Publicación internacional muestra las iniciativas de ganadería sostenible que están en ejecución en los países del CAS que Uruguay integra. El documento es el resultado de consultas a más de 200 profesionales relacionados a la ganadería sostenible de la región.
Montevideo | Todo El Campo | Las iniciativas de ganadería sostenible actualmente en ejecución en los países que integran el Consejo Agropecuario del Sur (CAS) fueron mapeadas y analizadas en detalle en una publicación realizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). El material ya está disponible para consultar (*).
El trabajo es el resultado de consultas a más de 200 profesionales relacionados a la ganadería sostenible de la región, pertenecientes a diversas organizaciones del sector público, privado y la comunidad internacional.
El documento resume la tarea realizada durante el primer año de funcionamiento de la Plataforma de Ganadería Bovina Sostenible de las Américas, un espacio de colaboración liderado en forma conjunta por IICA y el BID, cuya misión es contribuir al intercambio, la colaboración, la generación y la difusión de conocimientos sobre la sostenibilidad económica, social y ambiental de los sistemas de producción ganaderos que coexisten en las diferentes regiones de las Américas.
Manuel Otero, director general del IICA, afirmó que “el lanzamiento de esa publicación, que aborda específicamente el tema de la ganadería sostenible en el Cono Sur de nuestro continente, es un aporte invaluable de nuestras instituciones para alinear las acciones de los países hacia las buenas prácticas productivas en este importante sector económico, social y cultural de estos países”.
En esta primera fase de funcionamiento, la plataforma se focalizó en los sistemas de producción de carne bovina en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, países que comparten el CAS, foro ministerial de consulta y coordinación de acciones regionales, que tiene como objetivo definir las prioridades agropecuariaS.
Esas seis naciones representan el 30% de las existencias mundiales de ganado bovino (45% si se excluye a India) y el 42% de las exportaciones mundiales de carne, en volumen. La región alberga más de 3 millones de unidades productivas ganaderas, lo cual refleja la importancia de la actividad para el desarrollo sostenible de los territorios rurales.
CINCO SECCIONES DEL INFORME.
El informe consta de más de 100 páginas que se estructuran en cinco secciones.
En la primera se analiza el significado de ganadería sostenible para la región y se mapean las iniciativas de ganadería sostenible actualmente en ejecución en los países mencionados (marcos estratégicos, políticas públicas, programas, proyectos privados, espacios de colaboración, etc.).
En la segunda sección, se realizó un estudio del estado del arte en ciencia y tecnología de la ganadería bovina de carne enfocada en cuatro temas: balance de carbono, balance hídrico, biodiversidad y bienestar animal.
La tercera sección identifica y evalúa la percepción de los diferentes actores sobre las brechas y demandas en las cuatro áreas mencionadas.
En la cuarta sección se presentan avances hacia una propuesta para construir un marco de indicadores para evaluar la sostenibilidad de la ganadería y, finalmente.
Y en la quinta sección se realiza un análisis del estado de situación, las demandas y las prioridades de investigación vinculadas con los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero.
El informe culmina con un conjunto de reflexiones sobre el trabajo realizado.
URUGUAY, UN ACTOR CLAVE.
El documento menciona a Uruguay en varios contextos clave relacionados con la construcción de un enfoque regional de ganadería bovina sostenible en el Cono Sur y Bolivia, posicionándose como un actor clave en la transición hacia sistemas ganaderos más sostenibles.
Algunas de las contribuciones científicas y técnicas que se incluyen mencionan a investigadores uruguayos como Marcia del Campo, en bienestar animal, Verónica Ciganda en balance de carbono o Oscar Blumetto en biodiversidad.
INDICADORES Y SOSTENIBILIDAD. El documento propone un marco de indicadores para evaluar la sostenibilidad ganadera, y Uruguay participa en la validación y priorización de estos indicadores.
Se reconoce la necesidad de alinear políticas públicas, ciencia y producción para lograr una ganadería más resiliente, eficiente y ambientalmente responsable.
¿CÓMO SE POSICIONA URUGUAY? Uruguay se posiciona como un actor técnico y político destacado dentro del Consejo Agropecuario del Sur en el proceso de construcción de una ganadería bovina sostenible. El siguiente cuadro muestra una comparación de su desempeño frente a otros países del CAS en función de los ejes clave del informe:
El país ha sido proactivo en la validación de indicadores de sostenibilidad, especialmente en las dimensiones ambiental y social. Además, se encuentra entre los países con mayor avance en inventarios de gases de efecto invernadero (GEI) del sector ganadero.
CONCLUSIÓN: URUGUAY ENTRE LOS PAÍSES DE VANGUARDIA.
Uruguay se posiciona como un referente técnico-científico en sostenibilidad ganadera dentro del CAS, con fortalezas en investigación aplicada, participación institucional y compromiso con la mejora de indicadores. Aunque enfrenta desafíos comunes en gobernanza de datos, su capacidad de articulación y liderazgo lo colocan en el grupo de vanguardia junto a Argentina, Brasil y Chile.
Nota: el artículo cuenta con contribución de inteligencia artificial en su redacción. Los cuadros o fueron elaborados con inteligencia artificial.
“La IA nos tiene que beneficiar a todos y sobre todo a nuestros agricultores, sin exclusiones. El verdadero potencial de la IA se llevará a la práctica cuando nos sirva para enfrentar nuestros mayores desafíos colectivos”.
Montevideo | Todo El Campo | La llegada de la inteligencia artificial (IA) representa una gran revolución para el agro que ya está en marcha y que ofrece la posibilidad de mejorar la productividad, la sostenibilidad y la calidad de vida de los agricultores, y tocará al sector público y privado trabajar conjuntamente para asegurar que el potencial se concrete y que la nueva tecnología no deje a nadie atrás.
Los caminos para hacer realidad esas aspiraciones fueron explorados por expertos en una sesión del Consejo Asesor para la Transformación de los Sistemas Agroalimentarios (Catsa) del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), integrado por personalidades que han realizado grandes contribuciones al sector agroalimentario tanto desde el ámbito público como el privado y el académico.
Ese Consejo Asesor es un espacio de diálogo, en el que se ponen sobre la mesa diferentes visiones acerca de los caminos para fortalecer y transformar el agro de las Américas.
Durante el debate se señaló que es imperativo que la incorporación de la IA sea un proceso inclusivo, con especial atención a los pequeños productores y agricultores familiares. Se advirtió, además, que la IA no debe ser considerada un fin en sí mismo, sino un medio para transformar la agricultura con enfoque en cadenas de valor.
LOS EXPOSITORES.
Los expositores principales fueron José Emilio Guerrero, profesor en la Universidad de Córdoba, España (UCO), quien se enfoca en aplicar IA para modernizar la agricultura; Carlos Alzate, experto en IA y CEO de AI Fund, desde la que asesora startups en el desarrollo de tecnología de aprendizaje automático; y Rosa Gallardo, directora de la Cátedra de Inteligencia Artificial y Agricultura de la UCO.
La presentación del debate la hicieron Manuel Otero y Hugo Chavarría, director general del IICA y gerente del Programa de Innovación y Bioeconomía y Coordinador de la Dirección de Cooperación Técnica del IICA, respectivamente.
OTERO: DEBE BENEFICIAR A TODOS, SIN EXCLUSIONES.
Otero subrayó que “la IA nos tiene que beneficiar a todos y sobre todo a nuestros agricultores, sin exclusiones. El verdadero potencial de la IA se llevará a la práctica cuando nos sirva para enfrentar nuestros mayores desafíos colectivos”.
“La alianza entre IA y agricultura no está vinculada solo a la eficiencia productiva; está en juego el futuro que nos merecemos para la agricultura como un actor estratégico en nuestros modelos de desarrollo sostenible. La pregunta no es si vamos a usar IA o no. La pregunta es qué tipo de IA vamos a construir en función de nuestra identidad, nuestra cultura y en beneficio de quiénes”, agregó.
Los tres oradores (Guerrero, Alzate y Gallardo) coincidieron en la importancia de la cantidad y, especialmente, la calidad de los datos, de manera que la IA puede concretar su potencial para que las campañas sean más productivas en beneficio de los habitantes rurales y construir una agricultura más eficiente, productiva e inclusiva.
EMILIO GUERRERO: IDENTIFICAR OPORTUNIDADES, DETECTAR BRECHAS Y DEFINIR ACCIONES CONCRETAS.
Uno de los obstáculos actualmente en América Latina y el Caribe para la alianza necesaria entre agricultura e IA es que la región aún no cuenta con una posición común respecto de una adecuada gobernanza. Solo 7 países de 19 analizados en un estudio presentado por José Emilio Guerrero cuentan con políticas de IA vigentes; el resto, por cambios de signo de gobierno o porque no han iniciado el proceso de elaborarla, carecen de ella.
Guerrero apuntó que posicionar a la IA como un catalizador del desarrollo sostenible en la región será posible si se optimiza el ecosistema AgTech de manera responsable e inclusiva.
“El objetivo principal debe ser identificar oportunidades, detectar brechas y definir acciones concretas para promover un desarrollo virtuoso de la IA en la agricultura, la cadena agroalimentaria y el desarrollo rural de América Latina. Es imprescindible fomentar la cooperación regional y la creación de capacidades locales”, añadió.
ROSA GALLARDO: REVOLUCIÓN DE RITMO ACELERADO.
Rosa Gallardo subrayó el cambio que significa la irrupción de la IA y, aunque admitió que la agricultura ya ha atravesado otros procesos de transformaciones profundas, consideró que la particularidad de esta revolución es su ritmo acelerado.
“La IA -explicó- no es solo una innovación tecnológica; es un cambio cultural que tendrá impacto en todo el sistema agroalimentario. Es una transformación de múltiples dimensiones”.
Gallardo -que es doctora ingeniera agrónoma por la UCO y catedrática del Departamento de Economía Agraria de la misma universidad- dijo que en este contexto se debe generar confianza, explicando qué puede aportar la tecnología y qué no puede aportar, y es clave escuchar a los productores agropecuarios para conocer sus necesidades.
La académica consideró que la IA en el sector agropecuario es ya una realidad, pero queda mucho camino por recorrer e hizo hincapié en la importancia de las alianzas: “Este es un camino que no podemos recorrer cada uno de forma aislada. Para aprovechar el potencial de la IA en el agro es imprescindible trabajar juntos para capacitar, demostrar y acompañar”.
CARLOS ALZATE: LA IA GENERA MAYOR PRODUCTIVIDAD.
Carlos Alzate, quien promueve activamente la innovación tecnológica en América Latina señaló la importancia de los datos para que la IA en agricultura funcione bien, pero también la significación de la intervención humana.
“Yo diría -afirmó- que el combustible son los datos y el motor es la computación, pero se necesita al humano para conducir la máquina. En el futuro la IA no va a reemplazar a las personas, sino que será una simbiosis, en la que la actividad humana potenciará el rendimiento de la IA”.
Alzate mostró estudios que revelan que las empresas que incorporaron IA han aumentado significativamente su productividad y que ha habido un enorme salto en el último año en el empleo, especialmente, de IA generativa. En cuanto al impacto y alcances de la IA en agricultura, mencionó, entre otros rubros, la optimización de la producción, uso eficiente de recursos, control de plagas y enfermedades, automatización y robótica agrícola y gestión del negocio agropecuario.
Mejoramiento genético, gestión y biotecnología impulsan el crecimiento del trigo brasileño.
Brasilia, Brasil | Todo El Campo | Los avances científicos en mejoramiento genético, gestión y biotecnología son herramientas claves para que los productores brasileños de trigo superen los desafíos que enfrentan, expandan su producción de manera sostenible y recorran con este cultivo la misma trayectoria de crecimiento que ha experimentado la soja.
Esta fue una de las conclusiones presentadas por el director de Trigo de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), Jorge Lemainski, durante un seminario desarrollado en la Representación en Brasil del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
El evento fue organizado por el IICA en colaboración con Embrapa y reunió a representantes de los sectores público y privado, instituciones de investigación, organizaciones internacionales, personal de embajadas y organizaciones de productores, para debatir los desafíos de la cadena de suministro de trigo y su contribución a la seguridad alimentaria, los avances tecnológicos y cómo la ciencia está garantizando la producción y expansión de este cultivo en el Cerrado brasileño, un bioma con características similares a la sabana africana.
La presidenta de Embrapa, Sílvia Massruhá, resaltó el papel de la ciencia y la cooperación en el desarrollo de la agricultura. Mostró, en ese sentido, que entre 2018 y 2023 (solo 5 años) la superficie sembrada con trigo creció aproximadamente un 110% en el centro-oeste de Brasil y la producción, un 130%.
“La agricultura brasileña es impulsada por la ciencia y nos complace enormemente colaborar con el IICA para mejorar el trigo en Sudamérica y Brasil, posicionando a nuestros países como los mayores productores de alimentos y contribuyendo a la agenda global de paz”, declaró Massruhá.
Según el director de Embrapa Trigo, los resultados de la investigación en mejoramiento genético y la erradicación de enfermedades podrían llevarse al país a la autosuficiencia en trigo. También demostró por qué el trigo podría tener el mismo éxito que la soja en el Cerrado.
“La investigación ha llevado a Brasil de ser un importador a convertirse en el mayor exportador neto de alimentos del mundo. Con el trigo, nuestro objetivo es alcanzar un volumen de producción de 20 millones de toneladas para 2030”, explicó.
Un estudio pionero publicado por Embrapa en abril, demostró que el trigo producido en Brasil tiene una huella de carbono menor que el promedio mundial. El análisis, realizado en fincas y en la industria molinera del sudeste de Paraná, indicó que la adopción de prácticas y tecnologías sostenibles ya disponibles puede reducir aún más la huella de carbono del trigo, lo que hace que este cultivo sea atractivo en un escenario de lucha contra el cambio climático, como destacó Jorge Lemainski.
Además de la presentación sobre las posibilidades de expansión del cultivo de trigo en Brasil, los participantes debatieron sobre la evolución genética y los desafíos que enfrenta la industria molinera, así como sobre las posibilidades comerciales del trigo brasilero en el mercado internacional.
Federico Trucco, director Ejecutivo global de Bioceres, destacó la necesidad de buscar tecnologías sostenibles. «El trigo puede alcanzar un nivel de competitividad diferente mediante la biotecnología. En Brasil, es evidente que la oportunidad reside en la región central (Cerrado), ya que no hay lugar en el mundo donde se pueda triplicar la superficie dedicada al trigo. Hay un conjunto de soluciones que podemos aportar. Creemos que podemos trabajar juntos para fomentar la inversión en investigación y hacer realidad este sueño de 20 millones de toneladas”, explicó.
TRIGO EN BRASIL: DE 600 KILOS/HECTÁREA A 3.000 KILOS/HECTÁREA.
En la década de 1970, la productividad del trigo en Brasil era de 600 kilos por hectárea (kg/ha). Hoy la productividad media nacional supera los 3.000 kg/ha e incluso supera los 10.000 kg/ha en el trigo de regadío. La investigación para maximizar la eficiencia del cultivo, con sostenibilidad económica y ambiental, acompaña el crecimiento.
En el período de 2017 a 2021, la producción de trigo en Brasil creció un 80%, mientras que la superficie se incrementó un 43%. Se están incorporando rápidamente nuevas áreas aptas para el cultivo al sistema de producción, con la seguridad de contar con el conocimiento necesario para sustentar la producción.
Los autores son Fabio Montossi, Celia Jones, Diego Gauna y Gonzalo Muñoz.
Montevideo | Todo El Campo | El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó en su web el documento “Construyendo un enfoque regional de ganadería bovina sostenible: una primera experiencia en el Cono Sur y Bolivia”, material cuyos autores son Fabio Montossi, Celia Jones, Diego Gauna y Gonzalo Muñoz.
Como el propio Montossi lo explicó, la publicación trata sobre la ganadería vacuna sostenible que incluye a los países Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.
El trabajo, que es presentado en la categoría “Monografía”, constituye un aporte de la plataforma de ganadería sostenible liderada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el BID.
La misma define por primera vez a la ganadería sostenible para la región, así como su orientación y diferenciación a futuro.
También contribuye en una puesta al día sobre los aportes en ciencia y tecnología sobre las temáticas de balances de carbono y agua, biodiversidad y bienestar animal de los sistemas ganaderos vacunos de la región, así como identifica y prioriza las demandas de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) en estos temas según la mirada de los actores públicos y privados y aporta elementos estratégicos para una agenda futura a implementar.
Asimismo, desarrolla un grupo de indicadores para medir la sostenibilidad de la ganadería en los países mencionados.
Finalmente, estudia el estado de situación de los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero -claves para el posicionamiento global de la región en tema de emisiones y con incidencia directa en temas ambientales y de competitividad- e identifica áreas y estrategia de mejora con una mirada regional.
Montossi expresó su “agradecimiento personal” a las autoridades de IICA, BID y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) de Uruguay, “y de todos aquellos referentes que contribuyeron al cumplimiento de los ambiciosos objetivos trazados con el trabajo.
La Organización de Energía Atómica e IICA profundizan su trabajo conjunto en el uso de tecnología nuclear para mejorar la producción de alimentos y proteger la salud agropecuaria.
Montevideo | Todo El Campo | La Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) profundizaron su alianza para utilizar la ciencia y la innovación al servicio de la producción de alimentos y, particularmente, para proteger la salud agropecuaria en las Américas.
Luis Longoria, director de Cooperación Técnica para América Latina y el Caribe de la OIEA, visitó la sede central del IICA, en San José de Costa Rica, donde fue recibido por el director y el subdirector, Manuel Otero Lloyd Day, respectivamente.
El encuentro se dio en el marco del trabajo conjunto en proyectos que involucran el uso de la tecnología nuclear en la agricultura, con el objetivo de contribuir a la seguridad alimentaria y una mayor sostenibilidad de las prácticas productivas. Los organismos comparten su compromiso con el bienestar de las comunidades a través de las soluciones basadas en la ciencia, la innovación tecnológica y la cooperación internacional.
En enero pasado, ambos firmaron un acuerdo en el marco de Atoms4Food -Átomos para la Agricultura y la Alimentación, iniciativa de la OIEA para contribuir con la seguridad alimentaria-, por el que ampliaron su tarea de cooperación a seis áreas: 1) manejo de suelos y aguas; 2) mejoramiento genético; 3) sanidad animal; 4) control de plagas; 5) inocuidad alimentaria; y 6) nutrición en salud pública.
El acuerdo lo firmaron en Viena, el director de OIEA, Rafael Grossi, y Manuel Otero.
Durante la visita de Longoria a Costa Rica se realizó el acto simbólico de descubrimiento de la placa de la OIEA en el panel de amigos del IICA, que en la sede del organismo hemisférico reconoce a las instituciones del sector público y privado que comparten el compromiso a favor del desarrollo de la agricultura y el bienestar de las comunidades rurales de las Américas.
COMBATE AL GUSANO BARRENADOR DEL GANADO.
Longoria explico que “con la iniciativa Atoms4Food, impulsamos el uso pacífico de tecnologías nucleares en la agricultura, ya sea incrementar la producción de un cultivo o la erradicación de alguna plaga, incluso la conexión entre agricultura, agua y alimentación”.
“Hicimos una alianza con el IICA para trabajar conjuntamente estos temas”, añadió.
Agregó que se realizó “la erradicación, con irradiación, de plagas con insectos que afectan la producción animal”, para lo cual se debe “esterilizar a los insectos para que no se reproduzcan de una manera natural y no se emita ninguna radiación a las personas”.
Entre los temas que se han trabajado en conjunto está el proyecto de control del gusano barrenador del ganado, que ha permitido aplicar la técnica del insecto estéril como solución respetuosa con el medio ambiente, protegiendo así la producción de carne y leche en la región.
Y esa no es la única acción que ha tenido la herramienta nuclear de vanguardia.
Longoria y Otero discutieron en la sede del IICA la necesidad de profundizar el trabajo en todos los países de América para combatir al gusano barrenador del ganado.
“Sabemos que es una plaga a la que no se puede hacer frente a nivel nacional exclusivamente. Junto al IICA vamos a coincidir en una estrategia ya trazar una hoja de ruta para combatir un problema que está afectando a la economía de los países y el bienestar de los ganaderos”, anticipó Longoria.
“El IICA –añadió- juega un papel muy importante por su penetración en todos los países del continente y también, por la diversidad de sus áreas de trabajo. Tenemos proyectos conjuntos para apoyar, por ejemplo, a los laboratorios de análisis de productos agrícolas, para los pequeños agricultores que no tienen acceso a los grandes laboratorios. También podemos colaborar en materia de inocuidad de los alimentos”, continuó.
También enfatizó que “la tecnología nuclear tiene capacidad para reducir el contenido bacteriano de los alimentos, si es necesario para exportar o para el consumo interno de una manera más segura».
Otero por su lado, destacó el potencial del trabajo con la OIEA en el control de la salud agropecuaria y en los temas de inocuidad de los alimentos en el continente. “La amistad entre la OIEA y la OIEA –afirmó- es una decisión de juntos en beneficio de un desarrollo rural real y con paz. Sabemos de la fuerza que tiene la agricultura, que debe ser jerarquizada. Es necesario entender el valor de nuestros agricultores como proveedores de alimentos, pero también como guardianes de la biodiversidad y de los territorios”, concluyó Otero.