su producción diaria, según la EIA. También importa aproximadamente 8 millones de barriles de petróleo.
Además, gran parte del petróleo producido en Estados Unidos es conocido como crudo ligero, un producto de alta calidad y de mayor demanda global. Pero las plantas de refinado del país están hechas para otro tipo de petróleo, más viscoso, es lo que se conoce como crudo pesado. Por tanto, las refinerías estadounidenses no pueden reconfigurarse rápida ni fácilmente para manejar petróleo de grados más ligeros y bajos en azufre, o crudos dulces, explicó Ernest Moniz, físico nuclear que entre 2013 y 2017 se desempeñó como secretario de Energía de Estados Unidos durante el gobierno de Barack Obama (2009 a 2017) y ahora investigador energético en el de la Nuclear Threat Initiative (NTI).
Willy Shih, experto en cadena de suministro y profesor en la Harvard Business School, agregó que “el petróleo de distintos lugares tiene características distintas”, y “las refinerías a lo largo de la costa del Golfo en Texas, están orientadas a tratar con un tipo particular de crudo proveniente de Venezuela”.
En conclusión: cuando un ciudadano estadounidense llena el tanque de su vehículo, lo hace con gasolina producida a partir de petróleo importado que se ha refinado en Estados Unidos. Así que cuando los precios del petróleo suben en todo el mundo, eso también incrementa el precio del combustible.
Ese es un problema que enfrentan también las empresas aéreas al cargar sus aviones, lo que está empujando las tarifas de las aerolíneas al alza.
Analistas de Deutsche Bank estudiaron los precios de los pasajes de avión estadounidenses y encontraron que las tarifas aéreas nacionales promedio para los viajeros que reservan vuelos en el mes de marzo han subido entre un 15% y un 124%. La tarifa media de los vuelos transcontinentales ha subido más del 100%, mientras que los precios de los vuelos al Caribe, Florida y destinos transatlánticos también han aumentado, según el banco de inversión.
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En base a artículo de Megan Cerullo en CBS News. Los artículos de Cerullo pueden leerse en Megan Cerullo – CBS News
Foto de portada: refinería petrolera de la bahía de Galveston, ubicada en el complejo industrial de Texas City, Texas, Estados Unidos | Foto www.marathonpetroleum.com
Cientos de trabajadores de la planta de procesamiento de carne JBS en el norte de Colorado están en huelga. Esto está llevando a algunos expertos del sector a advertir sobre un posible aumento de los precios de la carne de vacuno en las próximas semanas.
Greeley, Colorado, Estados Unidos | Todo El Campo | Los trabajadores sindicalizados de JBS en Colorado comenzaron a hacer piquetes frente a las instalaciones de Greeley JBS tras no lograr un acuerdo de trabajo con la empresa.
JBS es una de las mayores empresas de procesamiento de carne del mundo y tiene su sede en Estados Unidos en la ciudad de Greeley al norte de Colorado.
“Cada vez que hay una interrupción en la cadena de suministro, ya sea por una huelga en una planta de empaquetado, problemas de transporte o el clima, existen riesgos de impacto en los precios”, dijo Jennifer Martin, profesora asociada en la Universidad Estatal de Colorado (CSU), una de las mejores universidades de agricultura del país.
El campus de CSU cuenta con un edificio para la industria de la carne y la alimentación que permite a estudiantes e investigadores estudiar sobre la industria de la carne.
La docente afirmó que hay muchos factores que amenazan los precios de la carne en Estados Unidos, incluido el aumento de los precios del combustible tras la reciente decisión de la Administración Trump de atacar a Irán. Con el aumento del combustible y otros problemas relacionados con la inflación, la huelga en JBS probablemente solo agravará el problema de los precios en los supermercados.
Martin dijo que es difícil precisar exactamente cuánto hará que la huelga aumente los precios de la carne de vacuno a nivel local. Sin embargo, tenía una estimación: “Diría que en el rango de los 10 a 20 centésimos es bastante razonable”.
Aunque la huelga local podría afectar pronto a los precios de la carne de vacuno, existen varios factores en general que podrían provocar un impacto más generalizado en los precios de la carne de vacuno en las tiendas.
“Estamos en el número más bajo de ganado en EE.UU. en las últimas décadas”, observó Martin. “Tenemos precios del petróleo que están subiendo, muchas otras cosas fuera de la huelga que están afectando la cadena de suministro de carne de vacuno. Aunque podamos ver ligeras subidas de precio, es difícil determinar cuánto de ese aumento se debe a la huelga frente a los eventos externos que están ocurriendo en la propia cadena de suministro”.
Los trabajadores dijeron a CBS News que la empresa no priorizar la seguridad de los empleados.
JBS ha declarado, mediante un comunicado, que externalizaría parte de su procesamiento a otras plantas de EE. UU. durante la huelga según sea necesario, sin más comentarios al respecto.
Martin señaló que la planta más cercana a JBS está en Arizona, lo que podría dificultar que el ganado en las esquinas norte de Colorado sea transportado tan lejos para su procesamiento. Al final, podría tener un costo para más para el consumidor.
“De forma más inmediata, los impactos se sentirían en los corrales locales”, continuó, “así que veremos un efecto de goteo a nivel de agricultores y ganaderos locales”.
La profesora comentó también que últimamente “los estadounidenses han demostrado que están dispuestos a pagar precios más altos por la carne de vacuno”.
Uruguay tiene una gran oportunidad de posicionamiento en el mercado norteamericano apelando a los atributos nutricionales y en base a su producto a pasto.
Montevideo | Todo El Campo | El Instituto Nacional de Carnes (INAC) está presente en la Annual Meat Conference (AMC) que se realiza en esta ocasión en Washington; la presencia de Uruguay se realiza en un stand de 22 metros cuadrados con instancias de degustación de chivitos preparados con bife ancho, entraña fina y corazón de cuadril, a cargo del chef uruguayo Sebastián Barcos.
El equipo del Instituto Nacional de Carnes está integrado por la gerenta de Marketing Josefina Valenti, Lucía Mancuello y Cecilia Shaw.
La apertura de la conferencia estuvo a cargo de Robert F. Kennedy, Jr., secretario de Health and Human Services (HHS), quien introdujo la nueva pirámide alimenticia a comienzo de año que coloca a la proteína como elemento central.
Los intercambios y presentaciones se centraron en revalorizar a las proteínas.
DATOS.
Uruguay tiene una gran oportunidad de posicionamiento en el mercado norteamericano apelando a los atributos nutricionales y en base a su producto a pasto.
Se visualiza que las nuevas generaciones millonialls y Gen Z son los que impulsan mayormente el consumo de estos productos en Estados Unidos, porque son los que más buscan consumir proteínas.
Para entender el impacto que tendrá el acuerdo EE.UU. – Argentina hay que encontrar el verdadero punto de análisis.
Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro | Lavalleja | Todo El Campo | La decisión de Estados Unidos de otorgarle a Argentina una cuota de importación de carne vacuna, aunque acotada y por ahora limitada en el tiempo, merece algo más que una lectura superficial. Escuché decir que “no mueve la aguja” porque el volumen es chico. Yo no coincido. En mercados regulados, los movimientos marginales importan, y mucho.
Estados Unidos no está buscando volumen. Eso es lo primero que hay que entender. Produce mucha carne y consume todavía más, pero cuando importa lo hace para ajustar su sistema: carne magra, procesos claros, regularidad y previsibilidad. La cuota a Argentina no es una apertura estructural ni un cambio de estrategia. Es una herramienta de ajuste.
Ahora bien, esa carne que Argentina vende a EE.UU. sale de algún lado. Y sale, en buena medida, del circuito chino. Ahí está el verdadero punto de análisis.
China no es un mercado libre en el sentido clásico. Opera con salvaguardas, con límites por origen y con decisiones administrativas que pesan tanto como el precio. Cuando China pierde oferta de un proveedor y no puede compensar libremente aumentando volúmenes desde otros países, el mercado se tensa.
¿Eso genera un shock de precios? No.
¿Genera efectos? Sí, claramente.
Lo que se ve no es una suba explosiva, sino algo más sutil y, para el productor, muy relevante: pisos de precios más firmes. Mayor competencia por la carne habilitada. Más dificultad para que los valores se deslicen hacia abajo. En un mercado limitado por salvaguardas, eso es mucho.
Por eso creo que minimizar este tipo de decisiones es un error. No porque cambien el mapa mundial de la carne, sino porque ajustan el equilibrio fino. Y en ganadería, muchas veces, ese equilibrio es el que define el resultado del negocio.
También se habla de política. Es evidente que el contexto político argentino facilita este tipo de acuerdos. No hay que ser ingenuos. Pero tampoco hay que exagerarlo. Estados Unidos no pone en riesgo su mercado interno por afinidades ideológicas. La política puede abrir la puerta, pero la carne y los sistemas productivos son los que la mantienen abierta.
En definitiva, la cuota de Estados Unidos a Argentina no es un hecho aislado ni inocente. Es un movimiento pequeño que ocurre en un mercado rígido, con límites y salvaguardas. Y por eso tiene impacto.
No cambia el mundo.
Pero endurece el piso. Y en la ganadería real, la que vivimos todos los días, muchas veces no se gana por las grandes subas, sino por los precios que no se caen.