Entre otras causas, la suba se debe a los “aumentos considerables en aceites vegetales y los productos lácteos, que se vieron compensados en parte por una disminución de los precios del azúcar por segundo mes consecutivo. La carne y los cereales no experimentaron prácticamente variaciones”.
El índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que se actualiza mensualmente, registró en enero una suba de 1,1% respecto a diciembre.
El reporte que fue difundido este jueves 3 de febrero indica que el promedio del índice de enero fue de 135,7 puntos, lo que corresponde a un alza de 1,5 puntos (un 1,1 %) sobre diciembre de 2021.
Entre otras causas, la suba se debe a los “aumentos considerables en aceites vegetales y los productos lácteos, que se vieron compensados en parte por una disminución de los precios del azúcar por segundo mes consecutivo. La carne y los cereales no experimentaron prácticamente variaciones”.
LOS CEREALES TUVIERON UN AUMENTO MARGINAL.
La FAO señala que el crecimiento de los cereales respecto a diciembre fue “marginal” de sólo 0,1% logrando un promedio de 140,6 puntos, pero comparado con enero de 2021 la suba es de 12,5 %.
“En enero descendieron los precios mundiales del trigo, un 3,1%, por el incremento estacional de los suministros derivado de cosechas abundantes en la Argentina y Australia. Sin embargo, la fuerte demanda sostenida de trigo de mayor calidad en un contexto de escasez de disponibilidades a nivel mundial, sumada a la incertidumbre por el aumento de las tensiones políticas en la región del Mar Negro, impidió que los precios descendieran en mayor medida”.
El maíz para la exportación subió 3,8 % desde diciembre, “sobre todo por la preocupación a causa de la persistente sequía en el hemisferio sur, concretamente en Argentina y Brasil”, precisa el reporte y añade: “Los efectos indirectos del mercado del trigo contribuyeron a la presión al alza sobre los precios del maíz”.
El sorgo también subió “en consonancia con la tendencia de los precios del maíz, mientras que las cotizaciones de la cebada fueron ligeramente inferiores”.
Por otra parte, “el volumen menor de las cosechas y el nivel estable de las adquisiciones de compradores asiáticos respaldaron el aumento de los precios internacionales del arroz, que subieron un 3,1%”.
LOS ACEITES VEGETALES LLEGAN A “EL NIVEL MÁS ELEVADOS DE TODOS LOS TIEMPOS”.
Los aceites vegetales promediaron en 185,9, lo cual representa un aumento de 7,4 puntos (4,2%) respecto del mes anterior “y el nivel más elevado de todos los tiempos. La subida obedeció al incremento de las cotizaciones de los aceites de palma, soja, colza y girasol”.
“También se recuperaron los precios mundiales del aceite de soja gracias a la solidez de las importaciones, especialmente en la India”.
Los precios de los aceites de colza y girasol “se vieron favorecidos, respectivamente, por la persistente escasez de la oferta y la creciente demanda mundial de importaciones”.
“La suba de los precios del crudo también empujó al alza los valores internacionales de los aceites vegetales”.
LÁCTEOS CON UN ALZA DE 2,4%.
Los productos lácteos subieron 2,4% hasta un promedio de 132,1 puntos, esto es un alza de 3,1 puntos desde diciembre de 2021, se trata del “quinto aumento mensual consecutivo y hace que el índice se ubique 20,8 puntos (un 18,7%) por encima del valor registrado en el mismo mes del año pasado”.
La leche descremada en polvo y la manteca tuvieron “subidas más pronunciadas” por “la disminución de la oferta en los mercados mundiales a consecuencia de una reducción de las disponibilidades exportables, especialmente en Europa occidental, donde la reducción de las entregas de leche de algunos de los grandes países productores de leche y una caída de las reservas empujaron los precios al alza. Las expectativas de que la producción de leche en Oceanía en los próximos meses se mantenga en un nivel inferior al promedio contribuyeron a la contracción de los mercados mundiales de productos lácteos. Además, las demoras en la elaboración y el transporte de la leche provocadas por la escasez de mano de obra relacionada con la enfermedad por coronavirus hicieron que los precios de los productos lácteos subieran todavía más”.
CARNES: LA DE VACUNO CON UN NUEVO MÁXIMO.
El índice de precios de la carne tuvo un promedio de 112,6 puntos, “ligeramente superior al de diciembre de 2021, lo que empujó el índice 16,6 puntos (un 17,3%) por encima del valor registrado en el mismo mes hace un año”.
La carne de vacuno alcanzó “un nuevo máximo, respaldados por una fuerte demanda mundial de importaciones que superó a los suministros para la exportación, principalmente en el Brasil y Oceanía, a raíz de una disminución de la oferta de ganado destinado a la elaboración”.
La de cerdo subió “ligeramente, ya que la escasez de mano de obra y los elevados costos de los insumos redujeron la oferta mundial, contrarrestando la presión a la baja ejercida por la desaceleración de las importaciones en China”.
“Por el contrario, los precios de las carnes de ovino y aves de corral siguieron descendiendo, ya que los suministros exportables a escala mundial superaron a la demanda de importación, pese a las limitaciones de la oferta derivadas de las demoras en la producción y el transporte relacionadas con la Covid-19 y, en algunos de los grandes países productores de carnes de aves de corral, de brotes de gripe aviar”.
AZÚCAR. Por último, el reporte de FAO dice que el azúcar tuvo en enero un promedio de 112,8 puntos, esto es, 3,7 puntos (un 3,1%) menos que en diciembre, lo que representa la segunda disminución mensual consecutiva y el nivel más bajo de los últimos seis meses.
El índice de precios de la carne de la FAO promedió 111,3 puntos en diciembre, una variación marginal con respecto a noviembre y 16,5 puntos (17,4 por ciento) por encima de su valor del año anterior.
En diciembre, los precios de las aves de corral cayeron, principalmente debido al aumento de los suministros exportables mundiales, mientras que los precios de los ovinos disminuyeron debido al aumento de los suministros de Oceanía.
Mientras tanto, los precios de la carne de cerdo cayeron por sexto mes consecutivo, aunque levemente, ya que la continua presión a la baja derivada del descenso de las importaciones chinas se vio compensada por el aumento de las ventas antes de Navidad en los principales países productores.
En 2021, el índice de precios de la carne de la FAO promedió 107,6 puntos, 12,1 puntos (12,7 por ciento) más que en 2020. En las diferentes categorías, la carne de ovino registró el mayor aumento de precios, seguida de las carnes de bovino y aves de corral, mientras que los precios de la carne de cerdo cayeron marginalmente. .
El pasado 14 de diciembre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) firman una carta de acuerdo en la Lanera Piedra Alta (Av. Zorrilla de San Martín s/n, Ciudad de Florida).
La firma se realiza durante la reunión abierta del consejo directivo de CAF en Florida que comienza a las 13 horas.
El convenio busca fomentar la conciencia agropecuaria en el país con dos propuestas concretas y se ejecutará a través del proyecto Conciencia Agropecuaria (FAO – Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, MGAP).
En primera instancia, el acuerdo prevé la organización de un seminario destinado a comunicadores relacionados con el mundo agropecuario titulado “Comunicación, campo y ciudad”. Su objetivo será generar un espacio de formación, intercambio de buenas prácticas y lecciones aprendidas en la temática.
El seminario también permitirá identificar desafíos persistentes y posibles estrategias de abordaje en tres instancias que se realizarán de forma concatenada, dos virtuales y otra presencial.
En segundo lugar, en el marco de ese convenio se desarrollará un plan piloto de visitas pedagógicas a cooperativas agrarias, en clave de conciencia agropecuaria, en el marco de las cuales un público urbano podrá conocer la realidad rural y de las cooperativas agrarias.
De esa manera se capacitará a personas que trabajan en las empresas integrantes de CAF, se podrá conocer el estado de situación en el tema, compartir buenas prácticas generales para el abordaje del mismo y brindar herramientas específicas para que cada cooperativa conduzca visitas pedagógicas de forma alineada con los objetivos del programa.
Abordar y transmitir el compromiso de las cooperativas agrarias con el cuidado ambiental, la producción de alimentos sanos e inocuos, el fomento al desarrollo local y su rol como generadoras de oportunidades laborales para técnicos y profesionales de distintos perfiles, será uno de los objetivos principales.
En ese sentido, para incentivar el intercambio entre pares, CAF y la FAO acordaron fomentar la integración de jóvenes de las cooperativas socias en la organización y el acompañamiento de las visitas a los grupos priorizados.
Para terminar, también está previsto realizar una serie de visitas a las cooperativas participantes para llevar a la práctica todo lo aprendido y sistematizar los resultados para dejar una metodología que pueda ser escalada.
Conciencia Agropecuaria es un proyecto que se ejecuta desde la Unidad de Comunicación Organizacional y Difusión del MGAP con la asistencia técnica y supervisión general de la FAO.
El proyecto FAO – MGAP apoya la implementación en esa cartera del Programa de Conciencia Agropecuaria, junto con otros actores públicos y del sector privado, promoviendo y comunicando todo el proceso que suponen los sistemas alimentarios sostenibles, así como alternativas en cuanto a oportunidades para emprendimientos y medios de vida en el ámbito rural, para la población general, con especial énfasis en mujeres y jóvenes.
Hay que “responder a los desafíos actuales y futuros, procurando diversificar las fuentes de insumos, de producción, de mercados, de cadena de suministros y actores, apoyando la creación de pequeñas y medianas empresas, cooperativas, consorcios y otras agrupaciones para mantener la diversidad en las cadenas de valor agroalimentarias”.
El uruguayo Mario Lubetkin, subdirector general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), consideró que “una de las principales estrategias” que deben asumir los gobiernos es el de la “resiliencia en los sistemas agroalimentarios”, para de esa forma “responder a los desafíos actuales y futuros, procurando diversificar las fuentes de insumos, de producción, de mercados, de cadena de suministros y actores, apoyando la creación de pequeñas y medianas empresas, cooperativas, consorcios y otras agrupaciones para mantener la diversidad en las cadenas de valor agroalimentarias”.
Agrega que “los sistemas agroalimentarios globales, relacionados con la compleja producción de productos agrícolas alimentarios y no alimentarios, así como su almacenamiento, elaboración, transporte, distribución y consumo producen anualmente 11.000 millones de toneladas de alimentos y dan empleo a miles de millones de personas, ya sea en forma directa o indirecta”.
En la columna de opinión titulada “2021, el año que puso a dura prueba los sistemas alimentarios” *, Lubetkin resalta que este año quedó demostrada “la fragilidad de los sistemas alimentarios cuando se enfrentan a perturbaciones repentinas como las observadas durante la pandemia del Covid-19”, y precisa que hubo “un crecimiento del hambre en el mundo”, y que los datos recientes indican que hay “más de 811 millones de personas padeciendo hambre”.
“Tres mil millones de personas no pueden permitirse dietas saludables, mientras otros mil millones pasarían a engrosar las filas de quienes padecerían esta dificultad si la crisis redujera sus ingresos en un tercio”, agregó citando un estudio de la FAO (SOFA2021).
Hay vulnerabilidad alimentaria, y se agravará: “El costo de los alimentos podría sufrir un incremento que afectaría a 845 millones de personas en caso se siguiera produciendo una alteración en las rutas de transporte de los productos alimentarios, como se viene verificando desde el inicio de esta pandemia hace ya casi dos años”, advierte.
PERTURBACIONES.
Esas perturbaciones tendrán su efecto “a largo plazo en el sistema de alimentación, en el estado de bienestar de las personas, sus activos, sus medios de vida, seguridad y además en la difícil capacidad de soportar perturbaciones futuras a partir de fenómenos meteorológicos extremos, así como el recrudecimiento de enfermedades y plagas en las plantas y animales”.
Por otra parte, destaca que “los sistemas agroalimentarios globales, relacionados con la compleja producción de productos agrícolas alimentarios y no alimentarios, así como su almacenamiento, elaboración, transporte, distribución y consumo producen anualmente 11.000 millones de toneladas de alimentos y dan empleo a miles de millones de personas, ya sea en forma directa o indirecta”.
Sin embargo, la FAO pudo observar que hay una “tendencia” respecto a los países de bajos ingresos que “afrontan dificultades mayores”, pero a su vez, “los países de ingresos medios y altos no están excluidos de estas fragilidades”.
Un caso de país con ingreso medio es Brasil, “donde el 60% del valor de sus exportaciones proviene de un solo socio comercial, lo que hace que sus opciones disminuyan si su principal contraparte se ve perturbado por las injerencias generadas por el Covid-19. Lo mismo puede suceder en países con altos ingresos como Canadá o Australia en caso quedaran expuestos a las variantes del transporte debido a las largas distancias necesarias para cubrir la distribución de los alimentos”.
Para fortalecer a los países, Lubetkin propone que “la resiliencia en los sistemas agroalimentarios” sea “una de las principales estrategias” que desarrollen los gobiernos “para responder a los desafíos actuales y futuros, procurando diversificar las fuentes de insumos, de producción, de mercados, de cadena de suministros y actores, apoyando la creación de pequeñas y medianas empresas, cooperativas, consorcios y otras agrupaciones para mantener la diversidad en las cadenas de valor agroalimentarias.
A su vez, se debería hacer lo mismo con los hogares vulnerables, escribió.
IMPACTO AMBIENTAL, MAYORES PRECIOS DE LAS MATERIAS PRIMAS, HAMBRE Y MALNUTRICIÓN.
Sobre el final de su columna, Lubetkin reviere al aumento de la temperatura global y los efectos atmosféricos radicales en la agricultura, lo cual está “determinando un aumento en los precios de las materias primas como registran las recientes tendencias, y consecuentemente agravando las condiciones de hambre y malnutrición”.
Si todo sigue así, en 2050, la producción agroalimentaria caería un 10%, coincidiendo con “un fuerte aumento de la población mundial”.
Eso no tiene por qué ser así, puede cambiar, pero “pero para que esto ocurra deberían generarse fuertes aumentos de inversiones en este sector”.
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El artículo “2021, el año que puso a dura prueba los sistemas alimentarios” fue publicado por la agencia IPS y el matutino El Economista.
La firma se realizó durante la reunión abierta del Consejo Directivo de CAF en el departamento de Florida.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) firmaron este martes 14 una carta de acuerdo en la Lanera Piedra Alta, Florida.
El convenio busca fomentar la conciencia agropecuaria en el país con dos propuestas concretas y se ejecutará a través del proyecto Conciencia Agropecuaria (FAO – Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, MGAP).
En primera instancia, el acuerdo prevé la organización de un seminario destinado a comunicadores relacionados con el mundo agropecuario titulado “Comunicación, campo y ciudad”. Su objetivo será generar un espacio de formación, intercambio de buenas prácticas y lecciones aprendidas en la temática.
El seminario también permitirá identificar desafíos persistentes y posibles estrategias de abordaje en tres instancias que se realizarán de forma concatenada, dos virtuales y otra presencial.
En segundo lugar, en el marco de ese convenio se desarrollará un plan piloto de visitas pedagógicas a cooperativas agrarias, en clave de conciencia agropecuaria, en el marco de las cuales un público urbano podrá conocer la realidad rural y de las cooperativas agrarias.
De esa manera se capacitará a personas que trabajan en las empresas integrantes de CAF, se podrá conocer el estado de situación en el tema, compartir buenas prácticas generales para el abordaje del mismo y brindar herramientas específicas para que cada cooperativa conduzca visitas pedagógicas de forma alineada con los objetivos del programa.
Abordar y transmitir el compromiso de las cooperativas agrarias con el cuidado ambiental, la producción de alimentos sanos e inocuos, el fomento al desarrollo local y su rol como generadoras de oportunidades laborales para técnicos y profesionales de distintos perfiles, será uno de los objetivos principales.
En ese sentido, para incentivar el intercambio entre pares, CAF y la FAO acordaron fomentar la integración de jóvenes de las cooperativas socias en la organización y el acompañamiento de las visitas a los grupos priorizados.
Para terminar, también está previsto realizar una serie de visitas a las cooperativas participantes para llevar a la práctica todo lo aprendido y sistematizar los resultados para dejar una metodología que pueda ser escalada.
CONCIENCIA AGROPECUARIA.
Conciencia Agropecuaria es un proyecto que se ejecuta desde la Unidad de Comunicación Organizacional y Difusión del MGAP con la asistencia técnica y supervisión general de la FAO.
El proyecto FAO – MGAP apoya la implementación en esa cartera del Programa de Conciencia Agropecuaria, junto con otros actores públicos y del sector privado, promoviendo y comunicando todo el proceso que suponen los sistemas alimentarios sostenibles, así como alternativas en cuanto a oportunidades para emprendimientos y medios de vida en el ámbito rural, para la población general, con especial énfasis en mujeres y jóvenes.