Salto/TodoElCampo-La zafra 2020-2021 tuvo rendimientos históricamente altos, transformándose con casi 9 toneladas y media en promedio por hectárea en la campaña con mejores rendimientos de las que se tiene registro. A su vez, el precio provisorio se fijó en US$ 12,30, bastante por encima de lo que se venía obteniendo, cerrando el definitivo en 5 centavos más: unos US$ 12,35 por la bolsa de 50 kilos de arroz sano, seco y limpio.
Si a esto sumamos que la pandemia favoreció la demanda internacional del arroz como objeto estrictamente relacionado a la seguridad alimentaria, que los costos eran sustancialmente más bajos que hoy (recordemos que el arroz es gran usuario de combustible, energía eléctrica, mano de obra y es 100% regado) y que el dólar estaba más fuerte, la bocanada de aire fue grande. DETERIORO EN EL NEGOCIO Pero la última campaña cosechada en los primeros meses de este 2022 mostró un deterioro en las condiciones de negocio. Primeramente es preciso recalcar que nuevamente los productores batieron récords: estuvieron arriba de las 9 toneladas, más precisamente 9.250 kilos por hectárea, siendo detrás de la campaña antes mencionada el segundo mejor rendimiento histórico.
La gran noticia también en este caso, es que hay productores de punta que han logrado estabilizar las producciones de los últimos años en más de 10 toneladas por hectárea, como algo lograble. Al respecto, la ACA en conjunto con el FLAR y otros organismos está desarrollando un proyecto de transferencia de tecnología para lograr que los más rezagados se acerquen cada vez más a los punteros.
Argentina/TodoElCampo-En diciembre ingresaron U$S 3.706 millones. En los dos últimos años, el Gobierno logró un flujo de divisas que supera largamente el promedio histórico.
Más de U$S 40.000 millones liquidó la agroexportación argentina a lo largo de 2022, lo que constituye por lejos la mayor cifra de la historia, incluso casi duplicando el promedio de los últimos 15 años, el período en que los granos y subproductos se consolidaron como la principal fuente de dólares del país.
Según la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), en diciembre las empresas del sector liquidaron U$S 3.706,6 millones, lo que significa un 34% más que en el mismo mes del año pasado y una suba del 112% con respecto a noviembre.
“El ingreso de divisas del mes de diciembre es el reflejo de un mercado de granos bajo el amparo del Decreto 787/2022 que estableció condiciones especiales de tipo de cambio para los productores que comercializaron soja entre el 28 de noviembre al 30 de diciembre inclusive”, reconoció CIARA-CEC.
Y amplió que, específicamente por medio de estas ventas de soja, el ingreso acumulado en este último mes fue de U$S 3.155 millones. El resto corresponde a otros granos y subproductos.
ACUMULADO RÉCORD
De este modo, el monto liquidado en todo el año 2022 ascendió a US$ 40.438.170.941, el mejor ejercicio desde que se llevan registros y un crecimiento del 22% con respecto a 2021.
Cabe tener en cuenta que el récord vigente correspondía precisamente al año pasado, con U$S 32.807 millones. En ambos casos, cifras que superan largamente el promedio de los ejercicios anteriores, cuando las liquidaciones rondaron entre U$S 20.000 y U$S 23.000 millones.
Con respecto específicamente al rol que cumplió el PIE, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación emitió un comunicado este viernes en el que resaltó que esta segunda etapa del Programa cerró con 5,6 millones de toneladas de soja comercializadas, por un total de $ 523.244 millones.
“Nuevamente se cumplen los objetivos de fortalecer las reservas y mejorar los ingresos de los productores, en una estrategia que dinamiza la actividad, impulsando el agregado de valor”, subrayó el secretario de Agricultura, Juan José Bahillo.
Los datos relevados por la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios indican que el precio promedio del valor por tonelada fue de $ 93.660.
Del total del volumen comercializado, 3.618.106 toneladas correspondieron a contratos con precio hecho y 2.014.772 toneladas con precios fijados.
EEUU/TodoElCampo-Los administradores de fondos de inversión agrícolas que operan en el mercado estadounidense CME Group reforzaron esta semana las “apuestas” alcistas tanto en soja como en maíz.
El martes de esta semana –según los últimos datos publicados hoy viernes por la Commodity Futures Trading Commission– los administradores de fondos de inversión agrícolas que operan en el CME Group tomaron posiciones “compradas” (alcistas) de manera muy agresiva en futuros y opciones de maíz. Un fenómeno similar, aunque con menor impulso, también se registró en el caso de la soja.
El fundamento detrás de esa decisión está lejos de ser un misterio: un desastre climático va camino a liquidar buena parte de la producción de soja y maíz argentina en la presente campaña 2022/23.
La tragedia climatica que se está registrando en Brasil,en Argentina si bien está “a flor de piel” entre los productores de la zona pampeana y el norte del país, aún no llegó a materializarse en términos numéricos, con lo cual es probable que los precios internacionales no estén reflejando el “agujero” de oferta que habrá en 2023. En el caso del maíz, tal como viene sucediendo en las últimas dos campañas, los administradores de fondos agrícolas están mucho más “jugados” que en soja porque la oleaginosa –si bien tiene un balance de oferta/demanda en EE.UU. muy comprometido– es un producto de alto riesgo bajista en caso de un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas entre EE.UU. y China. Adicionalmente, las exportaciones de maíz realizadas por Ucrania –un gran jugador global en el cereal– están condicionadas por la buena voluntad del gobierno ruso en el marco de un acuerdo realizado por Vladimir Putin con Naciones Unidas y Turquía. Las posiciones netas surgen de la diferencia entre las posiciones compradas (“long”, que fijan un precio techo y por ende apuestan a un mercado alcista) y las posiciones vendidas (“short”, que fijan un precio piso y por lo tanto apuestan a un mercado bajista.
Las heladas en EE.UU. continúan amenazando al trigo, que cerró mayormente positivo esta jornada, mientras que los granos gruesos se vieron impulsados al alza por ventas externas superiores a lo esperado y el anuncio de menos restricciones en China.
Trigo
El cereal cerró mixto este viernes, arrojando ganancias en el grueso de las posiciones. Por un lado, el cereal sigue estando respaldado por los temores de que las temperaturas frías en Estados Unidos dañen los cultivos, especialmente en partes de las llanuras que carecían de una cubierta de nieve aislante en los cultivos inactivos. Además, las buenas ventas externas norteamericanas más altas de lo esperado por el mercado, presionaron al alza a las cotizaciones. No obstante, la competitividad en precios del trigo ruso y australiano siguen presionando a la baja al mercado.
Maíz
El maíz se reafirmó nuevamente, y coronó el día con una ganancia de más de US% 3/t, de la mano de las buenas ventas externas del país norteamericano, las cuales totalizaron 856.606 toneladas, cerca del extremo superior de las expectativas del mercado, lo que dinamizó la demanda y llevó al maíz a operar en positivo.
Soja
La soja cerró mixta, respaldada por el aceite de soja que subió US$ 35/t en su posición mas cercana, e impulsada a la baja de la mano de la harina de poroto, que cayó hasta US$ 8/t y ejerció cierta presión bajista. La oleaginosa de Estados Unidos totalizó exportaciones por un total de 1,75 Mt en la semana que finalizó el 22 de diciembre, rozando el límite de lo máximo esperado por el mercado, lo que ejerció presión alcista en las cotizaciones cercanas. A su vez, se espera que China finalice las restricciones por Covid-19 en el corto plazo, lo que debería aumentar aún más las ventas externas de soja del país norteamericano, lo cual añadió sostén al alza. Por última, la buena producción en Brasil ejerce competitividad en precios, lo que tendió a llevar a las posiciones lejanas a pérdidas.
La Dirección de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pecsa (MGAP) adoptó medidas de prevención y contención ante la plaga Candidatus Liberibacter spp, una bacteria asociada a la enfermedad de los cítricos conocida como huanglongbing o greening. La resolución, que lleva la firma del director general –ingeniero agrónomo Leonardo Olivera Uriarte— reconoce que “el sector citrícola está atravesando por una acelerada reconversión, con la introducción de nuevas variedades y nuevas plantaciones que se están llevando a cabo en el país” y que debe efectuarse de manera segura.
Los cítricos representan el principal rubro frutícola de exportación del país y corresponde al 1,5% del Valor Bruto de Producción (VBP) del sector agropecuario, con aproximadamente 15.000 hectáreas plantadas que ocupan a unos 16.000 trabajadores. El 60% trabaja directamente en tareas agrícolas y el 40% restante lo hace en el sector industrial. La iniciativa ministerial considera la necesidad de adoptar medidas que permitan el desarrollo del sector, la prevención y contención de dicha bacteria, a fin de asegurar la sanidad, calidad, correcta conservación y manipulación de los vegetales, sus partes o frutos.
Resolución
La resolución señala la “obligatoriedad de declarar y registrar ante la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) a toda plantación de cítricos a realizársele cambio de copa. Dicha declaración la deberán realizar los propietarios, poseedores o tenedores de predios a cualquier título”. Agrega que “cuando el cambio de copa sea realizado por una empresa contratada a tal fin, la empresa también estará obligada a realizar una declaración ante la DGSA de dicha labor”.
En su declaración, el productor deberá especificar ubicación y padrón o padrones catastrales ocupados, especies plantadas, superficie ocupada por cada especie, variedad, y número de plantas sobre las cuales se realizará el cambio de copa. Asimismo, el productor deberá acreditar que el material a utilizar proviene de lugares habilitados por la DGSA y solicitar al Instituto Nacional de Semillas (INASE) autorización del traslado del material vegetal, indicando el origen y destino del material de propagación (guía de tránsito).
El origen del material a injertar deberá ser de plantas de viveros certificados o de montes implantados no mayores a cinco años, en tanto el productor o la empresa contratada deberá certificar el origen de las plantas dadoras de varetas. La citada dirección inspeccionará la Unidad de producción dador de varetas, en busca de plagas relevantes y, para autorizar la extracción, deberán estar libre de Diaphorina citri y HLB.
El material deberá provenir de un vivero certificado, que las varetas se extraigan de la zona Sur del país y de plantaciones comerciales certificadas de menos de cinco años. Si las varetas se extraen del norte del país, además de provenir de plantaciones certificadas de menos de cinco años, deben estar libres de Diaphorina citri. En caso de detectar este insecto y no haber otra opción posible, se extraerán muestras para análisis de HLB y se deberá realizar el control químico de la plaga. No se permitirá extraer varetas de un cambio de copa anterior o de plantaciones viejas. Es decir, la planta dadora de varetas tendrá dos partes: porta injerto e injerto único. La DGSA llevará el registro geo-referenciado de los cambios de copa y su incumplimiento dará lugar a la aplicación de sanciones.
Como consecuencia de la guerra en Europa del este, los biocombustibles vuelven a posicionarse fuertemente, pues evitan la dependencia de los precios del petróleo.
Hébert Dell’Onte | Montevideo | Todo El Campo | El libro Estado de los biocombustibles líquidos en las Américas del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) describe la evolución de los últimos años y las perspectivas de los biocombustibles líquidos en países de las Américas donde se consumen de forma significativa. La obra señala que en el “contexto geopolítico, donde la guerra entre Rusia y Ucrania ha impactado fuertemente en el aprovisionamiento de las energías fósiles, causando fuertes alzas de precios en los combustibles derivados del petróleo, los biocombustibles vuelven a posicionarse fuertemente en la escena, impulsados por su contribución a la seguridad energética”.
El texto de 94 páginas comienza señalando que los biocombustibles líquidos fueron pensados en “promover su desarrollo en conexión con el sector agropecuario y en eliminar la importación de petróleo y sus derivados”.
La agenda ambiental dio más relevancia a los biocombustibles que “pasaron a desempeñar un rol importante” en el proceso de “descarbonización del sector del transporte, especialmente el terrestre”.
Con los años la producción y el consumo de biocombustibles se han “incrementado en forma sostenida”, pero es en 2020 “el primero de los últimos 20 años en que simultáneamente se reducen el consumo y la producción de biocombustibles” debido a la pandemia.
En 2021 y según los datos del primer semestre de 2022, se retoma el consumo y por ello también la producción. IICA señala que “se destaca que las Américas han tomado la iniciativa en la producción de biocombustibles, cuyo desarrollo ha sido verdaderamente promisorio, pues producen el 88% del bioetanol del mundo y el 36% del biodiésel. El uso de los biocombustibles se ha diseminado a lo largo del hemisferio con varias experiencias exitosas”, subraya el informe.
URUGUAY. PRODUCCIÓN, CONSUMO Y PRECIO.
Respecto a Uruguay, IICA señala que la ley 18.195 (Ley de Agrocombustibles) de 2007 fue la que fomentó y reguló la producción, la comercialización y la utilización de los agrocombustibles. Pero “la legislación uruguaya ha mostrado avances y retrocesos en materia de biocombustibles. Actualmente solo se mantiene la mezcla obligatoria mínima de bioetanol con 8,5%”.
La producción anual de biodiesel, “del 2012 al 2015 la producción experimentó un crecimiento” a 57.000 metros cúbicos, pero en 2016 baja a 54.000 “manteniéndose sin aumentos hasta el 2021. Pese a la dinámica en los últimos 5 años, la producción de biodiesel uruguaya crecería un 109% en total desde 2012”.
Sobre el consumo, “Uruguay no importa ni exporta biodiésel” (solo exportaciones marginales), por tanto, lo que produce es lo que consume en el mercado interno: “La dinámica del consumo se equipará a la dinámica de la producción”.
En la producción de bioetanol, “contrario a la de biodiesel existe una tendencia al alza en los últimos 10 años”. En 2015 y 2016, la producción experimentaría las tasas de crecimiento interanuales significativas, creciendo “por encima del doble de los valores de 2014. En 2021, el crecimiento interanual sería del 9% en comparación con el año 2020, por otra parte, el crecimiento porcentual del 2012 al 2021 fue de 243”.
Como con el biodiésel, Uruguay no importa ni exporta bioetanol y toda su producción va al consumo interno, por lo que las líneas de tendencia del consumo frente a las de la producción son similares en ambos casos.
PRECIOS. BIODIÉSEL. El precio del biodiésel en Uruguay, “ha mostrado una tendencia de estabilidad relativa a lo largo de los últimos tres años. De enero de 2019 hasta marzo de 2021, el precio se ha mantenido en promedio a los US$ 1,20 por litro. Sin embargo, a partir de abril de 2021, el precio ha aumentado gradualmente hasta finalizar el año con US$ 2,02 por litro”.
BIOETANOL. El bioetanol “ha tenido un comportamiento fluctuante” en su precio durante los últimos tres años, partiendo de su cotización en la planta de Paysandú. En febrero de 2019, llegó a registrarse un precio de US$ 1,04 por litro, pero en abril cayó hasta llegar a US$ 0,87. En 2022, los precios se han incrementado con respecto al año previo, adicionalmente, hay precios diferenciales para la planta industrial de Bella Unión y la de Paysandú.