Montevideo | Todo El Campo | Al momento se utilizó el 91% de las 52 mil toneladas disponibles dentro del cupo para todo 2026. La gran mayoría es acaparada por Brasil y recientemente se sumó Paraguay, países que no tienen cuotas propias. Una vez que se complete, la carne de ambos países deberá tributar un arancel del 26,4%.
En los primeros cinco días del año, de los que sólo dos fueron hábiles, se nacionalizaron 47.546 t de carne vacuna ingresada bajo el régimen de cuota desgravada de terceros países.
Esto representa el 91% de las 52.005 t disponibles para todo 2026.
Esta cuota, históricamente, era aprovechada por países de Centroamérica, especialmente Nicaragua y Costa Rica, y raramente se cumplía.
Pero desde que Brasil logró su habilitación sanitaria, hace pocos años, la absorbió casi completamente, y cada año la cumple en menos días.
Esto se hizo más complejo con la reciente habilitación de Paraguay, que también abreva en el mismo cupo.
Además, aquella cuota era de 65 mil t por año hasta el año pasado, cuando EE.UU. transfirió 13 mil t de las mismas para el Reino Unido, en el primer acuerdo comercial logrado por EE.UU. tras el nefasto Día de la Liberación.
Entre octubre, noviembre y diciembre, Brasil embarcó 46 mil t hacia EE.UU. y Paraguay sumó 23 mil t, totalizando 69 mil t entre ambos.
Buena parte de las 24 mil t embarcadas por Brasil y de las 7 mil embarcadas por Paraguay en diciembre, no han de haber estado disponibles en los puertos de Estados Unidos para su nacionalización en enero.
Con lo que supone que había más tonelaje en depósitos portuarios esperando la bandera verde.
No debe sorprender si en esta semana se completa la cuota, a partir de lo cual la carne brasileña y paraguaya comenzará a tributar el 26,4% de arancel para lo fuera de cuota.
En comparación lo exportado por los otros países beneficiarios (Australia, Nueva Zelandia, la Argentina, Uruguay y Gran Bretaña) no llega a completar el 1% de sus cuotas.
Montevideo | Todo El Campo | La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural atendió a un becerro de seis días de nacido que presentaba una miasis por gusano barrenador del ganado (GBG) en el ombligo, el cual se encuentra en un predio ubicado en el municipio de Llera, Tamaulipas.
Derivado de una notificación realizada por un médico veterinario zootecnista, personal del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) acudió al predio que cuenta con un total de 21 bovinos de diferentes edades, confirmando ningún otro afectado por GBG.
Para inactivar el caso dentro de los plazos establecidos en el protocolo, de manera inmediata el Senasica desplegó personal técnico especializado para fortalecer la vigilancia en la zona y realizar las siguientes acciones:
Se realiza rastreo epidemiológico y búsqueda activa de casos sospechosos en coordinación con personal del Gobierno del Estado de Tamaulipas.
Se han visitado 10 unidades de producción alrededor del caso, en las cuales se inspeccionaron 325 bovinos, ovinos, caprinos, aves, equinos, porcinos, caninos, felinos y liebres; no se encontraron nuevos casos positivos a GBG.
Se brindan pláticas informativas y capacitación a ganaderas y ganaderos locales sobre reconocimiento y notificación temprana de lesiones compatibles.
Se refuerza el trampeo de moscas, mediante la instalación de nuevas trampas estratégicas en el área de detección. No se ha detectado ninguna mosca del GBG en las trampas instaladas en la región.
Coordinación con APHIS-USDA para liberar mosca estéril en la región.
Con este caso se evidencia el avance hacia el norte del gusano barrenador desde los primeros casos detectados en la frontera de México con Guatemala. Otro caso fue atendido en el Estado de México, el cual fue atendido de manera inmediata y dieron tratamiento preventivo a los 20 animales que se encuentran en el rancho, ninguno de los cuales estaban afectados por la plaga.
El caso fue identificado en una cabra en el municipio de Tlatlaya, ubicado en la región sur del estado, donde el animal presentaba una herida sin atención médica adecuada, que fue el punto de infestación de la larva. Tras la validación del caso, el gobierno estatal declaró una fase preventiva.
Mientras Brasil trata, mediante la vía diplomática, recomponer su vínculo con Estados, India aparece en el escenario de los socios del país latinoamericano, pero con posibilidades que parecen limitadas.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La semana pasada el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibió al ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Viera, en lo que la prensa internacional definió como un punto de partida de negociaciones sobre los aranceles que el primero aplica sobre Brasil.
Esa es la misma percepción con la que salieron del encuentro miembros del gobierno de Donald Trump, dijo uno de los interlocutores estadounidense al diario paulista Folha de São Paulo, que no reveló el nombre de su fuente.
Aún no hay una decisión inmediata de disminuir los aranceles adicionales, pero el encuentro fue considerado como positivo.
Mauro Viera se reunió brevemente con Marco Rubio el jueves 16 en la Casa Blanca, posteriormente hubo otra reunión ampliada con la participación de equipos de ambos gobiernos.
“Es un inicio auspicioso de un proceso de negociación”, dijo Viera, anunció que los presidentes Inacio Lula da Silva y Donald Trump se reunirán “pronto”, en una fecha que no ha sido definida aún.
INDIA EN EL ESCENARIO BRASILEÑO.
En el desarrollo de su política arancelaria Estados Unidos ha impuesto importantes recargos a dos destacadas economías emergentes: Brasil e India, países que por esos mismos aranceles se vieron motivados a “fortalecer sus lazos comerciales como estrategia de defensa y diversificación”, según un reporte del sitio web Escenario Mundial.
“El contexto no podría ser más apremiante”, agrega, con Trump imponiendo aranceles “contra productos de ambos países, pese a que luego alivió algunas exenciones para ciertos bienes brasileños, farmacéuticos o electrónicos indios”.
Esos gravámenes “suponen una amenaza porque cerca del 12% de las exportaciones brasileñas van a EE.UU., lo que deja a Brasil especialmente vulnerable frente a la caída de la demanda por carne, acero u otros productos clave. En paralelo, India se enfrenta a fragilidades similares, dado que una parte sustancial de sus exportaciones (electrónica, joyería, farmacéuticos) depende del mercado estadounidense”, explica la citada publicación.
En ese escenario, Brasil aspira ingresar a los mercados indios de café, etanol y agroindustria, a la vez que amplía su relación con India en defensa y minería.
La delegación brasileña, encabezada por su vicepresidente Geraldo Alckmin, incluyó varios empresarios, entre ellos directivos de la petrolera Petrobras, la minera Vale e industria alimentaria BRF, entre otros.
El vieje de la delegación brasileña fue oportuno para tratar el acuerdo Mercosur – India firmado en 2004, como plataforma para reducir barreras arancelarias y no arancelarias.
Direto da Índia, por orientação do presidente @LulaOficial, acompanhado do ministro José Múcio, trago duas boas notícias: vamos expandir o acordo entre o Mercosul e a Índia gerando novas oportunidades de negócios com os indianos. E também anunciamos aos indianos o visto… pic.twitter.com/wzUbRAWXSv
En declaraciones a Bloomberg, Thiago de Aragão, director de la consultora Arko International con base en Washington, dijo que “la guerra comercial de Trump está generando una reorganización total del comercio en todas partes”.
Las intensiones de Brasil son claras, depender lo menos posible de EE.UU. y encontrar socios que ocupen el lugar de los norteamericanos. Sin embargo, no es tan simple advierte Escenario Mundial, porque “hay límites estructurales que moderan las expectativas optimistas”.
“Brasil e India exportan muchos bienes similares (commodities agrícolas, minerales, productos industriales), lo que limita el espacio de complementariedad directa. Además, ambos dependen de China como socio comercial poderoso”.
El tiempo dirá. Por el momento Lula se ha mostrado optimista por lo que dice puede lograr junto a India y así lo hizo saber en sus redes sociales al recibir este fin de semana al vicepresidente Alckmin.
Quizá solo sea un mensaje positivo a la interna de su país, no cabe imaginar otra reacción, que cabe analizar con cuidado y sin precipitaciones de ningún tipo.
Días atrás, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, en sus siglas en inglés) incluyó al huevo en la lista de productos “saludable” con lo que da por tierra un viejo mito que refería que el producto provocaba colesterol.
En la Argentina, tras el anuncio de la FDA sobre este producto de origen animal que pasa a cumplir con esta definición actualizada de la agencia, la Cámara Argentina de Productores Avícolas (Capia) expresó que este hito mundial “cierra la puerta a décadas de debate sobre si los huevos son buenos para la salud y refuerza su posición como fuente de nutrición”.
Según la FDA, la definición de “saludable” se centra en promover patrones de alimentación saludables y se basa en criterios específicos para evaluar los alimentos que ayudan a los norteamericanos a satisfacer sus necesidades nutricionales.
Con esta actualización, “la FDA facilita a los consumidores la elección de alimentos saludables”, indicó un informe de Capia. “Los huevos, a menudo celebrados por su simplicidad, versatilidad y nutrición, ahora pueden lucir con orgullo el distintivo de saludable”, añadió.
Al respecto, Javier Prida, presidente Ejecutivo de Capia, señaló que “si bien desde hace varias décadas existe en la comunidad científica el consenso sobre las bondades nutricional del huevo y su aporte a la salud, este anuncio es importante porque la FDA es la principal agencia de Estados Unidos en seguridad alimentaria y un referente de primer nivel mundial que pone un punto final a esta controversia que se inició en los 80 con informaciones incorrectas y ya obsoletas sobre el huevo”
Prida hizo referencia a un artículo de la revista Time del año 1984 que representó al huevo como la cara del colesterol y una amenaza para la salud. “La confusión sobre este tema persistió durante décadas. Las investigaciones actuales muestran que el colesterol en los huevos no tiene un impacto negativo en los niveles de colesterol del cuerpo, como antes se creía”, indicó el ejecutivo.
“El anuncio de la FDA reafirma el papel del huevo como una fuente saludable de proteínas de alta calidad y aportan nutrientes a la dieta en cantidad suficiente, como la vitamina D y la colina”, agregó.
Por último, Prida destacó: “En nuestro país, la industria del huevo es uno de los sectores más dinámicos de la agroindustria, con presencia en 18 provincias. En 2024 se alcanzaron los casi 59 millones de gallinas, una cifra récord y con 17.730 millones de huevos lo que representó 553 huevos producidos por segundo. Además, la Argentina es el segundo consumidor mundial per cápita de huevo con 360 unidades”.
Las lagunas en la supervisión de la FDA permiten a la industria alimentaria determinar qué sustancias son “generalmente reconocidas como seguras”.
Nueva York, Estados Unidos | Universidad de Nueva York | Todo El Campo | La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) tiene la tarea de supervisar la seguridad del suministro de alimentos de EE.UU., establecer requisitos para el etiquetado nutricional, trabajar con las empresas en el retiro de alimentos y responder a los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos. Pero cuando se trata de los aditivos que ya están en nuestros alimentos y la seguridad de ciertos ingredientes, la FDA ha adoptado un enfoque de no intervención, según un nuevo artículo en el American Journal of Public Health (*), la revista estadounidense de salud pública.
El proceso actual de la FDA permite que la industria alimentaria se regule a sí misma cuando se trata de miles de ingredientes agregados, determinando por sí misma qué ingredientes deben considerarse “generalmente reconocidos como seguros” (GRAS), y decidiendo por su cuenta si divulgar o no el uso de los ingredientes y los datos de seguridad subyacentes a la FDA. El resultado de esa política es que se han añadido muchas sustancias nuevas al suministro de alimentos sin ninguna supervisión gubernamental.
“Tanto la FDA como el público desconocen cuántos de estos ingredientes, que se encuentran más comúnmente en los alimentos ultraprocesados, están en nuestro suministro de alimentos”, dijo Jennifer Pomeranz, profesora asociada de política y gestión de salud pública en la Escuela de Salud Pública Global de la Universidad de Nueva York (NYU) y primera autora del estudio.
CLASIFICACIÓN DE INGREDIENTES GENERALMENTE RECONOCIDOS COMO SEGUROS (GRAS).
Desde 1958, la FDA ha sido responsable de evaluar la seguridad de los nuevos productos químicos y sustancias que se agregan a los alimentos antes de que salgan al mercado. Sin embargo, las leyes de seguridad alimentaria distinguen entre “aditivos alimentarios” e ingredientes “GRAS”. Mientras que los compuestos considerados “aditivos alimentarios” deben ser revisados y aprobados por la FDA antes de ser utilizados en los alimentos, los ingredientes considerados GRAS están exentos de estas regulaciones.
La designación GRAS se estableció inicialmente para los ingredientes que ya se encuentran en los alimentos, por ejemplo, el vinagre y las especias. Pero bajo una regla utilizada desde 1997, la FDA ha permitido que la industria alimentaria determine de forma independiente qué sustancias entran en esta categoría, incluidas muchas sustancias nuevas agregadas a los alimentos. En lugar de revelar el nuevo uso de estos ingredientes y los datos de seguridad que los acompañan para la revisión de la FDA, las empresas pueden hacer su propia investigación para evaluar la seguridad de un ingrediente antes de salir al mercado, sin ninguna notificación o intercambio de los hallazgos. La FDA sugiere, pero no exige, que las empresas notifiquen voluntariamente a la agencia sobre el uso de dichas sustancias y sus hallazgos, pero en la práctica, muchas de estas sustancias se han agregado sin notificación.
En su análisis, los investigadores revisan la historia del enfoque de la FDA y de la industria en torno a la adición de estos nuevos compuestos a los alimentos e identifican la falta de una supervisión real. Esto incluye un caso judicial federal en 2021 que mantiene el enfoque de no intervención de la FDA.
“En particular, el tribunal no encontró que las prácticas de la FDA sobre los ingredientes GRAS respalden la seguridad de nuestro suministro de alimentos”, dijo Pomeranz. “El tribunal solo dictaminó que la práctica de la FDA no era ilegal”.
“Como resultado de la política de la FDA, la industria alimentaria ha sido libre de ‘auto-GRAS’ nuevas sustancias que desean agregar a los alimentos, sin notificar a la FDA o al público”, dijo el autor principal del estudio, Dariush Mozaffarian, director del Instituto Food is Medicine y profesor distinguido de la Facultad Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición de la Universidad de Tufts. “Ahora hay cientos, si no miles, de sustancias añadidas a nuestros alimentos para las que los verdaderos datos de seguridad son desconocidos para los científicos independientes, el gobierno y el público”.
¿QUÉ HAY EN NUESTRAS GÓNDOLAS?
Según los investigadores, la FDA también carece de un enfoque formal y de recursos adecuados para revisar los aditivos alimentarios y las sustancias GRAS que ya están en el mercado. Después de que se agrega un ingrediente a los alimentos, si la investigación posterior sugiere daños, la FDA puede revisar los nuevos datos y, si es necesario, tomar medidas para reducirlo o eliminarlo de los alimentos. En una rara excepción, la FDA anunció en marzo que revisaría 21 sustancias químicas que se encuentran en los alimentos, incluidos varios ingredientes alimentarios, una pequeña fracción de los miles de aditivos alimentarios y sustancias GRAS que se utilizan en la actualidad.
Un ejemplo de los 21 aditivos alimentarios que se revisarán es el bromato de potasio, un químico que se agrega a los productos horneados y bebidas con evidencia de que puede causar cáncer. El bromato de potasio está prohibido en Europa, Canadá, China y Japón; California aprobó recientemente una ley para prohibir su uso, junto con otros tres productos químicos, y se han presentado proyectos de ley similares en Illinois, Nueva York y Pensilvania.
“Este es un claro ejemplo de la brecha regulatoria de la FDA”, dijo Pomeranz. “Estamos viendo que los estados están empezando a actuar para llenar el vacío regulatorio dejado por la inacción de la FDA sobre las sustancias cada vez más asociadas con el daño”.
La supervisión de la FDA de los ingredientes GRAS en el mercado también es limitada. La agencia rara vez revoca la designación GRAS (un inventario de la FDA solo muestra 15 sustancias que se consideraron GRAS y luego se determinó que no lo eran), ni la FDA revisa los alimentos de forma continua con ingredientes GRAS que pueden ser seguros cuando se agregan a niveles bajos pero no en grandes cantidades, por ejemplo, cafeína, sal y azúcar.
“En 1977, la FDA aprobó la cafeína como una sustancia GRAS para su uso en refrescos a un nivel bajo: 0.02 por ciento”, dijo Pomeranz. Pero hoy en día, la cafeína se agrega a las bebidas energéticas a niveles que superan con creces esto, lo que está causando hospitalizaciones e incluso muertes relacionadas con la cafeína. Dado que la FDA regula el uso de sustancias GRAS, la agencia podría establecer límites sobre la cantidad de cafeína en las bebidas energéticas”.
“La gran cantidad de sustancias GRAS y aditivos alimentarios en el mercado, combinada con la falta de conocimiento sobre la existencia de ingredientes propios GRAS, recursos insuficientes y demoras documentadas incluso para una acción bien respaldada, hace que la dependencia de la autoridad posterior a la comercialización sea defectuosa y poco confiable para garantizar un suministro de alimentos seguro. La FDA apenas está empezando a utilizar sus poderes posteriores a la comercialización para revisar una pequeña cantidad de ingredientes en el suministro de alimentos, aunque las evidencias de daño han estado presentes durante décadas”, señaló la coautora del estudio, Emily Broad Leib, directora del Centro de Innovación en Leyes y Políticas de Salud de la Facultad de Derecho de la Universidad de la Universidad de Harvard y directora fundadora de la Clínica de Leyes y Políticas Alimentarias de la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard.
PROTECCIONES MÁS FUERTES.
El análisis de los autores proporciona a la FDA y al Parlamento varias acciones potenciales para evaluar y supervisar mejor la seguridad de las sustancias GRAS y los aditivos alimentarios. Esto podría incluir un nuevo requisito de que las empresas notifiquen públicamente a la FDA sobre el uso de ingredientes GRAS y compartan sus datos de seguridad subyacentes antes de que se incluyan en los alimentos; crear un proceso de revisión sólido para reevaluar la seguridad de los ingredientes GRAS y los aditivos alimentarios una vez que ya están en el mercado; y aclarar la distinción entre los ingredientes GRAS y los aditivos alimentarios.
Con el fin de financiar esta supervisión más fuerte del suministro de alimentos, los investigadores sugieren que el Parlamento podría asignar recursos adicionales a la FDA o establecer un programa de tarifas de usuario en el que las empresas de alimentos paguen para que la FDA revise la seguridad de sus ingredientes antes de que se agreguen a los alimentos.
“Tanto la FDA como el Parlamento pueden hacer más para permitir que la FDA cumpla con su misión de garantizar un suministro seguro de alimentos”, dijo Pomeranz.