Salud animal en Uruguay: más de US$ 1.000 millones en pérdidas y gastos al año; solo US$ 5 millones en soluciones de I+D.

Salud animal en Uruguay: más de US$ 1.000 millones en pérdidas y gastos al año; solo US$ 5 millones en soluciones de I+D.

Se presentaron los resultados de la primera consultoría sobre las pérdidas, gastos e inversión en investigación y desarrollo que realiza Uruguay en salud animal.

Montevideo | Todo El Campo | El lunes 11, el Comité de Coordinación en Investigación en Salud Animal (CCISA) realizó la presentación de los resultados de la consultoría “Salud animal en Uruguay: pérdidas, gasto e inversión en I+D”. Autoridades, técnicos, académicos y referentes del sector agropecuario nacional asistieron a la Facultad de Veterinaria y de forma virtual para conocer el informe final de este estudio, que es el primero de este tipo que se realiza en el país con el fin de compilar datos y elaborar nuevos análisis para conocer el impacto de la sanidad animal en la economía uruguaya.

La apertura estuvo a cargo de Alejo Menchaca, presidente actual del CCISA y coordinador de la Plataforma de Salud Animal del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). El experto comenzó explicando que el comité está conformado por representantes del Instituto Nacional de Carnes (INAC), del INIA, del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, de la Facultad de Veterinaria (FVET), de la Sociedad de Medicina Veterinaria, de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), del Secretariado Uruguayo de la Lana y de la Academia Nacional de Veterinaria.

Detalló que el principal objetivo del comité es promover, coordinar y monitorear la gestión de la investigación en salud animal e inocuidad de los alimentos de origen animal, con el fin de asesorar a los tomadores de decisión y de priorizar acciones para lograr el bienestar de la sociedad y en particular del sector agropecuario nacional.

“Para pensar en estrategias y políticas públicas vinculadas a la salud animal es fundamental contar una información de base, con un diagnóstico inicial. Ante la ausencia de esos insumos fue que desde el CCISA nos planteamos hacer esta consultoría, para saber cuánto pierde y cuánto gasta Uruguay en términos económicos por problemas de salud animal, y cuánto invierte en investigación y desarrollo para encontrar nuevas soluciones”, explicó Menchaca.

Luego tomó la palabra Rafael Sarno, coordinador de Relaciones Interinstitucionales de INAC, como entidad cofinanciadora del estudio junto al CCISA. “La salud animal es uno de los temas de nuestra agenda y contar con un diagnóstico actualizado que nos permita hacer una puesta a punto en la materia es clave. La información obtenida es un insumo fundamental para la producción, para los servicios ganaderos y para saber dónde colocar recursos y qué ejes priorizar al momento de investigar”, enfatizó.

El evento continuó de la mano del equipo de especialistas en salud animal y economía agropecuaria que realizaron el estudio, los doctores Darío Hirigoyen, Marcelo Rodríguez y Edgardo Rubianes, y el economista Diego Campoy, quienes presentaron algunas de las conclusiones más importantes que arrojó el informe. 

Se conoció que en el periodo 2011-2021, en Uruguay se perdieron por año cerca de US$ 800 millones por problemas de salud animal en las cadenas de producción, lo que representa un 34% del PBI pecuario.

Asimismo, los consultores detallaron que desde el sector público y privado se gastan US$ 224 millones al año para resolver las problemáticas vinculadas a la sanidad animal. Por cadena productiva, los bovinos de carne representan el 42% del gasto, los animales de compañía el 32% y los bovinos de leche el 16%.

En lo que refiere a la búsqueda de nuevas soluciones de I+D, la consultoría mostró que en el quinquenio 2018-2022 la inversión en salud animal fue de cinco millones de dólares anuales, lo que representa el 2,5% de la inversión total en ciencia y tecnología del país. Dicha inversión fue realizada principalmente a través de INIA, la FVET y la ANII.

Menchaca remarcó que Uruguay invierte menos del 0,5% de su PBI en ciencia y tecnología, lo que representa algo más de US$ 200 millones al año considerando todas las áreas del conocimiento. “Eso es poco comparado con otros países que aspiran a tener una economía más desarrollada”, dijo. De esa cifra, la inversión en salud animal es únicamente el 2,5%. “Siendo un país donde el PBI ganadero representa aproximadamente el 5% del PBI total, se podría invertir quizás el doble en I+D en salud animal para estar en un nivel aceptable”, afirmó.

Frente a los resultados obtenidos, el CCISA y los consultores enfatizaron la necesidad de incrementar la inversión en investigación y desarrollo. “Estamos perdiendo buena parte de lo que producimos, por lo tanto, la inversión en la búsqueda de soluciones debe crecer. Pero también se deben revisar los espacios que hoy están destinados a la investigación y desarrollo en la materia para mejorarlos”, subrayaron.

Asimismo, apuntaron que “es necesaria una mayor participación de organizaciones vinculadas a la producción animal, como las gremiales agropecuarias y la industria, así como del sector farmacéutico veterinario que también es parte del sistema. La participación del ámbito privado es clave para mejorar el sistema de ciencia y tecnología que tiene Uruguay en salud animal”.

Si Uruguay no cambia y seguimos cómo estamos, vamos a seguir perdiendo y gastando más de US$ 1.000 millones año tras año. Para un país como el nuestro, con una economía basada en la producción agropecuaria, es fundamental reducir esas pérdidas buscando soluciones diseñadas para nuestros problemas”, señaló Menchaca.

“El camino hacia el futuro debería comenzar diseñando y planificando una estrategia nacional y una política a mediano y largo plazo para atender esta problemática que ahora sí la conocemos en profundidad. Es muy difícil generar políticas públicas y privadas si no conocemos la magnitud de las dificultades que queremos resolver. Ahora sabemos cuánto estamos perdiendo por problemas de salud animal y creemos que el próximo paso es invertir justo ahí, donde más estamos perdiendo”, concluyó el experto.

Seminario online para ampliar información sobre el brote de encefalitis equina.

Seminario online para ampliar información sobre el brote de encefalitis equina.

Comunicado de la Organización Mundial de Sanidad Animal.

Montevideo | Todo El Campo | Ante el brote de encefalitis equina del oeste, identificado en Argentina y Uruguay por las autoridades sanitarias de ambos países y notificado a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Publica Veterinaria del Departamento de  Prevención, Control y Eliminación de Enfermedades Transmisibles (CDE) y el Departamento de Emergencias en Salud (PHE), de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), reunieron hoy a representantes de los Servicios Veterinarios Oficiales y de los Ministerios de Salud de las Américas, en torno a un seminario regional online para compartir conocimientos y experiencias entre los participantes.

El intercambio de información oportuna y estandarizada entre los países es fundamental para una estrategia conjunta de vigilancia. Las herramientas y procedimientos de laboratorio en la vigilancia deben también estandarizarse para garantizar una oportuna respuesta interpaíses.

Durante la jornada, Panaftosa/SPV presentó un resumen sobre la situación actual de la encefalitis equina en la región.

Franklyn Prieto, director de Vigilancia del Instituto Nacional de Salud (INS) de Colombia expuso la experiencia del país ante el brote ocurrido en 2016. Mientras que la doctora Ximena Melon, directora nacional de Sanidad Animal (Senasa) de Argentina hizo referencia a la situación actual que está viviendo el país. Por su parte, Dr. Jairo Mendez, asesor para enfermedades virales del PHE/OPS/OMS, analizó los principales puntos relacionados con el diagnóstico de las encefalitis equinas.

¿CÓMO SE MANIFIESTA LA ENCEFALITIS EQUINA DEL OESTE Y CUÁLES SON SUS CONSECUENCIAS?

La encefalitis equina del oeste es una enfermedad viral que puede presentarse en equinos y eventualmente en humanos.

Se transmite principalmente a través de la picadura de mosquitos infectados, a través de las aves, que actúan como vectores del virus y si bien, la transmisión puede ocurrir en cualquier momento del año, tiende a aumentar durante las estaciones cálidas y húmedas.

Los síntomas en caballos incluyen: Fiebre. Letargo y debilidad. Pérdida de apetito. Cojera o dificultad para moverse. Secreciones nasales y oculares. Problemas respiratorios. Cambios en el comportamiento.

El período de incubación desde que un animal es infectado hasta que muestra los primeros signos clínicos es de 5 a 14 días.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) con base en el Reglamento Sanitario Internacional señala que, dentro de las amenazas para la salud pública internacional se encuentran las enfermedades zoonóticas como las encefalitis squinas que revisten gran importancia debido a su alto potencial para traspasar fronteras, entre las que se registra: la Encefalitis Equina del Este (EEE), la Encefalitis Equina del Oeste (EEO), Encefalitis Equina Venezolana (EEV) y la Encefalitis del Nilo Occidental (ENO).

¿EXISTE RIESGO DE TRANSMISIÓN DE LA ENCEFALITIS EQUINA EN HUMANOS?

La circulación del virus se lleva a cabo por medio de algunas especies de mosquitos. La enfermedad persiste de forma continua entre varios tipos de roedores y aves silvestres. Eventualmente, cuando son susceptibles, los equinos y los humanos pueden verse involucrados en este ciclo.

Los brotes de encefalitis equina del oeste pueden presentar casos aislados en humanos con síntomas moderados y la mayoría de las infecciones son inaparentes.

Los casos leves de la enfermedad presentan fiebre, dolor de cabeza y fatiga que persiste por varios días o semanas. La enfermedad tiene un comienzo súbito con dolor de cabeza seguido de decaimiento, escalofrío, fiebre, mialgias y malestar general. Estos síntomas se acentúan en los días siguientes, con vomito, somnolencia, confusión y postración.

Los síntomas neurológicos se limitan a debilidad y temblores generalizados especialmente de las manos, labios y lengua. Generalmente la mejoría comienza varios días después de la defervescencia, entre 1 semana a 10 días.

No hay tratamiento antiviral específico, y la vacuna humana es muy limitada a grupos específicos; las medidas de atención primaria incluyen reposo absoluto, hidratación adecuada y terapia sintomática.

Los grupos en riesgo incluyen a las personas que viven, trabajan o que participan en actividades recreativas al aire libre en las áreas endémicas.

Hasta la fecha no se han registrado casos humanos en las regiones donde se producen los actuales brotes equinos.

¿CUÁLES DEBEN SER LAS MEDIDAS DE PREVENCIÓN?

Lograr altas coberturas de vacunación de la población de equinos susceptibles en las zonas consideradas de riesgo y realizar refuerzos anuales en los equinos

El manejo integrado de mosquitos y el uso de repelente y fumigación en las caballerizas es importante para ayudar a evitar la diseminación de la enfermedad y la transmisión a los equinos y eventualmente a las personas.

Es necesario establecer un programa integral de prevención y control que incluya: planes de capacitación para el personal de salud, programa de divulgación y de educación sanitaria, atención oportuna de focos y su control, montaje y mantenimiento de un sistema de información y vigilancia epidemiológica con diagnóstico de laboratorio, control de la movilización de animales domésticos susceptibles, coordinación intersectorial, investigación, control de vectores, y participación comunitaria.

Comunicado y foto de portada de OMSA.

MATERIAL ADJUNTO

Vea el seminario online y acceda a la guía ante casos de encefalitis:

También puede acceder al seminario aquí: Seminario online regional sobre encefalitis equina del oeste – YouTube

Guía para la vigilancia, detección y respuesta para las encefalitis equinas: Guía para la vigilancia, detección y respuesta para las encefalitis equinas (paho.org)

“La ganadería pastoril, muy extendida y típica en la región, es una herramienta valiosa para capturar carbono en el suelo”.

“La ganadería pastoril, muy extendida y típica en la región, es una herramienta valiosa para capturar carbono en el suelo”.

Alambrado mediante, la foto muestra el contraste entre un área pastoreada y otra clausurada en un pastizal de Uruguay.

Montevideo | Todo El Campo | A mediados de año, en junio de 2023, en Uruguay y Argentina, investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) y la Universidad de la República de Uruguay (Udelar), detectaron que la ganadería pastoril promueve el almacenaje de carbono en el suelo.

El 26 de junio del año en curso, Sobre La Tierra -Área de divulgación Científica y Tecnológica de Agronomía y Ambiente- publicó las conclusiones de la investigación desarrollada. Por ejemplo, se descubrió que excluir el pastoreo por más de 3 años disminuye a la mitad las raíces.

La investigación comenzó a partir de una pregunta: “¿Qué efecto tiene sobre las raíces de estos pastizales la exclusión del pastoreo?”, la interrogante fue “central, ya que la ganadería tiene casi dos siglos de historia en la región”, dijo uno de los investigadores.

Asimismo “detectamos un patrón muy claro en relación con el efecto de la exclusión del ganado, o efecto clausura”. Si la clausura, o la privación del pastoreo, “tenía más de tres años de antigüedad, la biomasa de raíces se reducía en promedio hasta un 50% respecto de los sitios pastoreados. En cambio, si la clausura era más reciente, la biomasa de raíces en los pastizales era similar a la registrada bajo pastoreo”.

Más adelante agregó: “Encontramos que la ganadería pastoril, muy extendida y típica en la región, es una herramienta valiosa para capturar carbono en el suelo”.

El siguiente es el artículo completo difundido en Sobre la Tierra (SLT), cuyo autor es Pablo Roset.

PASTOREAR LOS PASTIZALES DEL RÍO DE LA PLATA CONSERVA EL CARBONO DEL SUELO.

(SLT-FAUBA) La vasta región de los pastizales del Río de la Plata se extiende por la Argentina, Brasil y Uruguay, y desde hace 200 años sustenta la producción ganadera. Su relevancia llevó a ecólogos de los tres países a publicar numerosos estudios que, sorprendentemente, apenas están considerados en las síntesis globales sobre pastizales. Para abordar esa problemática, un trabajo de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba) y la Universidad de la República (Udelar) de Uruguay compiló y publicó la primera base de datos con esos estudios y, aplicándole una metodología estadística específica, descubrió que excluir el pastoreo por más de 3 años disminuyó a la mitad la biomasa de raíces. Proponen agregar esta información a las bases de datos globales.

Mariano Oyarzabal, docente del Departamento de Métodos Cuantitativos y Sistemas de Información de la Fauba, coautor del trabajo, comentó que su estudio se centró en los pastizales del Río de la Plata, una región de 760.000 kilómetros cuadrados -2,5 veces la provincia de Buenos Aires- en el centro-oeste de la Argentina, el sur de Brasil y todo Uruguay. Es una de las pocas áreas del mundo que aún cuenta con pastizales no modificados por el ser humano, y sus suelos son de muy alta fertilidad. Hoy, una parte considerable de la región se usa con fines ganaderos.

“Descubrimos que los trabajos que resumen a nivel global la información publicada sobre pastizales, su productividad y biomasa de raíces, o sobre cómo responden las raíces al pastoreo, no incluyen trabajos en los pastizales del Río de la Plata. En parte, eso se debe a que muchas de estas publicaciones están en revistas locales de poca difusión o en capítulos de libro de difícil acceso. Entonces, ese problema nos motivó a compilarlas en una base de datos”, sostuvo Oyarzabal.

El investigador señaló que los trabajos que hallaron se enfocan mayormente en las raíces -un reservorio importante de carbono- y en el pastoreo, principal disturbio de los pastizales. “Al compilar todos esos artículos, notamos que incluían comparaciones entre áreas pastoreadas y no pastoreadas. Por lo tanto, nos preguntamos: ¿qué efecto tiene sobre las raíces de estos pastizales la exclusión del pastoreo? Este interrogante es central, ya que la ganadería tiene casi dos siglos de historia en la región”.

CON USTEDES, LOS PASTIZALES DEL RÍO DE LA PLATA.

Oyarzabal, quien también es investigador del Laboratorio de Análisis Regional y Teledetección del instituto IFEVA (UBA-CONICET) destacó dos resultados clave de su estudio, publicados en la revista científica Austral Ecology.

El primero fue la creación de la base de datos bibliográfica en sí.

“La base pone a disposición de la comunidad científica internacional 15 estudios publicados en los últimos 40 años por ecólogos brasileros, uruguayos y argentinos. A partir de sus más de 1000 registros identificamos que hay pastizales muy estudiados -como los de la Depresión del Salado en la provincia de Buenos Aires- y otros de los que casi no conocemos nada sobre sus raíces, como los de la Pampa Ondulada argentina o los del norte de Uruguay y Brasil”, detalló.

Por otro lado, a partir de la nueva base de datos, Oyarzabal y los demás coautores del estudio realizaron un análisis estadístico llamado metaanálisis que les permitió combinar los resultados de todos los estudios sobre raíces y pastoreo en estos pastizales, y obtener conclusiones cuantitativas y extrapolables.

“Detectamos un patrón muy claro en relación con el efecto de la exclusión del ganado, o efecto clausura. Si la clausura tenía más de tres años de antigüedad, la biomasa de raíces se reducía en promedio hasta un 50% respecto de los sitios pastoreados. En cambio, si la clausura era más reciente, la biomasa de raíces en los pastizales era similar a la registrada bajo pastoreo”, observó el investigador de la Fauba.

EL PASTOREO COMO ALIADO.

“Nuestros resultados tienen implicancias concretas, ya que encontramos que la ganadería pastoril, muy extendida y típica en la región, es una herramienta valiosa para capturar carbono en el suelo. Aunque en la región casi no se les da ‘descansos’ a los pastizales, si un productor excluyera al ganado, se reduciría la cantidad de raíces en el suelo, lo cual sería muy negativo para eso que tanto nos importa que es mitigar el cambio climático”, sostuvo Oyarzabal.

Remarcó las ventajas de contar con la base de datos y los registros que antes no estaban disponibles o eran difíciles de acceder. “Ahora, cualquier persona que quiera trabajar sobre la biomasa subterránea de los pastizales del Río de la Plata u otras variables tiene toda la información a mano”.

Y, a modo de cierre, agregó: “La puerta está abierta a que se planteen nuevas preguntas. Incluso, investigadores de otros países podrían usar la base de datos y avanzar en el conocimiento. Es más, creemos que sería necesario incluir los pastizales de esta región en las bases de datos globales para corregir el desbalance en los estudios globales y los sesgos en los patrones allí detectados”.

Foto de portada de Mariano Oyarzabal, publicada en Sobre La Tierra. Alambrado mediante, la foto muestra el contraste entre un área pastoreada y otra clausurada en un pastizal de Uruguay.

El pastoreo es clave para el suelo y los ecosistemas.

El pastoreo es clave para el suelo y los ecosistemas.

La investigación es particularmente valedera en momento en los que desde diferentes lugares crece el discurso y las políticas tendientes a reducir la ganadería a su mínima expresión.

Montevideo | Todo El Campo | El pastoreo es clave para la ganadería, en Uruguay se practica y con muy buenos resultados frente a otros sistemas que seguramente también son muy buenos produciendo carne, pero ya no lo son tanto en cuanto a la salud de los suelos.

Un artículo publicado en The Royal Society afirma que “el cese del pastoreo provoca la pérdida de biodiversidad y la homogeneización de las redes tróficas del suelo”, o sea de las cadenas alimentarias naturales.

Un grupo de investigadores de Países Bajos, Dinamarca, Reino Unido, entre otros, analizó si el cese del pastoreo afecta la diversidad local de las redes tróficas subterráneas.

Por un lado se pudo mostrar “que el cese del pastoreo conduce a una fuerte disminución de la diversidad de la mayoría de los grupos de microbios y fauna del suelo, particularmente de taxones relativamente raros”; y por el otro, la diversidad “varió entre los grupos de organismos del suelo”.

“Si bien la mayoría de las comunidades microbianas del suelo exhibieron una mayor homogeneización después del cese del pastoreo” se pudo observar “una disminución de la homogeneización de la fauna del suelo después del cese del pastoreo. En general, los resultados indican que la exclusión de los herbívoros domesticados de los pastizales montanos históricamente pastoreados tiene consecuencias negativas de gran alcance para la diversidad de las redes tróficas subterráneas”.

Lo anterior subraya “la importancia de los herbívoros para mantener la diversidad de las comunidades subterráneas, que desempeñan un papel central en el funcionamiento de los ecosistemas.

La investigación es particularmente valedera en momento en los que desde diferentes lugares crece el discurso y las políticas tendientes a reducir la ganadería a su mínima expresión.

En el artículo comentado se señala en la introducción que “el cese del pastoreo es una característica común del paisaje europeo y se espera que aumente considerablemente durante la próxima década”, especialmente en algunas zonas o áreas determinadas.

Esa nueva tendencia de un progresivo menor pastoreo contradice el comportamiento europeo desde hace siglos.

“Los pastizales seminaturales ampliamente gestionados están muy extendidos por toda Europa, a menudo pastoreados desde la época romana o incluso prerromana, y sustentan un componente importante de la biodiversidad regional, que ofrece múltiples funciones y servicios ecosistémicos. Esto ha dado lugar a ecosistemas de pastizales con vegetación espacialmente heterogénea”.

Ahora y “sobre la base de estudios centrados en las plantas, existe una preocupación generalizada de que el cese del pastoreo en estos ecosistemas esté causando una homogeneización biótica debido a la pérdida de especies especializadas raras y un aumento de los generalistas comunes, así como a la disminución general de la biodiversidad vegetal”.

“Además, es probable que la homogeneización biótica y la pérdida de biodiversidad asociada como resultado de la exclusión de los herbívoros afecten el funcionamiento de los ecosistemas”, expresa el artículo.

Más adelante subraya: “Cada vez hay más pruebas de que el cese del pastoreo de ganado influye en estos diferentes atributos de la homogeneización biótica de las comunidades aéreas, incluidas las plantas y los insectos, pero se sabe mucho menos sobre los efectos de los organismos subterráneos en las comunidades”.

Esa vida localizada en el suelo, no tan conocida por los humanos y de rica biodiversidad “regula una serie de funciones y servicios ecosistémicos clave, por ejemplo, la descomposición de la materia orgánica, la disponibilidad de nutrientes de las plantas, la lixiviación de nutrientes y la estabilidad estructural del suelo”.

Por lo anterior, es evidente que hay una “clara necesidad de comprender mejor el impacto a largo plazo del cese del pastoreo en la composición y diversidad de las comunidades subterráneas”.

El artículo publicado en The Royal Society es mucho más amplio; se puede leer aquí: El cese del pastoreo provoca la pérdida de biodiversidad y la homogeneización de las redes tróficas del suelo | royalsocietypublishing.org

Los autores del artículo publicado en The Royal Society: investigadores: Maarten Schrama, Casper W. Quist, G. Arjen de Groot, Ellen Cieraad, Deborah Ashworth, Ivo Laros, Lars Hestbjerg Hansen, Jonathan Leff, Noah Fierer y Richard D. Bardgett.

Foto de cabaña El Baqueano, ejemplares Hereford.

Mattos en COP28: “El mandato histórico del productor agropecuario es cuidar la tierra y entregarla a sus hijos en mejor estado”.

Mattos en COP28: “El mandato histórico del productor agropecuario es cuidar la tierra y entregarla a sus hijos en mejor estado”.

 Mattos: “Somos garantes de la seguridad alimentaria, somos esenciales para combatir los problemas de abastecimiento, de hambre en el mundo, somos también fundamentales para la paz social porque no hay paz, no hay tranquilidad y no hay equilibrio social ni político si falta la alimentación”.

Dubái, Emiratos Árabes Unidos | IICA | Todo El Campo | El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, aseguró que el agro está recuperando el espacio que nunca ocupó debidamente en las discusiones climáticas globales, y elogió los esfuerzos del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), organismo hemisférico especializado en desarrollo agrícola y rural, para impulsar la presencia del sector agropecuario en los principales foros globales de negociación ambiental, como las COP.

En la COP28 de Dubái, Emiratos Árabes Unidos, Mattos realizó una intensa actividad, participando de decenas de encuentros, entre ellos dos reuniones ministeriales -de América Latina y el Caribe y de Mercosur, Chile y Bolivia-, además de eventos técnicos, en los que trató asuntos como seguridad alimentaria y medio ambiente, ganadería sostenible, biodiversidad, gestión del conocimiento y de los recursos naturales, y acceso al financiamiento, entre otros.

Al realizar un balance de su participación y sus colegas de Agricultura del continente americano en la cumbre climática, el ministro uruguayo expresó que “que se viene recuperando el espacio que nunca se ocupó debidamente” e indicó que “somos garantes de la seguridad alimentaria, somos esenciales para combatir los problemas de abastecimiento, de hambre en el mundo, somos también fundamentales para la paz social porque no hay paz, no hay tranquilidad y no hay equilibrio social ni político si falta la alimentación”.

“También tenemos la responsabilidad ambiental de generar sistemas productivos sostenibles. Acá la agricultura está activa, no puede tener lugar si va a expensas de los recursos naturales; y por lo tanto, la forma de tener sistemas productivos responsables, claramente debe haber un espacio, un lugar para hablar de los temas del ambiente”, agregó.

Mattos, quien preside la Junta Interamericana de Agricultura (JIA), que reúne a todos los ministros de Agricultura de las Américas, también destacó la labor del IICA, al que definió como “un gran catalizador de una presencia mucho más marcada de la agricultura en estos foros”, y dijo que “esto se debe incrementar, ya que no se puede hablar de sostenibilidad ambiental si no se habla también de la agricultura”.

En ese sentido, defendió el papel de los agricultores, afirmando que los productores agropecuarios tienen el mandato y el legado de cuidar los recursos naturales.

“Muchas veces hay un estereotipo, el del productor de alimentos que es un destructor de la naturaleza. Estamos muy lejos de eso porque hemos recibido de herencia de nuestros padres y abuelos la responsabilidad de mantener los recursos en condiciones para que justamente el futuro asegure que nosotros le traspasemos a nuestros hijos y nietos una condición mejor que la recibimos, eso como una especie de mandato”, expresó.

Mattos también se refirió a los equilibrios necesarios entre producción y medio ambiente y ponderó la participación creciente de los temas de agricultura, alimentación y comercio agropecuario en las COP: “Nosotros lo predicamos dentro del Uruguay y sabemos que existen tensiones entre producción y ambiente, pero tenemos que encontrar los caminos del entendimiento. No es razonable que la COP haya tomado la dimensión que tomó en todos estos 30 años, desde 1992, y que la participación de la agricultura haya sido prácticamente nula, entonces, de diez años para acá es que empieza a haber tímidamente una participación, una presencia y creo que es esencial para una mutua comprensión”.

En ese sentido, llamó a que más rápidamente los productores vean beneficios económicos con la aplicación de sistemas de producción sostenibles.

“Gracias a estos foros, a estos espacios de discusión climática, hemos incorporado una serie de prácticas y de conciencia. Debemos inculcar al productor que todavía no visualiza suficientemente la importancia de generar menos emisiones y que muchas veces necesita recibir señales de mayores ingresos para su producción, porque normalmente el productor es receptor de los precios que genera su propia producción, pero también debería ser receptor de los beneficios de aplicar sistemas de producción sostenibles, que van a hacer un mundo mucho más sano, mucho más justo y mucho más productivo”, concluyó.

(IICA). En la foto: Fernando Mattos, presidente del Consejo Agropecuario del Sur (CAS) y ministro de Uruguay; Lloyd Day, subdirector general de IICA; y Esteban Valenzuela, ministro de Agricultura de Chile.

COP 28 presentó nuevo reporte sobre emisiones de gases y mitigación, con presencia de ministro Mattos.

COP 28 presentó nuevo reporte sobre emisiones de gases y mitigación, con presencia de ministro Mattos.

El informe presenta una evaluación global integral de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provenientes de los sistemas agroalimentarios ganaderos. Allí se sugiere que el sector ganadero puede desempeñar un papel fundamental en la reducción en las emisiones de GEI.

Montevideo | Todo El Campo | El viernes 8 de diciembre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 28) que se está llevando a cabo en Dubai su nuevo reporte “Caminos hacia menores emisiones: Una evaluación global del efecto invernadero, emisiones de gases y opciones de mitigación de sistemas agroalimentarios ganaderos”. El evento comenzó con unas palabras de apertura por parte del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca Fernando Mattos.

El informe presenta una evaluación global integral de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provenientes de los sistemas agroalimentarios ganaderos. Allí se sugiere que el sector ganadero puede desempeñar un papel fundamental en la reducción en las emisiones de GEI.

Este informe, reemplaza y disminuye la cifra de emisión asociada a la ganadería. Los hallazgos del Modelo de Evaluación Ambiental Ganadera Global (GLEAM) de las Naciones Unidas, revelan que los sistemas ganaderos agroalimentarios (que incluyen ganado, búfalos, ovejas, cabras, cerdos y pollos) son responsables de 6,2 gigatoneladas (Gt) de equivalente de dióxido de carbono (CO2 eq) en emisiones. Esto representa el 12% de todas las emisiones antropogénicas de GEI (con base en el año de referencia 2015). Es importante señalar que esta cifra es inferior a las estimaciones anteriores de GLEAM utilizando las mismas métricas tradicionales.

La intensidad de las emisiones, o huella de carbono, de la producción ganadera varía significativamente entre países, especies y sistemas de producción debido a diferencias en razas, prácticas de manejo, calidad del alimento y condiciones ambientales.

La adopción de prácticas sostenibles es crucial para lograr menores emisiones y mitigar el impacto ambiental de los sistemas ganaderos. Estas incluyen mejoras de la salud y bienestar animal, mejorar la productividad del ganado, implementación de nuevas prácticas de alimentación y nutrición, la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, la mejora de las prácticas de cría y la implementación de medidas dirigidas directamente a las emisiones de GEI. Al implementar colectivamente estas mejoras, el sector ganadero tiene la potencial para lograr reducciones de emisiones.

Esta divulgación es muy importante para las ganaderías del mundo porque la estimación original de la FAO realizada en el 2006 imputó un 18% de las emisiones totales a ese sector, valor popularizado en el trabajo La Larga Sombra del Ganado. En el primer reporte GLEAM en el 2013, la cifra fue disminuida a 14,5% por una mejora en el método de estimación. Finalmente, con este nuevo reporte que acaba de ser comunicado, se estima que la producción animal representa a un 12% con la utilización de métricas tradicionales. El INAC junto con el MGAP promueven el uso de métricas alternativas (GWP*) que reconocen que el metano es un gas de vida corta. Si se generaliza este uso se puede anticipar que la cifra de emisiones actualmente divulgada (12%) será sustantivamente menor. Adicionalmente cuando además de la emisión se analice la captura de los sistemas ganaderos es posible que la ganadería uruguaya sea climáticamente neutra es decir no contribuya al calentamiento adicional del planeta algo sobre lo que ya existe alguna evidencia inicial en trabajos elaborados por el INIA.

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