Estados Unidos: Las “sequías repentinas” son la próxima gran amenaza climática del Medio Oeste.

Estados Unidos: Las “sequías repentinas” son la próxima gran amenaza climática del Medio Oeste.

Una nueva investigación muestra que el clima seco está llegando más rápidamente que antes, con poca advertencia anticipada, lo que se llama “sequía repentina”.

Diana Kruzman | Las cosas están cambiando. Los meses de setiembre en Oklahoma son, típicamente, una temporada de lluvias, cuando los agricultores aprovechan el tercer mes más lluvioso del estado para plantar trigo de invierno. Pero el año pasado, muchos fueron tomados por sorpresa por un clima anormalmente seco que llegó sin previo aviso. En el lapso de solo tres semanas, casi tres cuartas partes del estado comenzaron a experimentar condiciones de sequía, que van de moderadas a extremas.

Las sequías de rápido movimiento como esta se están desarrollando cada vez más rápidamente a medida que el cambio climático empuja las temperaturas a nuevos extremos, indica una investigación reciente, lo que agrega una nueva amenaza a los peligros de plagas, inundaciones y más sequías a largo plazo que los agricultores en los Estados Unidos ya enfrentan. Conocidos como «sequías repentinas», estos períodos secos pueden materializarse en tan solo cinco días, a menudo devastando áreas agrícolas que no están preparadas para ellos.

Durante la sequía del año pasado en Oklahoma, Jonathan Conder, meteorólogo de una estación de noticias local en Oklahoma City, destacó la velocidad y la gravedad del evento. Tulsa, la segunda ciudad más grande del estado, pasó 80 días con escasez hídrica, mientras que las temperaturas en el suroeste de Oklahoma subieron a los tres dígitos.

«Esto es enorme para Oklahoma», dijo Conder durante su transmisión el 1 de octubre de 2021. «Nuestra comunidad agrícola, los agricultores que siembran trigo, es posible que ni siquiera puedan plantar si no reciben escasas lluvias».

El umbral para las condiciones de sequía difiere según la ubicación, y el Monitor de Sequía de Estados Unidos utiliza datos sobre la humedad del suelo, el flujo de corrientes y las precipitaciones para clasificar las sequías por su gravedad. Mientras que las sequías típicas se desarrollan durante meses a medida que las precipitaciones disminuyen gradualmente, las sequías repentinas se caracterizan por una fuerte caída en las precipitaciones, particularmente durante una temporada que normalmente recibe abundancia, junto con altas temperaturas y vientos rápidos que secan rápidamente el suelo. Pueden marchitar los cultivos o evitar que las semillas broten, retrasando o disminuyendo la cosecha.

Ahora, las sequías repentinas están llegando cada vez más rápido, lo que las hace más difíciles de predecir y más dañinas, según un estudio reciente publicado en Nature Communications. La investigación, de científicos de la Universidad de Texas y la Universidad Politécnica de Hong Kong, encontró que en los últimos 20 años, el porcentaje de sequías repentinas que se desarrollan en menos de una semana aumentó en más del 20% en el centro de los Estados Unidos.

«Debería prestarse más atención a este fenómeno», dijo Zong-Liang Yang, profesor de geociencias en la Universidad de Texas y uno de los coautores del estudio, así como «cómo implementar realmente (estos hallazgos) en la gestión agrícola».

Los científicos han advertido durante mucho tiempo que el calentamiento de las temperaturas y los cambios en los patrones de lluvia debido al cambio climático representan una amenaza para los cultivos comerciales del Medio Oeste y las Grandes Llanuras, principalmente el maíz, el trigo y la soja. Pero las sequías repentinas son un área de investigación relativamente nueva, dijo Yang, y el término ganó uso solo en las últimas dos décadas.

El aumento en su gravedad y frecuencia, sin embargo, ya se está sintiendo en todo Estados Unidos. En 2012, una sequía repentina golpeó el centro del país en medio de la temporada de crecimiento, causando un estimado de US$ 31.200 millones en pérdidas de cultivos. Otra sequía repentina golpeó Montana, Dakota del Norte y Dakota del Sur en la primavera de 2017, lo que provocó más de US$ 2.600 millones en pérdidas agrícolas, junto con «incendios forestales generalizados, mala calidad del aire, ecosistemas dañados y salud mental degradada», según un estudio publicado en el Boletín de la Sociedad Meteorológica Americana.

EE.UU., BRASIL, INDIA, ÁFRICA, RUSIA.

Las sequías repentinas también son un problema global, con Brasil, India y varios países de África enfrentando los peores impactos. En 2010, una sequía repentina seguida de una ola de calor en Rusia detuvo temporalmente las exportaciones de trigo, una interrupción importante para las comunidades de todo el Medio Oriente que dependen del grano del país.

El daño que pueden causar las sequías repentinas depende del cultivo y la época del año, dijo Dennis Todey, director del Centro Climático del Medio Oeste del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. El maíz es el más vulnerable durante su temporada de polinización a mediados del verano, mientras que la soja se ve afectada en agosto y el trigo durante la temporada de siembra en la primavera.

La sequía es una parte natural del clima en esta región, dijo Todey, particularmente en la parte occidental del Cinturón del Maíz, una región que abarca el Medio Oeste y las Grandes Llanuras. Lo que hace que las sequías repentinas sean tan peligrosas es su rápido inicio, dijo Todey, dejando poco tiempo para que los productores agrícolas se preparen.

«La sequía la mayoría de las veces se considera un evento de inicio lento y luego un evento de parada lenta», dijo Todey. «En un entorno de sequía repentina, en lugar de comenzar a secarse gradualmente, tienes superficies que se secan muy rápidamente, tienes algunos cultivos recién plantados que están empezando a estresarse más rápidamente».

Sin embargo, muchos agricultores no saben si están comenzando a experimentar una sequía, hasta que las lluvias esperadas no aparecen. Las lluvias a mediados de octubre (2021) ayudaron a aliviar la sequía repentina que comenzó en Oklahoma en setiembre, pero después de eso se produjo una sequía mucho más larga, dijo Keeff Felty, un agricultor de trigo y algodón de cuarta generación en la parte suroeste del estado. Como resultado, parte de su cosecha nunca germinó, mientras que su rendimiento general disminuyó cuando llegó el momento de la cosecha.

«Hay mucha información por ahí, y tienes que aprovechar lo que funciona mejor para ti, pero también tienes que estar preparado para que vaya totalmente al sur», dijo Felty. «Nadie vio venir [la sequía], y es solo un hecho del clima que no tenemos ningún control sobre ella. Es solo la vida».

Las sequías típicas pueden durar meses o incluso años, el oeste de Estados Unidos está experimentando actualmente su tercera década de «megasequía», mientras que las sequías repentinas pueden terminar más rápidamente, en semanas o meses, dijo Yang. Y pueden golpear en áreas relativamente húmedas, incluida la parte oriental del país, donde las condiciones de sequía son mucho más raras que en el oeste.

La razón principal por la que están ocurriendo más rápido, dijo Yang, es el cambio climático. A medida que el aire se calienta, puede conducir a una mayor evaporación y secar el suelo. Esto puede ocurrir incluso en áreas que pueden esperar recibir más lluvia en general debido al cambio climático, porque los científicos proyectan que las precipitaciones se distribuirán de manera desigual, cayendo en eventos más extremos y haciendo que otras partes del año sean más secas.

«Cada década [reciente] que hemos visto es la década más cálida de la historia», dijo Yang. Y con el mundo en camino de superar una temperatura global que es 1,5 grados Celsius (2.7 grados Fahrenheit) más alta que el promedio preindustrial, espera ver sequías repentinas y sequías más largas que ocurran con mayor frecuencia.

Los investigadores están trabajando en mejorar sus modelos para predecir mejor las sequías repentinas, dijo Yang, con la ayuda de nuevas tecnologías como el monitoreo satelital más granular y el aprendizaje automático. El marcador principal que buscan son las altas tasas de evapotranspiración, cuando las plantas absorben agua del suelo y luego la liberan al aire a través de sus hojas, un proceso que se acelera con altas temperaturas y vientos y se puede monitorear con cámaras especiales que detectan la fluorescencia o el calor emitido por las plantas.

Si los agricultores pueden saber cuándo anticipar una sequía repentina, dijo Todey, pueden omitir o retrasar la siembra, o reducir su uso de fertilizantes cuando saben que un cultivo no crecerá. También pueden ajustar su horario de siembra y cuidar mejor su suelo minimizando la labranza, lo que lo seca aún más. Pero con cada vez menos tiempo para prepararse para las sequías repentinas, dijo Todey, algunos pueden tener que tomar decisiones difíciles sobre si plantar en absoluto.

«Los productores agrícolas se adaptan naturalmente a las condiciones cambiantes», dijo Todey. «Pero eventualmente llega un punto en el que [las pérdidas] se vuelven más frecuentes. La gente comienza a decir: ‘Está bien, esto no está funcionando'».

(*) Artículo de Diana Kruzman en Grist, sitio web especializado en asuntos climáticos que se puede leer en Grist.org: Clima. Justicia. Soluciones. | Molienda

El norte sigue preocupando por la falta de lluvias.

El norte sigue preocupando por la falta de lluvias.

Inumet anunció que esta semana lloverá en el norte. El campo espera que sea en los milímetros necesarios.

El déficit hídrico sigue castigando al norte del país, las imágenes sobre estimación de crecimiento de recursos forrajeros elaboradas por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) GRAS son claras, tanto para el campo natural como la festuca y dactilis.

A su vez el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) informó sobre las precipitaciones de las últimas horas con Paysandú, Salto, Rivera y Artigas como los departamentos de mayores dificultades, mientras que Tacuarembó, Cerro Largo y Treinta y Tres no se quedan atrás.

La seca y su impacto en la producción en Argentina.

La seca y su impacto en la producción en Argentina.

La Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra) divulgó un artículo de la analista María Julia Aiassa del Rosgan comenta los efectos de corto y mediano plazo de la sequía en la ganadería de cría.

María Julia Aiassa | Argentina | Desde mediados de enero a la fecha, el mapa argentino comenzó a mostrar situaciones bien diferenciadas. Luego del fuerte golpe de calor sufrido en gran parte del territorio nacional hacia fines de diciembre y primeros días de enero, en un contexto de alta demanda hídrica, varias zonas productoras han logrado revertir dicha condición mientras que, en otras, la situación continuó agravándose.

Las lluvias recibidas en provincia de Buenos Aires, La Pampa, Sur de Santa Fe y Córdoba trajo en su mayoría gran alivio a situación, aunque en otras, más puntuales, ha provocado importantes excesos. En total contraste, la situación en el NEA (noreste argentino) y el NOA (noroeste argentino) continúa siendo devastadora no solo por la sequía extrema sino por incendios que avanzan ya de manera incontrolable sobre una amplia zona del noreste nacional.

Según un reciente informe dado a conocer por el INTA Corrientes, solo en esa provincia el fuego ya arrasó más de 500.000 hectáreas expandiéndose a un elevado ritmo, más de seis veces desde mediados de enero. Si bien hoy la situación de Corrientes es la más crítica, por su extensión y por la voracidad con la que está avanzando el fuego, provincias como Formosa, Chaco y Entre Ríos también han estado sufriendo incendios de gran magnitud, destruyendo potreros, aguadas e instalaciones que demandarán una alta inversión para reconstruir.

A nivel productor, esta situación también abre dos realidades: la de aquellos criadores que tienen la posibilidad de salir a buscar otros campos y mover rápidamente la hacienda para evitar mayor mortandad y la de otros, de menor escala y recursos, cuyo destino indefectiblemente será liquidar o incluso, en los casos más extremos dejar morir los animales en el campo ante la falta total de asistencia concreta frente a semejante emergencia.

En varias zonas ya se habla de la peor seca de la historia. Sin embargo, todos recordamos la seca de los años 2008/09 y el duro golpe que significó para el stock ganadero nacional no solo para aquel ciclo sino también para sucesivos como consecuencia de múltiples factores que comienzan a desencadenase a partir de este tipo de eventos. En efecto, para fines de 2010 el stock ganadero nacional se ubicaba debajo de los 49 millones de animales, lo que significó una pérdida de 10 millones de cabezas en tan solo tres años.

En primera instancia, luego de la mortandad de animales registrada hacia fines de 2008 y las pérdidas a nivel reproductivo que recién se vieron plasmados en los indicadores del siguiente año, lo que se registró en 2009 fue una fuerte liquidación de hacienda ante la imposibilidad de retención que ofrecían los campos. La tasa de extracción -el nivel de faena sobre el total de cabezas en stock a inicios del ciclo- alcanzó durante ese año el 29%, pasando de una faena de 14,6 millones de animales en 2008 a 16,1 millones en 2009. Es decir que, por efecto de las condiciones ambientales imperantes, durante aquel año debieron enviarse a faena 1,4 millones de animales más que durante el año previo. Sin embargo, el patrón que se observa en este tipo de procesos, que es el que sin dudas mayor impacto a largo plazo genera, es una mayor presión de liquidación sobre las hembras. Durante aquel año, el 67% (961 mil animales) de lo que podría considerarse como faena forzada o incremental (1,4 millones de animales) fueron hembras, esto es vacas, vaquillonas y terneras que no pudieron continuar en sus fases de producción, resultando en una dramática pérdida de terneros en los años posteriores. En solo un año, 2009, se perdieron cerca de 2 millones de vacas del stock y 4 puntos en el porcentaje de destete de terneros el cual se contrajo del 56% al 52%.

A diferencia del período 2008/09 donde la situación de seca encontraba a la ganadería en lo que podríamos llamar un principio de liquidación que, posteriormente se vio exacerbado en este este contexto, hoy partimos de un nivel en línea con lo que supondría un stock de equilibrio. Tras los picos registraos en 2019 y 2020, actualmente la participación de las hembras fluctúa en torno al 45% de la faena total. Si bien los datos de faena del mes de enero aun no están mostrando indicadores de alerta en este sentido, puesto que la faena de vacas estacionalmente sigue siendo baja, ya es posible observar una leve tendencia al crecimiento, que podría acelerarse en los próximos meses.

Por el momento están saliendo anticipadamente las recrías que no se están pudiendo terminar. En efecto las categorías que prácticamente se mantuvieron sin cambios durante enero, en un contexto de menor faena general fueron precisamente novillitos y vaquillonas, donde las salidas en muchos casos fueron producto de procesos de recría acortados. Probablemente a partir de los números de febrero y marzo comience a verse mayor proporción de vacas saliendo de los campos con destino a faena e de incluso vaquillonas que no ingresarían como reposición. En este sentido, la enorme pérdida que dejará este período en muchas zonas productoras, ya sea por mortandad de hacienda, como pérdida de forrajes y rendimiento de los granos, sin considerar siquiera las situaciones más extremas de daños en instalaciones provocadas por incendios, harán que la liquidez de los productores se vea más limitada respecto de años anteriores, llevando a muchos de ellos a desprenderse de parte de la hacienda como herramienta para generar los recursos financieros que no estarían ingresando por producción.

Actualmente las zonas más afectadas reúnen cerca de 15 millones de animales, casi un tercio del stock nacional, según los últimos datos disponibles a diciembre de 2020. Por mínimo que resulte este desprendimiento, será sin dudas un nivel de oferta muy significativo que comenzará a ingresar al mercado a partir de los próximos meses. Muy probablemente, gran parte de esa hacienda que deberá salir de los campos en muy malas condiciones termine en líneas de faena mientras que un porcentaje menor, podrá ser trasladado a otros campos donde continuar en producción.

Sabemos que el efecto de esta seca sin dudas ha afectado los porcentajes de preñez logrados durante el actual ciclo, algo que recién impactará en la zafra de terneros del próximo, en 2023. Ahora bien, el segundo gran golpe dependerá del grado de liquidación de hembras que termine registrándose este año, puesto que ello condicionará de manera directa la cantidad de vientres que lleguen a servicios durante la primera 2022, las pariciones 2023 y, por ende, la posterior zafra 2024. Una sucesión de eventos que comenzarán a desencadenarse en función de lo que se observe en materia de liquidación en los próximos meses.

Déficit hídrico. Crean tecnología para monitorear necesidades de uvas de vino.

Déficit hídrico. Crean tecnología para monitorear necesidades de uvas de vino.

Al resaltar la cantidad precisa de agua que necesita cada vid, la tecnología está configurada para ayudar a los productores y permitirles tomar medidas para mejorar la eficiencia del agua.

Desde hace años la falta de agua es causa de preocupación para la producción agropecuaria. En los últimos tiempos los eventos extremos han acelerado el desasosiego generado por los temas vinculados al clima, y mientras se discuten tímidas acciones para revertir el proceso en el que nos encontramos, la tecnología parece ser capaz de presentarnos respuestas más efectivas y rápidas que la inacción humana. Esta vez se trata de un avance que proporciona a los viticultores lecturas de agua y nutrientes que pueden detectar cuándo una vid necesita atención.

Se necesitan 109 litros de agua para producir un vaso de vino de 125 mililitros, según las estadísticas de Water Footprint Network, una colaboración sin fines de lucro que tiene como objetivo abordar la crisis mundial del agua. Sin embargo, los viticultores se están poniendo cada vez más nerviosos por el cambio climático que limita las precipitaciones y cómo afectará sus medios de vida.

En respuesta, la startup de agrotecnología de Nueva Zelanda Croptide ha desarrollado sensores que pueden mejorar la eficiencia del agua en un 30-50% y hacer que la información sobre nutrientes y agua esté disponible para los productores a través de su teléfono inteligente mediante sensores con conexión internet que pueden transmitir datos en cuestión de segundos.

Al resaltar la cantidad precisa de agua que necesita cada vid, la tecnología está configurada para ayudar a los productores y permitirles tomar medidas para mejorar la eficiencia del agua. Con el cambio climático que conduce a una creciente escasez de agua en todo el mundo, según Croptide, la necesidad de este tipo de tecnología será cada vez más necesaria.

El cofundador de Croptide, Hamish Penny (foto), dijo que en el mundo hay “muchas regiones que se enfrentan a una grave escasez de agua y los productores están expresando la necesidad de un método rápido y confiable para recopilar los datos críticos necesarios sobre el uso del agua y la salud de las plantas”.

Kiwi agritech Croptide planta una ronda previa a la siembra de $ 1 millón para abordar la escasez de agua – Startup Daily

En la foto principal, el cofundador de Croptide, Hamish Penny, en un viñedo de Pernod Ricard (StartupDaily) – Artículo con datos de The Drinks Business.

Recomendaciones de INIA sobre cómo transformar en producción animal el rebrote de los sorgos forrajeros.

Recomendaciones de INIA sobre cómo transformar en producción animal el rebrote de los sorgos forrajeros.

El Ing. Agr. Fabio Montossi, investigador del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) realizó algunas recomendaciones y consideraciones para transformar en producción animal el rebrote de los sorgos forrajeros.

El video dura menos de 6 minutos y corresponde a la serie de mensajes que INIA realiza en el marco de la situación de déficit hídrico y emergencia agropecuaria 2021-2022.

“Después de las ultimas precipitaciones destacamos la oportunidad de aprovechar el buen rebrote que estamos observado en la mayoría de los sorgos forrajeros sembrados el año pasado en Uruguay”, dijo Montossi.

Es un cultivo que cumple con un “rol estratégico en los predios ganaderos ya que se destaca por su alta producción y capacidad de carga animal en el período estival e inicio de otoño, permitiendo el cuidado de la base forrajera, principalmente las pastuars sembradas, y en particular destacamos sus condiciones de permitirnos ser un puente hacia el inicio del invierno”.

El ganado se puede beneficiar con el sorgo forrajero.

También expresa que “es clave disponer de agua y sombra de calidad, y se recomienda el uso de herramientas de previsión de estrés calórico”.

Por más información ver el siguiente video en la cual el técnico explica y abunda en el tema.

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