La Federación Rural se reunió con el Banco Mundial para tratar temas del agro nacional.

La Federación Rural se reunió con el Banco Mundial para tratar temas del agro nacional.

La temática pasó por las cadenas productivas, riego, capacitación, seguros agrícolas regionalizados, diferenciación de productos, protocolos de emergencia, recambio generacional y la brecha de productividad entre explotaciones.

Montevideo | Todo El Campo | El martes 14 de abril, la Federación Rural se reunió con representantes del Banco Mundial para discutir el proyecto AgriConnect, orientado a transformar la agricultura de pequeña escala, generar empleo y fortalecer la seguridad alimentaria.

Asistieron por parte de la Federación Rural una delegación encabezada por el presidente de la institución, Rafael Normey, acompañado por el equipo económico compuesto por Milton Ramallo, Milagros Otegui y la Dra. Isabel Etchandy.

En el encuentro se trataron asuntos de actualidad para el sector agropecuario como la necesidad de pensar en cadenas productivas, el impulso del riego ante el cambio climático y promover la conciencia agropecuaria.

También se abordaron ideas sobre planes de capacitación, seguros agrícolas regionalizados, diferenciación de productos y protocolos de emergencia. Se subrayó el recambio generacional y la brecha de productividad entre explotaciones.

El encuentro fue considerado enriquecedor y abre oportunidades para integrar mejor a la agricultura familiar en las cadenas productivas del país.

El siguiente es el texto completo de la Federación Rural en X @federacionrural

SE ABORDARON DIVERSOS TEMAS CLAVES PARA EL SECTOR.

Hoy el presidente de la Federación Rural, Rafael Normey, junto a su equipo económico integrado por Milton Ramallo, Milagros Otegui y la Dra. Isabel Etchandy, se reunió con un equipo del Banco Mundial responsable del proyecto AgriConnect, una iniciativa orientada a transformar la agricultura de pequeña escala, generar empleo y fortalecer la seguridad alimentaria global.

Durante el encuentro se abordaron diversos temas claves para el sector. La presencia del Banco Mundial en Uruguay representa una oportunidad significativa para el agro, especialmente para los productores familiares, que enfrentan desafíos crecientes y necesitan un impulso para su desarrollo.

Desde la Federación Rural se planteó la importancia de adoptar una visión de cadenas productivas, en lugar de centrar el análisis únicamente en las unidades de producción. También se destacó el rol del riego frente al actual contexto climático, así como la necesidad de fortalecer la conciencia agropecuaria en la sociedad por su aporte social y económico.

Asimismo, se subrayó la importancia de implementar planes de capacitación para productores, mejorar los seguros agrícolas —explorando alternativas como la regionalización— y avanzar en estrategias de diferenciación de productos y agregado de valor, dado que Uruguay no puede competir por volumen.

Otro punto central fue la necesidad de contar con un protocolo de emergencia agropecuaria con fondos disponibles para situaciones críticas. También se dedicó un espacio especial al recambio generacional y la participación de jóvenes en el sector.

En ese marco, se hizo especial hincapié en que el esfuerzo productivo del sector muchas veces se ve opacado por problemas vinculados a la falta de gobernanza en las empresas públicas, el deterioro de la gestión macroeconómica y el peso de subsidios en insumos clave para la producción, lo que en conjunto termina afectando y desvalorizando gran parte del esfuerzo productivo del país.

Finalmente, se destacó la existencia de una importante brecha de productividad entre explotaciones, donde el 10% más productivo logra rendimientos hasta cinco veces superiores al 10% inferior, lo que abre una agenda de trabajo para comprender y reducir esas diferencias.

Generar trabajo: la mejor manera de salir de la pobreza y aumentar la prosperidad.

Generar trabajo: la mejor manera de salir de la pobreza y aumentar la prosperidad.

El trabajo no solo genera ingreso, brinda un sentido de dignidad y propósito, despliega el potencial humano, promueven la actividad de los jóvenes y la mujer, y fortalecen las sociedades”.

Montevideo | Todo El Campo | Uno de los grandes problemas actuales en esta zona del mundo, es el asistencialismo, agravado por la llegada de políticos populistas que aplican políticas populistas como forma de ganarse la simpatía de determinado sector de la opinión pública y fortalecer su poder.

Pero, ¿qué es el populismo? Ciertamente no es una ideología, se puede serlo aplicando cualquier ideología. Algunos analistas políticos afirman que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele lo es, como también el venezolano Hugo Chávez, por poner dos ejemplos conocidos.

Asistencialismo y populismo no son lo mismo, pero a menudo ambos conceptos se cruzan, mezclan y funden, uno potenciando al otro, especialmente en materia laboral, los cual tiene una explicación: las medidas populistas suelen ser contraproducentes para el mundo del trabajo, y los gobiernos que las aplican responden con asistencialismo, creyendo que de esa manera se puede responder adecuadamente a la pobreza. Grave error.

Un artículo del Banco Mundial distribuido en las últimas horas y al que accedió Todo El Campo asegura que “la creación de empleo es una de las maneras más eficaces de poner fin a la pobreza y aumentar la prosperidad, ya que ayuda a los países a construir economías autosuficientes y formar una fuerza laboral sólida. También fortalece la estabilidad mundial y permite abordar las causas fundamentales de la agitación social y la migración”.

El trabajo no se limita a ser una “simple fuente de ingresos”, por el contrario, “los empleos brindan a las personas un sentido de dignidad y propósito, y despliegan el potencial, empoderan a las mujeres, promueven la participación de los jóvenes y fortalecen las comunidades”.

Es importante “invertir en las oportunidades económicas de las mujeres”, porque cuando éstas ayudan a la “reducción de la pobreza” en cuanto que “las mujeres habitualmente reinvierten hasta el 90 % de los ingresos en sus familias y comunidades”.

Sin embargo el trabajo enfrenta desafíos de magnitud: “En la próxima década, 1.200 millones de jóvenes alcanzarán la edad de trabajar, pero según las previsiones, solo se crearán alrededor de 420 millones de puestos de trabajo en ese período”, por lo que serán “cientos de millones de jóvenes sin un camino claro hacia el empleo, con consecuencias de amplio alcance para el desarrollo”, advierte el Banco Mundial, institución que considera el empleo como “un elemento central”.

LA ESTRATEGIA.

Para impulsar el trabajo el Banco Mundial adoptó “un enfoque de tres pilares, que incluye (1) establecer la infraestructura básica necesaria para crear empleo, (2) trabajar con los gobiernos para fortalecer la gobernanza y respaldar políticas que propicien la actividad empresarial y un entorno regulatorio predecible, y (3) movilizar el capital privado”.

Para lograr avanzar en ese enfoque traban “con los gobiernos, el sector privado, las instituciones financieras internacionales y otros asociados para proporcionar apoyo en materia de políticas y asesoría, financiamiento y conocimientos”.

La estrategia para crear más y mejores empleos para el futuro implica los siguientes tres puntos que presentamos brevemente.:

1. ESTABLECER LA INFRAESTRUCTURA BÁSICA PARA EL EMPLEO.

Según explica el Banco Mundial, “la creación de empleo comienza con el apoyo del sector público. Los gobiernos pueden priorizar la salud y el bienestar de la fuerza laboral e invertir en atención médica, educación, capacitación para el desarrollo de habilidades, aire y agua limpios, transporte y energía, todo lo cual es necesario para que las personas y las empresas prosperen. Estas inversiones en infraestructura sientan las bases del crecimiento económico sostenido”.

2. FORTALECER LA GOBERNANZA Y LAS POLÍTICAS.

“Además de las inversiones públicas, también se necesitan estructuras de gobernanza más sólidas, políticas de apoyo a las empresas y un entorno regulatorio predecible. Las políticas públicas más inteligentes y ambiciosas pueden fomentar un entorno propicio en el que el sector privado pueda operar, crecer e impulsar la creación de empleo en todos los sectores. Pero esto requiere que los gobiernos simplifiquen las regulaciones, eliminen las barreras burocráticas y reduzcan los trámites burocráticos innecesarios. También implica colaboración con los asociados para controlar la corrupción”.

3. MOVILIZAR EL CAPITAL PRIVADO.

“El financiamiento público por sí solo no será suficiente para generar las inversiones necesarias que permitan desarrollar un sector privado dinámico, generar empleo e impulsar el crecimiento sostenido. También es necesario movilizar al sector privado -empresas pequeñas, medianas y grandes por igual-, ya que un sector privado vibrante puede promover el espíritu empresarial, la competencia y, en última instancia, la demanda de mano de obra. Pero la inversión privada fluye solo a los sitios donde se dan las condiciones adecuadas y existe una clara probabilidad de rentabilidad”.

CÓMO SEGUIR.

Algunos sectores tienen mucho potencial para la generación de mano de obra a gran escala, entre ellos la infraestructura y la energía, la agroindustria, la atención de la salud, el turismo y las manufacturas de mayor valor agregado.

Esos sectores, “adaptados a las fortalezas locales, tienen un elevado potencial de creación de puestos de trabajo, pueden ser más resilientes a las fuerzas más generales que están reconfigurando la economía mundial, y quizás no requieren el alto nivel de inversión necesario para cambios transformadores en el empleo como la digitalización.

El artículo dice en su último párrafo: “En el mundo en desarrollo vive la próxima generación de trabajadores, emprendedores e innovadores. Reunir a los sectores público y privado a gran escala, y con poder de permanencia, puede ayudar a desplegar este vasto potencial desaprovechado e impulsar el desarrollo en las próximas décadas”.

Banco Mundial: La economía va hacia la peor racha desde 2008 (17 años).

Banco Mundial: La economía va hacia la peor racha desde 2008 (17 años).

Aunque hace solo seis meses el mundo se acercaba a un “aterrizaje suave” pospandémico, el banco destacó que “la economía mundial se enfrenta hoy de nuevo a turbulencias”.

Europa | Todo El Campo | El Banco Mundial, organismo multilateral con sede en Washington, recortó sus previsiones de crecimiento en casi el 70% de las economías, en todas las regiones y grupos de renta.

Para Uruguay, el organismo mundial pronostica un crecimiento de 2,3% durante 2025; el pronóstico para 2026 es de un crecimiento de 2,2%; y para 2027, también 2,2%.

PERSPECTIVAS REGIONALES.

Asia oriental y el Pacífico: Según las previsiones, el crecimiento se reducirá al 4,5 % en 2025 y al 4,0 % en 2026. Para obtener más información, consulte el panorama regional.

Europa y Asia central: Se prevé que el crecimiento se desacelerará al 2,4 % en 2025 y luego subirá poco a poco hasta alcanzar el 2,6 % en 2026-27. Para obtener más información, consulte el panorama regional.

América Latina y el Caribe: Se anticipa que el crecimiento se mantendrá estable en un 2,3 % en 2025 antes de afirmarse hasta llegar a un promedio de 2,5 % en 2026-27. Para obtener más información, consulte el panorama regional.

Oriente Medio y Norte de África: Las proyecciones indican que el crecimiento aumentará al 2,7 % en 2025 y se fortalecerá aún más hasta llegar a un promedio del 3,9 % en 2026-27. Para obtener más información, consulte el panorama regional.

Asia meridional: Se espera que el crecimiento se modere en un 5,8 % en 2025 y luego se afirme hasta llegar a un promedio del 6,2 % en 2026-27. Para obtener más información, consulte el panorama regional.

África subsahariana: Según las previsiones, el crecimiento llegará al 3,7 % en 2025 y a un promedio del 4,2 % en 2026-27. Para obtener más información, consulte el panorama regional.

EL RECORTE SE DA EN CASI EL 70% DE LAS ECONOMÍAS.

Se prevé que las fricciones comerciales y la incertidumbre política, especialmente vinculadas a los aranceles estadounidenses, reduzcan el crecimiento mundial este año a su ritmo más lento desde 2008, al margen de las recesiones mundiales declaradas.

Así se desprende del último informe del Banco Mundial sobre perspectivas de la economía mundial, publicado esta semana. Aunque hace solo seis meses el mundo se acercaba a un “aterrizaje suave” pospandémico, el banco destacó que “la economía mundial se enfrenta hoy de nuevo a turbulencias”.

El organismo recortó las previsiones de crecimiento en casi el 70% de las economías.

En cuanto a la expansión mundial, se prevé que se ralentice hasta el 2,3% en 2025, casi medio punto porcentual menos que la tasa prevista a principios de año. No se prevé una recesión mundial, pero si se cumplen las previsiones para los próximos dos años, el crecimiento mundial medio en los siete primeros años de la década de 2020 será el más lento de todos los decenios desde los años 60, según el Banco Mundial.

Aparte de la incertidumbre política y comercial, entre los obstáculos al crecimiento mundial figuran el aumento de las tensiones geopolíticas, los fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes y un crecimiento más lento de lo previsto en las principales economías, lo que supone un riesgo de contagio mundial.

RALENTIZACIÓN DEL CRECIMIENTO DE ECONOMÍAS EN DESARROLLO.

“Fuera de Asia, el mundo en desarrollo se está convirtiendo en una zona libre de desarrollo”, afirmó Indermit Gill, economista jefe y vicepresidente principal de Economía del Desarrollo del Grupo del Banco Mundial. “Lleva anunciándose más de una década. El crecimiento de las economías en desarrollo ha disminuido durante tres décadas -del 6% anual en la década de 2000 al 5% en la de 2010- hasta situarse por debajo del 4% en la de 2020. Esto sigue la trayectoria del crecimiento del comercio mundial, que ha caído de una media del 5% en la década de 2000 a alrededor del 4,5% en la de 2010, a menos del 3% en la de 2020. El crecimiento de la inversión también se ha ralentizado, pero la deuda ha alcanzado niveles récord”.

También se prevé que se debiliten los avances de las economías emergentes y en desarrollo en la reducción de las diferencias de renta per cápita con las economías avanzadas y en la reducción de la pobreza extrema, señaló el Banco Mundial. El grupo pidió más apoyo para hacer frente a grandes desafíos que se vienen fraguando desde hace mucho, incluidos los efectos del cambio climático. Según el informe del Banco Mundial, los gobiernos de todos los países en desarrollo y emergentes deberían centrarse en contener los riesgos de inflación y reforzar la resiliencia fiscal mediante la redefinición de las prioridades del gasto.

El crecimiento mundial podría repuntar más rápido de lo previsto si las principales economías son capaces de mitigar las tensiones comerciales, añadió el Banco Mundial. El análisis concluye que si las disputas comerciales actuales se resolvieran con acuerdos que redujeran a la mitad los aranceles en relación con sus niveles de finales de mayo, el crecimiento mundial sería 0,2 puntos porcentuales más fuerte en promedio en el transcurso de 2025 y 2026.

Acceda al informe completo (en inglés) del Banco Mundial: Perspectivas Económicas Mundiales

Petróleo. Exceso de oferta atenuaría efectos de un conflicto más amplio en Medio Oriente.

Petróleo. Exceso de oferta atenuaría efectos de un conflicto más amplio en Medio Oriente.

Informe del Banco Mundial. Los precios mundiales de los productos básicos caerán de aquí a 2026 en el contexto de un excedente histórico de petróleo.

Washington, Estados Unidos | Todo El Campo | Según la última edición del informe Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos) del Banco Mundial, los precios internacionales de los productos básicos caerán en 2025 a su nivel más bajo en cinco años en el contexto de un exceso de petróleo tan grande que probablemente incluso limite los efectos que provocaría un conflicto más generalizado en Medio Oriente. Aun así, estos precios seguirán siendo aproximadamente un 30% más altos que en los cinco años anteriores a la pandemia de Covid-19.

Se prevé que el próximo año la oferta mundial de petróleo supere la demanda en un promedio de 1,2 millones de barriles diarios, un excedente que solo se ha superado dos veces antes: durante los cierres derivados de la pandemia en 2020 y durante el colapso de los precios del petróleo, en 1998. Este nuevo exceso de oferta refleja en parte un cambio importante en China, donde la demanda de petróleo se ha estancado prácticamente desde 2023 como consecuencia de la desaceleración de la producción industrial y el aumento de las ventas de vehículos eléctricos y de camiones propulsados a gas natural licuado. Además, se espera que varios países que no forman parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo o de sus aliados (OPEP+) aumenten su producción de petróleo. La propia OPEP+ mantiene una importante capacidad de reserva, que asciende a 7 millones de barriles diarios, casi el doble que en vísperas de la pandemia, en 2019.

Se prevé que, entre 2024 y 2026, los precios mundiales de los productos básicos se desplomarán casi un 10%. En el caso de los alimentos, caerán un 9% este año y un 4% adicional en 2025 antes de estabilizarse. De todos modos, sus valores seguirían casi un 25% por encima del nivel promedio registrado entre 2015 y 2019. Por su parte, los precios de la energía caerán según las previsiones un 6% en 2025 y otro 2% en 2026. La baja de los precios de los alimentos y la energía debería facilitar a los bancos centrales el control de la inflación. Sin embargo, una escalada de los conflictos armados podría complicar esos esfuerzos al interrumpir el suministro de energía y hacer subir los precios de los alimentos y la energía.

“La caída de los precios de los productos básicos y la mejora de las condiciones de la oferta pueden servir como factor de amortiguación frente a las crisis geopolíticas”, afirmó Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior del Grupo Banco Mundial. “Pero no lograrán aliviar las penurias que generarán los altos precios de los alimentos en los países en desarrollo, donde la inflación de esos precios duplica la de las economías avanzadas. Los precios altos, los conflictos, los fenómenos meteorológicos extremos y otras perturbaciones han provocado que más de 725 millones de personas sufrieran inseguridad alimentaria en 2024”.

Durante el último año, el conflicto en Medio Oriente ha provocado una considerable volatilidad en los precios del petróleo, en particular debido a la preocupación por los daños que podría sufrir la infraestructura de petróleo y gas de los principales productores de productos básicos si el conflicto se intensificara. Si esto no sucede, se espera que el precio promedio anual del crudo Brent caiga de los US$ 80 por barril registrados este año a los US$ 73 en 2025, su valor mínimo en los últimos cuatro años.

Pero en el informe también se evalúa lo que podría suceder si el conflicto se intensificara, y específicamente, si resultara en una reducción del suministro mundial de petróleo del 2%, o 2 millones de barriles por día para fines de este año. Esto supondría una interrupción de una escala similar a la que se generó con la guerra civil de Libia en 2011 y con la guerra de Irak en 2003. Si se produjera una perturbación similar, los precios del Brent aumentarían bruscamente en un principio hasta alcanzar un máximo de US$ 92 el barril. Sin embargo, los productores de petróleo que no se vean afectados por el conflicto podrían responder rápidamente incrementando la producción. En consecuencia, el alza de los precios podría durar relativamente poco, con un promedio de USS 84 el barril en 2025. Ese valor, de todos modos, se ubicaría un 15% por encima del pronóstico de referencia para 2025, pero sería solo un 5% más alto que el promedio de 2024.

“La buena noticia es que la economía mundial parece estar mucho mejor preparada que antes para hacer frente a una crisis petrolera importante”, dijo Ayhan Kose, economista en jefe adjunto y director del Grupo de Perspectivas del Grupo Banco Mundial. “Esto abre oportunidades poco frecuentes para quienes se encargan de formular políticas en las economías en desarrollo. En primer lugar, la caída de los precios de los productos básicos puede ser un complemento útil de la política monetaria para lograr que la inflación vuelva a los valores establecidos como meta. En segundo lugar, los responsables de formular políticas tienen una oportunidad para reducir los costosos subsidios a los combustibles fósiles”.

Se espera que el precio promedio del oro, una opción popular entre los inversionistas que buscan un “refugio seguro”, alcance un valor récord este año, elevándose un 21% por sobre el promedio de 2023. El oro ocupa una categoría especial entre los activos, ya que a menudo sube de precio durante períodos de incertidumbre geopolítica y normativa, como los conflictos. Se prevé que, en los próximos dos años, sus precios se mantendrán un 80% por encima del promedio de los cinco años anteriores a la pandemia de Covid-19, y solo disminuirán ligeramente. Por su parte, el precio de los metales industriales se mantendrá estable en 2025‑26, ya que la debilidad del sector inmobiliario de China se verá compensada con las limitaciones de la oferta y el aumento de la demanda de algunos metales derivada de la transición energética. Sin embargo, si el crecimiento de China mostrara resultados inesperados, podría generarse volatilidad en los mercados de metales.

En una sección especial del informe se examinan las razones por las cuales las fluctuaciones de los precios de los productos básicos a nivel mundial estuvieron tan sincronizadas durante la pandemia y en el período posterior. Allí se concluye que dichos precios se movieron a la par durante el período 2020‑23 debido a las repercusiones económicas mundiales de la pandemia y de las crisis de gran escala relacionadas con productos básicos específicos, como la invasión de Rusia a Ucrania. Los aumentos sincronizados de precios tienden a conducir a una mayor inflación y a un menor crecimiento económico a nivel mundial. Durante el último año, aproximadamente, los movimientos de precios se han vuelto menos sincronizados.

Artículo de Banco Mundial | Foto de World Energy Trade.

Informe completo (en inglés): Commodity Markets Outlook — October 2024

Banco Mundial estimó que en 2024 Uruguay crecerá 3,2% y en 2025 lo hará 2,6%.

Banco Mundial estimó que en 2024 Uruguay crecerá 3,2% y en 2025 lo hará 2,6%.

Hay riesgos que escapan a la región y al control de los gobiernos latinoamericanos, pero que podrían afectar el avance de sus economías: tensiones geopolíticas, fenómenos meteorológicos y la desaceleración china.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | “Las perspectivas económicas de la región sugieren una recuperación gradual, con un crecimiento proyectado del 2,3% en 2024 y del 2,5% en 2025”, señala el Banco Mundial en el documento “Perspectivas económicas mundiales: Región de América Latina y el Caribe” elaborado en el mes de enero.

Para Uruguay señala que el crecimiento estimado del PIB en 2024 será del 3,2% y en 2025 del 2,6%.

En el caso de Brasil, el crecimiento se desacelerará al 1,5% en 2024, pero en 2025 se recuperará y se ubicará en el 2,2%.

México tendrá un crecimiento que “se atenuará hasta el 2,6% en 2024 y el 2,1% en 2025.

Respecto a Argentina, se prevé que su economía “se recupere y se expanda un 2,7% en 2024 y un 3,2% en 2025, tras la sequía de 2023”.

El crecimiento de Colombia “mejorará del 1,2% en 2023 al 1,8% en 2024 y 3% en 2025”.

En Chile, “el crecimiento será del 1,8% en 2024 y luego se acelerará al 2,3% en 2025”.

“Asimismo, se proyecta que Perú se recuperará de la contracción de 2023, con un crecimiento del 2,5% en 2024 y 2,3% en 2025”, gracias a la minería.

“Con exclusión de Guyana, que experimenta un auge de sus recursos, se espera que las economías del Caribe crezcan un 4,1% en 2024 y un 3,9% en 2025, en parte debido a la actual expansión del sector turístico” y América Central presentará “un crecimiento sostenido, con tasas del 3,7% en 2024 y 3,8% en 2025. Esta perspectiva se apoya en un aumento moderado de las remesas, en especial en 2024”, señala el Banco Central.

Por otro lado, el documento señala que “a largo plazo, la región deberá enfrentar desafíos persistentes”, como “la desaceleración de la productividad total” y “el envejecimiento de la población”, lo que lleva a que “el potencial de crecimiento económico disminuya”.

RIESGOS: TENSIONES GEOPOLÍTICAS, CAMBIO CLIMÁTICO Y DESACELERACIÓN CHINA.

Para el Banco Mundial, “la modesta expansión regional prevista está expuesta a múltiples riesgos”, entre los que menciona “la escalada de las tensiones geopolíticas, especialmente en Oriente Medio” que “podría perturbar los mercados energéticos y provocar un alza de los precios del petróleo”.

También “los fenómenos meteorológicos extremos, intensificados por el cambio climático, representan amenazas adicionales, en particular para los sectores sensibles al clima, como la agricultura, la energía y la pesca”.

Una “más abrupta desaceleración” de la economía china “podría tener importantes efectos secundarios en la demanda externa, lo que afectaría las exportaciones de productos básicos de la región”, advierte.

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