La casta política debería comenzar por no destruir más de lo que ya se destruyó en tantos años, queda poca confianza, pero suficiente como para comenzar una transformación.
Ec. Salvador Di Stefano | Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | La nueva casta política trae consigo el discurso de la destrucción del sistema financiero, como si eso no afectará a la gente.
Cuando lo racional no se logra debatir, se trata de acelerar las contradicciones, así Argentina va rumbo a un escenario desconocido en donde los hombres del poder desprecian la moneda nacional, buscando imponer sus ideas a sangre y fuego, tratando que la crisis los coloque en el lugar que ellos desean. Cada individuo busca la mejor solución a un país, pero siempre hay límites, y parece que eso se desconoce en la clase política Argentina.
Durante años la clase política argentina no entendió que tenía que tener un límite con el gasto público, y que los ingresos deberían ser más altos que los egresos. El límite se superó alegando que el país necesitaba más prestaciones sociales, Argentina es el único país del mundo en donde todas las mujeres mayores de 60 años y hombres mayores de 65 años están jubiladas, y cuando fallece su pareja reciben una pensión y mantienen su jubilación. Los gastos previsionales consumen el 55% del gasto público, está claro que se necesita una nueva ley previsional porque este gasto no es financiable, pero de eso no se habla, no se dice nada y no se toca.
El déficit fiscal del Gobierno nacional se financia con emisión monetaria, esto genera una espiral de inflación que nos lleva a una velocidad en la suba de precios que será difícil de reducir, pero no imposible si se trabaja mancomunadamente. Recordemos que para bajar el gasto público se necesitarán leyes, nadie por sí solo puede reformar el Estado, las leyes laborales, previsionales, fiscales, monetarias, cambiarias, entre tantas otras.
La casta política debería comenzar por no destruir más de lo que ya se destruyó en tantos años, queda poca confianza, pero suficiente como para comenzar una transformación. Está muy claro que no solo el próximo gobierno, toda la clase política (cuando digo toda, digo toda) debe ganar reputación. Esto implica realizar un cambio en la gestión que abarque a todo el sistema.
En el corto plazo nos encontramos que un candidato a presidente está dinamitando el sistema financiero, simplemente porque no le gusta el peso, justo la moneda que usa el país. Pero no solo pretende que esa moneda desaparezca, también apunta a vaciar a las instituciones financieras que pretende transformar, eliminando el Banco Central.
Estamos a 8 ruedas de las elecciones presidenciales, no es una novedad decir que lasreservas son escasas, tampoco que los pesos son abundantes. El dólar blue cerró en $ 960 (*) y muchos argentinos se desesperan por la pérdida del valor de los pesos que tiene en sus manos.
Lo primero que tenemos que decir que no todo en la vida es el dólar, que existen instrumentos financieros para reemplazar la inversión en dicha moneda, y vamos a ser coherentes, el que quiera dólares no le será fácil conseguirlos.
El que desea comprar dólares en los bancos, deberá realizar una operación con cierta espera y limites en el monto. Comprar dólar MEP (**) tiene sus restricciones. Comprar dólar blue también tiene restricciones, el volumen es muy pequeño, no conseguís nunca todo lo que buscas, y retirar bolsos de pesos de un banco para ir a una cueva no es tan sencillo como rezan algunos cronistas del miedo.
Los que no quieren pasar las elecciones en pesos, pueden comprar bonos del Estado AL30 que son una buena opción, bonos que ajustan por dólar linked como el TV24, bonos que ajustan por dólar linked o inflación como el TDF24, bonos que solo ajustan por inflación como el TX24, acciones como YPF, Pampa y otras, obligaciones negociables bajo ley nacional o extranjera, el plazo fijo UVA que ajusta por inflación es una muy buena opción en este contexto, entre tantas otras que existen.
El dólar MEP nos muestra una brecha de preciso con el dólar oficial del 140%, el dólar blue una brecha del 175%, claramente no es momento para convalidar en precios esta enorme brecha. Mejor buscar otras alternativas.
El dólar se compra cuando no está en la tapa de los diarios, lo decimos siempre, cuando lo compras en las cumbres podés cometer errores. No decimos que el dólar no va a subir, lo que te estamos explicando es que es muy probable que otros activos suban mucho más que el dólar desde este nivel de precios.
CONCLUSIONES.
La economía argentina hace 12 años que no crece, y son responsables los 3 gobiernos que transitaron esos 12 años.
La nueva casta política que llega, sabe que declaraciones contra el sistema financiero no hacen más que agravar el escenario económico pre electoral. La gente también cuenta cuando se habla de economía, una destrucción del sistema financiero va a generar más problemas que soluciones.
Dentro del sistema opina lo que quieras, si vas a destruir el sistema para sacar un redito personal me parece que estamos tomando un camino moralmente reprobable.
Disclaimer: Salvador Di Stefano SRL no se responsabiliza por el resultado final de las recomendaciones efectuadas en el presente informe sobre operaciones económicas y financieras llevadas a cabo por el usuario.
NOTAS DE REDACCIÓN.
(*) El dólar blue abrió hoy a $ 990 a la compra, $ 1.010 a la venta.
(**) Dólar MEP, también llamado dólar bolsa, es un tipo de cambio que se opera en el mercado de capitales.
Desde las 18.00 horas en la Sociedad Agropecuaria de Rocha.
Rocha | Todo El Campo | “Aprendiendo del ½ vaso lleno…, para completar el ½ vaso vacío”. Bajo esa consigna, Afroenfoque, Valle Verde Serkan Semillas y la Sociedad Agropecuaria de Rocha invitan al evento sobre tecnología en pasturas y forrajes para diversas limitantes de suelos que aseguran volumen y calidad anta la variabilidad climática.
Será hoy desde las 18.00 horas.
Se abordará: nabo forrajero Greenland; pasturas perennes Megamix; remolacha forrajera Brigadier; y nutrición vegetal + conocimiento Agroenfoque.
La oposición de larga data, injustificada y viciosa de Greenpeace al arroz fortificado con vitamina A ha provocado decenas de miles de muertes.
Henry I. Miller y Rob Wager * | American Council on Science and Health ** | Todo El Campo | Desde los primeros días de Greenpeace, cuando sus miembros esquivaban arpones y balleneros japoneses en botes a motor fuera de borda (recuerden «¡Salvemos a las ballenas!»), ha aprovechado la inteligencia de los medios y la aptitud para el teatro político para convertirse en un gigante de más de $ 400 millones por año con 26 oficinas regionales que operan en 55 países. Greenpeace afirma que sus objetivos son «garantizar la capacidad de la Tierra para nutrir la vida en toda su diversidad». Sin embargo, parece que los humanos están excluidos de esas buenas intenciones. El Dr. Patrick Moore, cofundador de Greenpeace, dijo que «ya no se preocupa por la gente y que se había interesado más en la política que en la ciencia». La organización ha renunciado a nutrir las vidas de los seres humanos, así como la ciencia: durante años, la prodigiosa máquina de relaciones públicas de Greenpeace ha estado encabezando un esfuerzo para negar a millones de niños en las naciones más pobres un nutriente esencial que necesitan para evitar la ceguera y la muerte. Un precursor de ese nutriente, la vitamina A, se ha introducido ingeniosamente en el arroz genéticamente modificado («arroz dorado»). (Se convierte fácilmente en vitamina A en el cuerpo). Sin embargo, nos estamos adelantando.
Los agricultores y consumidores de los países menos desarrollados serán los que más se beneficiarán de las innumerables mejoras de las plantas genéticamente modificadas (GE). Muchas variedades de plantas transgénicas mejoran la seguridad alimentaria, que es más crítica en los países menos desarrollados, donde el éxito de un cultivo puede significar literalmente la diferencia entre el hambre y la supervivencia. En sus declaraciones de impuestos federales canadienses de 1999, Greenpeace admitió que no buscan el uso prudente y seguro de los alimentos transgénicos o incluso su etiquetado; en cambio, exigen nada menos que la «eliminación completa (de) estos productos (de) el suministro de alimentos y el medio ambiente».
Cuando se le preguntó si la investigación científica futura podría cambiar su posición, Lord Melchett, el jefe de Greenpeace, dijo: «Estoy feliz de responder por Greenpeace … Es una oposición permanente, definida y completa…» Como dijo Patrick Moore, la ciencia ya no era importante para Greenpeace.
Un objetivo prominente de Greenpeace ha sido durante mucho tiempo las nuevas variedades de plantas transgénicas llamadas colectivamente «arroz dorado». El arroz es un alimento básico y una fuente primaria de calorías para cientos de millones, especialmente en Asia. Aunque es una excelente fuente de calorías, carece de ciertos micronutrientes necesarios para una dieta completa. En las décadas de 1980 y 90, los científicos alemanes Ingo Potrykus y Peter Beyer desarrollaron las variedades de «arroz dorado» que están biofortificadas, o enriquecidas, por genes que producen betacaroteno, el precursor de la vitamina A.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 250 millones de personas sufren de deficiencia de vitamina A (DAV), incluido el 40% de los niños menores de cinco años en el mundo en desarrollo. La DVA es epidémica entre las personas pobres cuya dieta se compone principalmente de arroz, que no contiene betacaroteno ni vitamina A. En los países en desarrollo, entre 200 y 300 millones de niños en edad preescolar corren el riesgo de sufrir deficiencia de vitamina A, lo que aumenta su susceptibilidad a enfermedades, como el sarampión y las enfermedades diarreicas. Cada año, alrededor de medio millón de niños quedan ciegos como resultado de la deficiencia de vitamina A, y el 70% de ellos mueren dentro de un año.
La campaña de Greenpeace contra el arroz dorado ha tenido consecuencias devastadoras en el mundo en desarrollo. Completamente divorciados de la ciencia y la razón, continúan presionando contra la aprobación regulatoria y la distribución de cultivos transgénicos en los países en desarrollo. El arroz dorado todavía está prohibido en la India. Un análisis realizado por los académicos Justus Wesseler y David Zilberman hace casi una década encontró que se habían perdido 1,4 millones de años infantiles debido a los retrasos en el lanzamiento del arroz dorado solo en la India.
Por lo tanto, el arroz dorado podría hacer contribuciones a la salud humana comparables a la vacuna contra la poliomielitis de Jonas Salk. En cambio, grupos antitecnología como Greenpeace han dado a los reguladores ya reacios al riesgo la cobertura política para retrasar las aprobaciones.
Los alimentos genéticamente modificados han sido una bête noire (pesadidlla) de los grupos de izquierda durante años, aunque aumentan los rendimientos, disminuyen la necesidad de rociar pesticidas, hacen posible la agricultura sin labranza y reducen el CO2. Tal vez se oponen porque combina los males de ser de alguna manera «antinatural» y a menudo proviene de laboratorios de investigación corporativos. O tal vez es simplemente que son estafadores, recaudando dinero de partidarios desprevenidos.
Greenpeace y otros que están más interesados en los eslóganes que en la evidencia y los resultados positivos no se han dejado influir por el consenso científico sobre la seguridad de los cultivos transgénicos, un consenso que es el resultado no solo de innumerables informes de grupos académicos, sino también de miles de experimentos de evaluación de riesgos y una vasta experiencia en el mundo real. Solo en los Estados Unidos, más del 90% de todo el maíz, algodón, canola, soja y remolacha azucarera cultivados han sido modificados con técnicas de ingeniería genética molecular (con números similares en Canadá), y en varias décadas de consumo en todo el mundo, no se ha documentado ni un solo problema de salud o ambiental. (No se puede decir lo mismo de las técnicas de modificación genética más antiguas menos precisas y menos predecibles).
Greenpeace ha alegado de diversas maneras que los niveles de betacaroteno, el precursor de la vitamina A, en el arroz dorado son demasiado bajos para ser efectivos o tan altos que serían tóxicos. Sin embargo, los ensayos de alimentación han demostrado que el arroz es altamente efectivo para prevenir la deficiencia de vitamina A, y la toxicidad es prácticamente imposible. Por lo tanto, sin ciencia que respalde sus afirmaciones, la organización se ha visto obligada a adoptar una nueva estrategia: usar la desinformación para ahuyentar a las naciones en desarrollo que consideran adoptar los productos que salvan vidas.
Por ejemplo, Greenpeace emitió un comunicado de prensa afirmando que 24 niños habían sido «utilizados como conejillos de indias en (un) ensayo de ‘arroz dorado’ genéticamente modificado». La referencia fue a los resultados de un estudio de 2008 realizado por investigadores chinos y la Universidad de Tufts y financiado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y los Institutos Nacionales de Salud.
El estudio de 2008 demostró que las nuevas variedades de arroz dorado efectivamente entregaban suficiente vitamina A y eran superiores a las espinacas para ese propósito. En cuanto a la ética del estudio, el artículo de la revista establece claramente: «Tanto los padres como los alumnos (sujetos) consintieron en participar en el estudio».
Sin embargo, el comunicado de prensa de Greenpeace produjo furor en China. Las agencias de noticias chinas informaron incorrectamente que los investigadores habían realizado experimentos peligrosos y no autorizados en niños pobres. En cuestión de días, la policía china había interrogado a los investigadores y coaccionado declaraciones que rechazaban la investigación.
Greenpeace había logrado su objetivo de retrasar significativamente, si no eliminar, el desarrollo del arroz dorado en China.
Greenpeace ha llevado su campaña de miedo en el camino a otras naciones. En 2013, la alianza de Greenpeace Maispig transportó a activistas para destruir los campos de investigación del arroz dorado. No satisfechos con la destrucción de parcelas de investigación y desarrollo, Greenpeace y Maispig solicitaron a los tribunales de Filipinas que bloquearan la investigación sobre dos cultivos transgénicos: berenjena Bt y arroz dorado. Además, mientras se realizaban pruebas de campo del arroz dorado, Greenpeace advirtió que «los próximos conejillos de indias de ‘arroz dorado’ pueden ser niños filipinos», y persuadió a la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas, la máxima autoridad católica en ese país, para que interviniera en contra del arroz dorado. Como se discute a continuación, el Departamento de Agricultura finalmente otorgó un permiso de bioseguridad para propagar el arroz dorado en 2021.
Greenpeace ha recaudado dinero durante mucho tiempo y su perfil alardeando de sabotear los esfuerzos para probar cultivos transgénicos resistentes a insectos respetuosos con el medio ambiente que necesitan menos pesticidas, pero es probable que ninguna de sus campañas sea más dañina para los niños del mundo que su asalto al arroz dorado.
En 2016, 160 premios Nobel escribieron una carta implorando a Greenpeace que detuviera su activismo infundado, cínico y dañino: “Instamos a Greenpeace y sus partidarios a reexaminar la experiencia de los agricultores y consumidores de todo el mundo con cultivos y alimentos mejorados a través de la biotecnología, reconocer los hallazgos de organismos científicos autorizados y agencias reguladoras, y abandonar su campaña contra los OGM en general y el arroz dorado en particular”.
Greenpeace ignoró la súplica, por supuesto, y continuó su campaña contra el arroz dorado.
En 2018, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y los Estados Unidos aprobaron el arroz dorado para su importación y consumo. Esta aprobación internacional probablemente estimuló al gobierno filipino a reiniciar su programa de investigación y desarrollo de arroz dorado. Los resultados fueron impresionantes, y en 2021, el gobierno filipino autorizó el lanzamiento comercial de arroz dorado para el cultivo. A finales de 2022, setenta toneladas de semillas de arroz dorado estaban listas para su distribución a los agricultores filipinos.
Pero entonces Greenpeace hizo lo impensable y solicitó a la Corte Suprema de Filipinas que bloqueara el cultivo y la distribución en el país. Su hábil campaña generadora de miedo convenció a la corte de detener la distribución y el cultivo en Filipinas. Es difícil imaginar un acto más despreciable que negar a los niños pobres alimentos que prevengan la ceguera y la muerte.
En la carta de los premios Nobel, plantearon la cuestión de si la campaña de Greenpeace contra el arroz dorado era un «crimen contra la humanidad». No hay duda de que lo es: Greenpeace está fomentando una masacre de pobres e indefensos. Cada gobierno y ciudadano responsable debe exponer y oponerse a Greenpeace en cada oportunidad y de todas las maneras posibles.
(*) Los autores: Henry I. Miller es médico y biólogo molecular, es miembro distinguido de Glenn Swogger en el Consejo Americano de Ciencia y Salud. Fue el director fundador de la Oficina de Biotecnología de la FDA. Rob Wager está retirado del Departamento de Biología de la Universidad de la Isla de Vancouver.
(**) American Council on Science and Health (ACSH). La revista Consejo Americano de Ciencia y Salud, desde 1978 trabaja y difunde información en defensa de la ciencia y el consumidor, poniendo por separado los mitos de los hechos, además de poner luz donde la ciencia basura busca engañar o confundir.
Los cuidacoches identificados cumplieron su tarea con amabilidad, no así unos pocos abusivos que exigían un pago a quienes estacionaban en la vía pública.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | En las redes sociales han circulado fotos y videos mostrando al personal de la Intendencia de Montevideo multando o guinchando vehículos en la zona de la Expo Prado que estaban mal estacionados o cometiendo alguna infracción.
Todos los años pasa igual. El flujo de vehículos es enorme y desde temprano en la mañana el barrio queda sin espacios para estacionar, lo que se agrava con el paso de las horas. Es ahí que los que van llegando estacionan en lugares no permitidos. Minutos u horas después pasa el personal de la División Tránsito de la Intendencia y aplica las multas o se lleva los vehículos con el guinche, lo que genera el enojo en algunos.
Paralelamente, como ocurre en todos (o casi todos) los espectáculos masivos, aparecen avivados que se hacen pasar de cuidacoches, indican a los conductores donde estacionar y cuando el vehículo ya está acomodado cobran por adelantado un monto por ellos impuesto caprichosamente. Para evitar problemas o pérdidas de tiempo la mayoría de los conductores accede a pagar.
Sobre lo primero, los vehículos mal estacionados y multados o guinchados por la Intendencia, no hay mucho que decir. En esa zona de la ciudad la señalización es clara y todo conductor conoce la cartelería que indica no estacionar, por lo tanto al hacerlo asume un riesgo conscientemente.
También es verdad que hay zonas sin carteles y que los conductores pueden considerar como de estacionamiento autorizado. Por ejemplo, es muy común que en eventos de convocatoria masiva (partidos de fútbol, espectáculos musicales, la misma Expo Prado), la gente estacione en zonas sin cartelería como son canteros o plazas. Nuevamente aquí el error y la responsabilidad es del conductor, ya que nada autoriza el estacionamiento (sean unos pocos o cientos) en espacios públicos.
Por muy desagradable que parezca, la tarea del inspector de tránsito es la de hacer cumplir las normas, y por tanto multar a quien estaciona en un lugar indebido no solo es correcto, también es su obligación.
En cuanto a los cuidacoches (identificados con chalecos y un carné) hay que dejar en claro que mientras duró la Expo Prado la inmensa mayoría desempeñó esa función con amabilidad y responsabilidad, ayudando a estacionar y salir los vehículos. Lo observé especialmente cada día y en diferentes calles.
Sin embargo, un número muy menor, sin identificación de ningún tipo, exigió un pago previo. Sobre estos últimos, verdaderos sinvergüenzas, no vi fotos, videos ni comentarios indignados, como sería de esperar.
Para el próximo año, la Policía y la Intendencia deberían tener en cuenta la presencia de esos personajes, para tomar medidas acordes y proteger a las familias que van a la Expo Prado a pasar bien.
Si la idea es bajar el precio de los alimentos, la medida menos recomendada es aumentar los impuestos, y mucho menos aplicar nuevos. El liberal Justin Trudeau parece no saberlo, o por lo menos no está de acuerdo.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El kirchnerismo parece haberse escapado de los límites de la República Argentina para aterrizar directamente en el otro extremo del continente americano con una propuesta que no resiste ningún análisis de seriedad y que es propia de populismos como el que gobierna ahora a Argentina: el Gobierno de Canadá propone aplicar impuestos a supermercados que no bajen el precio de los alimentos.
Efectivamente, “Canadá planea modificar sus leyes de competencia para permitir que el regulador actúe contra las fusiones anticompetitivas en el sector de comestibles”, publicó el viernes 15 la agencia noticiosa Reuters. Una medida sin duda positiva.
Además, “el Gobierno intensifica los esfuerzos para combatir el aumento de los precios de los alimentos”, agrega el reporte.
Que se trabaje en controlar “fusiones anticompetitivas” es positivo (tómese nota ahora que Uruguay debate ese tema respecto a la industria cárnica). También lo es “combatir el aumento de los precios de los alimentos”, nadie podría oponerse a ninguna política que abarate el costo de vida de las personas.
El problema es de qué forma planea hacerlo Canadá.
Todos sabemos que los Gobiernos tienen varios instrumentos para contener la inflación y reducir costos, son medidas universales. Pero no por conocidas ni por universales esas medidas garantizan los resultados esperados ya que la economía y las finanzas son asuntos complejos permeables a asuntos políticos, económicos y comerciales de cada país y ajenos a los mismos.
Por tanto, una medida correcta y exitosa en un país o en otro tiempo, no tiene por qué ser universalmente exitosa. Lo que sí es seguro es que una medida equivocada nunca da buenos resultados.
LOS HECHOS.
El liberal Justin Trudeau, primer ministro canadiense de 51 años, dijo este jueves 14 que convocó a los principales de los supermercados más importantes del país para discutir sobre el control de precios. La reunión se llevará a cabo la próxima semana en la capital canadiense, Ottawa.
Entre las posibilidades que Trudeau maneja como forma de combatir la inflación está la imposición de impuestos a las cadenas de supermercados si no proporcionan un plan convincente para limitar el aumento de los precios de los alimentos.
Léase bien el párrafo anterior. Primero: el primer ministro del país pedirá a los supermercados que proporcionen un plan convincente para evitar la suba de precios de los alimentos. O sea, espera que el sector privado resuelva un problema que deben atender los gobernantes, entre otras cosas elegidos con ese fin.
Segundo: si los privados no convencen a Trudeau y su equipo económico, el Gobierno impondrá un impuesto, lo que en lugar de ser una medida económica parece ser un castigo.
Los puntos antes mencionados parecen sacados de algún manifiesto kirchnerista. Que los privados solucionen lo que el Gobierno es incapaz de hacer, ese es el mensaje que se lee. Además: convénzanme o creamos un impuesto, dice Trudeau. Todo muy K.
Pero hay un tercer asunto que es tan kirchnerista como los otros dos.
Si la idea es bajar el precio de los alimentos, la medida menos recomendada es aumentar los impuestos, y mucho menos aplicar nuevos, porque ese incremento impositivo se trasladará a los consumidores con más subas de los alimentos que se quieren bajar.
Hay un par de cosas más: si los comercios no trasladan la suba de impuestos al consumidor, lo más probable es que disminuya la calidad de su servicio, reduzcan personal y eventualmente comiencen un proceso de números negativos que acumulados en el tiempo terminen causando serios daños financieros a las empresas de supermercados.
El comentario final es que si bajar la inflación fuera tan simple como imponer impuestos, no habría en el mundo país con precios elevados. Deberían saberlo ya.
Foto de portada: Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, saluda a varios compradores en un supermercado | Imagen de Food Retail.
En la entrada del stand de INIA se lee “Bienvenido a la ciencia”. Una invitación que interesa particularmente porque muestra la actividad productiva en unidad con lo científico.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | En la Expo Prado hay una inmensa variedad de opciones, para todos los públicos. Nadie debería quedarse sin asistir, y de los que asisten, nadie debería dejar de pasar por el stand del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), donde se ofrece la posibilidad de ver el agro más allá de las especies ganaderas y de la maquinaria para la agricultura.
Es verdad que la ganadería es el plato fuerte para el público en general que no llega al Prado con ojos de productor ni vinculado profesionalmente al agro sino como un simple ciudadano espectador lleno de curiosidades. Eso vale para los adultos como para los niños.
Los stands comerciales como institucionales, los galpones de artesanías, todos ofrecen un sinnúmero de opciones para todos los gustos y edades. Si hay algo que la Expo Prado no tiene, es la posibilidad de aburrirse. Y todo en un ambiente seguro, limpio y familiar.
Algo que se me ocurre ahora, es que nunca me he puesto a pensar cuánto tiempo lleva recorrer la exposición con todos sus stands y galpones, ni cuántos son los kilómetros que una persona camina en ese recorrido completo. Debería haber alguna forma de poder hacer esas mediciones.
Como dije, los animales, cualquiera sea la especie, constituyen el plato fuerte de la exposición, y de ellos los vacunos se llevan el primer lugar en el podio, junto con las madres ovinas acompañadas de sus pequeños y traviesos corderitos. Éstos últimos se ganan todos los gestos de ternura del público, mientras que los primeros, los vacunos, impactan por su fantástica magnificencia, y no importa si se trata de un asiduo visitante que concurre todos los años, uno siempre queda encantado por la presencia y la belleza de los animales que se exponen. Es que a los ojos del ciudadano común los animales no son genética, simplemente son hermosos, agradables para vista y agradables al tacto, porque cuesta resistir la tentación de acariciarlos, aunque sea un poco en el lomo.
Si de stands se trata, hay de todo y una oferta variada imposible de sintetizar. Algunos son muy formales, otros ofrecen curiosidades que la gente no se esperaba, como los medievales en la inauguración del local de la Intendencia de Rocha, por poner un ejemplo entre muchos.
INIA: PRODUCCIÓN Y CIENCIA.
En esa pequeña ciudad productiva que se forma durante la Expo Prado, hay un stand que no quiero dejar de mencionar y al que hice referencia en el título: el del INIA, que interesa particularmente porque ofrece una muestra de la actividad productiva entrelazada con la ciencia.
Al llegar, lo primero que uno ve en la puerta de entrada, es una gran garrapata. Sucede que parte de su exposición tiene que ver con la salud animal y particularmente con ese parásito que causa millones en pérdidas. Para combatirlo, Uruguay está trabaja en la utilización de un hongo como forma de control natural y amigable con la naturaleza.
También hay secciones dedicadas a las hortalizas, la lana y la fijación de nitrógeno.
Sobre esos asuntos se explica a los asistentes de forma tal que sea fácil de entender para todos, incluso niños. Diría que las explicaciones van dirigidas principalmente a escolares y liceales -por lo cual son muy oportunas para grupos de estudiantes-, pero no por eso dejan de ser atractivas ni están alejadas de la realidad o del rigor científico.
Pero quiero ir al título. Una de las particularidades del INIA en esta Expo Prado 2023, es la presentación del libro infantil “Los arrocitos investigadores. Tras la pista de las ovejas perdidas”, escrito por María José García y Alejandro Horack, técnicos de la Unidad de Comunicación y Transferencia de Tecnología de INIA, e ilustrado por María Paz Sartori.
Es oportuno mencionar el libro porque según pudimos saber sería la primera obra de algo que puede convertirse en una colección de libros infantiles explicando el agro. Así dicho parece una idea simple, pero ¿por qué a nadie se le ocurrió antes?
No he tenido oportunidad de leer el libro, pero la idea no está nada mal y conociendo la seriedad de INIA no cabe más que esperar que sea una muy buena obra, capaz de entretener y de formar a los niños que lo lean y que son el público objetivo.
Las autoridades de la educación deberían interesarse en él y -¿por qué no?-, valorar la posibilidad de introducirlo entre los materiales de lectura/estudio de los más pequeños.