Los problemas de los frigoríficos no son por falta de materia prima preparada, pasa por los altos costos de funcionamiento que tienen, fundamentalmente los impositivos.
Carlos Sabatini | Minas, Lavalleja | Todo El Campo | Hace muy poquitos días ocurrió un hecho que sacudió la tranquila modorra que atravesaba el sector ganadero, que luego de un par de años muy complejos debido a inconvenientes climáticos, estaba gozando de un más que alentador presente y un esperanzador futuro.
El clima se alineó, los valores de las haciendas también y los mercados internacionales ávidos por la excelente carne uruguaya, pero….
Siempre aparece algún nubarrón que empañe la claridad del cielo azul, en este caso desde esferas del Gobierno y más concretamente del principal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Dr. Alfredo Fratti, que de manera inconsulta decidió suspender la exportación de ganado en pie con destino a faena, nadie entendió muy bien las razones, tampoco él las supo explicar coherentemente.
En esta ocasión al Dr. Fratti la torta se le convirtió en pan y desde el Gobierno, tanto el presidente Yamandú Orsi como el ministro de Economía Gabriel Oddone salieron a enmendarle la plana, buscando volver a tranquilizar el sector ganadero, que veía un año muy interesante, habiendo muchos productores planificando con un escenario favorable inversiones para el futuro.
Esto tuvo también repercusiones en todos los sectores del ámbito agropecuario que levantaron sus voces en contrario contra la medida, las principales gremiales del agro, nucleadas en Campo Unido -Asociación Rural del Uruguay, la Asociación de Cultivadores de Arroz, la Comisión Nacional de Fomento Rural y la Cooperativas Agrarias Federadas-, manifestaron su “rechazo categórico” a la decisión del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) de suspender la exportación de ganado en pie con destino a faena inmediata, medida que trascendió el lunes 14 de julio, las gremiales señalaron que esta resolución representa “una muy mala señal para el comercio”, en especial en momentos donde desde el Poder Ejecutivo se ha impulsado con fuerza la apertura de nuevos mercados y la reducción de costos al comercio internacional.
Fratti sabe de esos impulsos, siendo presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC) bien que recorrió el mundo promoviendo la bondad de nuestras carnes, inocuas, naturales, formadas a pasto en casi su totalidad, más allá de si los mercados se consiguen con carne manufacturada o en pie, nadie entiende bien qué meta persigue el locuaz ministro, o si solo habla según su estado de ánimo, toda una incógnita que a nadie le interesa develar.
La exportación de ganado en pie para faena a la industria no le mueve en nada la aguja, es mínima casi residual, no alcanza a un mes de faena, los problemas de los frigoríficos no son por falta de materia prima preparada, pasa por los altos costos de funcionamiento que tienen, fundamentalmente los impositivos.
Con un Estado más chico se solucionan muchas de estas limitantes, no prohibiendo, ni cuotificando cuánto y cómo.
Recordamos claramente al Dr. Fratti en sus épocas de presidente de la Federación Rural, fogoneando a los productores para que llevaran adelante piquetes para evitar que se cargaran ganados para en ese momento el malo de la película que era la industria frigorífica.
El tiempo cambia todo, evidentemente al Dr. Fratti también le cambió la óptica con el correr de los años, verá todo de otra manera, quizás cual ser iluminado vea cosas que el resto de los mortales no, o es que desde este lado del mostrador las visiones sean otras. La coherencia locuaz no parece ser la mayor virtud del actual ministro, hoy dice una cosa, al rato sale a decir otra, quizás antes de hablar para agitar las aguas y salir todos los días en la prensa, debería juntarse y consultar con otros integrantes del espectro político (Orsi, Oddone), pedir la venia, sopesar sus dichos para ver que aportan y que no, que en este caso en particular denotan falta de claridad y seguridad; es el titular de la cartera, no el dueño; con estas actitudes de soberbia, esperamos no termine su mandato, por la tranquilidad del sector todo y del país en general.
Se trata de la Speckle Park, de origen canadiense y con aptitudes netamente carniceras cuya carne podría equipararse a la de las razas británicas, por su sabor y terneza.
Argentina | Todo El Campo | Con un particular pelaje moteado blanco y negro, o totalmente blancos o negros. Así son los seis ejemplares (un ternero y cinco terneras) de la raza Speckle Park que, por primera vez, se exhiben en el pabellón Ocre del predio Palermo en la 137ª Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional (que se realiza del 17 al 27 de julio).
El gerente Ejecutivo de la Asociación Argentina de Criadores de Speckle Park explicó que los ejemplares son los primeros animales que nacieron en la Argentina: «Es una raza netamente carnicera creada en Canadá hace 60 años utilizando sangre Aberdeen Angus, Shorthorn y White Park (de allí provienen la característica de su pelaje). Gracias a las razas que la componen, estos ejemplares tienen muy buena fertilidad, las vacas son mansas, tienen bajo peso en el nacimiento y los terneros nacen rústicos y vigorosos».
Los embriones llegaron al país en 2023, mismo año en el que se implantaron y nacieron el año pasado en la cabaña La Juanita, ubicada en Roque Pérez (Buenos Aires). Hoy están siendo exhibidos en la Expo.
Además, explicó que los rodeos tienen una alta longevidad, y que, por lo tanto, el productor tiene una baja necesidad de reponer animales. «A esto se suma su buena capacidad de crecimiento y eficiencia de conversión, es decir, la cantidad de alimento que debe consumir el animal para ganar peso. Y tiene una excelente calidad de carne comparable con otras razas británicas en cuanto terneza, sabor y marmoleado», explicó.
Por último, destacó que su adopción ha crecido en países como Canadá, Australia, Irlanda, Brasil, México, Colombia y Estados Unidos.
Las zonas afectadas por la escasez son Carlos Reyles y Cuchilla de Ramírez.
Durazno | Todo El Campo | El 17 de julio, en la sesión de la Junta Departamental, se volvió a tratar las dificultades para acceder a la vivienda en el interior del departamento, particularmente las zonas de Carlos Reyles y Cuchilla de Ramírez.
La edil Yeny Niche (Frente Amplio) comunicó al plenario de la Junta las preocupaciones que recibió de los vecinos de Carlos Reyles y Cuchilla de Ramírez.
La legisladora departamental se refirió a diferentes instancias y encuentros que ha tenido con vecinos de zonas rurales, lo que les ha permitido recoger de primera mano las necesidades más urgentes. “Seguimos visitando y conversando con vecinos del departamento”, dijo, según consigna Durazno Digital.
Explicó que de esas charlas surgieron solicitudes específicas vinculadas al acceso a viviendas dignas en los mencionados pueblos.
Sobre el final de su intervención pidió que sus planteos sean elevados al presidente del Movimiento de Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural (Mevir), para que se entere de la situación y pueda actuar en consecuencia.
La manera más fácil de evaluar el estado de los bosques es mirar cuántas hojas tienen.
Montevideo | Todo El Campo | El mundo necesita de más árboles, esa es una afirmación con la que todo el mundo está de acuerdo, pero poseer más ejemplares no siempre es una buena noticia. Por ejemplo en España, país de la Unión Europea que impone normas para prevenir la deforestación, se encuentra con que posee más árboles, pero la salud de ellos ha generado alarma entre los expertos.
España tiene más árboles, sí, pero sus bosques están más afectados que nunca por largas temporadas secas que los dejan, además, vulnerables a agresiones como las plagas, opinó Francisco Lloret, experto, investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf) y catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona.
La manera más fácil de evaluar el estado de los bosques es mirar cuántas hojas tienen. El nivel de defoliación –es decir, de falta de hojas o acículas– marca la salud de los árboles y, por tanto, de las masas forestales. En 2024, la defoliación media en España fue de un 22,9% que es casi la misma de un año antes (23,06%) y sigue en los niveles más altos desde que hay registros según el último Inventario de Daños Forestales del Ministerio de Transición Ecológica.
Se trata, según los técnicos, de una “defoliación ligera”, aunque en su “banda más alta”, a un paso de alcanzar el siguiente nivel. Ese nivel medio de España esconde, lógicamente, estados mucho peores en diversas zonas (como Catalunya o la sierra Morena) y otros mejores.
“Aún no se trata de superficies exageradas, no estamos en una emergencia, pero sí viendo claramente síntomas de bosques afectados relacionados con años secos y plagas”, explica Lloret Maya a ElDiario.es
Y esta situación se ha dado durante un año (2024) que la Agencia Estatal de Meteorología calificó como “húmedo en su conjunto”. Las precipitaciones en la península supusieron un 105% respecto al promedio. Incluso el mes de octubre fue el más lluvioso de toda la serie histórica. Sin embargo, no fue suficiente para remontar significativamente el vuelo tras años de sequía.
Esto se produce porque algunas especies, como las coníferas (los pinos y los abetos), presentan una gran capacidad de resistencia a la falta de agua, pero, una vez superado cierto punto de no retorno, las lluvias ya no les salvan. Por otro lado, las especies frondosas se desprenden de las hojas en cuanto les falta humedad, pero si les llegan las lluvias pueden rebrotar.
Francisco Lloret abunda en que hay una relación entre el estrés hídrico y el ataque de plagas que infectan los árboles. “Están de manera natural en el medio y cuando un árbol se debilita lo atacan”, afirma el ecólogo.
Para corregir eso, lo primero que hay que hacer es revertir el cambio climático: “Lo primero que hay que hacer es revertir el cambio climático. Eso no quita para que puedan aplicarse técnicas silvícolas que ayuden, pero si dejamos para el final la causa principal, vamos a quedarnos sin bosques a los que aplicar esas medidas”.
La industria que demanda un producto más homogéneo y que rinda mayores calibres en cortes de alto valor, no ha jugado el papel aglutinador que facilitaría la concreción de alianzas sustentables entre la cría y la invernada ovina.
Gianni Bianchi Olascoaga | Montevideo | Todo El Campo.
PROPUESTAS Y LÍNEAS DE ACCIÓN POSIBLES PARA LEVANTAR LAS RESTRICCIONES PARA UNA PRODUCCIÓN DE CARNE EFICIENTE.
Sólo a los efectos de cuantificar en qué medida podría cambiar la producción de carne nacional utilizando la tecnología disponible en los momentos definidos como estratégicos y midiendo en el animal o en la pastura (para hacer más eficiente la inversión sea de horas hombre y/o dinero), se dejan dos ejemplos de los cambios que se podrían lograr en el porcentaje de señalada y en el peso de canal. La elección de estos dos indicadores no resulta aleatoria, sino que se parte de la base de que, en el corto y mediano plazo, son esos los caminos a recorrer para incrementar los niveles de producción de carne ovina del país.
Para el caso del porcentaje de señalada que, como se sabe, representa los corderos señalados al mes del parto en relación a las ovejas encarneradas 6 meses antes, es producto de tres indicadores: fertilidad (oveja parida/oveja encarnerada) x prolificidad (cordero nacido/oveja parida) x supervivencia (cordero señalado/cordero nacido). En el país este indicador nunca ha superado el 70%, en general no por problemas en la fertilidad de los vientres, estas suelen preñarse sin mayores inconvenientes (salvo las categorías más jóvenes), las dificultades están en el segundo y tercer indicador: prácticamente no hay mellizos (se asume como mucho un valor de prolificidad de105%) y se mueren muchos corderos entre el parto y la señalada, variable sí de acuerdo al año, pero en eje del 25%. De esta forma el porcentaje actual y desde hace por lo menos 50 años es producto de una fertilidad del 90%, una prolificidad del 105% y una supervivencia del 75%, todo lo cual arroja el valor conocido del 70% de señalada. Ahora bien, siendo conservadores y de nuevo aplicando el paquete tecnológico conocido, de nuevo mayoritariamente de tecnologías de proceso de bajo costo, el porcentaje de señalada podría incrementarse, sin siquiera cambiar de raza, en al menos 20 puntos porcentuales. Ajustando algunas cosas, la fertilidad incluso también podría crecer en 5 puntos porcentuales, aunque siempre habrá vientres que fallen por una u otra razón. De ahí la importancia de trabajar sobre el segundo indicador, la prolificidad, en tanto y en cuanto, sólo éste es mayor que 100%: no pueden parir más ovejas que las que se sirven, ni pueden sobrevivir más corderos de los que nacen, pero sí pueden nacer muchos más corderos de las ovejas que paren. De vuelta, siendo sumamente conservador y apelando exclusivamente a prácticas de muy bajo costo (ejemplos: revisación de carneros en tiempo y forma, revisación de ovejas pre servicio, manejo del estado corporal al servicio y elección correcta de época y duración de servicios), se podría incrementar la prolificidad en 10 puntos porcentuales, pasando de 105 a 115%. Por último, sabiendo qué animales están gestando más de un cordero y cuándo van a parir, sumado al estado corporal en gestación avanzada (necesariamente obliga a medir en el animal, tamaño de camada, fecha probable de parto y estado nutricional del vientre), y adicionalmente interviniendo con alguna tecnología de insumo (por ejemplo; suplementación en el sentido amplio de la palabra del vientre mellizo y aquellos con estado corporal inferior o igual a 2,5 en preñez avanzada, independientemente de su carga fetal) se puede incrementar en 10 puntos porcentuales la supervivencia, pasando de 75 a 85%. De esta forma, la señalada pasaría a 92%, producto de una fertilidad del 95% x una prolificidad del 115% x una supervivencia del 85%.
Por supuesto que el impacto a nivel país dependerá del número de ovejas (y de productores) que se logren abarcar en el proceso de cambio. Nótese que las tecnologías propuestas son básicas y sin cambio de raza materna. De hacerlo y absorbiendo por alguna de las dos razas maternales y carniceras disponibles ya sugeridas, perfectamente la prolificidad (que de nuevo es la variable que “más mueve la aguja” en la señalada) podría pasar, una vez absorbida la raza y aun sin comida de calidad al servicio, a valores de 150% y hasta 180% en sistemas intensivos. De hecho, en el país hay pocos, pero hay, productores que explotan Highlander y/o Border Leciester y presentan señaladas entre 140-160%, aun considerando el servicio de las corderas diente de leche. Por supuesto que ello exige cuidados adicionales en torno al parto, pero lo que está claro es que prolificidades muy altas, no implican que todos los corderos se mueran, ni mucho menos. Si bien los corderos mellizos mueren más que sus contemporáneos nacidos únicos, siempre compensan esa mayor mortandad con una mayor señalada. Es más, para que los mellizos no sirvan, su supervivencia debería ser igual o menor que la mitad de la de los únicos, situación, que difícilmente ocurra en la práctica.
Respecto al peso de canal, el cambio sólo ocurriría por cambiar de raza y obviamente mejorar la alimentación, particularmente mientras el cordero esta al pie de su madre. Esta medida quizás sea más rápida en lograr incrementos en la producción de carne ovina nacional, siempre y cuando existan señales claras en la comercialización y no “techos” en pesos que no se pueden sobrepasar como ocurre actualmente. De hecho, fue uno de los caminos recorridos, sobre todo por Australia. Este país también tuvo – a otra escala por supuesto – una disminución en su stock, pero paralelamente entre otros cambios (por ejemplo: disminución en la cantidad de lana total, pero aumento significativo en los ingresos por fibra producto de afinar más su Merino), incrementó el peso de canal de sus corderos en 30% en 30 años y ello significó para el periodo 1990-2018, casi 120 mil toneladas más de carne ovina. El peso de canal de corderos promedio de Australia es de 27 kg y además de abastecer casi todo el mundo, es el principal cliente del mercado americano. Se señala esto, porque no se comprende por qué razón los corderos de compartimento en Uruguay hayan tenido, primero un techo en 18 kg y actualmente en 22 kg de peso de canal. Si la idea es volver a abastecer ese mercado, lo más adecuado sería hacerlo con un cordero similar al australiano, esto es con razas carniceras y sin señales comerciales absurdas que lo único que logran es resignar kg de carne en al menos un 30-40% de los corderos de cruzamientos que, a los 6 meses y con buena alimentación, superan la barrera de 18-22 kg de canal establecida por la industria local. Nueva Zelandia también incrementó el peso de canal en los últimos 15-18 años, además de una mejora significativa en los procreos. Mientras que el Uruguay después del cambio que significó en peso de canal el hecho de pasar de un cordero liviano al actual cordero pesado, hace más de 18 años, éste se ha mantenido incambiado en valores que no superan los 17 kg.
De nuevo y sólo a los efectos de hacer una proyección probable con el número de carneros de razas especializadas en la producción de carne disponibles en el país y sin recurrir a la IA, es decir, usando monta a campo controlada al 1%, porque los machos de estas razas poseen más libido y trabajan mejor que las razas laneras o doble propósito, se podrían servir en torno a 150.000 ovejas/año. Partiendo de ese número y aun asumiendo los magros procreos actuales de 70%, agregando una mortalidad del destete a la venta del 5% y destinando toda la progenie a faena, se lograrían números redondos 100000 corderos producto de cruzamientos con razas carniceras y maternales carniceras. Considerando un peso de canal al menos 3 kg superior frente a un escenario donde esos corderos fueran de razas laneras, se obtendría una producción extra anual cercana a las 300 toneladas, que además serían mejor valoradas en su totalidad (2000 toneladas/año) en los mercados más exigentes. Por supuesto que recurriendo a la IA y considerando la mejora manejada en este trabajo como fácilmente posible en la señalada, de al menos 20 puntos porcentuales, los resultados serían mucho más atractivos.
Antes de pasar al siguiente punto no quería dejar de plantear el potencial que existiría repoblando con ovinos los sistemas criadores del país en la medida que, a las ventajas ya señaladas del pastoreo conjunto con bovinos, se podrían instrumentar emprendimientos asociativos de tipo ganar-ganar entre criadores e invernadores. En el país, salvo el emprendimiento de Villa del Rosario en el Depto. de Lavalleja (1), no se conocen antecedentes de sistemas asociativos entre la cría y la invernada, con la participación de la industria de modo tal de maximizar las fortalezas de los diferentes segmentos del complejo cárnico ovino. Dentro del rubro, es la cría el segmento que está más en jaque. A los muy malos desempeños reproductivos, se agrega la ineficiencia para engordar y vender el cordero. Situación que se atribuye mayormente a que la alimentación y el manejo son deficitarios. Por el contrario, el segmento que integran quienes compran corderos para invernar, poseen todas las características para engordar eficientemente el cordero, pero no cuentan con el producto necesario para la entrada de sus mejoramientos, numerosos y diversos, particularmente en el este del país (cultivos en cobertura, semilleros, laboreo de verano en chacras de arroz, praderas, etc.). Tampoco se descartan otras zonas del país, particularmente la agrícola con la presencia de puentes verdes. Adicionalmente han existido limitantes financieras y logísticas que hagan posible el desarrollo de sistemas asociativos entre ambos segmentos del complejo cárnico. En este sentido la industria que demanda un producto más homogéneo y que rinda mayores calibres en cortes de alto valor, no ha jugado el papel aglutinador que facilitaría la concreción de alianzas sustentables entre la cría y la invernada ovina. El autor de esta propuesta, concursó y ganó un proyecto FPTA liderando un equipo integrado –además- por técnicos de la Sociedad Agropecuaria de Lavalleja con experiencia en el tema central del Proyecto y del Frigorífico San Jacinto, que justamente previa el desafío de trabajar en forma conjunta con aquellos criadores que estaban capacitados para criar un cordero, pero no para terminarlo (ya sea por problemas de escala o limitantes de suelo que imposibilitaban brindar una mejora en la comida). El Proyecto preveía la ejecución de jornadas técnicas tanto en los predios criadores como invernadores en momentos críticos del ciclo productivo a los efectos de implementar las intervenciones y mediciones previstas que se explicitaron en los Cuadros 2 y3.
Por causas que no vienen al caso plantear, el proyecto no se ejecutó, pero entiendo que las hipótesis siguen en pie. Su ejecución permitiría el establecimiento de emprendimiento asociativos entre los diferentes agentes del complejo cárnico, donde todos resultaran beneficiados. El criador podría especializarse en obtener muchos y mejores corderos con la seguridad de recibir un precio razonable por su trabajo al destete (adelanto mediante), desprendiéndose de una categoría “problema” a inicios del verano, pero manteniendo una cuota parte de ganancia en el proceso de engorde (re-liquidación del adelanto de la industria considerando los kg “flacos” a precio de kg “gordo” al momento del embarque y liquidación del 30% de los kg ganados en la invernada). El invernador contaría con la seguridad de recibir la cantidad de corderos que requieren sus mejoramientos, sanitariamente sanos y de un peso al destete y biotipo carnicero que le aseguraría una buena invernada, “poblando” sin necesidad de desembolsar dinero (adelanto del frigorífico mediante) y recibiendo por el 70% de los kg ganados en la invernada un precio diferencial por el tipo de animal producido. Adicionalmente y en el caso específico de cultivos en cobertura, los agricultores se asegurarían por la especie y dotación utilizada la ausencia daños en el perfil del suelo, sin los consabidos incrementos de costos por laboreos posteriores, pérdidas de humedad y mayores riesgos de erosión. La industria podría asegurarse también un volumen a escala comercial de un producto prácticamente inexistente en el país, financiando – a modo de adelanto – el cordero y la genética de carneros a utilizar por parte del criador para obtener canales súper-pesadas que permitan la obtención de cortes de alto valor de mayor calibre, magros y con un grado de homogeneidad importante.
En términos macro, el país podría demostrar que está en condiciones de exportar a mercados exigentes (por ejemplo: EEUU) que en la actualidad están siendo abastecidos por Oceanía en general y Australia en particular mediante un cordero cruza y mucho más pesado, magro y homogéneo que el cordero pesado tradicional que se exporta y seguramente a mejor precio.
6. Respecto a los programas de investigación en ovinos la necesidad de fortalecerlos (INIA y Facultad de Veterinaria) y/o restablecerlos en las instituciones donde fueron desmantelados (SUL y Facultad de Agronomía) es por demás obvia. Si bien entiendo que no es una tarea que le corresponda al MGAP, si quería dejar sentada mi preocupación al respecto, en tanto formé parte durante mucho tiempo de la academia. No es posible plantear nada con sustento, sin una base científica sólida de apoyo detrás. De hecho, la elaboración de este material se basa mucho en ello, además de la experiencia generada con los años de trabajo en la producción.
7. La docencia agronómica en ovinos la considero central y complementaria a la veterinaria. Resalto la importancia de que se imparta la disciplina de ovinos formalmente en Facultad de Agronomía, porque no alcanza con tener 30, 40 o 50 animales en algunas estaciones experimentales de las que posee la Institución, sin una estructura de docentes agrónomos ingresados por concurso y formados en la disciplina y con programas de investigación sólidos que apunten al desarrollo de la carne ovina. De no revertirse esta situación, la decisión mal tomada en su momento, tendrá consecuencias graves en el mediano plazo, si es que el algún momento se desea desarrollar la actividad y aplicar conocimiento agronómico.
EL AUTOR.
Gianni Bianchi Olascoaga:
Ing. Agr. Facultad de Agronomía. Udelar.
Maestría y Doctorado Calidad de Carme. Facultad de Veterinaria. Universidad de Zaragoza. España.
Profesor Agregado de Ovinos y Lanas (último cargo). EEMAC. Facultad de Agronomía. Udelar. 1987-2015.
Cursos internacionales de su disciplina en: IICA, Universidad de la Empresa y Consultora Plus Agro.
Integró: Colegio de Posgrado de la Facultad de Veterinaria y Agronomía de la Udelar y de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sistema Nacional de Investigadores (ANII).
Publicaciones: más de 300, incluyendo libros y capítulos de libros, artículos científicos, notas técnicas y periodísticas.
Consultorías, conferencias y capacitaciones en: Argentina, Brasil, Chile, México y Paraguay.
(1) Pereira, D., Oyenard, R. y Chapuis, A. 2005. Estratificación de la producción ovina en la zona Este del Uruguay. En: XXXIII Jornadas Uruguayas de Buiatría. Paysandú. 9 al 11 de junio de 2005. pp: 68-71.