Comercio e inversiones estuvieron presentes en los asuntos tratados por el presidente Lacalle y el primer ministro Johnson. Conversaron sobre la importancia del comercio bilateral, el impacto del coronavirus y la recuperación postpandemia.
Finalizó la visita oficial que el presidente Luis Lacalle hizo a Reino Unido donde mantuvo diversos contactos, entre ellos con el primer ministro Boris Johnson. Uruguay y Reino Unidos emitieron una declaración conjunta sobre la reunión bilateral del lunes 23 de mayo reafirmando las fuertes relaciones entre los dos países.
Lacalle y Johnson condenaron la invasión de Rusia a Ucrania, y apoyaron el orden internacional basado en reglas, libre de coerción.
Ambos se comprometieron a profundizar la cooperación en asuntos de interés y de continuar desarrollando los vínculos comerciales.
También coincidieron en que la acción climática no puede esperar, e hicieron un llamado a todos los países a implementar los objetivos del Pacto Climático de Glasgow. Coincidieron asimismo en continuar trabajando en el marco de la Década de Acción de la Agenda 2030.
CONDENA A LA INVASIÓN DE RUSIA A UCRANIA.
El primer ministro de Gran Bretaña y el presidente de Uruguay valoraron la importancia del respeto de la soberanía y la libre determinación sobre la base de los principios democráticos y el derecho internacional, y la necesidad de acordar soluciones multilaterales pacíficas a los problemas mundiales. Los líderes condenaron conjuntamente la injustificada y no provocada invasión de Rusia a Ucrania.
Además del costo humano del conflicto, ambas partes mostraron preocupación por la crisis migratoria, el uso de la desinformación y la interrupción de la cadena mundial de suministro de alimentos.
COOPERACIÓN EN SEGURIDAD Y DEFENSA.
Ambos se comprometieron a mejorar la cooperación en Defensa y Seguridad en asuntos de interés mutuo.
Reino Unido continuará invirtiendo en oportunidades de capacitación y entrenamiento para las Fuerzas Armadas uruguayas. Reconociendo a el liderazgo de Uruguay, el Reino Unido brindará apoyo en áreas fundamentales del mantenimiento de la paz para apoyar a Uruguay como un valioso contribuyente a las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, y ambos países continuarán asociados en el marco de la Iniciativa A4P de Naciones Unidas.
Ambos países, en el marco de su relación de amistad y de cooperación humanitaria, se comprometieron a continuar desarrollando los vínculos ya existentes en la temática antártica.
COMERCIO E INVERSIONES.
Comercio e inversiones también estuvieron presentes en los asuntos tratados. Conversaron sobre la importancia del comercio bilateral, el impacto del coronavirus y la recuperación post pandemia.
Señalaron el enorme potencial de crecimiento de los vínculos comerciales y económicos y celebraron el anuncio de GSK sobre la apertura de uno de sus tres nuevos centros regionales de distribución de vacunas en Uruguay. Este centro será inaugurado en los próximos dos meses, y desde el mismo se distribuirán más de 12 millones de vacunas al año en 6 países de América del Sur.
El presidente y el primer ministro compartieron su ambición de profundizar nuestra relación comercial. El ministro de Comercio Internacional, Ranil Jayawardena, mantendrá una reunión con el canciller Francisco Bustillo y la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, para hablar sobre oportunidades de ampliación la colaboración para reducir las barreras para las empresas y fortalecer la cooperación multilateral.
Esas conversaciones son el punto de partida de futuras reuniones para desarrollar la relación comercial entre el Reino Unido y Uruguay y permitirá a ambos países continuar mejorando esas relaciones.
Durante el próximo año, funcionarios y empresas darán seguimiento a las numerosas oportunidades comerciales para ambos países que abre esta visita, particularmente en los sectores de transporte, financiero, tecnológico, energético y agrícola.
CLIMA.
Reino Unido destacó la pionera iniciativa de Uruguay de lanzar un bono soberano vinculado a la sustentabilidad, y lo alentó a explorar la emisión cruzada de este bono en Londres para acceder a los amplios fondos de capital global presentes en el sistema financiero del Reino Unido.
También compartió su experiencia en la emisión de bonos verdes y ofreció apoyo y mayor colaboración en el futuro.
Ambos líderes acordaron que la acción sobre el clima no puede esperar. Johnson elogió el compromiso de Uruguay con el clima y la naturaleza, y su intención de presentar en septiembre de este año una Contribución determinada a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés) mejorada para 2030, teniendo en cuenta sus circunstancias nacionales. El Pacto Climático de Glasgow, combinado con una mayor ambición en materia de adaptación, financiamiento y mitigación, significa que el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C sigue estando al alcance, pero solo se logrará con esfuerzos globales concertados e inmediatos.
Asimismo, Lacalle y Johnson instaron a todos los países a revisar y fortalecer sus objetivos de reducción de emisiones para 2030 en las NDC según sea necesario para alinearse con el objetivo de temperatura del Acuerdo de París para fines de 2022, así como para implementar los objetivos del Pacto Climático de Glasgow.
Reafirmaron su compromiso de detener y revertir la pérdida de bosques para 2030, como se acordó en la Declaración de líderes de Glasgow sobre Bosques y Uso de la Tierra.
Destacaron la importancia de que la Parte 2 de la 15ª reunión de la Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica se lleve a cabo en persona en 2022, y ambos líderes reafirmaron su compromiso de acordar un ambicioso y efectivo Marco Global de Biodiversidad, el que debe incluir un objetivo para detener y revertir la pérdida de biodiversidad para 2030 y un aumento significativo en la movilización de recursos de todas las fuentes.
El nuevo bloque incluye países de primer orden y representa el 40% del PIB mundial. Según el presidente de EE.UU., fortalecerá los lazos en región clave para la tecnológica y la economía mundial.
El mundo sigue construyendo bloques comerciales, mientras en el Mercosur, apenas conformado por cuatro países íntimamente ligados en varios aspectos claves, no sabemos cómo ponernos de acuerdo. Llevamos 30 años intentándolo, con avances limitados, algunos retrocesos y mucho estancamiento.
Este lunes 23 de mayo la Casa Blanca informó que Estados Unidos y una docena de países socios del Indo-Pacífico lanzaron el Marco Económico del Indo-Pacífico para la Prosperidad.
Ayer, en Tokio (Japón), el presidente Joe Biden lanzó el Marco Económico Indo-Pacífico para la Prosperidad (IPEF) “con una docena de socios iniciales”, publicó la Casa Blanca.
Además de Estados Unidos, lo integran Australia, Brunei, India, Indonesia, Japón, República de Corea, Malasia, Nueva Zelanda, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam, juntos representa el 40% del PIB mundial.
Los países integrantes del marco IPEF “creen que gran parte de nuestro éxito en las próximas décadas dependerá de qué tan bien los gobiernos aprovechen la innovación, especialmente las transformaciones en curso en los sectores de energía limpia, digital y tecnológica, al tiempo que fortalecen nuestras economías contra una variedad de amenazas, desde frágiles cadenas de suministro hasta corrupción y paraísos fiscales”.
La novedad es que “los modelos anteriores de compromiso económico no abordaron esos desafíos, dejando vulnerables a nuestros trabajadores, empresas y consumidores”.
PILARES CLAVES.
El marco se centrará en cuatro “pilares clave” que son: “Economía conectada”, “Economía resiliente”, Economía limpia” y “Economía justa”.
ECONOMÍA CONECTADA – “En cuanto al comercio”, Estados Unidos se compromete “de manera integral” con el resto de los países socios “en una amplia gama de temas”, siguiendo “normas de alto nivel en la economía digital, incluidas las normas sobre flujos de datos transfronterizos y localización de datos”, además de “aprovechar las oportunidades y abordar las preocupaciones en la economía digital, con el fin de garantizar que las pequeñas y medianas empresas puedan beneficiarse del sector de comercio electrónico en rápido crecimiento de la región”.
ECONOMÍA RESILIENTE – En el área de la Economía resiliente se procurará anticiparse y evitar “las interrupciones en las cadenas de suministro para crear una economía más resistente y protegernos contra los picos de precios que aumentan los costos para las familias”. Para lograrlo se confeccionará “un sistema de alerta temprana, el mapeo de las cadenas de suministro de minerales críticos, la mejora de la trazabilidad en sectores clave y la coordinación de los esfuerzos de diversificación”.
ECONOMÍA LIMPIA – En este punto se trata de acelerar esfuerzos “para abordar la crisis climática, incluso en las áreas de energía renovable, eliminación de carbono, estándares de eficiencia energética y nuevas medidas para combatir las emisiones de metano”.
ECONOMÍA JUSTA – Justa para “promulgar y hacer cumplir regímenes fiscales efectivos, contra el lavado de dinero y contra el soborno”.
PEQUEÑAS EMPRESAS.
Para Estados Unidos el acuerdo IPEF permitirá a “las pequeñas empresas y los ganaderos estadounidenses competir en el Indo-Pacífico”.
“La inversión extranjera directa de Estados Unidos en la región totalizó más de US$ 969.000 millones en 2020 y casi se ha duplicado en la última década. Para ese país “es la fuente de casi US$ 900.000 millones en inversión extranjera directa en los Estados Unidos”.
“Con el 60% de la población mundial, se proyecta que el Indo-Pacífico será el mayor contribuyente al crecimiento mundial en los próximos 30 años”, subrayó la Casa Blanca en el comunicado.
El crecimiento de la economía se verá afectado en todo el mundo a causa de la guerra en Ucrania. Instituciones internacionales advierten los riesgos que la situación implica para la seguridad alimentaria de los países en desarrollo.
IPS | La guerra en Ucrania, y una frágil recuperación de la pandemia Covid-19, conducen a la economía mundial a un crecimiento menor de lo esperado, de solo 3,1 % en 2022, indicó un nuevo estudio del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DESA).
Los países en desarrollo importadores de materias primas serán los más afectados, sobre todo por el incremento de los precios de los alimentos y la energía, indica el estudio, aun cuando la merma en el crecimiento incluye a las grandes potencias, como Estados Unidos, China y la Unión Europea (UE).
“La economía mundial enfrenta importantes riesgos a la baja debido a una mayor escalada de la guerra en Ucrania, nuevas oleadas de la pandemia y un endurecimiento monetario más rápido de lo esperado en las economías desarrolladas”, indicó la actualización de proyecciones de medio año de DESA.
El departamento calculó en enero un crecimiento promedio de cuatro por ciento del producto interno bruto (PIB) mundial, y ahora redujo ese estimado a 3,1%.
Ya en abril también el Fondo Monetario Internacional (FMI) había rebajado sus perspectivas de crecimiento global a 3,6%, en vez de 4,4% como preveía antes de la guerra desatada con la intervención de tropas rusas en Ucrania el 24 de febrero.
De su lado, DESA prevé para los países en desarrollo un aumento de 4,1% del PIB este año, aunque al precio de que aumente el déficit fiscal, debido al incremento de los costos del endeudamiento.
El informe señala que las condiciones financieras externas más restrictivas afectan negativamente las perspectivas de crecimiento, “especialmente para los países con alta exposición a los mercados de capitales globales con grandes cargas de deuda o en riesgo de impago”.
“Los países en desarrollo tendrán que prepararse para el impacto de las agresivas restricciones de la Reserva Federal de Estados Unidos”, dijo Hamid Rashid, jefe de Monitoreo Económico Global en el DESA.
Como consecuencia de esas restricciones, las naciones en desarrollo “deberán tomar medidas macroeconómicas adecuadas para detener las fugas de capital y estimular las inversiones productivas”, agregó el responsable.
Por otra parte, el alza en los precios de los alimentos y la energía llevará la inflación a 6,7%, más del doble del 2,9% que marcó el período de 2010 a 2020.
La inflación en Estados Unidos registra el nivel más alto en cuatro décadas y está al alza en países de Asia occidental, América Latina y el Caribe y en la Comunidad de Estados Independientes, naciones que integraron la desaparecida Unión Soviética.
“El aumento de la inflación plantea un desafío adicional para una recuperación inclusiva, ya que afecta desproporcionadamente a los hogares de bajos ingresos”, apuntó el análisis de DESA.
La disminución de los ingresos reales “es particularmente notable en los países en desarrollo, donde la pobreza es más frecuente, el crecimiento de los salarios es nulo, y las medidas de apoyo fiscal para aliviar el impacto de la subida de los precios del petróleo y los alimentos son más limitadas”, indicó el reporte.
Alertó que el aumento de la inflación en la comida acentúa la inseguridad alimentaria y empuja a millones de personas a vivir por debajo de la línea de pobreza en muchos países en desarrollo que todavía sufren los efectos económicos de la pandemia.
África será la región más afectada por la inseguridad alimentaria.
El Banco Mundial anunció el miércoles 18 que incrementará el financiamiento que destina a proyectos para enfrentar la inseguridad alimentaria en el globo, llevando los montos que destina a ese fin de 18.000 a 30.000 millones de dólares este año.
En otra sección de su informe, DESA registra que el conflicto en Ucrania ocurre en un período de emisiones globales récord de dióxido de carbono (CO2) que calientan el planeta, y los esfuerzos para enfrentar esa emergencia climática tienen como obstáculo los altos precios de la energía.
Como los países buscan expandir sus suministros de energía para contrarrestar los elevados precios del petróleo y el gas, es muy probable que la producción de combustibles fósiles y la emisión de CO2 aumenten en el corto plazo.
Del mismo modo, los altos precios del níquel y otros metales pueden afectar negativamente la producción de vehículos eléctricos, mientras que el aumento de los precios de los alimentos puede limitar el uso de biocombustibles.
A pesar de ese panorama, DESA considera que los países tienen la oportunidad de abordar sus preocupaciones de seguridad energética y alimentaria acelerando la adopción de energías renovables.
Además de la inversión en los módulos habitacionales por parte de UPM que supera los US$ 2 millones, serán utilizados dos predios en Durazno y Tacuarembó cuya infraestructura fue desarrollada por UPM.
La iniciativa surge de la firma de un acuerdo suscripto este 20 de mayo entre el Ministerio de Vivienda y la empresa UPM, que se comprometió a ceder 500 de los módulos utilizados durante la construcción de la planta una vez que finalizara la obra. La ministra Irene Moreira destacó que serán casas de uno o dos dormitorios que cumplirán con los estándares de calidad y se entregarán en el primer trimestre de 2023.
El acuerdo fue suscripto, asimismo, por los intendentes de Durazno y Tacuarembó, Carmelo Vidalín y Wilson Ezquerra, respectivamente, dado que las soluciones habitacionales se pondrán a disposición de familias de ambos departamentos.
La empresa cederá a la secretaría de Estado 500 módulos, que ocupan un área de 25 hectáreas. El ministerio se hará cargo de la construcción de las 100 viviendas y las intendencias colaborarán para instalar estas estructuras.
Moreira señaló la importancia de buscar mecanismos que permitan reducir el déficit habitacional existente. En tal sentido, dijo que estos dispositivos se convertirán en 100 hogares dignos para familias uruguayas. Resaltó que estas viviendas cumplirán con todos los estándares establecidos en materia de calidad, incluirán uno o dos dormitorios y serán entregadas durante el primer trimestre de 2023.
El subsecretario de Vivienda, Tabaré Hackenbruch, mencionó que la Constitución de la República establece que la vivienda digna es un derecho de los ciudadanos y que el aporte privado permite alcanzar esos logros. Agregó que, con esta donación, se ve la sinergia de los diferentes niveles de gobierno en complementación con la actividad privada. Asimismo, subrayó el compromiso social de la empresa UPM al donar los insumos para la edificación de estas casas.
Para Gonzalo Giambruno, director de Proyecto de UPM, “este es un hito relevante en el avance de nuestro proyecto. El concepto con el que se planificaron y ejecutaron los alojamientos temporales permitió lograr una integración positiva de los trabajadores de la construcción a la región. Una vez finalizada la obra esta modalidad nos garantiza una desmovilización ordenada, y mediante este acuerdo también permite generar soluciones permanentes de vivienda de calidad para los departamentos de Durazno y Tacuarembó”.
BENEFICIOS QUE TRASCIENDEN AL PROYECTO DE INSTALACIÓN DE LA NUEVA PLANTA.
Además de la inversión en los módulos habitacionales por parte de UPM que supera los 2 millones de dólares, serán utilizados dos predios en Durazno y Tacuarembó cuya infraestructura fue desarrollada por UPM para permitir el alojamiento de trabajadores durante la fase de construcción de la nueva planta. Otros nueve predios cuentan con mejoras de infraestructura y serán transferidos al Estado una vez finalizado el proyecto.
El diseño de proyectos de gran escala como el de UPM permite generar beneficios permanentes para las comunidades aledañas incluso durante el plan de desmovilización de los trabajadores, donde se generan soluciones permanentes de vivienda para familias uruguayas.
MODELOS DE CONSTRUCCIÓN COMPETITIVA POTENCIANDO LA INDUSTRIA NACIONAL
Los costos y tiempos de construcción asociados a este concepto son muy competitivos. Requiere de entre un 15 y un 30% del tiempo de obra en comparación a una vivienda tradicional, y se puede construir cuatro casas en una semana. También presenta una gran flexibilidad en lo que concierne a la producción y al transporte.
Estas características permiten que este tipo de solución pueda implementarse en cualquier parte del país desarrollando la industria y el empleo nacional.
De concretarse el acuerdo impactaría doblemente: Por un lado, liberaría granos de Ucrania, y por otro fertilizantes de Bielorrusia. De esa forma, granos y fertilizantes se volcarían al mercado lo que impactaría en los precios.
Hébert Dell’Onte | ¿Es posible que haya un cambio en los precios internacionales de los granos y fertilizantes? De ocurrir, cambiará la forma en que las empresas proveedoras y los productores de todo el mundo manejen y prevean sus próximas campañas.
No hay que darlo por hecho, pero Estados Unidos y Bielorrusia negocian una posible apertura, serían 8 millones de toneladas las que se volcarían al mercado descomprimiendo los precios.
La brasileña Agrinvest Commodities publicó este de domingo 22 de mayo una nota de su analista en temas de fertilizantes, Jeferson Souza, en la cual hace referencia a un posible acuerdo entre Estados Unidos y Biolorrusia que cambiará, al menos temporal y parcialmente, el mercado de esos insumos.
Estados Unidos estaría considerando retirar por seis meses las sanciones sobre las industrias de potasio de Bielorrusia. A cambio Biolorrusia liberaría el flujo de granos de Ucrania hacia Lituania.
Bielorrusia -cuya capital es Minsk- limita con Lituania, Letonia, Rusia, Ucrania y Polonia, tal como se puede ver en el siguiente mapa. Su posición es estratégica para el traslado de mercancías desde Ucrania a Lituania y desde allí otros países.
Souza recuerda en su nota que hace un año la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá sancionaron al país por su política antidemocrática, esas sanciones abarcan la industria del potasio.
El país es responsable de producir casi 8 millones de toneladas de cloruro de potasio por año lo que lo hace responsable del 19% de las exportaciones de fertilizantes.
De avanzar las negociaciones y concretarse, el problema no se soluciona en absoluto, pero sería un pequeño alivio para el mundo agrícola.
LOS GRANOS DE UCRANIA.
La guerra con Rusia impuso a Ucrania un bloqueo que le impide exportar granos, lo que golpea fuertemente al país y al mundo con la disparada de precios, pero si occidente acuerda con Bielorrusia, Ucrania podría volcar su producción al mundo con la debida consecuencia sobre los valores internacionales.
Según reportes de prensa calificada, las Naciones Unidas y Estados Unidos están trabajando para que a través de Bielorrusia se pueda trasladar, vía ferrocarril y hasta el puerto Klaipeda (foto principal) en Lituania, el grano ucraniano.
Klaipeda es la ciudad portuaria más importante de Lituania, ubicada sobre el mar Báltico y a través de este la mercancía puede trasladarse a Alemania, Dinamarca, Polonia o Suecia.
LA OPOSICIÓN BIELORRUSA.
La estrategia de la ONU y de Estados Unidos parece acertada y con cierta lógica, pero la oposición interna en Bielorrusia no lo ve de esa forma y pide que se sigan presionando con aislamiento económico y político al gobierno de su país para hacer caer al régimen.
Svetlana Tijanóvskaya, líder opositora, dijo que las sanciones -que ahora se quieren levantar temporal y parcialmente- buscan que el presidente Alexander Lukashenko detenga la violencia contra la oposición y libere a los presos políticos. Sin embargo, todo indicaría que la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá avanzarían en sus intenciones porque las sanciones a Bielorrusia perjudican más a todo el mundo, en especial a los países más pobres, que el favor que le hacen a la interna de ese país.
Foto principal, toma aérea del puerto de Klaipeda, Lituania | Foto de Megaconstrucciones.net
Sri Lanka nos enseña que así como en el mundo habría menos hambre si Europa dejara de interponer prohibiciones políticas sobre la modificación genética de los cultivos, en el mundo habrá más hambre si los gobiernos prohíben el uso de fertilizantes e insumos agrícolas.
Hébert Dell’Onte | Que ONGs o instituciones de activistas cometan errores de estrategia puede ser tolerado y es un problema de ellas. Lo vemos a diario en todo el mundo, incluso en Uruguay las hay, anteponen y contraponen una suerte de idealismo sin fundamento a la realidad sustentada en años de estudios e investigación. Me refiero a quienes contradiciendo a científicos de todo el mundo y de nivel internacional, se oponen a prácticas que son beneficiosas para el ser humano.
Lo vemos con las vacunas en general. Siempre hubo quienes se opusieron a ellas, pero si enfermedades que años atrás causaban millones de muertes hoy ya no, es gracias al sentido común de la mayoría de las personas que optó por vacunarse o medicarse para sanarse o prevenir el contagio. El debate sobre las vacunas está más que vigente con la pandemia, pero la realidad nos muestra un mundo que ha ido recuperando la normalidad gracias a los vacunados, y así volverá a ser en caso de surgir una nueva variante, algo de lo que no estamos libres.
Lo que no puede suceder es que los gobiernos, aquellos que toman decisiones, se dejen embaucar por los discursos ambientalistas radicales que quieren modificar las cosas sin sustento científico y sin detenerse a pensar en las consecuencias. En materia agrícola hay dos ejemplos claros: el uso de transgénicos y el de los fertilizantes que muchos quieren prohibir a cualquier costo.
Son varias las organizaciones que se oponen a ellos y bregan por una agricultura orgánica porque, dicen, es más sana para el ser humano.
Respecto a la conveniencia de usar o no fertilizantes, el tema está hoy en las tapas de los diarios y las agencias del mundo debido a la crisis alimentaria en que cayó Sri Lanka debido a la escasez de alimentos como consecuencia de la resolución del Gobierno de prohibir, en 2021, el luso de fertilizantes químicos.
La medida, que va a contramano de lo que cualquier científico serio del mundo puede opinar al respecto en base a los estudios sobre el tema, fue celebrada por algunos movimientos autodenominados ambientalistas, ecologistas o simplemente verdes, pues consideraron que lograban así un paso primero y trascendental a nivel mundial.
El resultado fue el conocido y que hoy vemos: Sri Lanka cayó en una situación de escasez de alimentos, que para agravar más se da en medio de una crisis económica. El Gobierno prometió ahora -demasiado tarde- que comprará suficiente fertilizante para la próxima siembra.
La prohibición de todos los fertilizantes químicos fue tomada por el presidente Gotabaya Rajapaksa en abril de 2021.
El jueves 19 de mayo el nuevo primer ministro, Ranil Wickremesinghe, escribió en Twitter que “es posible que no haya tiempo para obtener fertilizantes” para la temporada más próxima que va de mayo a agosto.
El experimento de Sri Lanka se da, además, cuando los fertilizantes escasean en el mundo y sus precios se disparan.
La lección es simple, pero que nos sirva: Así como en el mundo habría menos hambre si Europa dejara de interponer prohibiciones políticas sobre la modificación genética de los cultivos, en el mundo habrá más hambre si los gobiernos prohíben el uso de fertilizantes e insumos agrícolas. Estos son temas que se deben analizar y debatir en ámbitos científicos, y la resolución sobre la conveniencia o no de su uso debe tener un fuerte componente científico.
DE NAPOLEÓN A LA EUROPA CONTEMPORÁNEA.
En los últimos tiempos hay otros asuntos que nos muestran acciones y decisiones equivocadas de quienes gobiernan con la bandera ambientalista.
La guerra Rusia-Ucrania nos mostró y dejó en evidencia el grado de dependencia que Europa tiene de la energía de un solo país, la rusa, y lo hizo suspendiendo sus programas energéticos. Es inadmisible y difícil de comprender cómo algo así puede suceder.
Habrá que ver cómo hacen los gobiernos para dar calor a sus poblaciones cuando el próximo invierno llegue -solo faltan 6 meses-; ya veremos cómo explican que eso es gracias a políticas ambientalistas que no previeron la seguridad energética mínima. De alguna manera la historia podría repetirse. Así como Napoleón y los alemanes se enfrentaron al implacable frío ruso, es Rusia la que ahora tiene en sus manos la estabilidad energética europea, vital para calefaccionar a millones de hogares.