Inumet anunció que esta semana lloverá en el norte. El campo espera que sea en los milímetros necesarios.
El déficit hídrico sigue castigando al norte del país, las imágenes sobre estimación de crecimiento de recursos forrajeros elaboradas por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) GRAS son claras, tanto para el campo natural como la festuca y dactilis.
A su vez el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) informó sobre las precipitaciones de las últimas horas con Paysandú, Salto, Rivera y Artigas como los departamentos de mayores dificultades, mientras que Tacuarembó, Cerro Largo y Treinta y Tres no se quedan atrás.
La Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra) divulgó un artículo de la analista María Julia Aiassa del Rosgan comenta los efectos de corto y mediano plazo de la sequía en la ganadería de cría.
María Julia Aiassa | Argentina | Desde mediados de enero a la fecha, el mapa argentino comenzó a mostrar situaciones bien diferenciadas. Luego del fuerte golpe de calor sufrido en gran parte del territorio nacional hacia fines de diciembre y primeros días de enero, en un contexto de alta demanda hídrica, varias zonas productoras han logrado revertir dicha condición mientras que, en otras, la situación continuó agravándose.
Las lluvias recibidas en provincia de Buenos Aires, La Pampa, Sur de Santa Fe y Córdoba trajo en su mayoría gran alivio a situación, aunque en otras, más puntuales, ha provocado importantes excesos. En total contraste, la situación en el NEA (noreste argentino) y el NOA (noroeste argentino) continúa siendo devastadora no solo por la sequía extrema sino por incendios que avanzan ya de manera incontrolable sobre una amplia zona del noreste nacional.
Según un reciente informe dado a conocer por el INTA Corrientes, solo en esa provincia el fuego ya arrasó más de 500.000 hectáreas expandiéndose a un elevado ritmo, más de seis veces desde mediados de enero. Si bien hoy la situación de Corrientes es la más crítica, por su extensión y por la voracidad con la que está avanzando el fuego, provincias como Formosa, Chaco y Entre Ríos también han estado sufriendo incendios de gran magnitud, destruyendo potreros, aguadas e instalaciones que demandarán una alta inversión para reconstruir.
A nivel productor, esta situación también abre dos realidades: la de aquellos criadores que tienen la posibilidad de salir a buscar otros campos y mover rápidamente la hacienda para evitar mayor mortandad y la de otros, de menor escala y recursos, cuyo destino indefectiblemente será liquidar o incluso, en los casos más extremos dejar morir los animales en el campo ante la falta total de asistencia concreta frente a semejante emergencia.
En varias zonas ya se habla de la peor seca de la historia. Sin embargo, todos recordamos la seca de los años 2008/09 y el duro golpe que significó para el stock ganadero nacional no solo para aquel ciclo sino también para sucesivos como consecuencia de múltiples factores que comienzan a desencadenase a partir de este tipo de eventos. En efecto, para fines de 2010 el stock ganadero nacional se ubicaba debajo de los 49 millones de animales, lo que significó una pérdida de 10 millones de cabezas en tan solo tres años.
En primera instancia, luego de la mortandad de animales registrada hacia fines de 2008 y las pérdidas a nivel reproductivo que recién se vieron plasmados en los indicadores del siguiente año, lo que se registró en 2009 fue una fuerte liquidación de hacienda ante la imposibilidad de retención que ofrecían los campos. La tasa de extracción -el nivel de faena sobre el total de cabezas en stock a inicios del ciclo- alcanzó durante ese año el 29%, pasando de una faena de 14,6 millones de animales en 2008 a 16,1 millones en 2009. Es decir que, por efecto de las condiciones ambientales imperantes, durante aquel año debieron enviarse a faena 1,4 millones de animales más que durante el año previo. Sin embargo, el patrón que se observa en este tipo de procesos, que es el que sin dudas mayor impacto a largo plazo genera, es una mayor presión de liquidación sobre las hembras. Durante aquel año, el 67% (961 mil animales) de lo que podría considerarse como faena forzada o incremental (1,4 millones de animales) fueron hembras, esto es vacas, vaquillonas y terneras que no pudieron continuar en sus fases de producción, resultando en una dramática pérdida de terneros en los años posteriores. En solo un año, 2009, se perdieron cerca de 2 millones de vacas del stock y 4 puntos en el porcentaje de destete de terneros el cual se contrajo del 56% al 52%.
A diferencia del período 2008/09 donde la situación de seca encontraba a la ganadería en lo que podríamos llamar un principio de liquidación que, posteriormente se vio exacerbado en este este contexto, hoy partimos de un nivel en línea con lo que supondría un stock de equilibrio. Tras los picos registraos en 2019 y 2020, actualmente la participación de las hembras fluctúa en torno al 45% de la faena total. Si bien los datos de faena del mes de enero aun no están mostrando indicadores de alerta en este sentido, puesto que la faena de vacas estacionalmente sigue siendo baja, ya es posible observar una leve tendencia al crecimiento, que podría acelerarse en los próximos meses.
Por el momento están saliendo anticipadamente las recrías que no se están pudiendo terminar. En efecto las categorías que prácticamente se mantuvieron sin cambios durante enero, en un contexto de menor faena general fueron precisamente novillitos y vaquillonas, donde las salidas en muchos casos fueron producto de procesos de recría acortados. Probablemente a partir de los números de febrero y marzo comience a verse mayor proporción de vacas saliendo de los campos con destino a faena e de incluso vaquillonas que no ingresarían como reposición. En este sentido, la enorme pérdida que dejará este período en muchas zonas productoras, ya sea por mortandad de hacienda, como pérdida de forrajes y rendimiento de los granos, sin considerar siquiera las situaciones más extremas de daños en instalaciones provocadas por incendios, harán que la liquidez de los productores se vea más limitada respecto de años anteriores, llevando a muchos de ellos a desprenderse de parte de la hacienda como herramienta para generar los recursos financieros que no estarían ingresando por producción.
Actualmente las zonas más afectadas reúnen cerca de 15 millones de animales, casi un tercio del stock nacional, según los últimos datos disponibles a diciembre de 2020. Por mínimo que resulte este desprendimiento, será sin dudas un nivel de oferta muy significativo que comenzará a ingresar al mercado a partir de los próximos meses. Muy probablemente, gran parte de esa hacienda que deberá salir de los campos en muy malas condiciones termine en líneas de faena mientras que un porcentaje menor, podrá ser trasladado a otros campos donde continuar en producción.
Sabemos que el efecto de esta seca sin dudas ha afectado los porcentajes de preñez logrados durante el actual ciclo, algo que recién impactará en la zafra de terneros del próximo, en 2023. Ahora bien, el segundo gran golpe dependerá del grado de liquidación de hembras que termine registrándose este año, puesto que ello condicionará de manera directa la cantidad de vientres que lleguen a servicios durante la primera 2022, las pariciones 2023 y, por ende, la posterior zafra 2024. Una sucesión de eventos que comenzarán a desencadenarse en función de lo que se observe en materia de liquidación en los próximos meses.
Al resaltar la cantidad precisa de agua que necesita cada vid, la tecnología está configurada para ayudar a los productores y permitirles tomar medidas para mejorar la eficiencia del agua.
Desde hace años la falta de agua es causa de preocupación para la producción agropecuaria. En los últimos tiempos los eventos extremos han acelerado el desasosiego generado por los temas vinculados al clima, y mientras se discuten tímidas acciones para revertir el proceso en el que nos encontramos, la tecnología parece ser capaz de presentarnos respuestas más efectivas y rápidas que la inacción humana. Esta vez se trata de un avance que proporciona a los viticultores lecturas de agua y nutrientes que pueden detectar cuándo una vid necesita atención.
Se necesitan 109 litros de agua para producir un vaso de vino de 125 mililitros, según las estadísticas de Water Footprint Network, una colaboración sin fines de lucro que tiene como objetivo abordar la crisis mundial del agua. Sin embargo, los viticultores se están poniendo cada vez más nerviosos por el cambio climático que limita las precipitaciones y cómo afectará sus medios de vida.
En respuesta, la startup de agrotecnología de Nueva Zelanda Croptide ha desarrollado sensores que pueden mejorar la eficiencia del agua en un 30-50% y hacer que la información sobre nutrientes y agua esté disponible para los productores a través de su teléfono inteligente mediante sensores con conexión internet que pueden transmitir datos en cuestión de segundos.
Al resaltar la cantidad precisa de agua que necesita cada vid, la tecnología está configurada para ayudar a los productores y permitirles tomar medidas para mejorar la eficiencia del agua. Con el cambio climático que conduce a una creciente escasez de agua en todo el mundo, según Croptide, la necesidad de este tipo de tecnología será cada vez más necesaria.
El cofundador de Croptide, Hamish Penny (foto), dijo que en el mundo hay “muchas regiones que se enfrentan a una grave escasez de agua y los productores están expresando la necesidad de un método rápido y confiable para recopilar los datos críticos necesarios sobre el uso del agua y la salud de las plantas”.
En la foto principal, el cofundador de Croptide, Hamish Penny, en un viñedo de Pernod Ricard (StartupDaily) – Artículo con datos de The Drinks Business.
El Ing. Agr. Fabio Montossi, investigador del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) realizó algunas recomendaciones y consideraciones para transformar en producción animal el rebrote de los sorgos forrajeros.
El video dura menos de 6 minutos y corresponde a la serie de mensajes que INIA realiza en el marco de la situación de déficit hídrico y emergencia agropecuaria 2021-2022.
“Después de las ultimas precipitaciones destacamos la oportunidad de aprovechar el buen rebrote que estamos observado en la mayoría de los sorgos forrajeros sembrados el año pasado en Uruguay”, dijo Montossi.
Es un cultivo que cumple con un “rol estratégico en los predios ganaderos ya que se destaca por su alta producción y capacidad de carga animal en el período estival e inicio de otoño, permitiendo el cuidado de la base forrajera, principalmente las pastuars sembradas, y en particular destacamos sus condiciones de permitirnos ser un puente hacia el inicio del invierno”.
El ganado se puede beneficiar con el sorgo forrajero.
También expresa que “es clave disponer de agua y sombra de calidad, y se recomienda el uso de herramientas de previsión de estrés calórico”.
Por más información ver el siguiente video en la cual el técnico explica y abunda en el tema.
Partiendo de la estimación, monitoreo y análisis que se realiza desde INIA de las distintas variables agroclimáticas, se evidencia una situación de contenido de agua en el suelo preocupante en distintas zonas del país.
En base a la estimación, monitoreo y análisis que se realiza desde INIA de las distintas variables agroclimáticas, se evidencia una situación de contenido de agua en el suelo preocupante en distintas zonas del país.
Durante el mes de noviembre los valores estimados de contenido de agua en el suelo (porcentaje de agua disponible, PAD) fueron menores a lo esperado para ese mes. Si bien la situación es dispar a nivel nacional, durante diciembre se registraron valores de PAD menores al 20% en algunas zonas principalmente en el centro del país.
Esa situación es más complicada si analizamos el balance hídrico para maíz temprano (en base a fecha de siembra 11 de setiembre) donde los valores estimados de PAD fueron menores al 30% en gran parte de la zona con aptitud agrícola.
En cuanto al estado de la vegetación, para el mes de noviembre se determinaron valores del índice de vegetación (NDVI) similares o inferiores a los esperables para este mes del año en prácticamente todo el país observándose una disminución de estos valores durante diciembre en gran parte del territorio.
En relación al crecimiento acumulado de pasturas desde el inicio del período (29 de agosto), en el centro del país se observa crecimiento por debajo a los esperado, observándose este comportamiento durante noviembre y diciembre en gran parte del país.
Finalmente, de acuerdo a las perspectivas climáticas elaboradas por el IRI (Univ. de Columbia, EEUU) y para el trimestre enero-febrero-marzo, se estima probable que las lluvias acumuladas en ese trimestre en conjunto, estén por debajo de lo normal para la zona norte. Para la temperatura media del aire, se estima probable que sean mayores a lo normal en gran parte del país (IRI – International Research Institute for Climate and Society | Seasonal Climate Forecasts (columbia.edu)).
Ante esta situación, recomendamos también consultar la previsión de estrés calórico para ganado bovino de carne y de leche (Portal INIA Previsión de estrés calórico en bovinos*) o descargar la aplicación INIA Termoestrés (Portal INIA INIA Termoestrés**), productos que permiten prever las condiciones ambientales que causan estrés calórico en los bovinos y anticiparse a tomar medidas para los seis días siguientes.
#Emergenciaagropecuaria. Aumenta preocupación por déficit hídrico y consecuencias sobre la producción pecuaria, situación variable pero que genera preocupación . @INIA_UY dispone de información para facilitar la toma de algunas decisiones. @MGAPUruguay . pic.twitter.com/VIRHcfmP9R