Cómo reducir los efectos negativos del estrés calórico en el ganado vacuno.

Cómo reducir los efectos negativos del estrés calórico en el ganado vacuno.

Durante los días de calor, los animales pueden sufrir de estrés calórico o térmico. Esta situación afecta a los animales negativamente, disminuyendo la productividad de los vacunos y en peores situaciones, poniendo en riesgo su supervivencia.
La Dra. Valentina Herrera se refiere al estrés calórico y cómo se pueden disminuir sus efectos en la productividad.
4 claves para mitigar el estrés por calor

Sombra

En caso de no contar con sombra natural, se sugiere las artificiales (techos, cobertizos, media sombra). Su dimensión debe ser de 4 m de altura, 3- 4 m²/animal y una inclinación de 15º para que no se acumule agua, preferentemente con dirección norte-sur. Estas dimensiones evitan que los animales se estresen y desarrollen enfermedades.


Agua

Los animales deben tener acceso ad libitum a agua de bebida, la cual debe ser fresca y de buena calidad. El consumo de agua puede llegar a duplicarse (vacas en lactancia y novillos en terminación consumen 80 litros por día). El frente de bebedero debería ser de 6 cm aproximadamente por animal.

Manejo animal

Evitar arreos, castraciones, vacunaciones y transportes durante las horas de mayor calor. Organizar los trabajos para terminar antes de que comience el calor, no esperar al pico de temperatura para finalizar. Los animales deben tener buen estado sanitario ya que un episodio de estrés por calor podría agudizar cualquier enfermedad.


Alimentación


Se recomienda suministrar al ganado dietas con alto contenido energético (dietas frías). Recuerde que el animal frente al aumento de temperatura disminuye el consumo y aumenta requerimiento de energía, por lo cual hay que darle mucha calidad nutricional en poca cantidad.
Es importante para el productor conocer los síntomas de un cuadro de estrés calórico: aumenta frecuencia respiratoria, jadeo, disminución del consumo de alimentos y aumento del consumo de agua. En caso de ver un animal con aspecto muy grave se siguiere bajarle la temperatura de inmediato con baño de aspersión (manguera).

La biotecnología salvaría cultivos expuestos a calores extremos.

La biotecnología salvaría cultivos expuestos a calores extremos.

La Ing. Agr. Estela Ojeda del Instituto de Biotecnología Agrícola, explicó que el descubrimiento tiene una gran importancia para Paraguay, en las regiones de deficiencias hídricas y altas temperaturas en las épocas en que se siembra soja y otros cultivos.

Paraguay | Investigadores de la Universidad de Duke y el Howard Hughes Media Institute, en los Estados Unidos, identificaron el gen que está relacionado con la sensibilidad de las plantas a la temperatura y desarrollaron una técnica para que el sistema inmunológico de la planta soporte temperaturas más altas, lo que podría generar cultivos resistentes a las olas de calor que se generan en épocas de verano, durante la zafra.

El equipo de investigación descubrió que el gen CBP60g codifica una proteína que controla cómo se expresan otros genes involucrados en la vía del ácido salicílico en las plantas. Según argumentaron los investigadores, el ácido salicílico tiene propiedades antibacterianas y también actúa como un indicador de otras vías inmunes para ponerse en marcha. Sin embargo, durante condiciones extremadamente calurosas, la vía salicílica se cierra.

Una vez que los investigadores encontraron el gen, modificaron el genoma de las plantas para que se vieran obligadas a aumentar la producción del ácido salicílico en todo momento, incluso a altas temperaturas. Finalmente, los investigadores también lograron que las plantas produjeran las sustancias químicas de defensa sólo cuando detectaran un patógeno, conservando así la energía y asegurando que las plantas no ralentizaran su crecimiento al producir defensas innecesarias.

Para muchas plantas, una vía inmunitaria importante es el ácido salicílico. Esta sustancia química tiene propiedades antibacterianas y también actúa como señal para poner en marcha otras vías inmunitarias. Para su demostración el estudio, se realizó con Arabidopsis, y uno de los autores indicó que la investigación futura podría ser usada en herramientas de edición de genes como CRISPR en los cultivos.

Los investigadores, detallaron que las olas de calor empeoran las condiciones de sequía, y no es la única forma en que el aumento de las temperaturas puede perjudicar a los cultivos. En condiciones extremas, la maquinaria molecular del interior de las plantas puede llegar a pararse, provocando la pérdida de las cosechas. Si bien los sistemas inmunitarios de las plantas no son tan complicados como el de los humanos, también producen sustancias químicas en respuesta a las infecciones bacterianas o las fúngicas e incluso a los ataques de los insectos.

IMPORTANCIA.

La Ing. Agr. Estela Ojeda, gerente general del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO) explicó que el descubrimiento tiene una gran importancia para Paraguay, especialmente el Chaco, región que se caracteriza por deficiencias hídricas y altas temperaturas en las épocas en que se siembra soja y otros cultivos. Si bien algunos productores han invertido en sistemas de riego para minimizar el efecto del estrés hídrico, el efecto de las altas temperaturas aún no se puede manejar.

Recordó que en Paraguay, en la región oriental los principales cultivos de renta se realizan a finales de primavera y verano, por lo que también están expuestos a olas de calor severas. Destacó que en la reciente campaña tanto en la región oriental como occidental se pudo observar cultivos de soja con efectos de la alta temperatura, afectando esto drásticamente la producción.

SOJA CON RESISTENCIA A SEQUÍA.

El Instituto de Biotecnología Agrícola, se encuentra evaluando líneas de soja con tolerancia al estrés hídrico, a través del evento transgénico HB4, propiedad de la empresa Verdeca, con quien el instituto tiene actualmente un acuerdo de cooperación para la incorporación de la tecnología en las variedades Sojapar.

INBIO | ISAAA

Vegetación urbana, un alivio para las olas de calor.

Vegetación urbana, un alivio para las olas de calor.

Con imágenes satelitales, un estudio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires halló, para un mismo instante, diferencias térmicas de hasta 23 °C entre el norte y el sur porteño. Una de las causas es la distinta cantidad de vegetación en cada zona. Remarcan la necesidad de tener más plazas y parques.

Sebastián Tamashiro | SLT-Fauba* | Argentina | El asfalto quema durante las olas de calor en la ciudad y los parques y plazas pueden ser un refugio, ya que su vegetación atenúa las temperaturas elevadas. Un estudio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) registró, en un mismo momento durante el mes de febrero de 2020, temperaturas tan distintas como 19 °C en el norte de la ciudad y 42 °C en el sur, y señaló que la superficie vegetada es la responsable principal de esta gran amplitud. Además, indicó que gran parte de la ciudad tiene espacios vegetados escasos y pequeños, y que su distribución entre los distintos barrios se relaciona con factores socioeconómicos.

“Las ciudades suelen tener temperaturas más elevadas que sus entornos rurales. Este fenómeno se conoce como efecto ‘isla urbana de calor’ y se da por diferentes causas. Una es la falta de vegetación urbana, ya que, entre otros beneficios, las áreas verdes disminuyen la temperatura del aire. El problema es que en lugar de espacios vegetados se colocan grandes superficies impermeables, como concreto y asfalto, que retienen más calor y lo liberan a lo largo del día y la noche”, explicó Paula Galansino a partir de su tesis de grado para la Licenciatura en Ciencias Ambientales (LiCiA) de la Fauba.

“El efecto isla de calor ocurre en distintas ciudades argentinas, y en mi tesis quise observarlo dentro de la Ciudad de Buenos Aires. Por un lado, analicé si el fenómeno es igual de intenso en las diferentes zonas de la ciudad; por otro, cómo se distribuye la vegetación urbana. Además, estudié si existe una relación entre ambas propiedades, o sea, si la vegetación regula la temperatura dentro de la ciudad. Con estas ideas en mente revisé imágenes satelitales de todos los veranos entre el 2015 y el 2020”, contó Galansino, cuyo estudio dirigió María Semmartin, docente de la cátedra de Ecología de la Fauba.

Galansino seleccionó la imagen del mediodía del 3 de febrero del 2020 y encontró que la diferencia entre la temperatura mínima y la máxima dentro de CABA superó los 20 °C. “En ese momento, la temperatura superficial promedio de la ciudad —que tiene un vínculo estrecho con la temperatura del aire— fue casi de 36 grados. Lo curioso es que mientras en algunos lugares la temperatura era 19 grados, en otros era 42. A grandes rasgos, las temperaturas más bajas se registraron en el norte de la ciudad, y las más altas, en el sur”. ¿A qué se debió tal diferencia?

GRIS, GRIS Y VERDE PORTEÑO.

“La temperatura fue menor en las zonas de la ciudad con mayor área vegetada”, remarcó Paula, y agregó: “Lo medimos a través del índice de vegetación normalizado —también conocido como IVN—, que se calcula a partir de información satelital y que brinda indicios sobre qué tipo de cobertura puede tener una superficie determinada. Si el IVN es 0, eso indica un suelo desnudo o con cemento o con asfalto, mientras que valores cercanos a 1 sugieren que el suelo tiene vegetación. Mis resultados mostraron que a partir de una cierta proporción de área vegetada —para ser exacta, un IVN de 0,4—, si se aumenta esa superficie verde, la temperatura superficial disminuye”.

Como parte de su trabajo, Galansino determinó que la mayor parte de CABA tiene áreas vegetadas escasas y reducidas, que no logran aliviar las altas temperaturas. “Dividí la ciudad en cuatro unidades. Las 1 y 2 agrupan el centro y el sur, representan el 80% de la ciudad y mostraron valores de IVN menores a 0,2, tienen la menor superficie ocupada por vegetación, de un 12.5% y un 20.1% respectivamente, y el menor área promedio de parche vegetado, de 900 metros cuadrados. Las 3 y 4 incluyen espacios verdes extensos del norte de la ciudad como los bosques de Palermo y también los grandes parques y reservas del sur. Abarcan casi el 20% de CABA, tienen más del 45% de su superficie vegetada y valores de IVN mayores a 0,4”.

LA CIUDAD DESDE LAS NECESIDADES.

Paula Galansino afirmó que en muchas ciudades del mundo, el acceso a espacios verdes se vincula al nivel de ingresos, y que esta tendencia también se da en CABA. “Encontré que los barrios con mayor porcentaje de hogares con necesidades básicas insatisfechas, principalmente en el centro-sur de la ciudad, tienen la menor cantidad de superficie vegetada y sufren temperaturas más altas. Para obtener estos resultados consulté el índice de necesidades básicas insatisfechas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), que da información sobre las características de los hogares, como su acceso a servicios básicos como agua, luz y cloacas, y sobre sus habitantes, como las actividades que desempeñan, entre otras cuestiones”.

Las olas de calor tienen consecuencias comunes sobre los habitantes de la ciudad, pero no afectan a todos por igual. “Las temperaturas elevadas pueden causar problemas de salud. Las personas aumentan el consumo energético para refrigerar o para ventilar sus hogares, y esto tiene dos aristas. Primero, que la sobredemanda de electricidad produce cortes de luz, y segundo, que los aparatos eléctricos o los valores de las facturas no son accesibles a todo el mundo”, sostuvo la licenciada.

“Por otro lado, aumenta la posibilidad de transmisión de enfermedades, ya que el calor favorece el desarrollo de los animales o los insectos que las transmiten. El mosquito que transmite el virus del dengue, el Aedes aegypti, es un ejemplo clarísimo. Se sabe que hay más dengue en el sur de la ciudad, donde las temperaturas son más altas”, advirtió.

ECOLOGÍA URBANA.

Para Galansino, los recursos que tiene la gestión son limitados y se deberían destinar hacia las zonas de la ciudad que están expuestas a mayores temperaturas y tienen menor acceso a parques y plazas. “Hay que pensar en el futuro y agregar vegetación que atenúe los picos de calor en esos lugares y al mismo tiempo se deben tomar medidas urgentes para mejorar las condiciones de las personas que allí viven, como, por ejemplo, asistencia para refrigerar sus hogares o reforzar la atención médica cuando hay olas de calor”.

“La cuestión de los espacios verdes es compleja. Hay que tener en cuenta que al colocar plazas en una zona también aumenta el precio de las viviendas y de los alquileres, y este cambio puede desplazar a los y las vecinas que viven allí”, reflexionó Paula. “A nivel global, las poblaciones son cada vez más urbanas. En nuestro país, más del 90% de las personas vivimos en ciudades. Hay mucho para pensar para que las ciudades garanticen una buena calidad de vida para todas las personas que vivimos en ella y no solo para algunas”.

Para cerrar, Semmartin, investigadora de la Fauba y ex directora de la LiCiA, se refirió a la investigación en ecología urbana en el contexto del cambio climático. “Estudiar la ciudad desde el punto de vista de la ecología requiere profundizar en temas como el clima, el suelo y el agua. Desde Fauba sabemos solucionar problemáticas de ámbitos rurales y podemos perfectamente hacer lo mismo en ambientes urbanos. Hoy en día, el cambio climático nos obliga a pensar y diseñar las mejores soluciones basadas en traer la vegetación y la naturaleza a los sistemas urbanos. El trabajo de Paula deja abiertas un montón de preguntas y de líneas para investigar”.

(*) Sobre la Tierra (SLT) divulga conocimiento e investigaciones de la universidad pública argentina. El autor del artículo, Sebastián Tamashiro es Lic. En Ciencias Ambientales y redactor de SLT. Foto de Montevideo | Ingar.

Mueren novillos en un feedlot de Paysandú por altas temperaturas

Mueren novillos en un feedlot de Paysandú por altas temperaturas

La alta sensación térmica provocada por la humedad, generó el miércoles de esta semana la muerte de varios novillos en un feedlot ubicado en el departamento de Paysandú, lo que además del impacto natural de la pérdida de los animales, también provoca pérdidas económicas para el emprendimiento.

La considerada tercera ola de calor está pegando más fuerte que la segunda, que fue la semana anterior y que tuvo mayores temperaturas que las registradas entre el 18 y 22 de enero, llegando a los 43 grados en Paysandú.

Sucede que el miércoles la temperatura máxima llegó a los 36 grados, pero la sensación térmica a causa de la humedad superó los 45 grados, factor determinante para la muerte de 10 novillos del citado encierre a corral.

Rápidamente quienes tienen a su cargo la supervisión del emprendimiento ganadero con más de 1.200 ejemplares, decidieron soltar los animales a un campo con sombra, cambiar la dieta de los animales y redistribuir al ganado. A esto se suma la mayor utilización de aspersores para mojar a los novillos, “lo que aún así no es fácil porque para cualquier organismo tolerar esas temperaturas es difícil”, manifestaron al diario local EL TELEGRAFO.

Actualmente en el país, los feedlots son utilizados para el engorde de los últimos tres meses de los animales, que serán faenados y destinados al mercado exterior, a pesar de que ya hay solicitud del mercado chino por engorde a corral de 200 días, lo que seguramente cambiará el sistema de trabajo de los encierres a corral que pretendan aplicarlo.

Fuente: El Telegrafo

Siguen las recomendaciones por la ola de calor

Siguen las recomendaciones por la ola de calor

En estas horas los servicios meteorologías de la región reafirmaron la ola de calor para esta semana que comienza mañana con extremos de temperatura que pueden llegar a los 47 grados.

Por este motivo el Plan Agropecuario emitió una serie de recomendaciones para el manejo animal que trata de minimizar las perdidas y sobre todo tratar de evitar males mayores.

Servicio Meteorológico Nacional argentino ratificó la 'ola de calor' y más  de 40 grados – San José Ahora

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