Prestigiosos científicos piden a los eurodiputados que apoyen la tecnología genómica.

Prestigiosos científicos piden a los eurodiputados que apoyen la tecnología genómica.

Prohibir la edición genética generaría costos de 3 billones de euros. En cambio, adoptar las tecnologías modernas llevarían a la agricultura a una drástica reducción de pesticidas y fertilizantes, aumentando la seguridad alimentaria a través de la creación de variedades de plantas resistentes al clima.

Montevideo | Todo El Campo | En una carta abierta, 35 ganadores del premio Nobel y más de 1.000 científicos, piden a los eurodiputados que apoyen las nuevas técnicas genómicas, tan criticadas por grupos sin sustento científico.

La misiva ha tenido una difusión global ya que el miércoles 24 de enero, la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo votará si la Unión Europea (UE) debe mantener o suavizar las restricciones que frenan el uso de las nuevas técnicas genómicas (NGT) en Europa.

Según el sitio web Alliance for Science (Alianza para la Ciencia), la Comisión Europea propuso un nuevo sistema que permita a los científicos seguir avanzando en la mejora de cultivos utilizando Crispr y otras NGT sin infringir las regulaciones existentes que son altamente restrictivas sobre los organismos genéticamente modificados (OGM).

Ya en octubre de 2023, Alianza para la Ciencia y Breakthrough Institute publicaron un informe advirtiendo que una prohibición de facto de la edición genética de precisión en Europa podría tener costos económicos por un total de más de 3 billones de euros durante la próxima década.

Con esta nueva carta abierta se argumenta que el uso de Crispr en el fitomejoramiento tiene el potencial de reducir drásticamente el uso de pesticidas y fertilizantes en la agricultura, al tiempo que aumenta la seguridad alimentaria a través de la creación de variedades de plantas resistentes al clima.

TECNOLOGÍAS “INMENSAMENTE PROMETEDORAS PARA LA AGRICULTURA SOSTENIBLE”.

La carta está firmada por los coinventores de la tecnología Crispr, la bioquímica Emmanuelle Charpentier, y la microbióloga Jennifer Doudna, quienes compartieron el premio Nobel de Medicina 2020 por su trabajo pionero.

Otros de los firmantes de renombre mundial son Steven Pinker y Peter Singer. Para ellos “las NGT son inmensamente prometedoras para la agricultura sostenible, la seguridad alimentaria mejorada y las soluciones médicas innovadoras”.

Por lo tanto -agregan- “le animamos a que se comprometa con la inmensa mayoría de los agricultores y con los auténticos expertos, no con los grupos de presión anticientíficos reactivos de la burbuja de Bruselas. Les imploramos que voten a favor de las NGT”.

LA CARTA ABIERTA.

Los científicos firmantes se dirigen a los diputados al Parlamento europeo asegurando que en “tiempos de crisis climática, pérdida de biodiversidad y renovada inseguridad alimentaria, un enfoque científico y basado en la evidencia es esencial en todos los aspectos”, y llama a “elevarnos por encima de la ideología y el dogmatismo”.

“Les imploramos que voten a favor de las NGT, alineando sus decisiones con los avances en el conocimiento científico. El mejoramiento convencional para cultivos resistentes al clima (con cruzamiento de ciertos rasgos, selección posterior y luego retrocruzamiento para eliminar rasgos indeseables) requiere demasiado tiempo. Lleva años, incluso décadas. No tenemos este momento en una era de emergencia climática”, agregan.

Por otra parte, “hay muchas plantas que por características genéticas específicas, son muy difíciles de criar por medios convencionales”; además “resulta que estos cultivos requieren la mayoría de los pesticidas nocivos utilizados en la UE para protegerse contra plagas y enfermedades. Pero al igual que con la resiliencia climática, las NGT pueden mejorar drásticamente esta situación”, porque esas tecnologías “ayudan a que las plantas de cultivo sean resistentes a las enfermedades mediante ediciones precisas y específicas de su código genético, lo que hace posible nuestros ambiciosos y vitales objetivos de reducción de plaguicidas y, al mismo tiempo, protege los rendimientos de los agricultores”.

Por tanto, “los métodos de mejoramiento rápidos, específicos y favorables deben agregarse a la caja de herramientas del fitomejorador”.

Aseguran que “las NGT son muy prometedoras para la agricultura sostenible, la mejora de la seguridad alimentaria y las soluciones médicas innovadoras. Pero las oportunidades también podrían verse en nuevos empleos y una mayor prosperidad económica”.

Asimismo, advierten que “un informe reciente mostró que el hecho de no permitir las NGT podría costar a la economía europea 300.000 millones de euros anuales en ‘beneficios perdidos’ en múltiples sectores. Ese es el costo de decir ‘no’ al progreso científico”.

“CONJUNTO INEQUÍVOCO DE PRUEBAS CIENTÍFICAS”.

Sobre e final, los firmantes hacen un llamado a que haya un “compromiso con la inmensa mayoría de los agricultores y auténticos expertos, no con los grupos de presión anticientíficos reactivos de la burbuja de Bruselas”.

“Le pedimos que tenga en cuenta el conjunto inequívoco de pruebas científicas que respaldan las ONG y que tome decisiones que se ajusten a los intereses superiores de la Unión Europea y de sus ciudadanos”, agrega.

Si se toma ese camino, se fomentará la innovación”, pero también se “posicionará a la UE como líder en la elaboración de políticas responsables y basadas en datos empíricos en todo el mundo. Los líderes de África, por ejemplo, están observando de cerca lo que deciden, al igual que los científicos africanos que tienen listos para usar yuca, banano, maíz y otros cultivos básicos resistentes al clima”.

ALGUNOS DE LOS FIRMANTES.

Emmanuelle Charpentier, Premio Nobel de Química, 2020. Jennifer Doudna, Premio Nobel de Química, 2020. Richard John Roberts, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 1993. Steven Pinker, profesor de psicología de la familia Johnstone en la Universidad de Harvard. Peter Singer, Profesor de Bioética, Universidad de Princeton. Roger D. Kornberg, Premio Nobel de Química 2006. Craig Mello, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2006. Peter Doherty, Premio Nobel, Fisiología o Medicina 1995. Sheldon Glashow, Premio Nobel, Física 1979. Charles M Rice, Premio Nobel, Fisiología o Medicina 2020. Konstantin Sergeevich Novoselov, Premio Nobel de Física 1979. David Baltimore, Premio Nobel, Fisiología o Medicina 1975. John Mather, Premio Nobel de Física 2006. Randy W. Schekman, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2013. Gregg L. Semenza, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2019. Takaaki Kajita, Premio Nobel de Física, 2015. May Britt Moser, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2014. Edvard Moser, Premio Nobel, Fisiología o Medicina 2014. Jerome I. Friedman, Premio Nobel de Física, 1990. Christiane Nusslein Volhard, Premio Nobel de Fisiología o Medicina, 1995. F. Duncan M. Haldane, Premio Nobel de Física 2016. Lars Peter Hansen, Premio Nobel de Economía 2013. Eric S. Maskin, Premio Nobel, Economía 2007. Oliver Hart, Premio Nobel de Economía 2016. Edmund S. Phelps, Premio Nobel, Economía 2006. Mario R. Capecchi, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2007. Martin Chalfie, Premio Nobel de Química 2008. Barry J. Marshall, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2005. Harold E. Varmus, Premio Nobel, Fisiología o Medicina, 1989. George F. Smoot, Premio Nobel de Física 2006. Hartmut Michel, Premio Nobel de Química 1988. Erwin Neher, Premio Nobel, Fisiología o Medicina 1991. Barry Clark Barish, Premio Nobel de Física 2017. Eric F. Wieschaus, Premio Nobel, Fisiología o Medicina, 1995. Brian Kobilka, Premio Nobel de Química, 2012. Kurt Wuthrich, Premio Nobel de Química, 2002. Fynn Kydland, Premio Nobel, Economía 2004.

Siguen más de 1.000 científicos. Vea la lista completa y en crecimiento: *Shared* NGTs Full list of signatories – Hojas de cálculo de Google

Crean, con edición genética, pollos resistentes a la gripe aviar.

Crean, con edición genética, pollos resistentes a la gripe aviar.

El laboratorio de la famosa oveja Dolly, trabaja en la creación de pollos resistentes a la gripe aviar con edición genética. Se trata de una prueba de concepto que aún se debe perfeccionar para conseguir una protección total y enfrentarse a los retos de su aplicación práctica.

Montevideo | Todo El Campo | En julio de 1996 nació la oveja Dolly, el primer mamífero clonado. Para lograr esa hazaña científica, el Instituto Roslin de la Universidad de Edimburgo, debió invertir mucho conocimiento -y también dinero- en un logro sin precedentes. Ahora lo está haciendo para generar pollos resistentes a la infección por gripe aviar que tantos estragos productivos y económicos está causando en el mundo entero, poniendo en peligro la seguridad alimentaria y la sanidad animal en general, pero también la humana ya que no se descarta que el virus que la causa mute de tal forma que nos haga vulnerables.

Este martes 10, el suplemento Salud y Bienestar (El País de Madrid) informó que un grupo de investigadores británicos, que publicó sus resultados en la revista Nature Communications (*), ha probado el potencial de modificar pequeñas secciones del ADN de los pollos para evitar, aunque solo en parte, la infección de gripe.

“La gripe A necesita una proteína de las células de los pollos, la ANP32A, para replicarse. El equipo de científicos, liderado por Mike McGrew, investigador de la Universidad de Edimburgo, utilizó la técnica de edición Crispr para modificar el gen que produce la proteína en las células germinales de los pollos, algo que les permitiría transmitir el cambio a su descendencia. De esta forma, se crearon animales que apenas se infectaron de gripe cuando se les expuso a otras aves infectadas (9 de 10 lo hicieron) y no contagiaron después a otros pollos. En una prueba posterior, cuando se les inoculó una dosis mil veces superior, cinco de diez se infectaron”, explica el artículo firmado por el periodista Daniel Mediavilla.

El genetista Lluis Montoliu, del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, que no ha participado en el estudio, valora el resultado el comienzo de la generación de “animales resistentes a infecciones por gripe, que requerirán no una sino varias modificaciones genéticas. Generar más de una modificación en un mismo animal hubiera sido todo un reto hace unos años”, comentó, pero “ahora es mucho más sencillo con las herramientas Crispr de edición genética”, Es una técnica que permite trasladar “mutaciones existentes ya en la naturaleza”, porque “hay pollos resistentes a gripe con dos mutaciones en ANP32A”, “a la producción de aves editadas. Aprovechamos la variabilidad genética existente para generar resistencias”.

Las investigaciones y los avances están llenas de complicaciones que se deberán ir superando a medida que se desarrolla. Una de ellas en qué aves se puede aplicar la tecnología.

Víctor Briones, investigador del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, consideró que es “una prueba de concepto interesante”, pero cree que su aplicación solo sería posible “en la avicultura industrial”.

Recuerda, que “los grandes reservorios de la gripe aviar son las anátidas”, unas aves, habitualmente migratorias, de la familia de los patos. Es difícil de introducir ese tipo de cambios genéticos en aves salvajes y migratorias.

Sin embargo, Mike McGrew, señaló a Salud y Bienestar que los tres genes modificados “se encuentran conservados en todas las especies de aves y esa edición debería funcionar con cualquier especie”. Incluso entre los pollos domésticos, la gran cantidad de variedades haría necesario que los cambios se introdujesen por separado en cada una de ellas. Los autores trabajan ahora en la resolución de estos y otros problemas para convertir en una solución práctica un interesante trabajo científico.

(*) Creación de resistencia a la infección por influenza aviar a través de la edición del genoma de la familia de genes ANP32 | Comunicaciones de la Naturaleza (nature.com)

Crispr, aliada de la agropecuaria contra el cambio climático.

Crispr, aliada de la agropecuaria contra el cambio climático.

El poder de combatir las enfermedades humanas puso la edición del genoma en el mapa. Pero una tecnología similar podría ayudar a los cultivos a soportar el estrés del cambio climático.

Montevideo | Todo El Campo | Diez años después de su descubrimiento, las implicaciones de la edición del genoma de Crispr son profundas y de gran alcance, y solo estamos comenzando. Esta herramienta, adaptada de un sistema inmune bacteriano, nos permite cortar y editar el código genético en cualquier célula viva para realizar cambios y reparaciones altamente específicos. Un pequeño número de personas con enfermedades genéticas han sido ayudadas por las terapias Crispr, destacando el potencial de impactar las vidas de aquellos que sufren de las aproximadamente 7.000 enfermedades genéticas con causas conocidas. Se están realizando ensayos en enfermedades que van desde la diabetes hasta las enfermedades infecciosas.

En 2023, comenzaremos a beneficiarnos de nuevas soluciones basadas en Crispr en otras áreas. Por ejemplo, siguiendo los pasos de los resultados iniciales de los ensayos clínicos, las primeras aplicaciones agrícolas que utilizan Crispr han entrado recientemente en el mercado: una edición aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos para los genes del ganado recrea un pelaje resbaladizo que ocasionalmente se encuentra en la naturaleza y permite que las vacas toleren el aumento de las temperaturas; un tomate editado con Crispr, aprobado para la venta en Japón, ha mejorado sus cualidades nutricionales.

En otros cultivos, Crispr se está utilizando experimentalmente para aumentar el rendimiento, reducir el uso de pesticidas y agua, y proteger contra las enfermedades.

CRISPIR Y LA LUCHA DEFINITORIA DE NUESTROS TIEMPOS: EL CAMBIO CLIMÁTICO.

El próximo espacio para las innovaciones de Crispr será el cambio climático, la lucha definitoria de nuestros tiempos. En 2023, comenzarán nuevos y audaces esfuerzos utilizando Crispr para abordar el cambio climático.

En primer lugar, una nueva investigación tiene como objetivo reducir las emisiones de carbono de la agricultura. La agricultura es responsable de aproximadamente una cuarta parte de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, y estas provienen principalmente de microbios que se encuentran en el suelo, por ejemplo, en los arrozales, o en las entrañas de los animales de los establecimientos. Esta nueva investigación se centra en cómo usar Crispr para editar estos microbios o cambiar la composición de las comunidades microbianas para reducir o incluso eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero.

En segundo lugar, estamos encontrando formas de mejorar la capacidad inherente de las plantas y los microbios para capturar carbono y almacenarlo en el suelo. Las plantas «respiran» dióxido de carbono durante la fotosíntesis y lo usan para producir energía, pero generalmente el carbono regresa a la atmósfera con bastante rapidez. Una nueva investigación tiene como objetivo trabajar con plantas y microbios del suelo no solo para capturar carbono, sino también para almacenarlo en el suelo durante largos períodos de tiempo, reemplazando parte del carbono del suelo que se ha perdido en grandes cantidades desde el advenimiento de la agricultura moderna.

En tercer lugar, estamos desarrollando nuevas formas de minimizar los insumos de los agricultores, como fertilizantes y pesticidas que tienen altos costos de carbono, así como otros costos de salud ambiental. Una nueva investigación de Crispr tiene como objetivo editar cultivos básicos como el arroz para que puedan crecer con menos fertilizantes. Crispr se puede utilizar para hacer que las plantas sean resistentes a patógenos y plagas comunes, reduciendo la necesidad de insumos químicos con altas emisiones de carbono.

Finalmente, necesitamos formas de ayudar a la agricultura a lidiar con el cambio climático que ya ha ocurrido o es inevitable. Una nueva investigación está utilizando Crispr para diseñar plantas que puedan producir más alimentos y otros materiales con menos agua y que sean tolerantes a temperaturas extremas.

Gran parte de la atención que rodea a Crispr se ha centrado en las aplicaciones médicas, y por una buena razón: los resultados son prometedores y las historias personales son edificantes, ofreciendo esperanza a muchos que han sufrido enfermedades genéticas descuidadas durante mucho tiempo. En 2023, a medida que Crispr avanza hacia la agricultura y el clima, tendremos la oportunidad de mejorar radicalmente la salud humana de una manera holística que pueda salvaguardar mejor nuestra sociedad y permitir que millones de personas en todo el mundo florezcan.

Artículo de www.wired.com; ilustración de Yo Hosoyamada, cuyas ilustraciones se puede seguir en la cuenta de Twitter @yo_hosoyamada o buscar en Facebook e Instagram.

Pin It on Pinterest