El de 2023 es el mayor consumo de los últimos 8 años, pero con diferente comportamiento entre carnes.
Montevideo | Todo El Campo | Según informó el Instituto Nacional de Carnes (INAC), el consumo de carne en Uruguay, durante 2023, es de 94 kilos persona.
En el reporte de Jorge Acosta, gerente de Información de INAC, a la prensa, el destacó que el consumo estimado de proteínas de origen animal en 2023 alcanzaría los 94 kg por persona; un aumento de 1,5 kg (+1,6%) que lo ubican como el mayor consumo de los últimos 8 años, pero con diferente comportamiento entre carnes.
Al cierre del año, la carne vacuna llegaría a 45,6 kg/persona por un aumento de 0,5 kg; la carne porcina es la que más crece en valor absoluto (+1,4 kg) para llegar a los 21,9 kg en el año; mientras la carne ovina es la que muestra el mayor crecimiento relativo (+17%) llegando a los 2,8 kg. Por su parte, la carne aviar muestra una reducción de unos 0,8 kg, alcanzando una cifra de 23,7.
La evolución de la estructura de consumo de los últimos años parece consolidarse en partes iguales entre proteínas provenientes de rumiantes (vacuna y ovina) y monogástricos (aviar y porcina) a diferencia de lo que ocurría hace algunos años con predominio absoluto del origen rumiantes. Los precios al público, acumulado al mes de noviembre, muestran diferencias entre las distintas carnes, pero en todos los casos crecen por debajo de la inflación. El precio de la carne vacuna muestra un descenso acumulado anual en pesos corrientes del 5,6%, la carne porcina no muestra variaciones (0,0%) en el acumulado de 10 meses, mientras la carne aviar aumenta 2,2% en el mismo periodo.
Jorge Acosta, gerente de Información de INAC, dijo que las especiales condiciones de demanda internacional y climáticas determinaron una actividad de faena particular
Montevideo | Todo El Campo | El Instituto Nacional de Carnes (INAC) ofreció una rueda de prensa en la que aportó información vinculada al sector cárnico en 2023.
Jorge Acosta, gerente de Información de INAC, dijo que las especiales condiciones de demanda internacional y climáticas determinaron una actividad de faena particular con un primer semestre de poca actividad (-19%) y un segundo semestre con recuperación (+15%) respecto al año anterior. Es posible estimar que 2023 cerrará con una faena de vacunos de 2,3 millones de cabezas. Estas cifras representan un 5% menos de actividad, pero ubican a 2023 por encima del promedio de los últimos 10 años (2,25 millones) y registrarían tasa de extracción del 23% si se agregan 300.000 animales exportados en pie.
Durante 2023 los novillos disminuyeron 8,5% mientras las vacas crecieron apenas 1% pero con comportamientos muy diferentes a lo largo del año. En el primer semestre la faena de novillos cae 19% y la de vacas se reduce aún más, llegando a -26%; con un notorio cambio en el segundo semestre que, asociado a recuperación en la disponibilidad de pasturas, mostró una faena similar de novillos y un crecimiento de 41% en la faena de vacas, respecto a 2022. La disminución de la faena de novillos no es homogénea y vuelve a verificarse una disminución en la edad promedio de faena, donde el 72% de los novillos faenados corresponderá a diente leche y 2-4 dientes (cercana a 800.000 animales). Por su parte, las vaquillonas disminuyen algo más que el promedio (-6%) con crecimiento en el segundo semestre (+8%), por lo que probablemente superarán los 300.000 animales.
El peso promedio de los vacunos durante 2023 muestra una nueva recuperación y se verifican canales que en promedio serán de 287 kg para novillos y 241 kg para vacas.
La faena de corral mantendrá los niveles del año anterior y se estima cercana a los 350.000 animales. Si bien representa un número menor (explicado por menos novillos) respecto al año anterior, es el segundo registro más alto de los últimos ejercicios. Equivale a un 16% del total de faena, pero representa el 28,7% de los novillos y el 17,3% de las vaquillonas.
CRECE LA FAENA DE OVINOS.
La faena de ovinos culminará el año en torno a 1,45 millones de cabezas, cifra superior a la alta faena de los dos años previos y de las más altas de la década. En forma opuesta a vacunos se observó un primer semestre de crecimiento (+29%) y un segundo semestre con una reducción del 5% cerraría con una tasa de extracción industrial del 25% que podría superar el 30% al agregarle consumo y exportaciones en pie. Se destaca el crecimiento de borregos (+31%) y ovejas (+20%) que superaría las 430.000 cabezas lo cual significa, el 14% del stock de ovejas de cría.
FAENA DE AVES, EQUINOS Y PORCINOS.
Por su parte, la faena de aves en 2023 mantiene niveles de los años previos y completaría una faena de 33 millones de aves.
La faena de equinos llega a superar los 50.000 animales a noviembre; un +8,5% respecto a los primeros 11 meses de 2022.
En el caso de los porcinos la faena es similar al año anterior a la fecha del presente informe, con un total de 130.000 animales y una estructura similar a 2021 (60% cerdos, 24% cachorros).
LOS INDICADORES DE PRECIOS EN BÚSQUEDA DE LOS EQUILIBRIOS.
Jorge Acosta indicó que con variaciones acumuladas a noviembre por debajo de los de la carne exportada (+2%), el precio del novillo total disminuye un 11% y 13% para novillo campo. Se observaron crecimientos en el promedio semanal hasta 4,32 US$/kg en 4ta a principios de mayo, hasta los valores de 3,2 US$/kg observados al inicio de diciembre. Este comportamiento en los precios mostró una evolución similar al 2022 pero en el promedio anual estuvo un 23% por debajo, con brechas máximas de hasta 34% en julio y setiembre.
Como consecuencia de estas variaciones, el Indicador RHE (relación hacienda/exportación) se ubicó en la mayor parte del año (2/3) por debajo del promedio histórico (0,933), y ha permanecido las últimas 14 semanas en un promedio de 0,861. Este comportamiento es la contracara de lo observado en 2022 cuando el mismo indicador permaneció el 80% de las semanas por encima del promedio y la mitad del período por encima de 1.
Por su parte, el novillo tipo (2.0) acumula a noviembre de 2023 un promedio de 1.468 US$/cabeza con un 76% correspondiente a la hacienda. Esto significa un 15% menos que los 1.732 que promedió el NT para los primeros 11 meses de 2022, pero con una distribución del 82% para hacienda.
LAS EXPORTACIONES DEL SECTOR CÁRNICO MANTIENEN NIVELES HISTÓRICAMENTE ALTOS.
Los ingresos totales por exportaciones del sector cárnico en 2023 estarán cercanos a 2.600 millones de dólares; un 20% menos que 2022, pero por encima del promedio histórico, siendo el tercer registro más alto. El mercado de China mostró una disminución superior (-32%) de los ingresos y generará divisas cercanas a los 1.200 millones (47%), unos 600 millones de dólares menos que el año anterior. Por su parte, el mercado del USMCA (EEUU, México y Canadá), que representaría el 21% de los ingresos totales, mostró crecimiento de +15% (alcanzaría 550 millones), mientras la Unión Europea disminuye un 10%, y llegaría a 340 millones de dólares al cerrar 2023 (13% del total).
La carne vacuna muestra en 2023 una reducción del volumen (-9%) y del promedio del IMEx (Ingreso Medio de Exportación) en US$/tonelada pc (-15%). Cerraría el año en unas 490.000 toneladas pc exportadas con un valor promedio por encima de los 4.200 US$/ton pc, lo que aportaría un ingreso total por carne vacuna encima de los 2.000 millones de dólares. China reduce el volumen en 21% y el precio promedio en 19%, mientras USMCA compensa con crecimiento de 23% en volumen y una reducción del precio por debajo del promedio (-13,7%). Por su parte, la UE (Unión Europea) aumenta +4,8% el volumen y reduce el precio un 10%.
Con relación a la carne ovina, cabe mencionar un crecimiento por encima del 21% en volumen respecto a 2022 que podría alcanzar las 24.000 toneladas pc, con una recuperación de China que llega al 60% como destino. En contraposición el valor promedio del IMEx cerraría 2023 por encima de 3.800 US$/ton pc, lo que muestra una caída de 24% respecto al año anterior. Por su parte, Brasil con valores por encima del promedio (5.484 US$/ton pc) representaría el 18% del volumen mientras USMCA y UE disminuyen la participación (a valores de 6% y 2% respectivamente) con valores de IMEx menores a 3.000 US$/ton pc.
RECUPERACIÓN DEL CONSUMO CONSOLIDA EL ORIGEN IMPORTADO Y LA NUEVA ESTRUCTURA DE PROTEÍNAS
En 2023 se registran volúmenes superiores de proteínas totales volcadas al mercado interno (+3,2%) en los primeros 10 meses del año, con diferencias entre proteínas.
La carne vacuna aumenta 3,7% respecto a 2022 con un crecimiento similar en la carne nacional (+3,9%) o importada (+3,2%), pero se ubica levemente por debajo de 2021 (-1,3%) en el mismo período.
La carne aviar, continúa siendo la segunda proteína más consumida en el país, pero en 2023 muestra una pequeña retracción del volumen en los primeros 10 meses de 2,3%, tanto nacional (-2,1%) como la importada (-6,5%), pero la ubican por encima de las cifras de 2021.
La carne porcina es la proteína que más crece a octubre (+7,8%) y lo hace en ambos orígenes. Aumenta la importación (+7,4%) y la producción nacional (+9,6%).
Por su parte, la carne ovina muestra un elevado crecimiento en los volúmenes comercializados que supera el 130% a causa del aumento registrado en el segundo semestre fundamentalmente.
En 2023 se registra nuevamente que un 31% de las proteínas consumidas son de origen importado, con un comportamiento similar al año anterior para las diferentes carnes: porcina representa el 82%, vacuna el 26% y la aviar el 4,5%. Esta alta presencia de carnes de origen importado tiene a Brasil como socio comercial principal: porcina 97%, vacuna 81% y aviar 49%. Apareciendo en este último caso importaciones desde EE.UU. (23%), Argentina (19%) y Chile (10%).
Rosario, Santa Fe, Argentina | Rosgan | Todo El Campo | Diciembre suele ser un mes de balances. Aun dentro de un contexto convulsionado como el que estamos transitando, con cambios y reestructuraciones diarias, es importante poner en valor aquellos avances que se van logrando en terrenos que indefectiblemente nos obligan a llevar la mirada al largo plazo.
En este sentido, no podemos pasar por alto el gran avance que se ha logrado recientemente en materia de lucha contra el cambio climático. En efecto, la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático desarrollada en Dubai, la COP28, concluye por primera vez con un acuerdo global para abandonar gradualmente el uso de combustibles fósiles. Se trata de la primera Conferencia en abordar de manera directa el impacto que generan los combustibles fósiles, en un acuerdo climático de la ONU.
Asimismo, otro de los acuerdos de trascendencia mayúscula para nuestro país por el preponderante rol que juega en la producción de agroalimentos, es la declaración voluntaria firmada por un conjunto de 134 países en la que acuerdan incorporar a la agricultura con un papel más relevante en sus planes climáticos y aumentar la reducción de emisiones relacionadas a la producción y el consumo de alimentos.
¿Pero qué sabemos hasta el momento en cuanto a los impactos que la producción de alimentos y en particular de la ganadería tiene sobre el clima? ¿Cómo nos posicionamos como sector ante estos desafíos?
Un artículo sumamente interesante elaborado recientemente por Ernesto Viglizzo para el IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura), titulado “Ganadería Bovina y Cambio climático en las Américas: hacia modelos de desarrollo bajos en carbono” aborda la problemática de una manera muy clara.
Comienza planteando el gran dilema que enfrenta la ganadería en la región, entre el rol que juega como proveedora global de alimentos de origen animal y la creciente preocupación que despierta la ganadería bovina en relación al clima, a la luz de las mediciones difundidas por la comunidad científica en cuanto a su responsabilidad en las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
En este sentido, el primer error de base que remarca Vigglizzo radica en la generalización, es decir en difundir mediciones globales sin tener en cuenta la heterogeneidad que existe entre los diferentes sistemas de producción. La producción ganadera constituye un conjunto de sistemas diversos que oscilan entre sistemas extensivos de pastoreo natural, con baja emisión de carbono por hectárea, a sistemas altamente intensivos de engorde bajo confinamiento que, lógicamente, por su alta carga generan una elevada emisión de carbono por hectárea, con casi nula posibilidad de captura. Es esta misma generalización la que prima a hora de aplicar penalidades o restricciones a la comercialización de los productos, soslayando las diferencias.
En el caso de Argentina, entre el 65% y el 70% de la hacienda que llega a faena proviene de sistemas mayormente pastoriles, con encierres puntuales en la terminación. Este rasgo diferenciador de nuestra ganadería, a priori, nos posiciona con una gran fortaleza intrínseca que, dependiendo de cómo se aborde, podría convertir esta especie de amenaza comercial que sufre hoy el sector en una verdadera oportunidad.
Precisamente es en relación a ese abordaje donde el artículo de Vigglizzo se detiene poniendo especial foco en “la métrica”, es decir en cómo se mide el impacto de la actividad ganadera.
En este sentido, la tan renombrada “Huella de Carbono” en la que muchos países importadores comienzan a basar sus políticas comerciales se apoya en realidad un criterio de emisiones acumulativas a lo largo de todo el ciclo de vida del producto final sobrecargando así a la producción primaria con una cuenta de carbono que se genera, una vez abandonada la tranquera del predio, atravesando varios eslabones de la cadena hasta llegar a la góndola del supermercado.
Tal como remarca Vigglizzo, “si se le imputasen al ganado bovino únicamente sus emisiones biogénicas (o sea el metano y óxido nitroso que son producto de la fermentación entérica), se comprobaría fácilmente que su impacto en el clima global es mucho menor que el estimado a través del Análisis de Ciclo de Vida (ACV) de un producto”. En la actualidad ese valor no supera el 5% de las emisiones globales y tiende a disminuir porcentualmente al compararlo con la trayectoria que muestran las emisiones de carbono del resto de los sectores a nivel global.
En concreto, a diferencia del criterio de base de la “Huella de Carbono”, el cálculo del “Balance de Carbono” analiza la economía del carbono en el sistema predial y no por tonelada de carne producida. A su vez, su cálculo implica estimar anualmente no solamente las emisiones, sino también la captura y almacenamiento de carbono en el sistema analizado, donde la unidad de referencia pasa a ser la hectárea de tierra y no la tonelada de carne, como propone el ACV.
Al tomar como unidad de referencia la hectárea de tierra producida, el método permite discriminar la performance individual de cada productor, poniendo en valor el “cómo” se produce en cada eslabón de la cadena en lugar del “que” se produce, etiquetado como bien único en la góndola final.
Es así como el productor es quien en última instancia se puede convertir en sujeto de premio o penalización de acuerdo al balance de carbono generado en su propio sistema de producción.
Cambiar el foco de medición, habla por un lado de cierta honestidad intelectual tanto de la comunidad científica como también de la comercial, quienes son en definitiva usuarios primarios de este tipo de mediciones. Pero también, implica hacer foco en la responsabilidad individual de cada actor de la cadena productiva. Así como el productor ganadero no puede cargar con la responsabilidad de las emisiones que se generan fuera de la tranquera, sí debe asumir la plena responsabilidad de todo impacto ambiental que se produzca dentro del predio que trabaja.
A su vez, en la medida que este cambio de enfoque venga acompañado de incentivos comerciales para quienes contribuyan a la reducción de emisiones, dará paso a una serie de desarrollos tecnológicos y prácticas productivas que se valorarán como herramientas indispensables para convertir el problema en una oportunidad.
Como se mencionó, trabajar con mediciones generales inevitablemente sustenta la implementación de políticas comerciales también generales, que por abarcativas terminan siendo excesivamente restrictivas para el comercio mundial de alimentos.
Lejos de necesitar mayores restricciones, la creciente demanda de alimentos que requiere el mundo, necesita de soluciones que impliquen garantizar libertad de comercio, de modo tal que, sobre la base de una estricta responsabilidad cuantificable individualmente, se logre expandir la producción de alimentos en lugar de derivar en soluciones contractivas que a la larga terminan generando mayores carencias. En definitiva, la solución no radica en dejar de consumir carne para mitigar los efectos del cambio climático sino de convertirnos en verdaderos protagonistas de un cambio, que permitirá abastecer al mundo de los alimentos que necesita, de manera responsable y sustentable con el medio.
EE.UU. determinó que la carne vacuna fresca puede importarse en condiciones inocuas desde Paraguay.
Asunción, Paraguay | Todo El Campo | A partir del jueves 14 de diciembre Paraguay puede exportar carne vacuna a Estados Unidos, de acuerdo a lo resuelto por el Departamento de Agricultura, Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos (Aphis).
Todo El Campo accedió a la resolución estadounidense en la que se informa que hubo modificaciones de “los reglamentos que rigen la importación de determinados animales, carne y otros productos de origen animal permitiendo, bajo ciertas condiciones, la importación de carne vacuna fresca (refrigerada o congelada) procedente del Paraguay”.
La medida, además de ser positiva para las exportaciones son un reconocimiento de la calidad e inocuidad de las carnes paraguayas, ampliándose las posibilidades de que mercados cada vez más exigentes se abran para el país.
Paraguay es uno de los pocos países que no tiene vínculo comercial con China, dado que sí los tiene con Taiwán, y China pone como condición de cualquier acuerdo, que se rompa relaciones con la isla.
Volviendo a la autorización estadounidense, en el texto oficial Aphis argumenta que “sobre la base de las pruebas de un análisis del riesgo, hemos determinado que la carne vacuna fresca puede importarse en condiciones inocuas desde Paraguay, siempre que se cumplan determinadas condiciones”.
Ahora se “permitirá la importación de carne de bovino fresca del Paraguay a los Estados Unidos, al tiempo que seguirá protegiendo a los Estados Unidos contra la introducción de la fiebre aftosa”.
Y señala como fecha de apertura del mercado “a partir del 14 de diciembre de 2023”.
Más adelante la resolución expresa: “Históricamente, no se ha permitido el comercio de carne de res fresca (refrigerada o congelada) procedente de Paraguay porque Aphis ha considerado que Paraguay es un país que vacuna contra la fiebre aftosa. Sin embargo, en respuesta a una solicitud del Gobierno del Paraguay de que permitiéramos la importación de carne vacuna fresca (refrigerada o congelada) a Estados Unidos desde ese país, realizamos un análisis de riesgos”.
Así fue que “Aphis recopiló datos para respaldar este análisis a partir de registros del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), de información disponible públicamente y de literatura científica publicada”.
El estudio de la producción paraguaya lleva varios años. El documento recuerda que equipos sanitarios estadounidenses realizaron “visitas a Paraguay en diciembre del 2008 y julio del 2014 para verificar la información presentada por el Senacsa y recopilar datos adicionales” y en 2018 se “redactó el análisis de riesgo”, a la vez que se realizaron revisaciones periódicas sobre “el perfil de riesgo de Paraguay para determinar si las conclusiones seguían siendo válidas”.
“La última revisión de este tipo se realizó en el 2022”; la aprobación para la exportación a Estados Unidos fue el noviembre de 2023 y desde este jueves 14 de diciembre se abrió el mercado.
Los departamentos con más casos de animales muertos son San José (24), Paysandú (22) y Artigas (10).
Montevideo | Todo El Campo | La Dirección General de los Servicios Ganaderos a través de División de Sanidad Animal (DILAVE – MGAP) actualizó datos sobre la situación a nivel nacional de esta enfermedad.
Al momento son 80 los animales muertos: 10 en Artigas, 2 en Canelones, 1 en Colonia, 1 en Durazno, 1 en Flores, 2 en Florida, 1 en Montevideo, 6 en Paysandú, 22 en Río Negro, Rivera 1, Rocha 1, Salto 2, San José 24, Soriano 4, Tacuarembó 3.
Asimismo, Sanidad Animal recordó que:
Los técnicos de la DSA y Dilave, continúan atendiendo todas las notificaciones de sospechas.
Se procesan todos los formularios epidemiológicos y se realizan informes periódicos.
Los técnicos de la Dilave procesan las muestras recibidas con la colaboración del laboratorio del MSP y el laboratorio de virología de la Facultad de Ciencias.
Recibimos la colaboración de la Facultad de Veterinaria para la extracción de muestras.
Los propietarios deben notificar cuando exista la sospecha de equinos con sintomatología nerviosa o consultar a un VLE para que lo asesore y realice la notificación.
Esta enfermedad es viral y se transmite de las aves a los mosquitos.
El ser humano y el equino son huéspedes incidentales cuando son picados por mosquitos portadores del virus.
Un equino infectado tiene un riesgo insignificante de contagio hacia otros equinos y al ser humano.
Se ve predominantemente en zonas húmedas donde se encuentran grandes nichos de mosquitos conviviendo con aves que actúan de reservorios.
La situación epidemiológica está siendo monitoreada permanentemente, estando a su vez en contacto con los Servicios Veterinarios de la región
Se sugiere al propietario del establecimiento, evitar ambientes propicios para la proliferación de los mosquitos (agua estancada, vegetación alta, acumulación de objetos que puedan servir de nichos ecológico, etc.) y usar repelentes autorizados por la Dilave.
Habrá más casos en el país, pero lo importante es que se responda al tratamiento de forma temprana, para no llegar a la medida de restricción de movimientos.
Montevideo | Todo El Campo | “Es una enfermedad viral que circuló en el país, pero nunca con tanta incidencia como ahora. No hay casos en humanos “, dijo el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, en conferencia de prensa.
Hasta ahora hay 20 casos confirmados en un total de 8.033 estudios epidemiológicos realizados en 219 establecimientos. El secretario de Estado consideró que habrá más, por lo que es fundamental responder de forma temprana para su tratamiento.
Además de Mattos participaron de la conferencia realizada en la sede del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), este miércoles 13, por el director general de los Servicios Ganaderos, Diego de Freitas, y el director del Sistema Nacional de Emergencias (Sinae), Santiago Caramés.
El secretario de Estado remarcó la importancia de la coordinación entre instituciones públicas para tomar medidas sanitarias adecuadas, “porque está en juego la salud de los caballos”. Agregó que habrá más casos en el país, pero que lo importante es que se responda al tratamiento de forma temprana, para no llegar a la medida de restricción de movimientos.
“La ola del virus se termina con vacunación o con inmunidad de rebaño, que será lo que ocurrirá en el país”, señaló.
De Freitas informó que fueron visitados los 219 establecimientos que alertaron sobre sintomatología nerviosa en los equinos y se realizaron estudios epidemiológicos a los 8.033 animales involucrados. A partir de los resultados, se confirmaron a la fecha 20 casos, casi 70% están en recuperación tras la aplicación del tratamiento, hay 260 bajo sospecha clínica fundada y 80 murieron.
El jerarca subrayó que es esencial el uso de repelente y la rápida denuncia de la situación. “No es el momento de suspender las actividades deportivas donde haya concentración o participación de equinos”, expresó. Asimismo, mencionó que la existencia de vacunas es baja y que llegarán nuevas partidas entre diciembre y enero, que totalizarán las 45.000 dosis. Agregó que se requerirá mayor número de dosis, por lo que se gestiona su obtención.
Caramés comunicó que se compraron 20.000 unidades de repelente, que serán distribuidas en todo el territorio nacional antes de fin de año, y que esa cifra aumentará a corto plazo.
MEDIDAS.
De Freitas recordó que el MGAP restringe los movimientos de los caballos de los predios en que el servicio veterinario oficial halle animales con sintomatología compatible con encefalomielitis equina, por 30 días a partir del hallazgo de la enfermedad. Esos terrenos quedarán bajo vigilancia epidemiológica del servicio ganadero que corresponda.
El director indicó que se trata de una patología viral y que se transmite de las aves a los mosquitos; el humano y el equino son huéspedes incidentales, cuando son picados por insectos portadores del virus. Predomina en zonas húmedas, donde se encuentran grandes cantidades de mosquitos conviviendo con aves que actúan de reservorio. Es importante el control de esos insectos y el uso de repelentes autorizados durante su período de mayor actividad.
La cartera recomienda la vacunación de los caballos, así como el uso de repelente a todas las personas que se encuentren en el establecimiento. Se autorizarán movimientos de equinos que posean certificado sanitario emitido por un veterinario en el que conste la inoculación al menos 15 días previos a la fecha de embarque, que no presenten sintomatología nerviosa ni temperatura elevada.
La Dirección General de Servicios Ganaderos autorizará las concentraciones de caballos a las que asista un veterinario responsable del evento. Dicho profesional deberá certificar que los animales no presentan sintomatología nerviosa ni temperatura elevada al ingresar. Se solicita a los productores o propietarios que, ante cualquier sospecha, avisen a su veterinario o a los servicios ganaderos de su localidad.