Liceos y centros educativos técnicos del Uruguay promueven la alimentación saludable.

Liceos y centros educativos técnicos del Uruguay promueven la alimentación saludable.

ANEP y la FAO impulsan una red de jóvenes por el desarrollo sostenible a través de la alimentación.

El miércoles 31 de agosto, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) firmaron un acuerdo para desarrollar el proyecto “Experiencias de entornos saludables: escenarios de promoción y educación para la alimentación saludable”.

Se busca generar capacidades en las comunidades educativas para que adopten, repliquen y promuevan prácticas de alimentación saludable que impacten positivamente en su entorno, en la salud y en el medio ambiente.

La iniciativa concibe la educación alimentaria y nutricional como un proceso a través del cual los individuos y su comunidad adquieren, reafirman o renuevan sus conocimientos, actitudes, habilidades y prácticas, impactando en la producción, selección, compra, conservación, preparación y consumo de los alimentos en toda la sociedad. Esta educación alimentaria debe a su vez tener en cuenta las pautas culturales de cada individuo, a sus necesidades y a la disponibilidad de recursos en cada lugar.

“Esta iniciativa permite trabajar en la promoción de entornos saludables y de una alimentación saludable, y generar conciencia en nuestros jóvenes, no solo a través de la formación sino también a partir de la participación que es muy importante”, consideró Robert Silva, presidente de la ANEP, al firmar el acuerdo.

La FAO promueve un enfoque que abarque toda la educación en materia de alimentación y nutrición e implique activamente a todas las personas que interactúan en el entorno escolar. “Tenemos cuatro referentes que van a trabajar con el equipo técnico de ANEP y aspiramos a que esta experiencia pueda ser replicada en muchos otros lugares y sea una pequeña semilla que sea una legado para luego seguir transformando la alimentación y el ámbito de vida de nuestros jóvenes a partir de los elementos que les podamos volcar en los talleres y en las actividades y en el seguimiento posterior”, estimó por su parte Gonzalo Kmaid, responsable de la representación de la FAO en Uruguay, quién firmó el acuerdo junto con Silva.

No olvidemos que nosotros formamos profesionales en el campo de la alimentación dentro del sistema, pero también formamos ciudadanos y, por lo tanto, el proyecto que vamos a desarrollar en esta oportunidad implica un trabajo con estudiantes de educación media, con la finalidad de que se apropien del compromiso de llevar adelante una conducta alimentaria saludable y que coincida con los objetivos de desarrollo sostenible, porque no es solamente un tema de alimentación, sino también un tema de cuidado del medio ambiente, sino también un hecho cultural”, dijo la directora de Derechos Humanos de ANEP-Codicen, Gloria Canclini.

La iniciativa, alineada con el Plan Educativo 2020-2025 de la ANEP, supone implementar un piloto que constará de ocho talleres a realizarse en liceos y centros de educación técnico profesional (UTU), liderados por Jacinta Luna, Laura Rosano, Sylvana Cabrera y Diego Ruete.

Estos cuatro referentes abordarán distintos aspectos que hacen a una alimentación saludable que impulse sistemas alimentarios sostenibles con el fin de crear una red de jóvenes referentes que puedan ser actores y actrices que impulsen hábitos alimentarios saludables en sus comunidades.

El marco estratégico de la FAO busca respaldar la Agenda 2030 a través de la transformación hacia sistemas agroalimentarios eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, para conseguir una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una mejor vida, sin dejar a nadie atrás. Su acción, apunta en particular a poner fin al hambre y la malnutrición, de acuerdo con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 2. A su vez, la colaboración con el sector educativo está en consonancia con el compromiso de la FAO con el desarrollo de entornos saludables que promuevan la práctica de hábitos alimentarios saludables en Uruguay.

Reducir los costos comerciales puede ayudar a impulsar el desarrollo sostenible.

Reducir los costos comerciales puede ayudar a impulsar el desarrollo sostenible.

En el documento “El estado de los mercados de productos básicos agrícolas” se examinan formas de mejorar la contribución del comercio a la seguridad alimentaria, la resiliencia y los objetivos ambientales.

Un sistema agroalimentario mundial robusto y bien integrado puede ayudar a todos los países a resistir dificultades sin precedentes, como quedó patente durante la pandemia de la enfermedad por coronavirus (Covid-19) a principios de 2020, cuando los mercados agroalimentarios mundiales demostraron tener una notable resiliencia.

“Estamos comprometidos a trabajar juntos” escribe el Sr. QU Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el prólogo de “El estado de los mercados de productos básicos agrícolas (2022) (*) uno de los informes principales de la FAO presentado el miércoles 29 de junio.

La guerra en curso en Ucrania, que afecta a una región de gran importancia para la seguridad alimentaria mundial, está haciendo que aumente la incertidumbre y potenciando el riesgo de que los mercados agroalimentarios mundiales se fragmenten y de que se magnifiquen las amenazas del hambre, ya de por sí muy serias debido al Covid-19, los países en conflicto y las crisis humanitarias en todo el mundo.

En la nueva edición del informe se examina la forma en que puede hacerse frente a los retos del desarrollo sostenible, tanto presentes como futuros, mediante iniciativas multilaterales y regionales que se refuercen mutuamente. Esto se hace con la mirada puesta en los mercados agroalimentarios mundiales, la resiliencia de los sistemas agroalimentarios, el crecimiento económico y los resultados relacionados con el medio ambiente, teniendo presente que no se puede esperar que las políticas comerciales aborden plenamente todas las compensaciones recíprocas que todo ello conlleva y que se requieren medidas complementarias.

Al redactar el informe, la FAO elaboró modelos para detectar patrones entre los flujos comerciales bilaterales, los precios relativos y los obstáculos geográficos y para determinar los principales factores que impulsan el comercio, como la ventaja comparativa y los costos comerciales. Las conclusiones del informe se examinarán en el 75º período de sesiones del Comité de Problemas de Productos Básicos, el comité técnico más antiguo de la FAO, que tendrá lugar próximamente, en julio de 2022.

INTEGRACIÓN REGIONAL.

El informe tiene la finalidad de orientar a los encargados de la formulación de políticas para que encuentren formas de velar por que las políticas comerciales salvaguarden la seguridad alimentaria y la nutrición a nivel mundial, respeten el medio ambiente y refuercen la resistencia a perturbaciones como conflictos, pandemias y fenómenos meteorológicos extremos.

Hoy, son más los países que comercian entre sí y el mercado agroalimentario mundial está más equilibrado que en 1995. Aun así, la geografía del comercio pone de manifiesto que, aunque la riqueza mundial haya crecido, la proporción que corresponde a los países de ingresos bajos no ha cambiado apenas y las diferencias entre los países en lo que refiere a la productividad agrícola pueden ser enormes.

Dado que el proceso de globalización viene perdiendo fuelle desde 2008, la integración regional del comercio agroalimentario ha pasado a ser mayor, a menudo debido a acuerdos comerciales y promovida por factores como la proximidad geográfica y preferencias similares. Sin embargo, hasta hace poco, esto venía ocurriendo en menor medida en el África subsahariana.

Uno de los motivos es que los mayores costos comerciales -que guardan relación con los aranceles, los seguros, los procedimientos de exportación e importación, los retrasos en frontera y la necesidad de cumplir numerosas normas y medidas no arancelarias- pueden obstaculizar la integración y afectar a la transformación estructural de las economías. En los países de ingresos bajos, la suma de los costos comerciales puede añadir hasta un 400% al precio final de un producto, porcentaje muy superior al de los artículos intercambiados por países de ingresos altos.

En este contexto, el establecimiento de la Zona de Libre Comercio Continental Africana será importante para el crecimiento económico y el desarrollo de la región. Con todo, deben establecerse políticas complementarias que permitan que la ventaja comparativa se materialice sin marginar a los pequeños agricultores, quienes ven limitada su capacidad de aumentar la eficiencia y competir en mercados más abiertos.

Otra de las conclusiones del informe es el valor de la diversificación de los socios comerciales en lo que respecta a reducir la vulnerabilidad ante posibles perturbaciones, especialmente para los países con una elevada dependencia de las importaciones de productos alimenticios.

En conjunto, el comercio agroalimentario puede mejorar la eficiencia en el uso de la tierra y el agua, pero también puede tener efectos ambientales negativos. Las reglas comerciales multilaterales y el creciente número de acuerdos comerciales regionales contemplan disposiciones relativas al medio ambiente que, cuando son jurídicamente vinculantes, pueden ayudar a enfrentar los efectos ambientales del comercio.

No obstante, en el informe se afirma que las externalidades ambientales de alcance mundial, como las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático, se abordan con mayor eficacia a través de enfoques multilaterales, con reglas comerciales que ayuden a ampliar el alcance de políticas que tienen en cuenta los costos totales de esos efectos.

El informe, que se publica cada dos años, presenta las cuestiones relativas a los mercados de productos básicos de forma objetiva y accesible para los responsables de la formulación de políticas, los observadores de dichos mercados y las partes interesadas en la evolución de los mercados de productos básicos agrícolas y en las consecuencias que tienen para los países en diferentes niveles de desarrollo económico.

(*) El texto se puede leer en línea o descargar aquí: Versión resumida de El estado de los mercados de productos básicos agrícolas 2022 (fao.org)

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