Mañana Fadisol celebrará acuerdo para abastecer colza a importante empresa chilena.

Mañana Fadisol celebrará acuerdo para abastecer colza a importante empresa chilena.

Colza uruguaya camino a Chile. “Estamos buscado es área y lo hacemos directo con los productores y colegas que se están acercando”, dijo Juan Foderé.

Colonia | Todo El Campo | El miércoles 12 de abril, en Fadisol, rutas 12 y 55 (Ombúes de Lavalle), se realizará el acuerdo de abastecimiento de colza para la empresa Agrotop de Chile.

Juan Foderé, referente de Fadisol, dijo que Agrotop es una empresa familiar -de la familia Von Baer- ubicada al sur de Chile, muy similar a Fadisol aunque más grande.

“Desde hace mucho tiempo trabajamos en genética con ellos y hace dos años vinieron a Uruguay y plantearon si podíamos abastecerlos con colza uruguaya”, a partir de ahí “empezamos a trabajar” porque Chile no podía importar colza desde nuestro país. Las autoridades uruguayas avanzaron con rapidez pero las de Chile demoraron un año, luego del cual recién se autorizó que Uruguay exportara colza “y en setiembre de 2022 se nos informa que estaba todo autorizado”, contó Foderé.

El comienzo fue con un plan piloto de 6.000 toneladas que se envió en camón, “enlenteciendo la logística que es de 5 a 10 camiones semanales”. Sin embargo “estamos trabajando para hacer un suministro mucho más importante y en los primeros días de marzo pudimos terminar el acuerdo de abastecimiento por 5 años” con envíos que en parte serán en barco y en parte de forma terrestre.

La dinámica de Fadisol para hacerse de la colza, consistirá en “contratar área para lo cual habrá diferentes modalidades de fijación de precios”, agregó Foderé, y en caso de no cumplir con el área que se requiere de 30.000 o 35.000 hectáreas “vamos a salir al mercado a buscar el volumen. Pero lo primero que estamos buscado es área y lo hacemos directo con los productores y colegas que se están acercando”. Consideró que la colza es un cultivo nuevo cuya área más importante de producción será la zona núcleo, pero también es un cultivo que “se ha probado en diferentes zonas, incluso en el noreste y anduvo muy bien”, y el promedio estimado de rendimiento “es de 1.800 o 2.000 kilos por hectárea”.  

Hoy, con la presencia del ministro Mattos, comienza la Jornada Nacional de Cultivos de Invierno de Fucrea.

Hoy, con la presencia del ministro Mattos, comienza la Jornada Nacional de Cultivos de Invierno de Fucrea.

La actividad comienza hoy a las 08.00 y continúa mañana también desde las 08.00 horas.

Montevideo | Todo El Campo | Este martes 11 y miércoles 12 de abril se realizará la Tercera Jornada Nacional de Cultivos de Fucrea, que se podrá seguir desde la página de YouTube de la institución.

La actividad se extenderá por dos jornadas desde las 08.00 hasta las 12.30 horas, y en la apertura del martes 11 participará el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos.

PROGRAMA – MARTES 11 DE ABRIL DE 08.00 A 12.30.

08.00 – Apertura. Moderador: Juan Dellapiazza. Participan el ministro Fernando Mattos (MGAP), Pablo Sánchez (presidente de Fucrea), Ariel Castro (profesor titular de Mejoramiento Genético, Departamento de Producción Vegetal, Facultad de Agronomía y representante de la Mesa Nacional de Entidades de Cebada Cervecera).

08.30 – Resultados zafra 2023 – Análisis general de la zafra. Gonzalo Invernizzi. Com. Asesores CREA – Fucrea.

09.00 – Resultados zafra 2023 – Análisis económico de la zafra. Ramiro Rostán. Com. Asesores CREA – Fucrea.

Espacio de preguntas.

09.35 – Factores determinantes del rendimiento de trigo en las zafras 2020-2022 y sus tendencias. Andrés Berger. INIA, La Estanzuela.

10.05 – Corte.

10.10 – Evaluación Nacional de Cultivares, fuente de información para evaluar el impacto de años desfavorables. Participan Maximiliano Verocai, Ariel Castro y Esteban Hoffman, todos de EEMAC, Facultad de Agronomía, Udelar; con Marina Castro de INIA, La Estanzuela.

Espacio de preguntas.

10.45 – ¿Qué esperar del diagnóstico y respuesta al N en cereales en el tramo de mayor consumo?; con Nicolás Fassana, Esteban Hoffman de EEMAC, Facultad de Agronomía, Udelar.

11.15 – Reduciendo el riesgo de la fusariosis de la espiga y micotoxinas asociadas. Silvia Pereyra. INIA, La Estanzuela.

Espacio de preguntas.

PROGRAMA – MIÉRCOLES 12 DE ABRIL DE 08.00 A 12.30.

08.00 – Apertura.

08.05 – Agroclima: ¿qué pasó, cómo estamos y qué podemos esperar? A cargo de Guadalupe Tiscornia, INIA, La Estanzuela.

08.35 – Roya estriada del trigo: una nueva realidad para el cultivo. Avances en el conocimiento para un manejo adecuado. Expone Paula Silva. INIA, La Estanzuela.

09.10 – Claves para el manejo de enfermedades foliares en cebada. A cargo de Silvia Pereyra. INIA, La Estanzuela.

Espacio de preguntas

09.40 – Corte

09.45 – Desafíos para el cultivo de colza en la zafra 2023. Sebastián Mazzilli, Silvina Stewart, Alejandro García y Tiago Kaspary. INIA, La Estanzuela.

10.15 – Actualización de productos fitosanitarios en cultivos de invierno. Leonardo Olivera y Alex Hughes. MGAP – DGSA.

Espacio de preguntas.

10.50 – Programa de control de cultivos no OGM. Virginia Guardia, directora general de Bioseguridad e Inocuidad Alimentaria (Digebia). Alejandra Ferenczi, gerenta de Bioseguridad de Digebia.

11.20 – Perspectivas de Mercado para trigo, cebada y colza – zafra 2023. Catalina Rava. MGAP – OPYPA.

Espacio de preguntas

11.55 – Cierre. Participan: Gustavo Flores (representante de la Mesa Nacional de Trigo) y Roberto Verdera (presidente de la Mesa Tecnológica de Oleaginosos).

Comité organizador: Agustín Damboriarena, Blanca Gómez, Carolina Balestra, Catalina Rava, Ernesto Restaino, Esteban Hoffman, Gonzalo Iribarne, Marcela Godiño, Marcelo Ferreira, Nazar Rodríguez, Roberto Verdera, Sebastián Mazzilli.

Juan Foderé: Hoy el impacto de la sequía “es incalculable, lo sentiremos en junio”.

Juan Foderé: Hoy el impacto de la sequía “es incalculable, lo sentiremos en junio”.

La situación de la soja y el maíz es “catastrófica”, pero “lo que hay que hacer es mirar para adelante, así vivimos, así es el agro, de eso vivimos, hay que esperar que lleguen la buenas”.

Colonia | Todo El Campo | Juan Foderé de Fadisol dijo que la agropecuaria nacional enfrenta “un panorama muy complicado” y que el impacto de la seca en la soja recién se va a sentir en junio.

Tuvimos “una zafra espantosa porque no se puede decir otra cosa”, agregó, y comentó que en la zona donde se emplaza Fadisol (Ombúes de Lavalle, Colonia), “no sé qué área se podrá cosechar pero puede ser entre un 20% o 25% con rendimientos que seguramente no superan los 2.000 kilos en la zona tradicionalmente agrícola de nuestro país”.

“Hay otras zonas que no fueron tan afectadas como el noreste, Cerro Largo, Treinta y Tres, parte de Rocha, algo de Tacuarembó, pero en general va a ser una zafra espantosa. A nivel país no sé de qué volumen podemos hablar y no sé si llegamos a 500.00 o 600.000 toneladas”.

“HABRÁ QUE FINANCIAR MÁS”.

Agregó que en el presente “el impacto es incalculable, pero lo empezaríamos a sentir en junio que es cuando ingresaría el fuerte de la soja”, no obstante, “lo que hay que hacer es mirar para adelante, así vivimos, así es el agro, de eso vivimos, hay que esperar que lleguen la buenas”.

De todas formas, “vamos a buscar la vuelta, como siempre lo hemos hecho, habrá que financiar más”, planteó.

“Veníamos con poca financiación, eso muestra que el productor estaba bien, pero esa es la parte mala porque cuando uno se acostumbra a un mecanismo de poca financiación y mucho volumen de granos lo que pasa es que hay que financiar más. Lo que falta ahora es el grano, pero apostamos al cultivo de invierno”.

MAÍZ, OTRA CATÁSTROFE.

El maíz es otro cultivo “catastrófico”, enfatizó Foderé. “Veníamos con años espectaculares con maíz de segunda y es el más golpeado. Debe haber un 5% o 10% de chacras que se van a cosechar. Después el resto se picó, se está por picar o se va a enfardar”, resumió.

La sequía y la mala política.

La sequía y la mala política.

En Latinoamérica hay países en los que “unas políticas sensatas podrían impulsar la producción anual de cereales”.

Montevideo | Todo El Campo | “Políticas locas y cambio climático están perjudicando a la agricultura latinoamericana”, se titula un largo artículo de The Economist publicado el martes 4 de abril en el cual se analizan las consecuencias de la sequía en la región, que son más graves de lo que parece a simple vista. Además, se indica la responsabilidad de las malas políticas que llevan a cabo algunos países, como Argentina, que tiene la responsabilidad de ser un importante actor como proveedor de alimentos al mundo. Asimismo, el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, dijo que “la gran pregunta” es si “estamos a tiempo de salvar el planeta, o estamos corriendo detrás de lo que está pasando en el suelo”.

LA SEQUÍA EN LATINOAMÉRICA ES UN PROBLEMA PARA EL MUNDO.

El artículo no firmado comienza haciendo referencia a la invasión “miles de millones de insectos negros” que en el pasado mes de marzo “invadieron Buenos Aires”, lo que hizo explotar a las redes sociales con consultas de qué estaba pasando y qué eran aquellos animalitos. “Resultaron ser trips, insectos masticadores de hojas que escapan de la sequía argentina campo por jardines urbanos mejor regados. No representan una amenaza para las personas. Pero el clima extremo que provocó su éxodo sí lo hace”.

El articulista se refiere al “cambio climático” que “en toda América Latina está dificultando la producción de cultivos”, lo cual “podría tener dos consecuencias alarmantes”: por un lado “será más difícil aliviar la pobreza rural, ya que a los pequeños agricultores les resultará más difícil ganarse la vida; y podría afectar el suministro mundial de alimentos, ya que Brasil y Argentina por sí solos proporcionan una décima parte del exportaciones mundiales de trigo y un tercio de las de cereales secundarios (cebada, maíz, avena, centeno y sorgo)”.  O sea que la sequía en Latinoamérica es un problema para el mundo.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) proyecta que para 2050 la agricultura regional tendrá una producción “cinco puntos porcentuales inferior a lo que habría sido sin cambio climático. Mientras tanto, se espera que la población de la región aumente en un 14% entre ahora y su pico alrededor de 2056”.

ARGENTINA COMO OBSTÁCULO: “TIENE LAS POLÍTICAS MÁS LOCAS DEL PLANETA”.

La nota periodística indica que “las condiciones para el maíz, un cultivo particularmente sensible al calor, empeorarán en casi todas partes, mientras que los de la soja, una planta más resistente, puede mejorar” y “la producción de trigo puede tener que moverse hacia el sur”.

Alerta que “en términos generales, las partes cálidas y secas de los países andinos, América Central y México (el mayor proveedor de vegetales de Estados Unidos) podrían volverse aún más áridas”, lo que haría que “la vida sea más precaria para los pobres de las zonas rurales, y podría estimular la migración masiva o incluso disturbios”.

“Por el contrario, el templado cono sur de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay podría volverse más hospitalario para cultivos como la soja y el arroz, creando una oportunidad para grandes agricultores para aumentar los rendimientos”.

Pero hay retos y barreras, y “el principal obstáculo para aprovechar esta oportunidad es que Argentina, el mayor productor del cono sur, tiene algunas de las políticas más locas del planeta. Mientras tanto, en Brasil, la otra potencia agrícola de la región potencia, todo dependerá de lo que suceda con la selva amazónica”.

Ahora bien, “si rendimientos más bajos se traducen en precios más altos, eso golpeará a los pobres urbanos” latinoamericanos.

A su vez, “a los pequeños agricultores pobres les resulta difícil adaptarse, no solo porque carecen de capital sino también porque son racionalmente reacios a experimentar. Durante generaciones la experiencia les ha enseñado que si intentan algo desconocido y fallan, se enfrentan a la indigencia, por lo que tienden a apegarse a lo que ellos saben”. No obstante, “tendrán que adaptarse o encontrar otra línea de trabajo, o unirse a la larga cola de migrantes caminando hacia Estados Unidos”, advierte el texto.

“A los grandes agricultores de las zonas más frías de la región les resultará más fácil adaptarse”. El artículo menciona el caso de Argentina por su importante función como proveedor de soja y maíz en el mundo, pero “el cambio climático hirió a algunos agricultores argentinos, principalmente a los del norte”. De todas formas las mayores precipitaciones “debería aumentar los rendimientos de la soja, el arroz y el trigo de regadío”. “El país debería aumentar la producción”, no obstante, “el estado de ánimo entre los agricultores argentinos es sombrío, gracias a la misma sequía que envió a los trips a Buenos Aires”.

NECESITAMOS POLÍTICAS SENSATAS.

Pero a Argentina le faltan políticas sensatas. Es un país que además de la seca enfrenta “aplastantes impuestos a la exportación”, también “hay varios tipos de cambio para el dólar estadounidense”.

Ahora el “desesperado” Gobierno “ofreció un tipo de cambio especial sólo para las exportaciones de soja” para captar divisas; algo “peor que la tasa del mercado negro pero mejor que la oficial”.

Es importante que los países lleven a cabo políticas correctas para comenzar a transitar hacia lo cambios. El artículo de The Economist indica: “Unas políticas sensatas podrían impulsar la producción anual de cereales desde los 140 millones de toneladas actuales hasta 215 millones de toneladas para 2032, o un 53%, estima FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina). Eso es suficiente para alimentar a 400 millones de personas”.

LOS DESAFÍOS DE BRASIL.

Brasil es el “otro gigante agrícola de América Latina”, con “una gran dinámica”, pero “la agricultura es también el principal impulsor de la deforestación que, además de contribuir a las emisiones de CO, podría afectar los patrones climáticos más directamente. Cada árbol grande en el Amazonas expulsa al aire más de 400 litros de agua al día, lo que se recicla como lluvia que nutre tanto el bosque como grandes extensiones de tierras de cultivo al sur. Si más del 20-25% de la cubierta arbórea original es destruida (una quinta parte se ha ido en los últimos 50 años), este ciclo del agua podría romperse hacia abajo y la selva tropical podría convertirse en sabana. Eso podría significar una catástrofe para agricultura en toda la región”.

El autor del artículo cierra con un par de consideraciones políticas: “Brasil reemplazó recientemente a un presidente que instigó la tala del Amazonas con uno decidido a detenerlo”, dice en relación al saliente Jair Bolsonaro y el regreso de Luiz Lula da Silva.

Y “Argentina tiene una oportunidad, en octubre, para reemplazar su gran gobierno (de Alberto Fernández y Cristina Fernández, presidente y vicepresidenta) que ataca a los productores, con un Gobierno más racional”. Cabe precisar, para que se entienda, que 2023 es para Argentina un año electoral. El proceso comienza con las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) que serán el domingo 13 de agosto. El 22 de octubre serán las elecciones generales. Para ser electo presidente en primera vuelta, el candidato más votado debe obtener el 45% de los sufragios o el 40% y una diferencia de 10 puntos con el segundo postulante. Si no se logra ese porcentaje y/o diferencia habrá segunda vuelta en noviembre.

Volviendo al artículo, éste termina con una reflexión del Dr. Manuel Otero, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) quien dijo que “la gran pregunta que debemos hacernos es: ¿estamos a tiempo de salvar el planeta, o estamos corriendo detrás de lo que está pasando en el suelo?”

Artículo completo de The Economist, titulado “Políticas locas y el cambio climático están perjudicando la agricultura latinoamericana” en el siguiente enlace: El Economista

En la foto, ganado vacuno alimentándose de soja | Foto de Julián Tenaglia – Twitter @elchivoman

Argentina espera la peor producción de soja en los últimos 23 años.

Argentina espera la peor producción de soja en los últimos 23 años.

La causa de la situación fue la sequía.

Rosario, Santa Fe, Argentina | Todo El Campo | La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que por la sequía ese país “espera la peor producción en materia de soja de los últimos 23 años”, según conclusiones a las que llegó la institución “en base a las estimaciones que realizan nuestros equipos técnicos”.

Este año se espera producir 25 millones de toneladas, lo que “representa una caída del 40% en relación a la campaña pasada, y la mitad de la producción promedio de la última década”, afirmó la BCR en una publicación que hizo en Twitter el 5 de abril.

Agrega que la causa de la situación fue la sequía, y que ésta “profundizará una tendencia que se viene registrando en los últimos años, donde se observa una progresiva caída en el área cultivada”.

Según las estimaciones de la BCR “la participación del complejo sojero en las exportaciones se ubicará en el 23%, el menor nivel de la última década”, y las exportaciones sojeras serán de unos US$ 17.568 millones, lo que significaría una caída del 30% en relación con 2022. La pérdida entre ambos períodos rondaría los US$ 7.300 millones”.

Consecuencias de la sequía y consumo de vegetales en Uruguay.

Consecuencias de la sequía y consumo de vegetales en Uruguay.

La falta de lluvias de estos últimos meses repercute en las frutas y verduras disponibles, pero también permite reflexionar sobre las formas y el costo de su consumo

Montevideo | Todo El Campo | Zanahoria, naranja, limón, papa, cebolla, boniato, tomate, lechuga, manzana, acelga, puerro, perejil y, en menor medida, los zapallos, son algunas de las frutas y verduras en las que se comenzó a notar la falta de abastecimiento desde febrero, luego de dos años de buena presencia en los mercados. Con la escasez, aparece el aumento de precio y los productos “diferentes”, que no necesariamente se ajustan a los estándares estéticos a los que están acostumbrados las y los uruguayos.

Las primeras estimaciones sobre pérdidas y desperdicios de alimentos en Uruguay, realizadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Fundación Ricaldoni, indican que cerca del 11% del total de alimentos disponibles para consumo humano se pierde o se desperdicia cada año, es decir 1 millón de toneladas.

Ante esta realidad, el Instituto Nacional de Alimentación (INDA) del Ministerio de Desarrollo Social de Uruguay lanzó en 2021, en el marco de la emergencia sanitaria, la campaña “la naturaleza es ferpecta”, que impulsa el consumo de frutas y verduras que no coinciden con los estándares que la población uruguaya suele elegir. 

La campaña se basa en que “las frutas y hortalizas tampoco tienen que ser perfectas para cumplir con su condición de alimento natural y nutritivo”, sostiene Ignacio Elgue, director del INDA.

Esa iniciativa y el fomento de hábitos que permitan reducir el desperdicio de alimentos, recobra todo su sentido cuando el efecto del déficit hídrico se hace visible en la apariencia y los precios de las frutas y verduras disponibles para la venta en el país.

“La situación de déficit hídrico, lógicamente, tiene consecuencias en la disponibilidad de alimentos y, por lo tanto, repercute en el sistema alimentario en general, afectando de manera desproporcionada a los más pobres y vulnerables. Es clave hacer una reflexión y prestar más atención a los patrones de producción, comercialización y consumo, incluyendo las intervenciones del Estado y del sector privado”, apunta el oficial superior de Políticas Regionales y representante interino de la FAO en Uruguay y Argentina, Jorge Meza.

El consumo de frutas y verduras en Uruguay se adecúa a la oferta, explica Pablo Pacheco, jefe del Área de Desarrollo de la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM), la principal central de abastecimiento de alimentos frescos del país, entre otros productos.

“Hemos notado que en los últimos años en que se ha incrementado la oferta, ha crecido el consumo, debido a que cuando la oferta es abundante, el precio es más bajo y le permite a la gente consumir más”, describe Pacheco, quién cree que “posiblemente la actual situación atente” contra esa tendencia, “particularmente para los estratos socio económicos con menor poder adquisitivo”.

Como consecuencia de la sequía, el tamaño de las manzanas, peras, cebollas y boniatos está siendo inferior al habitual y eso afecta los precios que se paga por ellos, ya que los calibres más chicos se venden en menor cantidad.

Por otro lado, “sabemos que son miles de toneladas de estos alimentos los que se tiran anualmente, por temas de costos: no se recogen porque cosecharlos es más caro que dejarlos en el árbol o, quedan en el mercado porque, sea por estética o tamaño, no se consumen”, explica Elgue respecto a la campaña de su organismo.

“Uno tendería a pensar que, un escenario de precios altos como este que se está visualizando, sería beneficioso para el productor, pero la realidad es que los productos tienen precios altos debido a una oferta muy escasa, ni siquiera van a poder compensar los altos costos de producción que implicaron algunos cultivos con un rendimiento muy magro. Ahí se da una situación muy crítica para algunos productores”, agrega el jerarca de la UAM.

A nivel nutricional, si hay un grupo de alimentos que no se cuestiona son las frutas y verduras, en diferentes cantidades y diferentes formas, son recomendadas en todas las situaciones, subraya la coordinadora del Área Programática de Nutrición del Ministerio de Salud, Virginia Natero.

Natero llama a “mirar el consumo de frutas y verduras desde otro lugar. Se percibe claramente la incidencia de la sequía en la seguridad alimentaria. El costo de frutas y verduras se va a modificar en relación a la disponibilidad de agua, a como se han podido desarrollar o no las frutas y las verduras y cómo la sequía incide en el costo y en el producto final”.

“Tenemos que, no solo consumir frutas y verduras, sino consumirlas con conciencia. Aprovecharlas”. Recomienda por ejemplo usar todas las partes de la acelga, las hojas de la remolacha además del bulbo, para “sacarle un mayor rendimiento a las frutas y verduras”.

BUENAS PRÁCTICAS DE POLÍTICA PÚBLICA.

En paralelo con la campaña “La naturaleza es ferpecta” el INDA hizo un acuerdo con la ONG Redalco, en el marco del cual el organismo estatal financia la logística para rescatar, directamente en predios o en la UAM, entre 40 y 60 toneladas de fruta y verdura por mes y, luego, en un primer momento para distribuirla a merenderos y ollas y, ahora, para abastecer al programa Uruguay Crece Contigo, con canastas de frutas y verduras que se van a entregar a las madres y a Alimentando Derechos, que se va a reeditar este año, en la zona metropolitana de Montevideo.

Existe otra campaña en el marco de la cual se realizan compras a organizaciones de producción agropecuaria familiar, en base a la Ley de compras públicas a la agricultura familiar y la pesca artesanal, según la cual el 100% de las compras descentralizadas debe ser realizada a productores de pequeña o mediana escala.

“Comprar a la agricultura familiar también es una forma de reducir pérdidas porque compramos directamente en las organizaciones habilitadas, sin intermediarios, y además se hace un abastecimiento de cercanía, evitando problemas vinculados al traslado a Montevideo y luego de la UAM al interior. También es un círculo virtuoso porque esos productores reciben un precio mejor que si lo vendieran al mercado, porque nosotros pagamos precio del mercado y un extra por la logística, porque compramos ‘en puerta’ o en los galpones de las organizaciones”, argumenta Elgue.

El director del INDA asegura que en dos años de trabajo y entrega de frutas y verduras “ferpectas” no tuvieron inconveniente de recepción por parte de las personas beneficiarias. “Son conversaciones que hemos tenido con los muchachos de Redalco: Si vos le vas a dar una manzana a un niño de 5 años, la manzana de tamaño estándar, no la come toda, se desperdicia la mitad. En cambio, si le das una más chiquita, como las que habitualmente no se comercializan, se la come toda y no hay desperdicio. Y el niño más grande, si quiere más, puede comer dos”. La FAO apoya iniciativas en todo el sistema alimentario uruguayo, abarcando las actividades relacionadas con la producción, el procesamiento, la distribución, la preparación, el consumo de alimentos, y la disposición final de los desperdicios, que tienen que ser reducidos. Como resultado de estas actividades, se mejora la nutrición y, por ende, el estado de salud de las personas, su economía y el ambiente en que viven. (FAO Uruguay).

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