Arbeleche en la presentación del libro de INIA: El ambiente es un bien público global, y por eso los factores ambientales están en la normativa uruguaya, y cuando se integran a la producción económica traen mayor crecimiento y empleo a Uruguay.
Montevideo | Todo El Campo | La ministra de Economía Azucena Arbeleche participó este jueves 4 de mayo de la presentación del libro “Aportes científicos y tecnológicos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) del Uruguay a las trayectorias agroecológicas”. Con Arbeleche participaron de la mesa su par interno de Ganadería Agricultura y Pesca, Ignacio Buffa; el de Ambiente, Robert Bouvier; y el director del INIA, José Bonica.
La publicación presentada recoge algunas de las contribuciones de INIA junto a otras instituciones a la generación de conocimiento y tecnologías que aportan a las transiciones agroecológicas en distintos sistemas de producción nacional, como el ganadero, el agrícola, el vegetal intensivo, el agrícola-ganadero, el forestal, el lechero, el arrocero y el familiar.
Arbeleche expresó que en el mundo actual “hay un enfoque holístico de lo económico, de lo social y de lo ambiental” y que prueba de ello es la presencia del Ministerio de Economía y Finanzas, cosa que anteriormente no ocurría.
Explicó que “en el mundo está habiendo un cambio de paradigma en la forma en que los países y las empresas comercializan e invierten”. Ese cambio de paradigma conlleva mayor conciencia “de los aspectos sociales y de los aspectos ambientales”.
Es decir, “de la sostenibilidad social y ambiental, pero básicamente el cambio de paradigma más acelerado en este mundo de los negocios está en el tema ambiental y cada vez más la huella de carbono de un producto, de un bien, de un servicio -o lo que es el tratamiento que en esa producción tuvo de los recursos naturales, el uso o abuso que se haga de nuestros recursos naturales-, cada vez se va a mirar más”, sostuvo.
Continuó apuntando que esa preocupación ya la estamos viendo “hoy en los mercados financieros. Cuando una empresa o cuando un país se financia, el inversor que pone su dinero en esa empresa o en ese país, va a considerar diferente y va a demandar más los títulos de deuda de la empresa o del país que tiene un comportamiento ambiental más responsable”.
“En el caso uruguayo cada vez más las calificadoras de riesgo en su metodología explicitan más y más estos factores, básicamente se llaman ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) y 0donde está cambiando más y donde el foco se está poniendo más -que era algo que no se había hecho hasta ahora con esta intensidad- es en lo ambiental. Uruguay está muy bien parado en los mercados financieros y claramente la nota crediticia de las calificadoras de riesgo que Uruguay tiene hoy, que es la más alta en la historia de nuestro país, tiene que ver con esto”, señaló.
Arbeleche recordó que “hace unos días la calificadora Standard and Poor’s aumentó la nota a la más alta que ha tenido Uruguay y explicitó que eso tenía relación con el manejo fiscal prudente, con la reforma de seguridad social aprobada, pero también sin duda que ahí atrás está este enfoque responsable en lo ambiental y en lo social”.
“En materia de producción y de comercio, la manera en que comercialicen los países, las relaciones diplomáticas, van a estar muy marcadas por esta huella de carbono que tengan los bienes”, explicó.
“El bien que entra a la Unión Europea cada vez más se va a mirar cuánto carbono emitió y se está implementando lo que se llama el mecanismo de ajuste de carbono en frontera, no para todos los bienes, pero ya hay bienes que lo tienen y ya hay precio para ese carbono que se que se emitió en la producción de ese bien. Y así como hace años tenemos el sello de exportación de carne libre de aftosa, los inversores que dialogan con el MEF cada vez más están pidiendo, o van a pedir, que esa carne también sea libre de deforestación”, analizó la ministra.
Recordó que “esto lo vimos claramente cuando fueron los propios inversores que demandaban los bonos uruguayos que pidieron ‘pongan como indicador importante en la responsabilidad ambiental el mantenimiento del bosque nativo”.
Arbeleche subrayó que “todos estos elementos podemos resumirlos en varias medidas de lo que se llaman los factores ambientales sociales y de gobernanza”. Y remarcó que “está claro es que Uruguay se posiciona muy bien en este aspecto y por lo tanto tenemos una enorme oportunidad como país de estar a la vanguardia de estos temas y de avanzar en este desarrollo sostenible en todos estos aspectos”.
La ministra explicó luego cómo concibe el Gobierno y el equipo económico: “Al menos en lo que refiere al MEF, se puso un mojón sumamente importante en esta Administración. En la Ley de Presupuesto vigente el artículo 533 explicita que la política económica va a incorporar la política ambiental”.
Además, por la Ley de Urgente Consideración, “se creó el Ministerio de Ambiente, pero no es Ministerio de Ambiente por un lado y Ministerio de Economía por otro, ministerios sectoriales, Ganadería e Industria por otro. Es todo de forma conjunta; explícitamente la norma dice: la reducción de los gases de efecto invernadero y la adaptación y la mitigación al cambio climático van a estar en la política económica y eso es algo este sumamente fuerte que se ha traducido luego en acciones concretas”.
El concepto “es incorporar el costo de financiamiento de un país, en el caso de nuestro país hemos incorporado el costo de financiamiento, cuánto nos sale endeudarnos, el costo que tiene para Uruguay el endeudarse, con la conducta ambiental que tenemos. Es la primera vez que nos atamos de manos y decimos: si nos portamos mejor ambientalmente vamos a tener un premio; si por el contrario no cumplimos con determinados objetivos ambientales, vamos a tener una penalización. El concepto general es que el ambiente es un bien público global”, explicó.
“Entonces hay que diferenciar el aporte que cada país hace a la contribución a ese bien público global y esa diferenciación solicitamos, y es lo que hemos hecho, que se traduzca en tasas de interés de costo de financiamiento diferentes. También estamos proponiendo a nivel de la Organización Mundial de Comercio que se trate distinto comercialmente, que se pueda acceder a más mercados y en mejores condiciones a quienes tenemos un comportamiento ambiental más responsable”.
Finalizando, dijo que “los aspectos de cambio climático y la conservación de nuestros recursos naturales desde el punto de vista del MEF va mucho más allá del cuidado de nuestro planeta y del bienestar de nuestros ciudadanos. Aquí hay también un enfoque que es el cuidado para que esto sea sostenible y para que las próximas generaciones lo puedan seguir este llevando adelante”, dijo Arbeleche.
La secretaria de Estado subrayó que “acá también hay un enfoque económico que nos obliga a que esta tendencia a hacia la descarbonización, hacia la producción agroganadera sostenible y hacia el mantenimiento de los recursos naturales tenga que ver con cómo se lleva adelante la producción económica en Uruguay”.
“Hoy ya tenemos que adelantarnos a que la inversión va a exigir esta responsabilidad ambiental, que la producción va a exigir esta responsabilidad ambiental, que lo que se comercie va a estar mirando y exigiendo estos certificados ambientales y por lo tanto no solamente se trata de gestionar los riesgos que hoy enfrentamos con el cambio climático, sino que se trata también de una enorme oportunidad como país de posicionarnos en este tema. Y en ese posicionamiento y en ese aprovechar la oportunidad que tenemos como país finalizo con lo que decía el presidente del INIA (José Bonica), esto no es una tarea solo de un sector. Esto es una tarea conjunta del sector privado, del sector público y sin duda que el INIA tiene un rol fundamental en esta transición de este desarrollo sostenible en lo económico y en lo ambiental. Estamos frente a una enorme oportunidad como país y podemos en este trabajo mancomunado hacer frente a un salto en términos de crecimiento y por lo tanto generar mayores empleos que impliquen mayor bienestar para nuestra sociedad”, concluyó.
INIA aporta elementos para comprender la relación entre los pastizales y las aves, orientando a la vez sobre condiciones de pastoreo y gestión del campo natural que permiten una relación ganar – ganar entre productividad y conservación.
Ing. Agr. Oscar Blumetto* | Montevideo | INIA | Todo El Campo | El sistema de producción ganadera pastoril, basado en campo natural, es un ecosistema potencialmente muy rico en términos de especies de aves. Este artículo de la revista del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), N° 72, de marzo de 2023, aporta elementos para comprender la relación entre los pastizales y las aves, orientando a la vez sobre condiciones de pastoreo y gestión del campo natural que permiten una relación ganar – ganar entre productividad y conservación.
INTRODUCCIÓN.
La biodiversidad de plantas, animales y otros organismos vivos es esencial para el sostenimiento de diversos servicios ecosistémicos que contribuyen al bienestar, como por ejemplo la producción de biomasa; el ciclado de nutrientes, la formación del suelo, la fijación de nitrógeno, la polinización, el control de plagas y enfermedades, la regulación del clima, etc.
Uruguay alberga un elevado número de especies de animales y vegetales (2.750 especies de plantas superiores y alrededor de 859 vertebrados) que habitan una gran variedad de ambientes como pastizales, bosques, sabanas arboladas, humedales y dunas arenosas. Entre estos ambientes, los pastizales, conocidos como campos naturales, son los más importantes en cuanto a extensión y, a su vez, son el principal recurso forrajero de la ganadería.
La ganadería, al igual que otras actividades agropecuarias, genera impacto ambiental a través de la modificación de los hábitats naturales y de las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático.
Sin embargo, la ganadería basada en pastizales naturales y manejada con adecuado ajuste de intensidad de pastoreo, puede tener también impactos positivos y mitigar varios efectos negativos. La producción extensiva mantiene hábitats de pastizales seminaturales que sustentan a un gran número de especies silvestres y que proveen importantes servicios ecosistémicos.
El sector ganadero enfrenta el desafío de aumentar la producción y limitar sus impactos negativos sobre la biodiversidad. En el caso de los impactos positivos, para que estos sean tenidos en cuenta, es necesario cuantificar el impacto de la actividad productiva y generar información científica válida que pueda ser utilizada para comprender qué opciones existen para mejorar la sostenibilidad general de la producción ganadera.
El presente artículo es una adaptación de la reciente publicación “Los agroecosistemas ganaderos, importante hábitat para las aves: análisis cualitativo del efecto del manejo productivo en especies prioritarias para la conservación en Uruguay” (Blumetto, 2022) de la Revista Recursos Rurais, al cual puede accederse libremente. Para agilizar su lectura, hemos realizado una síntesis y minimizado las citas bibliográficas (**).
El objetivo es dar una referencia de la riqueza de especies que utilizan hábitats dentro de estos sistemas productivos y realizar un análisis cualitativo de la presencia de algunas especies especialistas de pastizal, prioritarias para la conservación, en función de condiciones de manejo ganadero.
¿DE DÓNDE PROVIENE LA INFORMACIÓN?
Este trabajo resumió los datos obtenidos en 30 establecimientos ganaderos y cuatro campos experimentales del INIA distribuidos por el territorio uruguayo (Figura 1). Los estudios se efectuaron en el transcurso de siete proyectos de investigación realizados durante 15 años. Los establecimientos dedicados a la ganadería representaron varios sistemas de producción, desde criadores a ciclo completo, con producción mixta de bovinos y ovinos y superficies entre 18 y 5.500 hectáreas. La base de alimentación del ganado es el campo natural, con la presencia variable de siembras de leguminosas en cobertura y pasturas sembradas. La sustitución de campo natural por estas pasturas sembradas osciló entre un mínimo de 0% a un máximo de 30%.
Por tratarse de un análisis cualitativo del uso de hábitat por diferentes especies, se pudieron considerar diferentes metodologías empleadas en los diferentes proyectos (desde listados a conteos).
Se consideró la presencia de las especies que utilizan hábitat dentro de los límites de los establecimientos y, dentro de estas, se determinaron las especies prioritarias para la conservación (Soutullo et al, 2013). Esa prioridad para la conservación está definida por nueve criterios: (1) Especies globalmente amenazadas según la Lista Roja de la UICN, (2) Especies nativas de Uruguay cuya distribución global no exceda los 175.000 km2, (3) Especies migratorias que utilizan parte del territorio nacional en alguna etapa de su ciclo anual, con una fracción mayor al 10% de su población global o biogeográfica presente en Uruguay, (4) Especies con área de distribución restringida en Uruguay (menos del 10 % del territorio), (5) Especies que han sufrido una disminución significativa en el tamaño de su población nacional, (6) Especies únicas desde el punto de vista taxonómico (únicas de una familia u orden, especies únicas de un género en el mundo) y/o ecológicas (papel destacado en el funcionamiento del ecosistema) con problemas de conservación, (7) Especies con valor cultural y/o económico (actual o potencial) con problemas de conservación, (8) Especies raras (pero de presencia regular) con problemas de conservación y (9) Especies amenazadas a nivel nacional según la Lista Roja de aves de Uruguay.
ANALIZANDO LOS RESULTADOS.
En la totalidad de sitios de estudio se registraron 274 especies de aves, de las cuales, 37 cumplen al menos uno de los criterios de prioridad. En el cuadro 1 se presenta la totalidad de especies prioritarias para la conservación registradas.
De esta lista, las especies marcadas con asterisco son consideradas especialistas de ambiente de pastizal. De estas especies, en función del conocimiento ecológico disponible, enfatizando en sus preferencias de hábitat, se analiza la posibilidad de lograr las condiciones de hábitat necesarias para estas especies en sistemas ganaderos.
Para simplificar el análisis se clasifica las especies en tres grupos por sus necesidades de hábitat. El grupo “A” se refiere a aquellas que requieren tapices herbáceos bajos, menores a 10cm de altura promedio, el grupo “B” son especies que pueden alimentarse de pastizales relativamente bajos, pero necesitan perchas y parches de pastizales de matas altas para refugiarse y anidar y el grupo “C”, especies que necesitan pastizales altos (altura de 0,8 a 1,5m) donde cumplen todo su ciclo biológico.
En el grupo A se encuentran el Ñandú (Rhea americana) y varios chorlos como el Chorlo cabezón (Oreopholus ruficollis), Chorlo pampa (Pluvialis dominica), Playerito canela (Tringites subruficollis) y el Batitú (Bartramia longicauda). Son especies que prefieren pastizales naturales con pasto corto (Aldabe et al, 2019), situación muy común en los sistemas ganaderos tradicionales. Todos pueden utilizar eventualmente pasturas sembradas para alimentarse cuando la altura del tapiz es baja, pero algunas como el ñandú prefiere los pastizales naturales para nidificar.
Las especies de chorlos mencionadas son especies migratorias, no nidificantes en Uruguay, y solo requieren esas condiciones específicas para alimentarse (insectos y otros pequeños invertebrados).
En el grupo B se incluyen especies que requieren otro tipo de condiciones ambientales. Por ejemplo, el Dragón (Xanthopsar flavus) y la Viudita blanca grande (Xolmis dominicanus) son especies que pueden alimentarse de pastizales relativamente bajos, pero necesitan perchas y parches de pastizales de matas altas o caraguatales para refugiarse y anidar. Las comunidades de caraguatá de bañado (Eryngium pandinifolium), son muy importantes para la nidificación del dragón; estas comunidades son comunes en zonas húmedas y la especie es tolerante al pastoreo. Sin embargo, en sitios donde no se dan las condiciones para este caraguatá, puede nidificar en pastizales altos, condiciones que necesitan de pastoreo de baja intensidad. En el caso de la viudita blanca grande la nidificación se produce mayoritariamente en matas de especies de gramíneas cespitosas como, por ejemplo, las pajas mansas (Paspalum spp.) o paja estralladora (Erianthus angustifolius).
Las condiciones aptas para estas especies de aves pueden alcanzarse en sistemas ganaderos, cuyo manejo procure mantener disponibilidades de forraje altas en el campo natural la mayor parte del año. Esto es lograble con la aplicación de tecnología de procesos disponible (Jaurena et al, 2021), con bajos costos y resulta además en un aumento de la productividad ganadera (Aguerre y Albicette, 2018). En la evaluación de este proceso, denominado intensificación ecológica, se detectó una gran heterogeneidad en la estructura y esta heterogeneidad era aún mayor a medida que aumentaba la altura media del tapiz, acompañando la mejora de los resultados productivos (Aguerre y Albicette, 2018). Este manejo implica el aumento de matas, parches de pasto alto y arbustos, lo cual probablemente es el efecto más importante para este grupo de aves. Estas condiciones ambientales son las ideales para otras especies prioritarias como la martineta (Rynchotus rufescens), ratonera aperdizada (Cistothorus platensis) y monterita de cabeza gris (Donacospiza albifrons).
Existe un caso particular que podríamos considerar en este grupo que es la Loica pampeana (Leistes defilipii). Esta especie es considerada en peligro de extinción y su población ha disminuido dramáticamente en las últimas décadas. La permanencia de los pastizales naturales con buena conservación es la principal determinante de la presencia de la Loica Pampeana (Aspiroz et al, 2017).
Según nuestras observaciones, las necesidades de anidación de la Loica pampeana, que es colonial, implican pastizales densos con alturas de pasto superiores a 10 cm en áreas amplias y homogéneas. Aunque hay menos información, es asumible que dichas condiciones son las que requiere también la Cachirla dorada (Anthus nattereri), especie considerada vulnerable.
Estas características del campo natural son raras en los sistemas ganaderos tradicionales de la cuesta basáltica, donde hoy se encuentran las escasas poblaciones de ambas especies. Normalmente, las condiciones se logran en planicies no inundables de suelos profundos, con pastoreo de baja intensidad. Esta situación tradicionalmente solo se observaba en potreros reservados para categorías de ganado de engorde (novillos) y en condiciones de buena disponibilidad de humedad en el suelo en primavera. Las nuevas propuestas de manejo de baja intensidad de pastoreo en campo natural, podrían lograr esas condiciones en forma más amplia.
Por último, podemos considerar un tercer grupo de especies “C” que necesitan pastizales altos (altura de 0,6 a 1,5 m) en donde cumplen todo su ciclo biológico. Un ejemplo son el grupo de los Capuchinos (Sporophila spp.), el Volatinero (Volatinia jacarina), Tachurí canela (Polystictus pectoralis) y los Coludos (Emberizoides herbicola y Emberizoides ypiranganus).
Estas características del pastizal son muy raras en las áreas de pastoreo y se encuentran en parches aislados, zonas de humedales o exclusiones de mediano plazo. Como estas especies pueden usar parches relativamente pequeños y en el caso de los capuchinos y volatinero son migradores estivales, pueden aprovechar oportunidades de relictos de pastizales altos que producen rinconadas naturales o provocada accidentalmente por la infraestructura. Sin embargo, dado lo aleatorio que pueden ser la ocurrencia de estos ambientes, se constituye en otra presión adicional sobre las aves que pueden arribar de su migración y no encontrar ambiente propicio.
La razón de la poca frecuencia de la situación de pastizales requerida, es que suele implicar pastos altos y espigados. Estos pastizales tienen una gran disponibilidad de forraje, pero su calidad es menor por lo cual los productores no promueven esas situaciones.
CONSIDERACIONES FINALES.
El sistema de producción ganadera pastoril, basado en campo natural, es un ecosistema muy rico en términos de especies de aves, al incluir muchos tipos de pastizales, árboles dispersos y bosques asociados. Entre ellas se destacan un gran número de especies prioritarias para la conservación.
El manejo tradicional, con alturas del tapiz bajas, puede proporcionar un hábitat adecuado para varias especies prioritarias para la conservación clasificadas en el grupo A, como el ñandú o varias especies de chorlos. Sin embargo, hay algunas especies, principalmente las que dependen de pasto alto o parches de vegetación cespitosa (grupo B), que son favorecidas por manejos ganaderos tendientes a aumentar la disponibilidad media de biomasa herbácea (trabajar con más pasto). Esta condición de menor intensidad de pastoreo genera condiciones que permiten una relación ganar-ganar entre productividad y conservación, generando oportunidades a las aves tanto del grupo A como el B.
Para el caso del grupo C con necesidades de hábitat con pastizales altos, aunque fueron detectadas en algunos establecimientos, es difícil pensar que las mismas se den en un manejo que propenda a aumentar la productividad. Estas condiciones necesitan medidas especiales como exclusiones parciales o temporales, lo que podría tener un costo de renuncia productiva que debería considerarse para poder favorecer su ocurrencia. Para este grupo particular de aves deben generarse manejos especiales, y ello solo puede ocurrir con políticas públicas que contribuyan a generar esos ambientes, ya que estas especies están declinando en forma importante. Otra posibilidad, es generar esas “pequeñas reservas” en esquemas de certificación de los sistemas, de manera de poder permitir la valorización comercial de ese manejo.
En la actualidad se viene realizando investigación nacional para mejorar el conocimiento de las relaciones entre el desempeño productivo y la biodiversidad, de modo de poder orientar la toma de decisiones de productores, técnicos y autoridades.
BIBLIOGRAFÍA
Aguerre, V. y Albicette, M.M., (2018) Eds. Co-Innovando para el desarrollo sostenible de sistemas ganaderos familiares de Rocha-Uruguay. Serie Técnica INIA Nº 243, 146p. ISBN: 978-9974-38-393-7
Azpiroz, A. B., Jiménez, S. & Alfaro, M. (2017) (eds.). Libro Rojo de las Aves del Uruguay. Biología y conservación de las aves en peligro de extinción a nivel nacional. Categorías “Extinto a Nivel Regional”, “En Peligro Crítico” y “En Peligro”. Dinama y Dinara, Montevideo. ISBN: 978-9974-91-784-2
Blumetto,O. (2022). Los agroecosistemas ganaderos importante hábitat para las aves: análisis cualitativo del efecto del manejo productivo en especies prioritarias para la conservación en Uruguay. Recursos Rurais, (18), 5-15. https://doi.org/10.15304/rr.id8567
Brazeiro, A., M. Achkar, C. Toranza, & L. Bartesaghi. (2020). Agricultural expansion in Uruguayan grasslands and priority areas for vertebrate and woody plant conservation. Ecology and Society, 25(1): 1-15. https://doi.org/10.5751/ES-11360-250115
Jaurena, M., Durante, M., Devincenzi, T., Savian, J., Bendersky, D., Moojen, F. G., et al., 2021. Native grasslands at the core: a new paradigm of intensification for the campos of Southern South America to increase economic and environmental sustainability. Front. Sustain. Food Syst. 5:547834. doi: 10.3389/fsufs.2021.547834
(*) Ing. Agr. PhD. Oscar Blumetto del Área de Recursos Naturales, Producción y Ambiente.
no existe una forma confiable y precisa de predecir el nivel de daño que pueda sufrir una especie susceptible a un herbicida aplicado al suelo sobre estas condiciones.
Montevideo | INIA | Todo El Campo | La falta de precipitaciones ocurridas desde el inicio de verano, pueden agravar el posible riesgo de persistencia de herbicidas en el suelo con potencial daño para las próximas siembras.
En la actualidad, el uso de herbicidas con actividad persistente en el suelo es una práctica común. En determinadas condiciones, la persistencia de herbicidas en suelo puede determinar daño a especies que sean sembradas posteriormente al cultivo que recibió la aplicación (efecto comúnmente definido como Carryover). Este problema, se da especialmente en años con regímenes extremos de temperaturas o precipitaciones, como el actual.
Desde INIA, deseamos informar que no existe una forma confiable y precisa de predecir el nivel de daño que pueda sufrir una especie susceptible a un herbicida aplicado al suelo sobre estas condiciones.
La complejidad de la predicción se debe a que el riesgo de sufrir daño depende de: 1) El grado de susceptibilidad de la especie al herbicida en cuestión.
2) La dosis de herbicida.
3) El tiempo trascurrido desde la aplicación.
4) Régimen hídrico y térmico desde la aplicación.
5) Crecimiento vegetal en la chacra a partir de la aplicación.
6) Tasa de degradación o movimiento del herbicida, la cual a su vez es afectada por características del suelo como: la textura, el pH, el contenido de materia orgánica.
Ante la incertidumbre del nivel de herbicida que puede haber en suelo y el nivel de daño que este puede ocasionar en el cultivo a sembrar, una herramienta practica y útil pueden ser los «bioensayos». Este tipo de herramienta puede usarse como indicador de si aún hay suficiente herbicida en el suelo como para dañar al cultivo susceptible.
Nota: Siempre consulte a su asesor técnico y proveedor de productos agroquímicos para información más específica sobre su situación.
Ante un panorama difícil, INIA recuerda algunos aspectos para mitigar la gravedad de la situación.
Montevideo | INIA | Todo El Campo | El déficit hídrico de la temporada 2022-2023 ha golpeado significativamente las colmenas de abejas. Las colmenas de gran parte del país están teniendo un cierre atípicamente precoz con muy pocas reservas nutricionales lo que repercute en la disponibilidad de alimentos para afrontar la invernada y en la calidad de las abejas que deberán sobrevivir en la época más cruda del año. Además, el daño por varroa parecería estar incrementado, posiblemente asociado a la mala nutrición de las abejas. Esta situación difícilmente se revierta con las floraciones de otoño, que en general son escasas y están seriamente comprometidas por la sequía.
Frente a este panorama, INIA recuerda algunos aspectos importantes para mitigar las consecuencias de la situación que se está atravesando:
Realizar una revisión de algunos apiarios por zona de forma anticipada para evaluar el estado general de las colmenas en relación con años previos.
Chequear: Estado poblacional de las colmenas (cantidad de abejas adultas y de cría).
Estado nutricional de las colmenas. Disponibilidad de reservas de alimentos (miel y polen), presencia de corona de polen alrededor de la cría y calidad de las abejas nodrizas y de la cría. Las abejas nodrizas deben ser peludas y con abdomen globoso y las larvas deben tener abundante jalea real; si las larvas están secas es un indicador negativo del estado nutricional (Figura 1).
En función de esta evaluación, definir las medidas de manejo para el cierre de las colmenas y comenzar a implementarlas lo más oportunamente posible.
RECOMENDACIONES PARA EL CIERRE DE LAS COLMENAS.
1- Asegurar reservas de miel. Las colmenas deben invernar bloqueadas con gruesa corona de miel alrededor de la cría. Si esto no se logra naturalmente, realizar máximo dos administraciones de jarabe espeso de azúcar y agua (2:1) de forma que lo acopien y limiten la postura.
Precaución: hay zonas donde está habiendo mucho pillaje (Figura 2). En estos casos, si las colmenas cuentan con reservas de alimentos, esperar a que este comportamiento disminuya para alimentar.
Si las colmenas no cuentan con reservas de miel, extremar todas las medidas de manejo necesarias para disminuir el pillaje: a) en colmenas pequeñas (media cámara de cría), achicar el tamaño de las piqueras y posibles orificios colocar primero todos los alimentadores y que la administración del jarabe sea el último manejo del apiario, de forma rápida y prolija (sin derrames);
b) si fuera posible, administrar el jarabe a última hora del día;
c) no se recomienda administrar miel.
2- Controlar los niveles de infestación con varroa. Teniendo en cuenta que es esperable un mayor daño por varroa debido al despoblamiento de las colmenas y las escasas reservas nutricionales, se recomienda adelantar los tratamientos y extremar los controles. En esta época, se puede administrar productos orgánicos o sintéticos. Si la opción es un sintético y si las colmenas están chicas, evitar la flumetrina.
3- Reforzar reservas proteicas. Si la evaluación sugirió déficit de polen o estrés nutricional, administrar suplementos nutricionales proteicos comerciales o caseros. Ajustar dosis según la población. En general en esta época, colmenas con cámara completa de abejas consumen unos 100 g de producto en 10 días máximo. Realizar al menos dos suplementaciones por colmena. Recuerde que obtendrá mejores resultados para la colmena si primero trata contra varroa y luego realiza la suplementación proteica.
4- Invernar colmenas viables y sanas. Fusionar colmenas para aprovechar población y reservas de alimentos. No fusionar entre sí colmenas enfermas o poco desarrolladas. Se puede aprovechar los núcleos de temporada con poco desarrollo para fusionar con colmenas con reina vieja.
5- Controlar el espacio extra de las colmenas con material justo y utilizando poncho para reducir los espacios.
6- Evaluar la posibilidad de trasladar las colmenas de zonas críticas a zonas de buena invernada.
Para aquellos productores que tengan colmenas en los montes de Eucalyptus en el norte del país:
1. Según resultados obtenidos en el marco de investigaciones nacionales, la suplementación proteica durante el Eucalyptus contribuye a evitar pérdidas de colmenas durante el invierno y a que las colmenas lleguen más pobladas a la primavera siguiente.
2. No esperar hasta último momento y sacar las colmenas de los montes previo a la finalización de la floración. El estrés nutricional natural que sufren las colmenas en estos ambientes seguramente se vea potenciado dada la situación nutricional previa a la zafra.
3. Realizar controles sanitarios y asegurar reservas nutricionales.
Frente a situaciones anómalas o inseguridad a la hora de tomar decisiones, consulte a productores referentes de su zona o comuníquese con la sección apicultura de INIA (bbranchiccela@inia.org.uy).
El objetivo de la alianza es generar un espacio de reflexión, articulación y priorización de las necesidades de la lechería en Uruguay que integre a los sectores privado, académico y público.
Montevideo | Todo El Campo | Con la presencia de autoridades oficiales se celebró el lanzamiento de la Red Tecnológica de la Cadena Láctea (RTCL), una iniciativa liderada por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el Instituto Nacional de la Leche (Inale), el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) y su fundación Latitud, la Universidad de la República (Udelar) y la Cooperativa Nacional de Productores de Leche (Conaprole).
El objetivo de la alianza es generar un espacio de reflexión, articulación y priorización de las necesidades de la lechería en Uruguay que integre a los sectores privado, académico y público. En este marco, se buscará mantener actualizada la agenda de temas a abordar desde la investigación y desarrollo, la transferencia de conocimiento y tecnología, y la formación de capital humano con miras a maximizar los recursos y las oportunidades, mejorar la competitividad y profundizar el desarrollo de la intensificación productiva sostenible de la cadena láctea.
El evento, que se realizó en el auditorio del LATU, tuvo entre sus asistentes al subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ing. Agr. Ignacio Buffa.
El Dr. Pablo Chilibroste, coordinador general de la RTCL, fue el responsable de presentar la iniciativa ante la atenta mirada de las autoridades de las instituciones involucradas, como el presidente de INIA, Ing. Agr. José Bonica; el presidente del LATU, Ing. Ruperto Long; el rector de la Udelar, Lic. Rodrigo Arim; el presidente de Inale, Ing. Agr. Juan Daniel Vago, y el presidente de Conaprole, Gabriel Fernández.
El convenio que establece la creación de la RTCL fue firmado en 2022 por las instituciones involucradas, contó con el apoyo del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, y tendrá una duración de cinco años, con posibilidad de renovarse. Según indica, la dinámica de trabajo de la red priorizará proyectos de largo plazo a nivel de sistemas de producción y cadena de valor.
Como antecedente, en el año 2015 algunas de las instituciones que integran la red participaron del proyecto “Sistemas de producción de leche competitivos, sostenibles y simples: el desafío de la lechería uruguaya”. Alineada con lo que se propone la RTCL, esta iniciativa surgió de la necesidad de institucionalizar un espacio que permitiera una reflexión y acción conjunta sobre los requerimientos del sector primario en la producción de leche.