A nivel político, las aguas subterráneas deben ser una prioridad y deberían ser gestionadas cuidadosamente a través de medidas multisectoriales integradas para beneficiar a la sociedad, la economía y el medio ambiente.

Montevideo | Todo El Campo | Los seres humanos dependemos, entre otras cosas, del agua, pero por alguna extraña razón no trabajamos en ella para prevenir situaciones de sequía como la que Uruguay vive hoy, o muchos otros países que en otras partes del mundo muy alejadas de nosotros pasan por situaciones similares.

El Banco Mundial destaca que “las aguas subterráneas son nuestro recurso de agua dulce más importante, pero existe una falta de estudios sistemáticos sobre su importancia económica a la que los responsables de formular políticas y el público en general no han prestado atención, poniendo en peligro este recurso”.

El informe The hidden wealth of nations: The economics of groundwater in times of climage change (La riqueza oculta de las naciones: La economía de las aguas subterráneas en épocas de cambio climático) proporciona nuevos datos y evidencias que permiten aumentar la comprensión del valor de las aguas subterráneas, los costos de la mala gestión y las oportunidades para aprovechar su potencial.

Sus conclusiones también refieren a los problemas normativos que enfrentan los responsables de formular políticas a la hora de intentar alinear los costos privados y los costos sociales del uso de las aguas subterráneas.

Descargue el informe (en inglés, 74 páginas): World Bank Document

PRINCIPALES MENSAJES DEL INFORME.

Las aguas subterráneas son el “seguro” de la naturaleza porque ayudan a proteger la seguridad alimentaria, reducir la pobreza e impulsar un crecimiento económico resiliente.

  • Pueden amortiguar las perturbaciones climáticas reduciendo casi a la mitad las pérdidas de rendimiento agrícola derivadas de la sequía.
  • El acceso a las aguas subterráneas mejora la seguridad alimentaria y reduce la malnutrición infantil.
  • Pueden proteger a las ciudades contra eventos de día cero.

Las aguas subterráneas pueden desempeñar un papel fundamental en la adaptación al cambio climático, pero solo si se adoptan medidas para protegerlas.

  • Mitigan el cambio climático al sustentar una amplia gama de ecosistemas dependientes con vegetación, lagos y pantanos que contribuyen al secuestro de carbono.
  • Protegen a las comunidades vulnerables proporcionando acceso a agua dulce cuando los recursos hídricos de superficie son escasos.
  • A medida que se agotan las aguas subterráneas, las sociedades se vuelven más vulnerables a las perturbaciones climáticas.

Las aguas subterráneas han estado infravaloradas, sobreexplotadas y mal administradas.

  • La cantidad de usos de las aguas subterráneas varía mucho de una región a otra: algunos países dependen excesivamente del recurso y otros no lo utilizan lo suficiente.
  • En la mayoría de los casos, las aguas subterráneas están infravaloradas o directamente no se aprecian. Considerar sus beneficios es esencial para gestionar un uso equitativo.
  • Debido a los crecientes niveles de agotamiento, se reduce la capacidad de amortiguación ante el aumento de las temperaturas y la mayor variabilidad de las precipitaciones generados por el cambio climático.
  • El agotamiento, la degradación y la competencia por las aguas subterráneas ponen en peligro su sostenibilidad y amenazan con privar de este recurso a las generaciones futuras.

Las aguas subterráneas son un recurso común que debe valorarse adecuadamente y gestionarse con cuidado para beneficiar a la sociedad, a la economía y al medio ambiente.

  • Se necesitan medidas de política de alto nivel para garantizar que los costos privados y sociales del uso de las aguas subterráneas estén alineados, y que los beneficios del bombeo se sopesen con los costos de extracción conexos, así como con los costos impuestos a otros usuarios del agua.
  • Las políticas bien orientadas y la reforma del esquema de subsidios, respaldadas por una acción integrada en todos los sectores, pueden garantizar que la expansión de la energía verde y la inversión agrícola no conduzcan a la sobreexplotación, la degradación y la gestión inadecuada de las aguas subterráneas y los ecosistemas que dependen de ellas.
  • La relación entre los usuarios que comparten este recurso común debe gestionarse cuidadosamente para lograr la sostenibilidad a largo plazo.

En base a nota del Banco Mundial con adaptaciones para Todo El Campo.

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