En el último punto del comunicado se expresa que en la última quincena de junio “se comenzará a tomar acciones de enlentecimiento de las exportaciones lácteas”
Hébert Dell’Onte | La Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) lo anunció hace unas semanas (a fines de abril), ahora parece estar dispuesta a cumplirlo: Se tomarán acciones que van a enlentecer las exportaciones de los productos lácteos. Las medidas comenzarán en la segunda quincena de junio, o sea a partir de hoy o de la próxima semana.
Según la Federación, hay un retraso en el ajuste salarial que lleva ya 18 meses, con vencimiento de los Consejos de Salarios sin que se vean señales de una nueva instancia.
Luis Goichea de FTIL, dijo que se lleva “casi un año y medio sin tener el Consejo de Salarios resuelto, 6 meses de negociación y una pérdida importante de salarios para todos los trabajadores lácteos”.
Agregó que “no hay convocatorias para el Consejo de Salarios” y se busca poder avanzar en ese punto, pero la Cámara de la Industria Láctea del Uruguay (CILU) ha “aparecido” con cláusulas que “no se condicen con lo que ha sido la historia de los Consejos de Salarios”.
“Todo está trabado por la cláusula de paz”, agregó.
EL VIERNES.
Por lo anterior las medidas de lucha de la Federación se incrementan y no realizará horas extras, además el viernes 17 realizará dos horas de paro por turno. Ente el 20 y el 25 de junio pararán 24 horas.
El déficit hídrico ya lleva varios meses en todo el país. Desde diciembre del 2021, se declaró en emergencia agropecuaria sobre más de 12 millones de hectáreas.
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) declaró la emergencia agropecuaria por 90 días en una superficie que abarca 11,8 millones de hectáreas sobre varios departamentos. A partir de esa resolución, específica para los rubros de ganadería y lechería, el Ministerio brindará fardos de fibra vegetal a productores familiares (con establecimientos de menos de 500 hectáreas Conneat 100) para preservar su ganado en invierno.
El Ministerio recordó que el beneficio estará disponible para quienes no mantengan deudas con los planes de la cartera.
Las zonas comprendidas están dentro de los departamentos de Durazno, Florida, Paysandú, Río Negro, Tacuarembó, Cerro Largo, Lavalleja, Salto, Artigas, Treinta y Tres, Rivera, San José, Soriano, Montevideo y Canelones.
Resolución 1.840/021: Durazno: 5ª, 6ª, 7ª, 8ª, 9ª, 11ª y 14ª; departamento de Florida: 6ª, 11ª, 12ª y 14ª; departamento de Paysandú: 9ª, 10ª y 11ª; departamento de Río Negro: 9ª; y departamento de Tacuarembó: 3ª, 4ª, 11ª y 16ª
Resolución 1.841/021: Durazno: 5ª, 6ª, 7ª, 8ª, 9ª, 11ª y 14ª; departamento de Florida: 6ª, 11ª, 12ª y 14ª; departamento de Paysandú: 9ª, 10ª y 11ª; departamento de Río Negro: 9ª; y departamento de Tacuarembó: 3ª, 4ª, 11ª y 16ª
Resolución 01/022: Paysandú: 12ª y Río Negro: 4ª, 5ª y 7ª.
Resolución 02/022: Durazno: 3ª, 10ª y 12ª; Florida: 10ª; Paysandú: 6ª, 7ª y 8ª; Río Negro: 8ª, 10ª y 11ª. Cerro Largo: 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 12ª, 14ª, 15ª y 16ª; Lavalleja: 3ª, 5ª, 11ª y 12ª; Salto: 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª, 6ª, 7ª, 8ª, 9ª, 15ª y 16ª; y Treinta y Tres: 6ª.
Resolución 020/022: Durazno: 2ª, y 4ª; Florida: 2ª, 5ª, 9ª, 15ª y 16ª; Lavalleja: 1ª, 4ª, 6ª y 13ª; Paysandú: 1ª, 2ª, 3ª, 4ª y 5ª; Río Negro: 1ª, 2ª, 6ª y 12ª; Tacuarembó: 5ª; Treinta y Tres: 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª, 7ª, 8ª, 9ª, 10ª. Artigas: 3ª, 7ª, 10ª, 11ª y 12ª; Canelones: 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª, 6ª, 7ª, 8ª, 9ª, 10ª, 11ª, 12ª, 13ª, 14ª, 15ª, 16ª, 17ª, 18ª, 19ª, 20ª, 21ª, 22ª, 23ª, 24ª, 25ª, 26ª, 27ª, 28ª, 29ª y 30ª; Flores: 2ª y 3ª; Montevideo: 8ª, 16ª, 17ª, 18ª, 19ª, 20ª, 21ª, 22ª, 23ª, 24ª y 25ª; Rivera: 7ª; San José: 10ª y 11ª; y Soriano: 7ª y 12ª.
Resolución 118/022: Artigas: 1a, 2a, 4a, 5a, 6a, 8a y 9a; Cerro Largo: 5a; Rivera: 3a, 5a, 6a y 8a; Salto: 10a y 11a y Tacuarembó: 8a.
La emergencia agropecuaria habilitará los fondos necesarios para la adquisición de un volumen importante de fardos que se dispondrán tanto en instalaciones del MGAP como en predios cedidos por organizaciones rurales y sociedades de fomento que ya se ofrecieron para el acopio.
El ministro Fernando Mattos destacó que esta declaración se realizó por sugerencia de la Comisión de Emergencias.
“Queremos prevenir y contribuir a sostener la viabilidad de los productores, quiénes por la falta de fibra en las pasturas, la baja disponibilidad en el volumen de forraje y el estado corporal del ganado al entrar el próximo invierno podrían llegar a una crisis forrajera. Debemos pensar y actuar hoy de forma preventiva”, publicó la web de Ganadería.
El déficit hídrico ya lleva varios meses en todo el país. Desde diciembre del 2021, se declaró en emergencia agropecuaria sobre más de 12 millones de hectáreas. Si bien este panorama se fue revirtiendo por el comienzo de las precipitaciones muchos de estos campos aún no se recuperarán y enfrentan el invierno en un estado crítico.
Como ocurre en otros países productores, en Argentina también avanza esta tecnología; las claves de un proceso que no tiene vuelta atrás.
Argentina | Vacas que se ordeñan solas. Voluntariamente. Sin necesidad de que el personal de un tambo se levante a las dos de la mañana para realizar el primer ordeño. ¿Sueño o realidad? Algo palpable, real. Es el ordeño robótico, que cobra cada vez más difusión en el país, a semejanza de lo que sucede en el mundo.
La tecnología consiste en la incorporación de un equipamiento que permite extraer la leche con menor intervención humana en esta tarea y más tiempo en la gestión del sistema. Se utilizan equipos con tecnología de lectura láser y 3D, que permiten colocar y retirar automáticamente las pezoneras. Las vacas van a las instalaciones de ordeño voluntariamente, en el momento que lo deciden, sin horario fijo.
Los robots de ordeño se ubican en boxes individuales en un tinglado o en un espacio dentro de los establos. Una vez que una vaca se instala en un box, donde se le provee alimento concentrado, se extiende un brazo -semejante a los que hacen soldaduras en las líneas de fabricación de autos- que, mediante un láser “lee” los pezones y “dibuja” la ubre al robot, para que se guíe en la colocación de las pezoneras.
“La primera vez que se ordeña la vaca, el robot memoriza lo que leyó”, explica el consultor lechero Juan Monge. Posteriormente, intenta colocar las pezoneras con la información que dispone, auxiliado por el vacío que produce. De ahí en adelante, detecta el flujo de leche y comienza a ordeñar grabando esas posiciones. En el siguiente ordeño, con la información disponible, el robot ya conecta más fácilmente las pezoneras. Y la tercera vez ajusta mejor todavía los movimientos del brazo.
Los robots de ordeño son equipos que emplean algoritmos que van “aprendiendo” a medida que más veces se ordeña la vaca. Se pueden complementar con una cámara 3D ubicada por encima del animal, que “lee” cuando se mueve y le “avisa” al brazo para que se adapte a esa nueva posición. Otros sistemas ajustan físicamente el espacio del box según el tamaño de la vaca que entre a cada ordeño.
Con el ordeño robotizado no hacen falta dos o tres turnos para el ordeño. Habitualmente, las vacas van voluntariamente a los robots a cualquier hora del día, con mínima necesidad de presencia del personal en las instalaciones para la tarea del ordeño. Con ese criterio de libertad para los animales, se puede conseguir más producción de leche por mayor descanso, menor estrés por los arreos, etc. “Los sistemas convencionales de ordeño exigen 45 a 60 minutos para la operación, entre arreo, extracción de leche y vuelta del lote por cada ordeño; con equipamiento robótico la operación demanda 6 a 15 minutos por ordeño. Los movimientos que se ahorran permiten que las vacas se echen y descansen más tiempo, que fluya más leche a las ubres y que aumente la producción”, indica Monge.
Las vacas se dirigen voluntariamente a los robots principalmente en búsqueda de alimento. De acuerdo con el sistema que se implemente, pueden tener tránsito libre o guiado. El primero define que la vaca puede ir de su lugar de descanso a la ración, al agua o al robot según ella lo defina; en el segundo, el animal debe seguir un circuito para acceder a la ración y al agua, que generalmente la induce a pasar primero por el robot. La frecuencia de ordeño varía con el tiempo de lactancia determinando que la vaca que más lo requiera más se ordeñe y, por lo tanto, reduzca la presión en la ubre.
Las razones para implementar un cambio hacia el ordeño robótico son varias. “En muchos casos, se incorpora cuando hay necesidad de una renovación de la sala de ordeño, que está en malas condiciones o resulta obsoleta”, afirma Monge. “Supone un cambio de paradigma, un aggiornamiento que permite un trabajo menos esforzado del personal e impulsa el aumento de producción láctea”, agrega.
El sistema de ordeño robótico incorpora indefectiblemente mediciones individuales de salud y de producción de los animales. Los robots tienen sensores que miden a la velocidad de ordeño, el flujo de leche, la temperatura, las células somáticas, etc. Con todos esos datos se pueden anticipar problemas sanitarios e implementar medidas preventivas. Con la ayuda de collares también se pueden detectar las vacas en celo. “Si bien las salas convencionales pueden contar con mucha de esta información, el robot suele ser la excusa para ese salto tecnológico”, observa Juan.
El ordeño robótico no se recomienda para empresas que no han alcanzado un nivel de eficiencia mínimo en el manejo de la alimentación o que tienen indicadores productivos deficientes en general. “Antes de pensar en un cambio del sistema de ordeño habría que eficientizar el sistema productivo para producir más leche, con alta eficiencia de conversión de alimento en producto”, aconseja el experto.
Al contrario de lo que mucha gente cree, la escala no es factor que limite la adopción del ordeñe robótico. Un robot puede ordeñar 60 vacas y esa es la cantidad mínima para incorporar un equipo. De ahí en más, no se conoce el límite superior. En Estados Unidos hay tambos con 40 robots y en Chile, con 64. En el país hoy hay robots para el ordeño de tres marcas: Lely, De Laval y GEA. Las dos primeras, con mayor número de robots vendidos en el mercado argentino. El costo promedio del ordeño robótico es del orden de 2500 dólares por vaca.
ADAPTACIÓN.
No todas las vacas se adaptan al ordeño robótico con facilidad. Hay animales que se plantan y deben ser obligados a ir a ordeñarse, mientras otros aceptan sistema con facilidad, como las vacas Jersey. También hay diferencias en la velocidad de ordeño. A igual producción, el tambero preferirá quedarse con un animal que se ordeña en seis minutos frente a otro que demanda diez por tener menor flujo de leche. Se puede seleccionar por ese carácter.
La conformación de la ubre es otro factor por considerar. Son preferibles animales con cuartos simétricos y homogéneos. En ese sentido, Juan Pablo Martinengo, asesor técnico en Leche de Select Sires & Juan Debernardi, dice que “independientemente del sistema de ordeño, la ubre debe tener una buena conformación”. Agrega que “no existe discusión con respecto a las inserciones de la glándula mamaria: debe tener una firme inserción anterior, bien adherida al abdomen, con capacidad, como así también un adecuado ligamento medio fuerte”. Con estas características se consiguen ubres más funcionales y saludables, y vacas con mayor longevidad.
Es muy importante tener en cuenta que la forma y posición de las diferentes partes de la ubre y la fuerza con que se sostiene a través de las inserciones son muy heredables. Por ello, con la selección genética se puede modificar su posición y su estructura anatómica.
“Las ubres más funcionales tienen forma simétrica y con profundidad adecuada. Lo ideal es alrededor de cinco centímetros de distancia entre el piso de la ubre y el garrón en vacas adultas, con una firme inserción de los ligamentos suspensorios, que la mantienen adherida fuertemente el abdomen, lejos del piso, que puede ser fuente de contaminación o de lesión de las ubres muy descolgadas”, define Martinengo. La solidez de estos ligamentos es fundamental para que la ubre soporte altas producciones y dure la mayor cantidad de partos posible.
Por otro lado, los pezones tienen que ser de un largo adecuado (cinco a seis centímetros) y deben estar ubicados bien por debajo de cada cuarto de la ubre, con forma homogénea. Cuando se tiene este tipo de pezones, las vacas se van a ordeñar de forma correcta, sin dejar residuos de leche y sin problemas de mastitis, que es la principal causa de pérdida económica en la cadena láctea estadounidense.
La capacidad de la ubre debe ser la suficiente para producir y almacenar gran cantidad de leche. Con ese propósito es muy importante que tengan una excelente textura, con una ubre posterior muy alta y muy ancha. Si se mira la vaca desde atrás, el tejido secretor de la ubre debe comenzar lo más alto posible, cerca de la vulva, con suficiente ancho para que le dé capacidad de producción. Hay que considerar que los cuartos posteriores producen, aproximadamente, el 60% del total de leche.
La industria láctea ofreció a los trabajadores la recuperación salarial, partidas especiales y ajustes según la inflación o ante cambios tecnológicos, sin embargo los trabajadores siguen rechazando la propuesta.
Desde hace tiempo se desarrolla en Uruguay un conflicto en el sector lácteo. Ariel Londisky, secretario ejecutivo de la Cámara de la Industria Láctea del Uruguay (CILU), dijo que lo que hay es un “conflicto con toda la industria, no solo Conaprole” aunque esta cooperativa atraviesa una situación conflictiva particular de ella.
“Desde hace 7 meses estamos negociando la novena ronda salarial, y en ese marco no se ha logrado un acuerdo con los trabajadores y para CILU es fundamental una cláusula de paz” para evitar una situación de “constante conflictividad del sector”, agregó.
Esa clausula “es muy importante”, para que, al llegar a un acuerdo en la pauta salarial para los próximos cuatro años, en ese tiempo “no haya reclamos sindicales en tanto se cumpla lo que se firme”. Para lograrlo “varias veces se propuso una pauta, una mejor que la otra y la última la puso sobre la mesa el Ministerio de Trabajo, planteando la recuperación salarial” y “una partida especial de $ 2.000 para todos los trabajadores por mes en el último año del convenio (el cuarto año) que en el total de la industria son casi 3 millones de dólares”. Esa partida de $ 2.000 es por un año, aclaró.
En definitiva: El convenio prevé que la recuperación salarial se de en los dos primeros años y la partida salarial de $ 2.000 será en el cuarto año.
Londinsky añadió que la “erogación es muy fuerte” y por eso la industria tampoco estuvo “convencida”, pero decidió “aceptar lo propuesto y hacer el esfuerzo adicional” porque para la industria “es muy importante” concretar esa cláusula de paz, insistió.
De todas formas “los trabajadores no aceptaron la propuesta”, y en cambio “trajeron una fórmula alternativa que mina totalmente la cláusula de paz, deja abiertas las reivindicaciones salariales durante el convenio en forma similar a 2018” cuando había una clausula de paz que fue “reiteradamente incumplida”.
La industria “necesita una cláusula de paz que se cumpla”, “no queremos reivindicaciones salariales constantes” mientras el acuerdo esté vigente, subrayó.
“Nosotros ofrecemos la recuperación total” del salario “que es un 4,82% más esta partida de $ 2.000 que se da en el cuarto año, más los correctivos por inflación. Se está asegurando la recuperación de lo perdido, cuatro años de inflación asegurada más un año de una partida especial”, frente a eso “la única partida que la industria pide es que sean cuatro años de paz” con “la excepción de cuando se incluyen tecnologías nuevas que cambian las formas de trabajo, y en es aso estamos dispuestos a negociar salarios”.
Los lecheros norteamericanos plantearon a los parlamentarios estadounidenses y a la FDA que el etiquetado “leche” se reserve a los fluidos extraídos de las glándulas mamarias de los animales
En el mundo sigue habiendo debates absurdos. Uno de ellos es si los envases de bebidas a base de vegetales (de almendras, soja, etc.) pueden ser etiquetados como “leche”. En español no debería haber dudas ya que la Real Academia Española define leche como el “líquido blanco que segregan las mamas de las hembras de los mamíferos para alimento de sus crías”, aun así hay países en que el tema sigue siendo discutido.
En Estados Unidos, donde no se habla español, el sector lácteo espera que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) se pronuncie en respuesta al reclamo de grupos lecheros que advierten que llamar leche a productos que no lo son implicarían una confusión a los consumidores.
Los lecheros norteamericanos plantearon a los parlamentarios estadounidenses y a la FDA que el etiquetado “leche” se reserve a los fluidos extraídos de las glándulas mamarias de los animales, publicó la revista estadounidense Mother Jones.
La FDA, entidad que regula el etiquetado de los alimentos, parece afiliarse con la industria láctea.
El debate lleva años y se hadado en todas partes del mundo.
En 2019 la Federación Nacional de Productores de Leche dijo a la FDA, es que llamar “leche de almendras” a un producto que es una “bebida de almendras” es “engañar sobre el contenido nutricional de los imitadores de origen vegetal en relación con los productos lácteos reales”.
Eso es perjudicial para los consumidores porque una taza de leche láctea contiene 8 gramos de proteína, y una bebida de almendras denominada “leche” puede hacer creer a los consumidores que está recibiendo una cantidad similar de proteína, cuando no es así porque la bebida de almendras generalmente aporta solo 1 gramo de proteína. Además de ser una estafa nutricional.
Desde la contraparte se argumenta que en 1945, los estadounidenses consumían 2,3 tazas diarias de leche por día. Desde entonces el consumo anual por persona ha caído y actualmente es de 0,57 tazas diarias, y la tendencia va en caída, siendo su uso con cereales o mezclados con otras bebidas como el café. A pesar de la disminución del consumo de leche el país no ha sufrido crisis de nutrición, argumentan.
El sindicato lácteo anunció que el jueves 9 de junio parará y advierten que hay una “cláusula de paz abusiva”; la Cámara Láctea dice que el reclamo no se comprende y que FTIL no quiere paz, que presiona con paros y otras medidas sindicales y amenaza con trancar las exportaciones”.
El 9 de junio, de 09.00 a 13.00 horas, los trabajadores lácteos pararán, así lo informó la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL).
El comunicado de FTIL señala que en la reunión del Consejo de Salarios celebrada el martes 31 de mayo hubo una “propuesta del Ministerio de Trabajo donde nuevamente se coloca una cláusula de paz abusiva” decidiéndose por eso “comenzar el trabajo a reglamento”.
Por otro lado, el lunes 6 la Mesa Ampliada de la Federación analizará “cómo se comienzan a aplicar el resto de las medidas ya aprobadas” y “en consenso con los compañeros de la Confederación de los Sindicatos Industriales (CSI), se resolvió un paro parcial”, que será el día 9 de junio de 09.00 a 13.00 horas, “con movilización”.
CÁMARA DE INDUSTRIA: “PAZ PARA TRABAJAR”.
La Cámara de la Industria Láctea del Uruguay (CILU) insistió con el concepto expresado en otras oportunidades: “Paz para trabajar” y considera que es “incomprensible” que se “hable de cláusula de paz abusiva”.
CILU señala que “ha demostrado la mayor voluntad de llegar a un acuerdo iniciando la negociación dos meses antes de la convocatoria de la novena ronda y otorgando a partir de diciembre de 2021 un adelanto del 2%. Desde enero de 2022, se presentaron cuatro propuestas y todas ellas mejoraban sustancialmente las pautas del Poder Ejecutivo”.
A eso agrega que aceptó las propuestas del Ministerio de Trabajo que mejoran la situación de los trabajadores con ajustes semestrales y correctivos anuales por IPC por un plazo de cuatro años, entre otras medidas, pero CILU “prioriza la paz para trabajar”.
Por tanto “resulta incomprensible” que se “hable de cláusula de paz abusiva”, y subraya: “Los hechos hablan, la FTIL no quiere paz sino que presiona con paros y otras medidas sindicales y amenaza con trancar las exportaciones, y pretende además imponer reiteradamente por la fuerza infundados reclamos, pese a las privilegiadas condiciones laborales”.
A pesar de todo, “la Cámara se mantiene abierta al diálogo responsable y constructivo”, concluye.