Los cambios que se vienen van a llevar que “en los pueblos de Latinoamérica habrá empresas de servicios basadas en Data Science y ese tipo de cosas”, por lo que tenemos que comenzar a prepararnos.
Hébert Dell’Onte | Gustavo Grobocopatel, fundador del Grupo Los Grobo, participó del diálogo “La transformación de los sistemas agroalimentarios y su papel para el desarrollo sostenible y la paz”, un evento organizado por el Instituto Iberoamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) que tuvo lugar el miércoles 22 de junio.
El reconocido empresario mantuvo un riquísimo diálogo con el director general de IICA, Dr. Manuel Otero, la moderación de Guido Nejamkis, asesor en comunicación de IICA, y la participación de periodistas de distintos países del continente.
El Ing. Grobocopatel se ha destacado por su visión ante los desafíos de la agricultura mundial y continental, sobre los que se refirió en la convocatoria, cuyo diálogo con el Dr. Otero se extendió por una hora (video al final del artículo). Nunca es fácil extractar la exposición de un personaje que siempre ocupa un lugar de referencia, ni elegir un pasaje para destacarlo en una nota periodística.
HAY QUE PREPARARSE PARA LO QUE SE VIENE.
Grobocopatel señaló que “en términos ambientales Latinoamérica ha hecho mucho y tiene una cantidad de desafíos enormes”. Entro esos desafíos de la agenda ambiental está “el tema del ordenamiento territorial que es clave para saber qué hacer, cómo y dónde hacerlo”.
Sobre el agua dijo que “tenemos un recurso que escasea en el mundo y va a faltar aún más”, ante eso sugirió la existencia de un “gobierno regional del agua”.
También se refirió a la emisión de carbono, “y en ese sentido hemos hecho trabajos sobre la huella de carbono y nos macan resultados muy positivos o mucho menos negativos de lo que pensábamos con el uso de la siembra directa, el uso eficiente de los combustibles y la incorporación de otros combustibles no fósiles”.
“Se viene una agricultura muy diferente a la que estamos acostumbrados”, enfatizó, porque si pensamos que se va a poder sembrar con robots, no tractores robotizados sino directamente sin tractores, en un proceso de destractorización de la agricultura, con robots que van a ir inyectando semillas, guiados por GPS con baterías de litio que se cargan con sol y aire. O sea que vamos a cosechar sol y aire”.
A su vez “el nitrógeno podría ser tomado del aire”.
Las semillas, “productos biológicos y moléculas químicas” ayudarán para una “crecimiento más rápido que la harán crecer más rápido y nutrición metro a metro”.
“Si uno piensa en todas esas cuestiones cabe preguntar dónde van a estar los productores y dónde van a estar los operarios”, reflexionó. Porque “habrá mucha más demanda de ingenieros en Data Science o en desarrollo de sistemas digitales”.
Todo eso va a llevar que “en los pueblos de Latinoamérica habrá empresas de servicios basadas en Data Science y ese tipo de cosas”.
“Hay que prepararse para eso a través de ciencia, tecnología, educación, a través de llamar la atención porque el Estado no es el que necesitamos. Hay una agenda enorme con temas sobre los que IICA demostró tener sensibilidad, pero tal vez haya que profundizarlo aún más”, señaló.
SIEMBRA DIRECTA.
El empresario dijo que la siembra directa “es una revolución en el sentido estricto de la palabra” porque “se cambió la estructura de cómo hacer agricultura; antes gestionábamos el deterioro, ahora mejoramos los suelos con el uso; antes labrador era sinónimo de productor, ahora el labrador es el enemigo de la agricultura”.
“La siembra directa resolvió el problema de la erosión y la degradación, pero en algunos lugares la erosión y la degradación siguen siendo problemas centrales”, agregó.
LOS JÓVENES Y LA TIERRA.
Otro de los tantos conceptos desarrollados por Grobocopatel fue el de los jóvenes y su vínculo con la tierra, en lo que incluyó la propiedad de la tierra con la producción.
“La digitalización del campo está llamando la atención de los jóvenes para trabajar en el sector del agro”, dijo; y agregó que “hay que dejar que eso ocurra”.
Para eso señaló la importancia de desvincular la propiedad de la tierra de la gestión, de tal forma que “esa gestión sea llevada adelante con nuevas ideas”.
Como ocurre en otros países productores, en Argentina también avanza esta tecnología; las claves de un proceso que no tiene vuelta atrás.
Argentina | Vacas que se ordeñan solas. Voluntariamente. Sin necesidad de que el personal de un tambo se levante a las dos de la mañana para realizar el primer ordeño. ¿Sueño o realidad? Algo palpable, real. Es el ordeño robótico, que cobra cada vez más difusión en el país, a semejanza de lo que sucede en el mundo.
La tecnología consiste en la incorporación de un equipamiento que permite extraer la leche con menor intervención humana en esta tarea y más tiempo en la gestión del sistema. Se utilizan equipos con tecnología de lectura láser y 3D, que permiten colocar y retirar automáticamente las pezoneras. Las vacas van a las instalaciones de ordeño voluntariamente, en el momento que lo deciden, sin horario fijo.
Los robots de ordeño se ubican en boxes individuales en un tinglado o en un espacio dentro de los establos. Una vez que una vaca se instala en un box, donde se le provee alimento concentrado, se extiende un brazo -semejante a los que hacen soldaduras en las líneas de fabricación de autos- que, mediante un láser “lee” los pezones y “dibuja” la ubre al robot, para que se guíe en la colocación de las pezoneras.
“La primera vez que se ordeña la vaca, el robot memoriza lo que leyó”, explica el consultor lechero Juan Monge. Posteriormente, intenta colocar las pezoneras con la información que dispone, auxiliado por el vacío que produce. De ahí en adelante, detecta el flujo de leche y comienza a ordeñar grabando esas posiciones. En el siguiente ordeño, con la información disponible, el robot ya conecta más fácilmente las pezoneras. Y la tercera vez ajusta mejor todavía los movimientos del brazo.
Los robots de ordeño son equipos que emplean algoritmos que van “aprendiendo” a medida que más veces se ordeña la vaca. Se pueden complementar con una cámara 3D ubicada por encima del animal, que “lee” cuando se mueve y le “avisa” al brazo para que se adapte a esa nueva posición. Otros sistemas ajustan físicamente el espacio del box según el tamaño de la vaca que entre a cada ordeño.
Con el ordeño robotizado no hacen falta dos o tres turnos para el ordeño. Habitualmente, las vacas van voluntariamente a los robots a cualquier hora del día, con mínima necesidad de presencia del personal en las instalaciones para la tarea del ordeño. Con ese criterio de libertad para los animales, se puede conseguir más producción de leche por mayor descanso, menor estrés por los arreos, etc. “Los sistemas convencionales de ordeño exigen 45 a 60 minutos para la operación, entre arreo, extracción de leche y vuelta del lote por cada ordeño; con equipamiento robótico la operación demanda 6 a 15 minutos por ordeño. Los movimientos que se ahorran permiten que las vacas se echen y descansen más tiempo, que fluya más leche a las ubres y que aumente la producción”, indica Monge.
Las vacas se dirigen voluntariamente a los robots principalmente en búsqueda de alimento. De acuerdo con el sistema que se implemente, pueden tener tránsito libre o guiado. El primero define que la vaca puede ir de su lugar de descanso a la ración, al agua o al robot según ella lo defina; en el segundo, el animal debe seguir un circuito para acceder a la ración y al agua, que generalmente la induce a pasar primero por el robot. La frecuencia de ordeño varía con el tiempo de lactancia determinando que la vaca que más lo requiera más se ordeñe y, por lo tanto, reduzca la presión en la ubre.
Las razones para implementar un cambio hacia el ordeño robótico son varias. “En muchos casos, se incorpora cuando hay necesidad de una renovación de la sala de ordeño, que está en malas condiciones o resulta obsoleta”, afirma Monge. “Supone un cambio de paradigma, un aggiornamiento que permite un trabajo menos esforzado del personal e impulsa el aumento de producción láctea”, agrega.
El sistema de ordeño robótico incorpora indefectiblemente mediciones individuales de salud y de producción de los animales. Los robots tienen sensores que miden a la velocidad de ordeño, el flujo de leche, la temperatura, las células somáticas, etc. Con todos esos datos se pueden anticipar problemas sanitarios e implementar medidas preventivas. Con la ayuda de collares también se pueden detectar las vacas en celo. “Si bien las salas convencionales pueden contar con mucha de esta información, el robot suele ser la excusa para ese salto tecnológico”, observa Juan.
El ordeño robótico no se recomienda para empresas que no han alcanzado un nivel de eficiencia mínimo en el manejo de la alimentación o que tienen indicadores productivos deficientes en general. “Antes de pensar en un cambio del sistema de ordeño habría que eficientizar el sistema productivo para producir más leche, con alta eficiencia de conversión de alimento en producto”, aconseja el experto.
Al contrario de lo que mucha gente cree, la escala no es factor que limite la adopción del ordeñe robótico. Un robot puede ordeñar 60 vacas y esa es la cantidad mínima para incorporar un equipo. De ahí en más, no se conoce el límite superior. En Estados Unidos hay tambos con 40 robots y en Chile, con 64. En el país hoy hay robots para el ordeño de tres marcas: Lely, De Laval y GEA. Las dos primeras, con mayor número de robots vendidos en el mercado argentino. El costo promedio del ordeño robótico es del orden de 2500 dólares por vaca.
ADAPTACIÓN.
No todas las vacas se adaptan al ordeño robótico con facilidad. Hay animales que se plantan y deben ser obligados a ir a ordeñarse, mientras otros aceptan sistema con facilidad, como las vacas Jersey. También hay diferencias en la velocidad de ordeño. A igual producción, el tambero preferirá quedarse con un animal que se ordeña en seis minutos frente a otro que demanda diez por tener menor flujo de leche. Se puede seleccionar por ese carácter.
La conformación de la ubre es otro factor por considerar. Son preferibles animales con cuartos simétricos y homogéneos. En ese sentido, Juan Pablo Martinengo, asesor técnico en Leche de Select Sires & Juan Debernardi, dice que “independientemente del sistema de ordeño, la ubre debe tener una buena conformación”. Agrega que “no existe discusión con respecto a las inserciones de la glándula mamaria: debe tener una firme inserción anterior, bien adherida al abdomen, con capacidad, como así también un adecuado ligamento medio fuerte”. Con estas características se consiguen ubres más funcionales y saludables, y vacas con mayor longevidad.
Es muy importante tener en cuenta que la forma y posición de las diferentes partes de la ubre y la fuerza con que se sostiene a través de las inserciones son muy heredables. Por ello, con la selección genética se puede modificar su posición y su estructura anatómica.
“Las ubres más funcionales tienen forma simétrica y con profundidad adecuada. Lo ideal es alrededor de cinco centímetros de distancia entre el piso de la ubre y el garrón en vacas adultas, con una firme inserción de los ligamentos suspensorios, que la mantienen adherida fuertemente el abdomen, lejos del piso, que puede ser fuente de contaminación o de lesión de las ubres muy descolgadas”, define Martinengo. La solidez de estos ligamentos es fundamental para que la ubre soporte altas producciones y dure la mayor cantidad de partos posible.
Por otro lado, los pezones tienen que ser de un largo adecuado (cinco a seis centímetros) y deben estar ubicados bien por debajo de cada cuarto de la ubre, con forma homogénea. Cuando se tiene este tipo de pezones, las vacas se van a ordeñar de forma correcta, sin dejar residuos de leche y sin problemas de mastitis, que es la principal causa de pérdida económica en la cadena láctea estadounidense.
La capacidad de la ubre debe ser la suficiente para producir y almacenar gran cantidad de leche. Con ese propósito es muy importante que tengan una excelente textura, con una ubre posterior muy alta y muy ancha. Si se mira la vaca desde atrás, el tejido secretor de la ubre debe comenzar lo más alto posible, cerca de la vulva, con suficiente ancho para que le dé capacidad de producción. Hay que considerar que los cuartos posteriores producen, aproximadamente, el 60% del total de leche.
Desde iniciativas simples como el correcto destino final de la yerba que consumimos a diario, hasta materias mucho más sofisticadas como el diseño de un Centro Tecnológico de Bioeconomía Circular, todos podemos contribuir al cuidado ambiental.
El Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) destacó una serie de acciones en beneficio de la sustentabilidad ambiental “en todas sus dimensiones”, lo que incluye un amplio margen de actividades, algunas tan complejas como la movilidad eléctrica, el desarrollo del hidrógeno, u otras de carácter doméstico como la gestión de los residuos. En ese sentido la Dirección Nacional de Energía, a través de la clasificación interna dispuso el reciclaje de papeles, cartones y plásticos, y el compostaje de yerba, café y té.
Dicha Secretaría de Estado
trabaja para añadir dimensiones de sostenibilidad ambiental en todas sus políticas, partiendo de la base de que no hay desarrollo posible si no es sostenible. Las líneas en las que se ha avanzado en este último año son sobre todo relacionadas al cambio climático, energía y economía circular, verde e inclusiva. Estas transformaciones promueven la innovación y generan empleo y valor en Uruguay.
El MIEM está incorporando la sostenibilidad ambiental en todas sus dimensiones, sobre la base de que no hay desarrollo posible si no es sostenible.
A continuación, se destacan algunas iniciativas clave. Todas estas transformaciones han permitido promover la innovación, la modernización de la infraestructura, la generación de empleo, la creación de valor y una mayor robustez del sistema, a la vez que han contribuido a la consecución de varios objetivos de desarrollo sostenible, como el de energía asequible y no contaminante, ciudades y comunidades sostenibles, producción y consumo responsables y acción por el clima, entre otros.
CAMBIO CLIMÁTICO.
La Dirección Nacional de Energía (DNE) forma parte del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático (SNRCC), un ámbito de coordinación horizontal en el que participan instituciones públicas y privadas que trabajan en temas de cambio climático o que son afectadas por él. Su objetivo es coordinar y planificar las acciones necesarias para la prevención de riesgos y la mitigación y adaptación al cambio climático.
En este sentido, el país se encuentra trabajando, en el marco del SNRCC, en la elaboración de las segundas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, que incluyen metas, objetivos y medidas concretas para la mitigación de gases de efecto invernadero y adaptación al cambio climático con horizonte 2030.
En este marco, la DNE se encuentra elaborando un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático del sector energía (NAP-E), en el marco de la implementación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), que busca fortalecer la capacidad de resiliencia, prevención y respuesta del sector energético ante los impactos del cambio climático.
Otro hito importante es que en 2021 se lanzó el Sistema de Certificación de Energía Renovable. Se trata de un mecanismo de acreditación por el que el país reconoce la cantidad de energía consumida por medianos y grandes consumidores que ha sido generada a partir de fuentes renovables. Posteriormente estos certificados podrán ser emitidos por el resto de las empresas.
ENERGÍA.
Uruguay cuenta hoy con una matriz eléctrica con un fuerte componente renovable, que supera el 94%, lo que ha contribuido a disminuir el consumo de combustibles fósiles y, por tanto, ha llevado a una disminución sustantiva de emisiones de CO2.
Para reforzar este compromiso ambiental, recientemente Uruguay empezó a presidir el consejo de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), que posiciona al país como un ejemplo a nivel mundial. Así, la DNE busca, a través de distintas políticas públicas, promover el sector energético, con la sostenibilidad ambiental como una de sus premisas.
Tras los progresos mencionados, el país se enfrenta ahora a una segunda transformación energética, con gran potencial de descarbonización en los sectores más complejos, como son el transporte y la industria.
Se comenzó a trabajar en la gestión del Fondo para la Innovación en Energías Renovables (REIF, por sus siglas en inglés), que busca la articulación público-privada del financiamiento de iniciativas disruptivas e innovadoras en materia de energía, con énfasis en el hidrógeno verde y el almacenamiento y gestión de la demanda.
Se destaca también el avance que se ha logrado en el último año en el tema de hidrógeno verde, un vector energético clave para los sectores en que es más difícil reducir la dependencia del carbono, ya que no es posible basarse en energía eléctrica renovable directamente. En este sentido, el 14 de junio se presenta la Hoja de Ruta de Hidrógeno Verde, fruto del trabajo de un grupo interinstitucional liderado por el MIEM junto al Ministerio de Ambiente (MA), el Ministerio de Economía y Finanzas y el Ministerio de Transporte y Obras Públicas; la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII); la Administración Nacional de Puertos (ANP); Uruguay XXI; Ancap, UTE, y el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU).
Asimismo, el MIEM, junto a ANII y el LATU, lanzó el Fondo Sectorial de Hidrógeno Verde, cuya convocatoria cierra el 8 de junio y busca brindar apoyo no reembolsable para el desarrollo de los primeros proyectos de hidrógeno verde y derivados, por un monto total de 10 millones de dólares que serán entregados durante 10 años.
El desarrollo futuro de este sector puede presentar oportunidades importantes, sobre todo en áreas que aún presentan mayor dificultad para su descarbonización, como la del transporte pesado, los fertilizantes verdes, el cemento y otras industrias pesadas.
MOVILIDAD ELÉCTRICA.
Uruguay avanza hacia la segunda transformación energética, liderada por el MIEM, y con ese objetivo apuesta a “atacar ahora los usos energéticos que todavía no han sido alcanzados por las renovables” y que dependen del petróleo, según explicó el ministro Omar Paganini en el lanzamiento de nuevos anuncios vinculados con la movilidad eléctrica, realizado en junio de 2022. Para cumplir con ese objetivo, el transporte es uno de los sectores clave.
Entre las medidas promovidas por el Gobierno se encuentran beneficios impositivos, como IMESI 0 para los vehículos eléctricos, y próximas acciones, que incluyen la extensión de la red de cargadores a través de convenios y un llamado a privados, la regulación de medidas de seguridad de estos cargadores a través de un decreto, la formación de técnicos en convenio con organizaciones nacionales e internacionales, y la creación de una Mesa de Movilidad Eléctrica que reúna a los sectores público y privado y a la academia.
Además, el MIEM lleva adelante programas para que personas y empresas adquieran vehículos eléctricos. Se destaca Subite, y pronto se creará un programa de pruebas gratuitas para empresas de pequeñas localidades.
El cambio cultural de la eficiencia energética es considerado de gran importancia por el MIEM, y por ello está llevando a cabo diferentes iniciativas. Entre ellas se destaca el programa Localidades Eficientes, que ha permitido que 20 pequeñas localidades desarrollen iniciativas de eficiencia energética. En 2022 se replicó el llamado y se amplió, en una segunda convocatoria, a organizaciones sociales. En 2021, los proyectos elegidos representan un ahorro anual de $ 3 millones y que benefician a más de 450.000 personas.
ECONOMÍA CIRCULAR, VERDE E INCLUSIVA.
El Uruguay forma parte, desde el año 2017, de la Alianza para la Acción hacia una Economía Verde o Partnership for Action on Green Economy (PAGE, por sus siglas en inglés), una iniciativa del Sistema de las Naciones Unidas en la que el MIEM es punto focal para Uruguay.
Con este programa, se han desarrollado numerosas actividades de capacitación en economía verde y economía circular, tanto para funcionarios públicos, como para micro y pequeños empresarios de los sectores ecoturísticos y funcionarios de gobiernos subnacionales, entre otros sectores.
Se creó un fondo para promover la investigación y la innovación en economía circular, en acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi), y con la participación y financiamiento de ANII y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
También se enfocaron recursos para el fortalecimiento de capacidades en química verde en el país. En concreto, se propone estudiar la producción de carbón activado para la potabilización de agua a partir de materia prima nacional.
Adicionalmente, con el liderazgo del MIEM y Onudi, a través del apoyo de PAGE y con el acompañamiento del MA, se comenzó el diseño de la Estrategia Nacional de Economía Circular.
Por otro lado, a través de un programa del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés), Onudi y otros organismos del Estado se encuentran promoviendo la economía circular en los sectores de alimentos y energía, a través de proyectos demostrativos y aceleración de emprendimientos innovadores y de tecnologías limpias en el proyecto GEF 7.
Otra actividad a destacar es la relevante participación del MIEM en el Proyecto de la Iniciativa para el Río Negro para la mejora de la Calidad del Agua de la Cuenca de ese río. El ministerio forma parte del Comité de Coordinación Ejecutiva, junto al MA y Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. En este marco, el MIEM está llevando a cabo dos proyectos: uno relacionado con la evaluación del nivel basal de fósforo asociado a la estructura geológica de la cuenca alta del río Negro, y otro enfocado a la mejora del desempeño ambiental en el sector productivo de la cuenca.
Adicionalmente, se está trabajando en el marco del Fondo de Innovación Sectorial de Uruguay y UPM en el diseño de un Centro Tecnológico de Bioeconomía Circular, con el objetivo de promover la producción basada en el conocimiento y la utilización de recursos biológicos, procesos y métodos biológicos para promocionar bienes y servicios de forma sostenible en todos los sectores productivos, considerando la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).
Por último, la DNE ha iniciado un proceso de mejora de la gestión de los residuos a través de la clasificación interna en su edificio, para el posterior reciclaje de papeles y cartones, plásticos y el compostaje de yerba, café y té. (Foto y texto de MIEM).
El mundo ya conoce la tecnología denominada canal solar, y es India e país pionero con una experiencia acumulada en 10 años, tiempo suficiente para evaluar y corregir errores.
Estados Unidos pondrá a funcionar este año el “Canal solar”, un programa piloto que busa generar energía amigable en canales de irrigación, sin ocupar tierra y evitando la evaporación de millones de litros de agua.
La consultora SEG Ingeniería publicó a través de sus redes sociales la información y asegura que en el oeste de Estados Unidos ese sistema que comienza a probarse, tiene un “potencial enorme”.
“Solo en California, sobre sus casi 6.500 km de canales de irrigación se podrían instalar 13 GW de potencia solar, capaces de generar la mitad de la energía limpia objetivo para 2030 mientras evita la evaporación de 246.000 millones de litros de agua al año”, asegura.
El mundo ya conoce la tecnología descrita, y es India e país pionero con una experiencia acumulada en 10 años, tiempo suficiente para evaluar y corregir errores.
“La primera planta comenzó a operar en 2012, cubre 750 metros y tiene una potencia de 1 MW”, señala SEG Ingeniería. Paralelamente “evita la evaporación de agua, provee de energía durante la época de alta demanda por irrigación y vuelca a la red el resto del año”.
El resultado ha sido positivo, porque “desde entonces, varios proyectos están en marcha en el país y, con el apoyo del Ministerio de Energías Nuevas y Renovables, se han instalado cerca 66 MW de canales solares” en ese país.
En su política de mejorar la conectividad en todo el país, incluyendo las áreas rurales que son las que más sufren esta carencia, Antel destinará US$ 1,3 millones en Río Negro.
Río Negro | La falta de conectividad, en un mundo cada vez más conectado, lograr la cobertura de todo el país pasó a ser un gran objetivo para las autoridades de Antel. Ayer se informó que esa empresa estatal destinará US$ 1,3 millones en fibra óptica y radiobases en el departamento de Río Negro.
El objetivo no termina acá ni se cumple con ese paso ya que en todo Uruguay hay localidades que merecen atención.
El martes 24 el presidente de Antel, Gabriel Gurméndez, dijo en Río Negro que estamos ante “la inversión más importante de los últimos 5 años en el departamento”.
El intendente de Río Negro, Omar Lafluf, acompaño a jerarca de Antel y detalló que los trabajos consisten en la instalación de fibra óptica en tres localidades y de radiobases en nueve, con el objetivo de mejorar la conectividad en telefonía e internet.
Gurméndez señaló que, en todo el país, se identificó 90 pueblos en los que se debía mejorar la conectividad mediante radiobases, cuyo costo es de entre US$ 70.000 y US$ 250.000 cada una. Unas 40 antenas fueron instaladas el año pasado y en los restantes pueblos se concretará la labor en 2022, publicó el sitio web de Presidencia.
Manifestó que otro esfuerzo de Antel para solucionar la conectividad en hogares, pequeñas y medianas empresas (pymes) y la industria fue sustituir el sistema de enlace de cobre por fibra óptica, lo que se inició en 121 localidades del interior del país y 8 barrios periféricos de Montevideo.
Asimismo, puntualizó que, en Río Negro, los trabajos para la colocación de este material abarcarán San Javier, Nuevo Berlín y Algorta.
Al final del período de gobierno, se dispondrá de nuevas radiobases que mejorarán la cobertura en las tres localidades citadas, así como en Fray Bentos, Las Cañas y la ruta 3. Estas se suman a las de Young, Paso de los Mellizos, Tres Quintas y Sauce, que se instalaron en 2021. “Lo más importante es el mensaje de una empresa pública que pone la mirada donde hay que mirar. Con toda la inversión en el país se daría 99,9% de las soluciones”, subrayó Gurméndez.
Algunos de los objetivos son crear empleos, atraer inversión y dinamizar la economía del país; se trata de ser creativos y dinámicos, dijo el ministro de Industrias, Omar Paganini.
Como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, el Fondo de Innovación de Energías Renovables de Naciones Unidas (REIF) aportará US$ 10 millones para impulsar la segunda transición energética en Uruguay. Se otorgarán préstamos a empresas, asistencia técnica, fortalecimiento normativo, generación de capacidades, desarrollo de conocimiento y transferencia tecnológica.
El anuncio fue realizado el martes 17 en Torre Ejecutiva, en un acto encabezado por los ministros de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini; y de Ambiente, Adrián Peña, junto con el coordinador residente de Naciones Unidas, Pablo Ruiz Hiebra; el representante de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi) para el Cono Sur, Manuel Albaladejo; la asesora ambiental, María José González, y la coordinadora del programa REIF en Uruguay, Paula Cobas.
ELECTRIFICACIÓN DEL TRANSPORTE Y LA INDUSTRIA, ADEMÁS DE HIDRÓGENO VERDE.
Paganini consideró necesario avanzar en la segunda transición energética, que incluye entre sus desafíos la electrificación del transporte y la industria y el desarrollo de tecnología asociada al hidrógeno verde mediante proyectos de inversión. El Ministerio de Industria auspiciará proyectos piloto en conjunto con UTE, Ancap, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).
Algunos de los objetivos son crear empleos, atraer inversión y dinamizar la economía del país; se trata de ser creativos y dinámicos, sintetizó. Además, recordó la persistencia de la empresa UTE para permitir el acceso a la energía eléctrica en todo el país, proceso en el que resta incluir a unos 2.000 hogares.
Asimismo, consideró muy valiosos los instrumentos desarrollados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el desarrollo socioeconómico de Uruguay.
URUGUAY ES UN PAÍS SOSTENIBLE.
En igual sentido, el ministro de Ambiente manifestó que Uruguay es un país sostenible en lo que refiere a sus políticas y que puede ser modelo para cambios mediante proyectos como el REIF.
Peña detalló que la segunda transición energética encuentra al Ministerio de Ambiente informándose y trabajando en el desarrollo de hidrógeno verde; respecto a la transformación de basura en combustible; y para la gestión de baterías en cuanto a la transición de transporte eléctrico. También consideró necesario mantener el trabajo transversal en materia ambiental y climática.
MENOS EMISIONES DE CARBONO.
A través del REIF, la ONU aportará unos US$ 10 millones para impulsar la segunda transición en energías renovables en Uruguay. Además de los ministerios de Industria y Ambiente, participan en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y UTE.
El financiamiento aportado permitirá ejecutar la transición hacia tecnologías que reduzcan las emisiones de carbono en la industria, el transporte, los sectores comercial y residencial. Además, brindará a apoyo técnico a empresas para implementar esos procesos, impulsar el fortalecimiento normativo y promover el desarrollo. Almacenamiento y gestión de la demanda, energía eléctrica, tecnologías de gestión y tratamiento de residuos y movilidad eléctrica conforman los cuatro ejes de la segunda transición energética impulsada en Uruguay.