¿Qué tiene que ver el agro argentino con el eventual acuerdo de ese país con el FMI?

¿Qué tiene que ver el agro argentino con el eventual acuerdo de ese país con el FMI?

Ya es hora que comiencen a entender, desde el sur con sus fríos extremos hasta el caluroso y seco norte, que sin el campo, Argentina no es un país viable.

Desde Argentina llegan informaciones sobre el acuerdo de ese país con el FMI, los esfuerzos que ha hecho el gobierno de Alberto Fernández para llegar a la rúbrica con el organismo internacional y las divisiones políticas parlamentarias con grupos kirchneristas que anunciaron no darán sus votos. El debate es político y económico, pero ¿qué tiene que ver todo esto con la agropecuaria?

El último informe macroeconómico de Crea Argentina aprovecha esa coyuntura política y económica para resaltar “la importancia de la cosecha 2021-2022”.

“El principio de entendimiento” de Argentina con el FMI “estableció para los próximos años una serie de metas a cumplir” entre las cuales cobra “particular importancia la entrada de dólares al país con el fin de hacer frente a los pagos de deuda pública y privada”. Es aquí donde la agropecuaria argentina toma protagonismo: “No solo influirá la dinámica de depreciación del tipo de cambio o el financiamiento que pueda hacer el propio FMI, sino que el Gobierno depende de las exportaciones de la cosecha del agro para hacerle frente a este y a otros objetivos”, por tanto el futuro de Argentina depende de los resultados de la producción rural, y de factores tan cambiantes como el clima y los precios internacionales, que los argentinos no controlan.

Por el momento, la cosecha 2021/2022 presenta proyecciones “por debajo de la campaña anterior (-4%)”, y los precios se alzan como pieza clave para poder “superar la liquidación del 2021”, dice el informe Crea.

Se advierte, además, que “la incertidumbre internacional con la inminente alza de las tasas de interés (EE.UU. y la Unión Europea) y la guerra en Crimea, agregan un manto de incertidumbre a la posibilidad de llegar al cumplimiento del objetivo de reservas”.

EL GOBIERNO NECESITA DE LAS ACTIVIDADES AGROINDUSTRIALES.

En el entendimiento con el FMI, Argentina se impuso una serie de metas fundamentales que pasa por reducir el déficit fiscal, bajar el financiamiento del Banco Central al Tesoro y acumular reservas para el 2022, pero faltan datos sobre la inflación objetivo, la devaluación, los niveles de la tasa de interés, endeudamiento y otras aristas económico financieras.

El informe Crea profundiza sobre los niveles de reservas del Banco Central que se vincula “con la capacidad de pago que pueda alcanzar el país para ubicarse en un sendero de sostenibilidad de la deuda. En la actualidad, estas se encuentran en niveles críticos, rondando los US$ 112,55 millones”.

En definitiva, para cumplir con el compromiso, Argentina necesita mejorar en muchos aspectos, y por lo menos “repetición del extraordinario desempeño que tuvieron las exportaciones por US$ 77,934 millones, monto al que no se llegaba desde 2012”.

El Gobierno “necesita de las actividades agroindustriales, que en 2021 fue de US$ 32.807 millones (42% del total), mostrando ser una parte fundamental en la formación de la oferta de dólares y del superávit de US$ 14.750 millones en el intercambio comercial”.

Pero hay más: “La importancia del desempeño de la campaña agrícola también radica en el cumplimiento de las otras dos metas, la fiscal y la monetaria”. El año pasado los Derechos de Exportación (DD.EE.) significaron el 2% de PBI, por lo que, si se desea recortar el déficit fiscal por un monto igual al 1% del PBI, dependerá de lo que pueda recaudar por esta vía, para mantener los ingresos y no tener que recortar más el gasto. Por otro lado, se tendrá como meta reducir el financiamiento del déficit con emisión, pasando de 3,5% al 1% del PBI, por lo que una mayor recaudación dará oxígeno para afrontar estas metas y generar confianza para costear ese déficit tomando deuda”.

Ya es hora que el Gobierno argentino y los argentinos, desde el sur con sus fríos extremos hasta el caluroso y seco norte, comiencen a entender que sin el campo ese no es un país viable. Y que, como Uruguay, sólo se salvan con y por el campo, o perecen definitivamente.

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