El Ministerio de Agricultura de Brasil (MAPA) creó un grupo de monitoreo y asesoramiento sobre fertilizantes, compuesto por representantes de agricultores, la industria de pesticidas y fertilizantes, y distribuidores.
En una reunión de la Cámara Temática de Abastecimientos Agrarios, el lunes 29, la ministra Tereza Cristina, creó un grupo de seguimiento en asesoría en fertilizantes.
El grupo estará formado por representantes de agricultores, la industria de plaguicidas y fertilizantes y distribuidores de estos insumos con el objetivo de fortalecer la atención sobre el suministro de fertilizantes y regularizar las importaciones para la próxima cosecha, 2022/2023. Las reuniones de grupo serán semanales con actualización de escenarios y propuestas de acción para mitigar los riesgos para el sector.
La preocupación es por el suministro de fertilizantes, reflejo de la crisis post-Covid y energética que experimentan países como China. Además del país asiático, Rusia, Canadá y Bielorrusia son importantes proveedores de fertilizantes para Brasil.
Aun así, según la Empresa Nacional de Abastecimiento (Conab), el volumen de importaciones de fertilizantes en el país alcanzó, en octubre, la marca histórica de 33,8 millones de toneladas. El número indica una mayor inversión en el cultivo actual, así como un aumento en el área sembrada de los principales productos básicos nacionales como la soja y el maíz. Se espera que la compañía importe más de 35 millones de toneladas de estas empresas en los próximos meses.
REDUCIR LA DEPENDENCIA.
En la reunión, la ministra explicó que Brasil necesita reducir la dependencia de los insumos internacionales y fortalecer la producción nacional.
Sabemos que el camino no es corto, pero hay que empezar cuanto antes y revertir el 80% de dependencia y el 20% de la producción nacional”, dijo la jerarca citando el Plan Nacional de Fertilizantes.
La acción incentiva la expansión de la producción nacional de fertilizantes y está siendo construida por el Gobierno Federal, según el Decreto N° 10.605 del 22 de enero de 2021.
El 25 de noviembre se llevó a cabo un taller para reflexionar y evaluar sobre el estado de la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH) desde una perspectiva subnacional en la cuenca del Río Santa Lucía.
Esta acción fue impulsada por la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua) del Ministerio de Ambiente, a través del proyecto Adaptación en Acción – Cuenca Santa Lucía y contó con el apoyo de la Asociación Mundial para el Agua GWP (por su sigla en inglés Global Water Partnership).
La GIRH es un proceso que promueve el desarrollo y manejo coordinados del agua, la tierra y otros recursos relacionados, con el fin de maximizar el bienestar económico y social resultante de manera equitativa, sin comprometer la sostenibilidad de los ecosistemas vitales. Esto está directamente al Objetivo de Desarrollo Sostenible ODS 6.5, que establece “Para el 2030, implementar la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluyendo la cooperación transfronteriza según sea apropiado”.
Durante la apertura, la directora nacional de Cambio Climático, Natalie Pareja, destacó los compromisos asumidos por el país y la importancia del trabajo articulado entre diferentes actores para “continuar construyendo un futuro sostenible”. Pareja participó en representación de la directora nacional de Aguas, Viviana Pesce, y en ese sentido destacó, también, la importancia del trabajo coordinado entre la Dirección Nacional de Aguas y la Dirección Nacional de Cambio Climático.
La actividad continuó con una presentación del Oficial del Programa para el ODS 6 para Latinoamérica y el Caribe de GWP, Carlos Martínez, quien se refirió al agua en el contexto de la agenda de desarrollo sostenible. En tal sentido, expresó que si bien el agua se asocia al ODS 6, es claro su vínculo con los otros ODS. “Es un conector, un dinamizador de los otros objetivos. Mejorando éste, estamos impulsando los demás objetivos de desarrollo sostenible”, expresó. Además se refirió al carácter “vulnerable y finito” del agua. Martínez hizo énfasis, también, en el ODS 17 “Alianzas para lograr los objetivos” y expresó que es fundamental el involucramiento y la articulación entre de los diferentes actores.
Luego se procedió al trabajo en grupos para evaluar las 4 dimensiones que involucra la GIRH: entorno propicio; instituciones y participación; instrumentos de gestión; y financiamiento.
El trabajo se realizó en base a la aplicación de un formulario, que fue creado por las Naciones Unidas para la evaluación de la GIRH a nivel nacional y ajustado a nivel de cuenca. Dicho formulario arroja un número que representa el grado de implementación de la GIRH en las diferentes dimensiones.
A partir de los intercambios realizados en cada grupo la Dinagua realizará la sistematización de la información para presentarla en una nueva instancia de intercambio.
Cabe destacar que del taller participaron actores del gobierno, de la sociedad civil y usuarios del agua.
ADAPTACIÓN EN ACCIÓN – CUENCA SANTA LUCÍA.
Adaptación en Acción – Cuenca Santa Lucía es un proyecto ejecutado por el Ministerio de Ambiente, a través de Dinagua, que cuenta con el financiamiento de la Unión Europea, a través de Euroclima+. Las agencias implementadoras AFD (Agencia Francesa de Desarrollo) y AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo).
A través de este proyecto se pretende fortalecer la resiliencia de Montevideo y su área metropolitana, así como la de las localidades urbanas de la cuenca del Río Santa Lucía ante los impactos de la variabilidad y el cambio climático, centrando los esfuerzos en una gestión integrada de los recursos hídricos para garantizar en cantidad y calidad su fuente de agua potable.
Los objetivos específicos son: adoptar tecnología y modelación en la gestión de los recursos hídricos de la cuenca del Río Santa Lucía y fortalecer su gobernanza desde la perspectiva de derechos para sustentar la toma de decisiones y la formulación de políticas públicas desde una perspectiva de gestión integrada.
“Uruguay debe reconocerse a sí mismo como lo que es sin vergüenza alguna, porque allí residen nuestras principales fortalezas, y por lo tanto nuestra identidad como país”.
Ing. Agr. Santiago Gutiérrez Silva | El cotidiano debate público en Uruguay suele transitar por la inmediatez de la agenda pública. Bailamos alrededor de la última declaración explosiva del dirigente de turno, usualmente frases enlatadas llenas de épica y poesía, con muy poca sustancia real y poco aggiornadas.
Vivimos enfrascados en discusiones sí políticas, o sobre política partidaria, pero poco sobre políticas públicas o visión estratégica de país.
Entonces, ¿existen hoy en Uruguay proyectos de país, que trasciendan los proyectos de poder, es decir el cómo llegar?
La bendita y tan importante estabilidad democrática uruguaya tiene una contracara difícil y negativa que es la pesada aversión al cambio de nuestro pueblo. Esa misma estabilidad y su consecuente miedo al cambio, se sustentan en la creencia inconsciente de que en Uruguay existen solo dos proyectos de país bien distintos a grandes rasgos, independientemente de cómo se alineen electoralmente los partidos, pero que dan meridianas certezas.
Por un lado el centenario y preponderante modelo batllista. Un país con una importante influencia europea en su estructura centralista, con una fuerte presencia y cobertura de un Estado grande y dirigista, urbano e industrialista, concentrando sus esfuerzos en la franja costera Colonia-Rocha, donde vive la inmensa mayoría de los uruguayos. En grandes términos el modelo que ha seguido el Uruguay entre los gobiernos colorados y frenteamplistas.
Por otro lado, un modelo de fuerte arraigo en sus tradiciones históricas y productivas en el interior del país, que apuesta a su identidad nacional y la producción de alimentos y servicios de exportación, con vocación federal y descentralizadora. Un modelo más liberal, de crecimiento “hacia fuera”. La perspectiva más blanca-nacionalista del proyecto país.
Por muchos años, en la discursiva hemos llevado al extremo la contraposición de estos dos modelos como opuestos y resaltando unos la imposibilidad y lo terrible del otro. Naturalmente el derrotero histórico, las emociones y la pasión han hecho mucho por hacer parecer paralelos estos caminos.
«Uruguay precisa de un Estado fuerte para un país planificado, regionalizado y descentralizado, con 4 o 5 ciudades de peso y dinámicas. Con acceso a educación de calidad en toda su extensión. Un Estado que avance agresivamente en inserción internacional y sus empresas públicas estén realmente al servicio de la gente y no sean un fin en sí mismo, entre tantos otros pendientes».
Lo cierto es que tienen de raíz concepciones históricas, filosóficas y teóricas bien distintas sobre quiénes somos y hacia dónde vamos, pero el largo y sinuoso camino recorrido hasta aquí, analizándolo racionalmente parece haber despejado algunas dudas prácticas al respecto.
Estos dos modelos no necesariamente son totalmente excluyentes. Uruguay ha encontrado fortalezas y seguridades, torpezas e ineficiencias enormes en la construcción de su fuerte estado como escudo de los más débiles, y ha demostrado en los hechos que su vocación productiva e identidad está en la producción agropecuaria, el turismo y la venta de otros servicios, principalmente. Un Uruguay que crece hacia fuera, entre otras cosas, por carecer de escala para un mercado interno de peso.
En este último punto se cruzan ambos caminos. La ausencia de ese mercado interno hace necesaria la presencia de un Estado fuerte (que no necesariamente es lo mismo que grande), que proteja a los más desfavorecidos y elimine las terribles diferencias de todo tipo, particularmente entre la capital y el interior, que dejó por el camino el modelo centralista. También hace necesario que ese Estado sea impulsor y socio de su más importante apuesta productiva: la producción agropecuaria, la atracción de turistas durante todo el año, la venta de servicios financieros y tecnológicos, y que a su vez aliente a un pujante sector audiovisual y a un universo cultural que tiene mucho para ofrecer y crecer. Uruguay debe reconocerse a sí mismo como lo que es sin vergüenza alguna, porque allí residen nuestras principales fortalezas, y por lo tanto nuestra identidad como país.
El cruce de caminos que hace de ese tercer modelo de país, precisa de grandes reformas en la estructura, organigrama y funcionamiento del Estado, que lo hagan fuerte donde debe estar y eficiente y ágil en toda su dimensión.
Uruguay precisa de un Estado fuerte para un país planificado, regionalizado y descentralizado, con 4 o 5 ciudades de peso y dinámicas. Con acceso a educación de calidad en toda su extensión. Un Estado que avance agresivamente en inserción internacional y sus empresas públicas estén realmente al servicio de la gente y no sean un fin en sí mismo, entre tantos otros pendientes. Cabe a modo ilustrativo preguntarse si precisamos de 14 ministerios que responden a intereses sectoriales, o si es razonable que un país con 3,4 millones de habitantes tenga 19 directores de higiene, cultura o turismo. Es evidente la magnitud y profundidad de la discusión que tenemos por delante, para llevar realmente a Uruguay al siglo XXI.
¿Tendremos la madurez necesaria para poner antes de todos nuestros pruritos personales, el destino de Uruguay como Nación?
Hoy estamos lejos de poder dar las discusiones mínimas necesarias, por tener de horizonte inmediato la agenda pública. Una agenda y un horizonte electoral, que poco tienen que ver con la vocación de cambio real. Hay que animarse.
El martes 30 de noviembre se realizará en Kiyú y con la organización de la Sociedad de Criadores Hereford del Uruguay (SCHU) la jornada “Genética para una ganadería sustentable”.
El Ing. Agr. Nicolás Shaw Burci, directivo de esa institución explicó que la jornada abordará dos temas de actualidad e importantes para la ganadería y que para la Hereford han sido motivo de análisis y estudio: la eficiencia de conversión y las estimaciones de emisiones de metano.
La eficiencia de conversión tiene “larga data en Hereford con miles de animales evaluados”, dijo. La novedad es que “este año empezamos a medir las emisiones de gas metano”, con la infraestructura ya instalada con los aparatos de medición en los corrales.
La evidencia internacional dice que en la medida que mejoremos la eficiencia de conversión desde distintas aristas, más la mejora genética, así se contribuiría a disminuir las emisiones de metano.
En cuanto a la cosecha dijo que se está con colza, trigo y cebada, “y la carinata queda para atrás porque empezamos pero estaban difíciles de trillar y les dimos unos días más para que terminen”.
El Ing. Agr. Alexis Gonzales de Dalmas Agro se refirió al impacto de las últimas lluvias en la agricultura y cómo va la siembra que puede verse afectada por las precipitaciones. Respecto a las cosechas de trigo, colza y cebada dijo que avanzan bien pero la carinata se ha retrasado.
Las últimas precipitaciones fueron desparejas, con zonas con mayor y otras con menor volumen de agua. “Más que nada al sur en la zona de Colonia y Quintón (sur de Colonia) fueron unos 35 milímetros; en Tarariras (rutas 22 y 50) unos 25 milímetros. Al norte de Colonia 10 milímetros, en la zona de Cardona (sur de Soriano) 7 milímetros.
Las lluvias llegaron cuando se realizan trabajos de siembra y de cosecha en los campos. “Estamos con el 50% de la soja de segunda sembrada y mucho sembrado en seco, y vamos a precisar más agua” con la advertencia que donde llovió unos 8 mm “es un agua peligrosa porque puede hacer mover” la semilla.
COSECHAS.
En cuanto a la cosecha dijo que se está con colza, trigo y cebada, “y la carinata queda para atrás porque empezamos pero estaban difíciles de trillar y les dimos unos días más para que terminen”.
En cuanto a los rendimientos señaló que son inferiores al año pasado, “pero son buenos y con el 70% del área de trigo cosechada venimos cerca de los 5.000 kilos de promedio y en cebada un poquito abajo en los 4.800 kilos, faltando cosechar lo más tardío y lo que está resembrado”.
La colza lleva el 75% del área cosechada y unos 2.000 kilos de rendimiento.
“Uno de los mejores lugares para ser ser humano, para nacer, crecer, desarrollarse, vivir, pasar los últimos años de tu vida y morir es Uruguay”.
«Uruguay, la nación del futuro», así se llama este video que muestra el país que tenemos y que muchas veces no vemos porque claro, sucede en todos lados, uno suele ver el árbol malo del lugar en que vive y no el monte con tantos árboles sanos y frondosos.
No se trata de publicidad política en ningún sentido porque todo lo que ahí se dice es el resultado de gobiernos de todos los colores, logros y éxitos que llevan muchos años de construcción.
Son éxitos que se van acumulando y nos proyectan hacia adelante, es el resultado de la sociedad unificada y no dividida de un país construido por todos.
“Cruzar la frontera entre Uruguay y Argentina no sólo es un trasladarse físicamente sino también un viaje en el tiempo porque hay claros indicadores que estamos frente a una civilización del futuro. No se trata de algo aleatorio sino la consecuencia de una evolución humana que comienza a dar saltos en sus frutos” expresa el periodista, además de mostrar indicadores que resaltan la posición de nuestro país en el concierto global de naciones.
Comienza presentando el video institucional exhibido en Expo Dubai (en inglés) y luego dedica varios minutos a mostrar y comentar indicadores: primer país en el Índice de Democracia, en el cumplimiento de la Ley, país con menor nivel de corrupción, el país de mayor movilidad social en América Latina, entre otros.
El video corresponde a un programa de Estacionline, un medio de comunicación de Funes, Radio FM 91.5, un moderno portal de noticias.