Se confirma un daño basal poco frecuente pero documentado científicamente, asociado a altas poblaciones de cogollero.
Montevideo | Todo El Campo | El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) emitió una alerta fitosanitaria al detectar un patrón particular de daño de Spodoptera frugiperda a campo: ingreso por la base de la planta y horadado del pseudotallo.
Se confirma un daño basal poco frecuente pero documentado científicamente, asociado a altas poblaciones de cogollero, sobre todo en el norte del país y con potencial impacto estructural en el cultivo.
DATOS.
Lo que se observa es: orificio de entrada en la base del pseudotallo (entre raíces y hojas 2–3); la larva barrena los primeros centímetros del tallo; y el tejido superior inicialmente parece sano, luego se seca.
Atención: puede pasar desapercibido en monitoreos tradicionales.
Las recomendaciones de INIA son:
• Intensificar monitoreo en estadios tempranos.
• Revisar específicamente la base de las plantas.
• Confirmar presencia de larvas activas dentro del tallo.
• Evaluar intervención según nivel de infestación.
A través del uso de tecnologías genómicas y la cooperación entre 17 instituciones, la región da un paso decisivo para blindar su seguridad alimentaria ante el cambio climático.
Montevideo | Todo El Campo | 17 organizaciones de 13 países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú y Uruguay) apuestan a los cultivos estratégicos como el frijol, el maíz y la papa.
Una red científica sin precedentes está transformando la forma en que América Latina y el Caribe conservan y utilizan la diversidad genética de cultivos como el maíz, el frijol y la papa. A través del uso de tecnologías genómicas y la cooperación entre 17 instituciones, la región da un paso decisivo para blindar su seguridad alimentaria ante el cambio climático.
La revista Science Direct publicó el artículo científico “Fortalecimiento de los bancos genéticos nacionales a través de la genómica y la colaboración regional: Lecciones de América Latina y el Caribe” (*) que analiza la estrategia: utilizar la genómica y la colaboración regional para salvar la biodiversidad agrícola de América Latina y el Caribe.
Son 17 instituciones de 13 países que trabajan coordinados con la mira en los cultivos mencionados.
El trabajo de todos estos países a través de sus instituciones apunta a un desafío real y de necesaria atención: la desconexión entre la conservación de recursos fitogenéticos y su uso real en el desarrollo de variedades adaptadas a nuevos desafíos climáticos, sociales y económicos. La genómica es la herramienta clave.
COMUNIDAD DE PRÁCTICA.
La Comunidad de Práctica (CoP) fue establecida en 2022 como una red de bancos nacionales de germoplasma, con el objetivo de fortalecer las capacidades regionales en la generación e interpretación de información genómica (DSI, por sus siglas en inglés).
Desde entonces, sus miembros han comenzado a trabajar en la caracterización genética de cultivos esenciales, compartiendo datos, conocimientos técnicos y buenas prácticas.
El proyecto representa “una oportunidad histórica para cerrar la brecha entre conservación y uso”, permitiendo que los bancos de germoplasma no solo preserven semillas, sino que se conviertan en aliados clave en programas de mejoramiento genético orientados a la adaptación climática y la seguridad alimentaria.
IMPLICACIONES DIRECTAS PARA LA AGRICULTURA Y LA GANADERÍA.
Estas investigaciones tienen implicaciones directas para los sectores agropecuario y ganadero, pues aunque los bancos de germoplasma suelen estar asociados a la agricultura, la ganadería también se beneficia de la disponibilidad de cultivos más resilientes y nutritivos, que pueden ser utilizados en sistemas silvopastoriles o como forraje, especialmente en zonas vulnerables al cambio climático.
El estudio demuestra que una política regional coherente y colaborativa no solo fortalece la ciencia, sino que también facilita el acceso a recursos genéticos para pequeños productores, mejorando su capacidad de adaptación frente a fenómenos como sequías, plagas o enfermedades.
Uno de los principales aportes del estudio es visibilizar cómo la genómica puede revolucionar el trabajo de los bancos de germoplasma. Al permitir un conocimiento más profundo de las características genéticas de cada variedad, se facilita la selección de materiales más resistentes, nutritivos o adaptados a condiciones extremas.
Compartir datos genómicos entre países, capacitar al talento humano local y trabajar con metodologías comunes permite dar un salto cualitativo en la gestión de la diversidad agrícola y en el fortalecimiento de los bancos de germoplasma.
En otras palabras, el ADN deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta tangible que puede impactar directamente la productividad de los cultivos y la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios de la región.
Pese a ser un centro de origen y domesticación de cultivos globales, América Latina y el Caribe aún enfrenta barreras técnicas, financieras y normativas que limitan la conservación efectiva de su biodiversidad agrícola. Si no se adoptan estrategias como la promovida por la CoP, existe el riesgo de perder variedades nativas que podrían ser clave para enfrentar futuras crisis alimentarias.
UN LLAMADO CIENTÍFICO Y POLÍTICO.
Por eso, el llamado de esta investigación no es solo científico, sino también político: fortalecer los bancos de germoplasma nacionales es una inversión estratégica para la seguridad alimentaria y nutricional del continente.
DATO.
El banco de germoplasma de la Facultad de Agronomía de Uruguay (Udelar), fue fundado en 1978 con colecciones del Prof. Rosengurtt y su equipo.
Entre sus objetivos se destacan: conservar las colecciones de investigadores, caracterizar y actualizar la información de las colecciones conservadas y el soporte de la conservación in situ.
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Artículo en base a Contexto Ganadero y Agrosavia con adaptaciones para Todo El Campo; también información propia. Foto de Agrosavia.
La información se actualizó el martes 10 de febrero.
Montevideo | Todo El Campo | El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) La Estanzuela, actualizó este martes 10 de febrero la situación de la chicharrita del maíz, destacando para los maíces de segunda “un incremento en la población de chicharrita a nivel país”.
Maíces de primera: No se espera impacto significativo de achaparramiento, ya que las primeras detecciones del vector ocurrieron cuando los cultivos se encontraban en etapas tardías, fuera del período crítico de susceptibilidad.
Maíces de segunda: La situación es diferente. Desde la semana pasada la Red Uruguaya de Monitoreo de la Chicharrita (Rumci) está constatando un incremento en la población de chicharrita a nivel país (https://inia-apps.shinyapps.io/RUMCI/). No obstante, muchos cultivos de segunda ya superaron el periodo de mayor riesgo, al haber atravesado las fases iniciales del desarrollo vegetativo.
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El vector: chicharrita del maíz. La chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) es un insecto hemíptero que se alimenta del floema de las plantas de maíz. Su importancia radica en que actúa como vector de patógenos responsables del complejo del achaparramiento del maíz. El insecto se localiza preferentemente en el cogollo y las hojas jóvenes, donde se alimenta y puede adquirir o transmitir los patógenos. Presenta alta movilidad y capacidad de dispersión, lo que facilita su propagación entre lotes y regiones.
La enfermedad: achaparramiento del maíz. El achaparramiento del maíz es una enfermedad compleja asociada a distintos patógenos (fitoplasmas y espiroplasmas) transmitidos exclusivamente por la chicharrita. La severidad del daño depende fundamentalmente de la etapa fenológica del cultivo al momento de la infección.
PRINCIPALES SÍNTOMAS.
Reducción del crecimiento (plantas achaparradas)
Acortamiento de entrenudos
Enrojecimiento o amarillamiento de hojas
Malformación de espigas
Disminución del rendimiento
Las infecciones tempranas, durante las primeras etapas vegetativas (emergencia – V10), son las que generan mayores pérdidas productivas.
RECOMENDACIONES DE MONITOREO.
Se recomienda reforzar el monitoreo en:
Maíces de segunda sembrados tardíamente
Lotes que se encuentren antes del estadio V10
El monitoreo debe realizarse observando el cogollo y hojas jóvenes, y siguiendo las pautas técnicas establecidas en la Cartilla 108 INIA.
MANEJO Y PREVENCIÓN.
Monitorear los cultivos de maíz, priorizando siembras tardías y etapas tempranas del desarrollo.
En maíces de primera, verificar la presencia del vector; en maíces de segunda, evaluar si la población se encuentra instalada.
El tratamiento de semillas brinda protección frente a las primeras infestaciones durante aproximadamente 20 días posteriores a la emergencia, reduciendo el riesgo de transmisión de la enfermedad.
La eficacia de los insecticidas depende de la densidad poblacional del vector al momento de la aplicación, disminuyendo el control inicial y la persistencia a mayores poblaciones (Tabla 1).
Tomar decisiones de manejo en base a umbrales y recomendaciones técnicas oficiales (Cartilla 108 INIA).
La profesional llegó a Uruguay en el marco de Agro en Punta, invitada por el INIA y el BID. Visitó Las Brujas, La Estanzuela y Treinta y Tres.
Punta del Este | Todo El Campo | Invitada por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante la primera semana de febrero la Dra. Pam Marrone, referente internacional en soluciones biológicas para la agricultura, llegó a Uruguay en el marco de Agro en Punta con una importante agenda que incluyó visitas a las estaciones experimentales de INIA Las Brujas, La Estanzuela y Treinta y Tres.
Con una extensa trayectoria en el desarrollo y escalamiento de productos biológicos y un fuerte liderazgo en empresas innovadoras del sector, la presencia de Marrone fue relevante para INIA, ya que se generaron valiosos espacios de diálogo con investigadores y equipos técnicos con miras a fortalecer líneas de trabajo, incorporar nuevas perspectivas y explorar posibles proyectos conjuntos.
En el marco de Agro en Punta, la Dra. Marrone brindó la charla “Puentes de innovación agroalimentaria”, dentro del foro “El agro como impulsor del crecimiento económico regional”. En su intervención, repasó su experiencia como emprendedora en el desarrollo de bioinsumos y destacó el rol clave del sector público en la investigación, así como la importancia del extensionismo y la cercanía con los productores para lograr una adopción efectiva de las innovaciones tecnológicas.
INIA LAS BRUJAS.
En su visita a INIA Las Brujas, la agenda incluyó una presentación del Plan Estratégico Institucional (PEI), con énfasis en las líneas de investigación vinculadas a bioinsumos, así como exposiciones sobre productos y desarrollos tecnológicos en curso en la materia. Marrone también pudo presentar parte de su experiencia en el sector y tener un espacio de intercambio con investigadores de Las Brujas, Salto Grande y otras estaciones.
La jornada se completó con un recorrido por el experimento de largo plazo hortícola y por el ensayo de producción de fruta con mallas. A partir de los intercambios surgieron oportunidades de colaboración vinculadas al desarrollo conjunto para estandarizar protocolos de evaluación de productos biológicos locales potenciales, el desarrollo de bioherbicidas y el cribado microbiano basado en inteligencia artificial.
INIA LA ESTANZUELA.
En el caso de INIA La Estanzuela, Marrone pudo conocer el laboratorio de Entomología, donde le presentaron parte del trabajo con crías y bioensayos, y el experimento de largo plazo de rotaciones de cultivos y pasturas. Asimismo, los técnicos le hicieron una introducción al Sistema Lechero del instituto, y la guiaron en un recorrido por la Unidad de Lechería y el tambo robotizado.
En este marco, entre los temas de posible colaboración destacaron la evaluación de productos biológicos bajo acuerdos específicos, la estandarización de protocolos de evaluación para productos biológicos locales potenciales y la evaluación de métodos de administración de ARNi enfocados en la chinche hedionda de la soja. También se consideraron el desarrollo de trampas inteligentes de monitoreo con identificación molecular in situ y la exploración de fondos estadounidenses e internacionales para apoyar proyectos conjuntos en el área de entomología.
INIA TREINTA Y TRES.
La agenda en INIA Treinta y Tres estuvo enfocada en el uso de bioinsumos en sistemas arroceros. Se abordaron temas como el uso de Trichodermas y promotores de crecimiento en semillas de arroz, las comunidades microbianas en distintos sistemas de rotación, la utilización de microorganismos benéficos como Microgeo y Endorice, y el potencial de los endófitos en gramíneas para mejorar la tolerancia a factores de estrés.
La visita incluyó, además, una recorrida a campo donde técnicos de INIA recorrieron junto a Pam el experimento de largo plazo con distintas rotaciones de arroz y las parcelas experimentales con Trichodermas y promotores de crecimiento en semillas de arroz. Como línea de trabajo futura, se identificaron oportunidades para la evaluación de productos biológicos en el marco de convenios vinculados al tratamiento de semillas, con base en las instalaciones de INIA Treinta y Tres.
De esta manera, concluyó la presencia de alguien de especial valor para INIA, por los espacios de diálogo que se abrieron con foco en bioinsumos asociados a diferentes sistemas productivos de INIA, innovación tecnológica y oportunidades de colaboración internacional. (INIA).
➡️ En su visita a las estaciones experimentales de La Estanzuela y Treinta y Tres, Pam Marrone intercambió con equipos técnicos sobre entomología, evaluación de productos biológicos, métodos de administración de ARNi, el uso de bioinsumos en sistemas arroceros y más. pic.twitter.com/ah24TAymbV
“Uruguay tiene un clima muy particular y, si a eso le sumamos las condiciones de los suelos, el mejoramiento local pasa a ser clave para lograr materiales realmente adaptados. Adaptarse no es solo producir más, sino también asegurar persistencia y buen comportamiento sanitario en el largo plazo”.
Montevideo | Todo El Campo | En el marco de Agro en Punta se realizó el lanzamiento de la Zafra Forrajera 2026 de PGG Wrightson Seeds, una instancia que puso en valor casi dos décadas de trabajo conjunto en mejoramiento genético forrajero entre el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la empresa, con foco en el desarrollo de cultivares adaptados a las condiciones productivas de Uruguay y la región.
La actividad comenzó con la presentación de Federico Nolla y David Rochón, gerentes de Desarrollo de Producto y de Producción de Semillas de PGG Wrightson Seeds, respectivamente, quienes destacaron la alianza estratégica iniciada con INIA en 2007 para trabajar en raigrás y festuca. Nolla valoró que “hace casi dos décadas PGG trabaja con INIA en un programa de mejoramiento que busca generar variedades verdaderamente adaptadas a las condiciones locales, pensando en las necesidades de los productores y sus sistemas de producción”.
Desde sus inicios, el programa de mejoramiento conjunto ha permitido desarrollar distintos cultivares, priorizando características como adaptación, productividad, ciclo, calidad, persistencia, sanidad y complementariedad forrajera. Rochón destacó que “la fortaleza del programa está en la alta precisión de selección, la evaluación en múltiples ambientes y la validación temprana de los conceptos, con una interacción permanente entre los equipos técnicos”.
Fruto de este trabajo colaborativo, se han lanzado al mercado cultivares como los raigrases Winter Star 3 (2016), Cambará (2017) y el raigrás perenne Virazón (2021), que fue el primero de este tipo lanzado en Uruguay con adaptación específica a los ambientes locales. También destacaron las festucas INIA Fortuna e INIA Aurora (2010), Rizar (2018) y Carapé (2019), y más recientemente la festuca Cuaró (2025). Sobre este último material, Rochón afirmó que “vino para quedarse y representa un cambio relevante para Uruguay en este tipo de cultivares”. Además, adelantó que el programa prevé el lanzamiento de una festuca mediterránea en el próximo año.
Invitado a dialogar sobre el impacto del mejoramiento genético local en la sostenibilidad de los sistemas agrícola-ganaderos, Sebastián Mazzilli, director del Sistema Agrícola Ganadero de INIA tomó la palabra. En su presentación remarcó que “Uruguay tiene un clima muy particular y, si a eso le sumamos las condiciones de los suelos, el mejoramiento local pasa a ser clave para lograr materiales realmente adaptados”. Asimismo, subrayó que “adaptarse no es solo producir más, sino también asegurar persistencia y buen comportamiento sanitario en el largo plazo”.
Mazzilli destacó además que la permanencia del trabajo en el tiempo, la evaluación multilocal y la complementariedad entre equipos técnicos “nos aseguran que lo que se está liberando cumple con las condiciones necesarias para aportar a sistemas productivos más sostenibles”.
Por su parte, el investigador en pasturas de INIA, Félix Gutiérrez, fue invitado a presentar la nueva festuca Cuaró, un cultivar seleccionado en Uruguay con un enfoque regional y pensado para el sistema productivo y los productores. “Cuaró es el resultado de una forma de trabajar que consolida la complementariedad entre equipos y el foco en lo que precisan los productores y los sistemas”, afirmó.
Gutiérrez explicó que se trata de una festuca continental sometida a siete años de selección y mejoramiento, con evaluaciones realizadas en paralelo, lo que permitió definir el material en 2016. Los principales objetivos de selección fueron la alta producción de forraje en otoño-invierno, la elevada producción total de materia seca y la buena sanidad. En ese sentido, señaló que “hoy Cuaró es la festuca de mayor productividad total y mayor producción otoño-invernal, un aspecto clave por ser la época de mayor necesidad de forraje en los sistemas ganaderos”.
Finalmente, destacó su comportamiento sanitario, indicando que “en años con condiciones favorables para Roya, la sanidad de Cuaró es superadora respecto a materiales como Estanzuela Tacuabé e incluso INIA Aurora”.
La actividad reafirmó el valor del mejoramiento genético adaptado a las condiciones locales y del trabajo articulado entre INIA y el sector privado como herramientas clave para fortalecer la competitividad y sostenibilidad de los sistemas productivos del país. (INIA).
Un salto estratégico para le mejora del cultivo y su resultado productivo.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | Un equipo de investigación del Instituto de Genética del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) logró regenerar plantas de cultivares comerciales como Gurí INTA CL. Un avance que sienta las bases para aplicar edición génica directamente en variedades élite y desarrollar arroces más productivos, sanos y nutritivos.
El INTA dio un salto estratégico en el mejoramiento genético del arroz al lograr la regeneración in vitro de plantas de la variedad Gurí INTA CL, una de las más utilizadas en sistemas productivos nacionales e internacionales. El avance, encabezado por el Instituto de Genética Ewald A. Favret (Igeaf) del INTA, abre la puerta al diseño de protocolos de edición génica aplicados directamente sobre cultivares élite, con impacto potencial en productividad, sanidad y calidad del grano.
En ese marco, investigadores del grupo de Mejoramiento Biotecnológico de Cereales del Instituto de Genética del INTA dieron los primeros pasos hacia el desarrollo de protocolos de edición génica en cultivares de arroz (Oryza sativa L) provenientes del programa de mejoramiento de la Institución. Como parte de este avance, se logró regenerar in vitro y realizar modificaciones estables en el genoma de un conjunto de variedades comerciales locales de arroz de interés productivo, desarrolladas por el Programa de Mejoramiento Genético de Arroz de la Estación Experimental Agropecuaria Concepción del Uruguay del INTA —Entre Ríos—.
“El trabajo consistió en evaluar el potencial embriogénico de cultivares índica, como Gurí INTA CL, Angiru INTA CL, Puitá INTA CL, Memby Pora INTA CL y japónica —Kira INTA y Koshinta—, comparando la eficiencia en la formación de callos embriogénicos y la regeneración de plantas a partir del cultivo in vitro”, explicó Paula Faccio, investigadora del Instituto de Genética Ewald A. Favret del INTA.
Los resultados mostraron que las variedades índicas (Puita, Memby, Angiru y Gurí) presentaron mayor eficiencia en la formación de callos embriogénicos, con valores que oscilaron entre 40 y 84 %, en comparación con las japónicas (Kira y Koshinta) que alcanzaron valores entre 10 y 40 % bajo las mismas condiciones de cultivo.
De acuerdo con Faccio, “estas diferencias fueron estadísticamente significativas y, dentro de las índicas, Gurí INTA CL tuvo el mejor desempeño. Además, se logró regenerar plantas con modificaciones genéticas a partir del cultivo in vitro en todos los cultivares evaluados”.
El avance abre la puerta al diseño de protocolos de edición génica aplicados directamente sobre cultivares élite.
El responsable del Mejoramiento Biotecnológico de Cereales Ezequiel Bossio afirmó que “estos resultados representan un paso clave para optimizar los protocolos de transferencia de ADN en arroz, una herramienta esencial para la incorporación de nuevas características agronómicas mediante edición génica”.
“Estos avances sientan las bases para aplicar edición génica directamente en cultivares de alto valor agronómico, con el objetivo de desarrollar variedades más productivas, resilientes y alineadas con las demandas actuales”, aseguró Bossio.
Entre los objetivos específicos propuestos por el programa de mejoramiento, se incluyen: incorporar resistencia a Pyricularia oryzae —la principal enfermedad del cultivo a nivel mundial—. “Esta mejora permitiría reducir el uso de fitosanitarios, evitar barreras paraarancelarias en mercados exigentes y obtener variedades con menor índice glucémico, en respuesta a la tendencia global hacia alimentos más saludables”, indicó el investigador del Igeaf.
Los resultados conseguidos fueron presentados en el XIII Congreso Brasileiro de Arroz Irrigado (Pelotas, Brasil) y en el Primer Congreso de Redes Biotecnológicas – Redbio 2025 (Posadas, Misiones), donde el trabajo recibió la Primera Mención en el área temática Biotecnología Vegetal.
“Este reconocimiento refuerza nuestro compromiso y nos motiva a seguir trabajando para facilitar la adopción de nuevas biotecnologías, contribuyendo al programa de mejoramiento de arroz del INTA en el mejoramiento agronómico de esta especie y a la generación de conocimiento científico aplicado”, concluyó Bossio.