Crilu: “10 años creando y entretejiendo futuro”.

Crilu: “10 años creando y entretejiendo futuro”.

Sobre la base de 20 años de trabajo, este artículo de INIA resume los procesos de cocreación, transformación y gestión público-privada que generó una innovación institucional contribuyendo al desarrollo de un nuevo agronegocio para el beneficio del sector ovino y del país.

El Crilu representa una experiencia exitosa de innovación público-privada para el beneficio del sector ovino de Uruguay. La dedicación, compromiso y articulación entre investigadores, técnicos, productores, industria y las diferentes organizaciones involucradas, generaron innovaciones institucionales que contribuyeron al desarrollo de un nuevo agronegocio que el Uruguay no tenía hace 20 años.

Sobre la base de 20 años de trabajo, este artículo resume los procesos de cocreación, transformación y gestión público-privada que generó una innovación institucional contribuyendo al desarrollo de un nuevo agronegocio para el beneficio del sector ovino y del país.

Los autores son: Ing. Agr. PhD. Fabio Montossi, Ing. Agr. PhD. Ignacio De Barbieri. Ing. Agr. PhD. Gabriel Ciappesoni, Med. Vet. MSc. Zully Ramos, Med. Vet. MSc. Gracialda Ferreira, Med. Vet. Juan Pérez, Téc. Agrop. Alfredo Fros, Ing. Agr. Francisco Donagaray, Ing. Agr. Álvaro Fros, y Med. Vet. Juan Carlos Tafernaberry.

INTRODUCCIÓN.

En la búsqueda de nuevas alternativas tecnológicas que pudieran aportar soluciones a la falta de competitividad de los productores laneros del país, durante el período 1998-2010, en un emprendimiento público-privado entre INIA, SUL y la Sociedad de Criadores de Merino Australiano del Uruguay (SCMAU), se desarrolló el Proyecto Merino Fino del Uruguay – Fase I (PMFU). El cual tuvo un proceso de expansión (Fase II; 2001-2004) con el apoyo del MGAP y de la industria textil-lanera del país, en el que participaron más de 200 productores. De esa manera, fue posible generar un paquete tecnológico para producir e industrializar lanas de 18-20 micras en nuestro país, producto que se desarrolló comercialmente por las señales positivas provenientes del mercado nacional e internacional.

Sobre la base del éxito logrado por el PMFU, con el objetivo de seguir avanzando en el agregado de valor a lanas finas y superfinas uruguayas, en el año 2010, se creó un consorcio de innovación público-privado, denominado “Consorcio Regional de Innovación de Lanas Ultrafinas del Uruguay” (Crilu). Este fue integrado por INIA, la SCMAU, la industria textil-lanera y 42 consorciados, con el objetivo de desarrollar una nueva propuesta tecnológica que permitiera producir lanas por debajo de las 16 micras, promoviendo concomitantemente otros atributos productivos de importancia económica para el negocio ovino (ej. peso del cuerpo y vellón) y contribuir al desarrollo de un nuevo agronegocio para estas lanas.

A continuación, se describen las metas y logros alcanzados en este proceso de innovación, con particular énfasis en el desarrollo de los 10 años de vida del Crilu.

CARACTERIZACIÓN DEL CRILU.

El convenio de creación del Crilu estableció derechos y obligaciones, que incluyen el cogobierno, cofinanciación y gestión entre públicos y privados de la organización. En este sentido, los productores cumplen un rol protagónico en los procesos de priorización, gestión estratégica y asignación de recursos. Los 42 productores consorciados al inicio del Crilu tenían diferente tamaño (115-12.000 ha), manejaban 120.000 ha con índice Coneat promedio de 76, con una población de 180.000 ovinos que producían más de 400.000 kg de lana, en los que la producción se realizaba fundamentalmente a campo natural (85%), y estaban ubicados principalmente en el norte del país en la región del Basalto. Estos productores capitalizaron con importantes recursos al Crilu en su formación y pagaron anualmente por todos los productos y servicios que recibieron del consorcio.

Por sus aportes en investigación y generación de genética superior, se destaca el rol estratégico del Núcleo Genético Ultrafino (NGU) del Crilu, ubicado en la Unidad Experimental Glencoe de INIA Tacuarembó. Por más información sobre el Crilu consultar a su portal https://crilu.org.uy/institucion/.

PRODUCTIVIDAD Y CALIDAD ALCANZADA A NIVEL EXPERIMENTAL Y COMERCIAL.

Después de 20 años de selección y adecuación del paquete tecnológico, la información de las ovejas adultas del NGU demuestra (Cuadro 1) que fue posible reducir drásticamente el diámetro de la fibra (DF) aumentando a la vez el peso del cuerpo (PC), el peso del vellón sucio (PVS) y la eficiencia reproductiva. En base a simulaciones realizadas, estos cambios en productividad y calidad impactaron positivamente en el ingreso económico a lo largo de la vida productiva de las ovejas tanto a nivel del NGU (+32%) como en predios comerciales (+21%). En el año 2020, las ovejas adultas del NGU tenían valores promedio de DF, PC, PVS y destete (%) de 15,5 micras, 49,4 kg, 3,86 kg y +90%, respectivamente. A nivel de fardos, la lana de las borregas, los borregos y las ovejas adultas fueron de excelente calidad, resultando en valores de DF, rendimiento al lavado (RL), material vegetal (MV), luminosidad (Y) y color (Y-Z) de 14,9/15,4 micras, 75,7/79,7%, 1,2/0,5%, 66,1/68,1, y 0,5/0,1, respectivamente.

En forma adicional, durante dos zafras (2015 y 2016), en el marco de un proyecto ejecutado entre INIA-LATU-Crilu, se realizó una caracterización de la lana producida en los predios de los consorciados. De esta información se destacan los valores obtenidos en las principales características de calidad (industrial y comercial) del producto (Cuadro 2). Entre 52 y 65% de las lanas producidas se clasificaron como superfinas y ultrafinas, demostrando así el éxito en la adopción a nivel comercial del paquete tecnológico propuesto, resultando en un producto de alto valor que permite acceder a los mercados más exigentes.

En estos 10 años del Ctilu, el NGU de INIA Glencoe ha cumplido un rol clave como plataforma de innovación para la generación y multiplicación de genética superior que reciben los consorciados, la cabaña nacional y los productores en general.

En estos 10 años se entregaron: i) 539 carneros a los consorciados, ii) 78 carneros en el Día del Merino a productores generales, iii) 1870 dosis de semen congelado a productores en general y iv) servicio de inseminación con carneros del NGU en predios de consorciados.

A ello, se le deben agregar 80 carneros que fueron entregados –en el marco de convenios de responsabilidad social del Crilu con CLU y el IPA– a productores de escala reducida, que de otra manera tendrían serias dificultades para acceder a esta genética superfina y ultrafina. Por otro lado, se apoyó con 12 carneros a proyectos de investigación que están llevando adelante investigadores de la Udelar.

MEDICIÓN DE IMPACTO.

Se realizaron diferentes trabajos de transferencia de tecnología, entre los que se destacan el proyecto CriluMerino$ (2017-2020; FPTA 350) y las acciones conjuntas Crilu-Fucrea (2016-2020). El primero demostró que con la aplicación de un paquete tecnológico adecuado adaptado a cada predio es posible incrementar la productividad (kg/ha) de carne ovina (+40%) y lana (+20%).

La información del ingreso del capital (IK) de 42 empresas Crea ubicadas en el norte del país demuestra la conveniencia del uso de ovinos y cuanto más finos mejor para aumentar el retorno económico, donde el IK fue de 83, 66, 49 y 54 US$/ha para predios que producían lanas de <18, 18-20, >20 micras y sin ovinos, respectivamente.

Con el apoyo de un proyecto financiado por la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) (2019-2021) al Crilu, se realizaron evaluaciones por consultoras independientes acerca del impacto del PMFU y el Crilu. En el Cuadro 3 se describen los principales hallazgos del estudio de Equipos Consultores. Los impactos parciales (2019) o retrospectivo (1998-2019) demuestran el alto impacto socioeconómico de estos proyectos, reconociendo que este valor esta subestimado.

En forma adicional, la empresa Delta Consultores realizó un trabajo de estimación del cambio del perfil de la producción de lana del Uruguay según rango del DF (1997-2019; Cuadro 4).

Se observa la importante reducción en la producción de lana del Uruguay (-71%) en más de 20 años, particularmente en las medias a gruesas. Sin embargo, en este contexto de reducción generalizada, las lanas finas (<22,5µ) aumentaron en cantidad (+134%) y representan en la actualidad el 32% de la producción nacional.

Adicionalmente, se destaca el crecimiento exponencial de la producción de lanas superfinas y ultrafinas, que eran casi inexistentes a fines de los 90. Claramente, el PMFU y Crilu tuvieron un rol protagónico en este aumento del valor agregado de la lana.

LA CONFORMIDAD DE LOS CONSORCIADOS.

Durante el año 2021 se procesó una encuesta personalizada a los consorciados sobre su grado de conformidad con el Crilu (Gráfico 1) e INIA (Gráfico 2), con un resultado ampliamente favorable: i) Crilu; “87% de muy buena a excelente” y ii) INIA; “91% de muy buena a excelente”.

Con respecto a mantener (M)/cambiar (C) la orientación, gobernanza, formato jurídico y financiación del Crilu a futuro, los consorciados opinan que se debería M(59%)/C(41%), M(77%)/C(23%), M(91%)/C(9%) y M(91%)/C(9%), respectivamente.

Con respecto a la consulta sobre la continuidad de un nuevo emprendimiento “Crilu II”, los consorciados señalaron que “participarían fuertemente” (68%) y “participarían” (32%).

RECONOCIMIENTOS.

En dos instancias el Crilu fue reconocido por ser una organización referente en la innovación: i) a nivel nacional; premio INNOVA 2012 de la ANII – Categoría Agroindustrial; y ii) a nivel internacional; premio de la RED Innovagro 2015 – Categoría Innovación Institucional.

Estos premios llegan de orgullo a todos los integrantes de la organización, en particular por el alcance de conceptos como este: “Se destaca al Crilu por transformarse en una innovación institucional” (Comité Evaluador, Innova 2012).

REFLEXIONES FINALES.

El Crilu representa una experiencia exitosa de innovación público-privada para el beneficio del sector ovino de Uruguay. La dedicación, compromiso y articulación entre investigadores, técnicos, productores, industria y las diferentes organizaciones involucradas, generaron innovaciones institucionales que contribuyeron al desarrollo de un nuevo agronegocio que el Uruguay no tenía hace 20 años. Y la orientación fue la correcta, hay que tener en cuenta que las lanas por debajo de 20 micras son hoy más del 30% de la producción nacional. La investigación debe adelantarse y contribuir a los procesos de transformación productiva y agroindustrial para acompañar las tendencias de los mercados y consumidores. En este caso, se llegó en tiempo y forma, beneficiando al sector y al país.

En el marco del Plan Estratégico del Crilu e INIA, de cara al comienzo del año 2022, con la opinión favorable de los consorciados y abiertos a nuevos interesados y contando con el respaldo estratégico de la ciencia, tecnología e innovación, se está avanzado en generar una nueva innovación institucional público-privada orientada a promover a futuro una mayor diferenciación y valor agregado de la carne y lana Merino. Finalmente, queremos compartir vivencias, conceptos e imágenes de los consorciados sobre lo que significó este proceso de innovación para estos, sus familias y su entorno.

AGRADECIMIENTO.

A los productores y al personal de apoyo, técnico y autoridades de INIA, y en particular aquellos con base en INIA Tacuarembó y la Unidad Experimental Glencoe, por su dedicación y compromiso durante estos 20 años, superando ampliamente las desafiantes metas establecidas.

Fuente: Revista INIA. Nr. 67 | Diciembre 2021.

Montossi: “Las metas se alcanzan, pero hay que seguir agregando valor, ver a dónde va el mundo y adelantarse”.

Montossi: “Las metas se alcanzan, pero hay que seguir agregando valor, ver a dónde va el mundo y adelantarse”.

El resultado muestra “la buena base que tuvo “la manera en la cual se juntó el sistema público y privado para desarrollar este proyecto”, además de la “buena visión de lo que podría llegar a pasar en el futuro. Hoy estamos cosechando 20 años de apuestas anteriores .

Se realizó ayer la jornada anual de presentación de resultados de producción de lana que fue de 4,8 kg por animal y 15,3 de micras en promedio. El Ing. Agr. Fabio Montossi explicó el alcance de lo logrado. Antes “teníamos que ir a Nueva Zelanda o Australia, pero hoy lo vemos acá”, subrayó. De todas formas “no es suficiente, hay que seguir agregando valor, hay que pensar a dónde va el mundo y adelantarse a eso”.

Montossi valoró que estamos ante “el cierre de una etapa pero el comienzo de otra. Si juntamos el proyecto Merino Fino del Uruguay y el Crilu (Consorcio Regional de Lanas Ultrafinas del Uruguay) son 20 años trabajando juntos, pero por suerte podemos hablar del futuro porque nos repensamos, miramos elementos por los que hay oportunidad de diferenciarnos y agregar valor en el interior profundo del Uruguay”.

Ante una oveja que “produce cien dólares por año uno dice ‘a esta oveja la transformé y multipliqué por diez el valor que genera normalmente’. Eso no es menor porque tenemos miles de hectáreas, miles de productores vinculados a estos sistemas productivos a los que le faltaba alternativa para poder mantenerse y sobrevivir en este ambiente”, destacó.

SE LLEGÓ A UN PUNTO MEJOR DE LO IMAGINADO.

El logro superó lo que se imaginó al comienzo. Montossi explicó que “es muy fácil lograr un objetivo en investigación, pero lograr que ese objetivo llegue a cambiar el perfil de la producción ovina del país, a mejorar la genética y desarrollar el agronegocio como lo está haciendo hoy, encima en estos momentos con la situación bastante complicada para la lana, no es fácil. Yo no me imaginé tanto”, comentó.

Agregó que el resultado muestra “la buena base que tuvo “la manera en la cual se juntó el sistema público y privado para desarrollar este proyecto”, además de la “buena visión de lo que podría llegar a pasar en el futuro. Hoy estamos cosechando 20 años de apuestas anteriores”.

ANTES MIRÁBAMOS A NUEVA ZELANDA O AUSTRALIA.

Montossi destacó también que el objetivo se logró “antes”, porque la meta era “llegar a las 16 micras y ya hace 5 años que lo logramos”.

Sin embargo añadió: “No era sólo llegar a esas micras, era llegar a un animal que produzca 4 kilos de vellón, que tenga 15,3 micras, con un destete mayor al 90%, buen largo de mecha, muy buen cuerpo que es importante a la producción de carne, que sea resistente a los parásitos gastrointestinales, y que tenga excelentes calidades para la etapa que se viene que es la textil”, describió.

“El objetivo fue posible. Para ver eso teníamos que ir a Nueva Zelanda o Australia, pero hoy está acá, en un lugar donde las propuestas tecnológicas no abundan”, y para decirlo de la forma más clara posible sintetizó: “Dos ovejas de estas pagan la renta ganadera. No es muy fácil lograr eso pero nos muestra dónde estamos parados. No es suficiente, hay que seguir agregando valor, hay que pensar a dónde va el mundo y adelantarse a eso”.

ÉXITO COMPARTIDO Y LA HUMILDAD.

Montossi destacó que “el éxito está en que no todos sabemos todo sino que todos sabemos algo de un poco, y se generó un ambiente muy positivo para que la sumatoria de cada uno de nosotros se proyectara a este proyecto exitoso”.

A eso hay que agregarla “la humildad” para que no se quiera “imponer una idea, sino de entender la necesidad del otro, y eso es muy difícil en la mente de los investigadores” que “están preparados para decir ‘esto es lo correcto y hay que hacer esto’, pero no es tan así”.

Además, partiendo de una idea hay que “plasmarla en un agronegocio”, y “hay muchos intereses, hay muchas maneras de vivir todo esto, y el investigador se tiene que amoldar y saber interpretar a cada uno de los jugadores que están siendo parte de eso. Si al fin y al cabo el éxito de la investigación es lograr una ventaja económica, social y ambiental, es porque involucraste a los otros actores para que te ayudaran a llegar a la meta que te habías propuesto”.

“Ese es el secreto: esto no es la idea de 2 o 3, es la ide de muchos que se va formando y moldeando en el tiempo, te vas golpeando contra la adversidad y te vas formando esa resistencia y la proactividad para inventar algo nuevo. Nos hemo ido reinventando en estos 20 años” de trabajo.

“EL ÉXITO ES MUY FUGAZ”.

Consulado cómo se maneja el éxito, el investigador dijo que es un fenómeno “muy fugaz”.

Pero si consideramos que estamos ante un éxito, “es que esto prendió en muchos productores y en generaciones nuevas como estamos viendo, y que los productores y los jóvenes vean que hay una oportunidad de desarrollo personal, eso sí te pone contento. Eso nos está diciendo algo: son investigadores jóvenes, hijos de productores, integrantes de la cadena textil del Uruguay que ven esto como un buen negocio y una oportunidad, y dicen ‘acá hay futuro’”.

AUDIOS: Fabio Montossi; Fernando Notejane (productor Crilu) y Álvaro Fross (presidente Merino).

Fabio Montossi.
Productor Fernando Notejane.
Álvaro Fross.

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