“Mirando las tasas de crecimiento de campo natural, venimos con valores de crecimiento inferiores a el promedio histórico”.
Montevideo | Todo El Campo | El Ing. Agr. Alejandro Terra, responsable del monitoreo forrajero satelital del Instituto Plan Agropecuario lideró el análisis de datos objetivos respecto a la sequía determinando que estamos en una de las peores secas del siglo y que el déficit forrajero podría llegar hasta la próxima primavera. El informe fue publicado por Todo El Campo *.
Entrevistado en el programa Diario Rural (radio Rural), Terra explicó que el monitoreo satelital es una herramienta que se usa desde “hace años” y “es una estimación de la tasa de crecimiento de las distintas especies forrajeras” para lo cual se usan, precisamente, imágenes satelitales, de ahí su nombre.
Las imágenes se obtienen a través de un satélite, y el total de información reunida se remonta a febrero del año 2000, lo que otorga un banco de datos relevante en el tiempo. Además, los productores se han ido sumando a esa iniciativa brindando información de sus predios. Se actualiza la información mensualmente, los datos se entregan a los productores y en un visualizador público que en su monitoreo incluye unas 250.000 hectáreas de toto el país.
UNA DE LAS PEORES SECAS DEL SIGLO.
Desde que se recoge información podemos decir que “estamos ante una de las peores secas del siglo”, dijo Terra, sin dejar de considerar que siempre “la peor seca es la que vive cada productor”.
Asimismo, dijo que “estamos muy similar o peor a la seca de 2008 y 2009”, y fundamentó sus dichos expresando que “mirando las tasas de crecimiento de campo natural venimos con valores de crecimiento inferiores a el promedio histórico, y desde que empezamos a pisar diciembre y enero se aleja bastante hacia el mínimo. En enero, en muchas zonas del país, llegamos a tasas de crecimiento de mínimos históricos, y hay secas acumuladas, o sea que los campos están bastante desgastados”.
LOS CULTIVOS DE INVIERNO SE VIERON FAVORECIDOS POR LAS BAJAS TEMPERATURAS.
Consultado sobre lo sucedido con los cultivos de invierno, sobre los que se esperaban malos resultados que finalmente no se dieron, Terra dijo que por lo que ha conversado con colegas suyos que están más dedicados a la agricultura, lo que pasó fue que “le quitamos importancia a las bajas temperaturas. Tuvimos una primavera fresca y eso enlentece los procesos en los cultivos de invierno, en su desarrollo y llenado de granos, eso hizo que hubiera menos necesidad de agua y la que estaba en el suelo les dio para generar potenciales de rendimiento”.
“Las últimas aguas importantes fueron a principio de noviembre y eso dio para los cultivos de invierno, pero no fueron suficientes para generar barbechos en los de verano y siembras buenas en los cultivos de segunda”, agregó.
Hemos estado con “el agua justa y no hemos podido recargar” generándose problemas en las aguadas y las represas secas o poca agua.
Volviendo al informe del Plan Agropecuario y el resultado del monitoreo, Terra dijo que “todo el país está mal” y si se comprar con la seca de 2008 y 2009 que es la más cercana en el tiempo, en ese momento “hubo zonas del país que no estuvieron tan mal como lo están ahora; el país estaba dividido entre el norte y el sur, y había fardos para ‘subir’ al norte o ‘bajar’ alguna vaca flaca. Pero hoy uno mira y la seca es general en todo el país y en lo personal no tenía recuerdo de una seca que abarque tanta área”.
Foto de Vivián Mateu @VivianMateu
El técnico dijo que en marzo se podrá saber cómo fue el comportamiento de febrero, pero no cabría esperar una recuperación de las pasturas.
LAS LLUVIAS, LA FALTA DE SOL Y LA TEMPERATURA.
Por otra parte nada es tan simple, ni siquiera en caso de recibir lluvias abundantes.
El técnico del Plan Agropecuario explicó que en caso de darse las precipitaciones en marzo y abril en los volúmenes necesarios y que superarían los promedios habituales para esta época del año, nos enfrentaríamos al problema de la falta de sol y temperatura, y sin sol las plantas tampoco crecen.
De cualquier modo, “tendría que empezar a llover para recuperar aguadas, generar tranquilidad en los productores y poder implantar pasturas sin esperar mucho la recuperación del campo natural.
NO HABRÁ ACUMULACIÓN DE PASTO SUFICIENTE.
Citando expresiones del Ing. Agr. Marcelo Pereira (Plan Agropecuario), Terra dijo que el campo natural tiene capacidad de resiliencia, recuperándose de forma mucho más efectiva que las pasturas implantadas, “eso no está en tela de juicio”, pero en caso de haber precipitaciones suficientes “vamos a ver verdear los campos, vamos a ver levantar un poquito, pero no nos quedemos tranquilos con eso porque no vamos a pasar el invierno con la cantidad de pasto que podamos acumular”.
En el video se podrá acceder al análisis y recomendaciones del Ing. Agr. Fernando Lattanzi (INIA) sobre pasturas; a los conceptos en el uso de fibra, del Agr. Alejandro La Manna (INIA); y los consejos sanitarios para animales, a cargo del Dr. Germán Álvarez (IPA).
Montevideo | Todo El Campo | El jueves 9 de febrero, cumpliendo con una demanda recibida en el ámbito de la Mesa de Desarrollo de Colonia, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) concretó una actividad en la Sociedad de Fomento de Conchillas junto al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y el Instituto Plan Agropecuario (IPA) para apoyar la toma de decisiones de los productores referido a las pasturas.
INIA informó que “el foco fue pensar junto a los productores y los técnicos del Plan Agropecuario sobre qué podemos hacer con nuestras praderas, o al menos de aquellas que aún tienen cierta población de plantas”.
Además, se planteó “qué opciones de especies anuales podemos manejar para disponer de alguna comida en el corto tiempo”; y “finalmente, cómo podemos manejar la fibra de la mejor manera para lograr una alimentación eficiente con lo que disponemos”.
INIA observó que hay mucha demanda por ese tipo de jornadas: “La demanda por este tipo de intercambio es muy alto y son muchos los actores que nos demandan nuestra presencia”, por lo que difunde la grabación de la actividad en el canal de YouTube de la institución.
VIDEO.
En el siguiente video, se podrá acceder al análisis y recomendaciones del Ing. Agr. Fernando Lattanzi (INIA) en cuando a pasturas, a los conceptos en el uso de fibra por parte del Ing. Agr. Alejandro La Manna (INIA) y finalmente al intercambio sobre algunos consejos sanitarios para animales por parte del Dr. Germán Álvarez (IPA).
Treinta Y Tres/TodoElCampo-Técnicos del Instituto Plan Agropecuario realizaron un seguimiento del uso de raigrases en seis sistemas de referencia (SDR) arroz-ganadería, ubicados en el Este –Cebollatí, Séptima Sección Baja de Treinta y Tres y Charqueada–, dos en Fraile Muerto y Pueblo del barro y uno en Paso del León.
El “Proyecto Arroz-Ganadería; Acciones responsables para sistemas sostenibles”, financiado por el INIA y ejecutado por la Asociación de Cultivadores de Arroz y el Plan Agropecuario, destaca que los arroceros lo valoran “porque le permite hacer un laboreo anticipado en el verano previo a la siembra del arroz” y los ganaderos “porque se beneficia del uso del verdeo que se implanta sobre ese laboreo, con el objetivo de cubrir el suelo y darle un plus, cuantitativo y cualitativo, a la ganadería”.
El informe elaborado por los ingeniero agrónomos Santiago Lombardo Chavasco, Santiago Armentano y Juan Martín Moreira, analizan las condiciones climáticas en este contexto, con condiciones “relativamente adversas para el óptimo crecimiento de pasturas, sobre todo en el Este y en el centro, en comparación con el promedio histórico. En el Este, las precipitaciones fueron menores a la media en los meses mayo y junio, y muy superiores en julio, con un rango de 220 a 280 milímetros para dicho mes. En agosto, nuevamente se encontraron muy por debajo del histórico (73% menos)”.
La radiación fue menor al promedio entre junio y julio, así como las temperaturas entorno a 1,32 y 1,77ºC menos, respectivamente, superando el mismo en julio. El centro se destacó por presentar valores de radiación por debajo a la media durante todo el período.
Laboreos
Los laboreos se realizaron en febrero y “los antecesores en su mayoría fueron praderas de 3er., 4to. año y en una sola situación fue laboreo sobre retorno de arroz de la zafra 20-21. Entre el 16 y el 20 de marzo se sembraron los raigrases en los 6 sistemas. En general, todas las siembras fueron al voleo o en línea, pero con semilla tapada mediante alguna labor”. Los materiales de raigrás utilizados fueron en su mayoría Raigrás 284 y tetraploides aportados por empresas comerciales.
En cinco de las seis localidades de referencia, “el manejo fue rotativo, con algunas particularidades. Cebollatí realizó sistema rotativo hasta el mes de julio, donde las precipitaciones hicieron inviable su continuidad, pasando a pastoreo continuo. En la Séptima Sección, se hizo un rotativo en junio, saliendo durante el mes de julio a otras áreas y volviendo en agosto, nuevamente con manejo rotativo. En el norte, se hizo sistema rotativo y se utilizó una fracción de campo natural de 45 hectáreas como nochero. En el sistema de Fraile Muerto, debido a fallas en la implantación del raigrás que impidió contar con una disponibilidad aceptable para el inicio del primer pastoreo, se optó por hacer pastoreo continuo para que el animal pudiera seleccionar. En tres sistemas se fertilizó con nitrógeno”.
Los días a primer pastoreo fueron 80 en promedio y casi en todos los sistemas se entregaron los cultivos de raigrás a fines de agosto para iniciar los barbechos.
En cuanto a la categoría seleccionada, la mayoría de los sistemas utilizó terneros, con algún componente de vacas para ajustar exceso de forraje, aprovechando que había buen piso. En el norte, se dio la misma situación por lo que se pudo usar novillos. En los seis lugares de referencia, “se obtuvo una ganancia diaria en el entorno de los 500 gramos por animal y por día. La producción de carne dio en promedio 91 kilos de carne por hectárea”.
El costo del raigrás rondó 124 dólares por hectárea en promedio y mayor para los productores que fertilizaron con nitrógeno.
El clima
El seguimiento destaca que la situación climática, “determinó que la producción forrajera fuera entre 20 y 30% por debajo de lo normal. No obstante, se observa que la tecnología en general cumple con las expectativas de ambos usuarios. Se evidenciaron resultados productivos y económicos interesantes para el ganadero, con oportunidades de ajustes sobre todo en lo que es siembra, fertilización y manejo”.
En todos los casos, “se ensayaron desempeños acordes a los esperados, con combinación de diferentes manejos. Se monitoreo y caracterizó una tecnología que se valida, con posibilidades claras de mejora para ambos usuarios, aspecto que alimentan sus expectativas respecto a este proyecto y seguramente darán lugar a ajustes y generarán nuevos aprendizajes el próximo año 2023”, concluye.
4 claves para mitigar el estrés por calor. La Dra. Valentina Herrera se refiere al estrés calórico y cómo se pueden disminuir sus efectos en la productividad.
Plan Agropecuario | Montevideo | Todo El Campo | Durante los días de calor, los animales pueden sufrir de estrés calórico o térmico. Esta situación afecta a los animales negativamente, disminuyendo la productividad de los vacunos y en peores situaciones, poniendo en riesgo su supervivencia.
Las 4 claves para mitigar el estrés por calor: sombra, agua, manejo animal y alimentación.
SOMBRA.
En caso de no contar con sombra natural, se sugiere las artificiales (techos, cobertizos, media sombra). Su dimensión debe ser de 4 m de altura, 3- 4 m²/animal y una inclinación de 15º para que no se acumule agua, preferentemente con dirección norte-sur. Estas dimensiones evitan que los animales se estresen y desarrollen enfermedades.
AGUA.
Los animales deben tener acceso ad libitum a agua de bebida, la cual debe ser fresca y de buena calidad. El consumo de agua puede llegar a duplicarse (vacas en lactancia y novillos en terminación consumen 80 litros por día). El frente de bebedero debería ser de 6 cm aproximadamente por animal.
MANEJO ANIMAL
Evitar arreos, castraciones, vacunaciones y transportes durante las horas de mayor calor. Organizar los trabajos para terminar antes de que comience el calor, no esperar al pico de temperatura para finalizar. Los animales deben tener buen estado sanitario ya que un episodio de estrés por calor podría agudizar cualquier enfermedad.
ALIMENTACIÓN.
Se recomienda suministrar al ganado dietas con alto contenido energético (dietas frías). Recuerde que el animal frente al aumento de temperatura disminuye el consumo y aumenta requerimiento de energía, por lo cual hay que darle mucha calidad nutricional en poca cantidad.
Es importante para el productor conocer los síntomas de un cuadro de estrés calórico: aumenta frecuencia respiratoria, jadeo, disminución del consumo de alimentos y aumento del consumo de agua. En caso de ver un animal con aspecto muy grave se siguiere bajarle la temperatura de inmediato con baño de aspersión (manguera).
VIDEO CON LAS EXPLICACIONES DE LA DRA. HERRERA.
JORNADA MANEJO SANITARIO Y MITIGACIÓN DEL ESTRÉS TÉRMICO (VIDEO).
Por otra parte, el martes 6 de diciembre se realizó el evento virtual Manejo sanitario y mitigación del estrés térmico, el que contó con las exposiciones de la Dra. Betina Cóppola, Dra. Valentina Herrera y el Dr. Germán Álvarez.
Se observa una alta variabilidad productiva entre los sistemas, con una producción mínima de 83 kg/ha y la máxima de 801 kg/ha.
El Plan Agropecuario publicó en su página web el libro La invernada en sistemas pastoriles. Una mirada conceptual desde los productores. Se trata de una obra de 135 páginas editada por el Ing. Esteban Montes, que resume los resultados y conclusiones del Proyecto de relevamiento y difusión de mejoras en la terminación de vacunos sobre sistemas pastoriles.
En el prólogo se señala que en Uruguay “hay invernada en todo el país”, aunque “normalmente se la identifica con las regiones más productivas del litoral sur. Hay invernada a campo natural y sobre praderas y verdeos, con suplementación y sin ella, de novillos jóvenes y boca llena, a muy bajo costo y con costos elevados”.
“Tradicionalmente había una clase invernadora y otra de ciclo completo con invernada”, pero “en los últimos años aparecieron el feedlot, la cuota HQB 481 y los ciclos incompletos que han cambiado el escenario. Muy buenos invernadores son hoy recriadores de cuota, muchos criadores son hoy también recriadores y lo cierto es que cuando hay estímulos la ganadería va cambiando y para mejor”.
En el capítulo 4, titulado La visión de los productores sobre la invernada de vacunos. Más allá de los números, escrito por Ing. Agr. Juan Andrés Moreira (del Plan Agropecuario), se señala en la Introducción, que el proceso productivo de carne de vacuno “se divide en tres fases: la cría (desde la fecundación del óvulo hasta el destete), la recría (desde el destete hasta el comienzo del engorde) y la terminación o invernada (desde la recría hasta la terminación)”.
“La fase de terminación o de invernada es la etapa del proceso que provoca más atracción en los productores ganaderos, por lo sencilla y rápida que resulta. Un vacuno puede transformar el pasto en carne con tanta eficiencia que en tan solo pocos meses puede resultar en un negocio económicamente muy rentable. Sin embargo, como en toda actividad económica, no siempre se logran los resultados esperados”, por lo que es necesario identificar los factores que limitan y condicionan.
RESULTADOS DE LA PRODUCCIÓN DE CARNE EN LOS SISTEMAS MONITOREADOS.
Para caracterizar los sistemas monitoreados, el estudio presenta el cuadro 1 con la información descriptiva. Cada sistema es nombrado por el departamento en el que se ubica, de manera de que el lector logre visualizar la diversidad geográfica en la que se trabajó.
En el cuadro 1 se puede ver la gran diversidad de condiciones en las que se desarrolla la misma actividad: la invernada.
PRODUCCIÓN DE CARNE VACUNA EN KILOS POR UNIDAD DE SUPERFICIE – En el siguiente gráfico, se observan los resultados de producción de carne vacuna en kilos por unidad de superficie (hectáreas de SPG), obtenidos en los trece sistemas de terminación monitoreados durante los ejercicios 2017-18 y 2018-19. En los predios en los cuales se desarrollaban otros rubros productivos se delimitaron las áreas de pastoreo vacuno, específicamente donde se desarrolla la fase de invernada, para poder determinar la superficie de pastoreo ganadero de esta actividad.
“Se constata una alta variabilidad productiva entre los sistemas, con una producción mínima de 83 kg/ha y la máxima de 801 kg/ha. Las principales explicaciones a esta variabilidad se relacionan con el grado de intensificación de los sistemas (área mejorada, suplementación, etc.) y al potencial productivo de los campos”.
Como se observa, en Colonia se produjeron 801 kg/ha durante el ejercicio 17-18. Allí el sistema fue “intensivo con toda el área pastoril basada en pasturas implantadas de alta productividad (alfalfa, avena, raigrás, etc.), con manejo del pastoreo de forma rotativa racional, con cambios de parcela cuatro veces al día, lo que genera altos porcentajes de utilización de la pastura. A su vez, se suplementa con concentrados energéticos, fardos y silo pack durante prácticamente todo el año. El pastoreo es principalmente con animales jóvenes, desde terneros/as a novillos y vaquillonas vendidos gordos, con 18 meses”.
La carga animal “fue de 1.340 kg/ha: 3,7 veces la carga promedio de los demás sistemas analizados”.
Durazno, Canelones y Florida tuvieron sistemas con “similares características: base pastoril con aproximadamente 50% del área mejorada en base a praderas y verdeos sin suplementación, con compra de terneros y venta de novillos gordos”, y lograron 240 kg/ha y una ganancia de 563 gramos por cabeza por día”, en promedio para ambos ejercicios.
En tanto que Flores y Lavalleja, “con 100% del área mejorada en base a praderas y verdeos con suplementación en los lotes de terminación entre 40-60 días previo a la faena, se generaron PC de 214 kg/ha en promedio”. En estos casos, la producción “fue menor a los sistemas pastoriles antes descriptos, debido a una menor productividad de las praderas perennes, envejecidas con alto grado de enmalezamiento”.
RESUMEN FINAL: LA EXPERIENCIA ADQUIRIDA COMO BASE
En el Resumen final se expresa que “para planificar los resultados primero hay que fijar objetivos” y que hay muchos productores que “si bien no los tenían escritos, tenían un rumbo con aspiraciones a conseguir ciertos resultados productivos o económicos-financieros, que miden en cabezas vendidas o dinero ingresado”.
A su vez, “los mejores resultados se obtienen aplicando correctas decisiones, muchas veces basadas en indicadores de resultados de la gestión realizada y otras en la experiencia de años en el rubro”.
“En la realidad de la ganadería del Uruguay, la inmensa mayoría de los productores no gestiona sus empresas basándose en indicadores de resultados técnicos, sino que apelan a la experiencia adquirida luego de años de trabajo. Eso no significa que los desconozcan. Por el contrario, muchos son profesionales de distintas ramas, pero se manejan considerando dos o tres relaciones que tienen en cuenta el stock ganadero y el dinero en caja, la mejor forma de gestionar sus economías”.
En lo productivo, “la principal preocupación tiene que ver con la mejora de la producción forrajera. Asociadas a este recurso, se demandan tecnologías que mejoren la cantidad de forraje sin descuidar el medio ambiente, pero también la calidad de las especies a utilizar”.
Otro tema que preocupa, también asociado a la productividad, refiere “al manejo animal en relación a tecnologías utilizadas, pero atentos al bienestar animal. Este aspecto adquiere alta relevancia, paralelamente a la productividad. También la infraestructura productiva es puesta como tema de alta preocupación, asociada a la sustentabilidad ambiental y la mejora productiva”.
Desde el punto de vista de la mejora económica, “la variable costos es una de las que más preocupa por su alta incidencia en los resultados”; y “también desde el perfil comercial se realiza un fuerte análisis de varios indicadores que son tenidos en cuenta como puntos para la mejora de los resultados económicos”.
“Finalmente, existe una alta preocupación por los recursos productivos, la sostenibilidad ambiental, el bienestar animal y personal, asociados a la mejora de la infraestructura para el manejo de la hacienda y la eficiencia de los recursos humanos”.