ADP trabaja para brindar los mejores resultados en materia de cultivos.
Con la intención de mantener la posición de privilegio que han ganado sus productos, ADP-Agronegocios del Plata promueve la investigación y el desarrollo para conseguir los mejores resultados en los cultivos de soja y maíz, ofreciendo a los productores la excelencia en genética a través de las líneas que ofrecen TMG, Bioceres y Stine.
En el caso de la soja, se busca darle un impulso en el mercado para los próximos años. Es el cultivo con el que se realizan más ensayos en busca de su máxima optimización. Actualmente son más de 650 líneas experimentales las que se encuentran en proceso de investigación a través de diferentes tecnologías (RR1, Intacta y Enlist), para dar paso al programa de desarrollo con testeos en diversos ambientes, como zonas productivas, fechas de siembra, antecesores, riego y más.
Para potenciar las opciones disponibles en maíz y soja, ADP-Agronegocios del Plata trabaja desde hace más de tres años con la empresa Stine, una compañía familiar norteamericana que se especializa en la genética de estos cultivos, con programas de mejoramiento de gran magnitud. Esta firma cuenta con un centro de 540 hectáreas dedicado a la investigación en la localidad de Venado Tuerto, en Argentina, donde fueron seleccionados los híbridos que se encuentran hoy en el mercado uruguayo.
En ese sentido, la empresa ha lanzado, este año, al mercado nuevos productos en maíz. Algunos de ellos son el STINE 9820-20, que ofrece fortaleza de caña y buena sanidad; el STINE 9808 E-20, con una amplia adaptación a los diferentes ambientes; y ambos en la versión Agrisure Viptera3®, la tecnología con mayor eficacia en la prevención de insectos plagas en la actualidad. Cada año, la compañía realiza ensayos de validación de híbridos de maíz. Para la campaña actual se instalaron nueve ensayos de primera en diferentes ambientes productivos, y próximamente se estarán sembrando seis ensayos de segunda para ampliar la información y conocer el comportamiento de los híbridos en los distintos ambientes y condiciones.
La Cámara Mercantil de Productos del País dio a conocer ayer, como lo hace cada viernes, los precios de los productos agrícolas.
El trigo calidad panadera se mantuvo sin cambios respecto a la semana pasada, en US$ 280/290 la tonelada; y el de exportación zafra 2021 entre US$ 275 y US$ 278, también incambiado.
La soja zafra 20/21 puesto en Nueva Palmira US$ 450.
La cantidad de hectáreas sembradas es igual a lo que se utilizó en la campaña anterior donde se obtuvo aproximadamente 10 millones de toneladas en la cosecha de soja.
En Paraguay, las lluvias registradas desde el mes de octubre en las zonas productivas han impulsado una buena germinación en las siembras de soja realizadas por los productores en los meses de setiembre y octubre en el inicio de la campaña 2021/2022.
La siembra ya fue realizada en un cien por ciento y solo se aguarda que las semillas de soja obtengan buenas condiciones para que la cosecha de la presente campaña sea exitosa.
El presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Ing. Agr. Héctor Cristaldo, explicó que existe un buen desarrollo donde las precipitaciones han jugado un papel preponderante para que sea de esa manera.
“Las lluvias han humedecido lo suficiente los suelos productivos en la mayor parte de las hectáreas destinadas para la siembra de soja. Esa condición ayudará a tener mayores posibilidades de que la cosecha sea buena tanto en la calidad como en el rendimiento por parcelas”, explicó el representante de la UGP.
Cristaldo afirmó que existen unas 3.700.000 hectáreas las cuales han sido sembradas en su totalidad. La cantidad de hectáreas sembradas es igual a lo que se utilizó en la campaña anterior donde se obtuvo aproximadamente 10 millones de toneladas en la cosecha de soja.
BAJA DE LOS RÍOS Y LAS EXPORTACIONES.
En cuanto las exportaciones de la soja, indicó que hubo complicaciones, principalmente, por el bajo nivel de los ríos Paraguay y Paraná.
Esta situación motivo que los envíos se ralenticen y generen sobre costos a los agroexportadores, además de atrasar en cierta manera la llegada de la oleaginosa a los principales mercados.
“A pesar de la situación complicada, estimamos que para este fin de año se llegue a exportar la mayor cantidad posible de los granos que están en los silos”, señaló el presidente de la UGP.
Texto y foto: Suplemento Foco de La Nación de Paraguay.
Mientras en Uruguay continúan las siembras y las cosechas, en el mundo los mercados se ven afectados por la variante Ómicron y la incertidumbre general. Mientras tanto el trigo, la cebada, la soja, el maíz y la colza presentan sus particularidades en lo nacional e internacional. El siguiente es el análisis de Davy Dufour.
Davy Dufour | Con un buen clima anunciado para la semana seguirán las siembras de verano y las cosechas de los cultivos de invierno, en sí no hay felicidad completa. Si bien las últimas lluvias fueron una bendición para lo sembrado y poder seguir las siembras todavía en buenas fechas, acarreó problemas de calidad sobre todo para el trigo, ya que muchos de estos que estaban prontos para trillar con estas lluvias vieron resentido su específico, algunos en forma significativa. De no tener inconvenientes con el clima que por el momento no se avizora en unos 10 a 15 días tendremos todo cosechado y sembrado.
A nivel internacional en la semana pegó en los mercados el avance de Ómicron la variante de Covid-19 que avanza en el mundo afectando la banca, energía, agencia de viajes (cancelando vuelos) y en el precio del petróleo entre otras cosas. Esto ha generado incertidumbre sobre la recuperación económica y si no habría que volver un paso atrás para controlar la inflación (no hay país que no esté preocupado por la inflación) en cuanto a las políticas monetarias aplicadas por los distintos bancos centrales del mundo.
TRIGO
El trigo terminó el viernes cotizando en Chicago sobre la posición marzo en el orden de los US$ 295 la tonelada bajando 10 puntos en la jornada. Si bien la cotización bajó durante la semana, los fundamentos alcistas siguen estando.
Trigo de calidad no hay en el mundo (escasea los trigos con buena proteína) lo que hace que por quinto mes consecutivo haya elevado su valor (el nivel más alto desde el 2011). Recordemos además que Rusia ha incrementado las retenciones móviles a las exportaciones, que Canadá debido a las inundaciones sus líneas de ferrocarril fueron afectadas pegando de lleno en las exportaciones (llevaría 3 meses reparar las líneas). Recordemos que en Canadá la falta de precipitaciones afectó también la calidad y cosechó 21,5 millones de toneladas de trigo contra los 35,2 millones de toneladas de la campaña pasada. Australia con muchas lluvias en plena cosecha le ha pegado de lleno en la calidad de sus trigos, aunque para los próximos días se anuncia un clima más seco.
En conclusión, si bien los precios están altos la demanda sigue estando firme y activa. Egipto compró en la semana 600.000 toneladas de trigo en el eje de los US$ 352 la tonelada.
A nivel local se sigue avanzando con la cosecha, pero podemos decir que hay un antes y un después de las últimas lluvias. Con respecto a la calidad sobre todo en lo que respecta al especifico (PH) antes de las lluvias, si bien en general estaban rayeros en cuanto a PH entre 76 y 80 (recordemos que la base es 78) con muchos trigos prontos era de prever que si llovía esto podía afectar que al fin y al cabo fue lo que pasó sobre todo en nuestra zona.
Hoy estamos recibiendo trigos con especifico en el eje de 73 y hay lotes con PH entre 65 y 70 lo que sin lugar a dudas más allá del descuento que tenga el productor será toda una ingeniería para armar las mezclas exportables.
Con respecto a los precios en la semana estos se movieron entre US$ 280/285 la tonelada Palmira/Montevideo para la exportación en tanto la industria dependiendo la calidad del lote puede estar unos US$ 5 por arriba. Es de destacar que con estos precios la mayoría de los productores están vendiendo en cosecha lo que hace que los acopios sobre todo en Palmira se estén llenando de mercadería (recordemos que muchos también tienen colza y cebada) teniendo que ir al embolsado. Si le agregamos que por tema calidad hay que segregar, pega de lleno en la logística y las demoras en las descargas son importantes.
CEBADA.
El viernes terminó cotizando la cebada Mosa en el orden de los US$ 292 la tonelada, en tanto la cebada Musa cotizó en el eje de los US$ 271 la tonelada, puesta en el lugar designado por la Malteria. Sin lugar a dudas el problema del año es el calibre en menor medida proteína alta, lo cierto es que los rechazos siguen estando a la orden del día. La base de primera más segunda es de 85 en tanto Mosa permitió recibo hasta 77 y Musa en este caso fue más permisivo recibiendo hasta 70 de primera más segunda. Obviamente esto lleva sus descuentos que son importantes, pero permite cumplir con los compromisos asumidos por el productor. Venimos de años muy buenos, con buenos negocios, este año si bien hay buenos rindes entre 4 y 5.000 kg en la mayoría de las chacras el tema calidad pega de lleno en la rentabilidad.
Por otro lado, este año tenemos el negocio de cebada forrajera (con sus estándares de calidad) con precio en el orden de los US$ 235 la tonelada Palmira, que ha permitido tener una colocación fluida y tener un destino que antes no existía. Está claro que si la cebada de rechazo tampoco diera con la calidad necesaria terminaría para forraje ya sea para los tambos o los encierros que están pagando en el eje de los US$ 210/215 la tonelada puesta en los establecimientos, tampoco es mal negocio.
Como ven hoy tenemos varias opciones que años atrás no contábamos con ellas: por un lado, por la demanda de China y por otro por el buen momento que está pasando la lechería y la ganadería.
SOJA.
El viernes terminó cotizando en Chicago sobre la posición julio 22 en el orden de los US$ 472 la tonelada por lo cual si le restamos una prima de – US$ 25 nos termina dando US$ 447 la tonelada N. Palmira/Montevideo.
A nivel local si bien la soja de primera estaba prácticamente terminada y se venía avanzando con las siembras en las sojas de segunda (con algunas siembras en seco con poca humedad) con las últimas lluvias respiramos. El productor ganó en tranquilidad, se ha puesto al día y vamos a terminar sembrando en muy buenas fechas, mejor de lo que se preveía en una primera instancia. Sin lugar a dudas esto llena de optimismo al productor.
A nivel internacional China sigue sin aparecer con compras importantes sobre EE.UU. Si esto no sucede se aumentaría el stock con la consecuencia que ello trae para el precio y no nos olvidemos como siempre decimos que Chicago queda en EE.UU. La gran amenaza es Brasil que viene a todo ritmo en noviembre exportó 2,59 MT contra 1,44 MT en noviembre del año pasado, además entrando la nueva cosecha en enero en el país más grande du mundo el precio se puede ver resentido. Tal vez los precios actuales no son del todo malos, está claro con el aumento de los costos hay que sacar buenos rindes para que la ecuación te termine dando. Recordemos que en Brasil el clima viene muy bien salvo en el estado de Rio Grande do Sul donde faltan precipitaciones. Con respecto a los derivados tanto harina de soja como aceite se han recuperado en la semana lo mismo pasa con el aceite de palma y colza. Recordemos que no solo China viene lento con las compras por más que esta semana apareció con alguna compra importante, Europa también está menos presente.
MAÍZ.
El maíz terminó cotizando el viernes en Chicago sobre la posición marzo en el eje de los US$ 230 la tonelada. En sí las ventas de la semana se ubicaron dentro de lo esperado, se sigue con el tema del pasaje de área de maíz para soja, los costos de los fertilizantes nitrogenados todos sabemos que se han disparado ante la gran demanda y hay escasez de suministro a nivel mundial.
En Argentina la Bolsa de Cereales de Buenos Aires aumentó la superficie de siembra de maíz a 7,3 millones de hectáreas, se llevaría sembrado en el eje del 32% del área. Aquí debemos tener en cuenta que con el anuncio de un año Niña los resultados tal vez no son los esperados. Algo a tener en cuenta es que en China la cotización del maíz ronda los US$ 415 la tonelada por lo cual no se descarta que pueda aparecer con compras en el mercado de EE.UU.
A nivel local se siguen sembrando los maíces de segunda aprovechando la humedad en suelo. Con respecto a los negocios estos cotizan en el orden de los US$ 250/55 la tonelada para los maíces acondicionados puesto en Montevideo y zona Metropolitana. Sigue entrando maíz argentino quebrado en el orden de los US$ 235/40 puesto en destino, como venimos diciendo maíz nacional todavía queda en manos del productor esperando mejor cotización que se puede dar si en algún momento se tranca la importación.
COLZA.
La colza terminó cotizando el viernes en el orden de los US$ 690 la tonelada puesta en N. Palmira. Si bien hemos tenido variaciones en la cotización del Matif, pega mucho en el precio el fortalecimiento del dólar. A nivel productivo prácticamente está terminada la cosecha sobre un área récord (en el eje de las 150 mil hectáreas) con rindes que estuvieron entre 1.800 y 2.000 kg promedio. Con estos resultados obtenidos seguramente se afiance el área para el próximo año, aunque no debemos descuidar las rotaciones.
(*) Davy Dufour es director de Dufour Commodities.
Un factor importante es que la fabricación de biocombustibles amplifica el cambio en el uso de la tierra. A medida que las cosechas se desvían de la alimentación humana y el ganado para producir combustible, se necesitan tierras de cultivo adicionales para compensar.
La idea de que los biocombustibles son buenos para el medio ambiente se basa en la suposición de que son inherentemente neutros en carbono, lo que significa que el CO2 emitido cuando se queman los biocombustibles se compensa completamente con el CO2 que las materias primas como el maíz y la soja absorben a medida que crecen. Esta suposición está codificada en modelos informáticos utilizados para evaluar los combustibles.
Antes de la aprobación del RFS (*), dicho modelado encontró reducciones modestas de CO2 para el etanol de maíz y el biodiesel de soja. Prometió mayores beneficios del etanol celulósico, un tipo más avanzado de biocombustible que se fabricaría a partir de fuentes no alimentarias, como residuos de cultivos y cultivos energéticos como el sauce y el pasto de conmutación.
Pero investigaciones posteriores han demostrado que los biocombustibles no son realmente neutros en carbono. Corregir este error mediante la evaluación de los cambios en el mundo real en la absorción de carbono en las tierras de cultivo revela que el uso de biocombustibles ha aumentado las emisiones de CO2.
Un factor importante es que la fabricación de biocombustibles amplifica el cambio en el uso de la tierra. A medida que las cosechas se desvían de la alimentación humana y el ganado para producir combustible, se necesitan tierras de cultivo adicionales para compensar. Eso significa que los bosques se talan y las praderas se aran para disponer de más hectáreas para la producción de cultivos, lo que desencadena grandes liberaciones de CO2.
La expansión de las tierras de cultivo para la producción de biocombustibles también es mala para el medio ambiente de otras maneras. Los estudios demuestran que ha reducido la abundancia y diversidad de plantas y animales en todo el mundo. En los Estados Unidos, ha amplificado otros impactos adversos de la agricultura industrial, como la escorrentía de nutrientes y la contaminación del agua.
—
(*) RFS: Estándar Federal de Combustible Renovable: Establecido por el Congreso de Estados Unidos como una enmienda a la Ley de Aire Limpio, el RFS exige que los combustibles para el transporte en ese país contengan un volumen mínimo de biocombustible.
—
Extracto del artículo “El mandato de biocombustibles de Estados Unidos ayuda a los agricultores, pero hace poco por la seguridad energética y daña el medio ambiente” publicado en The Conversation.
Un nuevo informe técnico del Consejo de Ciencia y Tecnología Agrícola (CAST), documenta el alto precio en inseguridad alimentaria, impactos en la salud y alimentos más caros que enfrentan los países por prohibir los cultivos transgénicos. Los resultados no son agradables, pero ilustran claramente los beneficios de adoptar y aprobar la biotecnología agrícola.
Después del Covid-19, el debate que alguna vez fue feroz en torno a los cultivos transgénicos parece un recuerdo que se desvanece, especialmente con el movimiento anti-OGM perdiendo rápidamente su influencia cultural y política. Las organizaciones que una vez apoyaron esta campaña tecnofóbica han enganchado su agenda a la pandemia en un intento por seguir siendo relevantes o simplemente renunciaron por completo a la oposición a la biotecnología agrícola.
Si bien deberíamos celebrar la desintegración del movimiento anti-OGM, debemos reconocer que los países de todo el mundo continúan renunciando a los beneficios de la biotecnología agrícola porque se tomaron en serio a grupos activistas como Greenpeace durante tantos años. ¿Qué tan graves son estas consecuencias? Según un nuevo análisis publicado por el Consejo de Ciencia y Tecnología Agrícola (CAST), muy grave [1].
PRECIOS DE LOS ALIMENTOS MÁS ALTOS, MÁS POBREZA.
Muchos comentaristas han documentado el trágico impacto del movimiento anti-OGM en el mundo en desarrollo. Negar a los agricultores pobres el acceso a herramientas que les ayudarían a alimentar a sus hijos y comunidades es más que cruel, especialmente porque parte del apoyo a ese esfuerzo proviene de activistas occidentales por la “justicia social” que se oponen abiertamente al «colonialismo». Pero el punto que a menudo se pasa por alto es que el activismo contra la biotecnología no solo daña a las personas en países remotos como Sri Lanka; todo el mundo pierde cuando ideólogos equivocados influyen en la política alimentaria y agrícola.
Como regla general, los productos elaborados con ingredientes transgénicos son sustancialmente más baratos que sus contrapartes. Esto se debe a que los agricultores que utilizan la biotecnología generalmente producen más de lo que cultivan, lo que tiende a hacer bajar los precios de los alimentos al consumidor. CAST informó que las primas estadounidenses para “productos no transgénicos oscilaron entre el 9,8% y el 61,8% y las primas para productos orgánicos, que implícitamente no son-transgénicos, oscilaron entre el 13,8% y el 91%”.
Los estadounidenses no tienen que comprar productos no transgénicos, por supuesto, pero esto establece una comparación interesante. Si Estados Unidos prohibiera los cultivos biotecnológicos, CAST estimó que podría aumentar los precios de los alimentos en US$ 14.000 millones por año y costarle a la economía estadounidense US$ 200 millones – US$ 4.900 millones anuales. Considere que muchos países todavía prohíben la producción de cultivos transgénicos, y se comienza a ver las consecuencias económicas de restringir el acceso a la biotecnología o cualquier tecnología que aumente el rendimiento [2].
La única forma de mitigar estos costos es importar grandes cantidades de granos transgénicos de otras naciones, lo que hace la Unión Europea a pesar de suaparente preferencia por los alimentos orgánicos. Aun así, cualquier regulación innecesaria conlleva desventajas sustanciales, explicó el informe:
Las barreras comerciales dirigidas a los OGMs reducen el acceso a los alimentos, limitan los ingresos agrícolas y aumentan los precios generales. Cuando los países levanten las barreras comerciales, se estima que las importaciones aumentarían en un 14,7% aproximado, lo que resultaría en una reducción estimada del 4,86% en los precios de los alimentos; a la inversa, una barrera comercial reduce el acceso a las importaciones en casi un 10% y los precios de los alimentos aumentan en un 1% (Nes et al. 2021).
El coautor del informe CAST, el Dr. Stuart Smyth, profesor asociado en el Departamento de Economía Agrícola y de Recursos de la Universidad de Saskatchewan, lo resumió de esta manera en un correo electrónico a ACSH:
Se ha demostrado que los cultivos transgénicos aumentan los rendimientos en un mínimo del 20%, generalmente más. El aumento de los rendimientos crea mayores volúmenes de suministro y el suministro abundante es un factor clave que contribuye a los bajos precios de los alimentos.
IMPACTOS EN LA SALUD.
Hay otras consecuencias más allá del aumento de los precios de los alimentos. Debido a que la biotecnología se puede utilizar para aumentar el contenido de nutrientes de varios alimentos, los países que restringen la producción o importación de cultivos transgénicos hacen que sea mucho más difícil para sus poblaciones comer dietas nutritivas, señalaron los autores del informe:
Una mayor disponibilidad de nutrientes en los cultivos y los alimentos puede reducir los resultados negativos para la salud humana, como el cáncer, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión (Hefferon 2015). Además, el acceso a alimentos con mayor contenido de nutrientes en los primeros años de vida tiene importantes beneficios para la salud a lo largo de la vida, como la reducción del retraso en el crecimiento y la ceguera (Wesseler et al.2017; Dubock 2019).
Los cultivos transgénicos pueden mejorar la salud humana mediante aplicaciones que biofortifican los alimentos; aunque, la mayor carga regulatoria impuesta a los OGMs ha limitado las aplicaciones biofortificadas a los cultivos mejorados convencionalmente (CAST 2020b; Garg et al. 2018) hasta hace poco.
Aquí es donde es mucho más fácil ver las consecuencias en curso que mencioné anteriormente. Los niños que se quedan ciegos debido a una deficiencia de nutrientes no se toman unos días fuera de la escuela y luego vuelven a crecer. Estoy siendo un poco pedante con ese ejemplo, pero quiero señalar un punto importante: las personas afectadas por estas afecciones crónicas tienen más probabilidades de morir como resultado. Si sobreviven hasta la vejez, su calidad de vida se ve afectada y necesitan más atención médica de la que consumirían con una salud normal. Todo el mundo está peor en un grado u otro.
Los países que aprueban cultivos biofortificados no eliminarán el cáncer ni ninguna otra condición debilitante; ningún experto creíble afirma que lo harán. Pero no se equivoque al respecto, los cultivos biotecnológicos pueden tener un impacto significativo en los resultados de salud. El maíz resistente a los insectos plaga, por ejemplo, reduce drásticamente las concentraciones de mohos que causan cáncer en el suministro de alimentos. También reduce la cantidad de insecticidas que los agricultores deben usar, reduciendo su exposición a largo plazo a químicos potencialmente tóxicos y la frecuencia de intoxicación aguda por pesticidas, que causa síntomas que van desde náuseas y diarrea hasta la muerte.
CONCLUSIÓN.
El comentario de CAST también describió de manera útil cómo los cultivos biotecnológicos han mejorado el bienestar económico de los agricultores y han impulsado nuestros esfuerzos de protección ambiental. Esos son temas importantes y vale la pena leer el informe en su totalidad si desea obtener más información sobre ellos. Pero el punto para nuestros propósitos aquí es que las prohibiciones de cultivos biotecnológicos claramente empobrecen a los consumidores y ponen en peligro nuestra salud en formas que muchos lectores probablemente encontrarán sorprendentes. Estados Unidos se ha librado de algunas (aunque ciertamente no todas) de estas consecuencias precisamente porque regulamos la producción de alimentos con un enfoque relativamente ligero.
—
[1] La membresía del grupo incluye sociedades científicas y profesionales, universidades, empresas, organizaciones sin fines de lucro, bibliotecas e individuos. Si está en contra de la participación de la industria en CAST, está bien. Pero tenga la amabilidad de responder a los argumentos del informe en lugar de hacer conspiraciones sobre el control corporativo del suministro de alimentos.
[2] En términos generales, los cultivos biotecnológicos y los plaguicidas ayudan a los agricultores a controlar las plagas de manera más eficiente, lo que tiene el efecto posterior de aumentar los rendimientos y, por lo tanto, disminuir los precios de los alimentos.
—
Artículo de Cameron English en American Council on Science and Health.
Cameron English es director de Biociencias, escritor, editor y coanfitrión del podcast Science Facts and Fallacies. Fue editor gerente en el Proyecto de Alfabetización Genética, una organización sin fines de lucro comprometida a ayudar al público, los medios de comunicación y los responsables políticos mediante la promoción de la alfabetización científica.
Sus trabajos han sido publicados por Forbes, RealClearScience, Priorities Magazine, Science 2.0 y Mic; también en libros de texto publicados por McGraw-Hill y Pearson Education para enseñar habilidades de pensamiento crítico a estudiantes de secundaria.
American Council on Science and Health (Consejo Americano de Ciencia y Salud) es una organización de investigación y educación