El abuso de antibióticos en hospitales y predios productivos está acelerando una crisis silenciosa a nivel mundial: la resistencia antimicrobiana que amenaza la salud pública y la economía global.
En el siguiente artículo se propone un cambio de paradigma bajo el enfoque de Una Sola Salud que integre políticas sanitarias, agrícolas y ambientales para frenar la pérdida de eficacia de los fármacos esenciales.
Montevideo | Todo El Campo | Prevenir la resistencia a los antimicrobianos mediante soluciones de política sanitaria única, es lo que propone el investigador Eric Christine en un artículo de su autoría publicado en el Centro de Política de Desarrollo Global de la Universidad de Boston (Estados Unidos).
Allí explica cómo el uso excesivo de antibióticos en la medicina y la pecuaria industrial está causando resistencia a los antimicrobianos y cómo las políticas de Una Sola Salud podrían ofrecer soluciones.
Eric Christine plantea que los antimicrobianos -especialmente los antibióticos- han sido esenciales para salvar vidas y sostener la producción agroindustrial, pero su uso excesivo está generando una crisis global de resistencia antimicrobiana (RAM). La paradoja es clara: los mismos fármacos que sostienen la medicina moderna y la ganadería intensiva están perdiendo eficacia porque bacterias y microorganismos se adaptan rápidamente.
El artículo explica que el abuso de antibióticos en hospitales y en la agropecuaria crea una “tragedia de los comunes” (N de R: la tragedia se da cuando los individuos priorizan el beneficio personal sobre el bienestar comunitario), agotando recursos compartidos: la resistencia reduce el suministro efectivo de medicamentos vitales.
Christine aporta datos económicos: el mercado global del ganado alcanzó 3,3 billones de dólares en 2018, mientras que los costos asociados a la RAM ya rondaban los 700.000 millones en 2019. Proyecciones del centro de investigación internacional Center for Global Development estiman que el PIB mundial podría caer en 1,67 billones de dólares para 2050 si la resistencia se acelera. Además, calcula que las muertes atribuibles a la RAM aumentarán significativamente hacia mediados de siglo.
AVICULTURA.
El artículo de Eric Christine dedica un apartado a la avicultura: aunque el uso de antibióticos en pollos de engorde es relativamente bajo, su consumo masivo convierte a esta especie en un vector desproporcionado de resistencia. Patógenos como Salmonella y Campylobacter se han vuelto más resistentes, generando altos costos económicos y sanitarios.
UN CAMBIO DE PARADIGMA POLÍTICO.
Frente a este panorama, Christine propone un cambio de paradigma político bajo el marco One Health – Una Salud, que integra salud humana, animal y ambiental. Señala que limitar la expansión de CAFOs y promover prácticas agrícolas regenerativas -como el pastoreo rotacional- puede reducir la necesidad de antibióticos, mejorar la biodiversidad del suelo y estimular el descubrimiento de nuevos compuestos antimicrobianos. El suelo, con su diversidad microbiana, es visto como un reservorio inexplorado de antibióticos potenciales.
El autor también vincula la RAM con la dieta global. Cita el informe de la Comisión EAT-Lancet de 2025, que recomienda una “dieta de salud planetaria” basada en alimentos vegetales enteros y mínimamente procesados, con cantidades moderadas de carne, pescado y lácteos. Esta transición reduciría la presión sobre los antibióticos, mejoraría la diversidad microbiana intestinal y disminuiría enfermedades crónicas no transmisibles.
Aclaración: la Comisión EAT-Lancet es favorable a una reducción sensible del consumo de carne roja, especialmente vacuna y ovina. Sus posturas son serias pero no neutrales en temas de alimentación. Incluso puede decirse que no pretende ser neutral y que busca influir en políticas y hábitos alimentarios hacia dietas más vegetales.
CONCLUSIÓN.
Finalmente, Christine sugiere políticas fiscales que internalicen los costos ocultos de la producción animal intensiva. Por ejemplo, gravar los antibióticos veterinarios médicamente importantes para desincentivar su uso indiscriminado.
Reconoce que ninguna política resolverá por completo el problema, pues la RAM responde a fallos estructurales del sistema agroalimentario global.
Insiste en que aplicar el enfoque Una Sola Salud es esencial para avanzar hacia soluciones sostenibles que protejan simultáneamente la salud pública, el medio ambiente y la economía.
INIA dará especial relevancia a la temática a lo largo del año, capitalizando su trayectoria en investigación y desarrollo de soluciones para los sistemas pastoriles.
Montevideo | Todo El Campo | La declaración de 2026 como Año Internacional de los Pastizales y los Pastores por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) representa una oportunidad estratégica para Uruguay. No solo por la centralidad que tienen los pastizales y el pastoralismo en la producción ganadera y en la identidad del país, sino por el rol de liderazgo que asumió en la celebración junto a Mongolia.
En este contexto, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) dará especial relevancia a la temática a lo largo del año, capitalizando su trayectoria en investigación y desarrollo de soluciones para los sistemas pastoriles.
Fernanda Gomes Moojen, coordinadora del área de Pasturas y Forrajes de INIA, subraya que poner en agenda el campo natural implica reconocer activamente el recurso que sostiene la base bioeconómica de la ganadería uruguaya, así como el patrimonio natural y cultural asociado a su manejo. “Celebrar al campo natural es también valorar a quienes lo gestionan día a día: los productores y pastores”, afirma.
A nivel global, estos sistemas sustentan a más de 200 millones de personas, cubren más del 50% de la superficie terrestre y albergan cerca de un tercio del carbono del suelo, además de proveer servicios ecosistémicos claves para la seguridad alimentaria y la estabilidad climática.
En un escenario donde la sostenibilidad productiva y la resiliencia de la ganadería ocupan un lugar central en la agenda, la investigación en pastizales naturales resulta fundamental. Según Gomes, los monitoreos sistemáticos y de largo plazo permiten evaluar el impacto real de las decisiones de manejo sobre el suelo, la vegetación, los animales y la atmósfera, y comprender cómo los sistemas responden a eventos climáticos extremos, como sequías o excesos hídricos.
Además, la generación de germoplasma adaptado a las condiciones del campo natural constituye un aporte estratégico para mejorar la productividad sin comprometer la base ecológica.
En este sentido, INIA ha realizado contribuciones significativas al manejo y mejoramiento de los pastizales, combinando simplicidad operativa, respaldo científico e innovación. Entre las herramientas desarrolladas Gomes destaca la regla de campo natural, que facilita decisiones rápidas sobre la carga animal a partir de la altura del pasto, así como soluciones digitales como ClasPasto, que integra información satelital para apoyar el manejo del pastoreo a distintas escalas.
En mejoramiento genético, el instituto ha desarrollado cultivares adaptados para su siembra en cobertura sobre campo natural, como Lotus INIA Basalto, y ha avanzado en el mejoramiento de especies nativas, con cultivares como Paspalum notatum INIA Sepé y Bromus auleticus INIA Los Paraísos.
Asimismo, la coordinadora de Pasturas destaca la relevancia de los ensayos de largo plazo en las unidades experimentales de Palo a Pique y Glencoe, integrados a la Plataforma Agroambiental de INIA, que permiten generar evidencia robusta sobre los efectos acumulativos del manejo del pastoreo en distintos ambientes y sistemas productivos.
VISIBILIZAR EL VALOR DEL CAMPO NATURAL Y DE QUIENES LO MANEJAN.
Según adelanto Gomes, “el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores actuará como un marco integrador del trabajo del instituto”. Están previstas actividades de investigación, extensión y cooperación internacional, publicaciones técnicas, encuentros y giras, así como la participación en eventos nacionales e internacionales.
“El objetivo de INIA este año es claro: visibilizar el valor del campo natural y de quienes lo manejan, y reafirmar que el futuro de la producción sostenible en Uruguay depende de generar, integrar y aplicar conocimiento para conservar y gestionar este patrimonio natural”, concluyó Fernanda Gomes. (INIA).
Si la faena semana es de 55.000 reses hasta el 30 de junio del 2026, nos daría una faena total de 2,6 millones, quedando un stock igual al año 2025.
Montevideo | Todo El Campo | El Ing. Agr. Esteban Montes analizó el stock ganadero y la faena, asegurando que se soporta una faena alta. También comentó sobre los granos disponibles para alimento animal como el pasto en los campos.
Si la faena de 50.000 reses desde mediados de enero al 30 de junio, se llegará a un total de 2,5 millones de cabezas en el ejercicio, con 190.000 novillos de más de 3 años, unos 370.000 de 2 a 3 años, y 70.000 novillos de 1 a 2 años.
Las vaquillonas significarían una faena de 173.000 cabezas.
El stock al 30 de junio, con esa faena sería de 900.00 cabezas de novillos de 2 a 3 años y más de 3 años, un 10% menos (97.000 cabezas) que el año pasado. Los novillos de 1 a 2 años serían casi 1,3 millones, o sea un 26% más que el año 2025.
Las vaquillonas disminuirían un 29% con respecto al año pasado, y serían 122.000 cabezas menos. En las de 1 a 2 años el aumento sería del 25%, o sea que tendríamos un stock 1% más que en 2025 que equivale a 100.000 cabezas más.
Si la faena semana es de 55.000 reses hasta el 30 de junio del 2026, nos daría una faena total de 2,6 millones, quedando un stock igual al año 2025 (1,6 millones) con los novillos adultos bajando 15% y los nuevos de 1 a 2 años (hembras como machos) aumentarían entre un 25% y 26%, similar al año pasado. Sí caerían las categorías adultas (2 a 3 años).
En conclusión, los animales en stock son suficientes para mantener la faena de 55.000 reses semanales, llegando a 2,6 millones, lo que sería una faena récord porque se alcanzó solo en 2022, y el stock se mantendría igual al año pasado.
Montes también se refirió al precio de los granos, cuyos precios son interesantes para pasar a alimento animal y pasarlos a carne en vez de industrializar.
Agregó que hoy “los corrales están en condiciones de producir animales suficiente como para mantener una faena alta”, y sobre la oferta comentó que aparecerá con el correr del tiempo porque los preciso actuales de exportación son muy buenos a US$ 6.000 la tonelada frente a US$ 4.700 del año pasado (28% más), y la relación novillo de exportación está 5% más que el promedio; y en vacas un 6% más.
ANÁLISIS COMPLETO.
El análisis del Ing. Montes fue realizado en el programa Diario Rural (CX4 Rural).
Los desafíos de antes y los de ahora. El Dr. Salada ofrece una clase con explicaciones claras sobre uno de los problemas más serios de la sanidad animal que tiene nuestro país.
Montevideo | Todo El Campo | Hay gente que ha vivido todo el tiempo entre la garrapata y cree que por eso sabe mucho de ella, dijo el Dr. Daniel Salada en el programa Diario Rural (CX4 Rural). Agregó que “es difícil” educar a la gente cuando ésta está convencida que sabe sobre el asunto, y “así estamos” sobre el tema, añadió.
De todas formas el profesional no cede en su decisión y voluntad de seguir aportando al tema, ofreciendo explicaciones en base a sus años de estudios y experiencia en el campo.
Recordó que en los años 80 la garrapata se atendía con baños de inmersión, “y la gente generalmente los hacía bien”, más allá de algunos errores que se pudieran cometer en el procedimiento. Pero esos baños fueron “sustituidos por otras formas que parecieron mucho más fáciles y eficaces”.
Esas otras opciones eran “inyectables que duraban 45 días o purones de períodos largos. La tarea se facilitaba y el resultado era bueno, aunque tal vez no tan impactante como el baño”, especificó.
“Por facilidad la gente fue pasando a esas otras opciones”, dejando el baño como herramienta para el combate de la garrapata.
Explicó que cuando el animal está en el agua se empapa con el producto y cuando sale al escurridero es un agua tiene menos principio activo (droga) porque queda retenido en el pelo. Ese animal después de escurrir se va al campo y el agua queda con menor eficacia, por lo que hay que mantener el suministro de producto para que tenga el efecto deseado y buscado. También explicó como corregir ese procedimiento equivocado (audio al pie del artículo)
Otra forma son los baños de aspersión, en donde “es mucho más difícil hacer una recomendación genérica respecto a cuándo hay que hacer reposición y en qué cantidad, porque depende de cada equipo de baño en sí”. Algunos son muy eficientes y otros no tanto, por lo que cada equipo debe ser estudiado para evitar generalidades que nunca nos dan la certeza de si están bien o no según la ocasión.
Consultado si hay resistencia como se dice o mal manejo, el Dr. Salada contestó que hay “de las dos cosas” y profundizó sobre cómo el desconocimiento puede llevar a tomar conclusiones equivocadas.
El MGAP destacó el valor del material: información dispersa ahora adquiera una lógica nacional, comparable y analíticamente consistente.
Montevideo | Todo El Campo | Durante años, miles de diagnósticos veterinarios en Uruguay existieron como historias clínicas aisladas: un brote en un tambo, una muerte repentina en el campo, una lesión inesperada en un potrillo. Eventos dispersos, separados por kilómetros y sistemas productivos, pero unidos por una misma pregunta: qué está pasando en la salud animal del país.
La nueva edición del Archivo Veterinario del Uruguay 2025 transforma esa dispersión en una imagen más amplia y, por primera vez, verdaderamente nacional. El informe, elaborado por la División de Laboratorios Veterinarios (Dilave) “Miguel C. Rubino” del MGAP, integra en un único reporte los registros del Laboratorio Central de Montevideo y de las regionales de Paysandú, Tacuarembó y Treinta y Tres.
La publicación representa algo más que una compilación técnica.
Es, en los hechos, una radiografía de la casuística sanitaria observada en vacunos, ovinos y equinos a lo largo del territorio. Enfermedades metabólicas, infecciosas, tóxicas y congénitas aparecen no como episodios aislados, sino como patrones que dialogan con el clima, el manejo productivo, la nutrición y la ecología de cada región.
La clave de este salto no es únicamente editorial, sino estructural. La consolidación del reporte fue posible mediante Uniradd, la plataforma desarrollada por Dilave para unificar y estandarizar los registros diagnósticos en tiempo real. El sistema permite que la información generada en distintos laboratorios deje de ser fragmentaria y adquiera una lógica nacional, comparable y analíticamente consistente.
El resultado es un documento que cumple una doble función. Para el ejercicio profesional veterinario, ofrece referencias diagnósticas, descripciones patológicas y contexto epidemiológico. Para el sistema sanitario, se convierte en una herramienta de vigilancia que permite identificar recurrencias, emergencias y riesgos productivos con una perspectiva más amplia.
En un país cuya economía y territorio están profundamente vinculados a la producción animal, estos registros adquieren una dimensión que trasciende lo estrictamente clínico. Cada diagnóstico no solo explica una muerte o una enfermedad individual; también aporta una pieza al entendimiento colectivo de la sanidad nacional.
El Archivo Veterinario 2025 refleja, en definitiva, la transformación silenciosa de los datos en conocimiento. Un proceso menos visible que un brote o una campaña sanitaria, pero central para anticipar problemas, ajustar estrategias y comprender cómo evolucionan las enfermedades en los sistemas productivos del Uruguay. (MGAP).
Para entender el impacto que tendrá el acuerdo EE.UU. – Argentina hay que encontrar el verdadero punto de análisis.
Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro | Lavalleja | Todo El Campo | La decisión de Estados Unidos de otorgarle a Argentina una cuota de importación de carne vacuna, aunque acotada y por ahora limitada en el tiempo, merece algo más que una lectura superficial. Escuché decir que “no mueve la aguja” porque el volumen es chico. Yo no coincido. En mercados regulados, los movimientos marginales importan, y mucho.
Estados Unidos no está buscando volumen. Eso es lo primero que hay que entender. Produce mucha carne y consume todavía más, pero cuando importa lo hace para ajustar su sistema: carne magra, procesos claros, regularidad y previsibilidad. La cuota a Argentina no es una apertura estructural ni un cambio de estrategia. Es una herramienta de ajuste.
Ahora bien, esa carne que Argentina vende a EE.UU. sale de algún lado. Y sale, en buena medida, del circuito chino. Ahí está el verdadero punto de análisis.
China no es un mercado libre en el sentido clásico. Opera con salvaguardas, con límites por origen y con decisiones administrativas que pesan tanto como el precio. Cuando China pierde oferta de un proveedor y no puede compensar libremente aumentando volúmenes desde otros países, el mercado se tensa.
¿Eso genera un shock de precios? No.
¿Genera efectos? Sí, claramente.
Lo que se ve no es una suba explosiva, sino algo más sutil y, para el productor, muy relevante: pisos de precios más firmes. Mayor competencia por la carne habilitada. Más dificultad para que los valores se deslicen hacia abajo. En un mercado limitado por salvaguardas, eso es mucho.
Por eso creo que minimizar este tipo de decisiones es un error. No porque cambien el mapa mundial de la carne, sino porque ajustan el equilibrio fino. Y en ganadería, muchas veces, ese equilibrio es el que define el resultado del negocio.
También se habla de política. Es evidente que el contexto político argentino facilita este tipo de acuerdos. No hay que ser ingenuos. Pero tampoco hay que exagerarlo. Estados Unidos no pone en riesgo su mercado interno por afinidades ideológicas. La política puede abrir la puerta, pero la carne y los sistemas productivos son los que la mantienen abierta.
En definitiva, la cuota de Estados Unidos a Argentina no es un hecho aislado ni inocente. Es un movimiento pequeño que ocurre en un mercado rígido, con límites y salvaguardas. Y por eso tiene impacto.
No cambia el mundo.
Pero endurece el piso. Y en la ganadería real, la que vivimos todos los días, muchas veces no se gana por las grandes subas, sino por los precios que no se caen.