Hay tecnologías para obtener buenos resultados productivos, que son los resultados que obtienen quienes las aplican y a lo largo del tiempo se logran independizar un poco del clima.
En su columna de análisis semanas en el programa Diario Rural (radio Rural) el Ing. Agr. Esteban Montes realizó comentarios sobre el resultado de la presentación de las Carpetas Verdes, hecho ocurrido el martes 15 de noviembre con la participación del subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) Ignacio Buffa. Montes subrayó la importancia de asumir tecnologías que son de público conocimiento, adaptadas según cada establecimiento, y que acaban dando buenos resultados.
Dijo que los números de las Carpetas Verdes son “extraordinarios”, pero “hay que ir más allá” de ellos, aunque resultara en “un ejercicio para encuadrar”.
El técnico, referente del Instituto Plan Agropecuario, agregó que “hay elementos a tener en cuenta”, y mencionó que hay establecimientos que “se mantienen y tienen buenos resultados a pesar de los subibajas”. Quizá no obtienen los mejores resultados siembre, “pero a lo largo del tiempo vienen obteniendo un resultado bueno y parejo a pesar de las situaciones de climáticas”.
El técnico recordó que ha hecho algunos proyectos sobre recría de hembras, de machos e invernada. “En ellos seleccionamos productores con un camino recorrido en esas temáticas y como tales tenían cosas para mostrar, sobre cómo adaptaron la tecnología a las realidades de sus establecimientos y situaciones. Lo que vimos fue que todos los productores tenían un conocimiento cabal y profundo de lo que es la situación en la que estaban y adecuaban las producciones a su realidad, aplicando las tecnologías que tenían que aplicar, y obtenían buenos resultados”.
Destacó la importancia del pasto, más que la del estado del ganado como indicador tempranero que permite adelantar definiciones productivas: Aquellos que miran el pasto se pueden anticipar en la toma de decisiones, porque cuando lo que se mira el ganado cuando éste ya está mal está mal es porque el problema ya está instalado, dijo.
Al mirar el pasto “se anticipan las decisiones; según se mueve el clima y evoluciona el pasto, y en base a eso toman decisiones”, indicó.
Los datos de las Carpetas Verdes fueron en base a los precios. En ese sentido observó que “hubo aumento de costos del orden del 20% en algunos casos, y en eso hay que tener cuidado porque en una situación de precios menores algunos pueden quedar con el agua pasándoles por arriba”, advirtió.
Más adelante, Montes dijo que hay situaciones de relación de precios que habilitan al negocio, algo que el 15 de noviembre mencionó el Ing. Buffa. Eso es algo que “vengo diciendo desde hace un tiempo -expresó Montes-, y si miramos desde 2011 hasta ahora el precio del ternero tiene una estabilidad notoria que le da estabilidad al negocio, sobre todo en el largo plazo como es el de la cría”.
“Pensemos que por mucho tiempo la situación ganadera fue adversa, el precio del ternero tenía una variabilidad muy grande que causaba inestabilidad al negocio, recién desde 2011 entramos en una situación de mercado más estable y se dan las condiciones para que los productores apliquen esa tecnología que muchos conocen. Hay muchas instituciones que estamos promocionando y comentando las tecnologías para obtener buenos resultados, que son los resultados que obtienen quienes las aplican y a lo largo del tiempo se logran independizar un poco del clima”.
De todas formas “hay cosas para ir mejorando, tenemos una dependencia con China que nos hace bastante vulnerables en el negocio, ya tuvimos dependencia de Rusia en su momento, con Estados Unidos en otro y obviamente que tenemos que tener algún mercado grande como esos que puedan absorber lo que se produce, pero tenemos que buscar independizarnos un poco de esos vaivenes de precios. Son cosas que se están haciendo y que van a redundar en el largo plazo”.
“Para eso hay que trabajar en el mercado y la cuestión acá es seguir trabajando para que la carne uruguaya ase conozca y sea valorada por sus aptitudes”, concluyó.
AUDIO COMPLETO DE ESTEBAN MONTES.
Ing. Agr. Esteban Montes.
Foto de Plan Agropecuario del establecimiento Ñapindá de la familia Echenique Ortega, predio laboratorio de la gestión del pasto.
El Ing. Agr. Esteban Montes comentó la relación entre las exportaciones y los valores de exportación con los precios internos del ganado.
En su habitual columna en el programa Diario Rural de radio Rural, el Ing. Agr. Esteban Montes dijo que al analizar los últimos diez años hay una correlación directa, del entorno del 85%, entre el precio de exportación, el novillo gordo e inclusive el precio del ternero.
Pero también hay momentos puntuales donde se dan desfasajes, por ejemplo cuando el novillo gordo subió a más de 5 dólares, en ese momento hubo un desfasaje de esa categoría con el ternero. Eso se constata al mirar cuántos terneros comprábamos con un novillo gordo: cuando hubo una suba notoria podíamos comprar 3,5 terneros por novillo gordo, pero antes de la suba estaba por debajo de 3.
Lo mismo pasó cuando el sector recibió gente que no estaba, eso hizo bajar el precio del novillo gordo, pero no del ternero. La seca también tiene su efecto, porque cuando hay mayor cantidad de animales a frigorífico el precio baja.
La correlación del novillo gordo con el precio de exportación ahora es del 70%. Vale decir que la correlación está mucho más baja respecto al 85% promedio en los últimos diez años.
Lo que ha pasado es que el novillo gordo ha caído notoriamente, con respecto al año pasado, en el entorno de más del 20% pero cuando se mira el precio de exportación no hay una caída importante, incluso hay alguna mejora en los precios del índice medio de exportación.
Por otra parte, Montes destacó que hay una reducción de los volúmenes que se exportan.
En los últimos días comenzaron a incidir las lluvias registradas a partir de la semana pasada, el precio llegó a un piso y ahora se espera que los ganados se terminen de mejor manera. La realidad que se está viviendo a nivel climático se está plasmando en el mercado y los negocios.
En resumen, si se analiza puntualmente, lo que se ve ahora es una caída notoria del novillo, y hoy hay desfasaje en los precios de exportación, el precio del abasto y del novillo gordo. Lo concreto es que cuando uno hace el análisis, a lo largo del tiempo puede decir que los precios se correlacionan.
CHINA AVIVA LAS ESPERANZAS.
Por otro lado, las decisiones que tome China tienen mucho que ver con lo que sucede en Uruguay dado la importancia que ese país tiene para nuestras exportaciones.
Ese mercado se lleva casi el 70% de lo que exportamos y más de la mitad de lo que producimos, o sea que cuando ese destino estornuda repercute en toda la cadena de la carne.
Uno de los problemas de China es la política de Covid cero con la cual las autoridades buscan evitar que la enfermedad se dispare porque los servicios sanitarios que tienen no podrían ejercer un control efectivo. Esas políticas restrictivas trancan todo el mercado y eso se traslada hacia atrás y es lo que estamos viviendo ahora.
Es de esperar que eso cambie en el corto plazo. Hay analistas que estiman diciembre será el mes de ese cambio, pero otros estiman que será más adelante, ya iniciado 2023.
Esteban Montes analizó las importaciones de carne desde China, y advirtió que en setiembre Uruguay bajó los envíos, mientras que Argentina y Brasil los incrementaron.
En lo que va de 2022 China incrementó las compras de carne en casi 12% respecto a 2021, dijo el Ing. Agr. Esteban Montes en un análisis de la evolución de las compras del país asiático, que pasó de 1,7 millones a 1,9 millones.
“Los principales abastecedores son Brasil que aporta el 38%, sigue Argentina con el 19% y Uruguay con el 15%. Más abajo está Nueva Zelanda con el 9% y Australia y Estados Unidos con el 7% cada uno. O sea que Uruguay está en tercer lugar.
En la comparación anual de enero a setiembre de 2022 con igual período de 2021, “Uruguay lleva exportado un 22% más; Brasil 8% y Argentina 2%, como se ve nuestro país viene a un ritmo muy importante” de crecimiento.
Pero en el último mes eso cambió porque hubo una desaceleración de las compras chinas. “Si miramos los diferentes meses del año, China comenzó comprando 150.000 toneladas, luego subió en abril a 200.000 toneladas, en julio a 260.000 y en setiembre cayó 5% respecto a julio, a 248.000 toneladas”, advirtió.
Se manejan varias causas que explicarían esa baja en las importaciones, por ejemplo la política Covid cero que impulsa el Gobierno chino y que consiste en parar toda la movilidad y actividad de las ciudades donde hay focos, eso hace caer las ventas de todos tipo de productor y bienes, incluso la carne.
SETIEMBRE: CAÍDA DE EXPORTACIONES DE URUGUAY, CONTRA AUMENTO DE BRASIL Y ARGENTINA.
Montes observó que al analizar las importaciones chinas desde Brasil, se ve que la compra promedio por mes era de unas 78.000 toneladas, pero en setiembre hubo una suba del 44% y pasó a 112.000 toneladas. Similar es lo que pasó con Argentina pero en menor medida, que de 39.000 toneladas mensuales pasó a casi 46.000 toneladas.
Lo curioso es que Uruguay tuvo un comportamiento diferente al de nuestros vecinos y socios del Mercosur, y de exportar 33.000 toneladas, en setiembre bajó a 21.000. “Mientras los competidores de Uruguay tuvieron un aumento en sus exportaciones mensuales, Uruguay registró un descenso”.
Nota de redacción: El otro socio de Mercosur, Paraguay, no figura porque tiene comercio con Taiwán, y por una política que ya lleva varias décadas -desde el siglo pasado- China no negocia con aquellos países que tienen vínculos comerciales con la isla.
Los problemas que tiene China con el coronavirus más Brasil exportando fuertemente, explican lo que está sucediendo con las exportaciones de carne y los precios por tonelada peso canal.
En lo que va el año, Uruguay mantiene el volumen de las exportaciones de carne en un total similar a igual período de 2021, unas 400.000 toneladas; sin embargo, medidas en valor hay una caída considerable. El Ing. Agr. Esteban Montes del Plan Agropecuario analizó la evolución de las toneladas colocadas y del precio de la tonelada peso canal, con Brasil jugando un papel destacado en el mercado mundial.
Recordó que “Uruguay exporta cerca del 80% de lo que produce por lo que las exportaciones tienen una influencia muy grande sobre los precios”, por lo cual es un elemento a considerar cuando se tiene que analizar qué es lo que está pasando con el mercado.
En el acumulado anual hasta fines de setiembre, “Uruguay lleva unas 400.000 toneladas peso carcasa exportadas, unos US$ 2.000 millones; esas toneladas son similares a igual período del año pasado, es un poquito superior que no llega al 1%, pero sí hay diferencia en los valores, porque en 2021, frente a esos US$ 2.000 millones de este año, eran US$ 1.600 millones”.
Del total en volumen, “China se lleva el 65% y el 58% del monto a un valor promedio de la tonelada peso carcasa de US$ 4.500”.
“El segundo mercado es Estados Unidos con el 14% del volumen y un 13% del monto, a US$ 4.900 el promedio de la tonelada; luego la Unión Europea con los Países Bajos al frente es el 7% del volumen y el 12% del monto, esa diferencia se explica por los cortes de alto valor a un promedio de US$ 8.400 la tonelada peso carcasa”.
“Sigue el Mercosur, con Brasil y Chile, con el 3% del volumen y el 4% del monto a US$ 6.700 la tonelada”; y después está Israel con el 3% del monto y el 3% del volumen, a US$ 5.800 la tonelada”.
EXPORTACIONES MES A MES DE 2022.
En un análisis más detenido sobre qué ha pasado en la evolución de las exportaciones, detalló que en enero de 2022 llevábamos un 20% más de exportaciones respecto a igual mes de 2021; en febrero 30% más; marzo 12% más; en abril se remontó a 31%; en mayo fue igual a 2021; en junio subió nuevamente un 35%, en julio 28% más, y en agosto cayó al 27% menos que en 2021 y setiembre 34% menos.
Para entender qué es lo que está sucediendo es importante comprender el factor China. Montes observó que en agosto se da “un quiebre, y cuando empezamos a ver, China que es nuestro principal mercado, en 2022 llevamos exportadas a ese país 260.000 toneladas peso carcasa, eso es 7% más en 2021, por US$ 1.200 millones, un 33% más”.
Si el análisis es mes a mes a lo largo de todo el año, vemos que los primeros meses de 2022 hubo un importante aumento respecto a 2021: 52% más en enero, 51% más en febrero, 23% más en marzo, 47% en abril, en mayo cae un 5% con una recuperación en junio, pero a partir de julio las exportaciones cayeron en volumen respecto a 2021, en julio 31% menos, en agosto 38% menos y en setiembre 38% menos”.
EXPORTACIÓN 2022 MEDIDA EN VALORES.
Además “los valores de la tonelada también tienen diferencias”.
“A principio de año los valores eran muy superiores a 2021, en enero 68% más, pero cuando llegamos a junio el valor es 25% menos, en julio es 18% menos, en agosto 9% menos y en setiembre un 10% menos. Lo que hay es una caída importante de los precios que si lo vemos en el acumulado del año hay una diferenciación de 25% más respecto a 2021, pero esa diferenciación se dio en los primeros meses del año, mientras que en los últimos es similar a agosto y setiembre de 2021”.
O sea que en enero la tonelada estuvo en casi US$ 5.400 la tonelada y hoy estamos en US$ 4.400 la tonelada peso carcasa.
En resumen: “Empezamos un año con exportaciones muy elevadas, con una China muy fuerte en volumen y precio, y en estos últimos meses ese país aflojó un poco en volumen y precio”.
La explicación a esa situación es China con los problemas vinculados al coronavirus, pero también los volúmenes de carne que vende Brasil a un monto menor que Uruguay.
EXPORTACIÓN DE GANADO EN PIE.
Montes también comentó la exportación de ganado en pie que está a menor volumen que en años anteriores. “Tenemos una diferencia cambiaria muy grande con el mercado turco”.
El total exportadas en todo el año es de unas 62.000 cabezas, y los principales mercados son China y Egipto con variaciones en el destino. El 60% de lo que compra China son animales más para cría, y el 40% para engorde.
Eso muestra que “los mercados han cambiado, de las 62.000 cabezas exportadas, sólo el 10% fueron para Turquía”.
“De nada sirve tener buenos números a nivel país a costa de malos resultados económicos de los productores, como sucedió en los 90. Los mercados están firmes, pero hay que estar atentos a los cambios”.
Ing. Esteban Montes | Plan Agropecuario* | La ganadería de vacunos de carne viene teniendo una serie de cambios que comenzaron a gestarse hace algún tiempo y que están dando sus frutos en estos años. Por eso, nos parece interesante hacer un análisis de lo sucedido respecto a este proceso en este siglo XXI, etapa donde aumentan las exportaciones, los valores de las haciendas, el stock y crece la productividad por hectárea, consolidando una tendencia económica y productiva positiva.
EL INICIO DE LOS CAMBIOS.
Tenemos que remontarnos a 1978, con las medidas que se tomaron en esos momentos y que significaron el inicio de la liberalización del mercado de la carne. Después se complementaron a mediados de 1990 y se le agregó la libre exportación en pie. Todo un proceso de cambios que hemos tratado en revistas del Plan Agropecuario anteriores y que tuvieron sus consecuencias en todo el sector.
Cambios que se fueron procesando, que transformó a la década del 1990 como una etapa nefasta para la agropecuaria y que costó la vida de muchas empresas que venían complicadas de mucho tiempo.
Tras cartón la aftosa de 2001 y luego la crisis económica de 2001-2002, dieron el golpe de gracia a muchas empresas, aunque no todas las que estaban complicadas cayeron, gracias a la mejora en los precios de la tierra. Ventas de áreas menores y/o arrendamientos fueron la tabla de salvación de muchos casos que hoy mantienen la propiedad de la tierra. La invasión de capitales extrarubro, buscando mejores condiciones de negocio frente a un sector financiero con muchas incertidumbres, sumado al ya instalado desarrollo forestal y luego al boom de la soja.
Un combo que hizo explotar el precio de la tierra, multiplicándolo por 10 y las más cotizadas a valores mayores.
Este más que breve sobrevuelo por los hechos de esos momentos nos conducen a la realidad del siglo XXI, periodo que pretendemos desarrollar más adelante.
CAMBIOS EN EL USO DE LA TIERRA.
Lo que veníamos comentando antes sobre los precios de la tierra tuvieron sus repercusiones en el uso de la tierra del Uruguay.
La agricultura comenzó con empujes importantes en 2008/09, llegando a unas 600.000 hectáreas de trigo y cebada y 700.000 en 2009/10. La soja en esos momentos había comenzado a dar sus primeros saltos en 2003/04 con casi 250.000 hectáreas, para llegar a casi 600.000 en 2008/09 y casi 900.000 en 2009/10. Después se mantuvo en esas cifras hasta 2013/2014, que llegó a superar apenas en 50.000 el millón de hectáreas, para en 2014/15 dar el salto llegando a superar 1,3 millones de hectáreas. Luego se mantuvo en el entorno del millón hasta llegar a la zafra 2020/21 con 908.000 y los cultivos de invierno en 400.000 hectáreas.
El área de forestación tuvo importantes movimientos en todo este período y comparando el 2000 con el 2020, vemos un aumento sustancial de más del doble, pasando de 685.000 hectáreas a casi 1,3 millones de hectáreas.
En concreto, esta realidad se plasma en una disminución del área de pastoreo en casi 700.000 hectáreas en el período 2000-2021 (gráfica 1).
Ese es el contexto en el cual se ha movido la ganadería en estos últimos 21 años. Visto así, parece preocupante, pero cuando se analiza hacia la interna lo que tiene una mayor caída es el área de campo natural (626.000 hectáreas), aumenta el área forestada en casi 400.000 hectáreas, así como las tierras de labranza en 126.000 hectáreas. Pero también hay un aumento en el área de cultivos anuales forrajeros en 234.000 hectáreas y de praderas permanentes en algo más de 100.000 hectáreas. O sea que, si bien el área de pastoreo es menor, tiene mayor porcentaje de pasturas mejoradas.
LA RESPUESTA DE LA GANADERÍA BOVINA.
Pero veamos cómo se ha comportado la ganadería bovina en este contexto.
Por un lado, vemos un aumento del stock bovino de algo más de 1,5 millones de cabezas, o sea un 15%. En número gruesos esas cabezas vacunas de más son aproximadamente 1,2 millones de unidades ganaderas. En ese mismo período hubo un descenso de casi 7 millones de cabezas ovinas, lo que equivale aproximadamente a 1,2 millones de unidades ganaderas. Sabemos que hay diferencias en el tipo de pasturas que consumen unos y otros, pero en cierto modo hubo una compensación entre una especie y otra.
Y en ese aumento en el número de vacunos del país, hubo también un cambio en la estructura del stock vacuno. En el año 2000 había 3,5 millones de vacas de cría entoradas e ingresaban al sistema 2,1 millones de terneros, o sea un 60%. El año pasado se declararon 4,3 millones de vacas de cría entoradas e ingresaron 2,9 millones de terneros, o sea 67%.
En novillos, las cifras totales se diferencian en unos 120.000 menos en 2021, en un total de 2,2 millones de cabezas. También la composición de los novillos es diferente. En 2000 había un 26% de novillos de más de 3 años, 33% de 2 a 3 y 41% de 1 a 2. Hoy esa estructura es 18%, 30% y 52% respectivamente.
Las vaquillonas también tuvieron sus cambios, pasando de algo más de 1,5 millones a casi 1,8 millones, con mayor porcentaje de vaquillonas de 1 a 2 años.
La faena total de vacunos en ese período tuvo un aumento de 780.000 cabezas, un aumento del 42%, pasando de 1.853.000 cabezas a 2.683.000 cabezas. Y hay que tener en cuenta que solo el 36% de los novillos que se faenaban en el 2000 eran diente leche y 2 a 4 dientes, y en el 2021 esas categorías representan el 65% de la faena de novillos. También las vaquillonas representan un porcentaje importante de la faena total en la actualidad (13,2%), frente al 8,2% que representaban en el 2000. Es un cambio considerable y más teniendo en cuenta que el peso en pie de faena de toda la especie bovina pasó de 434,7 a 492,8 kilos, o sea un 13% de aumento. Y en este período que estamos analizando la exportación de ganado en pie estuvo bien operativa, con valores muy bajos en 2000 a casi 250.000 en 2021 y pasando por años (2018) con más de 400.000 cabezas exportadas en pie.
La consecuencia de todos estos cambios y mejoras se ven reflejadas en un aumento en la producción de carne bovina, según se puede observar en la gráfica 2.
Hay un aumento de 356.000 toneladas de peso vivo de carne bovina, o sea un 41% en el período analizado. Hay un período inicial hasta 2007/08 de crecimiento muy fuerte y sostenido, 266.000 toneladas de aumento. Recordemos que en 2006 se dio una faena récord, que solo fue 100.000 reses menos a las del año pasado, y también el stock había llegado a niveles de 12 millones de cabezas.
Después viene un período de estancamiento, ciertas sequías, caída del stock en casi 1 millón de cabezas y disminución en la faena en casi 600.000 reses. Solo la exportación en pie tuvo un desempeño interesante, con algo más de 300.000 reses exportadas en 2009. Evidentemente la extracción por parte de la industria frigorífica no estaba siendo el motor en esos momentos. La producción de carne bovina en pie descendió 130.000 toneladas de peso vivo (12%) hasta llegar al ejercicio 2010/11 donde comienza un cambio de tendencia. Desde ese momento hasta ahora el crecimiento ha sido sostenido, con un aumento de casi 220.000 toneladas de peso vivo (21%). Nuevamente se observan aumentos en el stock, la faena y la exportación en pie en todo ese período. La faena solo se vio afectada en el 2020 como consecuencia de la sequía y la pandemia, que sin embargo no afectó la producción de carne bovina en peso vivo porque aumentó el stock.
Cuando se observa todo el período, ese aumento de 356.000 toneladas de peso vivo que aumentó la producción de carne bovina, equivale a un incremento de 28 kilos de carne por hectárea en esos 20 años.
LAS EXPORTACIONES.
El volumen de carne bovina exportada ha tenido un comportamiento similar al observado en la producción. Hay un aumento muy importante y continuo desde el 2000 hasta 2006, pasando de 270.000 toneladas peso carcasa en 2000 a algo más de 480.000 en 2006, o sea 75% más de carne bovina exportada. Luego hay un descenso hasta 2011, para llegar a 339.000 toneladas (caída de 140.000 toneladas), y de ahí en más hay un aumento continuo, solo modificado por la caída del 2020 ocasionada por la pandemia, llegando al 2021 con casi 572.000 toneladas de carne bovina peso carcasa exportada.
También el precio, medido en dólares corrientes, ha tenido un incremento a lo largo de todo este período. Pasamos de US$ 1.372 por tonelada peso carcasa en 2000 a US$ 4.306. Es un aumento de 3,1 veces. Como consecuencia, el total de divisas que ingresaron al país por concepto de carne bovina pasó de 371 millones de dólares corrientes a casi 2.500 millones. Son 6,6 veces más de aumento de ingresos. Obviamente que a lo largo de todo este período ha habido un crecimiento de costos, depreciación del dólar y otros factores que implica otro análisis que permita evaluar el verdadero efecto de todo este cambio en cuanto a capacidad de intercambio con otros productos.
EN DEFINITIVA.
Se muestra un período de 21 años con cambios muy importantes en la ganadería bovina de nuestro país, donde se observa una dinámica muy importante, obviamente con momentos de nubarrones a lo largo de todo ese período.
No hay que desconocer que la decisión como país de liberalizar el mercado de la carne bovina que regulaba todo el proceso de aquel lejano, y no tanto 1978, fue el puntapié inicial de todo este proceso. La ganadería se liberó de las maneas que tenía para comenzar un proceso de mejoras que se gestaron de acuerdo a las señales que se fueron dando.
Obviamente que todos estos movimientos tienen sus vaivenes y más por tratarse de un proceso biológico a cielo abierto y también en la medida que las señales se afianzaran y dieran la confianza suficiente. Y con respuestas diferentes de acuerdo a los diferentes subsistemas que tiene la ganadería.
La invernada responde rápidamente por tratarse de un negocio de corto plazo, donde el productor obtiene el retorno en un período corto de tiempo. En este sentido, las mejoras en los mercados ofician de motor que tracciona, no solo por el precio sino también por el volumen. La cuota 481 es un caso que ha provocado cambios importantes no solo a nivel de la terminación con el componente de los corrales de engorde, sino que se trasladó a la recría, lo que generó más certezas sobre el negocio lo que se tradujo en una mayor inversión y rapidez en ese proceso.
La cría finalmente está mostrando su proceso de mejora, primero con un aumento en el número de vacas entoradas. De ahora en más, es posible que siga ese proceso en la medida que haya menos novillos de más de 3 años y vacas de invernada. También es probable que se den mejoras en la cantidad de terneros logrados por vaca entorada, en la medida que las señales de los precios elevados sigan y sobre todo que mantengan una variabilidad baja como desde 2011, no solo para el ternero sino también para todos los productos de la cría.
Se nos vienen momentos desafiantes, con una ganadería liberalizada de sus ataduras y respondiendo a las necesidades de los mercados con altas demandas. Por fin, estamos pasando por momentos en donde están dadas muchas condiciones favorables para la aplicación de tecnologías para lograr aumentos en la producción, pero también aumentos en los ingresos.
De nada sirve tener buenos números a nivel país a costa de malos resultados económicos de los productores, como sucedió en la década de los 90. Los mercados están firmes pero hay que estar atentos a los cambios que puedan llegar a ocurrir y tratar de ser proactivos para mantenerlos y, en lo posible, lograr mejorar los precios. Uruguay representa un porcentaje muy bajo del total de exportaciones de carne (4 a 5%) y el potencial que tiene no implica grandes aumentos en el total mundial, pero sí es muy importante para el país y su economía.
A nivel del Plan Agropecuario estamos en ese proceso de ajustar aquellas tecnologías que más se adaptan a la realidad del país en todos los sentidos y sobre la base diferencial del campo natural, incorporando aquellos procesos que potencien ese diferencial.
(*) Artículo de la revista del Instituto Plan Agropecuario, N° 183 de setiembre 2022 | Gráfica y foto del Instituto Plan Agropecuario.