Uruguay puede transformar las exigencias europeas en ventaja competitiva.

Uruguay puede transformar las exigencias europeas en ventaja competitiva.

La producción uruguaya se basa en pastizales naturales, donde la deforestación no forma parte de la lógica del sistema agrícola ni ganadero.

Montevideo | Todo El Campo | La Unión Europea estableció un nuevo marco regulatorio para las materias primas y productos derivados que ingresen a ese mercado, y lo hizo a través del Reglamento de la Unión Europea sobre Cadenas de Valor Libres de Deforestación, conocido también por sus siglas en inglés, EUDR.

El objetivo de la norma es garantizar que dichos productos sean libres de deforestación y degradación forestal, y que hayan sido producidos conforme a la legislación pertinente del país de origen, contribuyendo así a los compromisos de la UE en materia de clima, bosques y biodiversidad, explica el documento “Ganadería sin deforestación: La situación de Uruguay frente a la EUDR”, el cual fue desarrollado en el marco de un proyecto de la Mesa Uruguaya de Carne Sostenible (MUCS) junto a Solidaridad, y elaborado por el Ing. Agr. Nicolás Gremminger.

En la introducción del texto se destaca que EUDR “prohíbe el ingreso de productos asociados a deforestación posterior a la fecha de corte del 31 de diciembre de 2020”, y “se aplica a siete materias primas globales: soja, ganado vacuno, aceite de palma, cacao, café, caucho y madera”.

Para el caso de Uruguay, la mayor relevancia económica directa está en la carne vacuna, la soja y la madera. El estudio citado “se enfoca exclusivamente en la cadena cárnica”, advierte.

Los países exportadores se deberán enfrentar a “desafíos significativos”, por ejemplo, tendrán que “mostrar trazabilidad completa, cumplimiento legal y ausencia de deforestación en sus cadenas productivas”.

EL CASO URUGUAYO.

Uruguay es “un caso de especial interés por sus sistemas consolidados de trazabilidad ganadera, la existencia de un marco legal forestal de larga data y una base productiva predominantemente sustentada en pastizales naturales”, lo que explica que Uruguay esté catalogado como “bajo riesgo”.

Pero “la implementación del reglamento plantea desafíos operativos y normativos que requieren ser analizados con mayor profundidad”.

CONCLUSIÓN.

En el capítulo dedicado a las conclusiones se destaca que en Uruguay la producción es un “ecosistema basado casi íntegramente en pastizales naturales, donde la deforestación no forma parte de la lógica del sistema agrícola ni ganadero”.

No se desconoce que “el país enfrenta desafíos puntuales -principalmente de carácter documental, vinculados a insumos importados y a la interpretación futura de la normativa europea-, pero no se compromete “la capacidad estructural de Uruguay para cumplir con los requerimientos”.

Comparativamente, la posición de Uruguay es “muy favorable para transitar esta nueva regulación y adaptarse a sus ajustes en el tiempo”.

Nuestro país “no solo está en condiciones de cumplir, sino que puede capitalizar esta regulación como una ventaja competitiva estructural frente a otros exportadores. Sin embargo, el cumplimiento no es estático; es un proceso dinámico que exigirá adaptación continua”, precisa el texto.

Frente a eso, “la clave será consolidar lo que Uruguay ya hace bien, cerrar brechas documentales e institucionales y anticiparse a la evolución del marco regulatorio europeo. De este modo, EUDR puede pasar de ser percibida únicamente como una exigencia externa a convertirse en un vector adicional de diferenciación y posicionamiento estratégico para la carne uruguaya”, finaliza.

ACCEDA AL DOCUMENTO COMPLETO.

Acceda al documento completo (está disponible la versión en español: Deforestation-free livestock farming: Uruguay’s position on the EUDR – Team Europe Iniciativa sobre Cadenas de Valor libres de Deforestación

MGAP: A la fiebre aftosa se le gana con rapidez.

MGAP: A la fiebre aftosa se le gana con rapidez.

Por qué la detección temprana y un sistema veterinario articulado siguen siendo la mejor defensa sanitaria.

Montevideo | Todo El Campo | El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) difundió un artículo en su página web en la que remarca la importancia de actuar con celeridad frente a la aftosa, partiendo de una detección temprana como acción clave en la estrategia preventiva de la enfermedad.

Destaca que el estatus sanitario del que goza Uruguay no es producto del azar. Es el resultado de un sistema que combina vacunación, vigilancia permanente y capacidad de respuesta, basado en una articulación constante entre el Estado, los productores y los veterinarios y veterinarias que trabajan en el campo.

NADA ES POR AZAR.

En ese entramado, la fiebre aftosa ocupa un lugar particular: es una enfermedad conocida, erradicada en gran parte de la región, pero que continúa definiendo las políticas sanitarias de los países por su impacto directo sobre el comercio internacional de animales y productos de origen animal. Aunque la región mantiene un estatus sanitario privilegiado, con todos los países libres de fiebre aftosa excepto Venezuela, los brotes ocurridos en países libres de Europa demuestran que la clave es estar preparados para detectarla rápidamente y actuar de forma inmediata ante una emergencia.

El director de Servicios Ganaderos, Marcelo Rodríguez, definió que “a la fiebre aftosa se le gana con rapidez”, una afirmación que condensa una lógica central de la política sanitaria, y es que el tiempo importa.

En definitiva, cuanto antes se detecta una sospecha, más rápido se puede actuar y menor es el impacto.

Las experiencias históricas en las Américas muestran que los brotes de fiebre aftosa fueron un punto de inflexión. Empujaron a los países a fortalecer sus sistemas veterinarios, invertir en recursos humanos, técnicos y financieros, y construir esquemas de vigilancia capaces de anticiparse a los problemas. Hoy, la enfermedad está erradicada en la mayoría de los países del continente, pero los escenarios internacionales recuerdan que la prevención sigue siendo una tarea activa, no un logro cerrado.

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) señala que los países libres de fiebre aftosa deben seguir invirtiendo en prevención para evitar su reintroducción. En ese marco, el concepto de “servicios veterinarios” no se limita a la acción del Estado, sino que abarca al conjunto de actores que sostienen la sanidad animal en el territorio: autoridades oficiales, productores, laboratorios, y especialmente los veterinarios y veterinarias de libre ejercicio, que cumplen un rol central como primera línea de observación y notificación.

En Uruguay, la fortaleza del sistema sanitario descansa en esa corresponsabilidad. La presencia territorial de profesionales, su vínculo cotidiano con los productores y su articulación con los servicios oficiales permiten que la detección de una sospecha active rápidamente los mecanismos de evaluación y respuesta.

Cuando ese engranaje funciona, la contención es rápida, la propagación se limita y el impacto económico se reduce En el caso de la fiebre aftosa, el tiempo es determinante: detectar una sospecha en forma temprana puede marcar la diferencia entre un evento contenido y un impacto sanitario, productivo y comercial de gran magnitud.

El MGAP finaliza asegurando que hablar de fiebre aftosa hoy no es hablar de crisis. Es hablar de prevención, de sistemas que funcionan y de un compromiso compartido entre el Estado, los veterinarios y veterinarias de libre ejercicio y los productores. Como muestra la experiencia regional, a esta enfermedad no se les gana con silencio, sino con información, preparación y rapidez.

Foto de portada: Zona Campo.

Director de Servicios Ganaderos: “La garrapata no es un problema nuevo, es un problema estructural”.

Director de Servicios Ganaderos: “La garrapata no es un problema nuevo, es un problema estructural”.

La garrapata: un desafío sanitario que impulsa nuevas líneas de investigación en Uruguay. El tema fue abordado en Agro en Punta.

Punta del Este | Todo El Campo | Durante décadas, la garrapata fue un problema conocido, manejado y, en muchos casos, naturalizado dentro del sistema productivo uruguayo. Sin embargo, el escenario actual -marcado por la multirresistencia a los productos químicos, el cambio climático, la creciente movilidad del ganado y mayores exigencias sanitarias de los mercados- obliga a mirarla de otra manera.

Ese fue el punto de partida del conversatorio “La garrapata como desafío sanitario y productivo del país”, realizado en el marco de Agro en Punta, donde autoridades, científicos y académicos coincidieron en una idea central: las respuestas del pasado ya no alcanzan para los desafíos del presente.

El encuentro reunió al director general de Servicios Ganaderos del MGAP, Marcelo Rodríguez; al decano de la Facultad de Veterinaria, José Pasarini; al director de la Plataforma de Salud Animal del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Alejo Menchaca; y al investigador del Institut Pasteur de Montevideo, Matías Machado. La moderación estuvo a cargo de Patricia Santos.

UN PROBLEMA QUE NO SE RESUELVE CON UNA SOLA HERRAMIENTA.

“La garrapata no es un problema nuevo, es un problema estructural”, señaló Rodríguez al abrir el intercambio. Recordó que las campañas sanitarias tienen más de medio siglo y que, en ese recorrido, el país también acumuló errores y aprendizajes.

Hoy, explicó, el impacto del parásito va mucho más allá del daño sanitario. Afecta la productividad, eleva costos y pone en riesgo mercados estratégicos. Estudios recientes de la Oficina de Planificación y Política Agropecuaria (Opypa) estiman pérdidas del orden de US$ 92 millones de dólares anuales, equivalentes a 3,4 % de la producción primaria de carne, sin contar efectos más difíciles de medir, como los episodios de residuos que pueden derivar en restricciones comerciales.

“El problema no se arregla con una sola herramienta”, insistió. Ni con más productos, ni con decisiones aisladas. Desde la gestión pública, agregó, ya está claro que no funciona más tomar decisiones sin respaldo científico ni postergar medidas necesarias por temor a que no sean populares. “Algunas decisiones no son simpáticas, pero son inevitables si queremos preservar el estatus sanitario del país”, afirmó.

LA CIENCIA COMO BASE PARA DECIDIR.

Desde el Institut Pasteur, Matías Machado aportó una mirada que conecta la sanidad animal con la salud humana y la inocuidad alimentaria. Bajo el enfoque de Una Sola Salud, explicó cómo la investigación permite salir de percepciones individuales y avanzar hacia decisiones basadas en datos.

En ese camino, detalló el desarrollo de una nueva vacuna contra la garrapata, con ensayos a campo iniciados en 2022 y un plan piloto nacional acordado con el MGAP. También subrayó el potencial de nuevas herramientas de diagnóstico, tanto para multirresistencia como para residuos en carne, que permitan anticipar riesgos antes de que un problema llegue al mercado.

“La ciencia no dice qué hacer por intuición; permite saber qué funciona, dónde y en qué condiciones”, resumió.

INNOVAR CUANDO EL CONTROL YA NO ALCANZA.

Alejo Menchaca, desde INIA, fue aún más directo. “Si seguimos haciendo lo mismo, la garrapata nos va a seguir ganando”, advirtió. Controlar el problema con las herramientas actuales puede permitir convivir con él, pero no revertir su expansión.

Por eso, explicó, además de mejorar el uso de los instrumentos disponibles, Uruguay debe apostar a soluciones nuevas, algunas de corto plazo y otras más ambiciosas. Entre ellas, mencionó avances en diagnóstico de multirresistencia, desarrollo de vacunas, alternativas a los químicos y líneas de investigación de frontera, como la modificación genética de la garrapata, orientada a reducir su capacidad reproductiva.

Son procesos largos, aclaró, pero necesarios si el país quiere aspirar a algo más que administrar el problema.

DEL CONOCIMIENTO AL CAMPO.

Desde la Facultad de Veterinaria, José Pasarini llevó el foco al territorio. Recordó que la institución es la única que forma veterinarios en Uruguay y que su responsabilidad central es preparar a quienes, todos los días, toman decisiones en los predios.

El desafío, coincidió con el resto del panel, no es solo generar conocimiento, sino lograr que ese conocimiento se traduzca en prácticas efectivas. Para eso, señaló, son clave la formación continua, la acreditación profesional, la extensión y la capacidad de comunicación.

“Pequeñas prácticas individuales pueden tener consecuencias grandes a nivel país”, advirtió, al subrayar que sostener mercados y políticas sanitarias exige comprender que la sanidad es un esfuerzo colectivo.

UN DESAFÍO QUE EXCEDE LO TÉCNICO.

Más allá de las diferencias de rol, el conversatorio dejó una conclusión compartida: la garrapata no es un problema técnico aislado, sino un desafío de sistema, que involucra ciencia, decisiones políticas, formación profesional y prácticas en el territorio. No hay soluciones mágicas ni atajos. Pero sí hay un rumbo: avanzar con evidencia, sostener decisiones en el tiempo y asumir, como país, que enfrentar la garrapata es también proteger la producción, la sanidad y los mercados que Uruguay ha construido durante décadas.

Ámsterdam prohíbe la publicidad de la carne.

Ámsterdam prohíbe la publicidad de la carne.

Equiparar ganadería con combustibles fósiles no es ciencia, es propaganda, y como tal responde a intereses de algo o de alguien. Por el contrario, la ganadería bien gestionada regenera suelos, mantiene la biodiversidad y fijar población rural.

Montevideo | Todo El Campo | La carne, tan fiel como alimento humano, es cada vez más estigmatizada por gobiernos y políticos que responden a activistas supuestamente ambientalistas que en nombre del calentamiento climático centran sus críticas en la ganadería, cuando éste es el sector menos problemático.

Países Bajos acaban de dar un golpe difícil de entender a la carne como alimento fundamental para la humanidad. A partir del 1° de mayo, en la ciudad de Ámsterdam, no se podrá publicitar ningún alimento basado en carne.

Sectores europeos de la producción, industria o comercialización de la carne han reaccionado molestos por el daño que se hace un alimento noble.

En España, el director de Provacuno, Javier López, comentó que “la noticia hace más daño que la prohibición en sí, porque es hablar de manera negativa de un alimento”. Agregó que es “sorprendente” que en una ciudad que liberalizó el consumo de marihuana llegue a tomar ese tipo de medidas.

Cabe precisar que la medida fue tomada el 22 de enero de este año por el Ayuntamiento de Ámsterdam (el gobierno municipal de la ciudad), y en su resolución también incluyó la publicidad de combustibles fósiles, equiparando ambos sectores como responsables del calentamiento global.

La decisión es parte de una estrategia más amplia para limitar la publicidad de productos que tienen un alto impacto climático. La prohibición se aplicará en publicidad en la vía pública, pantallas digitales y a toda la red de transporte público de la ciudad.

La normativa también limita anuncios de combustibles fósiles, viajes en avión, cruceros y coches de gasolina, ya que se consideran productos que contribuyen de forma significativa a la crisis climática.

La medida no alcanza a los medios de comunicación tradicionales ni digitales, por lo que la publicidad de carne seguirá permitida en prensa escrita, radio, televisión y plataformas online.

Asimismo, la iniciativa de Ámsterdam podría sentar un precedente para otras ciudades del mundo con fuerte presencia de supuestos grupos defensores del medio ambiente, como podría ser el primer paso de una eventual escalada anticarne que acabe ampliando las limitaciones de publicidad, comercialización y consumo.

“LA CARNE NOS HIZO HUMANOS”.

El Dr. Juan Pascual, veterinario de profesión, escritor y divulgador de temas científicos vinculados a la carne, criticó la decisión y subrayó: “Comer carne nos hizo humanos. El debate serio no es carne sí o no, sino cómo producirla mejor y para quién”.

Pascual escribió en X (J.Pascual @juanPascual4) un hilo de 15 publicaciones en la que aborda el tema de la carne y cómo ésta ha sido positiva para el ser humano y la historia de la humanidad.

Comienza señalando que “el cerebro humano es energéticamente desproporcionado”, siendo responsable de entre “el 20–25% del gasto energético basal”, y “una dieta vegetal no puede sostener ese costo sin grandes volúmenes de ingesta”. Por esa razón “los gorilas pasan 16h/día comiendo”.

Además, “la proteína animal aporta nutrientes críticos de forma natural: proteína completa, grasa animal, hierro hemo, zinc biodisponible, vitamina B12, DHA y EPA, y vitamina A activa”. Todo eso, la carne “lo aporta con poco volumen”.

A diferencia de los gorilas, “comer carne aumentó la eficiencia: menos tiempo masticando y digiriendo, más tiempo para cooperación, aprendizaje y transmisión cultural”, lo que enriquece las sociedades.

Otra característica de la carne, es que “estructuró la sociedad humana. Es divisible, transportable y compartible. Cazar carne favoreció la cooperación, normas sociales y un lenguaje complejo”. No en vano, “todas las culturas humanas documentadas han consumido proteína animal. Cambian las proporciones, nunca la presencia”.

Mientras “el cuerpo humano necesita nutrientes animales, el veganismo requiere suplementación obligatoria (B12, DHA/EPA, hierro, retinol)”, aseguró el Dr. Pascual.

Por otra parte, sostener que se puede prescindir de la carne conlleva a “un privilegio moderno de sociedades ricas con acceso a suplementos y logística global”.

El ser humano debe entender que “el problema no es la carne, sino malas dietas y abuso de ultraprocesados. Confundir esencia con abuso es un error. Por cierto, la mayoría (de los ultraprocesados, son) hechos a partir de carbohidratos, o sea, vegetales”.

Lo del párrafo anterior, nadie lo dice, como tampoco que “equiparar ganadería con combustibles fósiles no es ciencia, es propaganda”, sostuvo Pascual, y como tal responde a intereses de algo o de alguien. Por el contrario, “la ganadería bien gestionada puede regenerar suelos, mantener biodiversidad y fijar población rural”.

Por otro lado, “quienes demonizan la carne la consideran imprescindible para perros y gatos. Lo cual es absolutamente cierto”, sin embargo “¿es antinatural solo para humanos?”.

BIBLIOGRAFÍA.

Pascual agrega una bibliografía básica: Aiello, L. & Wheeler, P. (1995). The Expensive Tissue Hypothesis. – Wrangham, R. (2009). Catching Fire: How Cooking Made Us Human. – Milton, K. (1999). Nutritional characteristics of wild primate foods. – Cordain et al. (2000). Plant–animal subsistence ratios. – Speth, J. (2010). The Paleoanthropology and Archaeology of Big-Game Hunting. – EFSA / NIH: biodisponibilidad de B12, hierro y DHA/EPA.

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Foto de Zolo Noticias (México).

USDA anunció que concluyó la planta de dispersión de moscas contra la bichera en Texas.

USDA anunció que concluyó la planta de dispersión de moscas contra la bichera en Texas.

La instalación aumentará el alcance de la liberación de moscas estériles y reforzará la preparación para el gusano barrenador del Nuevo Mundo.

Washington, EE.UU. | Todo El Campo | Ayer lunes 9 de febrero, en la Base Aérea Moore (Texas), la secretaria de Agricultura de EE.UU., Brooke L. Rollins, y el gobernador de Texas, Greg Abbott, celebraron un logro significativo en la lucha contra el gusano barrenador del nuevo mundo (GBN o bichera) con la finalización de una planta de dispersión de moscas estériles en Edinburg (Texas). Esta planta amplía la capacidad del USDA para dispersar moscas estériles a lo largo de la frontera con México y hacia Estados Unidos, de ser necesario.

Rollins dijo que el gobierno de Donald Trump “continúa desplegando todo el esfuerzo del gobierno federal para combatir el gusano barrenador. Esta instalación de dispersión de moscas estériles fue un proyecto de alta prioridad, y nuestro equipo la entregó en tiempo récord. Esta nueva instalación es un logro monumental para nuestros esfuerzos de preparación nacional, pero también trabajamos diligentemente para detener la propagación del gusano barrenador en México, realizar trampas y vigilancia exhaustivas a lo largo de la frontera, aumentar la capacidad de respuesta de Estados Unidos y promover soluciones innovadoras”.

“Nunca cesaremos de luchar para proteger la agricultura estadounidense”, agregó, y aseguró que “el USDA, mediante un enfoque de todo el gobierno, seguirá exigiendo a México la rendición de cuentas para mitigar la propagación de esta peligrosa plaga”». El gobernador Abbott enfatizó en que “EE.UU. se cuidará a sí mismo, incluyendo la gestión del gusano barrenador a medida que se acerca a nuestra frontera”.

OMSA: “La inversión en el sector ganadero sigue siendo escasa”.

OMSA: “La inversión en el sector ganadero sigue siendo escasa”.

La inversión en sanidad animal no solo es estratégica, sino también altamente rentable en términos de prevención de crisis sanitarias y económicas.

Montevideo | Todo El Campo | La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) ubicó a la sanidad como la manera de generar “un cambio radical” en la producción ganadera del mundo, e hizo un llamado para que el cambio empiece “ahora” mismo.

En sus redes sociales la institución de reconocimiento global expresa que “a pesar de que el sector de la sanidad animal genera enormes oportunidades económicas y presenta un riesgo global significativo, la inversión en el sector sigue siendo escasa”.

En el mundo, la inversión de US$ 2.300 millones -una cifra no tan abultada como parece si se toma en cuenta que es global y generaría resultados notorios- “serían suficientes para que los servicios veterinarios alcanzaran los estándares internacionales en materia de prevención”.

Para que lo entendamos más claramente: Ese total “supone menos del 0,05 % del costo directo del Covid-19 en 2020, lo que representa una de las inversiones en salud con mayor rendimiento disponible”.

“Invertir hoy en sanidad animal puede suponer un cambio radical. El momento de empezar es ahora”, concluye.

El mensaje de la OMSA subraya la urgencia de adoptar un enfoque proactivo porque invertir hoy en sanidad animal puede marcar un cambio radical en la capacidad de los países para enfrentar riesgos zoonóticos, garantizar la seguridad alimentaria y proteger la economía rural.

Además, se enmarca con el marco de la política de “Una sola salud”, que en todo el mundo llevan adelante los organismos e instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), y que en Uruguay acompañan instituciones de gobierno y privadas.

Una sola salud apunta a la búsqueda de soluciones conjuntas frente a amenazas sanitarias globales.

En definitiva, el llamado de la OMSA en su posteo en X es claro: el momento de actuar es ahora, y la inversión en sanidad animal debe ser vista como una prioridad estratégica para la estabilidad y el bienestar mundial.

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