Belem, Brasil | Todo El Campo | Los datos publicados en noviembre señalan resultados récord en 2025 en el combate a la deforestación en Unidades de Conservación federales. El país presentó en la conferencia su experiencia en la protección de uno de los mayores sistemas de áreas conservadas del mundo, bajo gestión del Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio).
Brasil mantiene bajo protección federal alrededor del 10% de su territorio nacional en Unidades de Conservación (UC), que suman más de 90 millones de hectáreas y representan una de las mayores extensiones de naturaleza preservada del planeta. La gestión está a cargo del Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), entidad vinculada al Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático (MMA), creada en 2007 para proteger la biodiversidad, fiscalizar actividades ilegales en territorios protegidos y promover investigaciones en los territorios.
Los datos publicados en noviembre confirman que, en 2025, se alcanzó una reducción histórica de la deforestación en las Unidades de Conservación federales. En la Amazonia Legal, la deforestación total disminuyó un 11,08% en comparación con el año anterior. En las áreas protegidas federales, la caída fue aún más significativa: un 31% respecto a 2024, el menor índice registrado en el bioma desde la creación del ICMBio, en 2007.
El presidente del ICMBio, Mauro Oliveira Pires, afirma que los bosques, la biodiversidad y las áreas protegidas son esenciales para garantizar mejores condiciones de vida y que, en la COP30, demostrar esa relevancia a toda la sociedad es una de las principales prioridades de la institución. “El desafío es concluir la conferencia con una agenda sólida, que muestre que las UC son eficaces para mitigar y adaptarse al cambio climático”, evalúo.
CUIDAR LA NATURALEZA CON LAS PERSONAS.
En Brasil, parte de las UC son de uso sostenible, como las reservas extractivistas federales, donde viven alrededor de 70.000 familias. Esto ocurre, por ejemplo, en áreas donde crecen seringas, árboles nativos de la Amazonia conocidos principalmente por producir el látex, una savia que es materia prima del caucho natural extraído por las poblaciones que viven en estas regiones. “Esa relación entre la naturaleza y las comunidades es una característica de nuestro modelo de gestión”, explicó Mauro Pires.
“Algo muy significativo que dijo Chico Mendes (activista ambiental brasileño asesinado en 1988 a los 44 años) es que, al principio, él creía estar luchando para defender los árboles de caucho y, con ellos, a los seringueiros que dependían de ellos. Más tarde, se dio cuenta que estaba defendiendo la selva. Y después, se dio cuenta de que, en realidad, estaba defendiendo a la humanidad”, destaca el presidente del Instituto, al citar al líder socioambiental brasileño que da nombre a la institución.
ICMBIO EN LA COP30.
De las 344 UC administradas por el Instituto, 134 están en el bioma amazónico. “Llevar a cabo la COP en la Amazonia es llamar la atención del mundo para el valor de los bosques tropicales”, subrayó Pires.
El ICMBio lleva al evento temas como el protagonismo de las mujeres en la conservación y el fortalecimiento de la cooperación internacional. La institución firmará dos acuerdos durante la conferencia: uno con el Office Français de la Biodiversité, sobre áreas de protección ambiental habitadas, y otro con el estado alemán de Baden-Württemberg, para intercambio técnico con el Parque Nacional del Bosque Negro. Además, la institución busca fortalecer alianzas, como la cooperación con Perú, y ampliar el diálogo con entidades medioambientales internacionales.
Este lunes y martes, 17 y 18 de noviembre, la COP30 destacó la gestión planetaria y comunitaria, centrada en los Bosques, Océanos y Biodiversidad, con enfoque en los Pueblos Indígenas, Comunidades Locales y Tradicionales, entre otros temas.
Artículo de ICMBio, versión en español Trad. Kaique Ortiz.
La Unión Europa calificó a Argentina como de riesgo “estándar” de deforestación, lo que causó molestias y fue pedida una revisión.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | El pasado 22 de mayo, la Comisión Europea, en el marco de su Reglamento de Deforestación (2023/1115) calificó a Argentina como país de riesgo “estándar” de deforestación, lo que causó molestias en el Gobierno de Javier Milei.
Las autoridades del país expresaron rechazo a lo que consideran una decisión injustificada, al entender que, de acuerdo con los tres criterios principales establecidos en el artículo 29 del mencionado reglamento, el país debe ser considerado de “riesgo bajo”.
En un comunicado oficial del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, se señala que procurando un enfoque pragmático, y con el fin de evitar disrupciones a sus exportaciones a la Unión Europea (UE), tanto el Gobierno como el sector privado afectado por dicha norma, han trabajado en forma conjunta y constructiva con la Comisión Europea, las autoridades nacionales de Estados Miembros de la Unión Europea y con operadores comerciales europeos para que éstos puedan satisfacer las exigencias del Reglamento.
El Gobierno argentino, con la colaboración del sector privado, presentó a la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea un informe sobre la situación de las cadenas de la soja, del sector vacuno y del sector forestal (los tres principales sectores afectados por el Reglamento), proveyendo información actualizada con datos fidedignos que respaldan la calificación de “riesgo bajo”.
Agrega que en la evaluación, llama la atención que los compromisos convenidos en materia de deforestación en el marco del Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea -anunciado el 6 de diciembre de 2024- no hayan sido considerados a los fines de asignar el nivel de riesgo país.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía y la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería han comunicado formalmente su rechazo de la calificación a la Comisario de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva de la UE, solicitándole que la Comisión Europea reconsidere la calificación de la Argentina previo al 31 de diciembre de 2025, fecha de implementación del Reglamento, asignándole “riesgo bajo” de deforestación.
También se solicitó la apertura de un diálogo bilateral para abordar aspectos prácticos de su aplicación.
Finalmente, la República Argentina reitera que, desde el inicio del proceso regulatorio, ha manifestado de manera clara sus objeciones de fondo al enfoque unilateral de esta normativa, la cual representa una barrera injustificada al comercio internacional y es incompatible con los compromisos asumidos por la Unión Europea en el marco de la Organización Mundial del Comercio.
Ser considerado país de bajo riesgo significa que Uruguay contará con procedimientos simplificados en los controles de ingreso al mercado europeo.
Montevideo | Todo El Campo | La Unión Europea (UE) clasificó a Uruguay como país de bajo riesgo de deforestación. La clasificación se dio en función de la nueva normativa sobre productos libres de deforestación que el bloque europeo importa. El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) informó que con esa valoración Uruguay podrá ver agilitados los controles para ingresar con productos nacionales al mercado europeo, y refuerza nuestro posicionamiento como proveedor confiable y comprometido con la sostenibilidad ambiental.
El Reglamento (UE) 2023/1115 valora y exige que el origen de los productos que importa sea libre de deforestación; dicha norma comenzará a regir plenamente a partir de diciembre de 2025.
Esta designación es parte de la implementación de una política global que busca asegurar que los productos comercializados en la Unión Europea no provengan de tierras deforestadas ni de zonas que hayan sufrido degradación forestal desde el pasado 31 de diciembre de 2020 en adelante.
El reglamento abarca productos clave algunos de importante valor para la economía nacional como carne vacuna, madera, soja, entre otros,
Ser considerado país de bajo riesgo significa que Uruguay contará con procedimientos simplificados en los controles de ingreso de estos productos al mercado europeo, por lo que sólo el 1% de los cargamentos con mercadería proveniente de Uruguay será inspeccionado. Para los países con riesgo medio las inspecciones serán del 3%. Esto representa un reconocimiento al compromiso del país con la sostenibilidad y la gestión responsable de sus recursos naturales.
El otro país sudamericano ubicado en esta categoría es Chile.
Esta calificación se ve fortalecida por el trabajo articulado que el MGAP viene desarrollando junto al Instituto Nacional de Carnes (INAC) para avanzar en la sistematización informática de los procesos de georreferenciación de productos, una práctica que Uruguay ya aplicaba en algunas de sus cadenas productivas y que hoy consolida en una plataforma dirigida a las empresas que comercializan con la Unión Europea.
La información indica que el MGAP continuará trabajando en estrecha coordinación con los sectores productivos, organismos técnicos y socios internacionales para consolidar este reconocimiento, y asegurar que los productores y exportadores uruguayos puedan acceder a los mercados más exigentes del mundo con productos confiables y sostenibles.
Argentina, Brasil y Paraguay ingresaron en la categoría riesgo “estándar” y Rusia en riesgo “alto”.
En la categoría de riesgo bajo aparecen EE.UU., Canadá, Australia, Nueva Zelanda, India, China, Chile y Uruguay, entre otras naciones.
Montevideo | Todo El Campo | La Comisión Europea evaluó los países o regiones con distintos niveles de riesgo de deforestación, lo cual impacta sobre el producto relevante y sobre los controles que se ejerzan a nivel del operador o trader europeo. La categoría estándar obliga a seguir tres procesos de debida diligencia.
La clasificación se realiza con criterios relacionados a la tasa de deforestación o degradación de bosques, la tasa de expansión de la tierra agrícola y la tendencia de producción de materias primas y productos relevantes.
El jueves pasado, la UE-27 publicó el listado de países proveedores con su respectiva clasificación de riesgo. En la categoría de riesgo bajo aparecen EE.UU., Canadá, Australia, Nueva Zelanda, India, China, Chile y Uruguay, entre otras naciones.
Sin embargo, Argentina, junto con Brasil y Paraguay, fueron incorporados en la categoría de riesgo “estándar” o medio, mientras que Rusia fue identificada como riesgo “alto”.
La nueva legislación europea exige a las naciones proveedoras un sistema de trazabilidad con información georreferenciada de las unidades productivas en las cuales se generaron los productos de exportación. Los productos de países de bajo riesgo estarán sujetos a un procedimiento simplificado de control, el cual se intensificará de manera proporcional en las siguientes dos categorías.
El reglamento N° 1115 de la UE27 determina que a partir del 1 de enero de 2026 no podrán ingresar a su territorio productos agroindustriales provenientes de zonas que hayan sido deforestadas luego del 31 de diciembre de 2020. Las empresas europeas importadoras sólo podrán ingresar los productos si el proveedor emite una declaración de “diligencia debida” que valide que el producto no proviene de tierras deforestadas. (Fuente UGP).
“Hay países de Europa que no podrán presentar nada parecido” a lo que ofrece Uruguay. Ese “es un diferencial que tiene nuestro país”.
Montevideo | Todo El Campo | “Podemos demostrar que la carne que vendemos viene de zona no deforestada. Tenemos todo lo necesario para dar la información al privado para que ellos la brinden al privado europeo. Esta certificación no generará costo alguno para los productores”, expresó Rafael Ferber, presidente del Instituto Nacional de la Carne (INAC).
Se refirió al Reglamento de la Unión Europea (UE) para la Deforestación que tiene como finalidad que las empresas importadoras en ese ámbito verifiquen qué productos internacionales de origen agropecuario son elaborados en predios libres de deforestación.
En declaraciones publicadas por Presidencia, Ferber confirmó que Uruguay está preparado para demostrarlo y así se realizó en una recepción para importadores y clientes de la UE desarrollada en Paris a mediados de octubre.
El jerarca remarcó que Uruguay dispone de bienes públicos, como el Sistema de Información Ganadera, la trazabilidad, la caravana del ganado, los planes de uso y manejo de suelos y la ley forestal que protege el monte nativo desde 50 años.
La solución se basa en los sistemas de registro e información que Uruguay diseñó con el aval de Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y el rol del INAC como articulador de los sectores privado y público. La plataforma focaliza en la producción de carne bovina y otros artículos alcanzados por el reglamento de la UE (cueros, soja y madera).
Con base en estos sistemas, se monitorea y se conoce qué predios están libres de deforestación y dónde se encuentran. El sistema abarca toda la cadena y en Uruguay hay más de 40.000 productores y más de 20 plantas habilitadas para exportar a la referida región. Todos ellos acceden a esta solución que no requiere gestiones ni costos extra.
“Hay países de Europa que no podrán presentar nada parecido y es un diferencial que tiene nuestro país. Tenemos que estar orgullosos del producto que está disponible si se precisa desde el 31 de diciembre. Es un trabajo serio desde hace muchos años con política de Estado”, subrayó Ferber.